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Economia

Actividad en caída, desocupación y pobreza: el impacto económico de la pandemia

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Mientras la cantidad de muertes por coronavirus superó la barrera de los 40.000 casos, la gestión de la economía no evitó un duro impacto sobre la producción, el empleo y los indicadores sociales
Personas hacen fila para obtener alimentos en un comedor comunitario, en una villa de la Ciudad de Buenos Aires (Argentina). EFE/JUAN IGNACIO RONCORONI/Archivo

Desde los primeros días de circulación del coronavirus covid-19 en el territorio argentino, la disyuntiva entre la vida y la economía que planteó el propio presidente Alberto Fernández fue el punto de partida para abordar un evento que golpeó en todo el planeta. Así, en segundo plano en materia de prioridades, las variables económicas más relevantes sufrieron un doble impacto: el del shock de la pandemia y el de las medidas puestas en marcha para intentar paliar, con éxito pobre, la incidencia del virus. El golpe es evidente en algunos de los indicadores más sensibles para la población en general pero más para los sectores vulnerables: actividad, empleo y pobreza muestran daños tanto de corto como de mediano plazo para la economía nacional.

Recesión

En materia de actividad económica, 2020 va camino a ser el peor año del que se tenga registro, en línea con un mundo que vive su peor recesión desde la gran depresión de 1930. Tanto los datos oficiales como los elaborados por privados, algo más actualizados, muestran lo abrupto que fue el desplome. Y aunque después del piso venga el rebote, los especialistas señalan que la vuelta a la normalidad post pandemia va a dejar huellas por mucho tiempo, no sólo en las curvas de 2020.

En el Índice General de Actividad de OJF (IGA-OJF) se registra que en octubre la economía cayó 4,9% interanual, lo que implica un freno a la recuperación que se evidenció en los meses previos luego del golpe de abril, cuando se desplomó más del 19%. En lo que va del año, mientras tanto, el retroceso acumulado a 10 meses es del 8,9%.

“Lo que se ve en los datos de actividad mensual es que en febrero la economía estaba planchada, venía de un año de caída, pero en marzo y abril se nota una caída muy abrupta. Hay un efecto de corto plazo que ya se está recuperando. Mayo, junio, agosto y también septiembre son cuatro meses de recuperación plena. Pero también hay un impacto de largo plazo porque se desplomó la inversión, 12,8%, que es por debajo de la tasa de amortización del capital. Este año destruimos capital. Y después de varios años donde la tasa de inversión era pobrísima, 2018-2019, y después un año sí y un año no”, dijo Fausto Spotorno, economista de OJF.

“Lo que te deja esta cuarentena larguísima y complicada, que afectó la productividad por todas las trabas que mantuvo más allá del momento más intenso, es que vas a necesitar niveles de inversión altísimos y para eso no tenés ahorro local suficiente, tenés que traer del exterior. Y para eso hacen falta medidas económicas menos locas”, agregó Spotorno.

Los datos oficiales del Indec, por su parte, aunque actualizados a septiembre muestran en la comparación antes y después cuál fue el golpe de la cuarentena. El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) cayó un 6,9% interanual en septiembre, también una mejora después del derrumbe del 17,2% registrado en el cuarto mes del año. En los primeros nueve meses del 2020 el indicador de la actividad económica acumula una caída del 11,9% con relación al mismo período de 2019.

La falta de trabajo que se esconde tras el nivel de desempleo

Uno de los saldos más contundentes que dejaron la pandemia y las medidas dispuestas para intentar paliarla es el que se ve en el mercado de trabajo. Según datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), en el segundo trimestre la desocupación trepó del 10,4% al 13,1%, un nivel que no se alcanzaba desde el tercer trimestre de 2004.

Posteriormente, datos de del Observatorio de la Deuda Social de la UCA pusieron en números el nivel de desempleo al final del tercer trimestre del año. Según esos cálculos, alcanzó 14,2% en ese momento del año, bastante después del fin de la cuarentena más intensa.

Pero más allá de lo relevante del dato, la particularidad de la crisis económica y sanitaria de 2020 hace que el número de desempleo por sí mismo oculte buena parte de los costos sociales que se pagaron este año. Y esto es porque el desempleo es medido como la porción de los encuestados que dicen haber buscado activamente trabajo sin haberlo conseguido.

Para dar dimensiones del nivel de paro en el que cayó una porción importante de los trabajadores argentinos corresponde más mirar la caída en las tasas de empleo y de actividad, cuyas variaciones en el año muestran cuántas personas trabajaban antes de marzo y cuántas lo hacen hoy. El dato así visto incluye una porción de la población que habitualmente queda afuera de las estadísticas laborales pero que este año se volvió muy relevante: aquellas personas que se quedaron sin trabajo pero que no salen a buscarlo, ya sea porque las restricciones al movimiento lo impiden o, porque, dado el freno de la economía prima el desaliento entre quienes ya golpearon todas las puertas en busca de sustento y no encontraron empleo.

Según los datos oficiales, en el segundo trimestre del año se perdieron 3.757.000 puestos de trabajo, al alcanzar los 17,1 millones, como consecuencia de la recesión y del impacto de la crisis sanitaria. A marzo último había 20.879.000 puestos y tres meses se pasó a 17.122.000 a fines de junio último, lo que representa una fuerte caída del 18% del total de puestos de trabajo que había antes de la cuarentena.

La contracción en el empleo, que en el segundo trimestre golpeó a pleno al mercado de trabajo, fue aún mayor en el sector de los puestos asalariados no registrados o en negro de la economía informal, con una baja del 34% interanual.

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También fue alta la disminución en el empleo de los trabajadores no asalariados, sector que agrupa a trabajadores por cuenta propia, independientes y monotributistas donde la baja alcanzó al 28,6%, en la comparación con el segundo trimestre del año anterior.

El menor impacto se registró en el sector de la economía en blanco, donde los trabajadores asalariados tuvieron una baja del 3,3%.

Con datos al cierre del tercer trimestre, la UCA llega a estimar que si se suma a estos trabajadores que perdieron su actividad pero no buscan trabajo la cifra de desempleo podría duplicarse. Para la universidad, existe “efecto desaliento” a la búsqueda de recuperar el empleo perdido, principalmente en la franja de los sectores más vulnerables, no sólo porque forma parte de la población con menores ingresos, sino porque esa circunstancia se corresponde con la precariedad laboral que representa desenvolverse en la informalidad, tanto como asalariado o “changas”, o como pequeño monotributista, porque la economía no da señales de incentivos generalizados a la inversión y creación de puestos registrados.

Se estima que de no haberse generado ese efecto desaliento la desocupación se habría incrementado a niveles cercanos al 28,5%. Y generó un cambio de composición del mercado de trabajo que amortiguó u ocultó el desmejoramiento de la situación laboral. En 2010 solo el 43,6% de la población económicamente activa poseía un empleo pleno de derechos, mientras que el 27,4% tenía un empleo precario, el 14,8% un subempleo inestable y el 14,2% una situación de desocupación”.

La pobreza más elevada desde 2004

La restricción económica que impuso la llegada al país de la pandemia de covid-19, con una cuarentena estricta a partir del 20 de marzo que se fue flexibilizando, afectó la realidad económico-social de la Argentina con más impacto que en el resto del mundo y se tradujo en un severo empinamiento del deterioro de los indicadores sociales de empleo, pobreza e indigencia, pese a las medidas paliativas que tomó el Gobierno.

Un informe del Observatorio Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) reveló la semana pasada que el 34,9% de los hogares y el 44,2% de las personas de la Argentina se encuentran por debajo de la línea de la pobreza al cierre del tercer trimestre del año, por encima del 32,1% y 40,8% registrado en igual período de 2019.

De esta forma, los niveles de pobreza alcanzaron el umbral más alto desde el primer semestre de 2004, cuando el 44,3% de las personas no pudieron satisfacer sus necesidades básicas, según la medición del Indec.

(Marcelo Regalado)(Marcelo Regalado)

En un contexto en el que resultó determinante la pandemia de coronavirus, los números hubiesen sido mayores si el Estado no implementaba medidas de ayudas para enfrentar la situación. ”El nuevo escenario paralizó aún más la inversión, los consumos y la demanda de empleo en la economía formal, a la vez que frenó toda expectativa de reactivación, afectando especialmente a la pequeña y mediana empresa, profundizando la relación entre informalidad económica, pobreza y exclusión social”, agregó la casa de Altos Estudios.

Según los datos de la Encuesta de la Deuda Social Argentina (EDSA), entre julio y octubre 34,9% de los hogares y 44,2% de las personas se encontraban bajo la línea de la pobreza, y 7,3% de los hogares y 10,1% de las personas eran indigentes, los porcentajes más altos de la década.

Al respecto, el director del Observatorio Social de la UCA, Agustín Salvia, dijo que “sin la AUH, el IFE, la Tarjeta Alimentar y el resto de los subsidios, la indigencia hubiera sido el doble y la pobreza hubiese trepado al 53%”. Así, la pobreza y la indigencia se hubieran acercado al récord histórico de 2002, cuando alcanzaron el 54,3% y el 22%, respectivamente.

FUENTE : INFOBAE

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IIMPUESTO A LAS GANANCIAS: POR DECRETO, EL GOBIERNO NACIONAL SUBIÓ EL PISO A $175 MIL

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El mínimo no imponible volverá a actualizarse el 1 de enero en función de la evolución de los salarios.

Tras el incremento anticipado del salario mínimo, vital y móvil, el gobierno nacional anunció la firma de un decreto para elevar el piso del mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias, que pasará a ser de 175 mil pesos. Volverá a actualizarse en enero.

Tras la derrota electoral del Frente de Todos en las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) el gobierno nacional empezó a anunciar una serie de medidas ante el difícil contexto económico y así, en primer lugar,  este martes centrales sindicales, empresarios y el gobierno acordaron elevar el salario mínimo a 33 mil pesos hacia febrero.

Y como segunda medida este miércoles se  anunció oficialmente que mediante un decreto a publicar este jueves en el Boletín Oficial el gobierno decidió elevar el piso a partir del cual los asalariados deben abonar el impuesto a las Ganancias: desde septiembre, quienes perciban una remuneración bruta mensual de hasta $175 mil quedarán exentos. Hasta ahora, ese valor era de $150 mil.

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Tras la reunión del Consejo del Salario, el gobierno nacional, empresarios y centrales sindicales acordaron llevar el mínimo, vital y móvil a 33 mil pesos en febrero.

De la misma manera, el umbral de los 173 mil pesos pasará a ser de 203 mil pesos. A su vez, informaron que los trabajadores gozarán de la exención del Sueldo Anual Complementario de diciembre.

Así, destacaron que las 1.267.000 personas que dejaron de pagar el impuesto tras la última reforma del régimen aprobada en abril seguirán sin abonarlo a pesar del incremento de los sueldos y lo acordado en las paritarias: sostienen que solo alcanza al 10% de los trabajadores bajo relación de dependencia.

impuesto a las ganancias

En este marco, el mínimo no imponible del impuesto a las ganancias, todas las deducciones y las escalas del impuesto volverán a actualizarse a partir del 1 de enero del 2022, en función de la evolución de los salarios.

FUEENTE : QUE DIGITAL

FOTO TAPA : BONANO

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PRESIÓN TRIBUTARIA: SI UN EMPLEADO TRABAJA DE 9 A 18, TODO LO QUE GANA HASTA LAS 14:25 SE DESTINA A PAGAR IMPUESTOS

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Un trabajador en relación de dependencia tiene que destinar el 60% de sus horas laborales a afrontar la carga impositiva, entre descuentos al salario e impuestos al consumo

 

Un empleado privado en relación de dependencia puede destinar hasta un 60% de su semana laboral solo para hacer frente a los impuestos nacionales y locales que se cobran sobre su salario y sobre los productos que compra con ese dinero. Para graficar: para un trabajador que desempeña sus tareas de lunes a viernes de 9 a 18, hasta el miércoles a las 15 solo trabaja para cumplir con sus obligaciones tributarias.

Ese fue el resultado de una estimación realizada por el economista Manuel Adorni, que publicó en su cuenta de Twitter y que se viralizó de inmediato. “Si tu horario laboral es de 9 a 18 horas, recordá que hasta las 14:25 vas a trabajar para pagar impuestos. Si trabajás de lunes a viernes, hasta el miércoles a las 15 horas vas a trabajar para el Estado. Que disfrutes de tu jornada”, ironizó.

En diálogo con Infobae, Adorni comentó que para realizar esa cuenta se basó en una carga tributaria del 60 por ciento. “Estamos hablando de promedios y de porcentaje estándares; después dependerá de cada caso, si se retiene o no impuesto a las Ganancias o si trabaja media jornada, en ambos casos lo que se termina pagando terminaría siendo más”, aseguró.

Para llegar a esa conclusión, el economista tomó en consideración, en primer lugar, los descuentos sobre el salario bruto, entre los aportes patronales y las cargas jubilatorias que hace el propio empleado, y luego para un caso de un trabajador en relación de dependencia, el cobro de ART y el descuento sindical. En esa primera instancia Adorni consideró que, como ejemplo, un empleado con un sueldo bruto de $30.000 termina recibiendo 20.000 pesos.

Fuente: TwitterFuente: Twitter

Y sobre esa base estimó cuánto es lo que ese empleado pagará de impuestos una vez que quisiera, por ejemplo, comprar alimentos en un supermercado. Esa cuenta da un 40% de presión tributaria sobre esos productos, entre impuestos nacionales, provinciales y municipales.

“Aunque depende del producto, están calculados todos los impuestos de la cadena. Hay otros, por supuesto, que tienen más o menos IVA. En definitiva, desde que empezaste a trabajar hasta que llevaste la comida a la mesa de tu casa, trabajaste por $30.000 y pudiste disfrutar -por así decirlo- por $12.000, la diferencia te da un 60% aproximadamente″, concluyó Adorni.

El economista tomó en consideración, en primer lugar, los descuentos sobre el salario bruto entre los aportes y cargas jubilatorias, el cobro de ART y el descuento sindical. Y luego, los impuestos a consumo de alimentos en un supermercado

Hace dos años el economista había hecho una cuenta similar, también en Twitter y que también se viralizó. “Sueldo de Comercio: $34.293,57. Imp. al trabajo: $ 5.829,90. Sindicato: $957,35. => Cobrás $ 27.506,32. Con eso salís a consumir productos con 50% de impuestos en promedio. Trabajaste por $34.293,57 y compraste por $13.753,16. Impuestos = $20.540,41. Que tengan todos un buen día”, había mencionado en ese entonces.

Independencia Tributaria

En los últimos 10 años hasta 2020, el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), elaboró un indicador que dio a conocer como el Día de la Independencia Tributaria, es decir, en qué momento del año una persona deja de trabajar para pagar impuestos y comienza a “gozar” de su salario propiamente dicho.

El año pasado esa fecha llegó el 28 de junio para el caso de un trabajador que ganaba en ese entonces en promedio 50 mil pesos de bolsillo mensuales. Según el informe de la consultora que dirige el economista Nadin Argañaraz, desde el 1° de enero los ciudadanos y ciudadanas comienza a trabajar “para el Estado”, entendido como destinar su ingreso a cumplir con el pago de impuestos que tienen alguna incidencia en su salario.

El año pasado el Día de la Independencia Tributaria llegó el 28 de junio

Una vez cumplido ese plazo determinado, comienza a percibir ingresos “para sí mismo”. Según los resultados obtenidos en el último relevamiento realizado por ese centro de estudios, un trabajador asalariado formal en Argentina debió trabajar en 2020 entre 181 y 214 días para cumplir con las obligaciones tributarias de los tres niveles de gobierno, dependiendo de sus ingresos.

Iaraf toma en consideración cuatro tipos testigo de asalariados para hacer su estimación. El Caso 1, el nivel más bajo de ingresos ejemplificado, se trata de un empleado que no queda alcanzado ni por el impuesto a las Ganancias ni por el impuesto a los Bienes Personales (ni el impuesto PAIS en 2020). Para este ejemplo, su “Día de la independencia tributaria” permaneció relativamente estable a lo largo de la última década.

Por su parte, los Casos 2 al 4, con sueldos más altos, demoraron una mayor cantidad de días en 2020 para alcanzar su independencia tributaria en comparación con 2019. Por otra parte, si bien se mantienen aún alejados del pico de 2015, en todos estos casos necesitaron más días para cumplir con sus obligaciones tributarias que al inicio de la serie, en 2011. Ante esto, Iaraf aclaró que “los cuatro casos considerados terminarían el 2020 con un aumento de la carga tributaria formal, acercándose nuevamente a los valores de 2017”.

FUENTE : INFOBAE

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EL ENACOM RECHAZARA LOS AUMENTOS DE MOVILES INTERNET Y TELEVISION PAGA

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El Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) rechazará los aumentos en los servicios de telefonía fija y móvil, internet y televisión paga para agosto y septiembre que las empresas informaron a los usuarios, aseguró a Télam el vicepresidente de la dependencia oficial, Gustavo López.

“Nosotros vamos a rechazar los aumentos”, dijo López, quien advirtió que “lo que pretenden las empresas es un proyectado del 65 al 70% de aumento en un año”, incremento al que calificó de “disparate”.

“Con aumentos de ese tipo, amparados por la justicia, mucha gente se va quedar sin servicio”, enfatizó el funcionario.

En enero de este año se descongelaron los precios de los servicios de comunicaciones, En esa oportunidad, el Enacom autorizó hasta el 1 de julio aumentos del 20%, mientras que las empresas aumentaron alrededor de 32%, amparadas en medidas cautelares que frenaron la aplicación del DNU 690 y sus reglamentaciones que categorizaron a la tv paga, internet y telefonía como servicios públicos esenciales y en competencia.

“Nuestro objetivo era que no hubiera aumentos hasta diciembre, pero las empresas ya anunciaron incrementos para agosto y septiembre. Esta semana nosotros lo vamos a rechazar”, indicó López en diálogo con Télam.

El vicepresidente del Enacom recordó que existen medidas cautelares iniciadas por las empresas que impiden la aplicación del DNU 690 que declara a internet, telefonía fija y móvil y tv paga como servicio público esencial y en competencia, así como la posibilidad de regular los precios.

“En este punto no hay dialogo porque cada uno tiene una postura diametralmente opuesta, no hay posibilidad de zanjarlo: O es servicio público o no es servicio público” insistió López.

El vicepresidente del Enacom dijo que a pesar de las objeciones realizadas al DNU 690, “las empresas están invirtiendo más que en el 2019”, cuando los precios estaban liberados.

López concluyó que tras analizar los montos invertidos en los últimos seis años, “la inversión no depende de la regulación sino de la macroeconomía”.

Consultado por la posición de quienes promueven que el Estado subsidie la demanda y deje los precios liberados a la competencia indicó que: “subsidiar la demanda sería: cobren lo que quieran que total el Estado lo paga. Nosotros decimos: cobren lo justo, lo razonable, que nosotros también ayudamos”.

Subrayó además, que el Fondo de Servicio Universal tiene por objeto financiar la expansión de redes y que los ingresos que existen por ese concepto no alcanzarían para subsidiar la demanda.

Ante la posición del sector privado que asegura verse condicionado por la declaración de servicio público, y especialmente por la regulación de precios, López señaló que “nosotros no nos metemos en sus ganancias, pero estamos cuidando al consumidor”.

Agregó que la decisión de declarar a internet como servicio público se tomó un año atrás cuando en plena pandemia, con el aislamiento social vigente y un congelamiento en las tarifas de gas, luz y agua, las empresas del sector “quisieron volver a aumentar de un modo brutal” los precios de los servicios.

La semana pasada el presidente Alberto Fernández reavivó el debate público al sostener que las comunicaciones son un servicio público “le pese a quien le pese”.

Desde el ámbito legislativo, el senador oficialista Alfredo Luenzo presentó un proyecto de ley que toma el mismo principio del DNU 690 y el presidente de la comisión de Comunicaciones de la Cámara de Diputados, Pablo Carro, sostuvo que “en la Argentina que viene no podemos depender en servicios esenciales como la conectividad, solo con el criterio de cómo quieran cobrarlos las grandes empresas”.

Para el vicepresidente del Enacom queda claro que “vale la pena el debate público sobre si internet o las telecomunicaciones tienen que tener un acceso universal o tienen que estar restringido por la ley de oferta y demanda”.

López rechazó que la declaración de servicio público sea una medida que vaya en contra de un grupo empresario determinado, dado que Telecom fue la primera empresa en imponer aumentos superiores a los aprobados por el Enacom.

“Nunca lo pensamos así. Las circunstancias nos llevan a determinadas declaraciones porque quien encabezo la lucha en contra fue un grupo especifico”, indicó.

Recordó que “todo esto vino a partir de la pandemia” y que “el diálogo por la suba de precios se rompió cuando quisieron aumentar mucho más allá de lo que la lógica indicaba”.

Señaló que la declaración de internet como servicio esencial es una recomendación de las Nacionales Unidas y puso como ejemplo de esto que en “Chile ya tiene media sanción el servicio publico de internet y Colombia lo aprobó la semana pasada”.

A lo que se suma que tienen la misma calificación para internet en México, Canadá y “algunos países de Europa”, agregó el funcionario.

“Nosotros lo hicimos, lo creemos y lo sostenemos porque nos parece que como la luz, el gas y el agua, es un servicio esencial para la vida cotidiana. La declaración de servicio publico nos permite pensar y discutir hacia adelante normas que garanticen el acceso. Todo lo demás estamos dispuestos a conversarlo siempre”, finalizó López.

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