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Tiene 36 años, no puede moverse ni comer y pide la eutanasia: “No le veo mucho sentido a estirar la agonía

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Alfonso tiene esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y está atrapado dentro de su cuerpo inmóvil. En diálogo con Infobae, a través de una computadora que maneja con sus ojos, insistió en la necesidad de que se abra el debate sobre la decisión de interrumpir una vida con sufrimiento

Alfonso Oliva tiene 36 años y le diagnosticaron hace cuatro esclerosis lateral amiotrófica

Alfonso Oliva tiene 36 años y le diagnosticaron hace cuatro esclerosis lateral amiotrófica

A Alfonso primero se le empezaron a dormir las manos. Se acalambraba constantemente, se tropezaba y se caía y sus hermanos decían que hasta le había cambiado el tono de voz. Así empezaron los primeros estudios médicos y, tres meses más tarde, los síntomas se convirtieron en un diagnóstico: esclerosis lateral amiotrófica.

A sus 30, Alfonso Oliva vivía solo, trabajaba con su hermano y jugaba al fútbol con sus amigos. Pero hoy, cuatro años después de que le diagnosticaran ELA, vive en la casa de su mamá con cuidadores atentos a sus necesidades, porque su cuerpo cada vez más inmóvil le impide llevar la vida que supo tener.

Por eso es que hoy está pidiendo que, así cómo se debatió con tanta intensidad el aborto, se debata también en el Congreso una ley que permita la eutanasia. Es decir, la interrupción voluntaria y consentida de la vida de un enfermo que está sufriendo.

Alfonso, antes de su enfermedad

Alfonso, antes de su enfermedad

La enfermedad neurológica degenerativa que padece (que hizo famosa el físico británico Stephen Hawking, de la que se desconocen causas y aún no tiene cura) provoca principalmente mucha debilidad muscular. No ya sólo en las extremidades sino también, con el tiempo, en los músculos que permiten hablar, comer o respirar. Avanza lentamente dejando a personas completamente lúcidas presas de sus propios cuerpos y altamente dependientes de su entorno. Hoy Alfonso ya no puede comer sin broncoaspirarse y sus ojos y algunos músculos de su cara son lo único que puede mover.

En Argentina fue sancionada en mayo de 2012 la ley de “muerte digna”, que reconoce el derecho de toda persona a rechazar tratamiento médico cuando éste sólo puede prolongar la vida en un estado de enfermedad irreversible o incurable. Sin embargo, esta ley no contempla la eutanasia, ni el suicidio asistido para pacientes como Alfonso, que no puede suicidarse porque no puede moverse y que tiene que esperar, paralizado, a que su cuerpo ya no logre llevar a cabo ninguna función vital. Debe que esperar una agonía cruel.

Hoy Alfonso no sólo no puede moverse sino que tampoco puede comer, debe hacerlo a través de un botón gástrico

Hoy Alfonso no sólo no puede moverse sino que tampoco puede comer, debe hacerlo a través de un botón gástrico

“Cuando empecé a leer sobre la enfermedad y a hablar con diferentes profesionales de la salud que me fueron atendiendo entendí que la enfermedad tiene muchos estadíos de sufrimiento y desde un principio sufrí mucho porque tenía miedo a lo que se venía”, cuenta Alfonso a Infobae en un mail, que redactó desde su casa en Córdoba a través de un dispositivo que controla con sus ojos y le permite seleccionar letra a letra para redactar un texto y comunicarse. “Morir dignamente, según mi punto de vista, es hacerlo antes de llegar a no aguantar el sufrimiento. Y, en mi caso, cuando ya no sea una vida digna. Por ejemplo, tener que estar conectado todo el día a un respirador artificial. Yo no le veo sentido a seguir así”.

“Para todos fue un golpe muy fuerte pero después decidimos acompañarlo. Entendimos que teníamos que mejorar su calidad de vida y revisar el egoísmo. ¿A quién le gustaría vivir de esa manera?”, dice por su parte Milagros, su hermana melliza. “Si a mi me diagnostican ELA yo hago todo lo posible hasta el momento que pueda y después me mato. Alfonso no mueve las manos y no se puede suicidar. Pero yo no podría vivir ni la mitad de lo que vivió mi hermano. Hay que ponerse en su lugar y darse cuenta que es muy egoísta pretender que viva así”.

“Extraño todo lo cotidiano”, dice Alfonso sobre la vida que tenía hasta hace cinco años

“Extraño todo lo cotidiano”, dice Alfonso sobre la vida que tenía hasta hace cinco años

“Cuando era adolescente le tenía mucho miedo a la muerte. Sobre todo porque no creo en nada, entonces la sensación que todo se ponga oscuro me generaba dolor”, reflexiona él. “Con el tiempo entendí que era más valioso disfrutar el día a día y no pensar en eso, pero cuando más consciente estaba de lo hermosa que es la vida me toca esto. Estoy convencido que la vida es para disfrutar y hacer lo que nos hace feliz, no le veo mucho sentido a estirar la agonía“.

“Extraño todo lo cotidiano: caminar, jugar al fútbol, comer un asado, tener una charla. Hay mucha gente que no se da cuenta lo que es estar óptimo de salud”

Alfonso dice que sus días hoy son “bastante aburridos”, excepto cuando recibe visitas, que por suerte es muy seguido.  Sus amigos y sus hermanos lo van a ver todo el tiempo. Se despierta cerca del mediodía y usa la computadora donde puede chatear a través de WhatsApp o actualizar su Facebook y su Instagram. Si hay un partido de fútbol o tenis que le interesa no se lo pierde y a la noche le gusta ver programas de política y alguna serie o película, porque recién se duerme a las 3 o 4 de la madrugada. También recibe a diario a su fisioterapeuta.

Alfonso junto a sus hermanos, previo a la enfermedad

Alfonso junto a sus hermanos, previo a la enfermedad

“Me gustaría recuperar todo. Sobre todo la libertad de valerme por mí mismo, mi intimidad y privacidad. Volver a sentirme vivo”, dice. “Extraño todo lo cotidiano: caminar, jugar al fútbol, comer un asado, tener una charla. Hay mucha gente que no se da cuenta lo que es estar óptimo de salud. Yo era uno, por eso siempre digo que hay que disfrutar al máximo todo, hacer lo que uno tiene ganas y no perder el tiempo, porque no sabemos lo que nos puede pasar mañana”.

Alfonso dice que el alcance que tuvo el debate sobre la legalización del aborto lo llevó a impulsar este debate, primero en su círculo y después hacia afuera. “Me parece que es un buen momento para discutir quién decide sobre nuestros cuerpos. Ninguna institución, del Estado o religiosa, puede decidir sobre nuestro derecho”.

Con amigos, antes del diagnóstico

Con amigos, antes del diagnóstico

Primero, antes de que saliera la ley Justina, planteó que quería donar sus órganos, que le sirvan a alguien cuando él ya no esté. Después, cuando tuvo clara su postura respecto de interrumpir su vida, se contactó a través de un amigo suyo investigador en el Conicet con una abogada que había hecho sus tesis doctoral sobre la eutanasia y, a través de ella, pudo reunirse con algunos legisladores provinciales y nacionales.

“Necesito hacer algo para los que están en mi situación. Yo tal vez no lo vea porque quizá muera antes. Pero estoy dispuesto a todo lo necesario”

“Todos entienden que es mi deseo y por suerte me apoyan en todo, mi familia es lo más. Ellos me vieron sufrir desde el primer día y también sufrieron conmigo”, cuenta sobre el momento en que planteó la cuestión a sus seres queridos y les contó sobre la carta que envió a esta abogada. “Necesito hacer algo para los que están en mi situación. Yo tal vez no lo vea porque quizá muera antes. Pero estoy dispuesto a todo lo necesario. A hablar con cada diputado y senador posible”, le escribió en esa oportunidad.

Cuando Alfonso supo su diagnóstico, su hermana melliza estaba embarazada de su única sobrina

Cuando Alfonso supo su diagnóstico, su hermana melliza estaba embarazada de su única sobrina

“Si él tuviera la decisión de seguir viviendo lo acompañaría”, reafirma Milagros. “Alfonso nos dijo todo muy claro y hay que entender que acá decide el que tiene la enfermedad. Si yo le dijera ‘no lo hagas’, sería una manera de decir ‘quiero que te quedes conmigo sea como sea’. No me puedo poner ni medio minuto en otro lugar. Lo he visto llorar y lo he visto sufrir”.

Pero Alfonso sabe que, aunque él quiera hacerlo, legalmente no puede decidir interrumpir su vida antes de que ya esté agonizando y que el tiempo se agota. Pero quiere contribuir con que otros pacientes como él tengan la posibilidad de elegir.

“Alfon tiene re clara la cosa. Él sabe que no vamos a ver el fruto de esto pero siempre eligió ayudar”, dice su hermana melliza. “Yo al principio pensaba que se iba a curar pero no, nada que ver. Él se tomaba un avión y se iba a Buenos Aires a probar tratamientos. ‘Lo hago para ayudar a encontrar la cura’, decía y siguió hasta que le dijimos basta. A un tratamiento entró caminando y salió en silla de ruedas. Son ensayos ciegos”.

Alfonso espera que su historia acerque a otros a la posibilidad de decidir sobre cuando parar el sufrimiento

Alfonso espera que su historia acerque a otros a la posibilidad de decidir sobre cuando parar el sufrimiento

“Hay mucha gente que me escribe para consultarme y a mí me da pena pero les digo que no pierdan el tiempo y que empiecen a tratar de buscar mejorar la calidad de vida”, insiste Milagros. “Tengo que decirles la verdad: ‘No pierdas tiempo en que se cure, ocupate de escucharle la voz porque no se la vas a poder escuchar más'”.

“Por ejemplo yo no grabé la voz de mi hermano nunca, no me di cuenta. Hay un montón de cosas que podría haber compartido y no lo hice”, se lamenta Milagros. “Me deben odiar con lo fría que parezco diciendo estas cosas pero yo prefiero decirles que no pierdan el tiempo, que la besen a esa persona, que se vayan de vacaciones, que vayan a la playa, que toquen la arena y se metan al mar. Que tengan otras historias”, dice, enfática y convencida.

“Tengo que decirles la verdad. ‘No pierdas tiempo en que se cure, ocupate de escucharle la voz porque no se la vas a poder escuchar más’”

“Siempre pienso ‘¿Por qué no me fui al mar y me clavé una cerveza con mi hermano y le pregunté cómo estaba?’. Ahora cuando me preguntan por la enfermedad les digo ‘hacé eso'”, resume Milagros, ahora que todo lo que queda es esperar, acompañarlo e impulsar su lucha. “Él pidió que no se lo reviva. Después se lo llorará pero él eligió esto. Nos llena de orgullo por cómo resuelve las cosas bajo esta presión que tiene. Yo lo apoyo y él me lo agradece y a mi con eso ya se me llena el alma”.

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El crudo relato de Javier Olmedo: “Rodrigo Bueno mató a mi hermano Fernando”

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El hijo del humorista Alberto “El Negro” Olmedo es una de las víctimas olvidadas en el accidente que protagonizó el cantante en junio del 2000 y que le costó la vida a ambos. En una entrevista exclusiva con Teleshow, su hermano revela cuál fue el último diálogo de Fernando y Rodrigo minutos antes de morir

—Rodrigo, no está la traba para engancharlo, y a mí no me gustar andar en auto sin cinturón de seguridad.

—Fer, debe haber quedado abajo de los asientos: tendría que desarmar toda la camioneta para ponerlo. Pero quedate tranquilo que cuando llegamos al lugar del show le pido a mi gente que los levante y te acomoden el cinturón.

Rodrigo Bueno y Fernando Olmedo no se conocían, se encontraron de casualidad en un restaurante esa noche y el cantante lo invitó a ver un show

Rodrigo Bueno y Fernando Olmedo no se conocían, se encontraron de casualidad en un restaurante esa noche y el cantante lo invitó a ver un show

Javier Olmedo, uno de los hijos del inolvidable Negro Olmedo, sabe perfectamente cómo fue el diálogo entre su hermano mayor Fernando y El Potro Rodrigo Bueno, minutos antes del accidente en la Autopista Buenos Aires – La Plata que le costó la vida a ambos.

Para Javier, hay un único responsable por la muerte de su hermano. Y no le tiembla la voz al decirlo. “Quise saber absolutamente todo lo que pasó esa noche porque perdí a mi hermano por culpa de Rodrigo. Me resultaba simpático hasta que su impericia y su falta de respeto mataron a Fernando“, asegura el productor musical en una entrevista exclusiva con Teleshow.

El viaje en la camioneta

El Negro Olmedo tuvo seis hijos, pero conoció a cinco porque el menor, Albertito (29), de su amor con Nancy Herrera, nació cuando el humorista ya había muerto. Fernando (que hoy tendría 58 años), Marcelo (56) y Mariano (54) fueron fruto de la relación del humorista rosarino con Judith Jaroslavsky, mientras que Javier (50) y Sabrina (46) son hijos de Tita Russ.

El humorista junto a sus hijos (arriba: Fernando y Javier; abajo de izquierda a derecha: Mariano, Sabrina, Alberto y Marcelo)

El humorista junto a sus hijos (arriba: Fernando y Javier; abajo de izquierda a derecha: Mariano, Sabrina, Alberto y Marcelo)

Según explica su hermano Javier, a Fernando “no le gustaba andar en auto y no hacía una cuadra sin cinturón de seguridad”. Por eso, el expreso pedido que le hizo al cantante cuartetero en aquella noche del viernes 23 junio de 2000, en la que coincidieron por casualidad en El Corralón, y Rodrigo lo invitó a ver un recital en City Bell.

Según el relato que Javier obtuvo gracias al testimonio del productor artístico y amigo del Potro, Jorge Pablo Moreno -que viajaba en la camioneta y sobrevivió al accidente-, cuando terminó el show, Olmedo le volvió a reclamar al cantante que no tenía la traba para sujetar el cinturón de seguridad.

“Tranquilo, Fer… Vamos despacio. No pasa nada”, intentó tranquilizarlo Rodrigo minutos antes de volcar con su camioneta Ford Explorer luego de que otro auto lo encerrara sobre la autopista.

Rodrigo Bueno en El Corralón, restaurante en el que conoció a Fernando Olmedo y lo invitó a ver un show esa misma noche (Foto: Sergio Lapietra / Teleshow)

Rodrigo Bueno en El Corralón, restaurante en el que conoció a Fernando Olmedo y lo invitó a ver un show esa misma noche (Foto: Sergio Lapietra / Teleshow)

“Nunca llegaron…”, lamenta Javier, que también le adjudica responsabilidad al empresario Alfredo Pesquera, quien iba al volante del otro vehículo involucrado: “Si ese hijo de p… hubiera avisado que hubo un accidente, mi hermano estaría vivo”.

Después del choque, Fernando Olmedo agonizó 45 minutos: la ambulancia se demoró y no logró sobrevivir. “Si alguien le hubiese puesto un torniquete en la pierna que se le cortó, estaría vivo”, continúa Javier, aclarando que habla desde su punto de vista, y no en representación de sus hermanos: “Hubo falta de eficacia de los servicios de emergencia”.

Fernando Olmedo, El Polaco Goyeneche y Javier Olmedo

Fernando Olmedo, El Polaco Goyeneche y Javier Olmedo

Con su cabellera llena de rulos, Fernando compartió una comida con su padre, el Negro Olmedo y Tato Bores

Con su cabellera llena de rulos, Fernando compartió una comida con su padre, el Negro Olmedo y Tato Bores

Frente a una muerte absurda, la incredulidad

—Poné el noticiero que están diciendo que murió uno de tus hermanos en un accidente con Rodrigo Bueno.

—No puede ser porque ninguno de nosotros lo conoce a Rodrigo. Debe haber sido una información equivocada. O habrá sido otro chico que tiene el mismo apellido, pero que no tiene nada que ver con nosotros.

Javier estaba durmiendo cuando una amiga lo despertó a la madrugada del sábado 24 de junio para contarle lo que había visto en las noticias. Como ningún integrante de su familia tenía vínculo alguno con el cuartetero, estaba seguro de que sus hermanos no habían quedado involucrados en ese accidente.

Javier junto a su padre Alberto Olmedo

Javier junto a su padre Alberto Olmedo

“Pero no: era Fer…”, vuelve a lamentarse Javier. En aquel entonces, Fernando tenía 40 años y odiaba circular en auto. Sin embargo terminó aceptando la invitación de Rodrigo, a quien admiraba, y se subió a la camioneta para experimentar cómo era el detrás de escena de sus shows. “Fer salía de Capital Federal en barco o avión y siempre se ponía el cinturón de seguridad. Esa noche se lo pidió dos veces (al Potro), por eso mi enojo con este muchacho“, insiste su hermano.

Cada 24 de junio, en un nuevo aniversario de la muerte de Fernando Olmedo, Javier no cumple con ningún rito en particular. “No lo necesito porque yo a mis muertos los llevo conmigo a todos lados y están conmigo permanentemente. Fer, mi viejo… todos los amigos que partieron, están siempre presentes y dando vueltas con nosotros“.

También advierte que en ese entonces no iniciaron acciones legales contra la familia de Rodrigo “porque el único culpable era él, y murió en el accidente“. “Tampoco es que lo haya hecho intencionalmente, pero su impericia y su falta de respeto hicieron que mi hermano muriera. De haber tenido puesto el cinturón, Fernando estaría vivo…”.

Mariano, Marcelo, Sabrina, Javier y Albertito (Crédito: Vero Guerman)

Mariano, Marcelo, Sabrina, Javier y Albertito (Crédito: Vero Guerman)

El Potro, lo mejor del amor

Con respecto a la película que se estrenó hace dos semanas sobre la vida del cantante cordobés, protagonizada por Rodrigo Romero, el tercer hijo de Alberto Olmedo sostiene que “es un negocio”. Por eso, no lo afecta si aparece o no la figura de su hermano.

Conmovido por las distintas situaciones a los que lo enfrentó la vida (la muerte de su padre cuando tenía 20, y la de su hermano a los 32), Javier cuenta que tiene “un ángel en el cielo”: una hija suya murió a los dos meses. Hoy vive con su otra hija, de 12 años, y mantiene un vínculo cercano con “una hija del corazón”, a la que crió hasta sus 15 años.

“Ella (por su hija adolescente) sabe todo y habla de Fer como si estuviera vivo. Conoce la historia y cómo murió, pero no está al tanto de la interna y de todo lo que yo averigüé después del accidente”, revela. Y recuerda cómo fue la charla que tuvo con ella, cuando le preguntó por su tío: “Yo sé todo, mi amor, pero todavía no te lo voy a contar porque sos chica y la realidad es fea“.

Javier Olmedo (Gentileza Asana)
Javier Olmedo (Gentileza Asana)

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El ENaCom anuncia un nuevo reglamento y cambios en las líneas de los FoMeCA

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El ENaCom aprobó un nuevo reglamento general del Fondo de Fomento Concursable para Medios de Comunicación Audiovisual (FoMeCA) así como una nueva línea para producción de contenidos audiovisuales.

En la última reunión de Directorio del Ente Nacional de Comunicaciones (ENaCom), encabezada por su presidenta Silvana Giudici, las autoridades aprobaron novedades para la reglamentación de las líneas de crédito de los FoMeCA, con el objetivo de acelerar y simplificar los procesos, particularmente en lo referido a la presentación y rendición de los proyectos por parte de los beneficiarios.

Entre las principales modificaciones se encuentran la eliminación de los requisitos de presentación de demos y presupuestos de terceros; la posibilidad de firmar los convenios y hacer las rendiciones de gastos a través de la plataforma de Tramites a Distancia (TAD); el establecimiento de cupos por región (Metropolitana, Pampeana, Centro, Noreste, Noroeste, Nuevo Cuyo, Patagonia).

Todas estas modificaciones entrarán en vigencia para las nuevas líneas que se abran a concurso y buscan, entre otras cosas, agilizar los tiempos entre las presentaciones de los concursantes y los desembolsos de dinero y hacer una distribución más federal de los recursos.

Además, las líneas pasarán a formularse bajo un mismo nombre en relación a los montos según sean para Equipamiento (Línea E), Producciones (Línea P), Gestión de Medios (Línea G) y una nueva apertura destinada al Desarrollo de Proyectos (Línea D) dirigida a subsidios de montos reducidos para fomentar y facilitar el inicio y planeamiento de los proyectos.

En este sentido, se dispuso la creación de la Línea P de FoMeCA destinada a la producción de contenidos radiofónicos y audiovisuales cuyos proyectos podrán presentarse bajo las modalidades de microprograma de radio o de TV, programa semanal de radio o de TV y programa o informativo diario de radio o de TV. El subsidio dispuesto cubrirá hasta el 90% del presupuesto total del proyecto en el caso de personas jurídicas sin fines de lucro y el 95% en el caso de los pueblos originarios.

En otro orden de cosas, también se dispuso que las prestadoras de telefonía no deberán bloquear la funcionalidad del servicio de radio de FM de los equipos móviles que las posean. Esto surge de una recomendación anterior establecida en la reunión de Directorio de febrero de esto año en donde se establecía la importancia de este servicio en caso de emergencias o catástrofes en el caso de la imposibilidad de cobertura telefónica, cuando la información de interés público puede circular por radio y ayudar a la población en accidentes o emergencias.
Fuente: ENaCom

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Detalles de la investigación a Pablo Moyano: nexos entre el juez e Independiente, burocracia judicial y un llamado a indagatoria

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 Un error procesal según el juez Luis Carzoglio. Una lectura sesgada según el fiscal Sebastián Scalera. Y en el medio de esta polémica, el festejo de Pablo Moyano: fue rechazado su pedido de detención por una interpretación distinta sobre qué cosas y cuándo un fiscal debe comunicarle al juez lo que está investigando. Y la grieta llegó hasta de qué forma se valoran los indicios: que tomados individualmente no parecen decir nada, y conjuntamente dan la idea de prueba concreta.

Luis Carzoglio, juez de Garantías de Avellaneda

Luis Carzoglio, juez de Garantías de Avellaneda

Igual, esa celebración que hizo pública el propio Hugo Moyano sobre la decisión de Carzoglio tendrá vida corta: Infobae pudo averiguar que esta misma semana saldrá un pedido de indagatoria para Moyano hijo, acusado de liderar la presunta asociación ilícita que es la barra brava de Independiente. Y además, Scalera apelará la decisión del juez, buscando revertir la medida y aportando nuevos elementos tras la indagatoria. Porque la pelea de fondo está lejos de terminar.

Se sabía desde el sábado que el juez estaba inclinado a denegar el pedido de detención. Lo que no quedaba claro era en qué iba a fundar su resolución que finalmente llegó este martes a las cuatro de la tarde. Allí, Carzoglio, fanático de Independiente y con un hijo, Darío, que fue vocal suplente en la gestión de Cantero, determinó que las pruebas obtenidas de varias pericias, entre ellas los mensajes de WhatsApp entre Moyano y el barra Roberto Petrov, alias ‘El Polaco’, no podían ser el núcleo de la acusación porque el fiscal no había comunicado previamente estos resultados al juez para que él autorizara seguir adelante con esa parte de la causa.

Algunos dirán que se trata de garantías constitucionales inviolables, otros de pura burocracia judicial que sólo se aplica a favor de los poderosos. Lo cierto es que Carzoglio, amparándose en ese punto, dejó al borde de nulificar toda la prueba, pedido que, según confirmó Infobae, hará la defensa de Moyano pasado mañana. Y si el juez le da la razón, la causa podría caerse como un fruto maduro, sin importar cuánta sustancia tuviera en el medio.

Sebastián Scalera, fiscal general adjunto de Lomas de Zamora

Sebastián Scalera, fiscal general adjunto de Lomas de Zamora

Lo que se está discutiendo queda fuera del sentido común. Las pericias del teléfono de Petrov se hicieron con presencia de la propia defensa del barra cuando la fiscal del caso era la doctora Viviana Giorgi. Pero el resultado llegó un día después de que la Fiscalía General de Lomas de Zamora removiera a Giorgi de la investigación y le diera el caso al doctor Scalera. Y este último avanzó sin mandar los resultados al juzgado de Garantías, porque sostienen en su fiscalía que esto no sólo no es necesario sino que atrasaba otras medidas que pedían celeridad. Esos cruces de WhatsApp recuperados son de los años 2014, 2015 y 2016.

Allí, entre Moyano hijo y el Polaco Petrov hablan sobre “qué hacer con los pibes“, “cuándo se pueden buscar las cosas” y otros dichos que tomados sueltos no indican nada, pero que valorados en medio de la causa dan a entender, según la fiscalía, que Pablo Moyano estaba al tanto de todo lo que ocurría en la barra, como la entrega de entradas, micros y otros negocios que llevaban adelante Bebote Álvarez y sus secuaces, con anuencia de la dirigencia.

Pero Carzoglio marca en su resolución que esos mensajes son previos al inicio formal de la causa, en marzo de 2017. Y que por eso no deben valorarse. Otra discusión que excede el sentido común para meterse en los laberintos de Tribunales donde todo puede justificarse hacia un lado u otro según el poder del imputado o las necesidades de turno. Si hay indicio de confesión de un delito, bien podría indicarse que no importa la fecha en que se produce. Más que nada teniendo en cuenta que en los años en los que se produjeron esos audios la familia Moyano ya había tomado el control del club.

Pero lo importante es siempre valorar todo en su conjunto. Y ahí es donde radica la diferencia mayor entre el fiscal y el juez. Mientras para el primero, la declaración de Pablo Bebote Álvarez diciendo que todo lo que obtenía se lo daba Moyano fue constatada con las pericias y las pruebas reunidas (impresión de entradas, empresas por las que se viajaba, tickets de protocolo), para el juez un imputado puede mentir y no tiene, obviamente, el mismo valor que el testigo. Y no cree que las pruebas recolectadas sean contundentes para, en este estadío del caso, involucrar a Moyano como jefe de la asociación ilícita. Un determinación que ahora será revisada por la Cámara al mismo tiempo que Pablo Moyano deberá sentarse ante el fiscal, en declaración indagatoria, para intentar convencerlo de que él nada tiene que ver con esos delincuentes del tablón y que las fotos que lo muestran junto a alguno de ellos o los diálogos de WhatsApp son pura coincidencia.

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