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Mauricio Macri cerró el Coloquio de IDEA e instó a los empresarios a “asumir su liderazgo”

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El presidente clausuró el 53º Coloquio del Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA) con un discurso previsible en medio de un clima de respaldo del empresariado

l presidente Mauricio Macri clausuró hoy el 53º Coloquio del Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA) con un discurso previsible en medio de un clima de respaldo del empresariado que implícitamente aceptó la falta de definiciones del mandatario por entender que la proximidad del acto electoral le quitó margen de maniobra.

El formato de charla informal junto a Javier Goñi, presidente de IDEA y Gastón Remy, presidente del Coloquio, colaboró para generar un clima distendido que le permitió a Macri hablar en un tono informal y permitiéndose momentos de humor.

El millar de empresarios participantes colmó las instalaciones del salón central apenas se abrieron las puertas y recibió al presidente de pie y con aplausos.

Macri, quien llegó acompañado por su mujer, Juliana Awada, lo celebró: “Esta vez se quedaron todos hasta el final”, les dijo entre risas.

Durante los casi 60 minutos de conversación, sólo una vez el diálogo fue interrumpido por aplausos y fue cuando el presidente prometió: “vamos a echar al narcotráfico de la Argentina”.

El jefe del Ejecutivo apeló a los slogans conocidos convocando a los hombres de negocios a sumarse al proceso de transformación y dejó en claro que luego del 22 de octubre se acelerarán las reformas que le reclaman.

Aunque se intuía que Macri no iba a ofrecer definiciones tajantes, el salón central siguió la presentación con atención, tal vez porque sabían que habían “dejado por escrito” sus prioridades: la encuesta de ejecutivos marcó que el 80 por ciento identifica a las reformas laboral e impositiva como temas centrales para mejorar la competitividad del país.

Pero al mismo tiempo, la absoluta falta de certezas sobre el rumbo de las decisiones que se tomarán en las próximas semanas dejó además sin espacio a los opositores y por ende Macri y su gobierno se retiraron de IDEA prácticamente sin haber recibido críticas.

Para los empresarios pasó casi desapercibido el repunte de la inflación, el anunciado ajuste de las tarifas que repercutirá en los costos, o el nivel de endeudamiento del país.

Macri estuvo muy hábil al no “recordarles” los asuntos “pendientes” y mantuvo sus palabras en el más absoluto tono de previsibilidad de acuerdo con lo que se respiraba en el aire.

Al finalizar el acto de cierre, se abrieron las puertas del salón y los hombres de negocios salieron distendidos, planeando la vuelta a casa o la posibilidad de un partido del golf el sábado al mediodía. Lo que había dicho el presidente no los sorprendió ni les alteró los planes. La presencia de Macri en Mar del Plata también marcó un nuevo contrapunto con la ex presidenta Cristina Fernández, ya que mientras el jefe de Estado se presentaba en un lujoso hotel rodeado del “Círculo Rojo”, la candidata a senadora bonaerense encabezó un acto en la otra punta de la ciudad a 10 kilómetros de distancia, en un barrio humilde y lejos del calor del poder.

Agencia DyN

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El gobierno bonaerense otorgará subsidios de 300 mil pesos por persona para desactivar Guernica y evitar nuevas tomas de tierras

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La ocupación de GuernicaLa ocupación de Guernica

En las últimas horas, varios funcionarios del gobierno bonaerense se refirieron a la situación de la ocupación de un predio de 100 hectáreas en Guernica, partido de Presidente Perón. Se trata de la toma de tierra más conflictiva en la provincia de Buenos Aires, y que involucra a más de 1500 familias. Tanto el ministro de Seguridad, Sergio Berni, como la ministra de Gobierno, Teresa García, destacaron el trabajo conjunto para alcanzar un desalojo pacífico, previsto en un principio para el lunes 2 de noviembre.

En el marco de la negociación para desarticular esta ocupación, y evitar otras nuevas, sobre todo en el conurbano bonaerense, el gobernador Axel Kicillof oficializó la entrega de subsidios de 300 mil pesos por persona, por año, destinado a quienes que, por verse privadas de una vivienda digna, se encuentran en un contexto de extrema vulnerabilidad.

El programa de “Asistencia Crítica y Habitacional” será coordinado por el ministro de Desarrollo de la Comunidad, Andrés “Cuervo” Larroque, que dispondrá de 54 millones de pesos que podrán ser destinados para gastos de alojamientos, materiales de construcción y alimentos.

Andrés "Cuervo" Larroque, en el predio de 100 hectáreas en el partido de Presidente PerónAndrés “Cuervo” Larroque, en el predio de 100 hectáreas en el partido de Presidente Perón

“Con el objetivo de acompañar, cuidar y asistir a esos sectores más necesitados de la sociedad, y a fin de mejorar las condiciones de habitabilidad de grupos en riesgo social, es necesario optimizar los recursos destinados a las políticas públicas existentes, resultando de vital importancia la creación de un Programa de asistencia habitacional, con el objeto de atender a la población vulnerable de la provincia de Buenos Aires, que necesite asistencia para acceder a una vida digna, tanto en materia alimentaria como habitacional”, dispone el decreto 938/2020, publicado ayer en el Boletín Oficial.

Los subsidios podrán ser otorgados por un periodo máximo de tres meses y, si la situación de vulnerabilidad social del beneficiario así lo amerita, podrá ser prorrogado por única vez durante tres meses más.

“En el marco del escenario crítico que atraviesa la Provincia por la emergencia provocada por el Coronavirus (COVID-19) y la demanda creciente de diversos actores en concordancia con la competencia del Ministerio de Desarrollo de la Comunidad y los objetivos del Gobierno Provincial, se impulsa el presente Programa de Asistencia Crítica Habitacional, que tiene por objeto otorgar subsidios de hasta la suma de pesos cincuenta mil ($50.000) mensuales por el termino de tres (3) meses, prorrogables por tres (3) meses más”, se detalla de manera oficial.

Ayer, con relación a la situación de Guernica, Berni aseguró que “Larroque trabaja todo el día para lograr un desalojo pacífico en Guernica, pero nosotros vamos a cumplir lo que diga el juez. Vamos a garantizar el derecho a la propiedad en Buenos Aires”. “Si no se llega a un acuerdo, calculo que el lunes 2 de noviembre se hará el desalojo en Guernica, salvo que el juez vuelva a cambiar la fecha. Pero por lo que hablé con el fiscal no habría otra propuesta para aplazar la fecha”, agregó.

El gobernador bonaerense, Axel Kicillof (Maximiliano Luna)El gobernador bonaerense, Axel Kicillof (Maximiliano Luna)

Según el funcionario provincial, durante el mes de octubre se desarticularon más de 100 tomas y, en declaraciones radiales, apuntó contra la CTEP, la organización cuyo referente es Juan Grabois: “Hay gente de esa organización que tiene participación en tomas de la provincia de Buenos Aires”.

En el caso de la toma de Guernica, además del subsidio de 50 mil pesos, el gobierno bonaerense propuso la reubicación de las familias y el traslado de manera definitiva a lotes que estarán disponibles en un plazo de entre cuatro y seis meses. Según se informó, se trata de lotes “escriturables, con una superficie aproximada de 200 metros cuadrados, contarán con dos servicios (luz y agua) y serán adjudicados prioritariamente a las mujeres de los grupos familiares”.

El jefe de Gabinete bonaerense, Carlos Bianco, por su lado, destacó que “se trabaja en el diálogo y el consenso con medidas para las familias establecidas en el predio” ocupado desde julio pasado. En una conferencia de prensa ayer en la Gobernación bonaerense, el funcionario aseguró que el Gobierno trabaja en “soluciones parciales”, aunque reconoció que “hay un núcleo duro minoritario con el que se sigue trabajando y, cuando la justicia lo determine, se avanzará con el desalojo”, aseguró.

Los terrenos reclamados por sus propietarios, unas 100 hectáreas, fueron ocupados en julio pasado por familias que vivían en Guernica y otras que residían en los distritos de Almirante Brown, Lomas de Zamora, San Vicente, Florencio Varela, Ezeiza y Esteban Echeverría.

Tras la denuncia ante la Justicia por parte de los dueños y la firma Bellaco S.A., el juez de Garantías de La Plata Martín Rizzo ordenó el desalojo del predio, decisión que fue postergada en dos oportunidades a pedido del Gobierno provincial, y que tiene nueva fecha límite de concreción el próximo viernes.

No es una linea de subsidios generalizada, sino que tenemos que disponer de instrumentos que nos permitan responder a situaciones de extrema vulnerabilidad; no es una política generalizada, no se ofrece”, informó Larroque en diálogo con TN.

La decisión del gobierno bonaerense generó el rechazo de dirigentes de la oposición. “50.000 pesos a cada usurpador de Guernica. 0 pesos para subsidiar jardines maternales e infantes. 0 pesos para los pequeños comercios que apenas subsisten. Kicillof, ¿para cuándo una para el lado del laburante?”, afirmó el intendente de Vicente López, Jorge Macri, a través de las redes sociales.

Y agregó: “El que labura cierra y el que usurpa hace negocio. La provincia no es inviable, pero así la hacen invivible!”.

FUENTE INFOBAE

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LA FALTA DE AUTOCRÍTICA QUE ESCONDE EL VERDADERO PLAN

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Estalló la economía, todos los cálculos que el gobierno hizo sobre los alcances de la pandemia fueron equivocados y sin embargo, parados en el incendio monetario y de salud, el presidente y su equipo nos miran con cara de «yo no fui».

Si Mauricio Macri hizo todo mal y dejó un país quebrado poco tiene que ver con la disparada del dólar, el estallido de un plan que nunca existió y la contundente muestra de pérdida de confianza que la sociedad dedica a un gobierno que ya al estallar la pandemia venía demostrando no tener muy en claro que era lo que había que hacer con la economía.

Aquel «no creo en los planes económicos» del presidente no fue otra cosa que la puesta en claro de que la improvisación le había ganado a la planificación y que todos estábamos a expensas de lo que el destino resolviese que tenía que pasar.

Y el destino resolvió...vaya si resolvió.

Y lo hizo con la circunstancia tan trágica como novedosa de un virus y con la ya tradicional y reiterada de los argentinos corriendo a refugiarse en el dólar como cada vez que perciben que todo lo que se comunica desde el gobierno es mentira y que ella está más vinculada a la impotencia y la incapacidad que al deseo perverso (y estúpido) de que las cosas vayan mal.

Mientras esta explosión se gestaba, el presidente y su extravagante «gobierno de científicos» no paraba de equivocarse en el diagnóstico y tratamiento de la crisis sanitaria. Todo mal encarado, peor diagnosticado y con consecuencias funestas para el país: primero mundialmente en la relación de contagios por millón de habitantes y ahora también en el de muertes por la infección.

Todo bajo el paraguas de un oficialismo dividido y disparatado en el que una agenda sólo útil a los intereses de alguno de sus miembros ganaba el centro de la escena mientras quedaba al costado del camino lo que ciertamente importaba a la sociedad. Al mismo tiempo que a todos nos ganaba una duda que servía además para alimentar la crisis y la desconfianza: ¿es realmente Alberto quién gobierna?.

Más allá de las ñoñas desmentidas, supuestos sarcasmos y caritas despreciativas de los dirigentes del oficialismo, todos en Balcarce 50 saben que la duda está clavada en el corazón de la sociedad y que con ella no se puede seguir mucho tiempo más. No sé puede, sin correr el riesgo de que la doble crisis se convierta en triple y lo que entre en un tirabuzón imparable sea la misma institucionalidad.

Y el primer paso para evitar la catástrofe -de la que ya se puede hablar sin que pueda colgarse a quien lo hace el sayo de alarmista o desestabilizante- sería una autocrítica del presidente y su gobierno acerca de los errores cometidos.

Porque algo falló del «no plan» económico y también salió mal en la mirada que se posó sobre la pandemia, su tratamiento, el tiempo de aislamiento y la comparación con otros países de la tierra a los que llegamos a poner como el ejemplo a no seguir y hoy han dejado atrás la crisis, con menos muertos y  con menos daño económico. Pero Alberto Fernández parece elegir el silencio, pasar por alto la necesidad ciudadana de una explicación y seguir adelante como si todos los errores fuesen imputables a una mano invisible a la que, a lo sumo, gusta definir como «la oposición».

La vieja costumbre de simplificar todo en un culpable y un pretexto parece no alcanzar ya para zafar de los propios errores. Máxime cuando en el propio espacio ya asoman quienes trabajan en la sucesión y se disponen a ser impiadosos  con aquel al que en su momento fueron a buscar para esconder tras su figura el rechazo de la sociedad a algunas posturas que ahora vuelven a aparecer explícitas y sin disimulo.

Y mientras Alberto calla, evade la realidad y espera que por arte de magia el virus y la inestabilidad abandonen el escenario, las usurpaciones, las tomas, los manotazos a la justicia, el intento de controlar a los medios, la persecución al mérito como motor del avance social y la protección de la marginalidad como un tesoro a cuidar, sostener y multiplicar ocupan el centro de la escena generando un enfrentamiento que, hoy conceptual y acerca del país que queremos, se acerca peligrosamente a un choque violento entre los que tienen y los que , apoyados desde el gobierno, quieren quedarse con todo ello.

Algo que seguramente un «me equivoqué» no va a resolver pero sería señal suficiente de que la vocación es hacer las cosas bien y no buscar la explosión para avanzar luego en la apropiación.

Un pequeño gesto para una gran causa.

 

FUENTE : LIBRE EXPRESION

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La carta de CFK más allá de la lectura interna: pega en la estrategia del Presidente para salir de la crisis

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Cristina Kirchner cuestionó a funcionarios y colocó todas las decisiones de gestión en Alberto Fernández. Pero además cuestionó a empresarios, que el Gobierno busca convocar. Y habló de buscar un acuerdo frente al dólar, tema que debe resolver Martín Guzmán

La carta de Cristina Fernández de Kirchner en la antesala del acto de homenaje a Néstor Kirchner provocó casi todas las reacciones posibles en el Gobierno. Sorpresa porque nadie en el círculo presidencial esperaba un texto semejante. Alivio porque al anunciar su inasistencia al acto oficial en el CCK lo hizo con una explicación intimista, no como gesto distante en línea con el 17 de Octubre. Y contradicciones, porque el malestar de varios funcionarios por las críticas de la ex presidente fue negado por el análisis de Alberto Fernández, que consideró que aportaría a desmontar la imagen de conflicto doméstico al descargar en él toda responsabilidad por la gestión, y sus resultados.

Llamativo, porque ninguno pareció advertir que dos tramos centrales del texto apuntaron sobre la estrategia diseñada por el Presidente, en un último giro, para enfrentar la trepada del precio del dólar. Esto tal vez sea el dato mayor. La dura crítica de CFK a los empresarios se produce en momentos en que el Presidente busca recomponer puentes en ese terreno, mensaje parcial con la idea de generar confianza. Y la recomendación de un acuerdo multisectorial –extraño, porque castiga a posibles convocados- sugiere y casi dice que con Martín Guzmán solo no alcanzaría.

Por supuesto, la reacción en el Gobierno pareció auténtica, aunque sin considerar el efecto global de la nota de la ex presidente. Cosas de microclima. Emergió como lectura doméstica de un hecho que trasciende largamente los límites internos. ¿CFK se corre de las responsabilidades, toma distancia frente a los costos en medio de semejante crisis? ¿O allana el camino de Alberto Fernández al afirmar que el poder de decisión reside exclusivamente en la Casa Rosada? Aún aceptando esto último, no resulta natural que la palabra de un vicepresidente deba despejar tal interrogante.

Imagen del Coloquio de IDEA. La ex presidente cuestionó con dureza a los empresarios.Imagen del Coloquio de IDEA. La ex presidente cuestionó con dureza a los empresarios.

De todas maneras, esa interpretación positiva sobre el mensaje de la ex presidente está limitada a una de sus referencias: la negación de cualquier expresión de su poder sobre las medidas tomadas por el Gobierno. “No es fácticamente posible que prime la opinión de cualquier otra persona que no sea la del Presidente a la hora de las decisiones”, enfatiza el texto.

Hubo malestar por la frase sobre funcionarios que “no funcionan” y los “aciertos o desaciertos”. Todos saben de qué está hablando. Blanqueó el cuestionamiento a algunas áreas del Gobierno, en particular la jefatura de Gabinete, la cartera de Justicia, Desarrollo Productivo y algún otro ministerio que representaría un tiro indirecto a Sergio Massa, en medio de versiones que Olivos descalifica pero que no hablan del mejor momento en ese plano. También a estas referencias le bajaron el impacto en el Gobierno. Difícil hablar del gabinete si cualquier cambio no es pensado como inicio de una nueva etapa. Antes, entonces, debería ser atendido el frente de la economía.

Alberto Fernández tomó una decisión que de hecho expresa la dimensión o la velocidad con que la crisis consume otros hechos, empezando por el limitado efecto del acuerdo con los acreedores externos. El Presidente consideraba que el inicio de las tratativas con el FMI y una rápida negociación generarían confianza o por lo menos un crédito de los mercados y de los empresarios en general. Pero la realidad impuso otra lógica.

Son tiempos en que la visión de la economía parece reducida al testeo diario del valor del dólar. Por supuesto, nada se agota allí ni siquiera considerado como síntoma. Y además, gravita el componente político. De todos modos, la necesidad de jugar en velocidad cambió el esquema. No hay margen para esperar un entendimiento con el Fondo, cuyos términos se desconocen, y Guzmán quedó como responsable de un conjunto de medidas para aplacar la tensión del dólar.

Martín Guzmán, en la última cita de IDEA. El ministro quedó al frente de la estrategia para calmar la tensión con el dólar.Martín Guzmán, en la última cita de IDEA. El ministro quedó al frente de la estrategia para calmar la tensión con el dólar.

En paralelo, el Presidente retomó conversaciones con empresarios de primera línea, para tender o recrear puentes que generen confianza. No es tarea fácil, cuando desde el oficialismo o desde sus márgenes se suceden mensajes inquietantes y a la vez incomprensibles. Todavía suena el eco de Vicentin. Y ahora se navega sin un discurso elemental frente a disímiles ocupaciones de tierras.

Uno de los primeros gestos presidenciales hacia el circuito empresarial fue la participación virtual en el último coloquio de IDEA. La ex presidente fue particularmente dura con los empresarios que participaron de esa cita tradicional. Una advertencia con base en gestos como mínimo fuera de lugar de algunos participantes en ese encuentro, pero que sirvió para ampliar el cuestionamiento y descargarse de responsabilidades.

Una dureza similar o mayor utilizó CFK para referirse a la gestión macrista. Y no faltaron críticas a medios de comunicación. Curioso, después incluyó a todos –empresarios, opositores y hasta medios- como necesarios participantes de un acuerdo para enfrentar “el problema de la economía bimonetaria que es, sin dudas, el más grave que tiene nuestro país”.

Fue una de las “certezas” enunciadas en el texto de CFK. Una manera de marcar agenda que leída “sin prejuicios”, como se reclama desde el interior del oficialismo, es también una señal al Gobierno. Y en un momento delicado con múltiples indicadores del dólar.

fuente : infobae

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