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Acuchilló a una embarazada y secuestró a la bebé: el aberrante crimen por el que ejecutaron a Lisa Montgomery

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Se trata de la primera mujer en enfrentar la pena de muerte a nivel federal en Estados Unidos desde 1953. Madre de cuatro hijos, le hizo creer a su nuevo marido que estaba otra vez en gestación. Todo era una gran mentira. Conoció a su víctima, de solo 23 años, por un chat de cría de perros de raza. El encuentro virtual fue la puerta al horror

FOTO TAPA : Bobbie Jo Stinnett tenía 23 años y estaba esperando a su primer hijo cuando Lisa Montgomery se cruzó en su camino

Estaba por ser madre por primera vez, cursaba un embarazo de ocho meses, y tenía 23 años cuando el horror la sorprendió por la espalda dentro de su propia casa en Skidmore, Missouri, Estados Unidos. Bobbie Jo y su marido, Zeb Stinnett, tenían en su propiedad un criadero de perros de la raza rat terrier (perros guardianes, más bien pequeños, que los norteamericanos usan mucho en las zonas rurales para combatir ratas y otras plagas) para complementar el dinero que les entraba por sus respectivos trabajos. Casualmente sería esta actividad la que conduciría a la cruel y violenta muerte de Bobbie Jo.

La joven madre y la apropiadora asesina

Bobbie Jo Stinnett nació y murió en el mes de diciembre: nació el 4 (en 1981) y murió el 16 (en 2004) con 23 años cumplidos. Inteligente y tímida, tenía un hermano menor al que adoraba, se casó con un amigo de toda la vida en 2003, dos años después de haber terminado su secundaria con honores.

Ella y su marido Zeb (23) trabajaban en la fábrica Kawasaki Motors Manufacturing Co. y, además, criaban en su casa perros rat terrier. Les venían muy bien esos dólares extra sobre todo ahora que tendrían su primer hijo.

Por su parte, Lisa Marie Montgomery tenía 36 años cuando se convirtió en la cruel carnicera de Bobbie Jo y arrastraba un historial de miedo. Había nacido el 27 de febrero de 1968 en una familia caótica. Fue violada por su padrastro durante muchos años y en la adolescencia buscó refugio en el alcohol. Cuando tenía 14 años su madre descubrió los abusos, pero dicen que la terminó culpando y la llegó a apuntar con un arma amenazándola.

Lisa Montgomery había cumplido 36 años y era madre de cuatro h hijos cuando le hizo creer a su nuevo marido que estaba embarazada (REUTERS)Lisa Montgomery había cumplido 36 años y era madre de cuatro h hijos cuando le hizo creer a su nuevo marido que estaba embarazada (REUTERS)

Terminó escapando de su casa a los 18 para casarse con Carl Bowman. Tuvieron cuatro hijos y, en 1990, por consejo médico decidió ligarse las trompas para no tener más niños. Se separaron brevemente en 1993, pero recompusieron la relación. En 1998 fue él quien decidió separarse definitivamente. Un tiempo después Lisa conoció a otro hombre separado, el electricista Kevin Montgomery, que tenía 3 hijos. Se casaron en el año 2000.

La pareja se mudó a vivir con los 7 hijos (los 3 de él y los 4 de ella) y los padres de Kevin.

Seis días antes del crimen de Bobbie Jo, el primer marido de Lisa había solicitado a la justicia la custodia de los dos hijos menores de los cuatro que habían tenido juntos. Para entonces, Lisa llevaba ya un tiempo simulando otro embarazo de Kevin.

Encuentro virtual fatal

Bobbie Jo y Lisa Montgomery se conocieron online, en un chat de perros de la raza que ambas criaban titulado Ratter Chatter. Intercambiaron correos electrónicos y durante mucho tiempo compartieron amenas charlas. En ese chat Bobbie Jo anunció feliz que estaba esperando la llegada de su primer hijo para enero de 2005. Otra participante, Lisa Montgomery de Melvern, Kansas, también anunció que había estado embarazada de mellizos, pero que uno había muerto y que esperaba dar a luz al que había sobrevivido en diciembre. Las conversaciones giraban en torno a sus vidas que parecían tener muchas cosas en común.

En abril de 2004 Bobbie Jo y Lisa con sus “embarazos” recién comenzados se encontraron en un show de rat terrier en Abilene, Kansas. Hay una foto de ese show canino que las muestra juntas. Zeb Stinnett también está en la imagen en un extremo. Todo era normal hasta entonces.

Lisa Montgomery (segunda desde la izquierda) junto a Bobbie Jo (primera desde la derecha) y el marido de quien fue su víctima, Zeb Stinnett, en una exposición caninaLisa Montgomery (segunda desde la izquierda) junto a Bobbie Jo (primera desde la derecha) y el marido de quien fue su víctima, Zeb Stinnett, en una exposición canina

Siguieron intercambiando mensajes sobre los buenos y malos momentos de los embarazos, ideas de nombres, lo que deberían ir comprando para los bebés. Hacia fines de 2004 Jason Dawson (amigo de Bobbie Jo, criador y participante también del chat de rat terrier) recibió un mail de una mujer llamada Darlene Fischer a quien no conocía. Darlene le preguntó a Dawson si sabía de alguien que quisiera dar cachorritos en adopción: ella quería comprar uno para sus hijos. Dawson, que sabía que Bobbie Jo tenía varios, le pasó su nombre y su sitio web www.happyhavenfarms.com. Darlene se puso en contacto por mail con Bobbie Jo y también por Ratter Chatter. Esta vez su usuario en el foro era fischer4kids (fisher4hijos) y dijo a los miembros del grupo que vivía en Fairfax, Missouri, a 25 minutos de auto de la casa de Bobbie Jo.

Lo que ninguno sabía era que esa supuesta interlocutora que se identificaba como Darlene Fischer era en realidad Lisa Montgomery, de Kansas. Todo estaba planeado meticulosamente por Lisa.

El mensaje del miércoles 15 de diciembre de 2004, de Darlene a Bobbie Jo, en el chat de los criadores decía: “Me recomendó contactarte Jason Dawson. Como no pude encontrarte por mail ni por teléfono te escribo por acá. Por favor contactate conmigo cuanto antes porque estamos considerando comprarte uno de tus cachorritos y quisiera hacerte un par de preguntas”.

Bobbie Jo y Zeb-Stinnett se habían casado en 2003, un año después esperaban con ilusión a su bebaBobbie Jo y Zeb-Stinnett se habían casado en 2003, un año después esperaban con ilusión a su beba

Bobbie Jo, que era muy cuidadosa y exigente con sus ventas porque adoraba a sus perros, le respondió más tarde ese mismo día: “Darlene, te mandé por mail la dirección así podemos encontrarnos. Espero que este mail te llegue. Un placer chatear con vos por messenger, y espero seguir haciéndolo mañana. Gracias. ¡Hablemos pronto, Darlene! Que tengas una linda tarde. Bobbie.”

La cita era para el día siguiente, jueves 16 de diciembre de 2004, a las 14.30 hs.

El jueves 16 de diciembre

Ese jueves era un día corriente. Zeb Stinnett salió para trabajar como lo hacía siempre y dejó a Bobbie Jo en casa con los perros, esperando la llegada de una tal Darlene Fischer que quería ver los cachorros.

A eso de las 14.15 Bobbie Jo llamó a su madre, Becky Harper, por teléfono. Estaba contándole que esperaba a esta mujer interesada en sus perros cuando golpearon la puerta. Eran las 14.30. Cortaron la comunicación. Sería la última vez que madre e hija hablarían. Bobbie Jo abrió la puerta y dejó pasar a quien creía ser Darlene Fisher.

No se sabe si Bobbie llegó a reconocer a Montgomery, a quién había visto una vez en su vida, pero no hubo mucho tiempo porque apenas le dio la espalda Lisa se lanzó sobre ella. Le enroscó en el cuello una cuerda rosada que había llevado y comenzó a apretar con fuerza y sin pausa, hasta que Bobbie Jo dejó de luchar y cayó pesadamente al piso.

En la lucha, la víctima llegó a arrancarle con sus manos mechones de pelo a su atacante. Con Bobbie Jo desmayada, Lisa la dio vuelta y con un cuchillo de cocina comenzó a abrir su abdomen. Una vez que el tajo hecho fue lo suficientemente grande, extrajo al bebé (que resultó ser una niña) y cortó cuidadosamente el cordón umbilical. Luego envolvió a la recién nacida en una manta y, con ella en brazos, corrió hasta su Toyota Corolla rojo y se marchó. Tenía que conducir unos 200 kilómetros.

Lisa Montgomery con uno de los perros rat terrier. Usó un chat de crianza de perros para conectarse con quien sería su víctimaLisa Montgomery con uno de los perros rat terrier. Usó un chat de crianza de perros para conectarse con quien sería su víctima

La doctora Mary Chase (jefa médica y perito forense del condado de St Louis, quien ha conducido unas 10 mil autopsias muchas de ella producto de homicidios) tuvo una visión mucho más descarnada de lo que habría ocurrido. En el juicio contra Lisa Montgomery sostuvo que Bobbie Jo luchó y se defendió mucho más de lo que se creía. Dijo que con el primer intento de ahorcamiento Bobbie Jo cayó desmayada. Fue entonces que Lisa tomó el cuchillo y practicó la primera incisión en su panza, pero mientras está haciéndolo la víctima recobró la conciencia y, desesperada, intentó pararse para pelear por su vida. Lisa volvió a recurrir a la soga que tenía Bobbie Jo en el cuello y la apretó hasta que la asfixió. Prueba de esto, dice la doctora Chase, es la sangre en las plantas y los dedos de los pies que tenía la víctima: eso indicaría que intentó pararse luego del primer tajo cuando ya sangraba.

Mostró al jurado las fotos de los pies y también del cuello, donde se veían las dos marcas de ahorcamiento. Además, la víctima tenía cortaduras defensivas en sus manos y un buen golpe en el puente de la nariz. Había sido una brutal carnicería.

El cuerpo sin hijo

Como su hija no pasó a buscarla por el trabajo como habían quedado, Becky Harper, caminó hasta la casa de Bobbie Jo. A las 15.30 abrió la puerta y comenzó a llamarla. La encontró en el cuarto del fondo, donde estaban las perreras para los cachorritos. Bobbie Jo se encontraba en el suelo, en el medio de un charco de sangre. Beckie inmediatamente llamó al 911 y, en medio de llantos y gritos histéricos, intentó explicar: ” (…) hay sangre por todos lados (…) ella estaba embarazada… es como si su estómago hubiese explotado”. También pudo balbucear que no había señales del bebé.

Los paramédicos llegaron inmediatamente, pero no la pudieron revivir. Bobbie Jo fue declarada muerta a las 16.27, al llegar al hospital San Francis, de Maryville. En las manos de la víctima había varios mechones de pelo rubio.

Becky explicó, a los primeros policías que la entrevistaron, que había hablado con su hija una hora antes de encontrarla y que ella le había dicho que esperaba una visita de una mujer de Fairfax y que, justo mientras estaban hablando, habían golpeado a la puerta. Su hija había cortado el teléfono para ir a recibir a su asesina.

Búsqueda contrarreloj

La policía comenzó rápidamente la investigación. Temían que el bebé estuviera en gravísimo peligro y con un alto distrés después de un parto tan violento. Debían encontrarlo.

No había signos de que la entrada hubiese sido forzada.

La policía quería disparar el Alerta AMBER para niños desaparecidos y en peligro inminente, pero como no tenían descripción del bebé y eso no estaba descripto en los protocolos, al principio la alerta les fue negada. Por suerte, el contacto con el congresista Sam Graves pudo destrabar le disyuntiva y, finalmente, procedieron a dar el alerta. En cuestión de segundos la noticia se difundió por toda la nación.

Lisa Montgomery se llevó la beba y le dijo a su esposo que el parto se había adelantado Lisa Montgomery se llevó la beba y le dijo a su esposo que el parto se había adelantado

Fue una criadora de la raza de perros rat terrier, de Carolina del Norte, llamada Dyanne Siktar la que vio las noticias y ató cabos. Reconoció la foto de la joven embarazada de Missouri asesinada. La consideraba casi una amiga luego de tantas conversaciones en el Ratter Chatter. Sitkar entró al chat y encontró que todos estaban muy conmovidos. Mirando los posts de los últimos días, pensando qué podría haber pasado, descubrió un par de mensajes de ida y vuelta entre Bobbie Jo y una tal Darlene Fischer el día anterior al crimen. En ellos Bobbie Jo y Fisher se intercambiaban los mails y las direcciones de sus casas. El hallazgo le dio desconfianza y llamó al FBI para contarles lo que había descubierto. Fue la investigadora perfecta. Los agentes quisieron rastrear a Darlene Fischer, pero no existía nadie en la zona con ese nombre. Los analistas forenses informáticos del FBI buscaron el IP de dónde provenían los mails que había recibido en su computadora la joven asesinada.

Los dichos de la madre de Bobbie Jo sumados a la declaración de un testigo que decía haber visto un auto rojo viejo y sucio en la entrada de la propiedad de los Stinnett a las 14.30 y los chats que los detectives encontraron en la red, condujeron a una mujer de 36 años: Lisa Marie Montgomery, en la calle South Adams Road, en Melvern, Kansas.

La historia que contó Lisa

El 17 de diciembre, en el café Whistle Stop, de Melvern, Lisa y Kevin Montgomery presentaron a sus amigos a la nueva integrante de su familia: Abigail.

Lisa les contó a todos, esa mañana, su aventura maternal: mientras estaba en un shopping de Topeka, el día anterior, se le había desencadenado el trabajo de parto. Había sido llevada a un centro de salud donde había nacido la bebé. Lisa siguió relatando que desde allí mismo había llamado a su marido a las 17.15 contándole la novedad y le había pedido que las fuera a buscar.

La pequeña Victoria Stinnett, a quien la asesina había bautizado como AbigailLa pequeña Victoria Stinnett, a quien la asesina había bautizado como Abigail

Kevin (que trabajaba en Acme Sign Inc) tomó a dos de sus hijos adolescentes y los subió a su camioneta para ir a recoger a su mujer y a su pequeña hija recién nacida. En un parking de Topeka recogieron a madre e hija y volvieron en dos autos. El Toyota Corolla rojo de Lisa lo condujo uno de los dos adolescentes. Los amigos, asombrados, creyeron la historia y declararon que la bebé era pequeña, pero que se veía muy saludable.

Nadie podía sospechar tan truculenta historia detrás de la pequeña Abigail.

Detención y confesión

Los detectives Fritz y Strong, el viernes 17 de diciembre, fueron enviados hasta la casa de campo de los Montgomery, en Melvern. La esperanza era encontrar al bebé robado con vida.

Sorprendieron al matrimonio Montgomery sentado en el sofá. En la pantalla del televisor se veía grande Alerta Amber: estaban pasando la noticia del crimen y el recién nacido desaparecido.

Lisa tenía a la bebé en brazos, su cabecita perfectamente redonda fue lo primero que llamó la atención de los agentes. Era una beba claramente producto de una cesárea. No lloraba y parecía en perfecto estado. Los agentes se identificaron e hicieron lo mismo con los dueños de casa. Luego empezaron a preguntar por la recién nacida.

Lisa, sin pestañear, contó la misma historia que les había relatado a sus amigos, en el café, hacía unas horas. Pero los policías chequearon en el centro de salud. Allí les dijeron que el jueves no había nacido ningún bebé. La pareja fue llevada hasta la oficina de los grupos antinarcóticos para ser interrogada. Los dos veteranos oficiales se sentaron a entrevistar a Lisa. Poco a poco ella empezó a confesar.

Zeb Stinnett con su hija recién nacida: a pesar del dolor el joven dijo que haberla recuperado había sido "un milagro"Zeb Stinnett con su hija recién nacida: a pesar del dolor el joven dijo que haberla recuperado había sido “un milagro”

El agente Fritz recordó en una entrevista: “Puse mi silla pegada a la de ella, nuestras rodillas se tocaban. Me corrí un poco y ella puso su mano en mi mano y yo puse mi otra mano encima y le dije: ‘Necesitamos aclarar esto. Necesitamos llegar al fondo y que cuentes todo’”. Y Lisa habló. Fue entonces que escucharon la historia más terrible de sus vidas. Lisa Montgomery admitió lo que había hecho. Cuando se lo informaron a su marido, él entró en shock. Realmente había creído que su mujer estaba embarazada y que Abigail era su hija.

Lisa fue arrestada. Kevin nunca fue acusado de nada, le creyeron que no estaba al tanto de los hechos. Kevin expresó sincera compasión por los Stinnett: “Esto debe ser mucho más duro para ellos que para mí. Estoy seguro de que conseguirán apoyo emocional de su iglesia y de su comunidad”.

Una vez confesado el crimen, las autoridades llevaron inmediatamente a la bebé al hospital de Topeka. Allí la esperaba su desolado padre Zeb Stinnett. Los estudios de ADN de la recién nacida confirmaron rápidamente que era la hija de Bobbie Jo y Zeb.

Luego de una corta estadía en el hospital Zeb fue autorizado a llevársela a su casa. A pesar del nacimiento traumático la beba estaba en perfectas condiciones. Era milagroso.

Bobbie Jo fue enterrada el cementerio Hillcrest Cemetery, en Skidmore, en un día heladoMás de 400 personas fueron a despedirla reunidos por el espanto. El que ofició la ceremonia fue el mismo pastor que, un año antes, había casado a Zeb y Bobbie Jo: el reverendo Herald Hamon de la Iglesia Cristiana de la ciudad.

El entierro de Bobbie Jo. Su marido Zeb mira el féretro blanco sin poder creer el horror vivido (Reuters)El entierro de Bobbie Jo. Su marido Zeb mira el féretro blanco sin poder creer el horror vivido (Reuters)

En busca de motivos para entender el espanto el empleador de Lisa Montgomery dijo que no había nada para remarcar de su ex empleada. “Nada que pudiera hacer pensar que era capaz de hacer algo así”, declaró a la policía, Kirk Williams, el dueño de la franquicia del restaurante de comidas rápidas Wendy’s. Lisa no iba a trabajar desde mediados de noviembre, relató. Él creía que ello era debido a que tenía un embarazo muy avanzado.

Pero durante el juicio a Lisa Montgomery se hizo evidente que ella llevaba años mintiendo a todos. Entre los testigos en su contra estuvieron sus dos maridos, la ex de uno de ellos y el amigo de Bobbie Jo, Jason Dawson, quien fue el que conectó a Darlene (Lisa) con Bobbie Jo.

Carl Bowman, su primer esposo, estaba en medio de una batalla judicial con la acusada por la custodia de sus hijos. Él testificó que su ex mujer no podría haber estado embarazada como decía porque, en 1990, se había ligado las trompas, después del nacimiento de su último hijo que nació sietemesino. La intervención se la había recomendado el obstetra luego de ese parto tan prematuro. Aun así, después del procedimiento, Lisa inventó cinco embarazos más, dos mientras todavía estaba casada con Carl Bowman. Después de separados, siguió con las fábulas.

Bowman, que pedía en la justicia la tenencia de sus hijos menores, la había amenazado con revelar sus mentiras respecto de los embarazos. Lamentablemente, eso podría haberla empujado a dar el paso final que ya venía elucubrando desde hacía mucho tiempo.

El día anterior al crimen, Lisa llamó a Bowman. Le dijo que esta vez le iba a probar que era cierto, que ella no mentía, que tendría un bebé y que “él estaba equivocado”.

Bowman aseveró a la prensa, apenas Lisa fue arrestada: “Ella nunca estuvo embarazada. Y no perdió ningún bebé, todo es una gran mentira”.

Zeb Stinnett y la pequeña a quien llamó VictoriaZeb Stinnett y la pequeña a quien llamó Victoria

Por su parte, Kevin Montgomery declaró que su mujer había asegurado estar embarazada en tres ocasiones mientras estuvieron casados. Él le creyó las tres veces. Las dos primeras veces Lisa le dijo que algo andaba mal con el bebé que se gestaba y terminaron en abortos. La tercera vez fue la que culminó con él yéndola a buscar a Topeka cuando ella le anunció el repentino nacimiento de su hija. Kevin aseguró haber creído genuinamente en todo lo que ella decía. Si bien reconoció que un familiar de Lisa le había dicho que ella se había ligado las trompas, él reconoció no saber qué significaba eso exactamente.

La ex mujer de Kevin, Lori Colwell, también fue una testigo del caso. Ella estaba convencida de que Lisa engañaba a su ex diciéndole que estaba embarazada. Admitió, además, que Kevin no poseía suficientes recursos sociales para manejar a Lisa y que era fácilmente manipulable.

En las audiencias preliminares, un neurocientífico muy reconocido presentado por la defensa, Vilayanur Ramachandran, testificó que Lisa había sufrido numerosos golpes en la cabeza por parte de sus padres y sus maridos. Esos abusos físicos podrían haber dañado su cerebro en aquella región que controla las agresiones. Sus abogados defensores primero intentaron culpar del hecho al hermano de Lisa Montgomery, pero él tenía una coartada fehaciente. Así que luego fueron por otra causa: ella padecía pseudociesis (embarazo psicológico), una condición mental que puede llevar a una mujer a presentar síntomas de embarazo y creer falsamente que está gestando un bebé. Los médicos de la defensa dijeron también que Lisa sufría depresión, desorden de la personalidad y síndrome post traumático. Un cóctel de patologías que apuntaban a alejarla de la pena de muerte.

Pero ni el fiscal ni los expertos de la acusación estuvieron de acuerdo con estos diagnósticos. El prestigioso psiquiatra forense Park Dietz (el mismo que trabajó en los casos de los asesinos Jeffrey Dahmer y Ted Kaczynski “Unabomber”, así como en el de Susan Smith, una mujer que ahogó a sus dos hijos para conservar un amante) consideró que los argumentos para salvarla eran indignantes.

El fiscal Mate Whitworth aseguró que Lisa Montgomery planeó el asesinato con premeditación y sostuvo que los terribles abusos que había sufrido no eran causa suficiente para explicar la detallada planificación de su crimen. Habían encontrado sus búsquedas en Internet sobre cómo practicar una cesárea. De hecho, el sheriff Ben Espey, que había llegado primero a la escena del crimen, atestiguó crudamente: “Bobbie Jo tenía heridas dentadas en su bajo abdomen. Noté que su estómago había sido brutalmente abierto”.

Lisa Montgomery fue juzgada por un delito federal (porque ocurrió en dos estados diferentes): secuestro terminado en muerte.

Lisa Montgomery en la foto sacada por el servicio penitenciario (EFE)Lisa Montgomery en la foto sacada por el servicio penitenciario (EFE)

El 22 de octubre del 2007, el jurado la encontró culpable de asesinato y, el 26 de octubre, recomendó para ella la pena capital. El 4 de abril del 2008, el juez Gary A. Fenner, la sentenció oficialmente a muerte. El 19 de marzo de 2012, el Tribunal Supremo de los Estados Unidos negó una petición de clemencia que hizo Montgomery.

Lisa Montgomery, con 52 años, fue ejecutada este miércoles en Texas. El número carcelario que la identifica es el 11072-031.

El milagro de obtener una Victoria

El macabro caso tuvo amplia repercusión en los medios y fue relatado en dos libros: Baby Be Mine (Este bebé será mío), de Diane Fanning, y Murder in the Heartland (Asesinato en la tierra del corazón), de M. William Phelps. La historia de Lisa llegó también al famoso programa de televisión de Larry King, donde contaron que Bobbie Jo Stinnett era la tercera persona de la familia en ser asesinada: una prima había perdido la vida en manos de un novio y otra había desaparecido para luego ser hallada muerta. También fue recreado para la pantalla, en Deadly Women (Mujeres que matan), en el episodio Obsesión Fatal y, además, se narró en el 5 capítulo del documental Nadie vio nada, en agosto de 2019.

Bobbie Jo no tuvo la oportunidad de conocer y amar a su hija. Pero su marido Zeb decidió ponerle a la bebé un nombre que evocara el milagro ocurrido aún experimentando la más horrenda de las pesadillas. Porque en el medio de una muerte atroz, se dio la maravilla de la vida. Por eso, él decidió llamarla Victoria Jo Stinnett. Una Victoria conquistada por sobre las lágrimas y que hoy ya tiene 16 años.

La ejecución

Cuando se levantó la cortina de la sala de ejecuciones este jueves, Montgomery pareció momentáneamente desconcertada al ver a los periodistras que la observaban desde detrás de un grueso vidrio. Cuando comenzó el proceso de ejecución, una mujer que estaba de pie junto a ella, se inclinó, le sacó la mascarilla y le preguntó si quería decir unas últimas palabras. “No”, contestó Montgomery en voz baja.

Movió los dedos nerviosa durante varios segundos, pero no mostró más signos de angustia y cerró rápidamente los ojos.

(Artículo publicado originalmente en octubre de 2020)

 

Por Carolina Balbiani

INFOBAE

Internacional

EL RECUERDO DE LA PERIODISTA MARPLATENSE QUE VIVIO EL HORROR DEL 11-S

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Las sirenas, las corridas, las personas cubiertas de polvo. Pero sobre todo el olor. Un olor a humo constante, dulce, muy fuerte, que lo impregnaba todo. Ésos son los primeros recuerdos que se le vienen a la mente a Patricia Muñoz, periodista marplatense radicada hace 28 años en Estados Unidos que el 11 de septiembre de 2001 trabajaba a medio kilómetro del World Trade Center (WTC), en el momento en que dos aviones secuestrados por terroristas identificados con Al Qaeda impactaban en las Torres Gemelas de Nueva York.

“A los 6 meses volví a ese lugar y todavía se sentía ese olor en el aire; necesité varias semanas, si no meses, para procesar todo eso”, dice en una entrevista con LA CAPITAL.

“Ese martes era un día hermoso, esa semana habían comenzado las clases –reconstruye-. Mi jefe era chileno así que estábamos hablando de que en Argentina se celebraba el ‘Día del Maestro’ y que en Chile era el aniversario del atentado contra Salvador Allende”.

Patricia -que tenía 35 años- traducía y redactaba noticias financieras en español para la compañía Dow Jones desde una oficina ubicada en el Harborside Financial Center –una extensión del WTC del otro lado del Río Hudson-, a 15 minutos de las Torres en tren y media hora de a pie.

A las 8.46, mientras elaboraba el comentario de preapertura de los mercados, escuchó el estruendo de un golpe y, desde un ventanal que daba al World Trade Center, vio salir humo de la Torre Norte.

Pensó que se trataba sólo de un incendio.

“Una de las premisas en Dow Jones es que para que algo sea noticia tiene que ‘mover los mercados’. Mi jefe pensó que esto no los movería, así que cada uno siguió con lo que estaba haciendo”, repasa.

Pocos minutos después llegó el segundo sacudón.

Entonces vio el avión: era el vuelo 175 de United Airlines con destino a Los Ángeles comandado por cinco miembros de Al Qaeda que, a más de 800 kilómetros por hora, se metía de lleno en la Torre Sur, dejando en claro que se trataba de un atentado.

“El polvo del aire se quedaba pegado en la nariz”

Imposible imaginar en ese primer instante la magnitud de lo que estaba pasando, difícil pensar que se trataba del peor ataque terrorista hacia Estados Unidos, un suceso que, a poco de iniciado el siglo XXI, marcaría a fuego la historia mundial.

Luego se supo que los aviones secuestrados fueron 4 y que, además de las Torres Gemelas, impactaron en el Pentágono de Washington y en un campo de Pensilvania, dejando un total de 2.977 muertos y más de 25 mil heridos.

“Estábamos en New York”, dice Patricia. “Y siempre pasa algo en New York. Dos días antes teníamos a un francés colgado de la Estatua de la Libertad con un paracaídas”, recuerda.

Por eso -asegura- “tardamos un poco en caer. Creo que el humo estuvo por mucho tiempo y lo tapó todo; el día que se fue y quedó el agujero donde estaban las Torres nos dimos cuenta de que ahí había algo enorme”.

Lo que siguió después es conocido.

“Nos evacuaron a todos. La calle era un caos total, un descontrol de sirenas, había gente llena de polvo y el polvo del aire se te quedaba pegado en la nariz”, recapitula.
Y agrega que “durante semanas tuvimos ese olor a humo constante, como dulce, muy raro. Y las luces… ya en la ruta se veían los reflectores porque los rescatistas estaban toda la noche buscando cuerpos”.

“Necesité varias semanas, si no meses, para procesar todo eso”, sostiene la periodista marplatense.
“A los 6 meses volví al lugar y todavía se sentía ese olor en el aire”, remarca.

“Todo el mundo se vio afectado de alguna manera”

Ese 11 de septiembre el mundo siguió la caída de las Torres a través de las pantallas de TV, decenas de personas fotografiaron o filmaron diferentes secuencias y aún hoy sigue apareciendo material inédito con registros del momento.

Patricia cuenta que “nosotros teníamos celulares pero nadie tenía conexión porque las antenas estaban en el World Trade Center, así que cuando me pude comunicar con mi marido ya había sacado a las chicas (que tenían 2 y 5 años) de la escuela y mi vieja ya había llamado, desesperada”.

También se acuerda de que recién pudo regresar a su casa a la medianoche, cuando despejaron las rutas.
“Tuve que devolver varios llamados y, al día siguiente, volver a mi lugar de trabajo”, revive.

El ventanal de su oficina por el que vio el ataque quedó cerrado porque a muchas personas les producía dolor evocar esa imagen.

“Todo el mundo quedó afectado de alguna manera”, considera.

“Yo vivo en un pueblo muy chiquito, en Old Bridge. Allí perdimos a 8 personas y hay pueblos que perdieron a muchísima gente”, acota.

“El miedo duró poco”

Dos décadas después, Muñoz describe las impresiones que le dejó el atentado.

“Tuve la sensación de que esto iba a cambiar la historia de Estados Unidos, y realmente así fue”, resalta.

Y analiza que “acá había una sensación de que todo lo malo que pasaba, pasaba afuera, entonces fue duro para mucha gente entender que no estaban tan seguros acá, que no era tan fácil aislarse del mundo y protegerse”.

La periodista, que actualmente trabaja en la Universidad estatal Rutgers de New Jersey, destaca en ese sentido que lo que más afectó a la sociedad estadounidense fue la pérdida del sentimiento de seguridad.
Yo siempre cuento que vengo de un país en el que la gente está acostumbrada a que las cosas salgan mal, y que por eso tiene un plan B, C, D y E. Pero acá creen que todo va a salir bien todo el tiempo”, dice, y explica que “luego vi que el miedo duró poco porque había que salir adelante, había que levantar el país, algo muy propio del orgullo norteamericano”.

“En ese momento –recuerda- el presidente George Bush dijo: ‘todo el mundo al shopping a gastar plata porque es la única manera en que saldremos adelante. Si todos se encierran en sus casas con miedo y dejan de comprar, esto se paraliza y ganan ellos’”.

“Ése fue el mensaje”, concluye.

El debate a 20 años

A 20 años del atentado a las Torres Gemelas y el Pentágono, cada decisión vinculada a conmemorar el 11 de septiembre es puesta a consulta y debate social.

“Cada cosa pequeña que se hace era y es una conversación, es todo muy sensible”, dice Patricia Muñoz desde Nueva York.

En ese marco recuerda que, después del 11-S, “estuvimos una semana en la que lo único que mostraba la televisión durante las 24 horas eran las Torres cayendo. Al año se dejaron de mostrar, incluso se borraron de las películas, y a los 5 años se volvió a hablar nuevamente del tema”.

“Al mismo tiempo se empezó a debatir qué iba a pasar en New York, si se haría un cementerio, un Memorial, cómo se iba a conservar…”, relata a LA CAPITAL.

Y explica que “hace 10 años se decidió que se terminaba la recordación del 9/11 y que, en cambio, se empezaba a enseñar el 9/11 en las escuelas porque ya los chicos que entraban no lo habían vivido”.

En este aniversario volverán a brillar las luces: se trata de dos haces de luz azul que simulan a las Torres Gemelas.

“Con el tema del Covid viene todo más controlado, pero sí los familiares van a leer los nombres de las personas fallecidas, lo cual ya la convierte en una ceremonia de casi 3 horas”, cuenta Patricia.

Y destaca que “todavía hay gente en New York que ese día no va a trabajar, que se toma el día de forma especial”.

FUENTE: Nota de la periodista Luciana Mateo, protagonista de la historia para La Capital.

 

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Deportes

FUNCIONARIOS DE SANIDAD SUSPENDEN EL PARTIDO BRASIL – ARGENTINA ENTRANDO AL CAMPO DE JUEGO. LA SELECCION RUMBO AL AEROPUERTO

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Lo ocurrido en el partido por las eliminatorias del mundial Qatar 2022 entre Argentina y Brasil sirve para entender definitivamente que el futbol no está por encima de las leyes.

Hace muchos años que los organismos que rigen el fútbol mundial pretenden colocarse por encima de las leyes de los países, como si FIFA, CONMEBOL, UEFA, CONCACAF o las ligas locales -en nuestro caso la AFA– fuesen estados supranacionales que se rigen por sus propias normas y con  criterio de soberanía jurídica.

Nada más lejos de la realidad y nada tan propio de un actividad comandada por personas que hacen de la moral pública, el respeto institucional y el cumplimiento de las leyes un festín de burlas e incumplimientos que solo el fanatismo de los seguidores del fútbol -que convierte en irracionales a los seres humanos a la hora de expresar amor a sus colores- puede terminar por ocultar o soslayar.

Si a ello le sumamos un periodismo inculto e incapaz de enhebrar un pensamiento que no pase por la genuflexión a los ídolos de turno y la falta de voluntad de aprender, estudiar y tratar de tener una mirada un poco menos epitelial que la de los barrabravas, tendremos un cóctel explosivo que terminará dejando el amargo sabor de la soberbia, la brutalidad y la confusión mental.

Un periodismo que clamaba que las autoridades brasileñas «debieron avisar antes» como si la publicidad de las leyes no fuese, en el mundo entero, «aviso» suficiente de la obligatoriedad de cumplirlas. O como, en el paroxismo de la estupidez y la incultura, afirman en TyC Sports que «el gobierno de Brasil se permitió pasar por arriba de normas dictadas por la CONMEBOL» (sic).

Solo así puede entenderse que, pese a la intimación del estado soberano del Brasil, acerca de la obligatoriedad por parte de cuatro jugadores argentinos de cumplir con una cuarentena fijada por un decreto presidencial, las autoridades de la AFA y de la CONMEBOL hayan resuelto que una decisión de ambas organizaciones podía pasar por encima del ordenamiento legal del país anfitrión.

La Confederación Brasilera de Fútbol supo ser más prudente: los jugadores de su seleccionado que pertenecen a clubes del Reino Unido no fueron convocados por Tite para evitar que a ellos les ocurriese lo que terminó aconteciendo con los argentinos. No todos son tan burros ni todos tan soberbios…

Y así, mientras el mundillo argentino perorateaba dentro y fuera de la cancha hablando de injusticias, confundiendo asociaciones futboleras con estados constitucionales y soberanos, haciendo un guiso en el que un comunicado de la CONMEBOL se cocinaba con el mismo hervor que una ley brasilera y pretendían «análisis finos» frente a una torpe violación de parte de la delegación argentina de una disposición legal clara y pública del estado brasilero, que terminó en este verdadero papelón.

Y aunque sea antipático decirlo -es sabido que no hay nada que enfurezca más a un argentino que una verdad que no le conviene- si se respetan los reglamentos vigentes nuestro seleccionado perderá los puntos ya que abandonó el campo de juego, cosa que los brasileros se cuidaron mucho de hacer, y ello es lo que fijan las normas internacionales.

Para la FIFA si un partido se abandona antes del medio tiempo, el partido se volverá a jugar, a menos que, en opinión del árbitro, uno o ambos equipos participantes hayan provocado el abandono del partido. 

¿Alguien puede creer que la continuidad del team brasilero en la cancha no esté vinculada a un claro consejo legal de su dirigencia para no abandonar el campo, y por consiguiente el partido, habilitando la posibilidad de seguir el encuentro en otra fecha?. Los únicos que se fueron, y por lo tanto abandonaron, son los nuestros.

Pero ese ya es otro tema y se verá que es lo que ocurre. Por ahora lo importante es que entendamos de una vez por todas que el fútbol no está por encima de la ley, que sus organizaciones pueden ser multinacionales pero no están por sobre los estados y que ya es hora que cosas como la compraventa de seres humanos, la prohibición de que los clubes federados recurran a las leyes nacionales cuando ven afectados sus derechos y la organización de acontecimientos internacionales no son parte de un mundo propio y mucho menos que de una visión caprichosa del estado de derecho. Fuente: Adrian Freijo para Libre Expresion.

 

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Deportes

ORGULLO DE PLATA MARPLATENSE

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En el Centro Acuático de Tokio, Matias de Andrade hizo historia para el deporte Argentino y de Mar del Plata ganando la medalla de plata en los 100 metros espalda categoría S6 de natación. En su segunda final consecutiva de Juegos Paralímpicos -previamente lo hizo en Río de Janeiro 2016- cronometró 1:15.40 para subirse al podio y revalidar los antecedentes internacionales que posee hace una década.
Desde la serie eliminatoria De Andrade mostró un gran nivel. Tanto, que mejoró en un segundo su mejor marca personal con 1:14.38, lo que le permitió acceder a la final con el segundo mejor tiempo.

Año tras año, competencia tras competencia, el nadador marplatense ha mostrado consistencia en su performance en los 100 espalda. Y en su tercer Juego Paralímpico logró su tan anhelada medalla en el máximo evento deportivo a nivel mundial. Una medalla que, para Mar del Plata, se negaba desde Atenas 2004, cuando Betiana Basualdo fue bronce en los 100 metros libres categoría S2.

Matías De Andrade tiene en su palmarés tres medallas en Juegos Parapanamericanos. Fue plata en Guadalajara 2011 y Toronto 2015, y oro en Lima 2019.
3 de septiembre de 2021

Matías De Andrade se metió en la historia grande de los Juegos Paralímpicos.

En el Centro Acuático de Tokio, Matias de Andrade hizo historia para el deporte Argentino y de Mar del Plata ganando la medalla de plata en los 100 metros espalda categoría S6 de natación. En su segunda final consecutiva de Juegos Paralímpicos -previamente lo hizo en Río de Janeiro 2016- cronometró 1:15.40 para subirse al podio y revalidar los antecedentes internacionales que posee hace una década.


Desde la serie eliminatoria De Andrade mostró un gran nivel. Tanto, que mejoró en un segundo su mejor marca personal con 1:14.38, lo que le permitió acceder a la final con el segundo mejor tiempo.

Año tras año, competencia tras competencia, el nadador marplatense ha mostrado consistencia en su performance en los 100 espalda. Y en su tercer Juego Paralímpico logró su tan anhelada medalla en el máximo evento deportivo a nivel mundial. Una medalla que, para Mar del Plata, se negaba desde Atenas 2004, cuando Betiana Basualdo fue bronce en los 100 metros libres categoría S2.

Matías De Andrade tiene en su palmarés tres medallas en Juegos Parapanamericanos. Fue plata en Guadalajara 2011 y Toronto 2015, y oro en Lima 2019.

Es doble medallista en campeonatos Mundiales de paranatación: plata en México 2017 y bronce en Londres 2019, y además finalista en Montreal 2013 y Glasgow 2015.

Y tiene tres participaciones en Juegos Paralímpicos con un 12° puesto en Londres 2012, la 7ma colocación para el diploma en Río 2016 y ahora la medalla de plata en Tokio 2020. El Atlantico

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