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Opinión

ARGENTINA Y EL FMI: NADIE PUEDE MIRAR PARA EL COSTADO DISTRAÍDAMENTE

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Tanto el organismo como nuestro país vienen bailando una danza de errores e irresponsabilidades que terminará en tragedia. Y la relación de fuerzas no parece equitativa.

El FMI entregó al gobierno de Mauricio Macri una cantidad de dinero que la Argentina no esta en condiciones de tomar y mucho menos de pagar.

La intención de ayudar a que el peronismo no regresase al poder nada tiene que ver con los principios y políticas que en todas sus disparatadas variantes ha sostenido el justicialismo desde 1975 en adelante, ya que el Fondo negocia con regímenes mucho más duros e irrespetuosos de las reglas internacionales que el que puede encarnar la principal fuerza vernácula, sino con el claro objetivo de que quien quedara fuera de carrera fuese el kirchnerismo.

Desde Washington preveían una nueva serie de incumplimientos, pretextos, aprietes y sobre todo una mano extendida para pedir ayuda y la otra fuertemente apretada con los enemigos del orden mundial capitalista. Ese desparpajo político de suplicar dólares bondadosos y sostener dictaduras populistas -al que en la última década se sumó la costumbre de favorecer a China y Rusia en todos los negocios que hoy al mundo le importan- era demasiado como para no intentar evitar que la pésima gestión de Juntos para el Cambio en materia económica unida a la nada total en política no tuviese, al menos, una segunda chance de barajar y dar de nuevo.

El apuro, la impericia y la falta de inteligencia política de las partes abonaron el fracaso de la intentona: llegó el dinero y, como nadie fijó pautas para que su destino fuese empujar una ola de crecimiento que cambiara la sensación generalizada de deterioro social, así como entró se fue en operaciones financieras poco claras y sin control de las que se conocen como «fuga de divisas al exterior».

El remedio fue peor que la enfermedad y representó el suicidio de la Argentina y de toda la cúpula del FMI que fue eyectada de su conducción y reemplazada por una pléyade de duros y técnicos a los que en sus cabezas solo le caben dos axiomas innegociables «las deudas se pagan y dos más dos son cuatro».

Y hoy nos acercamos a aquellos viejos fantasmas que asolaron al país en tiempos de Cristina: un posible default teñido de épica liberadoras, bonos argentinos comprados a precio vil por aquellos a los que hemos bautizado con el patriótico mote de de «fondos buitres» y no son otra cosa que grupos de inversión absolutamente legales que se mueven a la sombra de los bancos internacionales de la misma forma que las inversoras y financieras privadas lo hacen en nuestro país para captar a un púbico que por volumen, angurria o posición bancaria no pueden acceder fácilmente al mundo financiero de primer nivel, pero que son parte de un sistema, perverso y abusivo, para el que tenemos menos remilgos y pruritos a la hora de correr a pedirle ese dinero que nos permita seguir con la eterna fiesta de gastar menos de lo que ganamos, cambiar asistencialismo por producción y sostener una clase política parasitaria que en los últimos veinte años se ha multiplicado en seudo dirigentes sociales, centenares de organismo estatales de una inutilidad tragicómica y el insólito descubrimiento de que los impuestos del trabajo y la producción argentinos ya no deben ser utilizados en el desarrollo, la educación, la salud y la seguridad sino en sostener diversidades de todo tipo, organismos políticos monocolores, asociaciones de presidiarios y decenas de lindezas como las citadas.

El Fondo dice: presenten un plan económico sustentable y paguen.

Argentina contesta: o lo hacemos en las condiciones que nosotros queremos o quedará en evidencia que ustedes actuaron con imprudencia en el manejo del dinero que debían administrar.

Desde Washington replican: miren que el tiempo se acaba, las cartas están sobre la mesa, y las consecuencias en materia de inflación y crisis terminal del estado pueden ser las más graves en toda la historia del país.

El gobierno de Alberto Fernández se envalentona afirmando que «Joe Biden y el Departamento del Tesoro de los EEUU nos apoyan».

La Casa Blanca, no muy afecta a hablar por hablar cuando de estos temas se trata, se limita a sostener que «deseamos un acuerdo pero Argentina deberá presentar un plan sustentable. No nos metemos». Algo que dista mucho de representar ese apoyo del que Alberto Fernández y su inepto canciller Santiago Cafiero siguen siguen presumiendo mientras Martín Guzmán busca esconderse tras las faldas de Cristina, aferrarse a su relato y tratar de disimular la suma incontable de errores y torpezas que supo llevar adelante durante su desvaída gestión.

Por eso, para terminar con los absurdos debates de la grieta, ya es tiempo de asumir que esa Argentina, encarnada en Macri y sus raros negocios financieros y el kirchnerismo que se jactaba de haber cancelado la deuda externa cuando en realidad la había convertido en interna en base a dejar al BCRA sin reservas, apropiarse del los encajes del Banco Nación y utilizar a la ANSES como caja de financiamiento, fundieron al país y lo condenaron a una situación morosa que uno no quiere reconocer y el otro no quiere pagar.

Porque ni el ingreso de los miles de millones de dólares que el Fondo entregó graciosamente al gobierno de Juntos por el Cambio ni la oda al no pago que gusta recitar el kirchnerismo se vieron reflejados en un solo ítem que hable del desarrollo argentino y el mejoramiento de la calidad de vida de sus habitantes.

Con una diferencia: allá en Washington todo se limita a cambiar una conducción monetaria que ha resultado ineficiente, pero aquí en Argentina estos años de disparates en nombre de la grieta han representado la caída de millones de personas en el horror de la pobreza y la desesperanza.

Pavada de diferencia…¿no?.

Por Adrián Freijo –

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INFORME SOBRE SITUACIÓN DEL MERCADO DE TRABAJO

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El informe retrata la culminación del proceso de recuperación del empleo que tuvo lugar luego de la fuerte caída que implicó la pandemia de Covid-19. Se destaca que el incremento en el número de ocupados fue –siguiendo a la recuperación económica– significativo, de modo que en el último trimestre de 2021 resultó superior en 3,4% al nivel del mismo trimestre de 2019. Ello permitió que la tasa de desocupación retrocediese hasta ubicarse en ese mismo trimestre en 7,0% sobre la PEA.

Si bien se incrementó la porción de las personas ocupadas que lo son porque realizan la contraprestación laboral de algún plan de empleo, el impacto de este efecto sobre el aumento de la ocupación es mínimo o, dicho en otras palabras, son otras las razones que lo explican.

En comparación con la situación previa a la pandemia, se observa además una composición del empleo de mayor calidad, en tanto incluye una proporción mayor de empleos asalariados registrados y un menor peso del empleo no registrado. Si bien las diferencias no son marcadas, representa un auspicioso cambio de tendencia.

En promedio, el poder adquisitivo de los ingresos laborales aumentó sólo 1,6% entre los cuartos trimestres de 2019 y de 2021; de modo que queda aún 18,1% por debajo si se compara la situación con la vigente en el último trimestre de 2017, previo a la fuerte caída que tuvo lugar al final del gobierno de M. Macri.

El mantenimiento de un bajo nivel salarial implica que el proceso de recuperación se haya dado con un marcado empeoramiento en la distribución del ingreso, que profundizó el que ya había tenido lugar durante la administración de Cambiemos. La participación de las remuneraciones en el valor agregado, que era de 51,8% en 2016, pasó al 46,1% en 2019 y descendió al 43,1% en 2021. Así, en los últimos años puede computarse un transferencia de ingresos desde los asalariados hacia el capital de $ 7,7 billones, que equivalen al 46% de la masa salarial y al 19,6% del valor agregado de 2021.

A su vez, persiste una importante desigualdad entre los trabajadores y se amplió la brecha entre quienes más y menos ganan. En el cuarto trimestre de 2017 el ingreso laboral del 10% de los ocupados con mayor ingreso equivalía a 18,4 veces el promedio del 10% con menores ingresos; en el mismo trimestre de 2021 esa brecha creció hasta 24,1 veces. En comparación con la situación previa a la pandemia, el ingreso laboral del 10% con mayores ingresos creció 11,8% en términos reales, mientras el estrato medio continuó cayendo y el más bajo apenas se sostuvo.

La incidencia de la pobreza y de la indigencia resultaron del 36,1% y 8,0%, respectivamente, en el cuarto trimestre de 2021. Es decir, se trata de niveles inferiores a los previos a la pandemia. El descenso se vio limitado, sin embargo, ante la falta de recuperación en los ingresos de los hogares respecto de ese momento y, más aún, respecto de valores previos a la crisis de 2018-2019.

Políticas de ingreso como el haber jubilatorio mínimo, la Asignación Universal por Hijo y el salario mínimo, vital y móvil mantenían en diciembre de 2021 valores reales inferiores a los del mismo mes de 2019, de modo que puede decirse que no fueron utilizadas para empujar una recuperación de los ingresos reales y un descenso mayor de la pobreza.

Mientras tanto, la nueva aceleración de la inflación desde inicios de este año, vinculada con el alza internacional de precios de alimentos y materias primas, pone dudas sobre la continuidad de ese proceso de reducción en la pobreza.

En lo que respecta a los salarios registrados –que aumentaron 3,0% en términos reales entre diciembre de 2019 y el mismo mes de 2021– la subestimación de la inflación futura a la hora de definir la pauta salarial inducida por el gobierno, fue uno de los factores que dificultó la recuperación del salario incluso para los trabajadores formales, protegidos por el mecanismo de la negociación paritaria. Los gremios que están actualmente en negociaciones plantean acuerdos por períodos inferiores a un año, buscando que el salario no quede siempre detrás de la inflación.

En torno a estas evidencias, se discute actualmente si la propia recuperación económica y del empleo es suficiente para inducir un aumento en los salarios reales y, por esta vía, mejorar también la situación social. Cierto es que la baja en la tasa de desocupación implica para las y los trabajadores una situación de mayor fortaleza relativa; aunque con desigualdades muy grandes. Pero también es cierto que las políticas del Estado tienen incidencia –por acción u omisión– en la distribución del ingreso. Ante el deterioro acumulado en las condiciones de vida de las y los argentinos, esperar a que solo el libre mercado mejore estas condiciones implica sostener el empobrecimiento e incluso dificultar la propia recuperación de la economía.

CIFRA
Centro de Investigación y Formación de la República Argentina
www.centrocifra.org.ar
centro.cifra@gmail.com

Tel: +5411 52609384

FOTO TAPA : YUOUTUBE

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CRISTINA KIRCHNER VAPULEÓ AL PRESIDENTE Y TRATÓ DE MOSTRARSE FUERA DE UN GOBIERNO DEL QUE ES RESPONSABLE

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En Chaco, la Vicepresidente habló como una analista externa. No admitió yerros propios, dejó mal parado a Alberto Fernández, criticó el rumbo económico y sugirió que “algo, alguien o algunos” están fallando. La mención a “los defraudados”

Si alguien pensó que el discurso de la Vicepresidente al recibir un doctorado honorífico de la Universidad Nacional del Chaco Austral, tendría un tono académico, es que no conoce a Cristina Fernández. A lo largo de una hora, lanzó una arenga auto exculpatoria, alejó de su persona el drama por el que atraviesa el país bajo el gobierno que ella integra, criticó las fisuras ya descascaradas que rodean la gestión de Alberto Fernández, como si no hubiese sido ella misma, su hijo Máximo y los estandartes de La Cámpora quienes alimentaron y alimentan esas llamas. Volvió a esmerilar al presidente, que parece ser ya su deporte favorito y atacó a la Corte Suprema de Justicia, su gran preocupación, su única preocupación, dado las causas judiciales que la acechan a ella y a sus hijos.

En el colmo de la complacencia, dijo: “Algo, alguien o algunos están fallando”. Alguien, algo o algunos. Están, no “estamos”. Son los otros. La culpa siempre la tiene el otro. Kirchnerismo puro. “Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo al ataque con el ataque”, decía una premisa gobbeliana

Cristina Kirchner habló sobre la fórmula con Alberto Fernández

La vicepresidente, que se dio el lujo de designar al presidente como candidato y seguro ganador de las elecciones de 2019, pretende hacer creer que aquel fue un error. Si lo fue, está en juego su pretendida astucia política. Ni Cristina Fernández, ni Alberto Fernández creyeron que esa mal nacida relación, luego de las críticas feroces que el hoy presidente lanzó sobre la entonces presidente, iba a transitar los caminos de la paz y la armonía. Solo que confiaron en el vamos viendo, esa degradación sublime del pragmatismo.

En su discurso de anoche, la vicepresidente vistió de generosidad, la suya, la estratagema política que le permitió al kirchnerismo regresar al poder. Dijo que pudo elegir como candidato al representante de alguna fuerza política interna del peronismo, a un gobernador o a un miembro de la CGT. Nada de lo que dice Cristina Fernández es inocente. Como quien no quiera la cosa, se arrogó el derecho eterno de elegir candidatos a presidentes, una aberración que esquiva lo normal, que el presidente elija a su vice. Estas cosas pasan sólo en Argentina. Enseguida lanzó un gancho al mentón del presidente. Dijo que había elegido a alguien que no representaba a ninguna fuerza política “y, además, me había criticado”, recordó. “¿Alguien piensa que yo puedo decidir las cosas por enojo?”, preguntó con aire inocente. Y hasta calificó de generosidad, la suya, el haber permitido que el Presidente haya podido elegir a su equipo económico.

Es difícil no rendirse ante tanta generosidad. ¿Pretendía la vicepresidente designar también al equipo económico? Porque a lo que hoy aspira es a desalojar del gobierno el ministro de Economía. Casi habría que pedirle a la vicepresidente que administre mejor su generosidad.

Luego la vicepresidente reveló que cuando el entonces ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, dejó el ministerio, el presidente Fernández llamó al diputado Kirchner, hijo de la vicepresidente, para decirle que iba a designar como reemplazo de Arroyo a Andrés Larroque. Y agregó, para pegar un par de palos durísimos al “albertismo”, si es que eso existe. Dijo que su hijo le dijo al Presidente que iba a dejar a Larroque en el gobierno de la provincia de Buenos Aires. “Ponelo a Juanchi Zabaleta”, dice la vicepresidente que le dijo su hijo al Presidente. Zabaleta es hoy el ministro. “Me parece que algunos y algunas deberían revisar editoriales. ¡Cuánta mediocridad y chatura hay!”

Traducción: los palos iban para quienes, en el gabinete nacional, vociferan contra La Cámpora a la que acusan de criticar al gobierno pero permanecen en él y en el manejo de las “cajas”. Por lo que fuere, La Cámpora no renuncia al manejo de esas cajas. Pero en la revelación del diálogo Kirchner hijo-Alberto Fernández, el Presidente volvió a salir vaciado de autoridad. Ya no sólo elige la vicepresidente, el hijo también elije.

La referencia a Larroque no fue casual. Es la voz de Cristina Fernández. El martes pasado, dijo que el Presidente “hace operaciones de desgaste” contra la vicepresidente y desafió: “El gobierno es nuestro”. En este clima de directos al mentón y palos a la cabeza, la vicepresidente aclaró que no hay pelea en el gobierno y menos con el Presidente. Habló de “un debate de ideas”. Ahí queda eso.

Cristina Kirchner y un discurso pronunciado en Chaco que impactó en el escenario político.Cristina Kirchner y un discurso pronunciado en Chaco que impactó en el escenario político.

Cargó con dureza contra la Corte Suprema. Dijo “La Corte que decide sobre la vida y la libertad de los cuarenta y cinco millones, la integran solo cuatro personas”, el quinto juez en reemplazo de la renunciante Elena Highton de Nolasco debe nombrarlo el gobierno que integra la vicepresidente y no lo hace, como tampoco nombra a infinidad de jueces, vitales para el funcionamiento de la Justicia que dice defender Cristina Fernández. “¿No será que al poder le conviene poquitos?”, preguntó con cierta malicia y sin aclarar a cuál poder hacía referencia, ¿el propio Poder Judicial, el Ejecutivo, el Legislativo? Y castigó al presidente de la Corte Suprema de Justicia. Horacio Rosatti.

Por supuesto, atacó la política económica del gobierno que integra y del que es la responsable número dos. Casi la número uno, si se tiene en cuenta su generosidad al haber designado candidato a Alberto Fernández. Cargó contra el ministro Guzmán, a quien quiere fuera del gobierno a como dé lugar: “Hoy hay una insatisfacción democrática grande, la plata no alcanza, no llega a fin de mes y se produce un fenómeno que no habíamos conocido que es el de los trabajadores en relación de dependencia pobres. Esto nunca había pasado”. ¿Nunca había pasado? ¿De verdad siempre los trabajadores en relación de dependencia vivieron por encima de la línea de pobreza? Negó que la inflación sea producida por la emisión monetaria, la adjudicó a la falta de dólares y por primera vez bajó del sitial de analista externa del gobierno que integra y confesó: “No le estamos haciendo honor a tanta confianza, tanto amor y tanta esperanza que depositaron en nosotros”.

Fue sobre el final de su discurso de casi una hora y media y después de vapulear y dejar mal parado a la cabeza del gobierno al que pertenece.

La aplaudieron unas cuatro mil quinientas personas entre quienes destacaban su ex ministro, hoy gobernador del Chaco, Jorge Capitanich, y el senador Oscar Parrilli.

Se avecinan más discursos como este, acaso más subidos de tono incluso, mientras la sociedad asiste en silencio a los caprichos de la familia Kirchner, a los deseos de La Cámpora y a la guerra desatada en un gobierno devastado que no atina a enfrentar el drama social y económico del país.

Pero, ya se sabe, no es guerra. Ni siquiera es una “operación especial”. Es un debate de ideas.

FUENTE : INFOBAE

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ALFREDO CASERO TUVO UN ATAQUE DE FURIA Y ESTALLÓ A LOS GRITOS CONTRA LUIS MAJUL

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El humorista tuvo una violenta reacción y abandonó a los gritos el programa del periodista mientras lo increpaba por interrumpirlo.

El humorista Alfredo Casero tuvo una violenta reacción y abandonó a los gritos el programa +Voces de LN+ luego de enojarse con el conductor Luis Majul.

Enojado porque Majul no lo dejaba hablar, Casero golpeó con fuerza el escritorio, increpó a los periodistas que estaban en el programa y se retiró a los gritos. “No me tomés por pelotudo”, increpó a Majul antes de retirarse del estudio.

“Todos ustedes son una manga de…. todo lo que están haciendo en este país, todo lo que vienen haciendo, lo están haciendo absolutamente sabiéndolo. Los periodistas, los políticos, lo saben, saben lo que están haciendo y se están llevando todo”, aseguró Casero antes de retirarse.

Casero estalló de furia a raíz de que Majul lo interrumpía mientras intentaba desarrollar sus ideas. “Desde afuera, les puedo decir que lo que veo es que hay desidia, una forma de tomarnos por estúpidos a nosotros, los que estamos del otro lado de esa pantalla, en nuestras casas. Señores, déjense de joder, nos están robando la República”, sostuvo antes de su ataque de furia.

“Hay mucha gente que está detrás de los ladrones, que tienen su pauta, su vida, viven perfectamente felices, y son los únicos a los que les va bien: los políticos. Nosotros estamos viendo lo bien o mal que se viste esta persona, lo mal, lo mucho o lo poco que habla”, se quejó Casero.

A continuación, Casero resaltó que podía expresarse de esa forma porque no le tenía “miedo” a Cristina Kirchner ni “a nadie”, y agregó: “Y por más que me quieras dejar como un freak, o como un loco, yo te puedo decir… Sí, estás molesto conmigo y lo siento”.

“Si a vos no te molesta, a mí tampoco”, acotó Majul. “Ay, ¡Qué plomo! ¡dios mío! No puedo, yo no puedo así”, respondió el actor. “¿Te estás refiriendo a mí?”, le preguntó el periodista. “Sí, ahora me refiero a vos, ¿puedo terminar de hablar?”, increpó Casero.

“Sí, Casero”, agregó en tono burlón Majul. La respuesta de Majul irritó al humorista, quien le dio un golpe de puño a la mesa con fuerza, se puso de pie y comenzó a quitarse el micrófono, mientras gritaba en contra del conductor y de los periodistas que integraban la mesa.

“No me tomés por pelotudo, porque después de te c… en las patas, y empezás a ver Mandelas por todos lados. Ustedes periodistas [a los] que les va bien, lo primero que hacen es ponerse pantalones chupines y ganar plata, [mientras] la gente está en la calle. Y siguen viendo a ver si está bien o si está mal que esa persona esté ahí”, sostuvo en alusión a Cristina Kirchner.

“Sí, echame, vos te ganás el problema, no yo”, completó antes de retirarse del estudio de televisión.

Luego Casero hizo su descargo en su cuenta de Twitter y escribió: “Basta ya de todo esto. Me cansé que se caguen en lo que les digo. Piensan que somos boludos. Y te ponen a la connchanegra de lady Godiva. Y te sacan de la cancha que el hijo de Morales,le dieron 26 palos para plantar Faso. Y vos coméntame al moderado”.

FUENTE  MDZOL.COM

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