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Economia

Actividad en caída, desocupación y pobreza: el impacto económico de la pandemia

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Mientras la cantidad de muertes por coronavirus superó la barrera de los 40.000 casos, la gestión de la economía no evitó un duro impacto sobre la producción, el empleo y los indicadores sociales
Personas hacen fila para obtener alimentos en un comedor comunitario, en una villa de la Ciudad de Buenos Aires (Argentina). EFE/JUAN IGNACIO RONCORONI/Archivo

Desde los primeros días de circulación del coronavirus covid-19 en el territorio argentino, la disyuntiva entre la vida y la economía que planteó el propio presidente Alberto Fernández fue el punto de partida para abordar un evento que golpeó en todo el planeta. Así, en segundo plano en materia de prioridades, las variables económicas más relevantes sufrieron un doble impacto: el del shock de la pandemia y el de las medidas puestas en marcha para intentar paliar, con éxito pobre, la incidencia del virus. El golpe es evidente en algunos de los indicadores más sensibles para la población en general pero más para los sectores vulnerables: actividad, empleo y pobreza muestran daños tanto de corto como de mediano plazo para la economía nacional.

Recesión

En materia de actividad económica, 2020 va camino a ser el peor año del que se tenga registro, en línea con un mundo que vive su peor recesión desde la gran depresión de 1930. Tanto los datos oficiales como los elaborados por privados, algo más actualizados, muestran lo abrupto que fue el desplome. Y aunque después del piso venga el rebote, los especialistas señalan que la vuelta a la normalidad post pandemia va a dejar huellas por mucho tiempo, no sólo en las curvas de 2020.

En el Índice General de Actividad de OJF (IGA-OJF) se registra que en octubre la economía cayó 4,9% interanual, lo que implica un freno a la recuperación que se evidenció en los meses previos luego del golpe de abril, cuando se desplomó más del 19%. En lo que va del año, mientras tanto, el retroceso acumulado a 10 meses es del 8,9%.

“Lo que se ve en los datos de actividad mensual es que en febrero la economía estaba planchada, venía de un año de caída, pero en marzo y abril se nota una caída muy abrupta. Hay un efecto de corto plazo que ya se está recuperando. Mayo, junio, agosto y también septiembre son cuatro meses de recuperación plena. Pero también hay un impacto de largo plazo porque se desplomó la inversión, 12,8%, que es por debajo de la tasa de amortización del capital. Este año destruimos capital. Y después de varios años donde la tasa de inversión era pobrísima, 2018-2019, y después un año sí y un año no”, dijo Fausto Spotorno, economista de OJF.

“Lo que te deja esta cuarentena larguísima y complicada, que afectó la productividad por todas las trabas que mantuvo más allá del momento más intenso, es que vas a necesitar niveles de inversión altísimos y para eso no tenés ahorro local suficiente, tenés que traer del exterior. Y para eso hacen falta medidas económicas menos locas”, agregó Spotorno.

Los datos oficiales del Indec, por su parte, aunque actualizados a septiembre muestran en la comparación antes y después cuál fue el golpe de la cuarentena. El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) cayó un 6,9% interanual en septiembre, también una mejora después del derrumbe del 17,2% registrado en el cuarto mes del año. En los primeros nueve meses del 2020 el indicador de la actividad económica acumula una caída del 11,9% con relación al mismo período de 2019.

La falta de trabajo que se esconde tras el nivel de desempleo

Uno de los saldos más contundentes que dejaron la pandemia y las medidas dispuestas para intentar paliarla es el que se ve en el mercado de trabajo. Según datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), en el segundo trimestre la desocupación trepó del 10,4% al 13,1%, un nivel que no se alcanzaba desde el tercer trimestre de 2004.

Posteriormente, datos de del Observatorio de la Deuda Social de la UCA pusieron en números el nivel de desempleo al final del tercer trimestre del año. Según esos cálculos, alcanzó 14,2% en ese momento del año, bastante después del fin de la cuarentena más intensa.

Pero más allá de lo relevante del dato, la particularidad de la crisis económica y sanitaria de 2020 hace que el número de desempleo por sí mismo oculte buena parte de los costos sociales que se pagaron este año. Y esto es porque el desempleo es medido como la porción de los encuestados que dicen haber buscado activamente trabajo sin haberlo conseguido.

Para dar dimensiones del nivel de paro en el que cayó una porción importante de los trabajadores argentinos corresponde más mirar la caída en las tasas de empleo y de actividad, cuyas variaciones en el año muestran cuántas personas trabajaban antes de marzo y cuántas lo hacen hoy. El dato así visto incluye una porción de la población que habitualmente queda afuera de las estadísticas laborales pero que este año se volvió muy relevante: aquellas personas que se quedaron sin trabajo pero que no salen a buscarlo, ya sea porque las restricciones al movimiento lo impiden o, porque, dado el freno de la economía prima el desaliento entre quienes ya golpearon todas las puertas en busca de sustento y no encontraron empleo.

Según los datos oficiales, en el segundo trimestre del año se perdieron 3.757.000 puestos de trabajo, al alcanzar los 17,1 millones, como consecuencia de la recesión y del impacto de la crisis sanitaria. A marzo último había 20.879.000 puestos y tres meses se pasó a 17.122.000 a fines de junio último, lo que representa una fuerte caída del 18% del total de puestos de trabajo que había antes de la cuarentena.

La contracción en el empleo, que en el segundo trimestre golpeó a pleno al mercado de trabajo, fue aún mayor en el sector de los puestos asalariados no registrados o en negro de la economía informal, con una baja del 34% interanual.

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También fue alta la disminución en el empleo de los trabajadores no asalariados, sector que agrupa a trabajadores por cuenta propia, independientes y monotributistas donde la baja alcanzó al 28,6%, en la comparación con el segundo trimestre del año anterior.

El menor impacto se registró en el sector de la economía en blanco, donde los trabajadores asalariados tuvieron una baja del 3,3%.

Con datos al cierre del tercer trimestre, la UCA llega a estimar que si se suma a estos trabajadores que perdieron su actividad pero no buscan trabajo la cifra de desempleo podría duplicarse. Para la universidad, existe “efecto desaliento” a la búsqueda de recuperar el empleo perdido, principalmente en la franja de los sectores más vulnerables, no sólo porque forma parte de la población con menores ingresos, sino porque esa circunstancia se corresponde con la precariedad laboral que representa desenvolverse en la informalidad, tanto como asalariado o “changas”, o como pequeño monotributista, porque la economía no da señales de incentivos generalizados a la inversión y creación de puestos registrados.

Se estima que de no haberse generado ese efecto desaliento la desocupación se habría incrementado a niveles cercanos al 28,5%. Y generó un cambio de composición del mercado de trabajo que amortiguó u ocultó el desmejoramiento de la situación laboral. En 2010 solo el 43,6% de la población económicamente activa poseía un empleo pleno de derechos, mientras que el 27,4% tenía un empleo precario, el 14,8% un subempleo inestable y el 14,2% una situación de desocupación”.

La pobreza más elevada desde 2004

La restricción económica que impuso la llegada al país de la pandemia de covid-19, con una cuarentena estricta a partir del 20 de marzo que se fue flexibilizando, afectó la realidad económico-social de la Argentina con más impacto que en el resto del mundo y se tradujo en un severo empinamiento del deterioro de los indicadores sociales de empleo, pobreza e indigencia, pese a las medidas paliativas que tomó el Gobierno.

Un informe del Observatorio Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) reveló la semana pasada que el 34,9% de los hogares y el 44,2% de las personas de la Argentina se encuentran por debajo de la línea de la pobreza al cierre del tercer trimestre del año, por encima del 32,1% y 40,8% registrado en igual período de 2019.

De esta forma, los niveles de pobreza alcanzaron el umbral más alto desde el primer semestre de 2004, cuando el 44,3% de las personas no pudieron satisfacer sus necesidades básicas, según la medición del Indec.

(Marcelo Regalado)(Marcelo Regalado)

En un contexto en el que resultó determinante la pandemia de coronavirus, los números hubiesen sido mayores si el Estado no implementaba medidas de ayudas para enfrentar la situación. ”El nuevo escenario paralizó aún más la inversión, los consumos y la demanda de empleo en la economía formal, a la vez que frenó toda expectativa de reactivación, afectando especialmente a la pequeña y mediana empresa, profundizando la relación entre informalidad económica, pobreza y exclusión social”, agregó la casa de Altos Estudios.

Según los datos de la Encuesta de la Deuda Social Argentina (EDSA), entre julio y octubre 34,9% de los hogares y 44,2% de las personas se encontraban bajo la línea de la pobreza, y 7,3% de los hogares y 10,1% de las personas eran indigentes, los porcentajes más altos de la década.

Al respecto, el director del Observatorio Social de la UCA, Agustín Salvia, dijo que “sin la AUH, el IFE, la Tarjeta Alimentar y el resto de los subsidios, la indigencia hubiera sido el doble y la pobreza hubiese trepado al 53%”. Así, la pobreza y la indigencia se hubieran acercado al récord histórico de 2002, cuando alcanzaron el 54,3% y el 22%, respectivamente.

FUENTE : INFOBAE

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EL GOBIERNO LOGRO REFINANCIAR SUS VENCIMIENTOS EN PESOS

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El ministro de Economía, Martín Guzmán, logró sortear el llamado a licitación de bonos de la deuda en pesos y cubrir los vencimientos de junio. Así, en el mes acumuló un financiamiento neto positivo de $16.220 millones, mientras el mercado se mostró convulsionado por las últimas medidas del Banco Central.

De acuerdo con la información que dio a conocer el Palacio de Hacienda, en el llamado a licitación este martes se recibieron 891 ofertas que representaron un total de VNO $263.098 millones, adjudicándose un valor efectivo de $248.078 millones.

De esta manera, el Tesoro obtuvo una tasa de refinanciamiento del 106%, es decir que obtuvo más de lo que se salió a buscar, tanto en ese llamado como en el mes.

Durante la jornada, Guzmán siguió de cerca el avance de la licitación, atento a la lectura que pueda hacer el mercado. El Palacio de Hacienda atraviesa una crisis de deuda y de desconfianza ante la amenaza de default de deuda en pesos.

La jornada tuvo a la mega licitación de deuda en pesos en el centro de la expectativa del mercado. Los bonos argentinos registraron bajas de más de 4%, y el riesgo país subió 3,2% y superó los 2500 puntos, según la medición del JP Morgan. Es su máximo valor en dos años.

Sin embargo, en el primer semestre del año, el Tesoro acumuló un financiamiento neto positivo de $663.246 millones, lo que implica una tasa de refinanciamiento del 121%.

En junio, Guzmán debía cubrir vencimientos por unos $600.000 millones, pero para descomprimir y achicar los vencimientos de fin de mes, la semana pasada había adelantado un canje de bonos en pesos. Con esa licitación, logró reducir en un 60% los vencimientos de deuda, que cayeron a $243.701 millones. Economía obtuvo $248.078 millones.

Sin contabilizar la Segunda Vuelta a desarrollarse mañana, el Tesoro acumuló en junio un financiamiento neto positivo de $16.220 millones, con una tasa de refinanciamiento del 106%”, dijo Economía en un comunicado.

El menú de instrumentos que se ofreció en la licitación de este martes estuvo conformado por nueve títulos, con vencimientos en 2022, 2023 y 2024.

Se emitió una nueva LELITE con vencimiento el 29 de julio, se reabrieron tres letras a descuento (LEDE) con vencimiento 31 de agosto, 31 de octubre y 30 de noviembre de 2022.

Además, se reabrieron dos letras ajustadas por CER (LECER) con vencimiento 21 de octubre y 16 de diciembre de 2022, y se emitió una nueva LECER cuyo vencimiento es el 23 de noviembre de 2022.

También, se reabrieron dos bonos vinculados al dólar estadounidense con vencimiento el 28 de abril de 2023 y el 30 de abril de 2024.

Del total de financiamiento obtenido, el 85% correspondió a instrumentos con vencimiento en 2022 y, el 15% restante, al instrumento vinculado al dólar con vencimiento en 2023.

En tanto que el 51% del monto adjudicado fue en instrumentos ajustables por CER; el 34% en instrumentos a tasa fija y, el otro 15% en instrumentos dollar linked.

El Tesoro ofreció instrumentos con tasa real positiva. En el caso de los instrumentos a tasa nominal (LEDES), la tasa adjudicada implicó un diferencial cercano a los 6 puntos porcentuales respecto de la tasa de política monetaria del BCRA. En el caso de los instrumentos con ajuste CER (LECER) el rango de tasas reales se ubicó entre el 2,5% al 3,3% anual.

Cómo sigue la licitación de bonos

En el marco del Programa de Creadores de Mercado, este miércoles se realizará la Segunda Vuelta, en donde se podrán recibir y adjudicar ofertas por hasta un 20% del total del valor nominal adjudicado en la licitación de este martes en las especies elegibles del Programa.

La próxima licitación está prevista para el miércoles 13 de julio.

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LA INFLACIÓN DE 2022 SERÁ SIMILAR AL ÚLTIMO MÁXIMO REGISTRADO EN 1991: SEMEJANZAS Y DIFERENCIAS ENTRE AMBOS PERÍODOS

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El año del inicio de la convertibilidad terminó con suba del IPC Indec de 83,9%, cerca del salto que proyectan los analistas para este año. Qué opinan quienes implementaron aquel plan de estabilización.

Carlos Menem y Domingo Cavallo, el binomio que derrotó la hiperinflación (Reuters)

La Argentina terminará este año seguramente con la tasa de inflación más alta desde 1991, el año en el que comenzó el plan de convertibilidad, que logró erradicar la suba del Índice de Precios al Consumidor del Indec (IPC) durante una década. Hasta allí llegan los puntos en común entre ambos años. Los expertos consultados por Infobae afirmaron que es imposible trazar alguna otra similitud entre estos dos períodos con alta inflación de la Argentina.

En principio, cabe recordar cómo comenzó aquel período de estabilidad: fue en un viaje de Horacio Liendo (abogado especializado en reestructuración de la deuda pública a comienzos de los 90; ex director del Banco Central y ex subsecretario de Financiamiento del Ministerio de Economía, después), quien el 29 de enero de 1991 volvía de unas agradables vacaciones en Chile y Bariloche, donde visitó a la familia de su esposa.

Antes de emprender el tramo final de su viaje, se detuvo a descansar en el hotel Calfucurá de Santa Rosa, La Pampa, que evoca al cacique araucano que en 1872 convocó a las grandes tribus de la región para avanzar en forma sorpresiva hacia Buenos Aires luego de proclamar: “Mis ojos son pocos para mirar a tantas partes”.

Al regresar a su automóvil, Liendo alcanzó a leer en la tapa de un matutino que Domingo Cavallo había sido designado como ministro de Economía. Durante los 600 kilómetros que aún lo separaban de la Capital Federal, no dejó de imaginar la posibilidad de ser convocado por su viejo amigo para reflotar el proyecto de convertibilidad que habían comenzado a discutir en Córdoba en febrero de 1989.

En enero de 1991 Horacio Liendo pensaba en sustituir el Austral por una nueva moneda y fijar el tipo de cambio

Durante aquel verano de furia económica y política, Liendo pensó en sustituir el Austral por una nueva moneda y fijar el tipo de cambio. Su fuente de inspiración fue Carlos Pellegrini, quien en un contexto de fuerte crisis reemplazó como presidente a Miguel Juárez Celman, cuando el Banco Nacional tuvo que suspender el pago de un préstamo a la banca Baring Brothers por 20 millones de libras, hasta que la Argentina recibió un crédito de 15 millones de libras para salir del default, mientras se tomaban medidas para restringir la emisión monetaria. Cuando se transformó en senador, Pellegrini defendió la instrumentación del sistema de convertibilidad entre el oro y el peso en 1899, para combatir la angustiante falta de ingreso de capitales.

Horacio Liendo había estudiado las ventajas de una paridad fija entre el peso y el dólarHoracio Liendo había estudiado las ventajas de una paridad fija entre el peso y el dólar

Apenas estalló la hiperinflación de Alfonsín, Cavallo les adelantó a sus colaboradores que Carlos Menem ganaría las elecciones presidenciales en mayo y que el mandato de Alfonsín no pasaría del 8 de julio. Junto con Juan Llach, Felipe Murolo, Ricardo Gutiérrez y, ocasionalmente, Ricardo López Murphy, se debatió la iniciativa, aunque las conversaciones quedaron congeladas cuando Menem eligió el plan de Bunge & Born para arrancar su gestión, hasta que el 28 de enero de 1991 Cavallo accedió al cargo con el que tanto había soñado.

El domingo 15 de marzo el ministro convocó a Liendo y a Llach para reflotar el plan. Los tres discutieron durante una hora el nivel de la futura paridad cambiaria. Llach quería que, antes de cambiar la moneda, el dólar llegara a 11.000 australes mientras que Cavallo había pensado en mantener una banda de flotación de 8.000 a 10.000 australes. Después de una hora, Liendo intentó cortar el debate con una curiosa anécdota:

— Alfonsín siempre tuvo un subconsciente hiperinflacionario porque pensó que cada serie del austral debía imprimirse con el rostro de un presidente diferente, empezando con Rivadavia; así que, cuando se llegara al propio Alfonsín, ya hubiésemos volado por los aires. Como en ese camino debía aparecer Carlos Pellegrini en el billete de 10.000, pensé que había que dejarlo ahí, porque me inspiré en su figura para este plan.

Cavallo, Llach y Liendo discutieron bastante tiempo en qué nivel debían colocar la paridad cambiaria en 1991, ya que debatían dejar subir más el dólar o tener una banda de flotación

Más preocupado en pensar cómo atraer inversiones para sostener el tipo de cambio real que en el valor nominal de la moneda, Domingo Cavallo aceptó el curioso argumento de Horacio Liendo y cinco días más tarde anunció “su” plan de Convertibilidad.

El Banco Central pasó a estar obligado a mantener la relación entre las reservas y la base monetaria para sostener el precio de 10.000 australes por dólar, se suspendieron las cláusulas indexatorias de los contratos 89 y el Poder Ejecutivo quedó facultado para un cambio de moneda que se concretaría el 1 de enero de 1992.

El 23 de marzo, el banquero del Citibank Bill Rhodes llegó a Buenos Aires para intentar persuadir a Domingo Cavallo de la necesidad de elevar el pago mensual a los bancos por los intereses atrasados, que ya acumulaban USD 7.000 millones
El 23 de marzo, el banquero del Citibank Bill Rhodes llegó a Buenos Aires para intentar persuadir a Domingo Cavallo de la necesidad de elevar el pago mensual a los bancos por los intereses atrasados, que ya acumulaban USD 7.000 millones

Apoyo a la fuerza

El 23 de marzo, el banquero del Citibank Bill Rhodes llegó a Buenos Aires para intentar persuadir a Domingo Cavallo de la necesidad de elevar el pago mensual a los bancos por los intereses atrasados, que ya acumulaban USD 7.000 millones. El ministro le prometió estudiar el reclamo y, a cambio, le pidió que lo acompañara a una conferencia de prensa para hablar supuestamente sobre la marcha de las negociaciones con los acreedores privados.

Apenas se encendieron las cámaras y los grabadores, Rhodes no tuvo otra alternativa más que apoyar el flamante plan económico “porque va a llevar a la Argentina a una situación de orden en las finanzas públicas”. La convertibilidad ganaba el primer apoyo externo de peso en su primer día de vida.

El cuarto ministro de Economía del gobierno menemista, nacido en 1946 en la ciudad cordobesa de San Francisco y doctorado en Harvard, disfrutaba de su etapa más dulce apenas lanzó la convertibilidad. El diario The Wall Street Journal afirmaba que “Cavallo, de 44 años, es realmente ministro de Economía pero muchos le dicen primer ministro”. En 1992 las revistas Latín Finance y Euromoney lo declararon “hombre del año” y “ministro de Finanzas del año”, respectivamente; la inflación minorista cayó de 1.343,9% anual en 1990 al 0,1% en 1995; en 1991 llegó al 83,9% pero en 1992 bajó abruptamente al 17,5% y en 1993 al 7,3%. En tanto, el PBI creció un 8,9% en 1991, 8,7% en 1992, 6% en 1993 y 7,4% el año siguiente.

En los primeros años de la convertibilidad la inflación desapareció, el PBI pasó a crecer a tasas de 6% a 9%, pero el desempleo se elevó del 7% al 17% de la oferta laboral

Pero, en paralelo, otros desagradables indicadores también exhibieron un contundente ascenso: la tasa de desocupación del 7% saltó al 17,2% de la oferta laboral y la brecha de ingresos entre el 10% de la población más rica y el 10% más pobre se estiró de 12 a 22 veces. A fines de 2002, la diferencia se alargó a 38 veces.

Desde el canje del Brady hasta la renuncia del ministro, el índice de pobreza pasó del 18% al 26% y el nivel de indigencia del 3,6% al 7 por ciento.

Pero durante su luna de miel con el poder el “superministro” sólo estaba focalizado en cumplir con sus objetivos, sin reparar en los daños colaterales provocados por el programa económico.

Diferencias abismales

En 2022 la inflación apunta a consolidarse en torno del 80% o más. Hasta ahora, los analistas consultados por el Banco Central prevén que llegue al 72,6%, pero en un escenario sin más complicaciones. Como dijo Emmanuel Álvarez Agis, este año es fácil ponerle piso pero no techo al dato de la inflación, que podría acercarse a los tres dígitos.

Este año es fácil ponerle piso pero no techo al dato de la inflación, que podría acercarse a los tres dígitos (Álvarez Agis)

A diferencia de aquel 1991, cuando las reservas del Banco Central comenzaban a recomponerse por los decretos de desregulación del Estado, como destacó Diego Giacomini, este año llegan exhaustas y solo se sostienen por los desembolsos del FMI. Y aunque el desempleo abierto es del 7% de la oferta laboral, el subempleo llega al 12% y el 40% de la economía está en la informalidad, y el 37,3% de la población se ubica bajo la línea de la pobreza.

Carlos Leyba dijo a Infobae:el país está mucho peor que a fines de los 80, es otra sociedad luego del quiebre catastrófico que registró en materia de empleo y pobreza con la hiperinflación. Aquel Estado era poderoso, manejaba las empresas públicas y se paraba frente a los demás con mucho poder. Ahora ocurre todo lo contrario. Por lo tanto, luchar contra la inflación es mucho más complejo, sobre todo por el daño que hizo el kirchnerismo”.

Pablo Guidotti: "Una de las grandes preocupaciones que había era la altísima inercia inflacionaria y por eso uno de los artículos era la prohibición de indexar para frenar de golpe la inercia previa. Primero Cavallo pagó la enorme deuda flotante y luego comenzó a ordenar todo” (Martín Rosenzveig)Pablo Guidotti: “Una de las grandes preocupaciones que había era la altísima inercia inflacionaria y por eso uno de los artículos era la prohibición de indexar para frenar de golpe la inercia previa. Primero Cavallo pagó la enorme deuda flotante y luego comenzó a ordenar todo” (Martín Rosenzveig)

Pablo Guidotti, ex vicepresidente del BCRA y ex viceministro de Economía contó a Infobae: “la Argentina venía de la hiper de 1989 y 1990; en 1991, cuando se lanza el plan de convertibilidad, una de las grandes preocupaciones que había era la altísima inercia inflacionaria y por eso uno de los artículos era la prohibición de indexar para frenar de golpe la inercia previa. Primero Cavallo pagó la enorme deuda flotante y luego comenzó a ordenar todo”.

“Esa experiencia muestra que frenar una alta inflación se puede hacer en cuestión de meses, pero ahora la inflación está en ascenso y no se resolvieron los problemas que se resolvieron antes en ese momento: la deuda interna, por ejemplo. Y había una alta credibilidad política y el gobierno controlaba las cámaras del Congreso, en una etapa ascendente de poder político que permitió reformas del Estado y privatizaciones, mientras que ahora no hay reformas y el Ejecutivo es un lame duck”, precisó Guidotti.

La experiencia de la convertibilidad muestra que frenar una alta inflación se puede hacer en cuestión de meses (Guidotti)

Horacio Liendo agregó: ”El cuadro actual se parece más a 1990 que a 1991; todavía hay un nivel de monetización muy alto; sí hay una dinámica donde el fenómeno se independiza de las decisiones que toman las autoridades políticas: si tenés una base monetaria en al calle, dos bases de Leliqs, y una inflación del 70%, aunque no hubiera déficit fiscal, estás en un punto de no retorno”.

“La diferencia clave es que en 2002 el Banco Central volvió a endeudarse, a diferencia de la decisión que tomamos, por lo cual el único pasivo que había era el circulante; es más prudente que el Central no se pueda endeudar, como lo muestran los bancos centrales sanos. Así se pudo controlar la oferta monetaria y pese a la política contractiva, por la confianza que había no solo no se produjo una recesión si no que hubo un período muy expansivo. Ahora hay descontrol monetario y fiscal, porque se hizo una reestructuración de la deuda muy mala al castigar mucho al acreedor externo y eso hizo que el crédito desapareciera durante mucho tiempo, junto con un incremento del déficit fiscal: hay inconsistencias por todos lados”, destacó Liendo.

Alberto Fernández y Cavallo, otros tiempos, cuando trabajaban  juntosAlberto Fernández y Cavallo, otros tiempos, cuando trabajaban juntos

Juan José Llach, flamante presidente de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, dijo a Infobae que “hay una semejanza en los guarismos, pero no en los métodos. Difícilmente se llegue a los mismos resultados. La inflación anualizada en 1991 fue 84%, parecida a la proyectada para 2022 (digamos 80%). Pero las principales diferencias de política económica que encuentro son dos: se venía trabajando con el propósito de estabilizar de raíz la economía, ahora ausente. Y, además, hoy también se quiere bajar la inflación pero con controles y manteniendo el déficit fiscal o reduciéndolo a un ritmo muy lento”.

“Tiene similitudes ideológicas, por ejemplo, con Perón y Gelbard en el 73-74, proceso que terminó en 1975 con el Rodrigazo, o sea, explotó todo. Luego, el bien concebido plan Austral, también se tiró por la borda por presiones políticas. Es un sendero peligroso. El logro principal de la convertibilidad fue doblegar la inercia inflacionaria”.

Tiene similitudes ideológicas, por ejemplo, con Perón y Gelbard en el 73-74, proceso que terminó en 1975 con el Rodrigazo, o sea, explotó todo (Llach)

“Sus evidencias son contundentes. Entre diciembre de 1994 y diciembre de 2001, la inflación en la Argentina acumuló menos 2% y la de Estados Unidos 17%. Esto es histórico. Además, a partir de la ruptura de la convertibilidad, con una devaluación 3,5 a 1, la inflación fue del 30%. Se mantuvo la menor inercia inflacionaria hasta 2006 y allí, con el ridículo argumento de que un poquito de inflación no importa se volvió en pocos años a entre 20% y 30%. Ahora estamos proyectando ¡80%! América Latina, que tradicionalmente era el continente de la inflación ha logrado erradicarla desde principios de este siglo. Faltan dos países: Venezuela (en baja) y la Argentina (en alza)”, concluyó Llach.

En tanto, el ex viceministro Orlando Ferreres sostuvo que “en aquel momento, en 1990, tuvimos un problema del Banco Central que nos llevó a hacer el plan Bonex, pero se estaba en un rumbo positivo, ahora hay problemas de deuda interna; sí se parece en que en ese momento tampoco había reservas y por eso no se pudo implementar de inmediato la convertibilidad, pero sí se pudo comenzar la transformación del Estado que se mantuvo más allá del ministro de turno, primero Erman González, Domingo Cavallo y Roque Fernández”.

Orlando Ferreres: “Ahora se está yendo de nuevo por más controles, menos libertad de precios y todo eso va en contra del incremento de las inversiones"Orlando Ferreres: “Ahora se está yendo de nuevo por más controles, menos libertad de precios y todo eso va en contra del incremento de las inversiones”

“Ahora se está yendo de nuevo por más controles, menos libertad de precios y todo eso va en contra del incremento de las inversiones. La inflación tiene un piso del 80% pero no se sabe cuál puede ser el techo. No hay perspectivas de una mejora: en ese momento, estábamos mal pero íbamos bien; ahora estamos mal, pero vamos peor”, concluyó Ferreres, en referencia a una de las frases más famosas de Menem.

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LUCCIANO’S INVIERTE $500M Y ABRE LA PLANTA DE HELADOS ARTESANALES MÁS MODERNA DEL MUNDO

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La cadena de heladerías marplatense ya suma 60 locales y tiene presencia en España, Italia, Estados Unidos y Uruguay. Abre en su tierra natal una planta de 8.000 metros cuadrados que le permite crecer. Tiene 20.000 pedidos de franquicias de 50 países

El crecimiento de la cadena de helados artesanales Lucciano’s los obligó a repensarse. Comenzaron con una heladería en Mar del Plata en 2011y hoy tienen 60 locales, de los cuales 54 están en Argentina y 6 en el exterior en Uruguay (Montevideo y Punta del Este), Estados Unidos (Orlando y New Jersey), Barcelona y Roma. Además, suman 20.000 pedidos de franquicias de 50 países. Como tienen planes ambiciosos, en breve inaugurarán la planta de helados artesanales más moderna del mundo.

La marca Lucciano’s genera una magia especial, no sólo por la calidad de sus helados artesanales, sino también por la variedad y originalidad de sus productos como los famosos “icepops” y el diseño y decoración de sus locales. “Queremos llamar la atención, que entrar a un local sea una experiencia, que les guste ir y sacarse fotos, que todo sea instagrameable. Llegamos a cambiar todo lo conocido en materia de heladerias”, explicó Christian Otero, su padre Daniel fue el creador de la marca que hoy hace furor entre grandes y chicos.

Este año, Lucciano’s abrió locales en Parque Leloir, Ituzaingó; Mar de las Pampas y Posadas, Misiones. En el exterior abrió Punta del Este, Barcelona y Roma. “Nuestros planes son abrir este año: 10 locales más en Argentina en el segundo semestre, dos locales en Miami, uno en Orlando y otro en Málaga. Cerraremos el año con la apertura de 20 locales“, explicó Otero, responsable de la cadena.

Los pedidos de franquicias batieron todos los récords, tienen 20.000 solicitudes de 50 países hasta de la India. El desafío es importante. “Montamos una planta que nos dimos cuenta que nos iba a quedar chica, empezamos a franquiciar y estamos construyendo una planta nueva de 8.000 metros cuadrados, será la planta más moderna de helados artesanales del mundo y estará en Mar del Plata. La idea es que sea planta abierta para que el público pueda visitarla”, dijo el responsable de Lucciano’s.

Los dueños de Lucciano's
Los Otero, Daniel y sus hijos Franco y Christian, exportan sus helados al mundo

La planta actual tiene 2.500 metros cuadrados, pero desde hace un año comenzaron la construcción de la nueva planta. “Invertimos más de 500 millones de pesos y esperamos inaugurarla en Septiembre”, adelantó a BAE Negocios. Todo marcha viento en popa y seguramente implicará la incorporación de más trabajadores al plantel de la marca marplatense que ya da trabajo a 200 personas y suma 300 más en forma indirecta.

En Argentina, Lucciano’s ofrece 36 sabores a $1.900 el kilo y en Europa sólo 24 gustos a 26 euros. “Para poder abastecer el mercado, quintuplicaremos la capacidad de producción de nuestra planta actual”, acotó el dueño de la cadena.

Franquicias de heladerías Lucciano’s

En Argentina tienen 35 locales franquiciados y en el exterior, los dos de Uruguay y el de New Jersey. Para ser un franquiciado hay que cumplir algunos requisitos: “Queremos franquiciados que muestren pasión por la marca, necesitamos saber que la van a cuidar más o igual que nosotros. Si tienen alguna experiencia empresarial en gastronomía mejor, sino los formamos. Para sumarse a nuestra familia deben mostrar mucha pasión. Lo que buscamos son locales de no menos de 100 metros cuadrados”.

Lucciano’s no cobra regalías, el fee es muy bajo, no llega al 1% de la venta. “Nuestra utilidad es la venta del producto. Hacemos mucho foco en la decoración y el equipamiento que es importado. Depende el estado en el que encuentren el local, se puede tener una franquicia con una inversión de 15 millones de pesos. Lo ideal es recuperarla entre los primeros 18 y 24 meses”, explicó a BAE Negocios.

FUENTE : BAE NEGOCIOS

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