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Opinión

Ricardo Montaner cuestionó al Papa Francisco por su neutralidad frente a la dictadura de Nicolás Maduro

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Antes de su show en el Festival de Villa María, el cantante habló con Teleshow sobre la crisis en Venezuela. “Es muy difícil perdonar 20 años de asesinatos y muertes”, dijo

Ricardo Montaner habló con Teleshow sobre la crisis en Venezuela (Video: Teleshow)

La bandeja de sushi y la copa de vino sin terminar sobre la mesa adornan el camarín de Ricardo Montaner, que ya tiene todo listo para su presentación en el Festival de Villa María. Pasaron tres años de su último encuentro con el público argentino, pero la música no es lo único que se cruza por la cabeza del exitoso cantautor. No en este preciso momento, a pesar de la tan ansiada ocasión. No ahora, cuando la crisis en el país que lo vio crecer se profundiza día a día.

“Creo que el régimen de Nicolás Maduro se terminó. Ahora, lo que resta es ver qué va a suceder con la transición. Puede ser una tranquila o puede ser una cuyo final nadie sabe qué puede traer”, le dice Montaner a Teleshow, en un mano a mano minutos antes de salir a escena.

Nacido en la Argentina, pero criado en Venezuela, el cantante recuerda sus días de colegio y sus primeros pasos en la música en Maracaibo. Se muestra sorprendido por lo que ha cambiado su tierra en los últimos años: “En mi país las cosas parecen aletargarse y de repente surgen novedades que nadie tenía previstas. Por lo menos uno, que es un ciudadano común, quizás piensa que todo estuvo orquestado de alguna manera, o bien pensado por la gente que hace política”.

En ese sentido, deposita sus esperanzas en Juan Guaidó, que se autoproclamó presidente interino de Venezuela después de que Maduro asumiera su segunda presidencia sin reconocimiento internacional: “Los muchachos nuevos, como Juan Guaidó, por ejemplo, son una muestra de lo que son los políticos jóvenes, que salen de ese ego típico de los que dicen ‘quiero todo para mí'”.

Montaner, durante su show en el Festival de Villa María; el 14 de febrero, Día de los Enamorados, se presentará en el Luna Park (Thomas Khazki)

Montaner, durante su show en el Festival de Villa María; el 14 de febrero, Día de los Enamorados, se presentará en el Luna Park (Thomas Khazki)

Recientemente, el Vaticano manifestó una posición de “neutralidad positiva” en la crisis de Venezuela y el Papa Francisco se negó a intervenir en el conflicto “hasta que ambas partes lo quieran“. Montaner no duda en manifestar su rechazo ante estas declaraciones: “Creo que no se puede ser neutral en ciertas situaciones. Dios es el primero que no es neutral y si hay alguien que sabe de Justicia es Jesús. Él no nos dice ‘sean tibios’ o ‘neutrales’, sino ‘por aquí debes ir’. Ser neutral en estas circunstancias me suena demasiado cómodo”.

“Soy una persona y las personas tenemos la obligación de mirar al prójimo. Eso de preocuparte solo por ti no me parece lógico, no creo que para eso nos trajo Dios al planeta. No nos dio la vida para que seamos individuos independientes sin mirar alrededor. Por eso me preocupa tanto”, agrega.

Consultado si sería capaz de “perdonar” a los referentes del chavismo por la situación crítica de Venezuela, Montaner, que en más de una oportunidad dijo que ha “orado” por Maduro, sostiene que eso no sería posible: “Los seres humanos somos demasiado frágiles y vulnerables como para manejar el perdón de manera fácil. Dios nos ama tanto que nos perdona todo, pero para mí es muy difícil perdonar 20 años de asesinatos y muertes”.

 Para mí es muy difícil perdonar 20 años de asesinatos y muertes

A metros del camarín, 12 mil personas gritan y aplauden a Alejandro Lerner, quien deja su lugar para que Montaner se encargue del gran final del Festival de Villa María. El momento de volver a cantar. Con un gesto como pidiendo permiso para hacer lo que mejor sabe hacer, cierra: “El pueblo de Venezuela ha sido un pueblo abatido por la injusticia. Que Dios lo perdone a Maduro”.

Infobae

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Opinión

El intendente de Avellaneda dijo que a Vicentin “el gobierno de Macri la mató”

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El intendente de la localidad santafesina Avellaneda, Dionisio Scarpin, responsabilizó al gobierno de Mauricio Macri por la crisis económica y financiera de la cerealera Vicentin. “La empresa hizo tantas inversiones en tecnologías y en rescatar empresas que armó una cartera de créditos en dólares, y el gobierno de Macri la mató”, sostuvo Scarpin en diálogo con AM750.

“El mismo problema que sufrió el país lo sufrió Vicentin con dos devaluaciones, el aumento de las tasas de interés en dólares y la quita de financiación del año pasado”, agregó el intendente radical en Caími a las 6.

Por otro lado, rechazó que el Banco Nación le haya dado US$ 300 millones en los últimos seis meses. “Lo van a tener que probar en la Justicia. Hasta ahora no pudieron probar nada”, afirmó. Y lanzó una advertencia: “Que el país no se sorprenda cuando no le encuentren nada ilegal”. De cualquier manera, dijo que “si hicieron algún movimiento para evadir impuestos, nosotros no vamos a defender delincuentes”.

En defensa de las autoridades de la empresa, Scarpin sostuvo que “los directores actuales de Vicentin son los que en 20 años multiplicaron por diez la mano de obra y la facturación. No cualquiera logra el prestigio nacional e internacional que tenía Vicentin hasta el año pasado. Lamentablemente, la economía del país le jugó una mala pasada” completó el intendente.

 

Para Scarpin, la propuesta de rescate del gobernador Omar Perotti es una oportunidad para la empresa. “Esto se soluciona con diálogo y de una manera que no es la expropiación ni la intervención”, dijo.

 

FUENTE : PAGINA 12

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Opinión

MDP : Consejo Económico y Social cuando lo importante se transforma en urgente

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Tanto las políticas del  exintendente Carlos Arroyo como el rumbo marcado por el expresidente Mauricio Macri, hicieron que la realidad económica de Mar del Plata, sea cada vez más apremiante. Porque no sólo ocupamos tristemente el podio de las ciudades con mayor desempleo del país, sino que además durante esos años, fuimos testigos de la desidia, el abandono y hasta el maltrato de quienes nos gobernaron hasta hace muy poco tiempo.

Fue entonces, hace exactamente dos años que ocupando el rol de oposición responsable, le solicitamos al jefe comunal por todos los medios posibles, que ponga en marcha al Consejo Económico y Social, sabiendo de su potencia como herramienta de la democracia. Porque no se trataba, ni se trata, de una cuestión partidaria, sino de unir a todas las fuerzas productivas de la ciudad, con las instituciones educativas, religiosas junto a los sindicatos, las cámaras empresariales, entre otros, para encontrarnos en una misma mesa y debatir alternativas posibles ante la crisis que se presentaba.

De hecho, nuestro pedido hacía referencia a revitalizar el Consejo Económico y Social que se había creado durante el gobierno del exintendente Elio Aprile y que tenía como objeto debatir, analizar, concertar y proponer políticas económicas y sociales que impliquen acciones concretas, a efectos de coordinar esfuerzos y optimizar recursos de las instituciones involucradas, para el mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos.En junio de 2018, invitamos al recinto de sesiones al economista Matías Tombolini, actual vicepresidente del Banco Nación, y en ese momento, presidente del Consejo Económico y Social en Buenos Aires, quien compartió su experiencia y la importancia de esta herramienta de gobierno. Un año después, insistimos con el tema ante más de 100 invitados al Concejo Deliberante, quienes respaldaron la necesidad de activarlo en la ciudad.

 

Pasaron ya 20 años desde aquella ordenanza del gobierno de Aprile, y aún hoy seguimos sin tener en funciones a esta Consejo que fue clave, a nivel nacional, para superar la crisis del 2001 y lo sería igualmente ahora, ya que las dificultades de las sociedades modernas requieren, sin dudas, de coaliciones de gobierno que apuesten a la profesionalización de la política y a la apertura sincera, amplia y empática del diálogo con la ciudadanía en general. Y más aún sabiendo del compromiso que muchos marplatenses tienen por su ciudad, sobrevolando cualquier grieta o partido político, entendiendo que esta conformación es la que permite atender la coyuntura, esta de hoy o cualquiera del futuro, porque sabemos que para la planificación general está el Plan Estratégico, pero si se trata de atender la urgencia, el ámbito es el Consejo Económico y Social.

Vivimos un momento histórico, donde el mundo está peleando con un enemigo invisible, y más allá que la única ventaja que tuvo la Argentina fue poder seguir a la distancia lo sucedido en Europa, vale mencionar la pericia y el buen tino que tuvo el presidente de la Nación Alberto Fernández, al anunciar el aislamiento social preventivo y obligatorio en un tiempo que fue tan prudencial como clave para este presente, convocando a expertos para abordar la situación epidemiológica de la pandemia.

Por eso, es menester fomentar la participación y el consenso de las distintas instituciones con representación en nuestra comunidad, a efectos de aportar sus visiones y sus propuestas y aportar una visión plural de los principales desafíos locales generando acuerdos y consensos, de amplitud y diálogo, de compromiso y responsabilidad.

El Consejo Económico y Social es un ámbito propicio para acordar la forma en que más rápido podamos reactivar la producción, el comercio y los servicios de turismo y gastronomía locales, cumpliendo estrictamente con todos los protocolos sanitarios, y así superar esta crisis para poder comenzar a vivir en la nueva normalidad de la mejor manera posible.

La herramienta está, es sencilla, la conocemos y el ahora intendente Guillermo Montenegro puede utilizarla, como en su momento se hizo a nivel nacional, porque, cuanto antes, debemos pensar en soluciones para los problemas que nos está dejando la pandemia y también para los que se presentarán en el futuro cercano.

FOTO TAPA : LA CAPITAL

FUENTE : 0223.COM.AR

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Carta abierta al presidente de la Corte, Carlos Rosenkrantz

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La administración de justicia es, sin dudas y a tenor de los dictados del artículo primero de nuestra Constitución Nacional, uno de los tres poderes constituidos del Estado, conforme la división tripartita que ya en 1.748 describía con precisión el barón de Montesquieu en “El espíritu de las leyes”. Aquel concepto es el que adoptaron los Constituyentes Argentinos en 1.853 cuando establecieron como una de las formas de gobierno para nuestro país a la “forma republicana”.

Al igual que los poderes Ejecutivo y Legislativo, el Poder Judicial no admite ni puede aspirar a meros funcionamientos parciales, parches ni a postergaciones sine die de algunos procesos, más allá de situaciones excepcionales que pudieran generarlas. Al menos no puede suceder indefinidamente. Hace unos días alguien señaló con certeza en una entrevista radial que “las situaciones de crisis no pueden ser indefinidas, ni cercenar libertades y/o derechos y garantías; y que se debe establecer su duración con la mayor precisión posible”.

Es indudable que hasta fines de 2016 se vinieron realizando una serie de avances tecnológicos que generaron un marcado progreso en materia de informatización del expediente electrónico; empero, luego comenzó a empantanarse seguramente por falta de inversión, de interés y, sobre todo por falta de conducción en ese horizonte.

Desde el 16 de marzo de 2020 ha quedado negro sobre blanco y ha emergido a todas luces que este tiempo perdido es de difícil recuperación en sólo 3 meses, máxime en tiempos de pandemia. Así, surge claramente de quien quiera razonar concienzudamente, la conclusión que no es posible solucionar los más de tres años de inacción en tres meses y menos aún, en el marco de la cuarentena, única herramienta conocida por el planeta para combatir el flagelo del Covid-19.

En estas horas, el presidente la Corte, Dr. Carlos Rosenkrantz, ha señalado que “el Poder Judicial no ha abandonado sus responsabilidades institucionales específicas” y que el mismo “es una burocracia estatal”. Ambas definiciones son, al menos, conceptos parcializados y sesgados.

Si bien es cierto que la Corte ha tomado medidas para afrontar la crisis, no lo es menos que las soluciones parciales que viene brindando son meros parches que se han surgido tras mucho diálogo entre las autoridades del Colegio Público de Abogados de la Capital Federal que no se ha cansado de presentar propuestas; del equipo de sistemas; del presidente del Consejo de la Magistratura de la Nación y; de parte de la Corte Suprema de Justicia que ha entendido las necesidades y ha conformado una suerte de mayoría para tratar de paliar la insuficiencia de la plena administración de justicia. Todos ellos con plena conciencia de la insuficiencia de las condiciones actuales, de la imperiosa necesidad de la digitalización total y de la ausencia de liderazgo.

Esta falta de conducción generó durante todo este tiempo mesas de diálogo por doquier, debates bizantinos, columnas de opinión de meros oportunistas que jamás pisaron los edificios tribunalicios, algunas presentaciones judiciales sin criterio ni el más mínimo conocimiento de la Constitución Nacional y la realidad del Poder Judicial y de su sistema informático. Las mismas han pululado sin solución de continuidad y resultan muestras acabadas del aquelarre de ideas reduciéndose su mayoría a meras críticas sin sustento ni propuestas ajustadas a la realidad o, en el mejor de los casos, a simples expresiones de deseos de quienes pretenden llevar agua para sus molinos a partir de una realidad concreta que es la insuficiencia de la administración de justicia.

En cuanto a la burocracia estatal como justificación del actuar parcializado del Poder Judicial, parece casi de Perogrullo y reiterativo el volver a señalar que el judicial es uno de los tres Poderes Constituidos del Estado, pero utilizarlo como fundamentación es banalizar la situación.

El Coronavirus limitó la atención en las mesas de entradas de los juzgados al mínimo

El Coronavirus limitó la atención en las mesas de entradas de los juzgados al mínimo

Es cierto que, como en los otros dos poderes del Estado, el Judicial requiere de una fuerte interacción personal, pero no lo es menos que esa necesidad se agudizó y no ha ido mermando por la falta de una política determinada y concreta en materia tecnológica en los últimos 3 o 4 años, atento la falta de conducción concreta y decisión de ir en esa dirección. Ejemplo de lo contrario han sido la notificación digital y la presentación de escritos por la web, disposiciones que oportunamente descomprimieron notablemente la afluencia de personas en los tribunales de justicia y, sin dudas aceleraron los tiempos procesales mejorando el funcionamiento.

Hoy, el derrotero de la Corte se debate en una suerte de falta de conducción concreta por cuanto sus resoluciones son meras “recomendaciones” a las Cámaras, y no órdenes de conducción que disipen cualquier tipo de dudas; la ausencia de llevar a los Acuerdos temas de sumo interés y que podrían colaborar en la solución, por ejemplo el cúmulo de notas que ha presentado el Colegio Público de Abogados de la Capital Federal y que no fueron nunca puestas oficialmente sobre el tapete. Esa falta de timón ha puesto a la Corte en una suerte de fantasía que lleva al sofisma popular de pensarse que existe subordinación del Poder Judicial al Ejecutivo, haciendo creer que debe ser “declarado esencial”, lo que constituye definitivamente todo un barbarismo constitucional.

Existen necesidades concretas e imprescindibles, tanto para los justiciables (que son las personas que llevan sus reclamos ante los tribunales de justicia); como para sus representantes, los abogados; cuanto para los demás protagonistas secundarios de los procesos pero vitales para su definición, como por ejemplo son los peritos y auxiliares de justicia.

En esa inteligencia, hemos remitido desde nuestra Institución no menos de seis notas al Alto Tribunal. Ninguna de ellas ha sido siquiera llevada al Acuerdo por parte de quien es el encargado de armar el temario, léase su presidente. También esta situación ha generado la falaz circunstancia de creer que nuestra actuación ha sido insuficiente. De hecho se ha omitido que algunas de las novedades que se han producido y que han venido mejorando o, mejor dicho paliando la situación, han sido nuestras sugerencias, por ejemplo los giros electrónicos, el ingreso de causas por web, oficios electrónicos, entre muchas que fueron acogidas por parte de la Corte que bregó para su consecución. La nota del 31 de marzo es una de las tantas en la que se propusimos una serie de medidas de simple consecución. Algunas, muy útiles pero escasas, fueron puestas en marcha.

Hasta señalamos una batería de medidas que podrían ser conducentes para la apertura de los tribunales aún durante la cuarentena, con una dotación mínima de personal y casi sin riesgo de contagio, en nuestra presentación del 6 de mayo. Dicha presentación tampoco no fue llevada tampoco al Acuerdo y, tras su presentación se originó aquella situación bizarra especificándose cómo deben ser lavados los baños y edificios con el inefable “a doble trapo y a doble balde”.

En definitiva es tiempo que la Corte o que quien maneja su timón entiendan que no se puede seguir administrando la crisis. Que es tiempo de enfrentarla colocándose cara a cara con ella mediante un liderazgo claro y concreto.

Es tiempo de entender que se valora lo que se ha hecho pero que es absolutamente insuficiente. Se debe terminar con los parches. Es hora de cambiar el neumático.

Por Jorge Rizzo

FUENTE INFOBAE

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