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Cultura

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Liliana Chiavetta Bodoc 1958 – 2018

La escritora sufrió un infarto en su casa de San Luis. Había regresado anoche desde Cuba, donde participó junto a una delegación mendocina en la Feria del Libro

La escritora Liliana Bodoc, una de las figuras más reconocidas de las letras mendocinas, falleció este martes en San Luis. Se consagró como escritora y poeta argentina especializada en literatura juvenil.
La escritora había llegado anoche a Mendoza luego de participar junto a una comitiva local en Cuba, dentro de la edición 2018 de la Feria del Libro. Bodoc no tuvo ningún inconveniente de salud en ese viaje. Se mostró de muy buen humor y participó de todas las actividades.

Según trascendió arribó al aeropuerto durante la madrugada acompañada por Gareca y otros funcionarios del área. Allí la esperaba su marido con quien emprendió viaje hacia Trapiche (San Luis), donde residía hacía varios años.

En la mañana de este martes familiares comunicaron que la escritora de 59 años había sufrido un infarto.

La mujer abrió los ojos para llorar. Entonces, vio a través de sus lágrimas. Y aprendió por el llanto que la memoria sólo perdura si se reinventa.

Acerca de Bodoc
Nació en Santa Fe el 21 de julio de 1958 como Liliana Chiavetta pero se hizo famosa como mendocina y con otro apellido: Bodoc.

La escritora que falleció este martes en San Luis vivió desde los cinco años en Mendoza. Llegó a la provincia por motivos laborales de su padre y estudió Licenciatura en Letras en la Universidad Nacional de Cuyo. También ejerció como docente de Literatura Española y Argentina en diversos colegios de la misma universidad.

A los 39 años, escribió la Saga de los Confines, una trilogía épica y fantástica, a la que, según ella, le debía toda su carrera. Además escribió otros como Memorias impuras, Presagio de carnaval, Sucedió en colores y El espejo africano.

Con “La saga…” se mostró como la revelación argentina en el género de la épica y la literatura fantástica; y sus libros fueron publicados en otros idiomas (alemán, francés, holandés, japonés, polaco, inglés e italiano).

Yo no puedo creer esto. Se me parte el corazón. Pensé todo el día en ella porque hace años se había convertido al islamismo y la vi en cada mezquita que entré hoy. No sabía de esta noticia. Liliana Bodoc era además de una gran escritora un ser extraordinario. Qué tristeza. https://twitter.com/garecagc/status/960895403469176832 

“Fui una voraz soñadora”

Por: Mariana Guzzante
Detrás se escucha el bullicio de la previa. Liliana está en Córdoba, donde se lanza por primera vez “Elisa. La rosa inesperada”, su última novela. ¿Y por qué ahí? Pues porque en tierras cordobesas vive Micaela Verón, la hija de Marita, la nieta de Susana Trimarco.

Micaela tiene ahora dieciocho años y es estudiante de Antropología. Cuando apenas tenía tres, su mamá, María de los Ángeles, desapareció de golpe. Fue raptada por una red de trata en Tucumán. Desde entonces, junto a su abuela, la infatigable Susana Trimarco, no sólo la buscan sino que luchan sin descanso contra la trata.

Liliana supo que a Micaela le había encantado la Saga de los Confines. Que al crecer, criada por esa abuela resiliente, se había convertido en una intensa lectora. Por eso Bodoc la está esperando ahora, para iniciar la presentación de este libro cuya protagonista adolescente se enfrenta con un mundo hostil. Micaela va a hablar.

Las historias se cruzan porque “Elisa”, al lanzarse al camino, se topa con la mano oscura de la trata. “El mal, como planta que es, no se está quieta. Crece”, dice el misterioso personaje-guía en estas páginas.

Diablitos y demonios
Liliana se aparta un poco del bullicio del salón donde será presentada “Elisa”. Busca el rinconcito para poder ser ella: íntima. Cuenta que su protagonista es una adolescente como la que ella fue: crecida en una villa de emergencia en Santa Fe, inquieta, disconforme. Conoce por experiencia propia el impulso que agita su sangre. “En mi adolescencia fui una voraz soñadora de viajes. Imaginé los caminos como coartadas que me salvarían de la pena”.

Pero la forma definitiva de esta novela no llegó sino después de un proceso largo y complejo para la autora.

Después de entregar “Tiempo de Dragones I y II”, la idea de Liliana era escribir una novela de viaje. El punto de vista -supo de entrada- sería el de una chica de provincia. En eso iba pensando cuando decidió emprender el pasado invierno un recorrido por el noroeste argentino.

“Una tarde, me fui a conocer el cementerio de Tilcara, que es tan particular. Vi una cruz tirada y la levanté, la acomodé, hasta le saqué una foto con el celular.

El muertito se llamaba ‘Juan Cabrera’, comprobé”. Hasta ahí, Liliana cuenta la anécdota con liviandad. De pronto, le cambia la voz, ensombrece el tono, ralentiza: “Esa noche, tuve una pesadilla terrible. Y te juro, pero te juro, que al otro día amanecí muy enferma. Pero no era sólo que me dolía todo el cuerpo y me estallaban los ojos y tenía fiebre. Una enfermedad me había tomado el cuerpo y, sobre todo, el espíritu. Me agarró una angustia, una tristeza”.

Quiso salir de ahí rápido. Dejó todo tirado, desprogramó el tour y llamó a su marido para volver a casa. Olvidó cosas en el hotel. Quizá algunas anotaciones del proyecto.

Meses después, empezó a trabajar en ella la imagen de los diablitos de Tilcara. “Y de los otros diablos”, agrega.

Tras varias tribulaciones decidió volver, narrativamente, a ese pueblo norteño. “Hay varias Tilcaras. Yo me metí en la Tilcara más oscura. No la que ven los europeos que se ponen un poncho con 40 grados. Creo que la condición de turista es la peor que se puede tener en el mundo. Yo la tuve con la cruz de Juan Cabrera. La falta de respeto, la estupidez, la superficialidad. Y me lo hizo saber”.

En el norte Liliana conoció a Abel Moreno. Habla de él en el prólogo: “Abel Moreno vive en Tilcara. Es viejo, y escasamente abandona su silla de paja, con un hueco en el medio a punto de ceder. Usa gorro de lana, tose y se rasca el dorso de la mano izquierda”.

Él narrará lo que ella no vio, aclara. Abel habla del mal, habla de que crece como hierba mala. Liliana abraza su voz para indagar en el misterio y en las sombras. “Parecía lo de siempre… Contrabandearles a los gringos, emborracharlos, hacerles creer que habían fornicado con la Pachamama. ¡Cosas bien sabidas! Pero estos que llegaron y se pararon enfrente mismo de nosotros, y miraron a Miguelito, fueron de más en más”.

Elisa parte de su tierra natal y recala en Tilcara. Va penetrando en esa región oculta donde encuentra -y siente en el cuerpo- la amenaza.

¿Y cómo resolviste la trama? Porque meterte con ese tema tan real y vigente te conduce a…
Estuve muy tentada de caer en el final desolador. Parecía ir hacia allí. Pero me rebelé a eso. No quise. Busco cierta reconciliación con el mundo a través de las palabras.

Elisa está pintada en la sinopsis del libro. “Su primera canción de cuna fue una cumbia. Después, cuando Naranja Dulce salió de gira a buscarse un futuro, Elisa -entre la plancha y el rociador- eligió otra música.

Sin grandes anhelos, aceptó una invitación que prometía un paisaje diferente y algunas palabras en inglés. Pero el diablo se interpuso y empujó su destino hacia el norte. Allí, una voz de niña de piedra y el silbido de un viejo la alertaron del peligro.

Elisa siente la amenaza en el cuerpo y sólo aliviará su pena cuando encuentre sus propias palabras”.

Un mapa de signos
Como fue gestada como novela de viajes, la edición está acompañada por un diario de bitácora que se puede leer en esta dirección: elviajedelilianabodoc.blogspot.com.ar. Allí se pueden ver anotaciones, manuscritos, notas de la viajera, entrevistas y oír la música que la acompañó en eso que ella llama “un naufragio”. La música, también, acompaña cada capítulo.

Al principio de ese mapa textual, escribe: “Siempre estuvo Santa Fe como punto de partida y de regreso. Es fácil adivinar que se trata de mi propia infancia.

En la ciudad de Santa Fe, en algunos lugares particularmente, mi infancia aún no se entera de que yo crecí y la dejé vacía. Volver a Santa Fe es para mí, casi literalmente, volver al seno materno.

¿Y el otro extremo del viaje?
El norte, Jujuy, los sitios que no pude recorrer a mi tiempo y que, en cambio y felizmente, recorrieron mis hijos: Tilcara, Purmamarca, Andalgalá. Ése era el mapa.

¿Por qué?
Porque no hay sitio en que resida con mayor profundidad el misterio de nuestra cultura. La maravilla y el dolor andan por esas calles como si tal cosa.

La trata no está planteada en la novela como denuncia explícita. “Es más bien la amenaza lo que sobrevuela”. Sin embargo, en el Diario de Bitácora hay un enlace directo sobre “trata de personas”. Es un texto que difunde la Fundación María de los Ángeles, creada en nombre de la mamá de Micaela.

Allí se lee que la trata es “la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de individuos con fines de explotación, tanto sexual como laboral”.

Que los tratantes suelen usar estos métodos de captación o reclutamiento: “Ofrecer engañosas ofertas de trabajo, participar en falsas agencias de modelos, ofrecer matrimonio o convivencia”. La mejor manera de prevenir este delito es la información. “Ojalá sembremos algo más de conciencia”, cierra Liliana, mientras ve llegar a Micaela y tomar a “Elisa” entre sus manos.

Alrededor del sol
Por: Liliana Bodoc

Imagen: REP
Gracias a Bertolt Brecht

El hombre corpulento y lleno de estrellas tropezó con un niño que jugaba en los pasillos oscuros de la casa.

–¿Quién eres? –preguntó

–Soy Andrea Sarti, el hijo de su casera.

–¿Qué haces aquí?

–Aquí vivo.

–¿En mi casa?

–Sí, señor Galilei.

–¿Desde cuándo vives en mi casa?

–Desde que nací. Hace siete años.

Esa fue la mañana que me conoció, después de verme casi a diario durante siete años.

Nunca entendí bien por qué puso atención en mí, cuando tenía una multitud de buenos estudiantes esperando que los admitiera como discípulos. Por mi parte, le pagué con impertinencia.

Pero aquel día yo admiraba a Galileo Galilei como solo admiran los niños: en los aciertos y en los errores, en la genialidad y en la torpeza. Fue mi madre quien me dijo que el maestro deseaba que yo fuese, alguna que otra tarde, a su laboratorio…

–A mi Andrea, ¿qué les parece? Es que ese niño salió con la inteligencia de un búho. Por algo el señor Galilei lo tomó a su cargo y está, dale que dale, enseñándole sobre el cielo y la tierra. Andrea aquí, Andrea allá, Andrea mira esto, Andrea presta atención… Más les digo: cuando el señor Galilei se va a sus clases, mi Andrea queda a cargo.

Galileo Galilei le sonreía a los astros más que a cualquier ser humano.

–Aquí hay demasiado polvo– le dijo a su casera, pasando la mano sobre una mesa de madera.

La mujer, que llegaba con la bandeja del almuerzo, no tenía pelos en la lengua.

–¿Cómo quiere que friegue, si apenas toco alguna cosa grita como un endemoniado?

–He visto a tu hijo –Galileo Galilei seguía su propio hilo.

–¿Hizo algo indebido? –Esta vez sí, la casera miró a su señor con alarma evidente.

–Nada… El chico no ha hecho nada. Solo pensé que podrías enviarlo aquí para que me ayude con el orden –Y el maestro agregó –Le daré un pequeño pago extra.

–Mi Andrea estará muy feliz –respondió la mujer.

–Eso es, ¡Andrea! –Galileo Galilei recordó el nombre del niño que había visto unos días atrás en el pasillo de su casa.

Así comenzaron las visitas de Andrea Sarti al laboratorio más renombrado de Florencia.

Me gustaba verlo mirar. Yo aprendía solo con ver los ojos de mi maestro cuando estudiaba, cuando intentaba entender, cuando se decepcionaba. Lo vi buscar la verdad en los haces de luz que entraban por la ventana, lo escuché pelear con las constelaciones, me tocó ser testigo de sus dudas y sus enojos… Al principio, apenas me hablaba. Algunos meses más tarde, empezó a dirigirme la palabra. A veces, según la lógica lo indicaba, intentaba hacerme entender sus ideas con palabras sencillas. Entonces Andrea era Andrea. Otras veces, me refutaba con tono burlón cosas que yo jamás había dicho. Seguramente veía en mí alguno de sus múltiples adversarios. Pero nada le gustaba tanto a mi maestro como discutir consigo mismo. Galileo Galilei decía, Galileo Galilei negaba, Galileo Galilei afirmaba esto, Galileo Galilei lo ponía en duda. En una ocasión, durante una disputa respecto de las manchas del sol, llegaron a insultarse. Uno de ellos se quedó en un extremo del laboratorio, puliendo un cristal mientras el otro se sumergió en la lectura. Así eran ellos…

Según recuerdo, empezó a reparar seriamente en mí cuando cumplí trece años y las cosas, en Roma, se complicaron. Para entonces yo comía en su laboratorio. Y él se empeñaba en sacarle lustre a mi entendimiento.

–Entiendes por qué flota el hielo, ¿no es así, Andrea?

Yo entendía eso y mucho más.

–Ya ves. Lo entiendes tú pero no lo entienden los profesores de Pisa.

Recuerdo a mi maestro limpiándose la boca con rudeza antes de levantarse de la mesa para volver, horas después, al almuerzo frío. No sé si tenía voluntad de enseñarme, pero lo hacía.

Cuando la idea de vivir en un planeta que giraba dejó de atemorizarme, me dediqué a socavar los nervios de mi madre.

–¡No me vengas con eso, Andrea! Sé lo que te digo, esas historias no van a traer nada bueno. Yo soy quien va al mercado. Allá muchos me lo dicen: Tu señor tiene más enemigos que dientes la cabeza de ajo. ¿Y eso por qué? Por andar diciendo que el mundo anda alrededor del sol como un perrito abandonado alrededor de las sobras. ¡Que Dios nos ampare!

Muchas veces, confiado en sus buenos contactos, mi maestro se reía enumerando la lista de enemigos.

–Profesores, cardenales, la propia duquesa de Lorena… Ahora Roma me manda a llamar. Eso me obliga a abandonar mis trabajos con el microscopio y viajar en pleno frío de febrero.

Galileo Galilei debía presentarse ante el Santo Oficio de Roma el 16 de febrero de 1616. Llevó consigo sus saberes, sus pruebas. Y su mala salud. No recibió malos tratos ni humillaciones. Más bien le rogaron que ya no hablara de teoría sino de hipótesis. Con eso sería suficiente. Las comprobaciones que presentaba no eran suficientes para sostener con firmeza que el sol estaba en el centro y que la Tierra orbitaba a su alrededor.

–Una hipótesis, señor Galilei. ¡Usted solo tiene una hipótesis!

Parecía poca cosa, pero mi maestro se entristeció. Su pena empeoró su salud. Como siempre, solo su afán de conocer fue capaz de devolverle el ánimo. Con los años, fui a la universidad y traté con hombres de ciencia. Sin embargo nunca vi una cosa semejante: alguien que atravesara los días y las noches con el único fin de comprender el mundo que habitaba.

Mi madre se lamentaba por eso.

–Y explícame tú, que eres un sabelotodo, para qué le sirve tanto estudio al señor Galilei… Ya le han levantado el índice, ya le han hecho ¡shhh! Ahora que se quede bien quieto, y que se ocupe de mejorar su salud. Conozco bien el color de la enfermedad. Y lo suyo… ¡No hay caldo que lo levante!

Durante algunos años, Galileo Galilei se dedicó a la escritura. Y pareció divertirse con las pequeñas rencillas que, por una causa o por otra, entablaba con sus colegas. Pero Roma, como Dios, no dormía. Roma leía entrelíneas, Roma se inflamaba cada vez que los sarcasmos de Galilei llegaban a sus oídos. Un día, Roma perdió la paciencia y lo convocó otra vez.

La salud de Galileo Galilei era un traje que le quedaba demasiado grande. Por esa razón, sus médicos lo eximieron de viajar.

–Quédese tranquila, señora Sarti. Voy a enviar estos certificados a Roma, y me quedaré en casa.

–¡Suerte! Así lo que deba pasar, pasará aquí –fue el desafortunado comentario de la casera.

–¡Cierre esa boca, mujer! Todos los días me augura la muerte.

La mirada de la señora Sarti se metió entre sus pies.

–Es pura preocupación, señor Galilei.

–Entonces ya no te preocupes. Y dile a Andrea que venga ahora mismo. Lo necesito.

A partir de entonces todo empeoró: mi maestro, el olor de Florencia, mi ánimo. Hasta la verdad misma pareció empeorar.

Enfermo o no, con certificaciones médicas o sin ellas, mi maestro fue obligado a ir a Roma para un interrogatorio. Y yo, que había pasado más de diez años aprendiendo a su lado, estaba seguro de que jamás iba a retractarse. Mi maestro aceptaría cualquier destino antes que decir que la verdad no era la verdad. Mi maestro era indoblegable. Llegué a pensar, con ese coraje cruel de la juventud, que era preferible que él mismo, y no la verdad, ardiera en la llamas. El, y no su gloria. Esperé intranquilo las noticias que los amigos de mi maestro nos traerían llegado el momento. Cuando supe lo ocurrido, pensé que nada peor podría haber pasado. Era joven, era impertinente. Y a esas alturas, también estaba ciegamente enamorado de la verdad.

Ante las amenazadoras exigencias de la Inquisición, Galileo Galilei aceptó abjurar de sus ideas. No era cierto que la Tierra orbitara alrededor del sol. No era cierto. Gracias a su abjuración, se le conmutó la prisión por arresto domiciliario. Galileo Galilei fue condenado a encierro perpetuo. Y la Tierra se transformó en un planeta inmóvil.

Vi por la ventana cuando lo ayudaban a bajar del carruaje. Había perdido peso. Y las pocas fuerzas que le quedaban no le permitían sostener en alto la cabeza. Vi a mi madre correr a su encuentro. Después entró a la casa para siempre.

Durante muchos días solo escuché su tos y su silencio. Mi madre, mucho más sensata que yo a pesar de ser analfabeta, me insistió para que fuese a verlo.

–¿Cuándo piensas dejar de lado tu estupidez? Tan fácil para el jovencito andar orgulloso… Total, no eras tú quien pasaría la vida en un calabozo. O algo peor. Cuando no se trata de nuestro propio pellejo es muy fácil ser valiente. ¡Muy fácil, Andrea!

Al final de ese invierno, Galileo Galilei supo que su joven discípulo estaba parado detrás del sillón que ocupaba.

–Si viniste a escuchar que estoy avergonzado de mi abjuración, estarás parado ahí muchos años. Vergüenza no. Vergüenza no tengo. Soy un científico, no un héroe. Soy un viejo. ¿Estás pensando en otros que no abjuraron? ¿Otros que aceptaron morir por la verdad? Pues yo no pude hacerlo. Tuve miedo, y volvería a tenerlo. ¿No fue bastante dedicar mi vida entera? ¿También debía dedicar mi muerte? Además, mi buen Andrea, hagan lo que hagan, digan lo que digan, abjure quien abjure, la Tierra hará lo suyo.

Galileo Galilei dibujó una órbita con la mano.

–Lo que pienses tú de mi abjuración no importa demasiado. La Tierra seguirá girando…

Revista y Editorial Sudestada
Nuestro adiós a Liliana Bodoc

La noticia llegó de improviso. Desde los confines de un mundo imaginado, seguramente narrado con esa belleza con la que ella solía nutrir sus relatos, parece que perdimos la voz de Liliana. Era, es, escritora, autora de aquella inolvidable “La saga de los Confines”, un proyecto que le demandó siete años y en el que creó un universo mágico, inspirado libremente en los mayas, los aztecas y los mapuches. “La saga de los Confines” pertenece al género épico fantástico. Su eterno tema, la batalla del bien contra el mal, deviene conciencia colectiva contra la desintegración de la memoria de los pueblos. Recuperar desde lo ficcional las voces negadas, opuestas a las dominantes. Con la idea de Eduardo Galeano del horizonte -que se corre para que uno avance-, Liliana abrió una puerta hacia lo mágico. Las influencias que atesora son ancestrales: Bodoc rastreó en la oralidad de los relatos mapuches, el olor a maíz caliente de la escritura ideográfica azteca y lo que quedó traducido -“traducir significa algo”, aclaraba- de la literatura quiché, el Popol Vuh, del que tomó su cadencia y musicalidad como ideas madre. Luego abrevó en los cronistas de Indias, los Diarios de Cristóbal Colón y las Cartas de Hernán Cortés a Carlos V, que testimonian en un castellano colonial, llano y triunfal, la devastación de un imperio a manos de otro.

La entrevistamos hace ya muchos años. La leímos hace tiempo, la leerán nuestro hijos e hijas, seguramente. Será el mejor regalo de Liliana: abrirle la ventana a la magia, a la belleza y a la fantasía a todos y todas, como hizo con nosotros, como hizo con tantos lectores en el país y en el mundo…

“No importa cuánto nos esforcemos en contar. La memoria tiene infinitas puertas y por eso nunca estará completa. Es solo dar cuenta de algo para que se abran cien vacíos, cien preguntas. ¿Qué ocurrió con Muesca-Cinco, el hijo más débil del guerrero? ¿Y cómo continuó la resistencia en las Tierras Antiguas? ¿Nacieron nuevos Brujos de la Tierra? ¿Cómo nació el sagrado juego del yocoy?¿Por cuál de los dos ríos de su sangre se inclinó Yocoya-Tzin, heredero del trono del País del Sol?¿Y la Destrenzada? ¿Y antes? ¿Y el Brujo Halcón en su metamorfosis? La Sombra y Vieja Kush están sentadas a la vera del tiempo, enhebrando un collar sin sentido. Cien respuestas para que se abran cien nuevos vacíos, cien nuevas preguntas. Los relatos son el modo más humano del tiempo. Y solo narrando, de tarde en tarde, de boca en boca, nos hacemos eternos.”
Liliana Bodoc, Relatos de los Confines: Oficio de búhos

Fotos: Tinkuy Libros y Fernando Calzada
Fuentes: El Sol, Los Andes, Sudestada y PáginaI12

Cultura

PLAN PLATITA

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Bauer apelará el freno de Servini al pago de $ 5.000 a miles de jóvenes

La magistrada concedió un amparo disponiendo que ese dinero se pague después del 14 de noviembre, porque “podía atentar contra el derecho de votar libremente”. Desde Cultura replicaron que “de ninguna manera se busca promover la captación del voto”.

La jueza federal con competencia electoral María Servini dictó en las últimas horas una “orden de restricción” preventiva para impedir que el Ministerio de Cultura de la Nación avance con el pago de 5.000 pesos a los jóvenes que resulten beneficiarios del programa “Más Cultura Joven“, al considerar que ese plan “incumplía la veda previa a los comicios“, pero este jueves 21 de octubre el ministro Tristán Bauer insistió en que “no se violó ni se rompió ninguna veda, por lo que recurriremos a todas las vías legales necesarias para apelar esta medida cautelar.

“El lanzamiento de ese programa se realizó conforme a los tiempos y formas que impone la Ley Electoral, de ninguna manera se busca promover la captación del voto en las próximas elecciones”, sostuvo Bauer, al confirmar que el Gobierno apelará la decisión de Servini. La magistrada con competencia electoral hizo lugar al pedido de un particular, Alejandro Gómez, y ordenando a la cartera de Bauer que “se abstenga de disponer de los fondos de dicho Ministerio, para dar cumplimiento con la Resolución N° 1499/21, hasta pasadas las elecciones generales previstas para el día 14 de noviembre próximo”, según la resolución conocida ayer. Servini puntualizó en su decisión la “urgencia del caso” y sostuvo que su decisión se basaba en “el único fin de proteger adecuadamente el derecho al voto de todos los ciudadanos”.

“Con el fin de evitar cualquier situación que pudiera atentar contra el derecho a elegir libremente, corresponde disponer, en forma previa a la sustanciación de este proceso, una orden de restricción al Sr. Ministro de Cultura de la Nación, Sr. Tristán Bauer, al sólo efecto de que se abstenga de disponer de los fondos de dicho Ministerio, para dar cumplimiento con la Resolución N° 1499/21, hasta pasadas las elecciones generales previstas para el día 14 de noviembre próximo”, señaló Servini.

Quienes podían acceder a los$ 5.000 del programa “Más Cultura Joven”

La medida cautelar se concedió como paso previo al trámite de la denuncia presentada por Gómez con el patrocinio del abogado Cristian Cao. En su presentación ante la justicia electoral, argumentaron que “la entrega de dichas sumas dinerarias durante el proceso electoral infringe lo dispuesto por el art. 64 del Código Electoral Nacional”.

Pero desde el Ministerio de Cultura, el gobierno del presidente Alberto Fernández sostuvo que con el programa anunciado “no se violó ni se rompió ninguna veda. Se realizó conforme a los tiempos y formas que impone la Ley Electoral porque es un programa que de ninguna manera busca promover la captación del voto en las próximas elecciones”.

“Recurriremos a todas las vías legales necesarias para apelar esta medida cautelar que intenta impedir la posibilidad de miles de jóvenes de ejercer a pleno el derecho a disfrutar de prácticas, bienes y servicios destinados a fortalecer la inclusión en la Argentina”, indicó la cartera de Bauer.

La justicia frenó un anuncio del gobierno porque viola la veda electoral

“El programa Más Cultura, implementado por el Ministerio de Cultura, en colaboración con la Anses y el Banco Nación, es una política pública pensada, diseñada y elaborada con dos principios fundamentales: por un lado, impulsar y fortalecer la producción de uno de los sectores más castigados por la pandemia, como es el de las industrias culturales, que se traduce directa o indirectamente en más y mejores puestos de trabajo para artistas, trabajadores y trabajadoras de la cultura al generar nuevos públicos”, indicó Cultura en un comunicado.

Para Bauer, con ese programa “se busca promover la inclusión de más de un millón y medio de jóvenes que, a través de esta medida, puedan disfrutar de ir al cine, al teatro, a un recital, comprar un libro, la entrada de un espectáculo, porque entendemos que la cultura la hacemos todos y todas y tenemos derecho a disfrutarla todos y todas”.

“Se trata de una política similar a la que se realiza en países como Francia, España, Brasil y Uruguay e inclusive en otros distritos de la Argentina, como la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde se está implementando en la actualidad”, se aseveró desde Cultura, recalcando que “el programa Más Cultura fue anunciado el 14 de octubre pasado en la sala de conferencias de la Casa Rosada y desde el 19 de octubre se abrió su inscripción, en la cual ya se anotaron más de 320.000 jóvenes para recibir el beneficio”.

“Solo se busca garantizar el derecho de acceso a bienes culturales por parte de las y los jóvenes de manera igualitaria y simplemente cumpliendo con los requisitos objetivos que exige el programa”, dijo la cartera de Bauer.

Cultura resaltó que “cabe destacar que el desarrollo de esta política forma parte de las múltiples y variadas medidas prácticas y acciones que realiza este Ministerio desde el inicio de su gestión, atento a las particularidades de cada momento y sin perjuicio de romper ninguna veda vigente”.

“El Gobierno nacional invirtió 20.900 millones de pesos durante la emergencia sanitaria alcanzando a más de 162 mil artistas, trabajadores y trabajadoras de la cultura con políticas tales como Cultura Solidaria, Fortalecer Cultura, Sostener Cultura, más de 6 mil espacios y organizaciones culturales con programas como Puntos de Cultura, Fondo Desarrollar, Plan Podestá, Apoyos Conabip, entre otros y más de 7.700 empresas culturales a través de ATPs y Repro II”, detalló la repartición a cargo de Tristán Bauer.

FUENTE PERFIL

FOTO TELAM

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Cultura

LA RADIO Y EL FOLKLORE DE DUELO: MURIÓ PERLA CARLINO

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Una de las voces más queridas de la radio marplatense se calló hoy para siempre, aunque su recuerdo y su calidad humana quedarán por siempre en el recuerdo de todos los que pudieron escucharla.

 

Hace pocas horas dejó de existir una mujer que supo honrar la profesión que durante muchas décadas la puso en contacto con una audiencia que supo quererla y respetarla en base a su entrega y calidad y que la acompañó y homenajeó hasta el final de su vida.

Cultora de las tradiciones, ocupada siempre en las cuestiones de la comunidad, Perla Carlino condujo durante 40 años por LU6 los programas Brillando en la noche, desde la cero hora hasta las cinco de la madrugada, de Argentina, todos los días. Y como yapa para los oyentes, remataba con un programa de folklore y tradición que recuerdan los muchos amantes de la música y costumbres de nuestras tierras, como es Abriendo la tranquera, que llevaba al oyente hasta las seis de la mañana, cuando empezaba a clarear en el horizonte infinito del Atlántico y llegaba al estudio su amigo y compañero de tantas horas el «Vasco» Víctor Abel Giménez con su «Buenos Días Señor Día».

Antes ya era reconocida y amada por los más pequeños a través del recordado programa infantil  «El trencito de la alegría», junto a las voces comerciales de los locutores Julio Ranel y Silvia Chumilla.

En 2019 fue reconocida por el Senado de la Provincia de Buenos Aires “por su extensa trayectoria e importante aporte a la cultura marplatense, que la erigen como un ejemplo de persona y profesionalismo”.

Nuestro recuerdo para una amiga y querida compañera de profesión a la que siempre recordaremos con el afecto que supo ganarse en todos los que tuvimos oportunidad de compartir con ella un estudio, el micrófono y la magia de la radio.

¡¡¡Hasta siempre Perla!!! y gracias por tanto que le diste a la radio.

fuente : libre expresión

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Cultura

LA RAE VOLVIÓ A MANIFESTARSE EN CONTRA DEL LENGUAJE INCLUSIVO: “EL USO DE LA LETRA X ES INNECESARIO E IMPRONUNCIABLE”

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Además, según la institución, el uso genérico del masculino gramatical “no supone discriminación sexista alguna”.

La Real Academia Española se expresó una vez más en contra de la utilización del lenguaje inclusivo. Su postura quedó evidenciada nuevamente al responder un par de consultas que los usuarios llevaron a cabo en la red social Twitter con el hashtag #RAEconsultas, mediante el cual la institución recibe interrogantes sobre la lengua castellana. Allí, entre otras cuestiones, la institución consideró que “el uso de la letra x es innecesario e impronunciable”.

“Hola, RAE informa, tengo una duda: este famoso lenguaje inclusivo, ¿Es una jerigonza o un galimatías”, preguntó en primer lugar el usuario Claudio Ruiz, a lo que la cuenta @RAEinforma respondió: “Lo que comúnmente se ha dado en llamar ‘lenguaje inclusivo’ es un conjunto de estrategias que tienen por objeto evitar el uso genérico del masculino gramatical, mecanismo firmemente asentado en la lengua y que no supone discriminación sexista alguna”.

La primera consulta que respondió la RAE sobre el lenguaje inclusivoLa primera consulta que respondió la RAE sobre el lenguaje inclusivo

Asimismo, la usuaria Claudia Canadas sumó otro interrogante similar: “Hola @RAEinforma yo también hace unas semanas les consulté acerca de este lenguaje inclusivo, que si ¿Es correcto eso de estar usando elle, todxs, nosotrxs, etc? #dudaRAE”. En este caso, la institución respondió: “#RAEconsultas La forma «elle» y las terminaciones en «-e» en voces con flexión «-o/-a» son recursos facticios promovidos en ciertos ámbitos para referirse a quienes no se identifican con ninguno de los géneros del par binario, pero su uso no está generalizado ni asentado”.

“#RAEconsultas Por otro lado, el uso de la letra «x» como supuesta marca de género inclusivo es ajeno a la morfología del español, además de innecesario (e impronunciable), pues el masculino gramatical ya cumple esa función como término no marcado de la oposición de género”, concluyó la institución.

La segunda respuesta, mediante la que consideró "innecesario" el uso de la letra xLa segunda respuesta, mediante la que consideró “innecesario” el uso de la letra x

No es la primera vez que la RAE se muestra reacia a este tipo de cambios en el idioma. Por caso, en mayo de este año, el director Santiago Muñoz Machado afirmó que el lenguaje inclusivo “afea el idioma de manera insostenible”, según informó ABC.

En ese entonces, realizó una ponencia en el ICAM sobre el lenguaje jurídico y luego, al recibir preguntas, le consultaron por el desdoblamiento de género. Fue entonces que Muñoz Machado explicó que “nos hemos acostumbrado” a nuevas fórmulas. “Nadie introduce una conferencia en la actualidad, en un foro como este, sin decir ‘señores y señoras’, que es una manera de desdoblar”, aseguró.

Según su mirada, el uso del masculino genérico es “inclusivo” y no hace falta aplicar el tercero género de la “e”. “Si realmente alguna de esas fórmulas se repite tanto que se convierte en lenguaje ordinario de una mayoría de los españoles tendrá éxito y se incorporará a nuestro lenguaje ordinario, claro que sí. Todos y todas, por ejemplo, está teniendo bastante progresión”, comentó.

“Si todos nos empeñáramos otras, otros y ‘otres’, si todos utilizáramos padre, madre y ‘adre’, al final esas palabras prosperarán y se incorporarán al lenguaje”, agregó después, en referencia al tercer género que ya vienen utilizando diversos sectores de la sociedad hispanoparlante.

El director de la RAE, Santiago Muñoz Machado (EFE/Mariscal) El director de la RAE, Santiago Muñoz Machado (EFE/Mariscal)

Asimismo, el jurista especializado en derecho administrativo y constitucional y director de la RAE le había concedido una extensa entrevista al diario EL País de España en 2020. En es contexto, ya había cuestionado: “Tenemos una lengua hermosa y precisa. ¿Por qué estropearla con el lenguaje inclusivo?”.

“La posición de la RAE es clara. El desdoblamiento altera la economía del idioma. Y yo añado: y la belleza. Este tipo de variantes la estropean”, insistió Muñoz Machado.

FUENTE : INFOBAE

FOTO TAPA : DIARO UNO SANTA FE

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