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El hambre se ensaña con las villas miseria de Argentina por la pandemia

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La cuarentena obligatoria es imposible en esos barrios pobres donde miles de trabajadores dependen de los subsidios estatales
FOTO : Vista general de la villa 31, en Buenos Aires, Argentina.NATACHA PISARENKO / A

A las cuatro de la tarde, en la 31, hay niños que juegan en las plazas y corren por sus pasillos estrechos y llenos de cables. En la villa miseria más céntrica de Buenos Aires, las familias están sentadas en la puerta de su casa a medio construir, bajo la autopista. Las personas se abrazan por la calle y otras cuchichean o se ríen, sin respetar el metro y medio de distancia social. Hay pequeñas tiendas de ropa, peluquerías, ferreterías y restaurantes abiertos. No hay silencio, suena cumbia. A dos semanas de la cuarentena obligatoria decretada por el Gobierno argentino por el coronavirus, a simple vista parece que en este barrio de 65.000 habitantes la vida transcurre con normalidad, pero no es así.

A las cuatro de la tarde, en un día laborable de abril, los niños de la villa 31 estarían aún en la escuela y muchos de sus padres y madres habrían salido a trabajar. Ahora, en cambio, la policía solo deja que abandonen el barrio por motivos de fuerza mayor o si realizan tareas consideradas esenciales y han tramitado un permiso oficial.

“Acá la idea no es quedate en tu casa, si no quedate en tu barrio, porque en espacios como estos las casas no pueden brindar un cobijo real y la circulación está en la calle”, dice la trabajadora social Carina Corvalán. Esta es la estrategia para evitar que el coronavirus ingrese en zonas vulnerables y cause estragos en una población que vive hacinada y con acceso deficitario a los servicios de salud.

Algunos residentes de la villa 31 usan mascarillas como prevención ante el coronavirus. M.C
Algunos residentes de la villa 31 usan mascarillas como prevención ante el coronavirus. M.C

En estos días, los residentes de la villa 31 están más preocupados por la súbita disminución de ingresos provocada por el freno económico que por la pandemia. Son muy pocos los que tienen un empleo formal que les permita trabajar desde casa o que les mantenga la nómina. Abundan, en cambio, los peones de la construcción, personal de cocina, de limpieza, cuidadores, vendedores o repartidores. Todos se han quedado sin empleo de un día para otro debido a la crisis sanitaria.

La paralización de la economía informal ha vaciado de clientes los pequeños negocios del barrio. Solo hay largas filas frente al banco, donde se depositan los subsidios estatales, y en la sede del Ministerio de Educación porteño, ubicada en el barrio, que reparte bolsas de comida para los alumnos de escuelas públicas de la zona. Un poco más tarde, las colas se trasladan a las puertas de los comedores populares, que sirven meriendas y cenas gratuitas.

La Fundación El pobre de Asís acaba de reabrir después de una semana y media cerrada para reorganizar el espacio de acuerdo a las medidas de prevención ante la Covid-19. Martín y Soledad, una pareja de treintañeros con dos hijos a cargo, esperan con un tupper en la mano a que comiencen a servir el guiso de lentejas y arroz. Él trabajó como ayudante de cocina hasta mediados de marzo; ella trabajaba como empleada doméstica. Ambos confían en recuperar sus trabajos cuando se reanude la actividad, pero hasta entonces no tienen dinero para comprar alimentos. En los últimos días, solo cenaron mate cocido —la infusión más popular de Argentina— y galletas.

Yamila Caballero, de 22 años, también depende de los comedores comunitarios. La cuarentena dejó en suspenso su trabajo como repartidora en una panadería de Recoleta, uno de los barrios más acomodados de la ciudad, separado de la villa 31 por vallas y vías de tren. Sus últimos ahorros los usó para comprar alimentos para su madre, de 65 años, recién operada de la vesícula. “Anoche me acosté sin cenar, pero a las tres de la madrugada no aguantaba más el hambre y abrí el último paquete de salchichas que guardaba para mi mamá. Me comí tres. Hoy me levanté tarde para no desayunar e ir directa a conseguir almuerzo”, cuenta Caballero.

Una voluntaria del comedor comunitario la Fundación El pobre de Asís reparte la cena en la villa 31 de Buenos Aires. M.C
Una voluntaria del comedor comunitario la Fundación El pobre de Asís reparte la cena en la villa 31 de Buenos Aires. M.C

Aunque la joven lamenta haberse quedado sin salario, admite que desde que se enteró de los primeros casos de coronavirus en Argentina le estresaba su trabajo por miedo a contagiarse y a transmitírselo a su madre. “Por suerte, si tenía que subir a algún departamento, siempre me mandaban por el ascensor de servicio. Porque, viste, ahora parece que es más peligroso tocar a un cheto (pijo) que a un pobre”, dice con una sonrisa mientras su lengua juega con el piercing que tiene en el labio. Coincide con ella Carmen, una de las voluntarias del comedor. Madre de 17 hijos y abuela de 10, cree que en estos días quien sale de casa para trabajar “se la juega” porque se expone a contagiarse.

A fines de 2019, un 35,5% de la población argentina era pobre y la cifra aumentará cuanto más se alargue la emergencia sanitaria. Los 10.000 pesos extraordinarios (150 euros) que repartirá este mes el Gobierno entre las familias más necesitadas no son suficientes para garantizar comida, ropa y techo. Muchos inquilinos ya han comunicado a los dueños de las pequeñas casillas que alquilan que no les pagarán mientras se mantenga la cuarentena. Otros racionan al máximo el gas porque no pueden pagar una nueva garrafa y comienzan a acumular múltiples deudas.

“Están robando como nunca, hasta comida. El otro día robaron una olla de la cocina”, cuenta Óscar, quien duerme en un sofá-cama en el local de la fundación, a escasos metros de la mesa donde se sirven meriendas y cenas. Enfrente hay abierta una pizzería, pero el local no recibe ni un solo pedido. Niños y mujeres tienen prioridad en el reparto del guiso de lentejas, que se termina en menos de diez minutos. Las voluntarias del comedor usan guantes y se saludan con el codo, pero su mayor preocupación hoy es cómo sortear el alza del precio de los alimentos y aumentar el número de raciones para el siguiente día.

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RENUNCIO EL MINISTRO DE ECONOMIA MARTIN GUSMAN

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Tras muchos meses de desgaste por la interna política que atraviesa de punta a punta al gobierno de Alberto Fernández, el ministro de Economía, Martín Guzmán, renunció hoy a su cargo. El momento que eligió el funcionario para hacer pública su decisión coincidió con el discurso que Cristina Kirchner estaba emitiendo desde Ensenada, en el que la vicepresidenta renovó sus críticas al rumbo económico.

Guzmán renunció a través de una extensa carta dirigida al Presidente, que publicó en Twitter. “Con la profunda convicción y la confianza en mi visión sobre cuál es el camino que debe seguir la Argentina, seguiré trabajando y actuando por una Patria más justa, libre y soberana”, dijo e580844284-Carta-de-renuncia-de-Martin-Guzmann la misiva, en los que destacó sus logros de gestión.

Si bien no especificó los motivos por los cuales deja su lugar, algunas frases dejan entrever que su decisión está vinculada a las críticas que sufrió desde el propio oficialismo, particularmente del kirchnerismo

Aqui su carta de renuncia.

580844284-Carta-de-renuncia-de-Martin-Guzman

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EL GOBIERNO LOGRO REFINANCIAR SUS VENCIMIENTOS EN PESOS

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El ministro de Economía, Martín Guzmán, logró sortear el llamado a licitación de bonos de la deuda en pesos y cubrir los vencimientos de junio. Así, en el mes acumuló un financiamiento neto positivo de $16.220 millones, mientras el mercado se mostró convulsionado por las últimas medidas del Banco Central.

De acuerdo con la información que dio a conocer el Palacio de Hacienda, en el llamado a licitación este martes se recibieron 891 ofertas que representaron un total de VNO $263.098 millones, adjudicándose un valor efectivo de $248.078 millones.

De esta manera, el Tesoro obtuvo una tasa de refinanciamiento del 106%, es decir que obtuvo más de lo que se salió a buscar, tanto en ese llamado como en el mes.

Durante la jornada, Guzmán siguió de cerca el avance de la licitación, atento a la lectura que pueda hacer el mercado. El Palacio de Hacienda atraviesa una crisis de deuda y de desconfianza ante la amenaza de default de deuda en pesos.

La jornada tuvo a la mega licitación de deuda en pesos en el centro de la expectativa del mercado. Los bonos argentinos registraron bajas de más de 4%, y el riesgo país subió 3,2% y superó los 2500 puntos, según la medición del JP Morgan. Es su máximo valor en dos años.

Sin embargo, en el primer semestre del año, el Tesoro acumuló un financiamiento neto positivo de $663.246 millones, lo que implica una tasa de refinanciamiento del 121%.

En junio, Guzmán debía cubrir vencimientos por unos $600.000 millones, pero para descomprimir y achicar los vencimientos de fin de mes, la semana pasada había adelantado un canje de bonos en pesos. Con esa licitación, logró reducir en un 60% los vencimientos de deuda, que cayeron a $243.701 millones. Economía obtuvo $248.078 millones.

Sin contabilizar la Segunda Vuelta a desarrollarse mañana, el Tesoro acumuló en junio un financiamiento neto positivo de $16.220 millones, con una tasa de refinanciamiento del 106%”, dijo Economía en un comunicado.

El menú de instrumentos que se ofreció en la licitación de este martes estuvo conformado por nueve títulos, con vencimientos en 2022, 2023 y 2024.

Se emitió una nueva LELITE con vencimiento el 29 de julio, se reabrieron tres letras a descuento (LEDE) con vencimiento 31 de agosto, 31 de octubre y 30 de noviembre de 2022.

Además, se reabrieron dos letras ajustadas por CER (LECER) con vencimiento 21 de octubre y 16 de diciembre de 2022, y se emitió una nueva LECER cuyo vencimiento es el 23 de noviembre de 2022.

También, se reabrieron dos bonos vinculados al dólar estadounidense con vencimiento el 28 de abril de 2023 y el 30 de abril de 2024.

Del total de financiamiento obtenido, el 85% correspondió a instrumentos con vencimiento en 2022 y, el 15% restante, al instrumento vinculado al dólar con vencimiento en 2023.

En tanto que el 51% del monto adjudicado fue en instrumentos ajustables por CER; el 34% en instrumentos a tasa fija y, el otro 15% en instrumentos dollar linked.

El Tesoro ofreció instrumentos con tasa real positiva. En el caso de los instrumentos a tasa nominal (LEDES), la tasa adjudicada implicó un diferencial cercano a los 6 puntos porcentuales respecto de la tasa de política monetaria del BCRA. En el caso de los instrumentos con ajuste CER (LECER) el rango de tasas reales se ubicó entre el 2,5% al 3,3% anual.

Cómo sigue la licitación de bonos

En el marco del Programa de Creadores de Mercado, este miércoles se realizará la Segunda Vuelta, en donde se podrán recibir y adjudicar ofertas por hasta un 20% del total del valor nominal adjudicado en la licitación de este martes en las especies elegibles del Programa.

La próxima licitación está prevista para el miércoles 13 de julio.

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LA INFLACIÓN DE 2022 SERÁ SIMILAR AL ÚLTIMO MÁXIMO REGISTRADO EN 1991: SEMEJANZAS Y DIFERENCIAS ENTRE AMBOS PERÍODOS

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El año del inicio de la convertibilidad terminó con suba del IPC Indec de 83,9%, cerca del salto que proyectan los analistas para este año. Qué opinan quienes implementaron aquel plan de estabilización.

Carlos Menem y Domingo Cavallo, el binomio que derrotó la hiperinflación (Reuters)

La Argentina terminará este año seguramente con la tasa de inflación más alta desde 1991, el año en el que comenzó el plan de convertibilidad, que logró erradicar la suba del Índice de Precios al Consumidor del Indec (IPC) durante una década. Hasta allí llegan los puntos en común entre ambos años. Los expertos consultados por Infobae afirmaron que es imposible trazar alguna otra similitud entre estos dos períodos con alta inflación de la Argentina.

En principio, cabe recordar cómo comenzó aquel período de estabilidad: fue en un viaje de Horacio Liendo (abogado especializado en reestructuración de la deuda pública a comienzos de los 90; ex director del Banco Central y ex subsecretario de Financiamiento del Ministerio de Economía, después), quien el 29 de enero de 1991 volvía de unas agradables vacaciones en Chile y Bariloche, donde visitó a la familia de su esposa.

Antes de emprender el tramo final de su viaje, se detuvo a descansar en el hotel Calfucurá de Santa Rosa, La Pampa, que evoca al cacique araucano que en 1872 convocó a las grandes tribus de la región para avanzar en forma sorpresiva hacia Buenos Aires luego de proclamar: “Mis ojos son pocos para mirar a tantas partes”.

Al regresar a su automóvil, Liendo alcanzó a leer en la tapa de un matutino que Domingo Cavallo había sido designado como ministro de Economía. Durante los 600 kilómetros que aún lo separaban de la Capital Federal, no dejó de imaginar la posibilidad de ser convocado por su viejo amigo para reflotar el proyecto de convertibilidad que habían comenzado a discutir en Córdoba en febrero de 1989.

En enero de 1991 Horacio Liendo pensaba en sustituir el Austral por una nueva moneda y fijar el tipo de cambio

Durante aquel verano de furia económica y política, Liendo pensó en sustituir el Austral por una nueva moneda y fijar el tipo de cambio. Su fuente de inspiración fue Carlos Pellegrini, quien en un contexto de fuerte crisis reemplazó como presidente a Miguel Juárez Celman, cuando el Banco Nacional tuvo que suspender el pago de un préstamo a la banca Baring Brothers por 20 millones de libras, hasta que la Argentina recibió un crédito de 15 millones de libras para salir del default, mientras se tomaban medidas para restringir la emisión monetaria. Cuando se transformó en senador, Pellegrini defendió la instrumentación del sistema de convertibilidad entre el oro y el peso en 1899, para combatir la angustiante falta de ingreso de capitales.

Horacio Liendo había estudiado las ventajas de una paridad fija entre el peso y el dólarHoracio Liendo había estudiado las ventajas de una paridad fija entre el peso y el dólar

Apenas estalló la hiperinflación de Alfonsín, Cavallo les adelantó a sus colaboradores que Carlos Menem ganaría las elecciones presidenciales en mayo y que el mandato de Alfonsín no pasaría del 8 de julio. Junto con Juan Llach, Felipe Murolo, Ricardo Gutiérrez y, ocasionalmente, Ricardo López Murphy, se debatió la iniciativa, aunque las conversaciones quedaron congeladas cuando Menem eligió el plan de Bunge & Born para arrancar su gestión, hasta que el 28 de enero de 1991 Cavallo accedió al cargo con el que tanto había soñado.

El domingo 15 de marzo el ministro convocó a Liendo y a Llach para reflotar el plan. Los tres discutieron durante una hora el nivel de la futura paridad cambiaria. Llach quería que, antes de cambiar la moneda, el dólar llegara a 11.000 australes mientras que Cavallo había pensado en mantener una banda de flotación de 8.000 a 10.000 australes. Después de una hora, Liendo intentó cortar el debate con una curiosa anécdota:

— Alfonsín siempre tuvo un subconsciente hiperinflacionario porque pensó que cada serie del austral debía imprimirse con el rostro de un presidente diferente, empezando con Rivadavia; así que, cuando se llegara al propio Alfonsín, ya hubiésemos volado por los aires. Como en ese camino debía aparecer Carlos Pellegrini en el billete de 10.000, pensé que había que dejarlo ahí, porque me inspiré en su figura para este plan.

Cavallo, Llach y Liendo discutieron bastante tiempo en qué nivel debían colocar la paridad cambiaria en 1991, ya que debatían dejar subir más el dólar o tener una banda de flotación

Más preocupado en pensar cómo atraer inversiones para sostener el tipo de cambio real que en el valor nominal de la moneda, Domingo Cavallo aceptó el curioso argumento de Horacio Liendo y cinco días más tarde anunció “su” plan de Convertibilidad.

El Banco Central pasó a estar obligado a mantener la relación entre las reservas y la base monetaria para sostener el precio de 10.000 australes por dólar, se suspendieron las cláusulas indexatorias de los contratos 89 y el Poder Ejecutivo quedó facultado para un cambio de moneda que se concretaría el 1 de enero de 1992.

El 23 de marzo, el banquero del Citibank Bill Rhodes llegó a Buenos Aires para intentar persuadir a Domingo Cavallo de la necesidad de elevar el pago mensual a los bancos por los intereses atrasados, que ya acumulaban USD 7.000 millones
El 23 de marzo, el banquero del Citibank Bill Rhodes llegó a Buenos Aires para intentar persuadir a Domingo Cavallo de la necesidad de elevar el pago mensual a los bancos por los intereses atrasados, que ya acumulaban USD 7.000 millones

Apoyo a la fuerza

El 23 de marzo, el banquero del Citibank Bill Rhodes llegó a Buenos Aires para intentar persuadir a Domingo Cavallo de la necesidad de elevar el pago mensual a los bancos por los intereses atrasados, que ya acumulaban USD 7.000 millones. El ministro le prometió estudiar el reclamo y, a cambio, le pidió que lo acompañara a una conferencia de prensa para hablar supuestamente sobre la marcha de las negociaciones con los acreedores privados.

Apenas se encendieron las cámaras y los grabadores, Rhodes no tuvo otra alternativa más que apoyar el flamante plan económico “porque va a llevar a la Argentina a una situación de orden en las finanzas públicas”. La convertibilidad ganaba el primer apoyo externo de peso en su primer día de vida.

El cuarto ministro de Economía del gobierno menemista, nacido en 1946 en la ciudad cordobesa de San Francisco y doctorado en Harvard, disfrutaba de su etapa más dulce apenas lanzó la convertibilidad. El diario The Wall Street Journal afirmaba que “Cavallo, de 44 años, es realmente ministro de Economía pero muchos le dicen primer ministro”. En 1992 las revistas Latín Finance y Euromoney lo declararon “hombre del año” y “ministro de Finanzas del año”, respectivamente; la inflación minorista cayó de 1.343,9% anual en 1990 al 0,1% en 1995; en 1991 llegó al 83,9% pero en 1992 bajó abruptamente al 17,5% y en 1993 al 7,3%. En tanto, el PBI creció un 8,9% en 1991, 8,7% en 1992, 6% en 1993 y 7,4% el año siguiente.

En los primeros años de la convertibilidad la inflación desapareció, el PBI pasó a crecer a tasas de 6% a 9%, pero el desempleo se elevó del 7% al 17% de la oferta laboral

Pero, en paralelo, otros desagradables indicadores también exhibieron un contundente ascenso: la tasa de desocupación del 7% saltó al 17,2% de la oferta laboral y la brecha de ingresos entre el 10% de la población más rica y el 10% más pobre se estiró de 12 a 22 veces. A fines de 2002, la diferencia se alargó a 38 veces.

Desde el canje del Brady hasta la renuncia del ministro, el índice de pobreza pasó del 18% al 26% y el nivel de indigencia del 3,6% al 7 por ciento.

Pero durante su luna de miel con el poder el “superministro” sólo estaba focalizado en cumplir con sus objetivos, sin reparar en los daños colaterales provocados por el programa económico.

Diferencias abismales

En 2022 la inflación apunta a consolidarse en torno del 80% o más. Hasta ahora, los analistas consultados por el Banco Central prevén que llegue al 72,6%, pero en un escenario sin más complicaciones. Como dijo Emmanuel Álvarez Agis, este año es fácil ponerle piso pero no techo al dato de la inflación, que podría acercarse a los tres dígitos.

Este año es fácil ponerle piso pero no techo al dato de la inflación, que podría acercarse a los tres dígitos (Álvarez Agis)

A diferencia de aquel 1991, cuando las reservas del Banco Central comenzaban a recomponerse por los decretos de desregulación del Estado, como destacó Diego Giacomini, este año llegan exhaustas y solo se sostienen por los desembolsos del FMI. Y aunque el desempleo abierto es del 7% de la oferta laboral, el subempleo llega al 12% y el 40% de la economía está en la informalidad, y el 37,3% de la población se ubica bajo la línea de la pobreza.

Carlos Leyba dijo a Infobae:el país está mucho peor que a fines de los 80, es otra sociedad luego del quiebre catastrófico que registró en materia de empleo y pobreza con la hiperinflación. Aquel Estado era poderoso, manejaba las empresas públicas y se paraba frente a los demás con mucho poder. Ahora ocurre todo lo contrario. Por lo tanto, luchar contra la inflación es mucho más complejo, sobre todo por el daño que hizo el kirchnerismo”.

Pablo Guidotti: "Una de las grandes preocupaciones que había era la altísima inercia inflacionaria y por eso uno de los artículos era la prohibición de indexar para frenar de golpe la inercia previa. Primero Cavallo pagó la enorme deuda flotante y luego comenzó a ordenar todo” (Martín Rosenzveig)Pablo Guidotti: “Una de las grandes preocupaciones que había era la altísima inercia inflacionaria y por eso uno de los artículos era la prohibición de indexar para frenar de golpe la inercia previa. Primero Cavallo pagó la enorme deuda flotante y luego comenzó a ordenar todo” (Martín Rosenzveig)

Pablo Guidotti, ex vicepresidente del BCRA y ex viceministro de Economía contó a Infobae: “la Argentina venía de la hiper de 1989 y 1990; en 1991, cuando se lanza el plan de convertibilidad, una de las grandes preocupaciones que había era la altísima inercia inflacionaria y por eso uno de los artículos era la prohibición de indexar para frenar de golpe la inercia previa. Primero Cavallo pagó la enorme deuda flotante y luego comenzó a ordenar todo”.

“Esa experiencia muestra que frenar una alta inflación se puede hacer en cuestión de meses, pero ahora la inflación está en ascenso y no se resolvieron los problemas que se resolvieron antes en ese momento: la deuda interna, por ejemplo. Y había una alta credibilidad política y el gobierno controlaba las cámaras del Congreso, en una etapa ascendente de poder político que permitió reformas del Estado y privatizaciones, mientras que ahora no hay reformas y el Ejecutivo es un lame duck”, precisó Guidotti.

La experiencia de la convertibilidad muestra que frenar una alta inflación se puede hacer en cuestión de meses (Guidotti)

Horacio Liendo agregó: ”El cuadro actual se parece más a 1990 que a 1991; todavía hay un nivel de monetización muy alto; sí hay una dinámica donde el fenómeno se independiza de las decisiones que toman las autoridades políticas: si tenés una base monetaria en al calle, dos bases de Leliqs, y una inflación del 70%, aunque no hubiera déficit fiscal, estás en un punto de no retorno”.

“La diferencia clave es que en 2002 el Banco Central volvió a endeudarse, a diferencia de la decisión que tomamos, por lo cual el único pasivo que había era el circulante; es más prudente que el Central no se pueda endeudar, como lo muestran los bancos centrales sanos. Así se pudo controlar la oferta monetaria y pese a la política contractiva, por la confianza que había no solo no se produjo una recesión si no que hubo un período muy expansivo. Ahora hay descontrol monetario y fiscal, porque se hizo una reestructuración de la deuda muy mala al castigar mucho al acreedor externo y eso hizo que el crédito desapareciera durante mucho tiempo, junto con un incremento del déficit fiscal: hay inconsistencias por todos lados”, destacó Liendo.

Alberto Fernández y Cavallo, otros tiempos, cuando trabajaban  juntosAlberto Fernández y Cavallo, otros tiempos, cuando trabajaban juntos

Juan José Llach, flamante presidente de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, dijo a Infobae que “hay una semejanza en los guarismos, pero no en los métodos. Difícilmente se llegue a los mismos resultados. La inflación anualizada en 1991 fue 84%, parecida a la proyectada para 2022 (digamos 80%). Pero las principales diferencias de política económica que encuentro son dos: se venía trabajando con el propósito de estabilizar de raíz la economía, ahora ausente. Y, además, hoy también se quiere bajar la inflación pero con controles y manteniendo el déficit fiscal o reduciéndolo a un ritmo muy lento”.

“Tiene similitudes ideológicas, por ejemplo, con Perón y Gelbard en el 73-74, proceso que terminó en 1975 con el Rodrigazo, o sea, explotó todo. Luego, el bien concebido plan Austral, también se tiró por la borda por presiones políticas. Es un sendero peligroso. El logro principal de la convertibilidad fue doblegar la inercia inflacionaria”.

Tiene similitudes ideológicas, por ejemplo, con Perón y Gelbard en el 73-74, proceso que terminó en 1975 con el Rodrigazo, o sea, explotó todo (Llach)

“Sus evidencias son contundentes. Entre diciembre de 1994 y diciembre de 2001, la inflación en la Argentina acumuló menos 2% y la de Estados Unidos 17%. Esto es histórico. Además, a partir de la ruptura de la convertibilidad, con una devaluación 3,5 a 1, la inflación fue del 30%. Se mantuvo la menor inercia inflacionaria hasta 2006 y allí, con el ridículo argumento de que un poquito de inflación no importa se volvió en pocos años a entre 20% y 30%. Ahora estamos proyectando ¡80%! América Latina, que tradicionalmente era el continente de la inflación ha logrado erradicarla desde principios de este siglo. Faltan dos países: Venezuela (en baja) y la Argentina (en alza)”, concluyó Llach.

En tanto, el ex viceministro Orlando Ferreres sostuvo que “en aquel momento, en 1990, tuvimos un problema del Banco Central que nos llevó a hacer el plan Bonex, pero se estaba en un rumbo positivo, ahora hay problemas de deuda interna; sí se parece en que en ese momento tampoco había reservas y por eso no se pudo implementar de inmediato la convertibilidad, pero sí se pudo comenzar la transformación del Estado que se mantuvo más allá del ministro de turno, primero Erman González, Domingo Cavallo y Roque Fernández”.

Orlando Ferreres: “Ahora se está yendo de nuevo por más controles, menos libertad de precios y todo eso va en contra del incremento de las inversiones"Orlando Ferreres: “Ahora se está yendo de nuevo por más controles, menos libertad de precios y todo eso va en contra del incremento de las inversiones”

“Ahora se está yendo de nuevo por más controles, menos libertad de precios y todo eso va en contra del incremento de las inversiones. La inflación tiene un piso del 80% pero no se sabe cuál puede ser el techo. No hay perspectivas de una mejora: en ese momento, estábamos mal pero íbamos bien; ahora estamos mal, pero vamos peor”, concluyó Ferreres, en referencia a una de las frases más famosas de Menem.

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