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Caso María Cash: hallaron similitudes entre su dentadura y la del cráneo encontrado en Bolivia

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Los odontólogos especializados Pablo Medina y Oscar Heit se enfocaron en una irregularidad coincidente en una de las piezas de la dentadura superior. Se espera que en las próximas semanas se lleven a cabo los análisis de ADN con los restos de cabello encontrados en el cráneo

Se prestó especial atención a uno de los dientes incisivos laterales de María Cash y del cráneo en Bolivia

Se prestó especial atención a uno de los dientes incisivos laterales de María Cash y del cráneo en Bolivia

Cada vez crecen más las esperanzas de que los restos óseos hallados en Bolivia pertenezcan a María Cash, la joven argentina que desapareció en 2011 y aún no se sabe nada de su paradero.

Un trabajo en conjunto entre dos odontólogos, el salteño Pablo Medina, y el entrerriano Oscar Heit, permite advertir que hay coincidencias entre la dentadura del cráneo hallado en Oruro y la que puede apreciarse en las fotos de Cash ofrecidas por su familia.

“Hemos analizado muchísimas fotografías. Y tenemos la particularidad de que en esas fotos, María Cash aparece en casi todas sonriendo“, advirtió Heit en declaraciones al canal Once de Entre Ríos.

“De esto se analiza el contorno de los dientes, posiciones, tamaño, formas y se van obteniendo datos científicos”, agregó. Así y todo, no se animó a advertir un panorama optimista de cara al resultado final del análisis.

El especialista especificó que la coincidencia se puede lograr gracias a hallazgos ordinarios y a otros, extraordinarios. En el caso de la actual dentadura, se prestó una especial atención al diente lateral incisivo derecho y a una posible irregularidad en una de sus terminaciones.

 Según los primeros informes, se corroboró que el cráneo pertenece a una mujer de entre 18 y 25 años que tenía el pelo oscuro.

Si bien Cash tenía 29 años al momento de su desaparición, se sometió al cráneo a una antropometría del mentón y pómulos y arrojó una probabilidad alta de coincidencia con las medidas de la cara de la diseñadora.

“Se abrió un camino para que pueda llevarse adelante el análisis genético que este caso está necesitando”, aseguró Heit.

También se informó que una vez encontrado el cráneo, se realizaron extracciones de cabello para hacer los análisis correspondientes de ADN

 El cráneo fue encontrado en 2011, cuatro meses después de la última vez que Cash fue vista con vida, en una ruta cercana a Oruro.

Una especialista forense de Bolivia se puso en contacto hace unos meses con Heit y Medina porque tenía el cráneo de un NN y podía ser analizado.

El abogado de la familia Cash, Pedro García Castiella, mostró optimismo respecto al resultado final del análisis y aseguró que las posibilidades de encontrar la coincidencia definitiva son altas.

Sin embargo, la propia madre de la diseñadora, María del Carmen, sentenció: “No creo para nada que sea mi hija”, hasta que se obtenga algún dato positivo de la investigación.

María Cash se tomó un micro desde Retiro a Jujuy el 4 de julio de 2011. Esa fue la última vez que la vio su familia. Cuatro días después, las cámaras de seguridad del ex peaje de Aunor, en el acceso a la ciudad de Salta, tomó las últimas imágenes de la joven con vida.

En 2014, su padre Federico Cash falleció en un accidente automovilístico cuando viajaba a Jujuy para encontrarse con individuos que aseguraban haber visto a su hija.

Infobae

Foto El Cronista

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El abogado de la familia de Débora Pérez Volpin apuntó contra el sanatorio de La Trinidad por supuesto ocultamiento de pruebas

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Diego Pirota, letrado que representa a los parientes de la periodista en la causa por homicidio culposo que investiga su muerte, apunta a un hueco en la historia clínica y cree que el endoscopio incautado no es el que se usó en el estudio original. La curiosa presentación de la empresa detrás del centro médico
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Diego Pirota, abogado querellante en representación de la familia de Débora Pérez Volpin, asegura en diálogo con Infobae: “No nos vamos a quedar con esto”.

Esta mañana, Pirota –ex defensor en Comodoro Py de funcionarios en causas sensibles como Amado Boudou y Fernando de Santibañes- presentó un pedido de  medidas de prueba en la causa que investiga la muerte de la periodista a cargo de la fiscal Nancy Olivieri, bajo la firma del juez Gabriel Ghirlanda, con una calificación de homicidio culposo. No solo la anestesista Nélida de la Puente y el gastroenterólogo Diego Bialolenkier están cuestionados y bajo sospecha en los cálculos de la querella: a tres semanas de la muerte de la ex legisladora y conductora de TN en el Sanatorio de la Trinidad, la clínica misma está bajo fuego. La historia clínica y el aparato con el que se habría realizado la endoscopía y que fue incautado por la Policía de la Ciudad dos días después del fallecimiento se convierten en el nuevo centro del problema.

-Hoy se presentaron una serie de medidas de prueba en la causa. ¿Cuáles son estas medidas?

-El pedido se lo hicimos a la fiscal Nancy Olivieri que tiene delegada la instrucción. Primero, queremos conocer los nombres de todas las personas que trabajaron los días 5, 6 y 7 de febrero en la clínica y que tuvieron que ver con el tratamiento de Débora, toda la gente que haya intervenido desde que llegó hasta el último día. Sobre el endoscopio secuestrado también estamos ampliando la investigación para corroborar si ese endoscopio se usó o no en el procedimiento. Queremos las identidades de quienes trabajaron para citarlos como testigos, a los que tengan un grado de responsabilidad médica se verá el tenor de la declaración.

-¿Por qué hay sospechas sobre el endoscopio incautado?

Sospechamos que el que se secuestró no es el que se utilizó. Vamos a la explicación más simple, la que nos dan los profesionales que lo vieron en persona o en fotografías. Es uno muy antiguo, que no se usa a hace muchos años, más en un sanatorio como La Trinidad que cuenta con equipos de otra tecnología. Diré algo burdo: el avance de la tecnología es terrible y vemos este equipo que tiene 20 o 30 años. En el mismo lugar tienen tecnología más actual en otro lugar del edificio y no en los quirófanos. Casualmente no graba, no saca fotos ni deja registro de las imágenes que se ven. Y lo que reclamamos son las imágenes. El estudio se ordena justamente para eso, para ver las imágenes. Este estudio no se hacía de urgencia, sino que fue programado, no estaba en un cuadro de desesperación. Y Débora, como dijo la anestesista, estaba llena de vida. No tenía un cuadro de gravedad tal que había que hacer el estudio como sea. Quince minutos después sabemos lo que pasó.

Diego Bialolenkier. el gastroenterólogo que le practicó la endoscopía a Pérez Volpin.

Diego Bialolenkier. el gastroenterólogo que le practicó la endoscopía a Pérez Volpin.

Pirota luego va hacia un terreno igual de inquietante: una serie de anotaciones realizadas durante el procedimiento por el responsable de hacerlo, el gastroenterólogo Diego Bialolenkier y que están presentes en la historia clínica de la periodista fallecida. “Refiere primero una cosa y a la hora y media después refiere otra”, dice Pirota.

El abogado querellante cita: “18:15. Se progresa con distensibilidad dificultosa del tracto digestivo sin lograr correcta visualización” Es decir, le costó ingresar. “19:45. Se inicia procedimiento a las 19:20 progresando sin dificultad”, Pirota continúa. “Esto”, asevera el querellante, “fue secuestrado y consta en la causa. Es el mismo procedimiento evaluado por la misma persona.”

Por lo pronto, Pirota no pidió la indagatoria de Bialolenkier, que no tiene ninguna restricción legal para dejar el país a pesar de verse involucrado en un expediente bajo la calificación de homicidio culposo, algo que Pirota no cree necesario. “Todavía restan muchas más medidas. Para conocer la verdad tenemos que conocer todas las pruebas para que cuando se den las indagatorias pueda defenderse como corresponde”, asevera el abogado: “No es este el momento.”

-Por lo que puede verse en la causa hasta hoy: ¿la responsabilidad recae en la anestesista, en el gastroenterólogo o en ambos?

-Hoy los abogados de la querella consideramos que la responsabilidad es compartida. Entendemos que el endoscopista mediante una situación imprudente coloca a Débora en una situación de crisis tal que hace necesaria la intervención de la anestesista que realizando un procedimiento que no debía realizarse provoca la muerte. No sé quién tiene más responsabilidad que quién, cada uno tuvo un aporte distinto para el mismo resultado. Se concluyó una parte de la pericia. Ahora falta el informe histopatológico. Pero con esto sabemos que Débora murió por este tratamiento.

-Pérez Volpin pasa por varios estudios antes de llegar a la endoscopía. ¿Falló tal vez la supervisión de un médico superior?

-La sensación que tenemos de analizar la historia clínica, que es de la poca documentación que hay en la causa, es que faltaba ese médico de cabecera que coordina y va recibiendo la información para determinar el paso siguiente. Es una historia clínica donde no hay diagnóstico más profundo que un “dolor abdominal”, cada profesional repite lo mismo que el anterior. Y así va hasta la endoscopía. Sí hay un momento en donde un gastroenterólogo que ordena la endoscopía, lo que quiere es verlo, por eso no está presente. Necesita ver el resultado. La clínica nos quiere hacer creer que la clínica no se grabó. ¿Cómo se iba a ver si no se grababa? Lo ideal será conocer las imágenes, donde estará la verdad absoluta.

-¿Existen las imágenes?

-Siempre hablo en hipotético: entiendo que no. Pero tengo la confianza de poder corroborar y que si se hizo algo mal se encuentre al responsable.

Hay una curiosidad final que apunta a Galeno, la empresa que controla al Sanatorio de la Trinidad. Galeno hizo, según Pirota, una presentación judicial sumamente llamativa. “Se presentó en el juzgado con en un poder general apoderando a una abogada, algo que nos tiene atónitos. El juez hizo a lugar a este pedido de una persona jurídica que no está imputada, no hay directivo imputado y hoy no lo debería haber salvo que demostremos que no se entregó la máquina que usó. No sé lo que pasó. Es un híbrido. El juez no aclaró qué tipo de responsabilidad tienen. Pedimos una nulidad que el juez rechazó.”

La familia de Pérez Volpin, por lo pronto, no presentó un letrado civil para iniciar una demanda por daños y perjuicios con un resarcimiento económico.

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El Kiki, un asesino a sangre fría que se esconde como “Bin Laden”

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Mató a la cajera de un supermercado de Montevideo y estaba prófugo de la Justicia desde diciembre por el crimen de su pareja

“Se lo venía buscando. Debe manejarse como Bin Laden y se mueve por los corrillo subterráneos”. La frase del fiscal uruguayo Gilberto Rodríguez grafica la frustración de la Justicia de ese país por no poder dar con ‘El Kiki’: el ladrón que mató por la espalda a la cajera del supermercado durante un robo en el barrio La Blanqueada de Montevideo y que se convirtió en el hombre más buscado.

‘El Kiki’, el alias de Christian Damián Pastorino Pimentel, de 22 años, no es un extraño para la Policía ni para la Justicia uruguaya.

Según detalla el diario Clarín, desde 2012 que entra y sale de las comisaría por diversos delitos menores: rapiñas y hurtos. También por tenencia de armas.

Pero la violencia fue creciendo y pasó a un cargo de violación, a denuncias por violencia doméstica hasta que en diciembre del año pasado lo acusaron de matar a su pareja de 20 años, delante de su hijito. Y también de amenazar de muerte a su madre, según consignan los diarios uruguayos.

Desde ese 9 de diciembre, “El Kiki” está prófugo de la Justicia y por eso la impotencia y la bronca de las autoridades: debería haber estado preso al momento del crimen de la cajera Florencia Cabrera, mamá de un chiquito de 8 años.

“Lamento en lo más profundo que no se haya tenido éxito antes”, dijo el fiscal Rodríguez, a cargo de la investigación por el homicidio durante el robo al supermercado Super Vero.

Nexofin

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12 años de cárcel al abogado que mató a un cerrajero al disparar contra motochorros

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El hecho ocurrió en marzo de 2016, cuando el abogado y ex militar Silvio Martinero disparó tras ser asaltado por dos delincuentes pero mató a un peatón.

El abogado y ex militar Silvio Guillermo Martinero, quien hace dos años mató por error y por la espalda a un cerrajero cuando disparó contra dos motochorros que le habían robado dinero en el microcentro porteño, fue condenado a 12 años de prisión, informó hoy el Ministerio Público Fiscal (MPF).

Un video se convirtió en la clave para aclarar el hecho ocurrido en marzo de 2016. En las imágenes se observa cuando dos motochorros le arrebatan a Martinero una mochila con 50.000 dólares en la puerta de una financiera y que el abogado extrae su pistola Glock, dispara hacia los asaltantes, pero éstos huyen y un balazo le de en la espalda a la víctima, que fue identificada como Daniel Fernando De Negris Rodao, un cerrajero que trabajaba por la zona y que en ese momento iba caminando hacia su lugar de trabajo.

Daniel Fernando De Negris Rodao iba a encontrarse con un compañero de trabajo. Habían pasado unos minutos de las 9 y él caminaba por San Martín al 500, en el Microcentro, rumbo al local de la Cerrajería Integral Centro, que queda a la vuelta.

Fue entonces que dos motochorros le robaron la mochila al abogado Martinero, quien se defendió a los tiros: uno de esos disparos le dio a De Negris, quien se desplomó en la vereda y, antes de morir, sólo a levantar la cabeza por unos instantes.

12 años de cárcel al abogado que mató a un cerrajero al disparar contra motochorros

Daniel Rodao De Negris, cerrajero. Era uruguayo pero vivía en la localidad El Pato, en Berazategui, y tenía una hija adolescente, de unos 12 años.

“Él era mi amigo y mi compañero. Trabajaba en la zona del Microcentro desde hacía 30 años y también hacía trabajos para nosotros, de acá de la cerrajería”, le contó a Télam Gabriel Medina, de la Cerrajería Integral Centro, situada en Florida al 500, justo a la vuelta de donde cayó muerto De Negris Rodao.

El 20 de octubre de 2016, De Negris hubiera cumplido 56 años. Era uruguayo pero vivía en la localidad El Pato, en Berazategui, y tenía una hija adolescente, de unos 12 años.

Era cerrajero y esa mañana se iba a encontrar con Gabriel porque tenían que hacer un trabajo juntos. “Cuando escuchamos disparos primero pensamos que eran cohetes, porque había una marcha, pero cuando empezaron a decir que había sido un asalto empecé a dudar y me llamó la atención que él se demorara”, añadió Medina.

Se dio cuenta de que De Negris era la víctima del tiroteo por las fotos de las redes sociales. “Tenía una manera particular de vestir, solía estar de negro, con esa campera y zapatillas. Ahí me di cuenta que era él”, dijo el cerrajero conmocionado.

La prueba clave fue un video de una cámara de seguridad de la Casa de Cambio y Agencia de Turismo Pasamar S.A., donde se ve claramente como una moto con dos hombres sale a toda velocidad por San Martín y detrás se ve corriendo a Martinero, de traje y corbata, con un maletín en una mano y el arma en la otra.

Para entonces, De Negris ya estaba desvanecido en la vereda. Uno de los tiros del abogado Martinero le había dado en “la región torácica”, según el Same.

Clarin

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