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Natalia Zuazo: “Facebook nos organiza la información pero nosotros no sabemos con qué criterio lo hace, entonces es difícil confiar”

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Así lo aseguró la autora de “Los dueños de internet”, un libro donde analiza el rol de los gigantes tecnológicos en la educación, la comunicación y la economía. En diálogo con Infobae habló sobre “el club de los cinco” y cómo construyeron poder a lo largo de los años
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“En este preciso instante, la mitad de las personas del mundo están conectadas a Google, Microsoft, Facebook, Apple y Amazon. En los últimos años, las plataformas tecnológicas se convirtieron en las empresas más ricas del planeta sin usar la violencia. Su poder se consolidó gracias a los millones de usuario como nosotros que les confían su atención y datos a través de teléfonos móviles y algoritmos”.

El texto pertenece a Los dueños de internet, un libro escrito por Natalia Zuazo, que es licenciada en Ciencias Políticas y magíster en Periodismo. Allí, la autora analiza en detalle cómo fueron construyendo poder los gigantes tecnológicos a lo largo de los años. Pone la lupa sobre algunos conceptos que se suelen usar para legitimar el avance de estas compañías e invita a reflexionar sobre la necesidad de politizar la tecnología para lograr una distribución más equitativa de los beneficios que vienen de la mano de la economía digital.

-¿Por quién está formado “el club de los cinco”?

-Yo los llamo “el club de los cinco”, algunos los llaman GAFAM, o de distintas maneras. Yo parto de una idea, que es que cada una de estas compañías, las plataformas tecnológicas, son a la vez productoras de sus propios mercados. Google domina el mercado de la big data pero a la vez es quien más capacidad predictiva tiene de nuestros consumos a futuro. Lo que hoy Google tiene de datos y la eficiencia de su tecnología ha hecho que se apropie de ese mercado porque tiene un producto muy bueno y a la vez un gran poder. Facebook se adueñó del mercado de las noticias y también genera roces con otros actores anteriores como es el periodismo, las compañías de comunicaciones y con la política, porque tiene un rol muy importante en cómo la gente se informa hoy en día. Microsoft tiene un rol muy importante en educación. Se ha posicionado como el gran líder de tecnología educativa, lo cual a veces hace que tome decisiones sobre política educativa y esas decisiones dejen de tomarlas quienes deben tomarlas, que son los funcionarios encargados de hacer la política. Empieza a pasar eso, que al ser tan importantes, la política terceriza en las empresas de tecnología las decisiones y los países dejan de ser dueños de esas decisiones. En el caso de Uber pasa lo mismo, lo tomo como un caso de una empresa que va a todos los países a ofrecer lo mismo, es una empresa de tecnología que se queda con los recursos, que se queda con el 25%, 30% de todos los viajes y sin embargo se vende para afuera como una economía colaborativa, sin embargo lo que yo cuento en ese capítulo es que utilizan recursos de bienes públicos en una ciudad, no pagan impuestos, cómo vamos a trabajar con esas contradicciones y cómo así se apropian de un mercado que quizás debería estar más distribuido.

-La idea de que con internet o estos negocios crece la democracia y las posibilidades de generar emprendimientos y de que haya una distribución de riqueza, ¿para usted no es cierto?

-Recurro a mi rol de politóloga, es decir, la democracia en realidad es un sistema de consenso que lleva mucho tiempo y lleva trabajo, lo acabamos de ver con la media sanción de la ley de legalización del aborto: fue un proceso que llevó muchas negociaciones, y que genera conflicto y que hay que negociar. La tecnología no es diferente. Y la democracia no necesariamente progresa porque haya tecnología en el medio. De hecho en la votación por el aborto, un diputado usó una plataforma tecnológica pero finalmente votó en contra de lo que decía esa plataforma. O sea que la tecnología no tiene nada que ver con la democracia per se. Y lo que yo digo, hacia el final del libro, es que lo que está pasando ahora en las iniciativas más innovadoras respecto de la tecnología en Barcelona o en Rosario son procesos que llevan mucho tiempo. Digo que la tecnología esté involucrada en la toma de decisiones, que pueda ayudar y que se pueda hacer política con la tecnología, pero que eso no nos evita un proceso de toma de decisiones que es largo, porque si hay intereses en conflicto va a haber que negociarlos. Y muchas veces, la tecnología parece que hace magia y resuelve esos conflictos y en realidad siguen estando y lo que hay que hacer es negociar.

-¿Entonces hay un costado político o nosotros debemos añadirle ese costado y permitir que los estados controlen para que se mejoren las condiciones?

-Digo que hay que politizar la tecnología y ¿qué es politizar la tecnología? Es preguntarnos para qué la queremos. En el capítulo de big data yo hablo mucho de los algoritmos y cómo las fórmulas algorítmicas, matemáticas, los códigos de la computación están tomando decisiones para darle un crédito a una persona en un banco, para darle una vacante en la escuela, para un sistema de salud, etc y por ahora esas decisiones son, en general, decisiones llevadas adelante por la eficiencia económica y en realidad tenemos que poder utilizar esa misma tecnología para tomar decisiones con un criterio que sea de beneficio social para los ciudadanos. Hay que lograr un equilibrio entre ese beneficio económico que obviamente va estar, y también decisiones que equilibren el poder entre los ciudadanos. Pongo un ejemplo de la ciudad de Barcelona, que fui allá, hice una investigación, y es que internet además de proveerse por grandes compañías, ellos también están promoviendo compañias de telefonía, de comunicaciones que tienen un criterio más cooperativo, que van más allá del gran mercado y que ofrecen, en ciertos barrios, sistemas más pequeños pero más justos en términos de precio, calidad, de no cortarle el servicio de una a una persona que no puede pagarlo. Esas son negociaciones. Parecen ejemplos pequeños pero hacen la diferencia. No es lo mismo un algoritmo que evita darle un crédito a personas que no lo puede pagar. La pregunta es qué pasa con esa persona que quiere pedir un crédito, no lo puede pagar y también necesitan un crédito y cuyas decisiones de vida van a involucrar cada vez más algoritmos. Lo que yo digo es ojo que estas fórmulas toman decisiones sobre nuestras vidas y muchas veces no lo sabemos.

-¿Habría que entrenar a los algoritmos de forma diferente?

-Sí, digo que hay que entrenar a los algoritmos de forma diferente, que no siempre necesariamente tienen que ser las empresas o los programadores los que tienen que estar en la construcción de esos algoritmos, sino que tienen que estar involucradas otras personas. O que esos mismos programadores tienen que tener más consciencia de que esos algoritmos van a tomar decisiones sobre las vidas de las personas, entonces tienen que llevarlos a tomar decisiones que involucren un interés social o que las personas que contratan a esas fórmulas, algoritmos, empresas para tomar decisiones políticas se tienen que asegurar de que las decisiones sean justas. La tecnología no tiene que llevarnos a más desigualdad digo yo, sino que tienen que servirnos para volver a un sistema que genere más igualdad porque lo que vemos hoy es que hay mucha desigualdad. Y si la gran mayoría de los millonarios del mundo tienen que ver con empresas de tecnología algo tendrán que ver con la desigualdad.

-Y usted piensa que no son inocentes…

-Por su puesto que no son inocentes. Uno de los casos donde comprobamos la no inocencia de uno de ellos es en el caso de Mark Zuckerberg y Cambridge Analytica.Es interesante que hayamos titulado “fue un escándalo y fue una filtración” cuando en realidad sabíamos que las empresa, que es Facebook, venía compartiendo datos con terceros, con otras empresas, ahora no lo hace más, pero sabíamos que lo venía haciendo hace un tiempo y que las consecuencias podían llegar, por ejemplo, a la manipulación de una campaña política. Tal vez no lo queríamos ver o estábamos un poco fascinados con el poder de Facebook en otras cuestiones, por ser un modelo donde se podía generar un contenido distinto, nuevo y de repente dijimos: “Ahí está pasando algo, estos poderosos o Mark Zuckerberg ya tiene demasiado poder”. Porque en realidad es una regla de la política. El poder no es un absoluto, es una relación y en este momento de la relación la tecnología tiene mucho poder y la política perdió el poder entonces, yo creo que ahí lo que está pasando es que tenemos que recuperar un poco el equilibrio en esa relación entre la tecnología y la política.

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-Usted describe a Facebook como “el guardián oscuro de la información”. Hoy leí un informe que decía que la red social está perdiendo credibilidad como un espacio para informarse con noticias y que los usuarios están volcándose cada vez más a los medios que consideran más confiables. ¿Qué piensa de esta tendencia?

-Me parece interesante que esté pasando esto por lo que veníamos hablando. Tienen tanto poder y nos acostumbramos tanto a informarnos por ese medio que si de repente nos dicen ese medio no es tan transparente como pensamos, sobre todo cuando no podemos…Yo digo que el punto principal con Facebook es que nos organiza la información pero nosotros no sabemos con qué criterio organiza esa información porque la empresa no lo dice, entonces es difícil confiar. Nosotros, en los medios tradicionales sabíamos cómo estaba organizada una portada, o en los medios digitales sabemos que hay un editor pero ¿cuál es el editor de Facebook? Y Facebook que, al mismo tiempo, dice “soy un intermediario”. El gran problema, y me parece que por eso puede estar sucediendo esta retracción de los usuarios e informarse por otros lados, es que si no nos dicen cómo eligen la información por nosotros, nosotros vamos a querer retomar la elección y elegir un poco más, ¿no?. Y con la tecnología, cuando yo estudio estas historias, porque en realidad son historias de empresas y nuestra relación con las empresas, siempre hay un momento en que les damos mucho, en un momento de estar maravillados con lo nuevo y después decimos: “Bueno, ya le di mucho puedo volver a hacer otra cosa o ¿qué más puedo hacer para protegerme?”. Hay un ida y vuelta entre la libertad y el miedo, que son otros dos sentimientos que yo creo que siempre están en juego con la tecnología, que son contradictorios, pero que están todo el tiempo, chocando.

-¿Cómo es ese juego entre la libertad y el miedo a las nuevas tecnologías?

-Todas las tecnologías siempre, al principio, generan un miedo, el miedo inicial a lo nuevo: ¿qué va a pasar con esto?, ¿cómo nos va a afectar como sociedad?, ¿nos va a quitar el trabajo?, entonces la rechazamos. Después la aceptamos porque si se masifican es porque efectivamente esas tecnologías nos resuelven problemas, nos hacen más fáciles las cosas, etc. Después, lo que está pasando en este momento es que las aceptamos. Tienen tanta buena llegada, son eficiente y le damos demasiado y entonces ahí nos damos cuenta de que quizás les dimos demasiado y que cuando las usamos también tenemos que comenzar a pensar, ser más conscientes de cómo las usamos. Y ese ida y vuelta está presente en todas las tecnológicas. Y pasa mucho con la automatización y el futuro del trabajo que es un tema del que se escriben pilas de cosas y en realidad es un poco más relativo y gris de los dos extremos entre “la tecnología va a hacer que trabajemos muy poco y tengamos una vida más libre” o “la tecnología nos va a quitar el trabajo”. En el medio pasan cosas.

Más del 50% de la población del mundo está conectada a internet (Getty Images)

Más del 50% de la población del mundo está conectada a internet (Getty Images)

-¿Hay que darle un aspecto moral al algoritmo?

-Sí, hay que agregarle ética a los algoritmos. Es una frase que debe estar en el libro y que yo lo digo todo el tiempo y que lo charlo con la gente que está metida en esto. Si las futuras generaciones que programan no se preguntan por la ética de los algoritmos, en el futuro va a ser un problema.

-¿Estamos más libres o más controlados?

-Las dos cosas al mismo tiempo. Es difícil dar esa respuesta porque es una respuesta que dice que vivimos en contradicción y yo creo una de las cosas que nos muestra la tecnología es que vivimos en contradicción, como en muchos aspectos de nuestra vida, no se escapa de eso. La tecnología, por un lado, nos da más libertad para trabajar en un lugar lejos de nuestra casa si queremos, o no tenemos que acercarnos a un lugar para hablar por teléfono, hay cosas que hoy son distintas Y al mismo tiempo nos controla más de una manera que no percibimos pero que está ocurriendo, por eso yo digo que hablar de esto, contar estas historias, escribir “Los dueños de internet” o el anterior, “La guerra de internet” lo que ayuda es a crear consciencia y la consciencia siempre es algo valioso per se; después cada uno individualmente o socialmente tomaremos decisiones distintas, pero yo siempre digo que la conciencia en estos temas es importante.

Infobae

Foto La Nacion

 

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Ya se habilitaron las grabaciones de audio en Twitter, pero sólo para usuarios de iOS

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Una nueva actualización de la red social que brinda opciones para los amantes de las grabaciones de audios

Por el momento no hay plazos para su despliegue en Android, así que los usuarios de esta plataforma deberán esperar un poco más

Por el momento no hay plazos para su despliegue en Android, así que los usuarios de esta plataforma deberán esperar un poco más

Twitter acaba de incluir entre sus opciones la posibilidad de realizar grabaciones de audios y subirlas de manera directa desde la propia aplicación.

Tus seguidores ya podrán escuchar tus mensajes en lugar de leerlos, y ahora tendrá mucha más identidad pues es tu propia voz y acento el que comunica.

Aunque muchos se cuestionan el por qué no el video, esta opción valoriza a los que no gustan de mostrarse en cámara y por eso han quedado relegados ante la expansión del video en vivo en redes sociales.

La función está disponible en las aplicaciones de Twitter y Periscope pero solo para iOS. Su utilización es muy fácil, para iniciar una emisión, solo debes darle al botón “En directo” y seleccionar “Solo audio”.Y nada comienza a desahogarte de todo eso que no has podido escribir pero que decir te place.

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Nuevos aliados de los medios en la era digital

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La lista de retos a los que los medios de comunicación se enfrentan es extensa y abrumadora: desde las ‘noticias falsas’ hasta la pérdida de lectores y anunciantes. La reciente iniciativa de la Escuela Politécnica Federal de Lausana para la innovación de los medios de comunicación intenta encontrar nuevas fórmulas para que los medios puedan crecer en la era digital

Por: Geraldine Wong Sak Hoi
Mounir Krichane intenta abrirse camino entre esa larga lista de dificultades a las que la industria periodística en Suiza (y en otros países) se enfrenta hoy en día. Como director del Centro de Medios de Comunicación de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL), no tiene soluciones mágicas; sí, en cambio, una fuerte convicción en torno a un enfoque particular: las colaboraciones.

“A las organizaciones de medios de comunicación, grandes o pequeñas, cada vez les resulta más difícil hacer frente a sus desafíos ellas solas”, dice Krichane. En los medios de comunicación el cambio digital ha llegado tan rápido, que todo el mundo va un paso por detrás del proceso de recuperación, explica.

Para abordar algunos de los mayores quebraderos de cabeza a los que esta industria se enfrenta, la iniciativa para la innovación en los medios de comunicación (IMI, por sus siglas en inglés), que dirige este ingeniero, busca conectar a los investigadores (en su torre de marfil o laboratorio tecnológico) con los editores de noticias interesados en ideas con visión de futuro.

“[Queremos] que las contrapartes público-privadas se reúnan, tanto en Suiza como en el extranjero, y planteen nuevas alternativas que nos ayuden a innovar a lo grande”, afirma.

La iniciativa (respaldada por las autoridades federales) se ha puesto en marcha este verano y tiene planes para financiar proyectos a través de un nada desdeñable presupuesto de 650 000 francos anuales. Entre los socios, la Sociedad Suiza de Radio y Televisión, la empresa matriz de swissinfo.ch, y un pequeño número de las mejores escuelas del país, entre ellas la EPFL (ver abajo).

Lograr beneficio en línea
Ante el duro trabajo que le espera, Krichane es todo menos tímido. El primer desafío en su lista, tal y como cuenta a swissinfo.ch, es cómo pueden los medios de comunicación adaptar su modelo de negocio de cara a competir en un mercado digital al alza. Según la última encuesta realizada para el Instituto Reuters, en torno al 80% de los suizos se informa a través de internet. La audiencia de los medios impresos, en cambio, ha descendido ocho puntos porcentuales durante los últimos tres años.

Para muchos editores, la cuestión es “¿cómo gano dinero si vendo pocos periódicos?”, sostiene Krichane.

“En Suiza, hay muchos periódicos locales y para ellos no es fácil, pues no tienen una gran audiencia; tampoco es sencillo conectarse a internet, ya que es un mercado en el que hay muchos jugadores”.

A medida que, en los últimos años, las redes sociales se han convertido en las piezas principales de distribución de noticias en línea, los principales medios tradicionales han tenido que ajustar sus contenidos y sus planes de distribución, simplemente, para poder ser vistos y oídos en estas plataformas.

“Para algunas empresas de medios de comunicación, el único lugar en el que pueden publicar su contenido son grandes plataformas como Facebook, por lo que están perdiendo el control sobre cómo y qué publican [y] cómo ganan dinero”, indica Krichane.

Prioridades de Facebook
Para complicar más las cosas, a principios de 2018 Facebook decidió priorizar en el flujo de noticias de los usuarios las publicaciones de familiares y amigos frente al contenido de los editores. Un revés para aquellos medios que para atraer tráfico a sus sitios dependen de las redes sociales.

Frente a estos desafíos, los mayores editores suizos, comprando pequeños periódicos regionales y centralizando la producción editorial, han desplegado diversas estrategias para salvaguardar sus beneficios. Algunos también han experimentado con otros tipos de servicios (como la prestación de mercados electrónicos), como una forma de diversificar aún más sus fuentes de ingresos.

Aunque esta creciente concentración de medios privados en manos de unos pocos –unida a la desaparición de varias publicaciones impresas– preocupa a algunos críticos, Krichane apunta una respuesta positiva a esta tendencia. En las regiones de habla alemana y francesa han emergido nuevas empresas editoras gracias al esfuerzo de financiación colectiva (crowdfunding) de lectores deseosos de apoyar un periodismo en profundidad y de calidad. Su creación habla de una tendencia más amplia cultivando un grupo de usuarios y potenciales suscriptores (de pago).

“En Suiza y en el extranjero, estamos viendo que los medios de difusión piensan en nuevas formas de involucrarse con su audiencia… construyendo una comunidad, una audiencia local pero fuerte”, dice. Un aspecto crítico del trabajo de la iniciativa será entender cómo los grupos editores pueden atraer a usuarios más leales. Una gran preocupación para los medios suizos que han visto cómo se desploman las suscripciones de pago.

Involucrarse, pero con cautela
Pero si los editores están interesados en subirse al tren del compromiso, Krichane advierte que no hay que equivocarse. ¿Cómo pueden los editores utilizar de manera efectiva y responsable los datos sobre sus lectores? Este es otro desafío en su lista.

“Se pueden ofrecer mejores servicios y conectar mejor con la audiencia, pero hay que hacerlo de manera que solo se utilice la información necesaria del usuario”, asegura. “Hay que ofrecer a la gente la opción, no forzarle a dar información [personal]”.

Es muy fina la línea entre la recogida de datos para personalizar el contenido y la protección de la intimidad del usuario, y los investigadores que participan en la iniciativa IMI quieren ayudar a los editores a resolver los problemas éticos y sociales que plantea el paso a la tecnología digital.

Construir lealtad también tiene que ver con la confianza. Y aunque la confianza en los medios de comunicación suizos sigue siendo relativamente alta (un 52% en 2018, frente a un 44% de media en casi 40 países encuestados para el informe de Reuters), existe la preocupación de que se vea amenazada por la pérdida de calidad, el sesgo y la desinformación. La encuesta de Reuters muestra que la mitad de los suizos están preocupados por un periodismo pobre y noticias completamente inventadas.

Luchar contra las ‘noticias falsas’
Con el problema de la desinformación entre las prioridades de la iniciativa IMI, Krichane manifiesta que el primer paso a dar debería ser que los investigadores desarrollen en Suiza una “tipología” de las llamadas ‘noticias falsas’, para entender mejor “cómo se propagan en las plataformas sociales”. Aunque es difícil saber hasta qué punto los usuarios habituales están expuestos a información falsa, comprender el alcance del problema podría ayudar a los reguladores a adoptar las medidas apropiadas (y no solo a la industria de los medios de comunicación).

La iniciativa también quiere explorar la innovación tecnológica en esta área. “[Podemos] buscar soluciones, como algoritmos para medir la veracidad o la transparencia de las noticias, o su grado de objetividad”.

Cuando se le pregunta si la gente puede tener fe en la tecnología como solución, teniendo en cuenta que los avances tecnológicos en gran parte son responsables de la rápida propagación y alcance de la desinformación en línea, Krichane dice que no hay otra opción.

“No hay vuelta atrás a [un tiempo sin] tecnología”, expone, añadiendo que aunque está de acuerdo en que existe una tensión continua entre las grandes compañías de tecnología y los medios de comunicación tradicionales sobre varios temas, incluyendo la desinformación, “debe haber soluciones para que estos actores trabajen juntos”.

Para luchar contra la difusión de información errónea en su plataforma, en 2017 Facebook se asoció con verificadores de datos profesionales. El servicio de mensajería WhatsApp ha hecho lo mismo recientemente, al decir que está trabajando con verificadores de datos y concediendo subvenciones a investigadores que pueden ayudar a la empresa a comprender su problema de desinformación. Y este año Facebook ha respondido a múltiples peticiones de más intercambio de datos anunciando un programa para hacer justamente eso con investigadores que buscan desinformación.

Queda por ver si la autorregulación de las empresas tecnológicas tendrá un impacto duradero en el problema de las ‘noticias falsas’, admite Krichane, que confía en que, al igual que las plataformas tratan de colaborar con la industria de la información, la iniciativa IMI pueda también tender puentes entre periodistas y académicos, primero en Suiza y luego en el extranjero. En su anterior trabajo en el laboratorio digital de la cadena de televisión pública en francés RTS, Krichane conoció a muchos profesionales de los medios de comunicación dispuestos a experimentar con nuevos formatos.

“Estas son las personas clave [que necesitamos] para empezar a construir puentes para que una comunidad de periodistas, estudiantes e investigadores trabajen juntos en proyectos. Es parte del ecosistema de innovación”, declara.

Más dinero para las noticias digitales
En un movimiento que refleja el cambio en la distribución y el consumo de noticias hacia los medios digitales, a principios de este verano el Gobierno helvético ha presentado un proyecto de ley centrado en el apoyo a los medios digitales. El borrador del texto, abierto a consulta hasta mediados de octubre, pretende sustituir la vigente ley sobre radio y televisión y, entre otras cuestiones, pide la creación de un grupo de expertos independiente que asesore sobre los medios electrónicos. También prestará ayuda económica a las instituciones (incluidas las que se ocupan de los medios digitales) de formación y educación.

La ley, sin embargo, no aborda la desinformación, ya que el gobierno ya ha dicho que no ve necesaria una legislación al respecto y que, en su lugar, continuará haciendo un seguimiento de la evolución.

La IMI y el hombre que lleva la voz cantante
Mounir Krichane se licenció en ingeniería en la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL) antes de incorporarse a la cadena pública de televisión RTS, donde supervisó la fusión de sitios web de noticias y dirigió proyectos innovadores de nuevos contenidos. En marzo de 2018, fue nombrado director del Centro de Medios de comunicación de la EPFL, el brazo operativo de la iniciativa para la innovación de los medios de comunicación (IMI).

La IMI agrupa a la EPFL, a una red de universidades francófonas (Ginebra, Lausana y Neuchâtel), a la Sociedad Suiza de Radio y Televisión y al grupo privado de medios de comunicación Ringier. Con el apoyo de la Oficina Federal de Comunicación y un fondo de 650 000 francos anuales, la iniciativa financiará proyectos que estimulen la innovación en los medios de comunicación y las tecnologías de la información. La primera convocatoria de propuestas se realizará en otoño.
Traducción del inglés: Lupe Calvo
Fuente: swissinfo

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Pergolini conducirá un noticiero por Instagram

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El empresario y conductor lanza esta semana un programa de noticias que se emitirá a las 19.50 hs todos los días y contará con una duración de entre 10 y 12 minutos

A partir del 1ro de Agosto, Mario Pergolini comenzará a conducir un noticiero a través de Instagram y será uno de sus principales desafíos.

Se trata de un nuevo informativo digital que busca conectar e informar a través de una red social. Esta innovadora propuesta tiene el formato del Live de Instagram, con una pantalla enriquecida por efectos propios de los canales, más la informalidad de la plataforma.

Sólo durará 10 o 12 minutos diarios y luego se quedará hasta la próxima mañana en la cuenta de Filo.news en Instagram (@filonewsok). En simultáneo, la cuenta tendrá en sus stories noticias que informan de una forma rápida.

“Esto no es volver, es experimentar nuevos formatos utilizando algunas de las herramientas que me dieron los medios de comunicación. Actualmente el público no va hacia donde está el medio, o a una app específica”. Está seguro que las nuevas audiencias dejan de buscar la información en la TV tradicional, y es por eso que decidió traspasar las barreras tradicionales y empezar por donde más pasa el tiempo la sociedad actual: las redes sociales.

El informativo está dirigido a todo el público debajo de los 40 años que se informa de otra manera y ya no recurre a los noticieros tradicionales.

“El noticiero tal como lo conocemos hoy en día no está teniendo altos ratings, aunque sea lo más visto en cable” informa el empresario. Además, afirma que la audiencia está definida por la plataforma: “si uno pone noticias en Instagram aprovechando Live, creemos que va dirigido a aquellos que encuentra en esta red social su vínculo con todo. Pero a medida que esto se vaya difundiendo, las audiencias más adultas quizás comenzarán a usar este tipo de redes para informarse.”

“Los menores de 40 ya no ven noticieros. Hoy me cuesta mucho encontrarle un sentido a ser parte de un canal de noticias como TN o C5N”, consideró Pergolini, que siempre busca nuevos desafíos.

Un claro ejemplo de esto para el conductor, fue lo que sucedió con Facebook.

“Primero lo adoptaron los más chicos hasta que entraron los más grandes y los anteriores migraron a lo nuevo. Es un ciclo casi obvio y sencillo, pero que se va a repetir cada vez con mayor agresividad y velocidad”. “Creemos que hoy sólo tenemos que estar preparados para transformarnos a la misma velocidad”, afirma.

Al hablar de la trayectoria del conductor, él se autodefine como un empresario de medios. Tuvo una productora, tal vez la más importante del país en su época. Creó Vorterix, su radio y compañía de producción audiovisual, y siempre ha intentado buscar una visión más amplia de lo que es “crear medios”. Desarrolló streaming en la región cuando recién después de dos años, las grandes empresas de medios comenzaron a experimentar en el terreno. Siempre intentó impulsar y formar empresas que dieran soluciones tecnológicas a sus emprendimientos, y luego a terceros.

Hoy en día, brindan servicio que van desde un bot para Microsoft, una campana para Netflix, hasta desarrollar un producto como InGame.
Foto: Santiago BluguermannFuente: Filo News

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