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Opinión

Hay que tener un plan B

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Antes que nada: frente a la histórica movilización en favor de la igualdad entre hombres y mujeres, y en contra de toda forma de maltrato y violencia de género, vaya desde esta humilde página mi solidaridad con Oscar Parrilli.

Ahora sí, arranquemos con lo importante.

La historia enseña. Según el reconocido científico y futurólogo estadounidense Michio Kaku, en algún momento la humanidad estará obligada a dejar el planeta si es que pretende seguir existiendo.

Tarde o temprano, por la propia dinámica del cosmos, la Tierra será inhabitable. El sol tiende inexorablemente a apagarse y la posibilidad de que nuestro planeta sea impactado por meteoritos es altísima. Textualmente, Kaku escribió en su último libro: “Los dinosaurios ya no existen más porque no tuvieron un plan B”. Lo mismo le pasa a la Argentina.

Todos queremos que este gobierno, que por ahora anda divino, logre que el avión que el kirchnerismo dejó sin nafta a 10.000 metros de altura, aterrice en esa pista de desarrollo y bienestar que tanto anhelamos.

Pero por las dudas, tal como nos enseña la historia de los dinosaurios,

¿Que sería un plan B? Ni más ni menos que una oposición seria que garantice una alternancia democrática respetuosa de la Constitución, la República y el Estado de Derecho.

Nadie está diciendo que el gobierno anterior no haya sido respetuoso de estos valores, pero les costaba. Eran medio remolones.

Lo ideal sería que a futuro, el apego a un capitalismo democrático con un Estado presente, fuerte y responsable, salga con fritas.

Para ponerle nombre y apellido, digamos que necesitamos más Alfonsín y menos Moreno. O más Fernández Meijide y menos Aníbal Fernández. O más Robert Cox y menos Spolzky.

Por ahora, el mejor Plan B que tenemos a mano es ayudar al peronismo a construir un frente electoral amplio, democrático y competitivo. Difícil que el chancho chifle, pero no imposible.

En su blooper de la semana, el diputado Nicolás Massot dijo en un programa de América 24, sin saber que estaba al aire, “dentro de 6 o 10 años van a volver a gobernar los peronistas”.

De ser así, mejor que sean peronistas de los buenos y no la batucada falsoprogresista de Milani, Jaime o Boudou que tanto nos divirtieron durante los últimos años pero que no sirvieron para nada.

A propósito, mensaje para Massot: Ley número 1 de la televisión: nunca pierdas de vista la lucesita roja que está arriba de la cámara. Se llama “Tally”. Cuando está prendida, estás en el aire y esa es la que te está enfocando. Acordate macho.

Volviendo al punto. ¿Con que contamos para esa renovación peronista?

En principio iría descartando lo que queda del kirchnerismo porque, aunque traten de disimularlo, en el fondo detestan al peronismo. Hay un intento de limar asperezas pero las escuchas telefónicas entre Cristina y Parrilli no estarían ayudando demasiado (“que se suturen el… esos pelotu… etc.etc.”).

Además, la idea de mantener vigente a los espantapájaros de Hotesur puede ser un buen negocio para el gobierno pero definitivamente es un mal negocio para el país. Anula toda posibilidad de Plan B y nos acerca peligrosamente al destino de los dinosaurios.

En todo caso, rescataría de ahí lo poco presentable que les queda como Taiana o Filmus y al resto le iría organizando el partido despedida. No hace falta aclarar quienes van a jugarlo, ya los conocemos a todos.

Por el otro lado hay una generación de patriarcas setentones que podrían funcionar como sabios componedores salomónicos acercando posiciones entre los aspirantes a liderar esta renovación.

Yo sé que no estamos hablando de aquellos sabios del ágora griega, pero a falta de un Sócrates o un Platón, habrá que conformarse con un Alberto Rodríguez Saá o un Gioja. Venga, no se vaya, amigo lector. Es lo que hay. Ambos nacieron en 1949 y hoy tienen 68 años.

Si queremos levantar el nivel de los patriarcas tenemos a los cordobeses Schiaretti y De la Sota. Curiosamente, los dos también nacieron en 1949 y hoy tienen 68 años.

De la Sota es el más aggiornado. A su manera, el tipo es un moderno. Da canchero, pero igual es miembro del club de los patriarcas.

Creáse o no, este año soplan 68 velitas Pichetto y Felipe Solá.

Felipe parece más joven porque la juega de langa. Y Pichetto te desorienta porque es un clásico jugador de póker. Pispea las cartas y no se le mueve un solo músculo de la cara. Hace años que nos hace creer que tiene full de ases con reyes cuando seguramente no tiene ni un par simple de cuatros. Pero te bluffea como los dioses.

Detallecito final: aunque parezca joda, hace dos semanas el Compañero NCK hubiera cumplido… 68 años.

La única explicación posible para esta insólita coincidencia de los 68 años es que todas estas familias se excitaban leyendo la Constitución de Perón de 1949.

Con unos cuantos años más (tiene 76) todavía asoma il consigliere mayor: Duhalde, aunque últimamente está en observación. Acaba de declarar textualmente “la situación del país es similar a la del 2001, muy parecida”. Típica reacción de quien confunde lo que pasa con lo que quiere que pase. Raro en él. Es el único ex presidente más o menos presentable que nos quedaba. Cuídenlo, viejo.

Por supuesto, ninguno de estos setentones está para encabezar boleta. Mucho menos aún para planificar estrategias electorales. Imagínese a todos estos tipos juntos contra los 200 pibes que Marcos Peña tiene haciendo Big Data las 24 horas del día. Imposible competir.

Sin duda, el rol que les cabe a estos patriarcas es el de ordenar e impulsar a una nueva generación capaz de construir el famoso Plan B.

Más abajo, una nueva generación de peronistas espera con hambre de gol: gobernadores como Uñac o Manzur, intendentes como Magario o Menéndez, legisladores como Bossio o Arroyo. Toda gente más joven que podrán ser muy efectivos pero todavía no los conoce ni el loro.

Asoma un poquito Insaurralde (en realidad la que asoma es Jésica, él roba cámara). Y definitivamente sobresalen Massa y Urtubey que son las cartas más fuertes que tiene el peronismo hoy en día.

Yo diría que la dupla Massa/Urtubey es un poco como aquella dupla Piojo López/Crespo de la era Bielsa. Uno rapidito por afuera y uno más alto por adentro. Es una comparación poco alentadora porque, si bien es verdad que hicieron muchos goles, al final en el Mundial no le ganaron a nadie.

Quizá este sea el destino cercano del peronismo. Perder dignamente en 2019 y seguir hasta que el tiempo los acomode.

¿Nos interesa todo esto? Sí. Es tan importante que le vaya bien a este gobierno como que tengamos una buena oposición con capacidad para reemplazarlo y gobernar sin que tengamos que salir todos corriendo a Ezeiza.

¿Es urgente tener un plan B? No, pero es muy necesario. Para los que votan a Macri deberían saber que sólo hay una cosa peor que una derrota de Cambiemos en 2019: que Macri gane por mucho.

El final del kirchnerismo tuvo su piedra fundacional en el 54% obtenido por la falta de una oposición. Eso les hizo creer que podían ir por todo. Ahí los tenés: fueron por todo y volvieron sin nada.

¿Se lo vuelvo a explicar amigo lector?

La historia te enseña todo. Tanto la de los dinosaurios de hace 65 millones de años como la de los dinosaurios de la última década.

Vamos compañeros, organicémosnon.

 

016, Urtubey y Massa posaban con Macri; hoy en día son las caras más fuertes que tiene el peronismo.

 Foto ; En 2016, Urtubey y Massa posaban con Macri; hoy en día son las caras más fuertes que tiene el peronismo
Alejandro Borensztein

Alejandro Borensztein

Ckarin

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EL ESCANDALO DE LAS PLANILLAS DEL ACCESO A LA QUINTA DE OLIVOS

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El día que Alberto Fernández lanzó la cuarentena que fue eterna, hizo saber que la prohibición de circular era absoluta salvo para 23 actividades consideradas esenciales, al tiempo anunció que serian implacables con las sanciones.

La política era el miedo y la conculcación de derechos constitucionales en nombre de la vida y ante el espanto de la muerte. El mismo día en que recibía al director de Pfizer Argentina, ingresaba a Olivos Sophia Pachi, asesora y amiga de Fabiola Yáñez, a quien púdicamente los medios barriales de CABA denominan “Primera dama”. Pachi estuvo en Olivos durante la cuarentena en 67 ocasiones. El CEO de Pfizer no volvió nunca.

La ejemplaridad que se reclama para la función pública dice que nada de lo que se anuncia o expresa se admite como alejado de lo que se hace. Obvio que las planillas de acceso a Olivos reveladas por la iniciativa de Gonzalo Vergareche (@gonziver en Twitter) exponen la frivolidad y la ausencia de ejemplaridad del presidente de la nación y de su séquito.

Han fallecido 105 mil argentinos y contando. Nada de lo anunciado se cumple en materia de vacunación y día a día se montan relatos que buscan generar un espacio de optimismo en la sociedad que se estrella contra la realidad. El ex ministro Daniel Gollán —quien hizo de conculcar derechos la clave de su política nada sanitaria— justifico el “pogo” en el Ministerio de Salud provincial como la “consecuencia de un momento de emoción”.

Emoción tienen los argentinos que perdieron sus trabajos y los que cerraron sus negocios por miles en tanto debían escuchar que en el gobierno anterior todo era peor. La brutalidad discursiva parece no tener límites. Reina por todo lo alto Jhosep Goebbels. El primer principio de la propaganda que dice: “Adoptar una única idea, un único símbolo. Individualizar al adversario en un único enemigo“. Léase: “ah, pero Macri”.

Cuatro millones de asalariados perdieron su trabajo en 2020. No es la pandemia es la praxis de matriz ideológica marxista que busca someter a todos a la férula del Estado. Los planes anunciados como el IFE y los programas de soporte a empresas fueron escasos y a nadie “salvaron” de una debacle feroz.

Cerrar todo fue una opción ideológica. Nunca fue un imperativo epidemiológico. El manejo de los cierres debe ser flexible, dinámico y puesto en los sectores vulnerables. Jamás ocurrió. Un ejemplo cierto son las restricciones a los pasajeros de viaje que se encuentran fuera del país. El gerente general de Lufthansa, Felipe Bonifatti, lo dijo claramente en la 99.9: “el gobierno brasilero no ha puesto restricciones ni en las salidas de las llegadas de la cantidad de vuelos ni pasajeros desde el comienzo de la pandemia. Se exige que los pasajeros que ingresen en calidad de turistas lleven una prueba PCR negativa hecha unas horas antes de la llegada al país”.

No es la pandemia, es el gobierno.

COLUMNA DE OPINION PUBLICADA EN NOTICIAS Y PROTAGONISTAS POR EL PERIODISTA JOSE LUIS JACOBO.

 

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Opinión

El gobierno se aleja cada vez más del «fifty-fifty» de Perón

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Todos somos peronistas» decía con sorna Juan Domingo Perón cuando se trataba de definir la composición política de la sociedad. Ahora debería agregar «menos los que juran serlo».

Parece insólito pero es verdad: en 2017, pleno gobierno de Mauricio Macri, datos del Indec sostenían que la Argentina había alcanzado el anhelado «fifty-fifty» que proponía Juan Domingo Perón, por el cual trabajadores y empresas se repartían en partes iguales los ingresos que genera el país.

Hoy, con un gobierno que se define como peronista, los asalariados perdieron participación en la distribución del ingreso, mientras el sector empresarial avanzó, según surge de una estadística del mismo instituto..

La participación de los asalariados retrocedió del 49,8% al 46,1% sobre la riqueza total.

La comparación surge del informe del INDEC «Cuenta de generación del ingreso e insumo de mano de obra».

Allí se detecta que el trabajo independiente mostró un leve ascenso en la distribución de la torta, al pasar del 16,2% al 16,4% en la participación sobre la distribución de la riqueza. La masa salarial, en tanto, tuvo un retroceso del 6,8%, con una inflación interanual que se ubicó en el 42,6%.

El informe revela además, un crecimiento de 5 puntos porcentuales en la participación del sector empresarial, que avanzó del 35,2% al 40,2%.

En tanto, de acuerdo con las cifras oficiales, el excedente de las compañías creció 15,3%.

En 1973 el entonces presidente visitó la CGT (foto principal) y en su discurso dijo respecto de las ganancias: «el gobierno se ocupará de que sean distribuidas con justicia entre todos los que la producen. Sin colateralismos y sin ninguna ficción. Fifity y fifty, como dicen. Mitad y mitad». Cuando el 24 de marzo de 1976 se produjo el golpe que derrocó a su esposa María Estela Martínez el objetivo se había logrado.

Ello se volvió un principio irrenunciable para el peronismo – de hecho Hugo Moyano, siendo Secretario General de la CGT lo exigió en varias ocasiones a los sucesivos gobiernos- pero ahora, en medio de consignas y relatos en los que el trabajador pareciera estar en el centro de la escena- la administración que encabeza Alberto Fernández y conduce Cristina Fernández de Kirchner se aleja paulatinamente de aquel objetivo.

Y según los expertos del propio Indec ello se debe a la transferencia de recursos del sector trabajador al mantenimiento de los subsidios y planes sociales. Es decir que el gobierno descansa todo el esfuerzo sobre las espaldas de los asalariados y deja afuera de semejante ajuste al capital, algo inentendible en cualquier sociedad moderna y mucho menos en un estado que dice ser gobernado por el justicialismo.

Pero esto es lo que muestran los fríos números y las estadísticas. Cosas de un país en el que nada es lo que parece…

FUENTE : LIBRE EXPRESION

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Guillermo Moreno: “El gobierno de Alberto Fernández es peor que el de Mauricio Macri”

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El ex secretario de Comercio del kirchnerismo se refirió en duros términos al Poder Ejecutivo al criticar cómo gestionó la pandemia y la coyuntura económica

El presidente Alberto Fernández volvió a recibir munición gruesa de fuego amigo. Primero fue el ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Sergio Berni, que cuestionó en público al jefe de Estado y a sus ministros. Ahora se sumó Guillermo Moreno, un dirigente que si bien nunca se mostró afín a este Gobierno, comparte con Fernández la pertenencia a las administraciones de Néstor y Cristina Kirchner.

Sin pelos en la lengua, el ex secretario de Comercio criticó sin reparos la gestión de la pandemia y el rumbo económico hasta tal punto de considerar al gobierno de Alberto Fernández “peor” que el de Mauricio Macri, máximo oponente político del peronismo en los últimos años.

Yo pensé que el peor gobierno iba a ser el de Macri. Este es peor que el de Macri. Dije toda la vida que Macri era un inútil y un vago cuando todos se callaban. Yo pensé que su gobierno había sido el peor, pero este es aún peor”, aseguró Moreno en diálogo con el periodista Daniel Tognetti en AM 530.

Otros tiempos. Alberto Fernández y Guillermo Moreno en una reunión con la entonces presidenta Cristina KirchnerOtros tiempos. Alberto Fernández y Guillermo Moreno en una reunión con la entonces presidenta Cristina Kirchner

El ex funcionario hizo una cruda radiografía de la coyuntura. “El déficit fiscal va a terminar el año en 12 puntos, el año pasado fue de 14, que es el número que tuvo Alfonsín cuando se tuvo que ir, y tenés un desorden en las cuentas externas; eso es brujería, no es economía”, introdujo.

Y desarrolló: “El Banco Central se transformó en una mesa de dinero, que existen en el sistema financiero pero son marginales, pero ahora resulta que el Banco Central se dedica a comprar bonos, cambiarlos por pesos, después por dólares… Eso no es economía, ni siquiera un sistema financiero; eso es una payasada”.

De acuerdo con su visión, que pretende plasmar durante las elecciones con una candidatura a diputado nacional en la provincia de Buenos Aires, los problemas económicos se solucionan aplicando recetas que fueron exitosas en el pasado.

“Hay que hacer lo que hicimos nosotros. ¿Por qué Alberto no hace lo que hicimos? O no entendió lo que hicimos o tiene otras ideas. Él no es peronista, es socialdemócrata, no quiere hacer lo que hizo un gobierno peronista exitoso. No hay nada que inventar: hay que gastar menos de lo que recaudás y venderle al mundo más de lo que le comprás y ahí generás los elementos ordenadores de la economía”, planteó.

Moreno recomendó además declarar la emergencia en seguridad. Dijo que Fernández tiene que hacerse cargo del problema y ponerle el cuerpo a la situación, asumiendo el control de las fuerzas federales y de las policías provinciales.

El que no se quiera hacer cargo de la seguridad de su pueblo que no sea presidente. Esto se resuelve poniendo el cuerpo, no hay que estudiar, no hay que hacer ningún mapa. Se sabe dónde están los muchachos. Hay que hacer lo que hay que hacer. No es un problema de inteligencia policial que a vos se te terminen los motochorros”, dijo.

Y ejemplificó: “El Presidente puede resolver el tema de los Monos en Rosario en 15 minutos”.

La gestión de la pandemia

Moreno recordó que hace un año había advertido que en caso de no adoptar las medidas necesarias, el país se quedaría sin salud y sin economía, y lamentablemente -a su criterio- ambos pronósticos se cumplieron.

Hoy tenés 100 mil muertos y los indicadores dicen que es uno de los peores países del mundo que administró la pandemia”, aseguró.

“Alberto Fernández tenía que evitar el miedo, no asustar al pueblo; fortalecerla no solo de cuerpo, sino también de alma, con iglesias abiertas, misas en las plazas, las vírgenes circulando; tenés que cuidar la salud mental de la familia y del pueblo, conversar con los sociólogos que son los que entienden y finalmente ocuparse de algo tan importante como es la economía, con empresarios y sindicalistas”, analizó.

Y resumió: “El presidente asustó al pueblo, no se ocupó de la salud mental de las familias, no se ocupó de la comunidad, no se ocupó de los servicios religiosos y no se ocupó de la economía. ¿Cómo terminás? Un desastre. Destruiste la economía y la salud”.

 

FUENTE : INFOBAE

FOTO TAPA : TRES LINEAS

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