Connect with us

Opinión

Por qué crece la certeza de que Cristina será candidata

Publicado

on

Una alta fuente del gobierno confió a este medio su convicción de que “Cristina va a ser candidata”. El hombre maneja datos, tiene contacto con todos los sectores y, sobre todo, le gusta la rosca política. Y sabe, aunque no necesariamente tenga la verdad revelada, como también ha podido comprobarse. Pero a la hora de justificar su razonamiento, se basa en la contundencia de los porcentajes: la ex presidenta tiene un 35% de intención de voto, “y la tercera vía no remonta”.

Los comentarios fueron hace algunas semanas, antes de que se conocieran los últimos días encuestas que llegan a poner a CFK por delante incluso del presidente Mauricio Macri, como una de Gustavo Córdoba que da a la ex mandataria 9 puntos por arriba del líder de Cambiemos, que aparece con apenas un 30%. En primera vuelta.

Son datos muy preliminares: faltan todavía once meses para el cierre de listas que ordenará todas las especulaciones, y hay que ver cómo evoluciona la economía, clave para la elección del próximo presidente. Y recién entonces -no antes- se sabrá si la ex mandataria participará de las elecciones.

Esa es la única certeza: que Cristina Elisabet Fernández recién entonces develará el misterio, pues esa ha sido siempre su conducta. También es cierto -y ese dato no es menor- que la ex mandataria siempre le puso el cuerpo a todas las elecciones en las que estuvo habilitada para hacerlo. En rigor, los Kirchner participaron de todas las elecciones desde 1987, cuando Néstor fue elegido intendente de Río Gallegos. Ella figuró por primera vez en las boletas dos años después, como candidata a diputada provincial. Así, cada dos años, uno u otro se presentaron, hasta que recién en 2013, con él ya muerto y ella presidenta de la Nación, por primera vez en 27 años no figuró un Kirchner en una elección.

En 2015, ya sin posibilidad de reelección, Cristina no fue candidata a nada, pero en la primera elección posterior, tras un sinfín de especulaciones, se postuló para senadora por Buenos Aires. Su mandato concluye en 2023, cuando tendrá 70 años. ¿Esperará hasta entonces para volver a presentarse como candidata, o volverá a postularse para presidenta a los 66, el año que viene? El antecedente de su tendencia a participar en cuanta elección se le ha presentado no es menor, pero sobre todo pesan las perspectivas y análisis políticos.

Si bien supuestos allegados han dejado trascender que ella no tendría voluntad de participar en las próximas elecciones, esas expresiones no difieren de la experiencia más inmediata, que fue la del año pasado; o sea que no son para tener muy en cuenta. Más expresivo en cambio es el silencio que mantiene CFK desde hace ya meses, en una postura que pareciera definir una estrategia clara que es la de no exponerse a las críticas o, más precisamente, no ofrecerle al oficialismo un motivo de distracción. Esta actitud la adoptó precisamente cuando el inicio de la crisis cambiaria, en la que claramente Cristina optó por dejar que el gobierno consumiera su prestigio sin darle lugar a aprovechar sus palabras como una suerte de válvula de descompresión.

Así actuó por ejemplo cuando en abril el jefe de Gabinete concurrió por primera vez este año al Senado, con la esperanza de tenerla cara a cara y ella se ausentó. La misma actitud adoptó en junio pasado -cuando Marcos Peña volvió a ese recinto-, a sabiendas de que el gobierno crece con ese antagonismo.

De hecho, el perfil bajo lo ha mantenido también en el Senado, donde optó por no hablar siquiera en el debate del proyecto de ley de comunicaciones convergentes, un tema en el que normalmente hubiera tenido algo que decir. Tampoco está asistiendo al plenario de comisiones donde se analiza el proyecto de legalización del aborto. Seguramente concurrirá el 1 de agosto, para estamparle la firma al dictamen, pero recién se espera que hable una semana después, durante esa histórica sesión en la que se definirá la suerte del proyecto. Allí seguramente hará referencias a la defensa de los derechos individuales que hizo con su esposo durante sus gobiernos, quizá también al embarazo que perdió en su momento, y revelará de qué manera cambió su postura en este tema a partir de las charlas con su hija Florencia, hoy activa militante feminista. Tendrá que justificar por qué en los doce años de gobiernos K, el aborto apenas solo una vez logró llegar a ser analizado en comisión.

Tan previsible es el discurso que dará ese día, como el camino que recorrerá hasta el cierre de listas, el sábado 22 de junio del año próximo. Fue sincero Miguel Pichetto la semana pasada cuando anticipó su convencimiento de que Cristina será candidata presidencial. Lo mismo hizo Juan Manuel Urtubey, con menos detalles. Pero ambos revelaron el problema que enfrenta el peronismo para los próximos comicios, y que mantiene encendido el optimismo en Cambiemos.

Cristina ya no va por los fueros, que ya tiene, sino por el poder, que se le puede licuar. El mayor caudal en ese sentido lo tiene en ese tercio de votos que aún conserva, pero que necesita revalidar. La ex presidenta afronta un cronograma judicial bastante complicado, pero ya se sabe que en la medida que sube en las encuestas los jueces se tornan más laxos con aquellos dirigentes que tienen votos. Pero además otro costado del poder que ostenta se manifiesta en el Congreso, allí donde muchos imaginaban un kirchnerismo en permanente disminución. No sucedió en Diputados, donde más allá de los desgajamientos iniciales, logró mantener una base de 70 diputados que tras el recambio legislativo apenas bajó a 66. Y si bien algunos de ellos pueden incomodarse porque les pongan el rótulo de kirchneristas, lo cierto es que siguen conservando el histórico nombre de Frente para la Victoria y el presidente de esa bancada es un K de paladar negro como Agustín Rossi.

A 39 de ellos se les vence el mandato en 2019 y esa es una referencia clave para la decisión de Cristina de ser o no candidata. Más allá de que hoy piense genuinamente que puede ganar, necesita un caudal importante de legisladores que le respondan, que no tendrá si el peronismo decide independizarse de ella. Con Cristina candidata, podrá imponer además senadores que le respondan, para engrosar los 9 que hoy tiene (con ella incluida). Máxime cuando en el Senado ya no estará Pichetto…

Entre los diputados cuyos mandatos vencen el próximo año figura su hijo Máximo, a quien sí o sí quiere con fueros, y competirá esta vez en la provincia de Buenos Aires, que por estos días recorre sin pausa. Algún fanático sugirió que el primogénito de los Kirchner podría ser el candidato presidencial, pero eso no sucederá, a sabiendas de que no es garantía de victoria. Irá por los fueros.

Con ese objetivo Agustín Rossi recorre el país, pero sobre todo la provincia de Buenos Aires, sin ocultar sus aspiraciones de ser “el elegido”. La figura del santafesino es ampliamente valorada por los propios, pero difícilmente alguien que no puede ganar en su propio distrito pueda aspirar al premio mayor. Dicen incluso que Cristina vería con mejores ojos una eventual candidatura de su último ministro de Economía, Axel Kicillof, a quien también se le vence el mandato de diputado. Otros, como Felipe Solá, se ilusionan con ser el eslabón que una a los dos sectores para con un peronismo unido poder enfrentar con mejores perspectivas al gobierno.

Dirimir todo en las PASO no parece ser el mejor plan; ni para el kirchnerismo, ni para el denominado peronismo federal. Los primeros aceptarían en caso de tener la certeza de que Cristina compita, convencidos de que en ese caso ganarían y encolumnarían tras de sí a todo el peronismo. Los otros no quieren saber nada precisamente por eso. No quieren terminar perdiendo y resignarse a ser el vagón de cola de la ex presidenta, y en caso de que ella no compitiera, porque tampoco querrían llenar sus listas de kirchneristas como el FpV impondría.

La perspectiva que más fuerza toma entonces es que la marca Unidad Ciudadana vuelva a competir en las próximas elecciones, y en ese sentido cobra fuerza la movida dispuesta estos últimos días para que esa fuerza se constituya en todos los distritos del país. Para ir por dentro o fuera del peronismo, que sabe que con una oposición dividida y la posibilidad concreta de que la que más votos obtenga sea Cristina Kirchner, se le agranda el arco a Cambiemos.

Es la jugada perfecta con la que se ilusionan los estrategas electorales del gobierno, que vuelven a jugar con fuego, pues saben que tienen grandes posibilidades en un balotaje, pero se arriesgan a tener una cosecha peligrosamente austera en la primera vuelta en la que se deciden los cargos legislativos. De ganar, Macri encararía un segundo mandato manteniendo su condición minoritaria, y además con una oposición más kirchnerizada.

Pero además, la sola perspectiva de una Cristina Kirchner compitiendo y competitiva despierta el recelo de esos inversores que aún se resisten a apostar por un país tan vulnerable como el nuestro.

Opinión

Andrés Malamud: “El peronismo dividido, con una economía razonable, pierde las elecciones”

Publicado

on

El politólogo habló con Infobae al terminar su presentación en el 54 Coloquio de IDEA

El politólogo Andrés Malamud durante su exposición en IDEA

El politólogo Andrés Malamud durante su exposición en IDEA

En el mundo académico, el politólogo Andrés Malamud es muy conocido y respetado. Quizás porque hace muchos años que vive afuera, pero siempre sigue conectado con el debate local, a través de twitter, de sus infinitos amigos, de su talento especial para escuchar, entender, tender puentes. Sin embargo, los empresarios supieron de él en este 54° Coloquio de IDEA. Aquí, la charla que tuvo con Infobae al término de su participación en el primer panel, “Pensar la Argentina”.

– Su ponencia en IDEA tuvo mucho impacto. Cuéntenos cómo se sintió hablando en un ambiente empresario y, además, en traje.

– Me sentí muy cómodo a pesar del traje. Por las organizadores, sobre todo mujeres, que me convocaron, me dieron libertad para criticar el concepto con el cual ellas convocaron a este evento. Además, ellas pertenecen a un grupo social que no se hace notar por la distinción de clase. Eso es muy interesante. Este es un lugar de gente con plata, sin embargo, es gente que se comporta como cualquier otra persona, no te hablan con la papa en la boca, no te hacen sentir que son una oligarquía. Es algo que facilita mucho la comunicación.

– Efectivamente, un primer shock fue cuando dijo que no estaba de acuerdo con el concepto de cambio cultural. Explíquenos por qué.

– Por tres razones. Me siento incómodo primero porque el cambio cultural es un refrán, un concepto del Gobierno. Que una asociación empresaria lo tome la pega con el Gobierno, lo cual no es necesariamente bueno.  Se supone que acá tienen que abarcar un espectro político más amplio. La segunda razón es porque remite a una cuestión valorativa, ven el problema argentino como un problema moral. El cambio cultural piensa que la cultura es mala, que no funciona. Y la cultura son los valores. Yo creo que el problema argentino es político, tiene que ver con los incentivos. Nosotros ganamos y hacemos las cosas mal, porque el que las hace bien, pierde. Entonces, no tiene que ver con que seamos buenos o malos, sino con que hagamos las cosas buenas o malas. Finalmente, porque la cultura en la historia está vinculada con los extremismos. Mao, Che Guevara, hasta los totalitarismos fascistas europeos siempre reivindicaron una cierta cultura o una imposición cultural. Y lo que yo decía al final es que el único cambio cultural que me parece tolerable es el que empieza por uno mismo, el cambio en primera persona. Yo me cambio, yo no te cambio, como sos vos es tu problema, lo que puedo exigir son comportamientos.

– También habló de los incentivos como un asunto central. Ahora pareciera, y se discutió mucho en este Coloquio de IDEA, el incentivo por el contrario, digamos, por default, de la cárcel. Es decir, si no hacés las cosas bien, si los empresarios no hacen las cosas bien, pueden ir presos. ¿Cree que eso va a favorecer que los empresarios cambien?

– Solo eso. Si no fuese por los cuadernos no estarían hablando hoy de cambio cultural. No es que se levantaron un día y vieron la luz, tuvieron una epifanía y de repente dijeron ahora somos honestos. Es que tiene consecuencias en serio. Después la cultura es una cuestión de inercia a lo largo del tiempo, una vez que uno siente que lo castigan si no es honesto, y se beneficia siéndolo, lo va internalizando. Pero no es a partir de un cambio motivacional apoyado por una arenga de autoayuda que vamos a cambiar los comportamientos. Es con premios y castigos, palo y zanahoria, como pasó en cualquier país que hoy reputamos civilizado.

(Idea)

(Idea)

– Un concepto muy fuerte fue que la Argentina no se jodió con el peronismo, tomando esa idea de cuándo se jodió la Argentina de Mario Vargas Llosa. No se jodió hace 70 años, tal vez tampoco hace 100. Es disruptivo porque no es la culpa la tiene alguien, sino que nuestra convivencia que no funciona. ¿Cuál es el remedio?

– Sí, yo mencionaba el Martín Fierro y el “Cambalache”, que son pre-peronistas, para marcar que el premio para afanar es anterior al peronismo. Y la Argentina tiene cosas buenas y cosas malas. Las buenas las destacó María Esperanza Casullo cuando habló de la sociedad igualadora e integradora. Y esto no tenemos que perderlo de vista. Las cosas malas tienen que ver con la desconfianza, los argentinos habitualmente tienen éxito en el exterior, el problema es cuando estamos juntos. Lo que hay que cambiar es la matriz de incentivos, dicen los economistas. Y esto tiene que ver con el Estado, que multe lo que corresponde y premie lo que corresponde. En países no muy lejanos, en Uruguay o en Chile, hay control social, te miran feo si vos tirás basura en la calle, te miran feo si no das facturas. No es el Estado policía que está controlando, son tus conciudadanos. Eso hay que construirlo.

– Eso hay que construirlo. ¿Cuál sería una receta posible?

– La teoría de lo que se trata es de monitorear para que todos sepamos que estamos siendo vistos, no digamos controlados, aunque Perón decía que “el hombre es bueno, pero si se lo controla es mejor”. Lleguemos a un acuerdo, controlemos el robo, hagamos cosas moderadamente dentro de un carril y esto es bueno para todos, no solamente para los dos que compiten, también para aquellos que son representados por esos dos.

– Pareciera que el Gobierno quiere llegar a un acuerdo… Pero vio que Carrió patea un poco ese hormiguero. Por ahí lo hace por las buenas causas, pero pareciera que representa también una parte de la sociedad que no quiere ningún acuerdo.

– Definitivamente. La cuestión es si se puede utilizar esta pulsión moralista como funcional al sistema, a los acuerdos que el sistema necesita para que la Argentina funcione. Sergio Berensztein preguntaba: ¿y entonces dónde queda el conflicto?. No, el conflicto sigue, la competencia fundamental de la democracia es eso, pero es un conflicto institucionalizado. La democracia es incertidumbre con reglas, con límites. Lo que tenemos que acordar son los límites, después adentro nos damos con todo lo que tengamos.

– Sé que estuvo reunido el lunes con Marcos Peña. ¿Cómo está viendo al Gobierno? ¿Superando las crisis? ¿Aprendiendo? ¿O haciendo más o menos lo mismo?

– Veo que están aprendiendo, pero en parte es porque lo quiero creer. Podés desconfiar de mi respuesta. Lo que veo también es que el peronismo unificado gana las elecciones, pero el peronismo dividido, con una economía razonable, pierde las elecciones. Cambiemos solo tiene que lograr ser razonable y que el peronismo siga dividido. Por ahora, podría conseguirlo.

Seguir leyendo

Opinión

Pablo Tonelli: “Cristina Kirchner tiene que estar presa, es claro que cometió delitos gravísimos”

Publicado

on

El diputado de Cambiemos, además, adelantó que no apoyará el pedido de juicio político contra el ministro de Justicia, Germán Garavano, que impulsa Elisa Carrió. “Es una exageración”, planteó

Foto : El diputado nacional Pablo Tonelli (Télam)

El diputado nacional por Cambiemos Pablo Tonelli respaldó al mismo tiempo a la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, y al ministro de Justicia, Germán Garavano, los protagonistas de una interna dentro del oficialismo, y consideró que la ex presidenta Cristina Kirchnertiene que estar presa, porque es claro que cometió delitos gravísimos“.

A raíz de la  situación judicial de la ex mandataria, Garavano criticó en una entrevista radial la utilización de las prisiones preventivas y señaló que “no es bueno” para el país que una ex presidenta sea detenida, algo que le valió los cuestionamientos de Carrió, que mañana podría presentar un pedido de juicio político contra el funcionario.

En este marco, Tonelli consideró que las declaraciones del Ministro de Justicia se realizaron con una “falta de oportunidad en el tiempo, al día siguiente de la vergonzosa decisión de Casación de absolver a Carlos Menem” y se mostró a favor de la postura de Carrió sobre Cristina Kirchner: “Tiene razón cuando dice que tiene que estar presa; coincido con ella, porque me parece que es tan evidente que ha cometido delitos gravísimos que no tengo la menor duda de que va a terminar condenada y presa“.

La ex presidenta Cristina Kirchner (AFP)

La ex presidenta Cristina Kirchner (AFP)

Tonelli, además, señaló que “no es bueno que todos los ex presidentes estén presos, porque habla de nosotros como sociedad; habla mal de nosotros”.

Sin embargo, el diputado oficialista señaló que no apoyará el pedido de juicio político contra Garavano. “Me parece una exageración; un juicio político procede en casos extremadamente graves y lo de Garavano es una opinión”, afirmó en diálogo con radio El Destape.

Otro diputado de Cambiemos, Daniel Lipovetsky, también se manifestó en contra del pedido de juicio político: “Mi opinión personal es que no hay fundamento”, señaló, y amplió: “Carrió tiene las preocupaciones de todo el bloque Cambiemos de luchar contra la impunidad y la corrupción, y en ese sentido Garavano ha sido un ejemplo”.

Seguir leyendo

Opinión

Fito Páez: “La grieta es un invento de un par de caballeros y unas señoritas con tiempo libre y sin formación cultural”

Publicado

on

Luego de brillar en el Carnegie Hall en Nueva York, el músico habló a solas con Infobae. La peligrosa dominación de las redes sociales, el “error” de asociarlo con el kirchnerismo, la grieta en la sociedad y el amor después del amor. Intimo, frontal, verdadero Fito reflexiona sobre su vida

Llegó al lugar donde durante años solo llegaron sus sueños. Fue el viernes 28 de septiembre, con los ojos bien abiertos y el corazón que se le escapaba del cuerpo, cuando se subió al escenario que siempre había deseado.

El Carnegie Hall de Nueva York brillaba. Y Fito Páez (55) brilló en esa sala donde antes desplegaron todo su talento figuras como Liza Minelli, los Rolling Stones, los Beatles, hasta Mercedes Sosa y Astor Piazzolla.

En su noche mágica no estuvo solo: lo acompañaron “toda mi gente querida”: su novia, la actriz  María Eugenia Kolodziej (28), sus hijos Margarita (14, de su relación con Romina Richi) y Martín (20, de su vida junto a Cecilia Roth), y sus grandes amigos de la juventud. Fito sintió sobre ese escenario que ya nada más podía pedirle a la vida.

Ahora, cuando la emoción aun perdura pero siente que ya no tiene que pellizcarse para saber que no estuvo soñando, Páez dice frente a Infobae sentirse “pleno y libre“. Y confiesa que en su vida va liviano “porque no le debo nada a ningún partido político, ni tampoco busco agradar“.

Pero a Fito Páez, quizás como a su música, es mejor no presentarlo. Hay que escucharlo. Escuchemos, entonces.

—¿Que pensás de las redes sociales?

El teléfono es una máquina de dominación brutal. Todo lo que me pasa a mí, ‘yo, yo, yo’ todo el tiempo. Y también es una máquina de anestesiar. Ahora hay revolucionarios de Instagram. O de Facebook, o Twitter. No, no va eso. Eso está paralizado ahí. La acción siempre es en la calle, en el Parlamento. Todo se hace allí. En los escenarios reales, no en la virtualidad.

—¿Y los trolls?

—Me da miedo la virtualidad. El otro día leí un informe sobre cómo se forman los ejércitos trolls para atacar o denostar a alguien, es terrorífico. Es un método bélico claramente ¿no? Con sus sistemas, sus protocolos bélicos formales.

—¿Te afecta lo que digan de vos?

—No, no leo nada. Igual ya sabés cómo es eso, el 33% te ama, el 33% te odia y el 33% no le importa nada lo que hacés, la vida es más o menos así.

—¿Cómo te informás?

—Yo leo las cosas que me dan ganas de leer. Escucho la música que me da ganas de escuchar. A esta altura de mi vida ya releo y re escucho, estoy en ese período. Volver  a escuchar a Charly, volver a escuchar a Haydn, volver a escuchar a Mozart, volver a escuchar a Spinetta, volver a escuchar a Nebbia, a Steely Dan, a Mitchell. Y volver a descubrir cosas increíbles, volver a leer a Borges. Guau, es otro… Lo lees desde otra perspectiva cuando pasa el tiempo, es increíble ese momento. Son las mieles de la vejez (risas).

—¿Te preocupa el paso del tiempo?

—Claro, cómo no me va a preocupar, muchísimo. No me puedo emborrachar tanto como antes. Me tengo que cuidar mucho más. Ya si como la pizza después sé que se me va a hacer más difícil bajarla. Soy flaco con panza, no quiero.

—En la canción ‘Al lado del camino’ decís: “No pertenezco a ningún ismo”. Y quizás muchas veces se te asocia con algún partido político, mismo con el kirchnerismo.

No, es un error. No tengo que operar para nadie, no tengo que quedar bien con nadie, no hago las cosas para que alguien esté más o menos contento, no tengo que agradarle a nadie. A mí me gustaron muchísimas políticas del kirchnerismo, pero realmente yo no militaba el kirchnerismo porque no soy un hombre que milite en la vida política.

Play

—¿Qué te gustaba del kirchnerismo?

Sacaban el matrimonio igualitario, vamos. Sacaban la asignación universal por hijo, vamos. Se creaban universidades públicas, vamos. Che, ¿como no? O sea todas las cosas que yo veía positivas las apoyé y estuve allí, fui con mi cuerpo, di la cara, no tenía nada que ocultar. Pero no formé parte, no estoy afiliado a un partido político. Yo soy un hombre de las artes y de las humanidades, y eso no quiere decir que sea algo bueno (risas).

—¿Pero no sentís que mucha gente te colgó la etiqueta kirchnerista y se te cerraron puertas?

No. Tocamos en el Carnegie Hall el sábado, me están lloviendo millones de ofertas para hacer mil cosas, de mil plataformas digitales para compañías de discos, de managers, de Europa, aquí, allá. No, no, no se cierra ninguna puerta. Lo que sí lo te puedo decir es que el mundo no son los editoriales de los diarios argentinos. Hay un mundo allí afuera del correo de lectores de los diarios y de los editoriales, de las cuatro o cinco personas que leemos todos los días los diarios…. el mundo es muchísimo más amplio que eso.

—¿Lo decís por algo en particular?

—No, porque lo vivo, porque lo veo. Yo soy un viajero. Estoy en Colombia, estoy en Brasil. Te vas a Europa, te vas a Medio Oriente, y ves que hay otras realidades. Y que nuestra específica es muy neura ¿viste? Todavía la idea de Martínez Estrada sobre La cabeza de Goliat pensando en Buenos Aires, y sobre todo Argentina, sigue siendo real, y fue escrita en los años ’50, ’60 creo. Todavía esa mirada sobre el país sigue teniendo una actualidad impresionante. Lo recomiendo el libro, La cabeza de Goliat.

—¿Creés que existe la famosa grieta?

No. La grieta es una cosa que se inventaron ahora un par de caballeros y unas señoritas con tiempo libre y sin formación cultural. El mundo es así. La grieta ¡que antigüedad! Siempre estaba lo de Boca y River, no es de ahora muchacha. En Rosario yo conocí familias rotas por Central y por Newells, familias que no se hablaron nunca más. Esos hechos se suceden en todos los países, los demócratas y los republicanos…

—Pero la grieta es parte de nuestro día a día…

—Mirá, es peligroso el ‘Yo, yo, yo, yo’ hundiéndome cada vez mas. Porque decís ‘yo, yo, yo’ y las cosas crecen. Pero el ‘yo, yo, yo, yo’ nunca hace florecer nada, eso también lo sabemos. No florecen las cosas si la mirada es al ombligo. Porque cuando estás desconectado del mundo y de los demás lo único que cargás es la amargura de creerte que sos lo único que existe en el universo… y que vale la pena. Esas son vidas desgraciadas.

Play

—¿Como te fue en el amor a lo largo de tu vida?

Un quilombo, un quilombo bárbaro. Me sentí muy amado y amé mucho. Siento que he tenido una vida, que tengo una vida privilegiada total en ese sentido. Soy totalmente hétero, me vínculo con las mujeres, con las personas que han estado conmigo de la mejor manera que hemos podido cuando fuimos pareja.

—¿Y las rupturas?

—Creo que no hay ninguna maldad sino que a veces en las vidas maritales las cosas pueden tomar rumbos que pueden ser incómodos para alguno de los dos y eso genera la ruptura. Pero te diría que con casi todas mis ex parejas mantengo un vínculo precioso, de amor, de encuentro permanente, ya sea por la red o a través de los hijos, tanto con Cecilia, con Romina, con Fabi Cantilo. Son parte de la familia, yo soy parte de sus familias. Entonces hemos elaborado vínculos sanos, complejos pero sanos.

—¿Creés en la suerte? 

—Sí. Yo creo mucho en la suerte. Creo que hay voluntad de muchas personas que hacemos esto pero también la suerte es importante. Y la curiosidad ¿viste? Así que es una mezcla de todos esos elementos. Yo no paro en ese sentido. No sé, si lo puedo hacer aquí lo puedo hacer en la triple frontera. Siempre tengo una idea para escribir.

—¿Cómo sos como padre? 

—A veces, como todo padre, te ves desconocido, loco, zarpado en tu casa diciéndoles cosas. Por qué le dije esto a Martín, por qué le dije esto a Margarita… Me acuerdo siempre de un momento cuando fuimos a ver a U2 en La Plata, Martín tenía unos 12-13 años, y cuando empezó el concierto sacó el teléfono y quería filmarlo, y yo que soy un viejo choto milenario policía de la ciudad de Rosario le dije “no, no filmes con el teléfono porque te vas a perder el concierto”. Y se puso a llorar. Entonces me hizo tanto daño hacerlo llorar, que pensé “qué viejo choto que soy” ¿entendés?

—¿Qué te preocupa hoy?

—A mí me preocupa hacer reír a mis hijos. Y que se pongan bananas en la cabeza. Que se diviertan. Que tengan un mundo… El mundo después se va a ocupar de decirles que fue y será una porquería como decía Discepolo. Pero mi tarea como padre es hacerles la vida hermosa, que vean la parte hermosa del mundo. Y en eso estoy.

Foto TN.com.ar

iNFOBAE

Seguir leyendo

Tendencia