Connect with us

Politica

ALBERTO, CRISTINA Y LA PUESTA EN ESCENA DE UN EQUILIBRIO QUE NO EXISTE

Published

on

Una jornada de apertura de sesiones en la que las miradas se posaron más en los gestos que en las palabras con un presidente que en todo momento buscó contentar a su vice.

Una recepción fríamente cordial en la que Cristina Fernández de Kirchner, cultora de los gestos y señales, se mostró distante del presidente Alberto Fernández, si tomamos como parámetro anteriores circunstancias similares en las que, aún en algún caso forzadamente, intercambiaron palabras y sonrisas.

La jornada, marcada por una movilización ciertamente moderada que acompañó al mandatario a lo largo de su traslado hacia el Congreso, se inició bajo la atenta mirada de los analistas que deseaban saber como sería el encuentro tras un largo tiempo sin contacto alguno. Y en un escenario en el que la crisis mundial, la pandemia y el acuerdo con el FMI los ha alejado más que unido.

Alberto eligió comenzar su discurso alineándose con el discurso de su vice en el ataque al capitalismo, al que culpó por la actual crisis mundial en una especie de introito que sonó a un mensaje de paz para neutralizar cualquier actitud de la ex presidente.

Insistiendo en esa línea prefirió  encarar la situación global desde la generalidad de la paz y tratando de centrar su mensaje en las oportunidad que ello puede traer al país si se logran «acuerdos en pilares básicos». Y fue clara la intención de recordar los dramas argentinos -golpes, guerras. desaparecidos, crisis económicas- para marcar una línea divisoria entre el pasado y el presente.

Y ese punto de inflexión, en otra señal de alineamiento con el discurso de Cristina, la ubicó en el eje de la pandemia y en la abultada deuda que, según su mirada, heredó como condicionamiento de su gestión de gobierno. Para Alberto, la nueva historia y su tiempo comenzó en ese momento.

Tras un nuevo ataque a «los medios de comunicación hegemónicos» a quienes acusó de critica su estrategia par enfrentar la pandemia -olvidando seguramente el cúmulo de errores de cálculo del su gobierno, sumados al escándalo del vacunatorio VIP y el fallido negocio de compra de vacunas que demoró meses el ritmo de inoculación que el mundo ya había tomado- el presidente encaró el tema de la inflación poniendo en cabeza de los empresarios toda la responsabilidad del fracaso de ese perfil de la gestión económica.

En este punto llamó la atención que Alberto pusiese como ejemplo de la construcción común «la recuperación económica que hemos conseguido», justo en el momento en que las dificultades se multiplican y la inflación se dispara. La mirada sobre el tema, sobre la que construyó la continuidad del discurso, no pareció tener mucho contacto con la realidad…

Tras un detalle acerca del operativo vacunatorio y las unidades recibidas, lo que definió como la mayor campaña sanitaria de la historia argentina, se detuvo nuevamente en el alineamiento exigido por su compañero de fórmula al colocar al país en el podio de los que más han vacunado y criticando a EEUU, Gran Bretaña y Alemania. Los gestos y equilibrios seguían al orden del día…

La aparición de los datos económicos -hablando de un crecimiento del 10,3% en el año, un dato que contradice los cálculos de las consultoras privadas que insisten en que no superará un 7,5% partiendo de un pozo recesivo el año anterior- seguramente marcará uno de los puntos de mayor controversia del discurso presidencial: ni la sociedad, ni las pymes, ni la generación de empleo parecen acompañar en lo perceptible la afirmación del jefe de estado.

Párrafo aparte para la actividad agropecuaria: Alberto se detuvo en los récords de producción y en la baja de las retenciones en las economías regionales, pero nada dijo de la insostenible presión fiscal sobre las producciones básicas y el desmán conceptual que significa que el estado se quede con el 70% de los ingresos del sector. Y por supuesto…ningún gesto o palabra que indique que ello puede cambiar en el futuro inmediato.

En una mirada exculpatoria de los errores de doce años de administración kirchnerista -y nuevamente buscando la anuencia de Cristina- culpó a tres épocas concretas del drama económico y social de la Argentina: la dictadura militar, el menemismo, al que se refirió como autor de «las políticas que nos llevaron a la crisis de 2001» y el macrismo. De la responsabilidad del peronismo en el acompañamiento al gobierno que ocupó los años 90, incluidos los por entonces todopoderosos gobernantes de Santa Cruz, muchos de los que en el recinto se encontraban aplaudiendo el discurso y por supuesto él mismo, nada se dijo. Un agujero en la historia en el que nadie quiere entrar…

Tras enumerar lo que considera logros de su gobierno, recordó que en cuatro décadas de democracia es la primera vez que se rechaza un Presupuesto en el parlamento y recordó que ello nunca había ocurrido por culpa del peronismo y convocó a la oposición a revisar la actitud.

Subiendo ya el tono de su discurso la emprendió contra la decisión de Macri de endeudar al país sin la autorización del Congreso. Señaló que el dinero recibido fue utilizado para pagar deuda externa y financiar fuga de capitales. Ya Alberto había ingresado en el terreno más esperado por todos y hablaba especialmente para Cristina, La Cámpora y todos los sectores internos que se oponen al acuerdo con el FMI.

Defendiendo su estrategia de negociación recordó que al asumir se comprometió a buscar una salida equitativa y que ya entonces expresó su voluntad de pagar. Y puso como ejemplo la reestructuración de la deuda privada en 2020 antes de anunciar que llegó ahora a un acuerdo con el Fondo que «abre un camino para solucionar el problema».

«Es el mejor acuerdo que Argentina puede conseguir» anunció. «Teníamos una espada de Damocles sobre la cabeza y ahora tenemos un sendero. Repito, es el mejor acuerdo que se podía lograr. Gobernamos con lo mejor que podemos hacer y no incrementaremos en un dólar la deuda actual». agregó.

«Se iniciaran los pagos en el año 2026 y terminarán de pagarse en el año 2024, sin políticas de ajuste y con incremento del gasto real en todos los años del programa» anunció, sin aclarar los puntos del programa acordado.

Aseguró que «no habrá reforma previsional ni cambio de sistema jubilatorio» afirmó para dar por tierra con versiones acerca de supuestas exigencias del FMI. Aunque aceptó que no podrá evitarse un ordenamiento de las cuentas públicas como condición de la refinanciación y, en lo que fue uno de los mensajes más directos a las exigencias de Cristina, coronó sosteniendo que «en Argentina se acabaron los tarifazos», para anunciar que los ajustes «se mantendrán por debajo del incremento de los salarios».

«No habrá una reforma laboral» anunció a continuación para entusiasmo y regocijo de los dirigentes gremiales que, con Pablo Moyano y Daher a la cabeza, aplaudían aliviados y entusiasmados. Crecía en el recinto la sensación de que, como nunca antes en la historia parlamentaria, el presidente hablaba para los equilibrios internos y no para el conjunto de la sociedad.

Tras anunciar que «esta semana» enviaría el acuerdo al Congreso -lo que confirma las dificultades de último momento que Martín Guzmán está teniendo para cerrarlo, algo que el presidente aceptó sin detenerse demasiado en los motivos- volvió a atacar al gobierno de Mauricio Macri y conminó al Poder Judicial a asumir la responsabilidad de avanzar en la querella criminal presentada el año pasado para marcar responsabilidades en un endeudamiento al que definió como «un desatino».

En ese momento se desató un pequeño escándalo que terminó con el retiro de muchos legisladores de la oposición del recinto y el enojo de los pocos que se quedaron en las bancas, todas ornamentadas con los colores de la bandera de Ucrania.

Ya todo convertido en un acto partidario, Fernández anunció la confirmación del SWAP con China y, en medio de la ostensible grieta, invitó a «la unidad de los argentinos» para enfrentar lo que viene.

La Asamblea se había desvirtuado, los ánimos estaban caldeados, el oficialismo había quedado aislado entre los aplausos propios y sus larvados mensajes de unidad y lo que debía ser una actividad institucional había perdido toda razón de ser.

A partir de ahí fue un enunciado constante de «vamos a» que de alguna forma fue utilizado para bajar el tono del discurso, serenar los ánimos y plantear un plan de gobierno más allá de las urgencias que hoy signan todo su accionar. La mayoría de los anuncios, como siempre ocurre, seguramente no serán logrados y volverán a estar en el discurso del año próximo; pero se notó el esfuerzo presidencial por mostrar que a pesar de las peleas hay una gestión en marcha. Y ello es, en esencia, el destino institucional de esta añeja costumbre del mensaje de los mandatarios al Congreso.

Por primera vez Alberto Fernández reconoció a la inseguridad como uno de los dramas del país. Pero solo lo hizo para emprenderla contra el Poder Judicial a quien responsabilizó de apoyar a los sectores concentrados de la economía y cajonear fallos que atacan sus intereses, lo que definió como «complicidad judicial» con esos poderes.

Ese reduccionismo -nada dijo del fracaso de su gobierno en organizar un Ministerio de Seguridad que sea capaz de implementar políticas reales de lucha contra el narcotráfico y el delito- lo llevó a insistir en la reforma judicial que una y otra vez el parlamento argentino ha rechazado, demostrando que también en esto sigue a pie juntillas la estrategia de su vice que necesita con urgencia anular las múltiples causas por corrupción que hoy la jaquean más que nunca.

Claro que solo lo escuchaban los propios que, como no podía ser de otra manera, aplaudían cada una de sus afirmaciones en contra de la justicia. Y entre ellos había muchos que se verían beneficiados por la colonización de quienes la administran.

Pero Alberto había dejado música en los oídos de Cristina, reafirmado el rumbo de la política internacional que su vice exige -no hubo una sola alusión a la palabra invasión cuando se habló de la crisis mundial- se tomó el compromiso de aplicar el ajuste de tarifas que la vice exige y que hoy traban el acuerdo final, se cedió a la exigencia de la CGT de no tocar las vetustas leyes laborales que datan de 1975 y que han consagrado la informalidad y el trabajo precario en un país que con ellas no tiene chance de crear empleo genuino y la paz interna parecía, al menos por ahora, asegurada.

Aunque más allá de las puertas del armado escenario y del tibio entusiasmo de los movilizados de siempre, la sociedad perciba con hastío que en la política argentina cada cual atiende su juego, las cosas se cocinan y consumen en la mesa de unos pocos y la decadencia del país no se detendrá por el camino de estos equilibrios forzados en los que se debaten cuotas de poder y no planes de desarrollo económico, social y educativo.

Porque al salir a la explanada para dirigirse a Olivos, el mandatario sabía que nada había cambiado y que solo una tregua fugaz lo separa de los fragores que seguramente aparecerán apenas se conozca la letra chica del acuerdo con el FMI o cualquier otra medida de gobierno que no le guste al núcleo duro del kirchnerismo.

Porque una cosa son las chicanas, otra las medias palabras…y otra muy distinta la realidad de un gobierno que tiene que acomodar hasta su discurso a los gustos de una sola persona.

Aunque la sangre, esta vez, no haya llegado al río.

POR ADRIAN FREIJO

Politica

Elisa Carrió anunció que será candidata a presidenta y se metió en la interna de Pro

Published

on

La líder de la Coalición Cívica (CC) e integrante de Juntos por el Cambio (JxC), Elisa Carrió, anunció este miércoles que competirá por la candidatura a presidente en el espacio que integra y se mostró dispuesta a ir mano a mano contra todos aquellos que quieran presentarse. “En la CC va a haber candidata y la candidata voy a ser yo”, indicó.

Tras semanas de idas y vueltas en torno a su posible participación en las elecciones presidenciales, la exdiputada confirmó esta mañana en una entrevista en Radio Mitre“Soy candidata”. Sin embargo, dijo que impulsará su postulación después de mayo. “Yo no hago campaña mientras estoy trabajando”, afirmó.

 

De acuerdo con Carrió, “la mejor estrategia de JxC es tener una amplia oferta” de candidatos. Por ese motivo, se mostró de acuerdo con que Pro, otro de los partidos que integran la coalición, cuente con las eventuales postulaciones de la titular del espacio, Patricia Bullrich, el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y el expresidente Mauricio Macri [algo que hasta el momento no fue confirmado por este último]. “Hasta tres no hay problema”, manifestó y aseguró estar dispuesta a competir contra ellos.

Respecto de su decisión de participar en las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), indicó: “Yo soy candidata para garantizar la unidad [de JxC], no pretendo ganar. Lo que pretendo es que no haya debate a muerte”. También explicó que el “desgaste” que se observa dentro de la principal fuerza opositora “es por adelantar candidaturas”.

“No quiero ni cartel, me conoce 80% del país”

La confirmación de este miércoles llegó luego de semanas en las que Carrió coqueteó con la posibilidad de candidatearse a presidente. El 25 de enero último, por ejemplo, había dicho: “Puedo llegar a ser candidata, para salvar la conciencia de muchos, que no quieren votar a determinados candidatos, que creen en la transparencia, en la república”. Tras comentar que ya articula con equipos de Horacio Rodríguez Larreta y del radicalismo -se reunió hace poco con Gerardo Morales-, la dirigente dijo que su objetivo principal es lograr la unidad de las listas y que haya interna solo a la Presidencia.

“Están Patricia [Bullrich], Horacio, Gerardo Morales, puede estar [Mauricio] Macri, puedo estar yo, puede estar [Facundo] Manes; no excluyo a nadie, quiero lograr la mayor unidad y amistad posible”, enumeró.

Además, anticipó el tono su campaña al afirmar: “No quiere decir que yo vaya a hacer propaganda, ni vaya a fiestas de chamamé, ni haga trencitos por la calle (…) En mi caso personal es para garantizar la unidad. No voy a tener un solo afiche, no voy a recurrir al financiamiento. Es una última arma para salvar conciencias, porque a lo mejor hay 300 mil, 500 mil, un millón, dos millones que creemos realmente en un cambio de civilización humanista y que hemos demostrado transparencia en nuestras vidas”.

En ese mismo sentido, planteó: “¿Para qué voy a hacer campaña? Voy a recorrer el país, pero no voy a tener afiches. Se usará lo mínimo posible. No quiero ni cartel. Me conoce 80% del país. Aunque estoy contenta, los más chiquitos no me conocen ya, los jóvenes hasta 15 no me identifican; es maravilloso porque me permite ser un poco anónima”.

 

La Nacion

canalxfn.com no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros.

Noticiasxfn.com no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros.

Caprica.org.ar no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros.

Continue Reading

Politica

Exclusivo: Macri pone a Lombardi como jefe de campaña de Patricia Bulrich

Published

on

Es otra señal de alerta para Larreta. Ya había puesto los jefes de campaña de Jorge Macri y de Vidal.

 Mauricio Macri quiere a Hernán Lombardi como jefe de campaña de Patricia Bullrich en un fuerte gesto de respaldo a la presidenta del PRO en la interna con Horacio Rodríguez Larreta.

Según confirmaron a LPO en el entorno de Bullrich, el diputado nacional se sumará en los próximos días a la campaña. La decisión se tomó pocos días después del encuentro de Patricia con Macri en Cumelén, a mediados de enero.

Lombardi es uno de los colaboradores más estrechos de Macri y fue su jefe de campaña luego de la derrota en las primarias de 2019, cuando el entonces ministro de Cultura encabezó la gesta del “Sí se puede” con la que Juntos por el Cambio logró subir casi nueve puntos en las generales

Macri ya había enviado a Fernando de Andreis, su mano derecha, como jefe de campaña de Jorge Macri en la Ciudad. Esa fue la manera de demostrar que no quiere que el gobierno porteño termine en manos de Martín Lousteau o algún otro candidato que quiera imponer Larreta. También puso a Darío Nieto, su ex secretario privado en la Rosada, como jefe de campaña de María Eugenia Vidal, que sigue diciendo que quiere ser candidata a presidenta.

En el PRO hay quienes interpretan como una señal de que Macri no será candidato si se desprende de sus colaboradores más estrechos para ponerlos al servicio de otros dirigentes. Aunque también hay quienes creen que estos movimientos del ex presidente no lo inhabilitan para lanzarse a la presidencia en los próximos meses.

En cualquier caso, la jugada es una mala noticia para Larreta ya desde el momento en el que Macri se empecinó en nutrir los equipos de sus rivales.

El sábado Lombardi se reunió con Jorge Macri, en otro guiño del ministro de gobierno al sector de Bullrich, una situación que le trajo cortocircuitos en Uspallata el año pasado.

FUENTE : LA POLITICA ONLINE

FOTO TAPA : PERFIL

 

noticiasxfn.com no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros

canalxfn.com no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros

caprica.org.ar no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros

Continue Reading

Politica

Juicio político a la Corte Suprema: el Frente de Todos buscará que se apruebe la admisibilidad esta semana

Published

on

El próximo jueves el kirchnerismo avanzará con el ataque contra la Corte Suprema con la aprobación de la admisibilidad del juicio político a los cuatro integrantes del máximo tribunal, ya que tiene mayoría en Comisión de Diputados, aunque no en el recinto.

La Coalición Cívica, por su parte, va a confirmar las acusaciones contra uno de los integrantes de la Corte, Ricardo Lorenzetti, según anticipó el jefe de bloque de ese partido en Diputados, Juan Manuel López. El integrante de la Comisión de juicio político en la Cámara baja aclaró que no van a ir “contra la Corte entera”, recordó que hicieron presentaciones en 2017 y exigió que los cargos contra cada juez se voten por separado y no en conjunto, para no quedar “pegados” con el kirchnerismo.

El jefe de bloque del kirchnerismo en Diputados, Germán Martínez, dijo que se “consolida el camino” del juicio político a los integrantes de la Corte por mal desempeño de sus funciones, en relación con los jueces Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz, Juan Carlos Maqueda y Lorenzetti.

Martínez mencionó que en la última reunión de la Comisión “se cumplió el objetivo, porque estuvieron presentes los catorce autores de los proyectos” y que es “importante que todos ellos ratificaron sus denuncias”, en declaraciones a Télam Radio.

La oposición le reclamó al oficialismo que haya votaciones separadas por el juicio político a la Corte Suprema

El jefe de bloque de la Coalición Cívica en Diputados le pidió a la titular de la Comisión de juicio político en la Cámara baja, la oficialista Carolina Gaillard, que las votaciones por la admisibilidad del ataque contra el máximo tribunal sean separadas: “Vamos a tener que organizarnos de manera muy correcta para saber qué votamos cada uno de nosotros”.

López reclamó que haya “claridad a la hora de delimitar” la votación a las acusaciones contra los jueces de la Corte: “La presidencia de la Comisión de juicio político no fijó una subcomisión para la admisibilidad, la votará todo el cuerpo y eso traerá dificultades, debemos encontrar un método de votación claro”.

El pedido del diputado de la oposición es por las discrepancias en las acusaciones que impulsa la Coalición Cívica, contra Lorenzetti, a diferencia del kirchnerismo, que apunta contra los cuatro jueces. Justamente el partido liderado por Elisa Carrió quiere evitar quedar “pegado” Frente de Todos en el juicio político contra el máximo tribunal.

La respuesta del oficialismo al pedido de la Coalición Cívica por el ataque del oficialismo a la Corte Suprema

Gaillard dijo en respuesta al reclamo de la Coalición Cívica para que se se voten por separado la admisibilidad de las acusaciones contra los jueces de la Corte que “los cargos se definen en la resolución de acusación, que ahí sí debe ser individualmente”, y aclaró que eso es algo que se concretará “en el final de etapa de producción de prueba”.

La diputada K explicó que se considerarán las acusaciones mencionadas en los expedientes: “Ahí están los hechos, analizaremos cuántos tienen sustento y cuántos no, de los que tienen sustento se hará un informe de admisibilidad, y habrá improcedentes porque tal vez no tengan sustento”.

 

TNweb

canalxfn.com no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros.

Noticiasxfn.com no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros.

Caprica.org.ar no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros.

Continue Reading

Más Vistas