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Opinión

2020 Autonomía municipal: el mayor desafío de la gestión Montenegro

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Guillermo Montenegro es uno más de los intendentes que acaban de solicitar por escrito al gobernador un grado mayor de autonomía. El terror de la vieja política.

Más de 50 intendentes de la provincia de Buenos Aires, entre los que se encuentra Guillermo Montenegro, solicitaron al gobernador Axel Kicillof “la posibilidad de contar con mayor autonomía para tomar decisiones ágiles en el territorio”, en el marco de la pandemia.

Dejaron en claro que el pedido está basado en la necesidad de poder resolver cuestiones vinculadas a la flexibilización del aislamiento obligatorio y la vuelta de actividades hoy prohibidas. “Estamos convencidos que podemos avanzar hacia un nuevo esquema de funcionamiento de diversas actividades sociales, económicas y deportivas más flexible, que serán seguramente distintas en cada caso, adaptadas a la situación sanitaria y social de cada municipio”, volcaron en el documento.

El pedido fue realizado por los intendentes de Adolfo Alsina, Arrecifes, Ayacucho, Azul, Bahía Blanca, Balcarce, Bragado, Brandsen, Campana, Capitán Sarmiento, Chacabuco, Coronel Dorrego, Coronel Pringles, Coronel Rosales, Dolores, Florentino Ameghino, General Alvear, General Arenales, General Belgrano, General Lamadrid, General Lavalle, General Madariaga y General Pueyrredón.

También por los partidos de General Viamonte, General Villegas, Junín, La Plata, Lanús, Lezama, Lincoln, Lobería, Lobos, Magdalena, Maipú, Monte, Nueve de Julio, Olavarría, Patagones, Pellegrini, Pergamino, Pinamar, Puán, Ramallo, Rauch, Rivadavia, Rojas, Saavedra, Saladillo, San Antonio de Areco, San Cayetano, San Isidro, San Miguel, San Nicolás, Suipacha, Tandil, Tornquist, Trenque Lauquen, Tres de Febrero y Vicente López.

Pocas horas después algunos de ellos subieron la apuesta y afirmaron que el lunes abrirían los comercios «con autorización o sin ella», generando la airada respuesta de la  ministra de Gobierno bonaerense, Teresa García, quien les reclamó «prudencia» , en especial al tandilense Miguel Lunghi quien este jueves reiteró que liberará actividades más allá de la decisión de Kicillof.

«Que un intendente diga que va a abrir le den o no autorización es un acto de rebeldía y él va a tener que poner la firma en los decretos municipales que habiliten esas actividades. Esperemos que no pase nada», dijo la funcionaria.

«Los intendentes de Bahía Blanca, Olavarría, Campana, Vicente López y Tandil hicieron ayer un planteo de abrir si o sí. La provincia tiene determinaciones que responden al decreto nacional. Hay cosas, como la actividad deportiva, que no se pueden hacer», indicó García.

Con el telón de fondo de lo que es correcto como vía de reclamo -el documento elevado a la gobernación- y lo que se vuelve inaceptable -la decisión unilateral de alzarse contra disposiciones legales de un poder superior- aparece con claridad la vieja cuestión de la autonomía municipal. Esa que con su desaparición condenó a las jurisdicciones locales a una dependencia absoluta del gobierno provincial y las convirtió en rehenes de situaciones político-partidarias que en ocasiones han sido de un nivel violatorio del espíritu de la Constitución de la provincia.

Nada muy distinto a lo que ocurre en la relación entre los estados provinciales y el gobierno nacional…

Y si bien la lucha por las autonomías municipales viene de antaño, la realidad indica que año a año la cuestión se ha ido agravando. La provincia tiene 307 mil kilómetros cuadrados, unos 17 millones de habitantes y sólo 135 gobiernos locales; si hay un lugar en el país donde no hay descentralización es en Buenos Aires, una región en la que el centralismo se ha consolidado de la mano de una distribución macrocefálica de los municipios y una visión endogámica de la política partidaria que hace que la dominación de un solo color en el populoso conurbano haya acentuado una dependencia que en muchas ocasiones ha servido a fines exclusivamente electoralistas. Aunque tampoco, cuando otras fuerzas se instalaron en La Plata o en Balcarce 50, se intentó seriamente avanzar en una reorganización territorial y mucho menos en la búsqueda de la ansiada autonomía.

A más de 25 años de la reforma de la Constitución Nacional de 1994, cuya letra y espíritu fue al menos más federal que en sus anteriores versiones, y más allá de que tampoco se ha avanzado demasiado en las relaciones entre provincias y gobierno central, es insólito que en la provincia no se haya realizado la necesaria reforma de su ley fundamental para al menos avanzar en el marco normativo de las autonomías municipales.

Los más de 2.150 gobiernos municipales tienen apenas el 1,2% de todos los ingresos de la nación. La mayoría del presupuesto público está en manos del gobierno federal, cuando los que prestan los servicios públicos son las provincias y los municipios. La Legislatura tiene la posibilidad de sancionar alguna legislación o modificar la Ley Orgánica de las Municipalidades, pero sería una solución muy parcial y siempre se dependería de lo que decidiese la mayoría política de turno.

General Pueyrredón, tal vez, por su propia estructura económica y social, es uno de los partidos más afectados de todo el distrito.

Mar del Plata debe sostener durante una tercera parte del año un estructura de servicios suficiente para casi tres millones de personas que a ella llegan para vacacionar y sin embargo no recibe ningún ingreso extra para ello. Una situación que se agrega a la dependencia presupuestaria que padece en forma constante, con una organización financiera que apenas le alcanza para enfrentar gastos de funcionamiento de su municipio quedando el desarrollo de obras fundamentales en la decisión de la gobernación o el estado nacional.

Por eso la nota que firma Guillermo Montenegro con varios de sus colegas bonaerenses adquiere singular importancia: podría, y debería, ser el puntapié inicial de una movida mucho mayor que, aprovechando el cambio de tiempo que esta crisis anuncia, fuese a fondo en la exigencia de un debate que ya no puede esperar. Muchas de las normas que rigen la relación entre la gobernación y los municipios son en su letra y espíritu supérstites de la época en que el Gral. Ibérico Manuel Saint Jean gobernaba Buenos Aires. El mismo que desmembró los partidos de Gral. Lavalle y Gral Madariaga para crear, por medio de un decreto-ley de la Dictadura, los municipios de Villa Gesell, Pinamar y Partido de La Costa en 1978.

¿Es que los mandatarios provinciales sienten que sus deseos e imposiciones tienen la misma legitimidad que las del gobernante del Proceso?. Los hechos parecen así indicarlo…

¿O es que la vieja política insiste en sentarse encima de «la caja» para así controlar a propios y extraños?.

Es sin dudas el mayor desafío de la gestión actual y el camino para dejar su huella estampada en marplatenses y batanenses. Aún sin conseguirlo, bastaría con que la comunidad percibiese que lo está intentando.

Desde el fondo de la historia, y también desde la más deseadas imágenes del futuro, la necesidad de ser protagonistas y dueños de nuestro desarrollo y nuestros destinos lo está reclamando.

El tiempo lo responderá….

 

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Local

EMERGENCIA EN SEGURIDAD: ULTIMO MANOTAZO DEL FDT LOCAL

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El bloque del Frente de Todos local demuestra no haber recibido el mensaje de la gente e insiste con todos los vicios que terminaron poniéndolo de espaldas a la sociedad.



Cualquier camino lleva al Frente de Todos local a la titánica tarea de conseguir apoyos electorales. Tal vez si cambiara su neurótica intención de trabar al gobierno por una actitud que los marplatenses lograsen percibir como positiva la suerte no le sería tan esquiva.

Pero no…los ediles kirchneristas parecen no entender el duro mensaje que los marplatenses y batanenses les dieron en las urnas.

Tras un largo año de entorpecer la acción de gobierno del intendente Montenegro, en un escenario que más que nunca antes en la historia lugareña hubiese requerido de grandeza y capacidad de acompañamiento, la paliza electoral solo sirvió para agudizar las peleas internas, disparar las posiciones más extremas y pretender que los vecinos de General Pueyrredón no entienden nada y por lo tanto no merecen ser escuchados.

Tan mal anda la seguridad en el país que el presidente de su partido, aunque la mayoría de ellos se niegue a reconocerlo y crean que la política comienza y termina con Cristina Kirchner, debió cambiar a su ministra de Seguridad por un hombre ducho en los teje y manejes de la política, con visiones sesgadas sobre la relación estado-delito y al que sin embargo los progresistas seguidores locales recibieron con un «silenzo stampa» digno del perro que esconde el rabo y mira hacia otro lado a sabiendas de que el jarrón que yace hecho añicos en el piso fue empujado por él mientras jugaba.

Hace apenas una semana todo lo que venía de afuera del distrito como política de seguridad era un ejemplo a seguir. ¿Ahora que todo voló por los aires y está al frente del área Aníbal, el compadrito irredento, todo es lo mismo?.

¿O, como ocurre con las barras de la esquina en los barrios, el haber sumado a Nicolás Lauría y Alejandro Carrancio, los que un día comprendieron que nada era como ellos imaginaban y tomaron el atajo, los empuja a tratar de imponer una mayoría que, quedó en claro, nada tiene que ver con las expectativas y el deseo de la comunidad?

¿En serio creen que la ciudadanía no se da cuenta de nada?…

Empecinados en sacar una ordenanza que declare la emergencia en materia de seguridad -con el único interés de machacar acerca de «la falta de política pública municipal en materia de seguridad”– se niegan a siquiera debatir cambios propuestos por el oficialismo e insisten en poner en boca del secretario del área la afirmación falsa de que es fundamental tener la emergencia, aún cuando el propio Horacio García aclaró hasta el cansancio que su afirmación se refería solo a lo administrativo por la necesidad de acelerar los mecanismos de compra de insumos y bienes necesarios para su tarea.

Ya en su momento LIBRE EXPRESIÓN advirtió sobre estas dos cuestiones: la mala fe del bloque del Frente de Todos y la inexperiencia del funcionario municipal en cuestiones políticas, lo que lo lleva en reiteradas ocasiones a hablar sin medir el uso tergiversado que una oposición que solo sabe entorpecer podía hacer de sus palabras (Ver: Fuegos de artificio que ponen la inseguridad en modo campaña). Aquella distracción semántica en su visita a la comisión en el Concejo se vuelve ahora caballito de batalla de quienes buscan poner contra la pared al gobierno municipal.

Y en este país patas para arriba se da la paradoja de que, en nombre del progresismo kirchnerista tan amigo de largos discursos y parrafadas cuando de hablar sobre derechos humanos y de minorías se trata, dos cultores de la mano dura como Sergio Berni y Aníbal Fernández, uno por definición y profesión y el otro por sus innegables contactos con el lumpen del delito, lo que lo lleva a manejar una red de informantes y marginales a los que a cambio de prebendas y concesiones se les permite vivir en los límites de la marginalidad legal, conducen las políticas de seguridad de las jurisdicciones de ese signo mientras en General Pueyrredón lo hace un técnico desapasionado, amigo del diálogo y las estadísticas.

El uso de una cuestión tan delicada en beneficio de posiciones electorales demuestra la falta de empatía con la sociedad. Quien así actúa solo busca el poder como objetivo final de todos sus actos.

Y la gente siempre se da cuenta. ¿O no fue suficiente con el aviso del 12 de setiembre?.

A veces los que se creen más vivos no dan abasto con su gilada…


Nota del periodista Adrian Freijo para Libre Expresion


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Opinión

UNA ERA DE LOCURA TOTAL: LAS REPERCUSIONES DE LAS PASO

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A la derrota brutal sufrida en las PASO por el Frente de Todos en todo el país, se le sumó la blitz de la vice presidenta Cristina Fernández viuda de Kirchner con una carta incendiaria que volteó a medio gobierno.

Esta semana se expuso como nunca la brutalidad de los actores de las tribus justicialistas, un remedo de ideologías en contraste que unen en un mismo cartabón a los conservadores populistas de las provincias, que son en la práctica los herederos del conservadurismo responsable del “fraude patriótico” de la “década infame” del ’30, con izquierdistas urbanos preocupados por el patriarcado, la libertad de consumo de drogas, o la legalización del aborto.

Quien condensa estas carnestolendas es Cristina Fernández. Tan enojada está la vice presidenta, que eliminó de su cuenta de Twitter su apellido paterno, y dejó sólo el «Kirchner». La carta de quien se siente la dueña del poder a su «presidente designado», es tremenda. Le exige que respete su determinación de ungirlo al cargo de presidente de la nación argentina y que actúe según sus deseos. Luego de amagar con ser él mismo y darle carnadura a la investidura presidencial, Alberto Fernández se allano por completo a sus demandas.

Las exigencias de Cristina son la consecuencia de lo inexorable de los hechos: Alberto Fernández no es un líder. Es un peón en un juego, y en ese juego, él, está en default. No pudo articular la caída de los juicios que pesan sobre Cristina y la conectan al latrocinio perpetrado entre 2002 y 2015 en el que millones fueron robados del erario público. La ciada electoral asumida por el resultado de las PASO es tan grande, que el animal político de olfato más sensible, “la justicia”, ya inició la movida para proceder en causas que están inmovilizadas desde 2019.

En un fallo del viernes 17 de Septiembre, los jueces Farah y Llorens le ordenaron al juez de primera instancia Sebastián Casanello que reviera la situación procesal de Cristina Fernández en la causa conocida como «La ruta del dinero K». Es la primera definición y, de cara a noviembre, ese avispero judicial se va a tornar cada vez más intenso.

En tanto, las definiciones del presidente en el armado del nuevo gabinete con Juan Manzur y Aníbal Fernández sólo aportan mayor negatividad a un gobierno que, con dos años aún por delante, está liquidado políticamente.

A como dé lugar, el fin de esta etapa marca, claramente, el fin de una era. Se terminó el mito de la invencibilidad del PJ unido y la idea peregrina contra todo dato cierto de que, sin el peronismo, no se puede gobernar. Un párrafo para la enorme derrota del gobernador Axel Kicillof: liquidó todo su capital político en sus discursos diletantes y sus torpezas ideológicas.

Sin embargo, la madre de todas las batallas no es en Buenos Aires. Es en las seis provincias que renuevan sus bancas al Senado. Por primera vez desde 1983, el PJ perdería el control de la cámara alta. Esa es la madre de todas las batallas. Fuente: Noticias y Protagonistas

 

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Opinión

EL SACUDÓN DE LAS PASO QUE DEJÓ LAS FORMAS DE LADO E IMPACTÓ DE LLENO EN EL GABINETE

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El desaire de las urnas al Gobierno. Los errores de percepción que quedaron al desnudo. Los cambios de protagonistas y de políticas que se vienen. Un debate que jugó al límite para encarrilar las políticas oficiales.

Mucho nervio, mucho enojo o festejo, muchos memes, anochecer de un día agitado diría el ausente John Lennon. El Frente de Todos acusó fuerte el desaire de las urnas, a todo el mundo le salió el DT argentino y hubo los que maldijeron el voto castigo y se multiplicaron los falsos “yo lo dije”, hubo la carta de Cristina Fernández de Kirchner y el malestar del presidente Alberto Fernández y un desenlace con cambios en el gabinete, con un perfil de experiencia en la gestión, como el gobernador de Tucumán, Juan Manzur, o Aníbal Fernández en Seguridad, Daniel Filmus en Ciencia y Técnica y Julián Domínguez en Agricultura. Es difícil saber si tanto ajetreo podrá cambiar el resultado de las PASO, pero sí es seguro que sin reacción, no había cambios.

El Gobierno busca proyectar la idea de mensaje recibido, que seguramente tendrá que completarse con el anuncio de medidas en el plano de la economía. Los cambios no tocaron al equipo económico que deberá diseñar esas medidas. Casi todos los nuevos ministros colaboraron en esas funciones en los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner –al igual que el mismo Alberto Fernández–, aunque la mayoría de ellos no son orgánicos de ninguna de las corrientes más kirchneristas del peronismo.

El mensaje de las urnas en las PASO empezó así a ser traducido en cambios y propuestas. Hubo millones de personas que en 2019 votaron al Frente de Todos y que en las PASO no fueron a votar o eligieron otras boletas. Esa diferencia ominosa implicó un mensaje que fue dimensionado en forma distinta por la vicepresidenta Cristina Fernández y el presidente Alberto Fernández y escaló en una polémica que puso en vilo a todo el oficialismo.

La reacción de ambos demostró que coincidieron en el sentido del mensaje de las urnas, pero no en su urgencia y muchos criticaron las formas como se planteó la polémica.

Se advirtió desde el comienzo el impacto de la pandemia en el plano sanitario y en consecuencia se promovieron acciones especiales, casi épicas, con la creación de miles camas, la construcción de hospitales y con el esfuerzo de los trabajadores de la salud, en cuarentenas y aislamientos, en la provisión de vacunas en el plano mundial contra viento y marea, y en montar un enorme y eficaz operativo de vacunación.

Resulta paradójico que se advirtiera la dimensión en el plano de la salud, pero que no se viera cómo estaba afectando la economía doméstica de la mayoría de los ciudadanos, sumidos muchos de ellos en estado de emergencia. Comerciantes, profesionales y trabajadores vivieron estos meses en una economía de guerra. Y la reactivación que ha comenzado no llega a todos los que fueron afectados, muchos de los cuales ya venían en baja desde el gobierno macrista.

El IFE y las ATP implicaron un enorme esfuerzo financiero y, si bien sirvieron como paliativo, se cortaron antes de que comenzara la reactivación.

La conciencia de la dimensión de la tragedia sanitaria movilizó una campaña de salud extraordinaria, muy superior a una estrategia para situaciones normales y fue bien percibida por la sociedad, a pesar de las dificultades que generó. No hubo esa misma visión para atenuar el impacto destructivo en otros planos de la vida que fueron afectados por la pandemia.

Hubo lecturas sobre el resultado electoral que se tranquilizaban con la excusa de que los votantes del Frente de Todos no habían asistido a los comicios porque no se definía nada en la interna de esa fuerza. Es probable que haya sido una de las causas de esa inasistencia. Pero confiarse en esa sola variable implicaba no ver las otras causas que desmotivaron a los votantes.

El resultado de las PASO puso en evidencia ese error de percepción y lo hizo con cantidades que son inapelables. La magnitud de las cifras de las PASO es una medida de la gravedad de lo que se reclama. Resulta obvio que el impacto de ese resultado tomaría la forma tumultuosa que irritó a muchos. No son situaciones normales. La pandemia disloca lo normal porque genera situaciones drásticas con más de 20 millones de personas por debajo de la línea de pobreza, que requieren soluciones drásticas. En este caso extraordinario por la pandemia, lo que importa no son las formas sino que el Frente de Todos haya tenido la sensibilidad para asumir ese reclamo y buscar respuestas.

El debate sobre las formas es secundario siempre que no se transformen en puja de poder o que desemboquen en ruptura o en el debilitamiento del presidente Alberto Fernández. El debilitamiento del Presidente debilitaría a todos los jugadores de la alianza de gobierno. En ese sentido, todo el mundo puede opinar, pero el que toma las decisiones es el Presidente.

La carta de Cristina es una opinión que puede ser valiosa, pero la decisión definitiva es de Alberto Fernández. Y allí no valen los argumentos de una vicepresidenta distinta porque tiene la mayoría de los votos, porque cada cual recibió de la sociedad una responsabilidad específica y clara.

Presentada la polémica, encontradas las respuestas y aplicadas las medidas correspondientes, la fuerza política tendrá que mostrar a la sociedad que ese debate estaba referido a esas problemáticas y confluir en una gran demostración de unidad. Si la pandemia lo permite, el 17 de octubre sería la oportunidad de hacer esa demostración.

El vocero presidencial Juan Pablo Biondi, que había quedado muy golpeado por la difusión de la fotografía del cumpleaños de la primera dama, Fabiola Yáñez, presentó su renuncia indeclinable. Cristina Kirchner lo acusó en su carta de haber operado en los medios contra ella. La permanencia de Biondi se hizo insostenible.

También fue polémica la decisión de varios funcionarios de la corriente política interna del Frente que se referencia en la vicepresidenta, de poner a disposición del Presidente sus renuncias. Si hubieran sido indeclinables, hubieran puesto al Gobierno frente a una situación de hecho que lo hubiera debilitado en forma irreversible. En cambio, en este caso, la decisión de aceptarlas o rechazarlas estaba en el Presidente, fue una actitud que puede ser polémica pero que expresó con claridad el acatamiento a sus decisiones.

La misma Cristina Kirchner en su carta aclaró que siempre ha sido peronista, además de recordar que ella tuvo un vicepresidente –por el radical Julio Cobos— que le votó en contra y se pasó a la oposición. Y que ella nunca haría tal cosa.

La aclaración implicó un compromiso, podría no haberla incluido y dejar abierta esa posibilidad. Pero al ponerla por escrito en esa carta pública expresó su compromiso con la gestión de Alberto Fernández

El planteo de su carta es que el crecimiento que se va a producir tras la pandemia deberá llegar a todo el mundo y no solamente beneficiar a un sector y señaló que no se pueden postergar las políticas distributivas por las presiones del poder económico. Es un tema propio de la alianza que gobierna y del mismo Alberto Fernández, no se trata de una novedad. La vicepresidenta no lo plantea como tal sino que está haciendo referencia a urgencias y prioridades.

El Gobierno necesitaba reformular la gestión después del revés electoral. Más allá de las formas y los malhumores, el Frente de Todos saldrá fortalecido de un debate que lo proveyó de las herramientas para introducir esos cambios.

 

a encarrilar las políticas oficiales.

Luis Bruschtein
Por Luis Bruschtein
FUENTE : PAGINA 12

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