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Opinión

Inflaciones eran las de antes

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Ante la pregunta de inflación, el ex ministro Lorenzino dijo: “Por favor, sáquenme de acá”.

Alejandro Borensztein

Alejandro Borensztein

Como todo el mundo sabe y se ha dicho infinidad de veces, este gobierno tiene el mejor equipo en 50 años. No entiendo que espera el Presidente para poner a los titulares. No digo que los suplentes no sirvan, pero cuando abren la boca son livianitos y cuando van a trabar no ponen la piernita lo suficientemente fuerte.

Deberían aprender del Tolo Gallego que esta semana contó en el programa de Macaya y Benedetto, que en el Mundial 78 cuando venía un delantero contrario, entre él, Pasarella y Tarantini se miraban y uno gritaba “¡amortigualo!”. Eso era lo último que escuchaba el tipo antes de perder el conocimiento y ser retirado por los camilleros.

Hay muchos ejemplos futboleros para entender como se defienden ciertas situaciones, pero la única verdad es que llegó el momento de que el gobierno se ponga firme y explique las cosas como son: no podemos seguir gastando la que no tenemos.

Y lo más importante de todo: si los argentinos vamos a seguir gastando la que no tenemos, por lo menos tengamos la viveza de no andar gritándolo a los cuatro vientos porque si no los de afuera se van a avivar y se van a volver a llevar los dólares que trajeron, que es exactamente lo que pasó en estos días.

Si bien el gobierno intenta tibiamente explicar el problema, evidentemente lo hace con escrúpulos.

Aprovechando que la Rosada explica poco y nada, los peronistas se reagrupan y empiezan a pedir a los gritos que se mantengan los subsidios para ver si pueden congraciarse con los votantes que perdieron.

Lo más grave no es que sean tan demagogos sino que sean tan buchones. Los gritos opositores también llegan a los oídos del granjero de Ohio, a quien el banco de su barrio lo convenció de invertir sus ahorros en bonos argentinos porque rinden una bocha.

Pero cuando el tipo escucha a Graciela Camaño pidiendo a los gritos que las tarifas solo se actualicen por la inflación, o sea que se mantengan los subsidios, o al kirchnerismo pidiendo directamente que se congelen, deja el tractor y piensa: “o sea que yo soy el boludo que le está subsidiando la luz y el gas al banana de Caballito que usa mis dólares para irse a veranear a Florianópolis”.

Al toque, el granjero llama al banco, rescata sus dólares y sale a comprar bonos uruguayos que rinden menos pero son más seguros por el simple hecho de que Uruguay no tiene el nivel de déficit que tenemos nosotros. Entre otras razones, porque los uruguayos se pagan la luz ellos solitos, mi alma.

El gobierno disimula el bolonqui todo lo que puede. Ante el periodismo, Dujovne dice que mantiene la meta de inflación del 15% y te mira fijo sin parpadear. Y no te miente. La meta y el porcentaje se mantienen. Lo que cambia es el plazo. Sigue siendo el 15%, pero a julio. Así, al menos, esta vez se aseguran de cumplirla. Después, con lo que vaya a pasar de agosto a diciembre, vemos.

Ojo, seamos justos: en ese mismo cargo de Ministro de Economía y ante la misma pregunta sobre la inflación hecha por una periodista extranjera, alguna vez el entonces ministro Lorenzino dijo: “Por favor saquenmé de acá”. No olvidar.

Volviendo al punto. ¿Es grave la inflación? Sólo si sos pobre. En el fondo, al Estado le sirve porque le va licuando los gastos que tiene que pagar. A los ricos también, por la misma razón. Y la clase media se la banca porque después de 70 años ya aprendió a surfearla.

¿Es mucho 25% al año? Nada, una pichincha.

Cuando la dictadura terminó en 1983, la inflación era del 433%. Los militares le habían dejado a Alfonsín una bomba y se escaparon por la ventana. ¿Le suena amigo lector? El déficit del Estado era insostenible y los intereses de la deuda eran asfixiantes. Durante el primer año de Alfonsín la inflación se disparó aún más: 688% anual.

Don Raúl, que representa todo lo que está bien, creyó ingenuamente que con la llegada de un gobierno democrático y republicano, el mundo nos iba a tratar de manera diferente ayudándonos con la deuda y las inversiones. ¿Le suena amigo lector? Pero ni el mundo en general, ni Ronald Reagan en particular, funcionaban así.

El año con menos inflación fue 1986 con 87% anual. En 1989 la cosa reventó y terminamos con 3.079% de inflación anualizada.

Luego vino Menem con toda la polenta peronista y en su primer año sólo tuvimos 2.314% de inflación. Un alivio para todos.

Cuando ya no sabían que inventar para frenar la crisis, apareció Cavallo con una fórmula mágica: la ley de convertibilidad. De aquí en más y para siempre, un dólar iba a valer un peso y chau. Por ley, terminábamos con la inflación. Único en el mundo. Cavallo, un genio incomprendido que ahora emputece al país deambulando por los canales de televisión para tratar de vender su libro. Detalle: los Kirchner lo adoraban. Pero no fueron los únicos. Para las elecciones de 1999 todos los candidatos se comprometieron a mantener la convertibilidad. No fuera cosa que la clase media se enojara y no los votara.

Sin embargo, la deuda y el déficit no paraban de crecer. Y cuando todo estaba por explotar, hubo un clamor unánime para que el mismo Cavallo fuera convocado por De la Rúa para resolver el problema.

El hecho de que aún hoy nadie se haya hecho cargo de aquel clamor no debería sorprendernos. Todavía la sociedad argentina no se hizo cargo de la dictadura. Fueron marcianos que nos invadieron.

Después vinieron el 2001, Duhalde, Remes Lenicov y finalmente Lavagna. La megadevaluación y el aumento del precio de los comodities nos sacaron del pozo.

Luego llegó el kirchnerismo e inventó una fórmula genial: no hay inflación porque Moreno, su pistola y sus matones así lo dicen. Punto. Como mucho, un 7 u 8% anual. Un éxito. El hecho de que la nafta haya arrancado en 2003 costando 0,90 centavos y terminado en 2015 costando casi 15 pesos es simplemente porque en la Argentina los surtidores andan como el orto.

Lo mismo pasó con la yerba La Tranquera en COTO (de $0,99 a $22,25 o sea 2.147% de aumento), la Coca Cola en DISCO ($2,49 a $29,95 o sea 1.103% de aumento) o el filet de merluza en JUMBO ($5,75 a $75,99 o sea 1.222% de inflación). Todos errores de la cajeras que tocan cualquier tecla y se pasaron la década ganada llamando a la supervisora para que venga con la llavecita.

La mejor prueba de que durante el kirchnerismo no hubo inflación es que nunca aumentaron ni el agua ni el gas ni la luz ni el transporte ni nada que el Estado pudiera subsidiarle a la clase media y a los ricos.

Ahora la pregunta del millón no es si este gobierno sabe como salir del problema o no. Ponéle que no.

En realidad, la verdadera y única pregunta es: ¿estamos los argentinos dispuestos a hacer lo que hay que hacer para realmente cambiar o preferimos seguir así y que no nos rompan las pelotas? To be or not to be. Esa es la cuestión.

No es tan difícil. El mundo pudo. Pero sin docencia nunca se va a entender y sin acuerdos políticos nunca se va a resolver, incluyendo sindicalistas y, ni hablar, empresarios.

Al fin y al cabo, ¿por qué cuando sube el dólar sube la lata de tomate? Muy fácil. El tomate es el componente nacional del producto por lo tanto tiene un costo en pesos. Pero hay dos componentes que tienen costo en dólares: el aluminio que se usa en la aleación de la lata de tomate y el amortiguador del BMW del dueño de la fábrica de latas de tomate.

¿Por qué las cosas han sido así? Por que esto es Argentina, amigo lector. Hoy tenemos una nueva oportunidad para enfrentar la realidad y terminar con esta joda.

Alguien tiene que salir a explicar que nadie tiene derecho a pedir más nada. Salvo el 30% de pobres. No es que ellos sean la prioridad. Son la única prioridad.

A los demás sólo les cabe poner. Empresarios, sindicalistas, industriales, legisladores, gobernadores, jueces, ministros, constructores, agroganaderos, empleados, profesionales, monotributistas, exportadores, importadores, banqueros, periodistas, artesanos, textiles, y funcionarios de todo tipo. Nadie más pide más nada. Todos ponen, en la medida de cada uno. Salvo el 30% al que hay que ir a rescatar.

Ya lo dijo JFKennedy antes de convertirse en aeropuerto: “No pregunten más que puede hacer EEUU por ustedes, pregúntense que pueden hacer ustedes por EE.UU”. Donde dice EE.UU. tachar y poner Argentina. No hay otra. Ahora o nunca.

 

CLARIN

Opinión

La contundente frase de “Coco” Basile acerca de la designación de César Luis Menotti

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El ex entrenador opinó de la llegada del “Flaco” como director de Selecciones Nacionales y dio su punto de vista sobre cómo influirá su figura en Lionel Scaloni

Con dos ciclos como entrenador con los que sumó más de seis años en el cargo, Alfio Basile es una palabra autorizada para hablar acerca de la Selección. El Coco se despachó con una contundente frase acerca de la nueva designación de César Luis Menotti como director de Selecciones Nacionales.

El Flaco es muy vivo, muy inteligente, lo va a manejar de alguna forma a Scaloni, hablando con él, con clase. ‘Tirame un poco el ocho para acá’, me imagino que le va a decir“, expresó el ex DT en el piso de TyC Sports.

El Coco elogió a Menotti como uno de “los dos técnicos extraordinarios que tuvo en su carrera”, junto con Juan José Pizzuti, aunque también aclaró que hoy en la Selección no hay proyecto posible. “La única verdad en los proyectos en Argentina es ganar. Estamos perdidos“, sentenció.

Por otro lado, Basile reconoció que vendría bien un recambio generacional en la Albiceleste, aquel que Scaloni está llevando a cabo. “Estoy de acuerdo con una renovación en tres cuartos del plantel. Gente nueva. Otro espíritu, otro fútbol, otros que no estén quemados, que no los putee la gente, que tengan la gente a favor”, concluyó.

Infobae

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Espert: “Argentina necesita menos impuestos y costos laborales más bajos”

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El economista José Luis Espert sostuvo hoy que el país “necesita menos impuestos y costos laborales más bajos”, mientras advirtió que el tamaño del Estado actual “funde empresas y provoca desempleo privado”.

“El mundo que progresa no vive pensando en cómo protegerse de lo que viene afuera”, consideró.

A su vez, Espert resaltó: “La Argentina necesita menos impuestos y costos laborales más bajos”.

En diálogo con FM Milenium, argumentó: “Este tamaño de Estado que tenemos funde empresas y provoca desempleo privado”, mientras subrayó que “para bajar impuestos, dado el monumental déficit fiscal, hay que bajar el gasto público”.

“La Argentina tiene un buen potencial de crecimiento, si se hacen los cambios que se deben hacer, planteando otra relación con el mundo en materia comercial, otra con tu Estado y otra con el mundo laboral”, apuntó. (NA)

Foto: luisnovaresio.com.ar

La Nueva

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Patricia Bullrich: “La vuelta del kirchnerismo sería un retroceso en términos de seguridad para la gente”

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La ministra de Seguridad dijo que no le molesta que califiquen a su política de “mano dura”. Los planes para el 2019, la nueva estrategia de portación de armas para la policía y la lucha contra el narcotráfico

Patricia Bullrich: “La vuelta del kirchnerismo sería un retroceso en términos de seguridad para la gente”

La ministra de Seguridad dijo que no le molesta que califiquen a su política de “mano dura”. Los planes para el 2019, la nueva estrategia de portación de armas para la policía y la lucha contra el narcotráfico

La ministra Patricia Bullrich (Foto: Patricio Murphy)

La ministra Patricia Bullrich (Foto: Patricio Murphy)

Se considera “un soldado del presidente Macri” y no le molesta que la llamen “la ministra de hierro” del Gobierno. Mucho menos le molesta que hablen de “mano dura” en relación a su política de seguridad. En rigor, Patricia Bullrich está convencida de que “el Gobierno cambió un paradigma en temas de seguridad en la Argentina” y arriesgó: “La vuelta del kirchnerismo sería un retroceso en términos de seguridad para la gente”.

La ministra de Seguridad está a punto de tomarse unas cortas vacaciones luego de un intenso año. Acaba de implementar las pistolas no letales Taser para la Policía Federal y dijo que en un futuro “la lógica indica que los policías lleven armas convencionales y no letales al mismo tiempo”. Pero se ataja: para eso “falta un tiempo”, porque hoy cree que aún hay sectores que la cuestionarían por esa decisión.

Bullrich recibió a Infobae en su amplio despacho de la calle Gelly Obbes y habló de todo: los objetivos para el 2019, el narcotráfico enquistado en la política, la lucha contra el terrorismo, la campaña electoral y hasta de “los riesgos” de un regreso del kirchnerismo en la Argentina.

También objetó a aquellos jueces que tienen “una mirada de la policía como victimarios y no como víctimas” ante hechos de violencia. Desechó la idea de que el gobierno de Macri pueda ser comparado con el ultraderechista presidente de Brasil Jair Bolsonaro. Y sostuvo que “al Gobierno lo cuestionan porque metimos el dedo en la llaga en todo: en el narcotráfico, los barrabravas y las mafias”.

-¿Cuáles son los proyectos y nuevas medidas que tiene su Ministerio para el 2019?

-En este año estamos con una serie de objetivos. En primer lugar nuestro objetivo central que es la lucha contra el narcotráfico y ahí vamos a acentuar la lucha contra el narcomenudeo además de seguir desarticulando las grandes bandas delictivas. También vamos a ir contra la comercialización de las drogas. Para ello vamos a avanzar mucho en lo que es inteligencia criminal. Estamos creando nuevos departamentos antidrogas en varios lugares del país tanto de la Gendarmería como de la Policía Federal. Serán unos 10 centros más. También seguiremos con el plan integrado de fronteras donde vamos a tener para mitad de año los cuatro puestos inteligentes en fronteras con las lanchas de patrullaje y los radares de la Fuerza Aérea donde se acoplarán a todo un sistema interconectado que se va a poder ver desde aquí. Eso nos genera una capacidad de acción mayor que las que puedan tener las patrullas normales. Es todo un sistema inteligente, con nuevos drones y es un sistema muy potente de controles.

-¿Usted se siente acompañada por todos los dirigentes de Cambiemos? Porque por ejemplo, en la implementación de pistolas Taser hay diferencias con la Ciudad de Buenos Aires y no es la primera vez que ocurre una diferenciación…

-Estamos absolutamente respaldados. Estamos hoy haciendo la vanguardia en algunos temas que quizás sea necesario comenzar con las fuerzas federales, que son quizás las de más formación y acción en todo el territorio nacional. En el caso puntual de las pistolas Taser nosotros estamos definiendo áreas específicas que son de grandes conglomerados de gente pero cerradas. Por ejemplo, el vagón de un tren o un aeropuerto. La ciudad no tiene esas situaciones. Ellos tienen otra realidad aunque igual creo que lo están evaluando. Pero es distinta la seguridad ciudadana que lo que tenemos nosotros que es crimen organizado, y tenemos áreas concretas que cuidar como el transporte interjuridisccional ya que es federal. El ferrocarril es federal. A nosotros nos gustaría que deje de ser federal porque es mucha la gente que allí debemos destinar. Pero igual estamos dando cobertura con armas no letales. Un arma con menos poder de fuego pero que pueda dar respuestas frente a una amenaza real.

-¿Puede haber más armas que se incorporen en las fuerzas federales?

-Todo el tiempo estamos incorporando armas. Ahora hemos incorporado armas de mucha calidad para el G20, armas para francotiradores, para grupos especiales…

-¿Pero armas no letales como las Taser?

-No, por ahora no. Hemos incorporado también esas armas que pintan. Pero por ahora no pensamos en más armas no letales. Es que las armas no letales en general son pensadas para manifestaciones y estas que nosotros estamos incorporando no son para usar en las manifestaciones. Son armas para lugares de alta densidad de gente y que no generen un daño colateral en la defensa. La lógica impone que un miembro de una fuerza de seguridad tenga un arma convencional y un arma no letal para poder actuar. Nosotros aún no vamos a dar ese paso porque tenemos miedo de que haya opinión posterior a eso de por qué se usó un arma y no la otra. Y como creemos que esto no es materia opinable… Pero acá sucede, y no vamos aún a implementar las dos armas al mismo tiempo. Un juez por ejemplo dice qué debería haber hecho un policía en un enfrentamiento y qué no. El juez no puede decir lo que tendría que haber hecho un policía sino que debe evaluar lo que hizo. Esto es como los argentinos ante un partido de fútbol. Se piensan directores técnicos y dicen hay que ir para allá o deberían ir para acá… No es así. En consecuencia lo que queremos es que en algún momento es que se usen las dos armas: la no letal y la convencional y que use la que corresponda de acuerdo con una determinada circunstancia en la que se encuentra. Pero son procesos que se deben ir haciendo de a poco.

-¿Cree que la Justicia no acompaña a las reformas de seguridad que están haciendo o le molesta que la oposición hable de una política de seguridad represiva?

-Nosotros tenemos cada vez mejores resultados con los jueces en cuanto a la lucha contra el narcotráfico. Hemos logrado confianza y hoy hay operativos más rápidos. Siempre hay excepciones, pero la regla es que los jueces confían en el trabajo que hacemos y en seguir en toda la línea de investigación. Nos dejan investigar más profundamente. Este es un cambio de paradigma bien importante. En cuanto a otro punto que tuvimos debate es en el juzgamiento de los policías en su accionar cuando cumplen con su deber. En el último tiempo hemos tenido casos de jueces que en un primer momento mostraron una conducta negativa pero luego los jueces de tribunales orales o de Casación pusieron las cosas en su lugar. Así se está generando una jurisprudencia más adecuada para entender lo que implica el accionar de un miembro de una fuerza de seguridad ante una situación de riesgo de él o de un tercero. Por esto en el último tiempo tuvimos muchas absoluciones en Casación o en juicios orales y así vemos que se está avanzando en el camino correcto. Es que no hay que invertir la carga de la prueba y poner al policía como victimario y al victimario como a la víctima. Ahora vemos un avance muy importante y positivo de muchos jueces en relación a resoluciones con una mirada más concreta sobre los hechos.

-¿Y qué le dice a la oposición que la cuestiona porque cree que hay una política represiva desde la seguridad?

-Nuestra obligación es generar una situación para impedir el delito y el crecimiento del narcotráfico, de la trata o del contrabando y hacemos eso. ¿Cómo lo podemos hacer si no es generando una situación de ir de una manera concreta contra esas bandas? No sé de que otra manera se puede actuar contra esas bandas. Nos parece que esta es la más adecuada. Creo que esas acusaciones son parte de una teoría que en la Argentina fracasó. Es la teoría Zaffaroni que fracasó, ya que antes había más delitos, más narcos, más robos, más policías y civiles muertos. Hoy hemos bajado la tasa de homicidios. En Uruguay hay una tasa de 11,2 de homicidios y nosotros en 5,1 cada 100.000 casos. Nos está yendo mejor. El año pasado fue igual que el anterior. No tengo los números finales pero hemos ido a la baja en todo: en robo de teléfonos, de autos, a la baja en secuestro de autopartes, en contrabando, y desbaratamiento de las bandas.

-Pero también hay informes como el de Correpi que habla de un caso de gatillo fácil de policías cada 22 horas….

-Eso es una mentira. Mienten descaradamente. Hay que pedirle a la Correpi los nombres y apellidos de quiénes son esos casos. Si en la Argentina hubiera un caso de gatillo fácil cada 22 horas estaríamos hoy con todas las fuerzas de seguridad echadas. No tendríamos un solo policía. Si para la Correpi matar a un delincuente que intenta asesinar a alguien es gatillo fácil… bueno. Tampoco en los homicidios que hay en la Argentina hay un componente que nunca daría ese número. Hay un 25% de femicidios, hay mucho homicidio intrafamiliar que es otro porcentaje importante y luego los que matan los delincuentes y ahí ya prácticamente está el 100%. No creo que los muertos en manos de policías jamás de esa cifra que dice la Correpi. Además, ¿cada vez que un policía mata a un delincuente es un gatillo fácil? Entonces cuando un delincuente mata a un civil ¿qué es un gatillo difícil? Por qué no cuentan los delincuentes que matan gente. Porque para mí gatillo fácil es un policía que no actuando como policía usa el arma que el Estado le da para matar a alguien de manera irresponsable o porque la cara no le gustó o por lo que sea. Eso es gatillo fácil. Pero un policía que ante al represión de un delito infraganti o un enfrentamiento utiliza su arma para defender al ciudadano no es gatillo fácil. Hay que leer lo que dijo el juez Lleral cuando cerró el caso Maldonado: “La lógica de la manipulación y la mentira para generar un estado de las cosas que no existieron”… Esto es lo mismo. Es la lógica de la mentira para inventar algo que no existe. Han muerto muchos menos policías de los que morían antes y han muerto muchos menos civiles de los que morían antes. Esa es la verdad.

-¿Está de acuerdo con la idea de instalar una política de “mano justa” en lugar de “mano dura” como plantea Durán Barba?

-Creo que a la política de seguridad no hay que nominarla. No creo que sea mano justa ni mano dura. Es proteger a la ciudadanía y proteger a las víctimas y ser firmes contra el delincuente. Si tenemos que poner mano justa pongamos mano justa. Pero no me parece que esa sea la discusión. No me molestan los encasillamientos.

-Pero le molesta que se encasille al Gobierno como más cercano a la línea ultraderecha de Bolsonaro…

-Nosotros estamos hace tres años y logramos lo que en Argentina no se había hecho: desbaratar el narcotráfico, no ser cómplices de los precursores químicos, cambiamos leyes muy importantes, hay técnicas de investigación nuevas, flagrancia, un Código Penal nuevo que se llevará al Congreso. Y Bolsonaro aún no arrancó. Una cosa es lo que dice y otra lo que hace. Tiene un problema muy serio. Nosotros vamos por el camino correcto y estamos cambiando un paradigma en la Argentina. Estamos cambiando el paradigma Zaffaroni. Nosotros tenemos el paradigma de defender a la víctima y al ciudadano. Ese es nuestro paradigma y para eso dignificamos nuestras fuerzas. Y por primera vez hacemos control externo de las fuerzas. Somos muy duros con el que se sale de la ley. Creamos una división especial de seguimiento interno de las fuerzas y modelo de protección para los que quieran denunciar para que no estén presionados por sus jefes y una oficina de control interno. Eso es una novedad y lo mismo hizo la provincia de Buenos Aires y la Ciudad. Hay 100.000 declaraciones juradas en este Ministerio.

-¿Cree que en un año electoral como este alcanzarán los resultados de la seguridad o pesará más el tema económico donde la gente siente la crisis?

-No puedo evaluar la seguridad en términos electorales porque hasta en el día de la elecciones tengo que trabajar para que no pase nada grave…

-¿Pero a la gente hoy le preocupa más el tema económico que la inseguridad?

-Nos ocupamos de la seguridad pero no lo hacemos porque hay elecciones. Entonces si no hacemos nada porque hay elecciones nos paralizamos un año. Entonces la gente va a estar peor. Nuestro único límite será no inaugurar un edificio policial en medio de una campaña pero todo lo que venimos haciendo los seguiremos haciendo. O alguien nos va a decir que no hagamos un procedimiento de narcotráfico porque está la campaña. Son capaces de decir eso. El Gobierno va a trabajar en cada área para mejorar la Argentina. Cada uno en su área. Todo influye. Nosotros estamos trabajando para que nuestro aporte sea importante.

-Pero hoy aparece el tema económico como muy relevante en la decisión de la gente. Si no se resuelve esto ¿será difícil ganar las elecciones para Cambiemos?

-Nosotros vamos a poner todo para ganar las elecciones. Todo. Estamos convencidos de que la Argentina del cambio no puede ir para atrás. Tuvimos problemas pero muchas veces esos problemas fueron producto de meter el dedo en la llaga. Si la Argentina va para atrás vamos a tener otros 70 años de decadencia. Y nuestro compromiso es sacar a la Argentina de la decadencia. Esto es metiendo el dedo en todas las llagas: las barras bravas, los narcos, los negociados.

-¿Cree que si vuelve Cristina Kirchner al poder será un regreso en términos de lucha contra el narcotráfico?

-Si vuelve la teoría Zaffaroni la gente va a estar más indefensa de nuevo. Hoy la gente se siente más protegida. Así que lo piensen. Esto es lo que ofrecemos: un cambio de paradigma.

-¿Tiene temor por los que los objetan al Gobierno de imponer mano dura?

-No, no tenemos temor porque lo que hacemos es en favor de la gente y la gente lo siente así. Y no hicimos nada incorrecto. Hemos puesto las cosas de manera normal a lo que estaba al revés. Estamos en el camino correcto.

-¿Sigue pensando en que en la Argentina el que quiera estar armado pueda estar armado?

-Es que yo no dije eso. Lo dije en un sentido general. Yo aconsejo que la gente no esté armada. Ahora, está en la libertad de las personas estar armada porque la Argentina tiene un sistema que permite tener portación de armas. Pero este no es un país donde el 90 % de la gente ande armada. Más bien es un país en donde la gente no anda armada. Yo creo que la gente no tiene que estar armada. Pero el sistema que tenemos permite que estén armados.

-¿Hay peligro de una avance del terrorismo en Argentina?

-El mundo está amenazado por el terrorismo. Argentina tiene heridas de ello. Lo que hay que hacer es un monitoreo permanente. Estar atentos a los signos mínimos y ser preventivos. Eso es lo que hacemos. El caso del clan Barakat fue un ejemplo de trabajo interagencial, la UIF, la AFI, nosotros. Una cooperación con Paraguay y Brasil. Realmente un trabajo colaborativo y así monitoreamos cada amenaza.

-¿Hay riesgos de un avance del grupo Hezbollah en Argentina?

-Hoy analizamos el fenómeno de convergencia sobre todo en la Triple Frontera donde el terrorismo se financia por el narcotráfico. Es un fenómeno que lo seguimos de cerca.

-¿Se sigue dando el fenómeno de un narcotráfico vinculado con los sectores de la política?

-Hemos tenido intendentes, concelajes y algunos dirigentes procesados por narcotráfico. En Argentina en general uno no puede decir que hay un involucramiento de los más altos niveles del narcotráfico. Pero en los casos que encontramos nos da lo mismo de qué partido sean y si un dirigente se pasó del lado del narcotraficante, chau. Ahí lo perseguimos.

-¿En el kirchnerismo estaba mezclada la política con el narcotráfico?

-No se puede decir que en Argentina en la política el narcotráfico sea un tema central, más bien es marginal. Hay casos de que algún cargo público se involucraron en el narcotráfico, también hubo empresarios y policías o gendarmes. Uno lo que intenta es que el Estado no sea parte. Lo más importante de todo esto es que el Estado no sea parte. Cuando el Estado es parte, tenés narcoestado. Y hoy no tenemos eso.

-¿Pero cree que un regreso del kirchnerismo implicaría ese peligro de un narco Estado?

-Diría que en el kirchnerismo hubo mucha omisión en esa lucha contra el narcotráfico y mucha vista gorda. Porque lo de Itatí en Corrientes lo deberían haber visto. En determinado momento nos decían que había sectores a los que no los investigaban. La vuelta del kirchnerismo hoy sería un retroceso para la seguridad y la lucha contra el narcotráfico que hemos ganado. En la lucha por tener un país que tenga leyes adecuadas y que no dé vuelta la realidad. Que la realidad no sea Hinchadas Unidas yendo al Mundial, los delincuentes a la cabeza de los defendidos, la policía destruida al punto que las fuerzas terminen haciendo huegla como en el 2013. Todo eso porque no hubo una atención y una verdadera política para entender el rol de las fuerzas. Todo esto que hemos logrado para avanzar en la lucha contra las mafias y el narcotráfico con el kirchnerismo se iría para atrás.

-¿Nunca hace una autocrítica de su gestión?

-(Piensa unos instantes) …Sí, quizás me hubiera gustado tener herramientas más rápido. El régimen penal juvenil hubiese sido mejor tenerlo más rápido.

-Es decir que le hubiese gustado menos gradualismo en política de seguridad…

-No es una cuestión de gradualismo. Había cosas que se debían discutir antes. Creo que hicimos cosas estructuralmente muy importantes. El traspaso de la Policía a la Ciudad sin inconvenientes. Falta mucho por hacer aún. Hay que seguir bajando la tasa de homicidios. Y seguir luchando para que al narcotraficante no le convenga venir a Argentina. Y también hay que bajar los robos ciudadanos. Esto es algo que hay que trabajar.

-¿Le molesta que le digan la “ministra de hierro”?

-No me molesta que me califiquen porque creo que lo que hacemos es lo que me pidió el presidente que es darle con todo al narcotráfico. Que me califiquen como quieran.

-¿Se ve sentada en ese mismo lugar cuatro años mas o la seduce ser por ejemplo ser candidata a vicepresidenta u otro cargo?

-Soy un soldado del Presidente. Siento que cuando uno hace una gestión tiene aún mucho para dar. No quiero hablar de lo que viene.

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