Connect with us

Opinión

Aborto. Cuatro especialistas ante la gran pregunta: cuándo empiezan la vida y la persona humanas

Published

on

En un clima distendido pero no exento de pasión, Alberto Kornblihtt, Mariana Romero, Graciela Moya y Ernesto Beruti dialogaron desde distintas perspectivas sobre un tema que divide a la opinión pública y empieza a ser discutido en el Congreso Fuente: LA NACION
91
25 de marzo de 2018  

¿Cuándo comienza la vida? ¿A partir de cuándo esa vida que comienza debe ser considerada una persona? ¿Y qué pesan más: los derechos de esa vida o los de la mujer que la alberga en su vientre? Tres preguntas que resultan esenciales para fijar una posición en favor o en contra de la despenalización del aborto.

A lo largo de las próximas semanas, más de 700 especialistas intentarán responderlas ante un plenario de comisiones de la Cámara de Diputados, que baraja ocho proyectos de ley sobre este tema, de cara a un posterior tratamiento en el recinto, en junio próximo.

La cuestión no es sencilla, ya que las posiciones en juego son antagónicas. Pero, dejando a un lado las convicciones personales, filosóficas o religiosas, ¿qué tiene para aportar al debate la evidencia concreta que puede recogerse en un laboratorio o en el pasillo de un hospital?

Con estas inquietudes, la nacion invitó a dialogar a Alberto Kornblihtt, investigador del Conicet y director del Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias; Graciela Moya, médica, especialista en genética médica; Ernesto Beruti, obstetra y jefe de Obstetricia del Hospital Austral, y Mariana Romero, médica, investigadora titular del Área Salud, Economía y Sociedad del Centro de Estudios de Estado y Sociedad (Cedes) y cocoordinadora del Observatorio de Salud Sexual y Reproductiva.

Los cuatro especialistas dialogaron durante casi dos horas, reflejando un detalle para nada menor, que también perciben quienes siguen el debate público de las últimas semanas: las coincidencias y las disidencias siempre son más constructivas cuando pueden darse en un marco de seriedad y respeto mutuo.

LN: ¿Cuándo empieza la vida para cada uno de ustedes?

Ernesto Beruti: El conocimiento científico actual permite afirmar con certeza que la vida humana comienza en el instante de la fertilización del óvulo por el espermatozoide. Al formarse el huevo o cigoto, que es la primera célula, ya está presente la información genética, distinta de la del padre y la madre. Yo estuve 18 años en un hospital público, en la Maternidad Sardá, y como médico obstetra he tenido la posibilidad de ver y atender a un montón de mujeres que han perdido espontáneamente su embarazo. Cuando llegaban con hemorragia a la guardia, con algún dolor y veíamos que, al revisarlas, perdían el embrión, ese embrión tenía todas las características de un ser humano.

Mariana Romero: El inicio de la vida humana no es un campo que esté absolutamente consensuado. ¿Por qué, entonces, estoy a favor de la despenalización del aborto? Porque pienso en lo que muchas mujeres atraviesan en estas situaciones y entiendo que, además, la ley hace una ponderación gradual del valor de la vida humana. Por eso la pena por un aborto ilegal es distinta de la de un asesinato.

Graciela Moya: No podemos escapar de nuestra biología. La vida humana empieza en el mismo momento de la fecundación. Ahí comienza una cascada de eventos biológicos, bioquímicos y moleculares que, a no ser que se frenen por una cuestión externa o por un proceso patológico propio del embrión, continúan en un proceso que mantiene la misma dinámica hasta la muerte natural. El otro punto es definir desde cuándo uno le va a dar un significado moral y desde cuándo lo va a respetar. Prestarse a una definición de persona según lo legal me parece erróneo. Eso cambia con el tiempo y con las culturas. La cuestión es filosófica: por qué elegimos proteger a algunas personas y no a otras. Si lo hacemos desde lo funcional, el día en que nosotros perdamos nuestras funciones mentales superiores, ¿vamos a dejar de ser personas?

Alberto Kornblihtt: Como no nos vamos a poner de acuerdo con el estatus del embrión, diré que la vida es la definición biológica de lo que es una célula viva. Una célula viva es una célula que cumple con dos funciones: metabolismo y replicación. Son las dos funciones esenciales de la vida. Los espermatozoides que un varón eyacula en la pileta están vivos. Los óvulos que caen cada vez que hay una menstruación están vivos. Si te amputan un brazo, sus células estarán vivas durante un tiempo. Voy a ser un poco duro: un embrión en el vientre de una madre se parece más a un órgano de la madre que a un ser independiente. El hecho de que la ley penalice el aborto con tres a cinco años de prisión como máximo delata que lo que está creciendo en el vientre de la madre no es lo mismo que una persona que es asesinada. No puedo decirte en dónde comienza la vida humana porque, para mí, el concepto de vida humana es una convención. Una convención de los médicos, de los juristas.

MR: Bueno, es una convención social también. Porque las leyes son convenciones. Son acuerdos que la sociedad hace para no ir a la guerra. Para no matarnos entre todos.

AK: Podemos diferir sobre el estatus del embrión. Lo que para mí está claro es que, así sea un humano en potencia o en crecimiento, un embrión no es lo mismo que un bebé.

EB: No estoy de acuerdo, porque la única variable es el tiempo.

AK: No. Es la dependencia de la madre.

EB: Dale tiempo a este embrión de ocho semanas, no le hagas nada, dejalo, y vas a ver cómo en el ciento por ciento de los casos, salvo que haya una patología, llegará a ser un bebé.

MR: Pensemos en esto que dijo el doctor: “Dejalo. Es una cuestión de tiempo”. No es dejarlo. Es dejarlo adentro de una mujer que, durante nueve meses, va a actuar como una incubadora. Las mujeres no somos eso. No somos un recipiente para llevar adelante un embarazo. Nada de eso nos es inocuo.

EB: Pero es un ser vivo.

MR: Y las mujeres también.

EB: Obvio. Por eso mismo cuidemos a las dos. ¿Por qué priorizar a uno sobre otro?

AK: Entonces, ¿por qué no se castiga el aborto con penas más graves si ese ser vivo está indefenso?

EB: En el Código Penal el aborto está contemplado entre los delitos contra la vida.

GM: Es un consenso que se tomó en un momento.

AK: Según ese consenso, el embrión no es lo mismo que un ser humano.

GM: Nosotros teníamos una ley, por consenso, según la cual la esclavitud era buena. A lo que voy es que quizás en doscientos años se diga: “Mirá a estos que mataban a los fetos y a los embriones, qué desastre”.

AK: Bueno, también hay sociedades en las que matan a las niñas recién nacidas porque quieren el varón. Por eso, pensando en la cantidad de mujeres que, por hacerse abortos en lugares inadecuados, tienen infecciones; en la cantidad de adolescentes que, por no abortar, tienen que llevar un embarazo a término y criar a un bebé cuando todavía son niñas o darlo en adopción en condiciones ilegales; en la cantidad de genetistas que hacen diagnóstico prenatal, detectan que el embrión va a nacer con una enfermedad no curable y se lavan las manos al no recomendar la interrupción del embarazo; en la cantidad de situaciones en las que se sabe que ese embrión va a nacer mal aún sin un diagnóstico genético, pedimos a aquellos que tienen convicciones filosóficas o religiosas respecto de lo que llaman comienzo de la vida humana que respeten a los que tenemos otras concepciones. Porque no hay un absoluto.

EB: ¿Sabés que pasa, Alberto? Lo que me pasó a mí toda la vida es que después de ver esto [muestra la foto de un embrión humano] no me puedo convencer de lo contrario. Yo ni siquiera tenía una idea formada sobre el aborto, pero cuando empecé la residencia.

AK: Eso es subjetivo. Ahí yo veo caracteres antropomórficos, pero no puedo imaginar que eso es una persona.

EB: Pero, mirá los dedos de la mano, los de los pies. Los ojos, la cabeza. Esto para mi confirma que es una persona, y no un embrión de pollo.

AK: No. Es un embrión de humano.

EB: Claro, pero esto para mí es fuerte. Es lo que viví toda mi vida.

AK: Pero ¿no te resultaría fuerte pensar que esos embriones humanos e incluso los fetos hasta el día del nacimiento no están comiendo por la boca y no están respirando por sus pulmones? Dependen totalmente de la placenta; hasta sus posibles infecciones son prevenidas por anticuerpos de la madre y, en el momento del parto, se produce un cambio brusco, casi dramático, del cual, por suerte, no tenemos memoria. El shock que debe significar para ese feto que nació y se convierte en bebé pasar a ventilar, porque la palabra correcta no es respirar sino ventilar, y pasar a alimentarse por su sistema digestivo. Es un cambio tan fundamental, tan brusco, que marca un antes y un después. Entonces, para mí no es lo mismo un bebé que este embrión.

LN: ¿Qué debería ofrecer el Estado para que disminuya la cantidad de embarazos no deseados?

EB: En la Argentina tenemos un montón de embarazos adolescentes porque falla una educación sexual integral, falla la prevención; tenemos muchas mujeres embarazadas en situación de extrema pobreza porque no hemos trabajado lo suficiente para darles a estas mujeres una atención de calidad tanto en materia educativa como sanitaria.

AK: ¿Cual sería la prevención? ¿Anticonceptivos?

EB: Sí, obvio que sí.

AK: ¿Ustedes están de acuerdo con el uso del preservativo?

GM: Con el uso del preservativo y con la planificación familiar.

EB: La religión católica todavía no permite la anticoncepción artificial, pero no se puede imponer a toda la sociedad la postura de la Iglesia.

AK: Sin embargo, la Iglesia tiene la misma posición respecto de la interrupción precoz del embarazo. ¿Ahí debe ser oída?

GM: La Iglesia también está en contra de la pena de muerte, tiene el Observatorio de la Deuda Social, está en contra de la pobreza, tiene una posición sobre muchos temas.

EB: Creo que hay alternativas para salvar las dos vidas. ¿Por qué tenemos que pensar que la única es el aborto? La solución exprés del aborto, rápida y efectiva, no es solución.

MR: El aborto ocurre igual. Y viene ocurriendo. Este país fue de los últimos países de América Latina en tener una ley de salud sexual y procreación responsable que nos permite poder ir a un hospital público, pedir un anticonceptivo y obtenerlo sin costo. Tenemos una ley de educación sexual integral, aunque se implementa con dificultades. Ahora, junto con eso, queremos ofrecer aborto legal y seguro. Es ofrecerle la posibilidad a una mujer que tomó la decisión de hacerlo de forma segura. Si tengo una ley que me ampara y dice que tengo derecho porque es un riesgo para la salud, y la salud es biopsicosocial, ¿por qué pedirle a una mujer que continúe un embarazo si no lo quiere?

AK: Mientras te escuchaba, yo pensaba: pero entonces es peor aún, porque parece ser que por estas concepciones de cuándo comienza la vida humana la mujer se convierte en una esclava de ese embrión.

MR: Exacto.

BK: Es una esclava del embrión y no tiene libertad para decidir sobre su propio cuerpo ante la pena social, cultural, religiosa. Además, le pesa la idea de que estaría cometiendo un asesinato. Eso es terrible. Muchos médicos tratan mal a estas mujeres, sobre todo si son de clases bajas y tienen piel oscura, como si fueran unas sucias por haber quedado embarazadas. Entonces, tienen que soportar ese embarazo, esa carga, por el pecado que cometieron. Y estamos en el siglo XXI…

GM: Por más que yo no aborte, también me pueden tratar mal por ser morocha, o por ser extranjera, o por hablar raro, o por tener una discapacidad, o por tener cualquier otro problema que no le parezca agradable al otro. Entonces, cuando hay un feto con una enfermedad, por ejemplo un síndrome de Down, hay mucha gente que no lo quiere tener. Hay países como Francia, donde el 95% de los fetos con síndrome de Down se abortan.

AK: Pero el Estado no obliga a abortar.

GM: Así es, ofrece la posibilidad, pero la cuestión es que no mira a las personas con dificultad como personas que necesitan más cuidado y más protección que otras. Entonces, si el médico maltrata a la morocha o a la mujer que es pobre, estaríamos teniendo esa misma postura cuando decimos que el feto con síndrome de Down no merece vivir.

MR: Los 500.000 abortos que estimamos una década atrás no son de mujeres que tienen un feto o un embrión con un problema genético. Son mujeres que atravesaron problemas en su vida. Son mujeres que dijeron: “No puedo. No puedo tenerlo y no quiero”.

GM: No tienen la contención necesaria. La primer causa en las mujeres que buscan un aborto procurado es la coerción. La presión de los padres, de la pareja, el hecho de estar solas. Son todas cuestiones sociales.

AK: Sería bueno que se entienda que cuando hay un diagnóstico prenatal que dice que el bebé va a nacer con alguna discapacidad quizás no mortal nunca es el Estado o los médicos los que aconsejan compulsivamente el aborto.

EB: Bueno, pero ustedes saben que la ley que ahora se propone habla en su artículo primero de que la mujer tiene el derecho de optar libremente por el embarazo hasta las catorce semanas. Después dice que, pasado este plazo, la mujer tendrá derecho a la interrupción legal de su embarazo en tres situaciones: malformaciones fetales graves, en caso de violación y en caso de peligro para la salud o la vida de la madre, y este peligro para la salud puede ser físico, psíquico y social. Entonces, pregunto: ¿qué pasa con una mujer que está embarazada de treinta semanas, que se pelea con el marido y el marido se va con otra, desaparece, y de pronto ella dice: “Ah, me dejó mi marido, a este chico no lo voy a tener”?

MR: Este país está lleno de hogares monoparentales. Según el último censo, más del 30% de los hogares lo son, y muchos están sostenidos por una mujer que tiene hijos a cargo. Por favor, no pensemos que las mujeres tomamos tan livianamente esas decisiones.

EB: Como quieras, pero estaría en su derecho a hacerlo, porque la ley la ampararía.

MR: Hoy no es así. Hemos judicializado situaciones de adolescentes violadas con denuncia judicial hecha, donde no acceden a la interrupción legal del embarazo.

LN: Precisamente, iba a preguntarles si hoy se aplica el protocolo que autoriza el aborto en determinados casos.

MR: Se aplica relativamente. Diría que se aplica más de lo que se aplicaba antes, que no teníamos protocolo. Hoy vamos por el tercer protocolo nacional, y existen provinciales.

AK: Ahora, ¿es cierto que una mujer violada puede abortar legalmente?

MR: Absolutamente.

AK: Entonces yo les pregunto a ustedes [por Moya y Beruti], ¿qué tiene de particular esa vida humana por el hecho de provenir de una violación? No me refiero al pudor o al daño causado por la violación sobre la madre. Me refiero a la criatura en potencia.

GM: Hay dos víctimas en ese caso.

EB: ¿Qué culpa tiene ese bebe?

AK: Bueno, por eso. ¿Hay que matarlo, según ustedes?

GM: No, no estoy de acuerdo.

EB: Tampoco yo. Para nada.

AK: Es decir, que no solo no habría que votar la ley propuesta, sino además cambiar la que existe.

GM: Primero, habría que hacer lo posible para que esa mujer no sea violada.

EB: Yo te pregunto, ¿qué culpa tiene ese ser que se está gestando?

GM: Es que hay dos víctimas, insisto. En estos casos, además, no se guarda el ADN del feto y se sigue favoreciendo la violencia contra la mujer, porque tampoco se denuncia y se busca al violador, cuando sabemos que el 70% de las violaciones ocurren en el ámbito familiar. Entonces, a esa mujer uno le hace el aborto y la devuelve al mismo grupo. Y esta ley permite el aborto en niñas de 13 a 16 años sin necesidad de que vayan los padres. Puede ir cualquier allegado, un adulto responsable. El adulto responsable puede ser el mismo adulto que la está violando. De algún modo, la ley también habilita al violador a que la siga violando y la siga maltratando.

LN: Suponiendo que ese embarazo llegara a término, en muchos casos estaríamos ante madres que crían a hijos que no quisieron y ante hijos no queridos por sus madres. ¿Qué proponen en esos casos?

GM: Hay experiencias de mujeres violadas que siguen su embarazo y dan al niño en adopción. Hay toda una contención que genera resiliencia. Y de alguna manera, porque se les brinda también un tratamiento psicológico, eso las ayuda a hacer el duelo de la violación. Nosotros hablamos de aborto como si no tuviera ningún efecto emocional en la mujer. Pero en verdad genera un estrés postraumático, y eso tampoco está contemplado en la ley.

MR: Si la mujer pide acompañamieno psicológico de la trabajadora social o consejos sobre adopción, esas opciones están.

GM: Entonces ¿por qué la necesidad de otra ley si las opciones están?

MR: Porque hoy hay mujeres que, a pesar de que la ley no les permite interrumpir el embarazo de forma legal, lo hacen, poniendo en riesgo su salud, su vida.

EB: En mi caso, cuando alguien me convenza de que no es una vida humana, yo no tengo ningún problema en hacer abortos.

MR: Es que no te tenemos que convencer. Lo que queremos es que la ley abrigue, cubra y proteja a todos. Las decisiones van a ser siempre de índole personal. Quiero que las mujeres y la familias, o quienes las acompañan, puedan optar sin coerción. No la coerción para abortar, pero tampoco la coerción para seguir un embarazo.

EB: [a Romero] ¿Y qué pensás de la adopción?

MR: Es una alternativa válida. Hoy, desafortunadamente, muy compleja en la Argentina. Pero no creo que sea la única. Por eso quiero que la sociedad nos dé opciones. Somos individuos responsables. Confiemos un poco más en las decisiones que tomamos.

BK: Quedarnos en la discusión de si un embrión es vida humana o no es cosa del pasado. Miremos hacia el futuro. Y la Argentina, afortunadamente, está preparada. Lo mejor que podemos hacer los que entendemos un poco de biología y medicina es no generar tabúes, para que se conozcan todas las posiciones.

A favor o en contra, la experiencia reafirmó las propias certidumbres

Los cuatro especialistas, en la Redacción de La Nación
Los cuatro especialistas, en la Redacción de La Nación Fuente: LA NACION

A lo largo del diálogo fue quedando en evidencia la firme convicción con la que cada uno de los especialistas sostiene sus argumentos. Por eso, hacia el final de la charla llegó el turno de preguntas de índole más personal, a fin de conocer cómo cada cual había ido construyendo esas certezas.

LN: Cada uno de ustedes tiene una larga trayectoria profesional. ¿Siempre sostuvieron la posición que hoy tienen sobre el aborto o fue variando? ¿Les generó algún tipo de problemas?

Alberto Kornblihtt: En mi caso no varió. Cuando yo era chico y veía a una mujer embarazada, por mi ética familiar, por un montón de razones, me daba cuenta de que lo que estaba dentro de ese vientre no era todavía un bebé, sino que era un embrión en gestación, un feto. Y por lo tanto yo, de chico, y quizás me puedan ver horrorosamente por esto, ya pensaba que no era tan terrible interrumpir el embarazo si lo comparaba con matar a una persona. Después, cuando estudié Biología, el conocimiento reafirmó una percepción que, no voy a desconocer, tiene que ver con mi educación, con el ateísmo, con una valoración de la vida. Estoy en contra de la pena de muerte, estoy en contra de las guerras, no quiero matar a nadie, pero estoy convencido de que la interrupción del embarazo no es un crimen. Sostener esto no me generó ningún problema porque creo que los que me conocen saben lo que pienso, saben que soy una persona que tiene un compromiso con los derechos humanos, que no reniego de mi pasado de izquierda, que no me reciclé. En fin, la gente sabe.

Graciela Moya: A medida que fui aumentando mi conocimiento científico y mi experiencia de vida como profesional y como persona, se me acrecentó mas la visión de la protección de la vida humana. No me parece que nosotros, como seres racionales, podamos decidir quién vive y quién no. Y sin duda es muchísimo lo que uno puede hacer para ayudar a las personas y mejorar sus circunstancias para que no tengan que llegar al drama del aborto: que una mujer pueda elegir quedar embarazada o no, darle las herramientas para que pueda elegirlo, pueda elegir criarlo o no criarlo y darle siempre la alternativa de la adopción. De hecho, yo tengo amigas íntimas que fueron dadas en adopción, tengo primos que fueron dados en adopción, que tienen hijos y quizá ninguno de ellos existiría si hubiese habido ley de aborto. En esta postura tuve una recepción enorme de gente que piensa igual o distinto que yo.

Mariana Romero: Quizá yo tengo una trayectoria similar, pero con una postura distinta. En el tiempo que hice práctica clínica me encontré desafortunadamente con varias mujeres que se murieron después a causa de un aborto inseguro. Y eso reforzó todavía más mi decisión personal y profesional de que yo iba a trabajar en esto. Con el tiempo pude ir acompañándome con otros profesionales y fuimos construyendo un corpus de evidencia que nos permitió seguir sosteniendo esto. Hoy celebro esta discusión que tuvimos porque es mucho más seria y mucho más respetuosa de lo que solía ser. Yo puedo pensar en episodios en donde me sentí mal. A veces había poca gente dispuesta a escuchar, entonces inmediatamente la reacción era de condena. Estar en un auditorio donde alguien se levanta y me grita “asesina”… La verdad es que eso es no conocerme nada. Por suerte me pasó pocas veces, pero me pasó. También este camino me gratificó muchísimo. Por eso el balance es positivo. Aun con todas esas situaciones que ocurrieron, inclusive con colegas, nada se compara con la situación actual, en donde por fin nos abrimos a un debate.

Ernesto Beruti: Yo siempre estuve en contra del aborto. Y después de todos los articulos que he leído, de las charlas que he tenido con personas de pensamientos distintos en los últimos días, estoy más en contra que antes. Ahora están en boga en Internet los artículos que revelan nombres de famosos que corrieron riesgo de ser abortados, empezando por el papa Juan Pablo II, por Steve Jobs, Cristiano Ronaldo, Andrea Bocelli o Celine Dion. ¿Qué sabemos lo que puede ser ese hijo? Después te dicen: “¿Para qué vamos a hacer nacer a estos chicos que van a ser siempre pobres y están condenados al fracaso?”. Pero ¿qué sabemos? Yo creo que la mujer tiene la libertad de ejercer o no la maternidad, pero es allí cuando la adopción es una alternativa que hay que rescatar como acto de entrega, de amor. ¿Si tuve conflictos por esta posición? Bueno, aparecí hace dos semanas en Intratables y me dieron con un caño [risas], pero no importa. No quiero imponer mis ideas a nadie.

LA NACION

Opinión

EL ÚLTIMO QUE APAGUE LA LUZ

Published

on

Martín Guzmán fue la nueva víctima de una larga cadena de funcionarios que ya se ha cobrado la relación patológica entre el presidente y su vice. Sin embargo, la cabeza que más le interesa a Cristina Kirchner aún no ha rodado.

La renuncia de Martín Guzmán al Ministerio de Economía coloca al presidente Alberto Fernández en una encrucijada terrible cuya salida es muy difícil de predecir, pero que incluye como una de las variantes posibles su propia renuncia anticipada y la eventual asunción de Cristina Kirchner como presidenta de la Nación.

Por más que haya sido Guzmán quien sorprendió ayer con su renuncia, el ministro saliente es la nueva víctima de una larga cadena de funcionarios que ya se ha cobrado la relación patológica entre el presidente y su vice. Esas víctimas ya han sido tantas que nadie podría asegurar que esta sea la última, sobre todo porque la cabeza que más le interesa a Cristina aún no ha rodado. Todo esto se produce, además, en medio de un proceso inflacionario y de inestabilidad cambiaria y financiera que puede precipitarse hacia una crisis terminal. “Si las cosas no se manejan correctamente, es difícil que no se produzca una crisis hiperinflacionaria antes del cambio de Gobierno”, advirtió hace un par de semanas el prestigioso economista Roberto Frenkel. Tal vez los tiempos sean más cortos.

El problema de Fernández es urgente. La nueva crisis se produjo en un marco de inquietante inestabilidad financiera. Los últimos quince días fueron agitados por dos amenazas serias: aumentó la demanda de dólares de todo tipo ante la evidencia de que no habían crecido las reservas en el momento de mayor liquidación, y vencía una cantidad enorme de deuda en pesos, en un marco creciente de desconfianza sobre la capacidad del Gobierno para honrarla. Esos dos elementos produjeron una nueva corrida que aumentó el precio de los dólares paralelos alrededor de un 20 por ciento en menos de un mes. Mientras tanto, en los supermercados faltaban productos y se aceleraban las remarcaciones. En ese contexto difícil, Cristina golpeó y golpeó sin piedad. Sobre el final de la semana, las gestiones del propio Guzmán y del presidente del Banco Central, Miguel Pesce, habían logrado un poco de calma. O, al menos, un poco de tiempo. A un alto costo, el BCRA había logrado aumentar las reservas y renegociado una porción significativa de la deuda. Pero ninguna persona seria podía asegurar que el tema estuviera terminado.

En este clima tan inestable, renunció el ministro de Economía. Eso coloca al Presidente frente a una opción dramática entre dos caminos. El problema es que cualquiera de esas alternativas tiene altas chances de terminar muy mal. Por un lado, Fernández podría ratificar el rumbo trazado por el ministro saliente: acuerdo con el Fondo, reducción del déficit, aumento de tarifas por eliminación de subsidios y ensayar algún plan de estabilización. A última hora del sábado, esa parecía ser la primera preferencia del Presidente. El objetivo sería serenar la ansiedad que produjo la salida de Guzmán en inversores, ahorristas y acreedores, pero eso mismo enojaría a la Vicepresidenta, cuyo poder de demolición es muy evidente.

Alberto Fernández y Martin Guzmán (Crédito: Telam)Alberto Fernández y Martin Guzmán (Crédito: Telam)

El segundo camino sería entregarle el Ministerio de Economía a Cristina Kirchner. Eso alteraría a los mercados y los formadores de precios que, a su manera, también tienen una gran capacidad de daño. La estampida podría ser estremecedora. En cualquiera de los dos casos, la primera pregunta es qué pasará con todos los precios de la economía a partir de mañana lunes: el dólar, los alimentos, y todo lo demás, y cuáles serán las consecuencias sociales del descalabro. Antes de la renuncia de Guzmán, la precaria estabilidad económica -por llamarla de alguna manera- se deslizaba por un camino de cornisa. Ahora, hay un riesgo mucho más serio de que se espiralicen todos los problemas.

Al cierre de esta nota, en los ámbitos oficiales crecía la versión de que Sergio Massa sería el nuevo jefe de Gabinete, Marco Lavagna el nuevo ministro de Economía y Martín Redrado el presidente del Banco Central. Sea ese el esquema, o cualquier otro, los nuevos funcionarios se enfrentarán al desafío de poner en marcha algún tipo de plan de estabilización, en el medio de aguas muy tormentosas donde la hiperinflación estará siempre como amenaza inminente.

¿Puede existir semejante plan cuando el que conduce es un Gobierno derrotado, quebrado por dentro, cuando la poderosa vicepresidenta impulsa sin pudor un proceso destituyente contra el primer mandatario? Para ningún Gobierno es fácil enfrentar una inflación desbocada. Pero es mucho peor si ese Gobierno se conduce como la Armada Brancaleone. No parece una cuestión de nombres. Se trata de un contexto que, en principios, tiene impreso el desastre en su propia dinámica.

La alternativa más razonable consistiría en que el Presidente y la Vicepresidenta fueran conscientes de los riesgos que existen, pudieran saldar sus diferencias puertas adentro y establecieran una estrategia conjunta. Pero no hay ninguna posibilidad de que eso ocurra, si es que alguna vez la posibilidad existió. Durante el acto que encabezó ayer en Ensenada, Fernández de Kirchner utilizó su histrionismo para burlarse del presidente. Solo en los últimos días, seguidores de la Vicepresidenta le han dicho a Fernández que es un “borracho”, que no tiene “pelotas”.

Una de las personas que más lo ha insultado fue Hebe de Bonafini, la presidenta de Madres de Plaza de Mayo que protagonizó un hecho de corrupción escandaloso durante la gestión cristinista. Cristina la sentó ayer en primera fila: un signo ominoso de que la ofensiva, el destrato, los insultos humillantes, continuarán. Se trata de una de las conspiraciones más evidentes contra un presidente desde 1983. Cada gesto de la vice les da la razón a los funcionarios que le han implorado al Presidente que reaccione porque su debilidad lo ponía al borde del abismo y, al mismo tiempo, no calmaba a su enemiga. Fernández no reaccionó.

Cristina Kirchner en EnsenadaCristina Kirchner en Ensenada

La discusión sobre qué hacer con la economía sobrevivirá, naturalmente, a Guzmán. En el mismo acto de ayer, Cristina Kirchner deslizó una idea fuerte. “Tenemos que encontrar los argentinos un instrumento que vuelva a colocar una unidad de cuenta, una moneda de reserva y una moneda de transacción en la Argentina. Si no hacemos esto, estamos sonados. Venga quien venga”. Es una definición demasiado general y técnica, pero por momentos pareciera que estaba sugiriendo algún tipo de dolarización de la economía argentina.

Sin embargo, unos segundos antes de su discurso, los asistentes pudieron escuchar fragmentos cuidadosamente seleccionados de discursos del general Perón: “Si los precios suben, justificadamente, no queda otra que aumentar los salarios. Pero si suben los precios injustificadamente, el remedio consiste en bajar los precios. Lo primero ha de encararse, para resolverlo, en forma absolutamente racional y, por lo tanto, con medidas racionales. Lo segundo, es decir la especulación, deberá combatirse con medidas drásticas de la mayor energía”. Las imágenes recordaban cómo, en los años cincuenta, se clausuraban con fajas pequeños comercios.

Unos días antes, además, La Cámpora difundió un video de homenaje a Perón que arrancaba con la tapa que el día de su muerte publicó el diario Noticias, que pertenecía a los Montoneros, la organización armada a la que, justamente, Perón expulsó de la plaza de Mayo antes de su muerte.

A esa ensalada de ideas, deberá rendirles cuenta el nuevo equipo económico, en medio de una tormenta financiera. No será fácil que apruebe esos exámenes entre otras razones porque esa eventual discusión está atravesada por la evidente decisión de Cristina de dañar al Presidente y, eventualmente, deshacerse de él. ¿Por qué colaboraría si eso le podría dar una vida más a Fernández?

De esa irracionalidad conoce mucho el ministro saliente. Guzmán renunció cansado de no tener el poder necesario para conducir una economía alocada. El disparador final fue la dificultad para elaborar el formulario que deberían llenar aquellos que pretendieran seguir beneficiados por los subsidios al consumo de gas y electricidad. Ese formulario era el paso previo indispensable para la segmentación tarifaria que, durante dos años y medio, el Gobierno no pudo poner en práctica por las sucesivas trabas que imponían los funcionarios que respondían a Cristina Kirchner. El cristinismo exigía cada día una nueva condición. La última era que los subsidios se mantuvieran intocables en la provincia de Santa Cruz.

Antes de eso, por ejemplo, a Guzmán le resultaba inverosímil la crisis que se produjo por el desabastecimiento de gasoil, y que generó un muerto en las rutas. Todos los estudios técnicos indican que el Gobierno impuso un precio ridículamente bajo en comparación con el internacional. Así las cosas, las empresas, entre ellas YPF, eran reacias a importar porque debían hacerlo a pérdida. La escasez más el precio vil generaron una avalancha de demanda, que provocó la crisis. Nicolás Arceo, funcionario clave de la política energética entre 2013 y 2015, acaba de difundir un informe donde sostiene que el Gobierno podría haber subido los precios, o subsidiado, o importado. La demora en tomar esas decisiones provocó los efectos que se conocen.

En el centro del proceso de toma de decisiones que fijó el precio del gasoil, no estableció políticas compensatorias, demoró el gasoducto, el formulario de segmentación, la implementación del plan Gas o la eliminación de subsidios pro ricos, hubo un grupo de funcionarios que dependen de la Vicepresidente. Aquello contra lo que protestaba Guzmán en privado, es lo mismo que Matías Kulfas dijo en público cuando renunció. Ambos se cansaron de esperar a un Presidente que no reaccionaba. O no reaccionaba con la energía suficiente. O no reaccionaba a tiempo. La economía se deterioraba, la inflación aumentaba, y todo seguía como siempre. Así las cosas, hay un alto riesgo de que el nuevo ministro de Economía sea el próximo punching ball de CFK. ¿Por qué alguien querría asumir el cargo en esas condiciones?

Hay una enorme responsabilidad presidencial en este deterioro grave e innecesario. Una y otra vez, en estos dos años y medio, Fernández decidió sacrificar la gestión económica del Gobierno en función de la necesidad de mantener su alianza con Kirchner. Al final de la historia, ambos objetivos fueron dañados. Ni hay unidad ni hay gestión. Desde el comienzo, Fernández sintió que era un presidente débil porque representaba a un sector minoritario del Frente de Todos. Era cierto. Pero también eso podría haber pensado Nestor Kirchner en 2003. Sin embargo, para mal o para bien, ejerció su autoridad.

Hace exactos treinta días, el día de la renuncia de Matías Kulfas, esta columna terminó con el siguiente párrafo: “¿Será Kulfas el último en irse? ¿Cómo leerá Martín Guzmán la decisión que tomó hace unas horas el Presidente? ¿Se sentirá respaldado? En el caso que Guzmán se vaya, ¿será el último en irse? ¿Cómo influirá toda esta maravilla en la demanda de dólares? ¿De qué manera contribuirá para frenar la inflación? Cada día, todo se pone peor”.

Guzmán ya se fue.

¿A quién intentará ahora voltear la vice?

¿No es demasiado evidente?

 

 

 

Continue Reading

Opinión

EL DURO INFORME QUE MUESTRA CÓMO LOS ALIMENTOS SUBIERON MÁS QUE EL BLUE

Published

on

La escalada del dólar blue de las últimas semanas pone en zona crítica a la economía. Pese a que el Gobierno nacional minimiza la cotización de este tipo de cambio, un informe muestra que los precios de alimentos básicos subieron igual o más que el dólar libre y aceleran la inflación

Mientras que desde el Gobierno nacional se insiste en que el comportamiento del dólar blue no afecta a la economía porque se trata de una mercado pequeño y marginal -así lo definió el jefe de Gabinete, Juan Manzur-, la realidad parece desmentirlo.

Tras el anuncio de nuevas medidas del Banco Central para endurecer el acceso al dólar a más empresas, los problemas se multiplican en diferentes sectores. El caso más sensible es lo que sucede con la industria de la alimentación con un impacto significativo, no solo sobre los productos del exterior, sino también sobre aquellos que utilizan insumos importados para los empaques.

Un estudio elaborado por la consultora INDECOM muestra que los precios de una serie de productos básicos acompañaron, en junio, la evolución del tipo de cambio paralelo o, incluso, lo superaron.

El trabajo señala que siguiendo la suba del dólar blue, la leche en sachet de 1 litro debería costar U$S 0,58, pero cuesta U$S 0,68, el aceite de girasol de 900 cc debería valer U$S 1,73 y cuesta U$S 1,75 y el pan de molde integral de 350 grs, que debería presentar un precio de U$S 1,34, en las góndolas se observa a U$S 1,37, entre otros.

Lo mismo sucedió con otros productos relevados como la azúcar por kilo, la harina por kilo, la docena de huevos, los fideos secos tirabuzón por 500 gramos, el queso rallado por 130 gramos y el agua mineral sin gas por litro. En todos estos casos, la suba de precios en pesos acompañó el salto del “blue”, lo que implica que las fábricas y comercios ajustan sus lista en base a esa cotización libre y no al cambio oficial que controla el Banco Central.

Miguel Calvete, director de la consultora, explicó que “la imposibilidad de acceder a la compra de divisas acarrea inevitablemente una complicación para importar materias primas y productos manufacturados de origen extranjero que tienen una presencia permanente en la mesa de los argentinos”.

En ese marco, el especialista reconoció que “el sector frutihortícola aparece a priori como uno de los más complicados, al igual que el sector lácteo, las salsas, vinos en cartón y el de los enlatados en todos sus rubros”.

El informe destaca la incidencia de la medida de la entidad monetaria en la comercialización de bananas y paltas es en su mayoría importada, al igual que el atún y las sardinas, entre otras, que además utilizan el sistema importado de “abrefácil”, mismo mecanismo que comparten con muchas bebidas en lata.

En el caso de los lácteos y salsas, el sistema de tetra pak también es importado en su mayoría, lo que puede producir un faltante notorio de uno de los principales alimentos de la canasta básica alimentaria.

Calvete reconoció que muchos puntos de venta “ya están recibiendo poco más de la mitad de los productos que habían solicitado” y agregó que “eso se debe a que las industrias están segmentando las entregas ante la incertidumbre que generó la disposición oficial conocida el pasado lunes”.

El análisis sobre el total de estos nueve productos que integran la canasta básica de alimentos arrojó que en la mayoría de los casos, las subas de precios en dólares fueron superiores al incremento que sufrió esa divisa en la última semana.

El estudio se realizó durante los últimos 4 días sobre folders digitales y webs oficiales de las principales cadenas de supermercados del país.

Calvete advirtió que “si no se toman medidas urgentes, la situación se va a ir agravando cada vez más con el paso de los días” y cerró diciendo que “también se puede proyectar un crecimiento de precios aún más pronunciado en aquellos productos en los que se registren faltantes.”

 

Horacio Alonso

Horacio Alonso

FUENTE : MDZOL.COM

noticiasxfn.com no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros

canalxfn.com no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros

caprica.org.ar no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros

 

 

Continue Reading

Opinión

LAS ZONCERAS QUE DICE CRISTINA CUANDO HABLA DE ECONOMÍA

Published

on

Es muy difícil entender por qué una persona inteligente como la Vicepresidenta pifia tanto en un tema central. ¿Pifia o miente? ¿En qué medida cree lo que dice o dice lo que cree que le conviene?.

Cristina Kirchner (Franco Fafasuli)

El lunes por la tarde, en Avellaneda, Cristina Kirchner intentaba demostrar -con ciertas dificultades- que las ganancias de las grandes empresas son el principal motivo de la inflación. En ese contexto, la Vicepresidente empezó a juguetear con una expresión desconocida para la mayoría de las personas. “Me puse a mirar la edbita de algunas empresas…”, anticipó. “¿Qué es el edbita de algunas empresas?”, se preguntó. “Cuando voy a mirar, por ejemplo, el edbita…”, insistió. “¡224,3 por ciento de edbita!”, destacó. Tanto énfasis en esa palabrita, tenía un costado, a la vez, complicado y gracioso. Porque, en realidad, nadie en el mundo sabe qué es el “edbita”. A juzgar por el contexto, tal vez Kirchner se refería al ebitda, que es el acrónimo de la expresión “Earning before interest, taxes, depreciations and amortizations” (ganancias antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones).

Se trata de un desliz menor y disculpable, porque el concepto estaba bien explicado en castellano. Además, a mucha gente le sucede que cancherea y queda pagando. El problema se agravaría, en cambio, si ese pequeño error revelara que la ex presidenta presume de saber mucho de Economía, cuando no tiene idea del asunto. Y sería mucho más grave aún si en función de esa ignorancia de base emprende batallas políticas o embate violentamente contra su propio gobierno. En sus últimas intervenciones, Kirchner ha dado señales de que eso es, precisamente, lo que está ocurriendo. Por eso, seguramente, varios economistas y periodistas que la han defendido en las situaciones más difíciles, empezaron tomar distancia y a manifestar cierta perplejidad frente a sus intervenciones.

He aquí un listado, para nada exhaustivo, de las últimas incongruencias vicepresidenciales:

1. Durante el discurso del lunes, Kirchner sostuvo que ella defendió las reservas argentinas al imponerle a empresas con balance comercial negativo, que desarrollaran proyectos para exportar. El miércoles insistió con ese tema al citar una nota periodística que destacaba la experiencia supuestamente virtuosa de la empresa Newsan. Más allá de ese caso, que merece un análisis más exhaustivo y sobre el cual hay versiones contrapuestas, tal vez corresponda analizar qué pasó con las exportaciones y las importaciones durante la gestión de CFK: no fijarse en pequeños detalles sino en el cuadro general. Los datos del Banco Central indican que, a un valor 100 para 2004, las exportaciones -en cantidades- apenas treparon a 104 para el 2015. Las importaciones, en cambio, aumentaron –también en cantidades- a 242 en el 2011. Los resultados de su gestión en términos de defensa de las reservas, y por lo tanto de la soberanía nacional, fueron muy malos. Es criterioso entonces que otros funcionarios eviten repetir esa experiencia fallida. Pero CFK sostiene que, como usó la lapicera, tuvo éxito; y arma un escándalo cuando no aplican sus recetas. Hay allí un pequeño problemita para todos y todas.

2. Pero los problemas apenas comienzan. El lunes pasado, Cristina Kirchner dijo: “En el ranking de países evasores, de países donde la evasión es muy importante, Argentina ocupa el tercer puesto. En nuestro país la recaudación representa el 28 del PBI cuando debería representar el 45 del PBI. El primer país es Guyana. El segundo lugar del podio está ocupado por Malta, que no es una cerveza ni una marca ni nada… Y el tercero Argentina. Sí. Tercer país evasor en el mundo, junto a Zambia, a Pakistán y no me acuerdo a qué otro país más”.

La historia de cómo CFK llega a esos números es impactante. Unos días antes del acto de Avellaneda, el Instituto Patria difundió un trabajo donde están los datos que nutren a la vice. Ese estudio concluye que, de existir “un eficaz control tributario”, la recaudación aumentaría un 60 por ciento y representaría un 45 por ciento del PBI en lugar del 28 actual. Eso mismo repitió Cristina. Para obtener esas conclusiones, “el Patria” se apoyó en un estudio realizado por la Universidad de las Naciones Unidas, sobre una base de datos del FMI.

Lo que no dicen “el Patria” ni la Vicepresidente es que todos los datos ¡¡¡corresponden al año 2013!!!!. Es decir, que la incapacidad de recaudar como corresponde se debería a su Gobierno y no al actual. El pequeño detalle da sustento a una frase que pronunció esta semana el periodista Alejandro Bercovich: “Se está asesorando con economistas del fondo de la ola”. ¿No lo vieron? ¿Lo ocultan? El cuadro puede verse a continuación: allí, en el encabezado, se lee claramente a qué año pertenecen los datos.

Todos los años, varios organismos internacionales de primer nivel -el Ciat, la Cepal, el BID y la Ocde- elaboran un trabajo llamado “Estadísticas tributarias en América Latina y el Caribe”. El 27 de abril difundieron el correspondiente al período 2010/2020. Los datos de ese informe son brutalmente distintos a los que presentó la Vicepresidenta. En principio, la Argentina aparece como el tercer país que recauda más impuestos como porcentaje del PBI en la región. La Argentina recauda el 29,3 por ciento del PBI, 8 puntos más que el promedio de los países de América Latina y el Caribe. Ese estudio informa que los países de la OCDE recaudan 33 puntos del PBI, ¡doce menos de los que Cristina cree que podrían recaudar la Argentina! ¿De dónde sacaran en “el Patria” esas conclusiones que ella repite? ¿Del edbita?

O sea que, en base a datos que revelarían cómo recaudaba el gobierno que ella presidía 2013, la Vicepresidenta denunció como inoperantes o cobardes a los actuales ministro de Economía, titular de la AFIP y presidente del Banco Central , y pidió sus remociones. Al mismo tiempo, acaba de colocar al frente de la aduana a Guillermo Mitchell, que era el número 2 de la AFIP cuando, según el estudio en el que se apoya el instituto Patria, se recaudaba tan mal. La casa está en orden.

3. Los problemas se profundizan. Luego de su salida del Ministerio de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas presentó una carta de renuncia muy crítica hacia la política energética del Gobierno, por la que responsabilizaba a la Vicepresidenta. Horas después, la empresa estatal involucrada, Enarsa, le contestó a Kulfas. Esa respuesta fue respaldada por Cristina, quien la subió a sus redes para darle una máxima difusión. Allí aparece una frase que mezcla el surrealismo con la psicodelia: “Es miópico (sic) sostener que la importación de energía debilita a las reservas internacionales del país”. Ningún economista, de la línea teórica que fuere, podrá entender jamás cómo alguien escribió semejante cosa. ¿De dónde supondrá la Vicepresidenta que salen los recursos para pagar las importaciones? Si alguien realmente cree que importar energía no debilita las reservas, tal vez no se preocupe cuando su país pierde la soberanía energética, que fue exactamente lo que ocurrió cuando Kirchner gobernaba.

Matías Kulfas (Maximiliano Luna)Matías Kulfas (Maximiliano Luna)

4. A principios de mayo, Cristina dio el primer discurso en el que desarrolló su teoría sobre cómo se combate la inflación, en base a su propia experiencia. Dijo entonces: “Tuvimos una devaluación en enero de 2014 y la inflación se nos fue a 38. Pero al año siguiente la bajamos a 24 o 25″. Esa frase ofrece varios flancos. El primero es que se trata de un recorte que omite lo central. Lo que en realidad ocurrió con la inflación desde que Cristina asumió en 2007 no fue, precisamente, que “la bajamos”. En 2006, antes de que ella asumiera, los precios en la Argentina habían subido un 9,8 por ciento. Pocos años después, como reconoce Cristina, habían trepado a casi un cuarenta por ciento. La mala praxis produjo el regreso de la inercia inflacionaria, erradicada en los años noventa mediante la convertibilidad. No había vuelto ni siquiera luego de la trágica ruptura de ese régimen. Pero además, la razón por la que en 2015 hubo menos inflación que en el 2014 no tiene nada que ver con la lapicera de Cristina: simplemente, en 2014 el Gobierno devaluó y al año siguiente no. Lo que parece una discusión histórica tiene efectos determinantes sobre el presente. Porque, contra toda evidencia, ella cree que efectivamente triunfó contra la inflación gracias a la administración de la puja distributiva y entonces recomienda medidas similares a las que, en realidad, causaron el problema.

5. En ese mismo giro, Cristina permite recordar tal vez la única medida significativa que tomó durante su mandato contra la inflación. “Tuvimos una devaluación en enero de 2014 y la inflación se nos fue a 38. Pero al año siguiente la bajamos a 24 o 25″, dijo. El problema de ese ejemplo es que en ese año, el 2014, la inflación oficial, que informó su propio Gobierno, había sido del 23 por ciento y no del 38, ¡15 puntos menos de lo que Cristina reconoce ahora! Esa diferencia se explica porque el Gobierno de Cristina Kirchner, durante largos ocho años, mintió sobre la inflación. Eso logró el milagro de bajar la inflación, que ella recuerda con orgullo, mientras, al mismo tiempo, subían los precios, un detalle que ella olvida.

6. El discurso del lunes tuvo otro gran momento. La Vicepresidenta dijo que todo proceso inflacionario fue precedido por un gran endeudamiento. Para defender esa idea apeló a dos ejemplos: la inflación de la década del 80 que sucedió al endeudamiento producido durante la dictadura, y la actual, que es posterior al endeudamiento de la gestión macrista. La historia ofrece dos contraejemplos muy recientes. El primero es el de la década del 90, cuando la deuda crecía a paso rápido mientras había deflación. El segundo es autobiográfico. Antes de la asunción de CFK, Nestor Kirchner no había endeudado a la Argentina sino, todo lo contrario, la había desendeudado. Entonces: ¿por qué entonces con ella volvió la inflación? Esa pregunta es el elefante del que nunca se habla en los discursos de la Vicepresidenta, pero que puede ver cualquiera que no sea un believer: con ella volvieron la inflación, la restricción externa, la pérdida de la soberanía energética, los déficits gemelos. ¿No debería explicar algo de eso en lugar de presentar como una serie de triunfos lo que, en realidad, fue una cadena de derrotas?

Cristina Kirchner y Alberto Fernandez (Franco Fafasuli)Cristina Kirchner y Alberto Fernandez (Franco Fafasuli)

7. Durante sus últimos discursos, la Vicepresidenta elogió al capitalismo chino, en comparación con el norteamericano, porque incluyó muchas más personas en el mercado, y las sacó de la pobreza. Al mismo tiempo, reclamó aumentos de salarios en la Argentina. Cualquier conocedor superficial del proceso de desarrollo chino, sabe que ese proceso tan espectacular tuvo entre sus rasgos centrales a los salarios bajos. Empresas de todo el mundo se radicaron, entonces, en China para aprovechar esa ventaja. CFK admira la manera en que se desarrolló China pero recomienda lo contrario para la Argentina. ¿Cómo se juntarán las dos ideas? Misterio.

8. En septiembre del año pasado, luego de la debacle oficialista en las primarias, la Vicepresidenta difundió una carta en la que adjudicaba el resultado electoral a un supuesto plan de ajuste del Gobierno. Un ajuste implica que el Estado gaste menos que un año antes. En agosto de 2021, sin embargo, se gastó 66 por ciento más que el mismo mes del año anterior, una diferencia que superaba con creces a la inflación. “Tiene razón Guzmán. No hubo ajuste”, explicó por entonces Alfredo Zaiat, tal vez el periodista más elogiado por CFK en sus discursos.

9. En la misma carta, la ex presidenta había dicho que este Gobierno tiene más reservas que el suyo para enfrentar la presión cambiaria. Su ex viceministro de Economía, Emmanuel Álvarez Agis, explicó que en 2009 Cristina disponía de 45 mil millones de dólares de reservas. En el momento en que Cristina escribió su carta había solo 9 mil millones. ¡Cinco veces menos! De esa magnitud suelen ser los errores de la Vicepresidenta. No se trata solo de confundir ebidta con edbita.

10. La relación de Cristina Kirchner con los números, en realidad, siempre fue complicada. El ejemplo que mejor permite entenderlo es lo que ocurrió con la resolución 125. Esa medida reestructuró el esquema de relaciones políticas y humanas en la Argentina. Muchas familias y amistades se rompieron en ese momento. El peronismo se dividió. Durante siete años, ella agredió a quienes señalaron que aquella medida era un error político y, sobre todo, técnico, de la misma manera que agrede ahora a quienes no acuerdan con su mirada. En el año 2015, durante la campaña electoral por la jefatura de Gobierno porteño, Cristina admitió que la resolución 125 tenía, efectivamente, un problema de cálculos. Por entonces, Martín Lousteau encabezaba una lista opositora. “Ahí está el que nos hacía mal los números de la 125″, dijo Cristina. Finalmente, había llegado el reconocimiento del error. Tardísimo. El daño ya se había producido.

Es muy difícil entender por qué una persona tan inteligente como Cristina Kirchner pifia tanto en un tema central. ¿Pifia o miente? ¿En qué medida cree lo que dice o dice lo que cree que le conviene? Nadie puede responder esas preguntas. Lo cierto es que tantos errores de diagnóstico, y de tanta magnitud, explican muchos de los pesares que viven los argentinos. Gobernar no es solo una cuestión de números, pero los números importan mucho. Si son incorrectos, o si se los interpreta mal, se puede hacer mucho daño.

Claro, se trata de un punto de vista. Como todo. Máximo, el hijo de la vice, hace un tiempo defendió una visión alternativa con una reflexión deslumbrante: “Una cosa son los números y otra el bolsillo de la gente”.

Eso dijo.

Y tiene razón.

Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.

 

 

Continue Reading

Más Vistas