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Bahía Basket hoy cumple 10 años y Pepe Sánchez tiene un regalito

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En 10 momentos se resumen los hechos más trascendentes de la franquicia. Opiniones de Sepo Ginóbili, Pancho Jasen, Juan Espil y el propio PP, que sorprendió con una respuesta respecto de su futuro. ¿Vuelve a jugar?

“Estoy listo” parece señalar Pepe Sánchez. Fotos: archivo-La Nueva.

 

Por Fernando Rodríguez /@rodriguezefe

 

Pepe Sánchez se fue cuando comenzaba a ganar algo de dinero como profesional del básquetbol.

Decidió dar vuelta la página de su carrera y empezar de cero en la universidad de Temple.

Tuvo capacidad para grabar, desde entonces, todo lo que pisó en ese mundo tan diferente al que estaba acostumbrado.

El ideólogo de Bahía Basket.

 

Se formateó en el básquetbol universitario, se dio el gusto de ser protagonista de la NBA y se consolidó en la competencia europea, llegando a jugar nada menos que en Barcelona y Real Madrid, entre otros.

En su cabeza -siempre activa- paralelamente fue elaborando una idea que conjugaba diferentes culturas, vivencias y estructuras en un proyecto que le permitiera mejorar sus raíces.

Su retorno al país coincidió prácticamente con la agonía de Estudiantes a nivel profesional y tras un vuelo rasante por Obras Sanitarias aterrizó en Bahía Blanca. Su lugar en el mundo.

Hoy, así como disfruta del crecimiento en familia de su hijo Vicente, es el padre de la criatura llamada Bahía Basket, que nació oficialmente el 25 de mayo de 2010, hoy hace exactamente 10 años.

El día del debut, en 2010, ante Obras.

 

“Lo que estamos viviendo es el resultado de todos estos años y el comienzo de lo que viene a futuro, el sistema Bahía Basket. Creo que los 10 años nos llegan en el mejor momento de construcción de identidad”, resumió.

“Y no puede dejar de agradecer a la gente que trabajó para que esto sea posible: jugadores y cuerpos técnicos, empresas que nos apoyaron; ellos hicieron que estos diez años sean posibles”, apuntó.

El Dow Center, una obra que excedió el ámbito local y nacional a nivel deportivo.

 

Buscando los 10 momentos de la institución que preside, el inicio se remonta a la primera etapa que lo tuvo como jugador y desencadena en una magnífica obra como el Dow Center, ya en carácter exclusivo de dirigente, aunque, sin descartar, a corto plazo, su regreso como jugador. Al menos un tiempito. ¿No lo creen? Pasen y vean…

 

1) El primer partido

 

Bahía Estudiantes –así se denominaba entonces-, debutó de local contra Obras. Era algo nuevo y se renovaban las expectativas tras el incansable esfuerzo de la dirigencia de Estudiantes por mantener la plaza en nuestra ciudad.

“El objetivo, básicamente, era mantener el básquet de elite en Bahía y, en mi caso, volver a jugar en mi ciudad”, recordó Pepe.

Así lucía el Casanova en el primer partido de Bahía.

 

“Se sumó Juan (Espil), quien fue clave –agregó- con la misma idea e ilusión de retirarnos en Bahía”.

   —Volviste a jugar delante de tu familia, de tus amigos y en tu ciudad. ¿Qué te generaba esto, sumado a la responsabilidad de tener que tomar, al mismo tiempo, decisiones afuera de la cancha?

—Era un doble trabajo, pero me acuerdo, sobre todo, del juego. Disfruté mucho de volver a jugar por jugar.

Entre Lucas Faggiano y Pepe atrapan a Elsener.

 

   —¿El juego te abstraía del resto de las responsabilidades?

—Sí, me abstraía. El entrenamiento y jugar era lo que más disfrutaba. Y yo lo que quería era jugar.

Javier Mojica se fue de un día para otro.

 

   —Jugaste tres temporadas. ¿Te quedó algún equipo más grabado que otro?

—Sí, el segundo. El primer año medio que sentamos las bases y el segundo, Faggiano, Aguerre, Ricky Sánchez y Meyinsse terminaron siendo todos muy importantes. Lucas, de Selección argentina; Aguerre también; Ricky y Mojica estaban en su mejor momento; Meyinsse terminó siendo un pivote dominante en América, más Juan y yo. Si Mojica no se iba, no sé qué hubiera pasado… Jugamos el Súper 8 y estuvimos a punto de voltear al Peñarol de Oveja, que tenía a Campazzo, Leo y que había sumado a Chapu (Nocioni). Y después perdimos en cinco juegos en playoffs. Habíamos encontrado mucha química y en casa prácticamente no perdimos (21-4).

 

2-El retiro de Juan Espil

 

Entre los partidos inolvidables de Bahía Basket, con el que se despidió Juan Espil del público bahiense, el viernes 13 de abril, definitivamente aparece entre los primeros.

“Fue memorable. Interiormente sabía que podía ser mi último partido”, recordó, en referencia al cuarto, ante Peñarol en el Casanova, con la serie 2-1 a favor de los marplatenses.

Bahía perdía, al final del primer cuarto, 33 a 12 (¡por 21!).

Juan Espil y su recuerdo de la despedida en Bahía.

 

“Empezamos muy mal. Y hasta se cortó la luz. Me acuerdo que en ese momento, me hicieron una nota en LU2, je. Increíble”, recordó.

Eso sucedió restando 4m22s para el final del tercer cuarto y el Casanova se mantuvo a oscuras durante 17 minutos.

El público le demostró su afecto a Juan.

 

Pero, de a poco, Bahía terminó con todas las luces.

“Metí algunos triples para darlo vuelta y lo terminamos ganando (90 a 81)”, repasó Juan, que tenía 44 años.

“Fue sensancional”, dijo Juan, respecto del histórico partido ante Peñarol.

 

“Fue sensacional. Me fui del Casanova con toda la gente aplaudiéndome. Tengo una foto que me regaló Guille Giagante, haciendo una reverencia ante toda la gente. Si bien quedaba un partido, ganarle a Peñarol en Mar del Plata era muy difícil, se hacían muy fuertes”, admitió Juan.

Y así fue. En Mar del Plata le puso final a su carrera.

 

3-El impacto de la LDD

 

La creación de la Liga de Desarrollo resultó un polo de atracción para Bahía Basket, cuya metodología de trabajo se amoldaba a los objetivos que persigue esta competencia.

¡Cuántos nombres destacados! Primer título de LDD.

 

Los tres títulos en las primeras tres ediciones resultan anecdóticos, no obstante, siempre significó un banco de prueba real para jóvenes que se potenciaron y más tarde trascendieron, al punto que varios de ellos hoy son jugadores de Liga y hasta integrantes de las listas de Selección mayor argentina.

El segundo, historia repetida.

 

Por caso, Lucio Redivo, Facundo Corvalán, Gastón Whelan, Martín Fernández, Juan Pablo Vaulet, Máximo Fjellerup y Leandro Bolmaro, entre los más destacados.

 

4-La casa propia

 

La primera casa de Bahía Basket fue el Polideportivo Norte. Allí donde desarrolló su propio espacio y comenzó a plasmar la idea del proyecto desde lo social, un aspecto que siempre fue de la mano con lo deportivo.

“Rehabilitar ese lugar fue algo espectacular y emocionante”, aseguró Pepe.

Corvalán, Marini y Fjellerup, en el Poli.

 

“Significó –agregó- acercarnos a un barrio que necesitaba un espacio saludable, que se logró reconstruyendo una nave destrozada y generando un espacio muy lindo para el deporte. Ahí podíamos entrenar y desarrollar a nivel social lo que más lógica tiene para nosotros que es hacerlo mediante el deporte. La idea es sumar nuevos proyectos sociales con este formato”.

   —¿Esa experiencia les sirvió para confiar en la idea original y replicarla como hicieron en La Piedad?

—Sin dudas. Hoy lo hacemos en La Piedad y en el Poli ya llevamos seis años de vida propia. El proyecto sigue.

El “Mofle” Horvath trabajando en La Piedad.

 

   —¿De alguna manera esto es el ejemplo que se puede conjugar trabajo entre público y privado?

—Sin dudas. El trabajo con la Municipalidad fue muy interesante. Salió muy bien y hoy, continuando con el apoyo del intendente Héctor Gay, es un espacio de salud que ganó la ciudad. Lo usan las selecciones de Bahía y también varios clubes. Además, en el barrio significó una transformación para muchas familias. Y, a la par, en lo deportivo, a nosotros nos dio independencia.

El Polideportivo, un lugar que volvió a cobrar vida.

 

   —¿Ahí empezaron a desarrollar con los jugadores el trabajo menos convencional?

—Es que con dos horitas de entrenamiento a la mañana y otra hora y media a la noche nos alcanzaba para un equipo de Liga. Pero el corazón de Bahía Basket es la cancha de entrenamiento. Y ahí teníamos, además, el vestuario, un mini gimnasio, la sala de video… En la transformación del proyecto necesitábamos horas de entrenamiento y eso nos lo permitió. El Poli fue un gran hito.

 

5-La Liga Sudamericana

 

Como cada paso que dio, la primera experiencia a nivel internacional de Bahía Basket generaba incógnita.

En Chile, perdió en el debut frente a Hebraica (Uruguay) 74 a 68, aunque respondió en los dos siguientes: 78-63 a Universidad San Simón (Bolivia) y 99-64 contra Deportivo Valdivia.

Fjellerup y otra conversión ante Valdivia.

 

“Era el primer torneo internacional para la mayoría de nosotros, en mi caso como entrenador. Desde el inicio en Chile, haber clasificado ya significaba un desafío todo lo que se venía”, recordó Sebastián Ginóbili.

El segundo paso era un cuadrangular en La Banda, del cual clasificaba uno y cuyos rivales eran el local Olímpico, Guaros (Venezuela) y UniCEUB (Brasil).

“Teníamos muchas ganas, pero entendíamos que éramos la cenicienta”, admitió el DT.

Primer partido y triunfo ante los brasileños, 71 a 58.

“El equipo jugó muy bien desde el inicio del cuadrangular”, dijo Sepo.

El segundo se desarrolló en un contexto difícil.

“Antes del juego hubo tres jugadores intoxicados (Fjellerup, Juan Pablo Vaulet y Johnson) y no podían jugar. Teníamos todo para ganar y nada por perder. Se unieron todos. Lo dimos vuelta, los pusimos nerviosos y, la verdad, cuando terminó el partido (victoria 80 a 72 frente al local) nos mirábamos en el vestuario y no podíamos creer que habíamos clasificado”, confesó.

Redivo, camino al cesto en una noche inolvidable en La Banda.

 

“Al otro día recuperamos los jugadores y enfrentamos a los venezolanos que ya estaban eliminados. Fue una sorpresa y gran alegría en todo sentido”, reconoció.

“No nos pesó la responsabilidad. Entendimos que la forma de jugar era como lo veníamos haciendo en la Liga y disfrutando. Fue un momento top de mi experiencia en Bahía Basket”, resaltó Sepo.

Después, Bahía jugó la serie final contra Mogi (Brasil), cediendo los dos de visitante (77-72 y 80-77) y en el Casanova (84-81).

 

6-Liga de las Américas

 

Las dos primeras paradas en esta competición fueron en Ponce (Puerto Rico).

“Enfrentamos presupuestos mucho más altos que el nuestro y de visitantes, pero teníamos muy en claro lo que queríamos”, señaló Hernán Jasen.

El cuadrangular inicial los ilusionó y clasificó directamente a semifinales, tras ganarle a Cocodrilos (77-75), Academia (94-67) y el local Leones (96-92).

Una derrota ante Leones obligó a ganar. Y el equipo respondió con altura.

 

La segunda vez en Ponce resultó totalmente diferente, apasionante. Porque la derrota en el debut contra el local Leones (95-82) lo condicionó.

“El cuadrangular que nos clasificó a la Final Four fue durísimo. Empezamos perdiendo contra Ponce (95-82) y terminamos ganándole a San Lorenzo (contundente y sorpresivo 89 a 69) y Hebraica (73-69), en un partido increíble. La mejor experiencia que viví estando en Bahía Basket”, aseguró Pancho.

¿Qué más se le podía pedir a esta altura a este equipo? Fueron a Barquisimeto (Venezuela). Estaban a dos triunfos del título. ¡De no creer!

El pasaje a la final estaba concretado en Venezuela. Era momento de festejar.

 

Y estos pibes, que se estaban haciendo hombres, quedaron a una victoria, después de sorprender a Fuerza Regia (México), por 74 a 65.

“Hay que remarcar que jugamos una final de la Liga de las Américas, donde hay tantísimos clubes en el continente que lo buscan. Nos hicimos fuertes en Puerto Rico y Venezuela. Mostramos mucho carácter, a pesar de la juventud de la mayoría. Los chicos estaban súper preparados para afrontarla”, resaltó Pancho.

Lo logrado en esta etapa no pasó desapercibido para uno de los mejores jugadores que dio la ciudad.

“Es de los momentos que guardo entre los mejores, comparado con haber jugado en la Selección argentina o Estudiantes de Madrid. Me agarró de grande y disfrutaba muchísimo. Se formó un grupo fantástico de personas y disfrutábamos estar juntos; se hizo corto el año a pesar de los viajes”, contó.

Antes de la final, la arenga de Sepo Ginóbili.

 

En la final, la derrota (88-65) contra el local Guaros y ante un Domo Bolivariano que explotaba, no fue más que un dignísimo cierre a una temporada de excelencia.

 

7-El ascenso a nivel local

 

Cumpliendo con el reglamento de la Asociación Bahiense, en 2019 Bahía Basket debía participar en los torneos superiores, en este caso comenzando en Segunda.

“Fue una prueba mental para el equipo. Sabíamos que desde lo deportivo estábamos un paso adelante del resto. En los partidos cerrados, la presión era nuestra; foules no cobrados o mano dura, teníamos que aprender que era así, respetando el juego como en el resto de las competencias”, explicó Federico Elías.

Los campeones del torneo de Segunda.

 

Lo cierto que Bahía supo incorporar a su plan de trabajo semanal la competencia local y terminó, como se presumía, marcando diferencia y ascendiendo a Primera.

“Creo que el equipo estuvo muy bien de la cabeza; lo demostramos en el tercer partido con Argentino, que entramos al último cuarto 15 puntos abajo, con la gente alentando más que nunca por ellos y lo dimos vuelta. Creo que ese partido fue bisagra, pudiendo demostrar todo lo que entrenábamos y para qué estábamos en ese torneo”, entendió el tirador.

Federico Elías se llevó una de las redes del Tomás.

 

Bahía ganó el torneo sin sobresaltos.

“Significó un desahogo y lo merecíamos por todas las horas de trabajo que había atrás. Nunca había vivido esto y fue lindo disfrutarlo en medio de la temporada de Liga. Nos potenció para las otras competencias”, opinó.

 

Párrafo aparte

 

Los siguientes momentos de Bahía Basket están directamente relacionado con lo que fue un proyecto y terminó siendo realidad: el Dow Center.

El propio Pepe Sánchez respondió a los siguientes tres puntos vinculados a una obra donde, finalmente, cristalizó el proyecto.

 

8-La presentación

 

   —¿Cómo fue el proceso previo, en silencio, y el día que pudiste confirmar públicamente la construcción del Dow?

—La gente de Dow confió en este sueño, con Gastón Remy a la cabeza, que era presidente y hoy continúa con Diego Ordoñez a la cabeza. Para mí era importante poder hacer una presentación cuando los cimientos del proyecto estuvieran seteados, porque presentar un proyecto y después no poder concretarlo no va con mi personalidad. Fue sentar las bases para empezar a contar una historia bastante diferente de lo que podía ser la construcción de un estadio. Era todo un desafío contar lo que sería el Dow Center.

El día que Pepe pudo contar el proyecto del Dow Center.

 

   —Bueno, hoy se sigue descubriendo lo que puede desarrollarse ahí más allá de un partido de básquet.

—Exactamente. Se va transformando. Hoy me gusta utilizar más la palabra campus y no centro de entrenamiento, porque cuando podamos activar la parte exterior, será un lugar lleno de vida, más relacionado a lo que es un campus universitario en miniatura que un propio estadio. Para mí marcó un antes y un después.

Como siempre, el dueño de la pelota.

 

   —¿Tu desafío era plasmar una visión sin que, literalmente, se considere increíble concretar?

—Tal cual. Te doy un ejemplo. En mi visión primaria, la parte del gimnasio (I feel good) iba toda abierta, sin paredes y conectaba con la cancha. ¿Por qué? Lo vi en varios centros de entrenamiento de la NBA y me pareció espectacular. Conectás la energía de los que están jugando en la cancha, con los que están en el gimnasio. Pero claro, como no tengo ni idea de gimnasios, cuando nos asesoramos nos dijeron que era inviable y pusimos paredes… Bueno, esas paredes ahora desaparecen, je. Hicimos una pequeña experiencia dejando una parte abierta y es un ejemplo de que se puede agregar a nuestra cultura. A veces, nosotros mismos nos subestimamos. La gente se suma a la cultura interna.

 

9-El primer entrenamiento

 

   —No te mostraste públicamente en el Dow en la primera práctica. ¿Estuviste?

—Sí, estuve por ahí. Y fue muy, muy emocionante.

Sepo y su emoción por lo que estaba viviendo.

 

   —Me quedó grabado, hablando con Sepo, que se entrecortó cuando, como bahiense y hombre de básquet definía lo que significaba el lugar.

—Me acuerdo dos cosas puntuales: la cara de los chicos, que era como haber entrado a Disney, como dice Scola y, por otro lado, en eso me reflejo en Sepo, sentir que se estaba continuando con la historia del básquet de Bahía. Verlo materializado fue decir: “está en el lugar que corresponde”.

El equipo, ya disfrutando de su nueva casa.

 

   —¿Por qué no en otro lado?

—Porque justamente el lugar era acá. Era consciente de que estábamos agregando otra página a la historia del básquet bahiense.

 

10-La Selección

 

   —¿La concentración de la Selección argentina antes del Panamericano y el Mundial era la prueba piloto?

—Tengo el recuerdo de toda la semana; fue increíble, de largas charlas con Oveja (Hernández), Luis (Scola)… Y un mes y medio después estaban jugando la final del Mundo.

Una de las tantas charlas de Oveja y Pepe.

 

  —Y seguían elogiando el inicio.

—Creo que estuvo a la altura de lo que fue una gran preparación. La otra vez escuchaba a Luis (Scola) y decía que había sido la mejor preparación para un torneo y eso está buenísimo.

Scola se sorprendió de las instalaciones.

 

   —¿Y el partido donde por primera vez se abrieron las puertas al público?

—El día del partido fue muy emocionante. Además, ver a Lucio (Redivo), Maxi (Fjellerup), Leo Bolmaro fue todo muy loco. Habían estado con nosotros.

Susbielles fue clave para que la Selección concentre en Bahía.

 

   —Vos sabías bien las bondades del Dow, pero según dijo Oveja, a él tuvieron que convencerlo. ¿Te costó que viniera la Selección?

—Cuando lo empecé a hablar con “Chubi” (Susbielles) -entonces presidente de la Confederación-, la anécdota es que vino a verlo y dio el ok para la concentración. Pero, claro, tenía que convencer a todos los que no lo habían visto. Las objeciones eran tener que vivir adentro de la cancha de básquet y demás. Fue como tener que romper hielo. Creo que ahí “Chubi” jugó un papel clave para que la Selección venga a concentrar a Bahía. Siempre se lo estaré agradecido.

   —¿Fue, definitivamente, concretar y reunir en un lugar todo lo que estaba en tu cabeza desde hacía mucho tiempo?

—Sin dudas: energía, movimiento y romper con muchas barreras. Y muy rápido tomó vida propia. Además, se le agregó algo de mucho valor a la ciudad. No es casualidad lo que vivimos esta temporada con Bahía Basket.

¿Lo seguirá viendo de afuera Pepe o se meterá a la cancha?

 

   —Todo esto que hablaste fue desde tu lugar de presidente de Bahía Basket. ¿No te gustaría disfrutarlo desde el Pepe Sánchez jugador? Nunca dijiste que te retirabas…

—Bueno… La verdad que últimamente entrené mucho.

   —¡Epa! ¡Me sorprendés! ¿Y?

—Me siento cero kilómetro.

   —A los 43 años llevás una vida muy saludable, entrenás, cada vez estás más conectado al básquetbol y cuando diste un paso al costado fue, básicamente, porque lo decidió tu espalda. Insisto, ¿existe alguna posibilidad real de que vuelvas a disfrutar como jugador y por los puntos en el Dow Center?

—Eeeh…

  —¡Dudaste! Es una señal…

—Tengo muchas ganas de ver cómo es jugar después de ocho años… Es muy probable, je, je, je…

¿Será cierto? Por las dudas, vayan reservando una butaca en el Dow Center…

“Estoy listo” parece señalar Pepe Sánchez. Fotos: archivo-La Nueva.

 

Por Fernando Rodríguez /@rodriguezefe

 

Pepe Sánchez se fue cuando comenzaba a ganar algo de dinero como profesional del básquetbol.

Decidió dar vuelta la página de su carrera y empezar de cero en la universidad de Temple.

Tuvo capacidad para grabar, desde entonces, todo lo que pisó en ese mundo tan diferente al que estaba acostumbrado.

El ideólogo de Bahía Basket.

 

Se formateó en el básquetbol universitario, se dio el gusto de ser protagonista de la NBA y se consolidó en la competencia europea, llegando a jugar nada menos que en Barcelona y Real Madrid, entre otros.

En su cabeza -siempre activa- paralelamente fue elaborando una idea que conjugaba diferentes culturas, vivencias y estructuras en un proyecto que le permitiera mejorar sus raíces.

Su retorno al país coincidió prácticamente con la agonía de Estudiantes a nivel profesional y tras un vuelo rasante por Obras Sanitarias aterrizó en Bahía Blanca. Su lugar en el mundo.

Hoy, así como disfruta del crecimiento en familia de su hijo Vicente, es el padre de la criatura llamada Bahía Basket, que nació oficialmente el 25 de mayo de 2010, hoy hace exactamente 10 años.

El día del debut, en 2010, ante Obras.

 

“Lo que estamos viviendo es el resultado de todos estos años y el comienzo de lo que viene a futuro, el sistema Bahía Basket. Creo que los 10 años nos llegan en el mejor momento de construcción de identidad”, resumió.

“Y no puede dejar de agradecer a la gente que trabajó para que esto sea posible: jugadores y cuerpos técnicos, empresas que nos apoyaron; ellos hicieron que estos diez años sean posibles”, apuntó.

El Dow Center, una obra que excedió el ámbito local y nacional a nivel deportivo.

 

Buscando los 10 momentos de la institución que preside, el inicio se remonta a la primera etapa que lo tuvo como jugador y desencadena en una magnífica obra como el Dow Center, ya en carácter exclusivo de dirigente, aunque, sin descartar, a corto plazo, su regreso como jugador. Al menos un tiempito. ¿No lo creen? Pasen y vean…

 

1) El primer partido

 

Bahía Estudiantes –así se denominaba entonces-, debutó de local contra Obras. Era algo nuevo y se renovaban las expectativas tras el incansable esfuerzo de la dirigencia de Estudiantes por mantener la plaza en nuestra ciudad.

“El objetivo, básicamente, era mantener el básquet de elite en Bahía y, en mi caso, volver a jugar en mi ciudad”, recordó Pepe.

Así lucía el Casanova en el primer partido de Bahía.

 

“Se sumó Juan (Espil), quien fue clave –agregó- con la misma idea e ilusión de retirarnos en Bahía”.

   —Volviste a jugar delante de tu familia, de tus amigos y en tu ciudad. ¿Qué te generaba esto, sumado a la responsabilidad de tener que tomar, al mismo tiempo, decisiones afuera de la cancha?

—Era un doble trabajo, pero me acuerdo, sobre todo, del juego. Disfruté mucho de volver a jugar por jugar.

Entre Lucas Faggiano y Pepe atrapan a Elsener.

 

   —¿El juego te abstraía del resto de las responsabilidades?

—Sí, me abstraía. El entrenamiento y jugar era lo que más disfrutaba. Y yo lo que quería era jugar.

Javier Mojica se fue de un día para otro.

 

   —Jugaste tres temporadas. ¿Te quedó algún equipo más grabado que otro?

—Sí, el segundo. El primer año medio que sentamos las bases y el segundo, Faggiano, Aguerre, Ricky Sánchez y Meyinsse terminaron siendo todos muy importantes. Lucas, de Selección argentina; Aguerre también; Ricky y Mojica estaban en su mejor momento; Meyinsse terminó siendo un pivote dominante en América, más Juan y yo. Si Mojica no se iba, no sé qué hubiera pasado… Jugamos el Súper 8 y estuvimos a punto de voltear al Peñarol de Oveja, que tenía a Campazzo, Leo y que había sumado a Chapu (Nocioni). Y después perdimos en cinco juegos en playoffs. Habíamos encontrado mucha química y en casa prácticamente no perdimos (21-4).

 

2-El retiro de Juan Espil

 

Entre los partidos inolvidables de Bahía Basket, con el que se despidió Juan Espil del público bahiense, el viernes 13 de abril, definitivamente aparece entre los primeros.

“Fue memorable. Interiormente sabía que podía ser mi último partido”, recordó, en referencia al cuarto, ante Peñarol en el Casanova, con la serie 2-1 a favor de los marplatenses.

Bahía perdía, al final del primer cuarto, 33 a 12 (¡por 21!).

Juan Espil y su recuerdo de la despedida en Bahía.

 

“Empezamos muy mal. Y hasta se cortó la luz. Me acuerdo que en ese momento, me hicieron una nota en LU2, je. Increíble”, recordó.

Eso sucedió restando 4m22s para el final del tercer cuarto y el Casanova se mantuvo a oscuras durante 17 minutos.

El público le demostró su afecto a Juan.

 

Pero, de a poco, Bahía terminó con todas las luces.

“Metí algunos triples para darlo vuelta y lo terminamos ganando (90 a 81)”, repasó Juan, que tenía 44 años.

“Fue sensancional”, dijo Juan, respecto del histórico partido ante Peñarol.

 

“Fue sensacional. Me fui del Casanova con toda la gente aplaudiéndome. Tengo una foto que me regaló Guille Giagante, haciendo una reverencia ante toda la gente. Si bien quedaba un partido, ganarle a Peñarol en Mar del Plata era muy difícil, se hacían muy fuertes”, admitió Juan.

Y así fue. En Mar del Plata le puso final a su carrera.

 

3-El impacto de la LDD

 

La creación de la Liga de Desarrollo resultó un polo de atracción para Bahía Basket, cuya metodología de trabajo se amoldaba a los objetivos que persigue esta competencia.

¡Cuántos nombres destacados! Primer título de LDD.

 

Los tres títulos en las primeras tres ediciones resultan anecdóticos, no obstante, siempre significó un banco de prueba real para jóvenes que se potenciaron y más tarde trascendieron, al punto que varios de ellos hoy son jugadores de Liga y hasta integrantes de las listas de Selección mayor argentina.

El segundo, historia repetida.

 

Por caso, Lucio Redivo, Facundo Corvalán, Gastón Whelan, Martín Fernández, Juan Pablo Vaulet, Máximo Fjellerup y Leandro Bolmaro, entre los más destacados.

 

4-La casa propia

 

La primera casa de Bahía Basket fue el Polideportivo Norte. Allí donde desarrolló su propio espacio y comenzó a plasmar la idea del proyecto desde lo social, un aspecto que siempre fue de la mano con lo deportivo.

“Rehabilitar ese lugar fue algo espectacular y emocionante”, aseguró Pepe.

Corvalán, Marini y Fjellerup, en el Poli.

 

“Significó –agregó- acercarnos a un barrio que necesitaba un espacio saludable, que se logró reconstruyendo una nave destrozada y generando un espacio muy lindo para el deporte. Ahí podíamos entrenar y desarrollar a nivel social lo que más lógica tiene para nosotros que es hacerlo mediante el deporte. La idea es sumar nuevos proyectos sociales con este formato”.

   —¿Esa experiencia les sirvió para confiar en la idea original y replicarla como hicieron en La Piedad?

—Sin dudas. Hoy lo hacemos en La Piedad y en el Poli ya llevamos seis años de vida propia. El proyecto sigue.

El “Mofle” Horvath trabajando en La Piedad.

 

   —¿De alguna manera esto es el ejemplo que se puede conjugar trabajo entre público y privado?

—Sin dudas. El trabajo con la Municipalidad fue muy interesante. Salió muy bien y hoy, continuando con el apoyo del intendente Héctor Gay, es un espacio de salud que ganó la ciudad. Lo usan las selecciones de Bahía y también varios clubes. Además, en el barrio significó una transformación para muchas familias. Y, a la par, en lo deportivo, a nosotros nos dio independencia.

El Polideportivo, un lugar que volvió a cobrar vida.

 

   —¿Ahí empezaron a desarrollar con los jugadores el trabajo menos convencional?

—Es que con dos horitas de entrenamiento a la mañana y otra hora y media a la noche nos alcanzaba para un equipo de Liga. Pero el corazón de Bahía Basket es la cancha de entrenamiento. Y ahí teníamos, además, el vestuario, un mini gimnasio, la sala de video… En la transformación del proyecto necesitábamos horas de entrenamiento y eso nos lo permitió. El Poli fue un gran hito.

 

5-La Liga Sudamericana

 

Como cada paso que dio, la primera experiencia a nivel internacional de Bahía Basket generaba incógnita.

En Chile, perdió en el debut frente a Hebraica (Uruguay) 74 a 68, aunque respondió en los dos siguientes: 78-63 a Universidad San Simón (Bolivia) y 99-64 contra Deportivo Valdivia.

Fjellerup y otra conversión ante Valdivia.

 

“Era el primer torneo internacional para la mayoría de nosotros, en mi caso como entrenador. Desde el inicio en Chile, haber clasificado ya significaba un desafío todo lo que se venía”, recordó Sebastián Ginóbili.

El segundo paso era un cuadrangular en La Banda, del cual clasificaba uno y cuyos rivales eran el local Olímpico, Guaros (Venezuela) y UniCEUB (Brasil).

“Teníamos muchas ganas, pero entendíamos que éramos la cenicienta”, admitió el DT.

Primer partido y triunfo ante los brasileños, 71 a 58.

“El equipo jugó muy bien desde el inicio del cuadrangular”, dijo Sepo.

El segundo se desarrolló en un contexto difícil.

“Antes del juego hubo tres jugadores intoxicados (Fjellerup, Juan Pablo Vaulet y Johnson) y no podían jugar. Teníamos todo para ganar y nada por perder. Se unieron todos. Lo dimos vuelta, los pusimos nerviosos y, la verdad, cuando terminó el partido (victoria 80 a 72 frente al local) nos mirábamos en el vestuario y no podíamos creer que habíamos clasificado”, confesó.

Redivo, camino al cesto en una noche inolvidable en La Banda.

 

“Al otro día recuperamos los jugadores y enfrentamos a los venezolanos que ya estaban eliminados. Fue una sorpresa y gran alegría en todo sentido”, reconoció.

“No nos pesó la responsabilidad. Entendimos que la forma de jugar era como lo veníamos haciendo en la Liga y disfrutando. Fue un momento top de mi experiencia en Bahía Basket”, resaltó Sepo.

Después, Bahía jugó la serie final contra Mogi (Brasil), cediendo los dos de visitante (77-72 y 80-77) y en el Casanova (84-81).

 

6-Liga de las Américas

 

Las dos primeras paradas en esta competición fueron en Ponce (Puerto Rico).

“Enfrentamos presupuestos mucho más altos que el nuestro y de visitantes, pero teníamos muy en claro lo que queríamos”, señaló Hernán Jasen.

El cuadrangular inicial los ilusionó y clasificó directamente a semifinales, tras ganarle a Cocodrilos (77-75), Academia (94-67) y el local Leones (96-92).

Una derrota ante Leones obligó a ganar. Y el equipo respondió con altura.

 

La segunda vez en Ponce resultó totalmente diferente, apasionante. Porque la derrota en el debut contra el local Leones (95-82) lo condicionó.

“El cuadrangular que nos clasificó a la Final Four fue durísimo. Empezamos perdiendo contra Ponce (95-82) y terminamos ganándole a San Lorenzo (contundente y sorpresivo 89 a 69) y Hebraica (73-69), en un partido increíble. La mejor experiencia que viví estando en Bahía Basket”, aseguró Pancho.

¿Qué más se le podía pedir a esta altura a este equipo? Fueron a Barquisimeto (Venezuela). Estaban a dos triunfos del título. ¡De no creer!

El pasaje a la final estaba concretado en Venezuela. Era momento de festejar.

 

Y estos pibes, que se estaban haciendo hombres, quedaron a una victoria, después de sorprender a Fuerza Regia (México), por 74 a 65.

“Hay que remarcar que jugamos una final de la Liga de las Américas, donde hay tantísimos clubes en el continente que lo buscan. Nos hicimos fuertes en Puerto Rico y Venezuela. Mostramos mucho carácter, a pesar de la juventud de la mayoría. Los chicos estaban súper preparados para afrontarla”, resaltó Pancho.

Lo logrado en esta etapa no pasó desapercibido para uno de los mejores jugadores que dio la ciudad.

“Es de los momentos que guardo entre los mejores, comparado con haber jugado en la Selección argentina o Estudiantes de Madrid. Me agarró de grande y disfrutaba muchísimo. Se formó un grupo fantástico de personas y disfrutábamos estar juntos; se hizo corto el año a pesar de los viajes”, contó.

Antes de la final, la arenga de Sepo Ginóbili.

 

En la final, la derrota (88-65) contra el local Guaros y ante un Domo Bolivariano que explotaba, no fue más que un dignísimo cierre a una temporada de excelencia.

 

7-El ascenso a nivel local

 

Cumpliendo con el reglamento de la Asociación Bahiense, en 2019 Bahía Basket debía participar en los torneos superiores, en este caso comenzando en Segunda.

“Fue una prueba mental para el equipo. Sabíamos que desde lo deportivo estábamos un paso adelante del resto. En los partidos cerrados, la presión era nuestra; foules no cobrados o mano dura, teníamos que aprender que era así, respetando el juego como en el resto de las competencias”, explicó Federico Elías.

Los campeones del torneo de Segunda.

 

Lo cierto que Bahía supo incorporar a su plan de trabajo semanal la competencia local y terminó, como se presumía, marcando diferencia y ascendiendo a Primera.

“Creo que el equipo estuvo muy bien de la cabeza; lo demostramos en el tercer partido con Argentino, que entramos al último cuarto 15 puntos abajo, con la gente alentando más que nunca por ellos y lo dimos vuelta. Creo que ese partido fue bisagra, pudiendo demostrar todo lo que entrenábamos y para qué estábamos en ese torneo”, entendió el tirador.

Federico Elías se llevó una de las redes del Tomás.

 

Bahía ganó el torneo sin sobresaltos.

“Significó un desahogo y lo merecíamos por todas las horas de trabajo que había atrás. Nunca había vivido esto y fue lindo disfrutarlo en medio de la temporada de Liga. Nos potenció para las otras competencias”, opinó.

 

Párrafo aparte

 

Los siguientes momentos de Bahía Basket están directamente relacionado con lo que fue un proyecto y terminó siendo realidad: el Dow Center.

El propio Pepe Sánchez respondió a los siguientes tres puntos vinculados a una obra donde, finalmente, cristalizó el proyecto.

 

8-La presentación

 

   —¿Cómo fue el proceso previo, en silencio, y el día que pudiste confirmar públicamente la construcción del Dow?

—La gente de Dow confió en este sueño, con Gastón Remy a la cabeza, que era presidente y hoy continúa con Diego Ordoñez a la cabeza. Para mí era importante poder hacer una presentación cuando los cimientos del proyecto estuvieran seteados, porque presentar un proyecto y después no poder concretarlo no va con mi personalidad. Fue sentar las bases para empezar a contar una historia bastante diferente de lo que podía ser la construcción de un estadio. Era todo un desafío contar lo que sería el Dow Center.

El día que Pepe pudo contar el proyecto del Dow Center.

 

   —Bueno, hoy se sigue descubriendo lo que puede desarrollarse ahí más allá de un partido de básquet.

—Exactamente. Se va transformando. Hoy me gusta utilizar más la palabra campus y no centro de entrenamiento, porque cuando podamos activar la parte exterior, será un lugar lleno de vida, más relacionado a lo que es un campus universitario en miniatura que un propio estadio. Para mí marcó un antes y un después.

Como siempre, el dueño de la pelota.

 

   —¿Tu desafío era plasmar una visión sin que, literalmente, se considere increíble concretar?

—Tal cual. Te doy un ejemplo. En mi visión primaria, la parte del gimnasio (I feel good) iba toda abierta, sin paredes y conectaba con la cancha. ¿Por qué? Lo vi en varios centros de entrenamiento de la NBA y me pareció espectacular. Conectás la energía de los que están jugando en la cancha, con los que están en el gimnasio. Pero claro, como no tengo ni idea de gimnasios, cuando nos asesoramos nos dijeron que era inviable y pusimos paredes… Bueno, esas paredes ahora desaparecen, je. Hicimos una pequeña experiencia dejando una parte abierta y es un ejemplo de que se puede agregar a nuestra cultura. A veces, nosotros mismos nos subestimamos. La gente se suma a la cultura interna.

 

9-El primer entrenamiento

 

   —No te mostraste públicamente en el Dow en la primera práctica. ¿Estuviste?

—Sí, estuve por ahí. Y fue muy, muy emocionante.

Sepo y su emoción por lo que estaba viviendo.

 

   —Me quedó grabado, hablando con Sepo, que se entrecortó cuando, como bahiense y hombre de básquet definía lo que significaba el lugar.

—Me acuerdo dos cosas puntuales: la cara de los chicos, que era como haber entrado a Disney, como dice Scola y, por otro lado, en eso me reflejo en Sepo, sentir que se estaba continuando con la historia del básquet de Bahía. Verlo materializado fue decir: “está en el lugar que corresponde”.

El equipo, ya disfrutando de su nueva casa.

 

   —¿Por qué no en otro lado?

—Porque justamente el lugar era acá. Era consciente de que estábamos agregando otra página a la historia del básquet bahiense.

 

10-La Selección

 

   —¿La concentración de la Selección argentina antes del Panamericano y el Mundial era la prueba piloto?

—Tengo el recuerdo de toda la semana; fue increíble, de largas charlas con Oveja (Hernández), Luis (Scola)… Y un mes y medio después estaban jugando la final del Mundo.

Una de las tantas charlas de Oveja y Pepe.

 

  —Y seguían elogiando el inicio.

—Creo que estuvo a la altura de lo que fue una gran preparación. La otra vez escuchaba a Luis (Scola) y decía que había sido la mejor preparación para un torneo y eso está buenísimo.

Scola se sorprendió de las instalaciones.

 

   —¿Y el partido donde por primera vez se abrieron las puertas al público?

—El día del partido fue muy emocionante. Además, ver a Lucio (Redivo), Maxi (Fjellerup), Leo Bolmaro fue todo muy loco. Habían estado con nosotros.

Susbielles fue clave para que la Selección concentre en Bahía.

 

   —Vos sabías bien las bondades del Dow, pero según dijo Oveja, a él tuvieron que convencerlo. ¿Te costó que viniera la Selección?

—Cuando lo empecé a hablar con “Chubi” (Susbielles) -entonces presidente de la Confederación-, la anécdota es que vino a verlo y dio el ok para la concentración. Pero, claro, tenía que convencer a todos los que no lo habían visto. Las objeciones eran tener que vivir adentro de la cancha de básquet y demás. Fue como tener que romper hielo. Creo que ahí “Chubi” jugó un papel clave para que la Selección venga a concentrar a Bahía. Siempre se lo estaré agradecido.

   —¿Fue, definitivamente, concretar y reunir en un lugar todo lo que estaba en tu cabeza desde hacía mucho tiempo?

—Sin dudas: energía, movimiento y romper con muchas barreras. Y muy rápido tomó vida propia. Además, se le agregó algo de mucho valor a la ciudad. No es casualidad lo que vivimos esta temporada con Bahía Basket.

¿Lo seguirá viendo de afuera Pepe o se meterá a la cancha?

 

   —Todo esto que hablaste fue desde tu lugar de presidente de Bahía Basket. ¿No te gustaría disfrutarlo desde el Pepe Sánchez jugador? Nunca dijiste que te retirabas…

—Bueno… La verdad que últimamente entrené mucho.

   —¡Epa! ¡Me sorprendés! ¿Y?

—Me siento cero kilómetro.

   —A los 43 años llevás una vida muy saludable, entrenás, cada vez estás más conectado al básquetbol y cuando diste un paso al costado fue, básicamente, porque lo decidió tu espalda. Insisto, ¿existe alguna posibilidad real de que vuelvas a disfrutar como jugador y por los puntos en el Dow Center?

—Eeeh…

  —¡Dudaste! Es una señal…

—Tengo muchas ganas de ver cómo es jugar después de ocho años… Es muy probable, je, je, je…

¿Será cierto? Por las dudas, vayan reservando una butaca en el Dow Center…

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EL CHE GARCIA ES EL NUEVO ENTRENADOR DE LA SELECCION NACIONAL DE BASQUET

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El bahiense Néstor “Che” García, de 56 años, se convirtió en el nuevo entrenador del seleccionado argentino de básquetbol, en reemplazo de Sergio Hernández, y debutará en el cargo el próximo 25 de noviembre cuando el equipo nacional reciba a Paraguay en la eliminatoria para la Copa del mundo de 2023 que organizarán conjuntamente Filipinas, Japón e Indonesia, según lo anunció la Conferación Argentina de básquetbol (CABB).

“Al fin se dio… Esto es un sueño y, a la vez, una gran responsabilidad. La mayor de mi carrera. Por eso quiero agradecer a todos los que me han permitido llegar hasta acá y a la confianza del presidente de la CABB Fabián Borro y el Consejo Directivo de la Confederación” señaló Sánchez quien comenzó su tarea de entrenador a los 23 años.

García comenzó dirigiendo profesionalmente en Puerto Rico, en 1989, a Gigantes de Carolina. Luego, en 1990, a los 25 años, debutó en la Liga Nacional dirigiendo a Estudiantes de Bahía Blanca, su ciudad natal. A nivel local, ganó la Liga con Peñarol de Mar del Plata en 1994 y el Súper 20 con San Lorenzo, en 2019.

“Quiero anunciar que lo mío no será una conducción personalista. Pasará por escuchar, componer, continuar y rodearme de los mejores. Un nuevo ciclo comienza en el básquet argentino, siempre respetando un legado. Estoy con muchas ganas e ilusión para ir por el objetivo grande de que Argentina se mantenga en la elite del básquet mundial”, agregó el entrenador

Por su parte, Borro, se mostró satisfecho por el arreglo con Sánchez al señalar: “La elección de Néstor es la de un candidato natural para este cargo de entrenador absoluto de la Selección argentina. Por su capacidad, don de gente, carisma y gran experiencia internacional es permanente candidato y referencia de muchos presidentes de la zona para conducir sus selecciones. Su extensa y exitosa trayectoria lo llevó justamente a cumplir objetivos importantes con diferentes seleccionados nacionales y ahora sentimos que era el momento de hacerse cargo de la nuestra”.

Sánchez con clubes también resultó campeón en el 2000 de la Liga Profesional de Puerto Rico con Cangrejeros de Santurce y en el 2006 de la Liga Profesional venezolana (con Delfines de Caracas) y del Torneo Superior (con Trotamundos de Carabobo).

En 2009 se coronó en el torneo de Uruguay con Biguá, equipo con el que logró el Top 4 del 2008 y el Sudamericano de ese año, ganando además la Liga de las Américas con Guaros de Lara en 2016. Dirigió 30 equipos (21 diferentes, repitió cinco, algunos en diversas ocasiones), de nueve países distintos. Jugó 15 finales y ganó 9, disputando 11 definiciones con 11 equipos distintos.

A cargo de seleccionados, se consagró en Venezuela porque entre 2013 y 2016 ganando dos títulos sudamericanos (2014, venciendo en la final a Argentina, y 2016, superando a Brasil) y un Preolímpico (2015), el que alcanzó tras vencer en semifinales a Canadá (con 9 NBA) y a Argentina en la final, logrando la clasificación olímpica tras 24 años.

También dirigió con éxito a Uruguay (2003) y a República Dominicana (lo clasificó al Mundial 2019 y logró la primera clasificación a segunda fase), en tanto que con Argentina ganó el Sudamericano 2012 y antes, como asistente de Julio Lamas. Fuente: El Marplatense

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ALDOSIVI PERDIO 4 A 1 CON GODOY CRUZ

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Aldosivi cayó como local ante Godoy Cruz por 4 a 1, en un partido correspondiente a la décimo primera fecha de la Superliga, y de esta manera sufrió su cuarta derrota consecutiva en el torneo.

El partido se disputó en el estadio José María Minella, con el arbitraje de Néstor Pitana, y marcó además la segunda goleada al hilo para el equipo mendocino desde la llegada del entrenador Diego Flores, discípulo de Marcelo Bielsa, tras el 4-0 logrado en su debut, ante Gimnasia y Esgrima La Plata, en la décima fecha.

Todos los goles del partido fueron convertidos en la segunda mitad: Martín Ojeda (18m), Sebastián Lomónaco (24m), Ezequiel Bullaude (29m) y Elías López (39m) convirtieron para Godoy Cruz, y Martín Cauteruccio marcó el descuento, de penal (32m).

Con este resultado, el equipo mendocino llegó a los 16 puntos y se ubicó en el séptimo lugar, mientras que Aldosivi continúa clavado en 13 unidades, al igual que desde hace cuatro fechas, en las cuales apiló además otras tres derrotas, con River (2-0), Lanús (3-2) y Huracán (2-0).

En el arranque del partido se lo vio mejor plantado al conjunto visitante, que aprovechó la banda izquierda para llegar hasta el fondo y obligó al equipo del Puerto a replegarse.

La potencia de Tomás Badaloni como hombre de punta permitió además al conjunto de Flores inquietar a la defensa local, al igual que los buenos movimientos de Ojeda, que tuvo la chance más clara de la primera mitad tras un pase entre líneas e intentar definir a los 9 minutos sobre José Devecchi, que envió el balón al córner.

Aldosivi armó un buena contra a los 10 minutos que desembocó en la situación más clara de los primeros 45 para el local, en la que Cauteruccio definió apenas desviado tras un centro rasante al área chica de Gastón Lodico.

A partir de los 15 minutos, el “Tiburón” logró acomodarse y se adelantó en el terreno, con mayor control del juego, pero sin lograr profundidad.

Antes de que se cumpliera un minuto del complemento, Cauteruccio exigió al arquero paraguayo Juan Espínola con un zurdazo que éste envió al córner a mano cambiada.

Godoy Cruz amenazó a los 11 el arco local con dos tiros en el travesaño en la misma jugada, después de remates de Valentín Burgoa y Gonzalo Abrego.

Y tras recuperar el control del juego como en el arranque del partido, el “Tomba” tuvo una ráfaga de 10 minutos en los que “noqueó” al equipo de Fernando Gago con tres goles.

Primero fue a través de un zurdazo de Ojeda al palo derecho de Devecchi luego de una mala salida de Aldosivi a los 18 minutos, luego el recién ingresado Lomónaco puso el 2 a 0 con derecha tras un centro bajo en una contra demoledora a los 24, y el 3 a 0 fue por cuenta de Bullaude, que definió con pierna diestra frente al arco tras pase de Alan Cantero, presuntamente en posición adelantada.

Aldosivi ensayó una tímida reacción y a los 32 minutos logró el descuento tras un penal a Federico Andrada que Cauteruccio transformó en gol.

Expuesto ante cada contra en búsqueda de achicar la diferencia, el equipo marplatense sufrió el cuarto gol en su valla a los 39 minutos con un potente derechazo de López desde afuera del área que sentenció el partido.

En la próxima fecha Aldosivi visitará a Vélez en Liniers, mientras que Godoy Cruz recibirá a Sarmiento.

Tras la caída ante Godoy Cruz, Fernando Gago aseguró en conferencia de prensa que va a “seguir trabajando” para revertir la situación y de esta forma aseguró que continuará siendo el director técnico del Tiburón. La Capital

 

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UNA PELEA DE BARRAS EN MEDIO DEL FESTEJO DE ARGENTINA BOLIVIA

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La pelea duró apenas unos minutos. Pero lo que ocurrió en la platea San Martín del estadio Monumental tiene mucha más implicancia que unas imágenes de diez personas agarrándose a trompadas. Porque no eran hinchas comunes los que protagonizaron el hecho violento destacado del partido de la Selección, sino barras de Comunicaciones y Lamadrid. Y tampoco cualquier barra: del lado del Cartero, como se llama a los seguidores de Comu, estaban su jefe Maximiliano Ariel Volonté y su segundo, Carlos Javier Villafañe. Del lado del Carcelero, como se reconoce a los del equipo de Devoto, estaba su cara más visible, Diego Richini. Lo que terminó por confirmar lo que Infobae había adelantado en exclusiva el miércoles: como las entradas no habían salido nominadas, éstas podían parar al circuito de la reventa o ser utilizadas por los barras, que las consiguieron directamente de sus propias comisiones directivas que a su vez las obtuvieron de la AFA sin que nadie se pregunte nada. De hecho, todas las barras del Ascenso obtuvieron un promedio de entre siete y diez entradas cada una, según su importancia, que la mayoría utilizó para dar el presente en la cancha, repartidos estratégicamente entre la San Martín, Belgrano, Sívori y Centenario, lo que puede verificarse por ejemplo con la publicación en Internet del nieto del capo de la barra de Chacarita, quien con impunidad manifiesta mostró todas las que habían conseguido los Funebreros. También hubo beneficios para las barras de Primera en un número aún mayor. Pero la consigna era que no se notara nada y se estaba cumpliendo a rajatabla hasta el incidente entre Comunicaciones y Lamadrid que dejó al descubierto la maniobra.

Un incidente que, además, era previsible dada la rivalidad entre ambos equipos, cuyos enfrentamientos fueron habituales desde mediados de los 90 en adelante, llegando en una ocasión a terminar con uno de los más importantes barras de Lamadrid apuñalado. Pero además era previsible por los antecedentes de las personas que estamos hablando, algunos vestidos con la ropa oficial de su club y otros con los camperones oficiales de la Selección, que habitualmente ellos no compran en las tiendas oficiales como el resto de los mortales. Richini, por ejemplo, está en la mira de los organismos de Seguridad desde que en 2013 lideró un ataque de la barra de Lamadrid en la previa de un partido con Berazategui que terminó en una tarde de terror y con varios policías heridos. Si uno entra al club de Devoto y pregunta por Diego, todos lo conocen y le temen. Junto a él cayeron otros tres de Lamadrid, entre ellos Christian Caramelo Salomone y Facundo Sánchez, más Pitu Calderón.

Del otro lado, los prontuarios también asustan. El que terminó herido en la pelea de anoche fue Maximiliano Ariel Volonté, alias Chino, amo y señor de todo lo que ocurre en el club más extenso de la Capital Federal, como lo es Comunicaciones. Su figura quedó en la mira cuando el Ministerio Público Fiscal investigó un tremendo incidente contra el plantel de Estudiantes de Caseros en la semifinal del torneo de Primera B donde un dirigente Pincha terminó apuñalado. Aquél día la barra del Cartero ingresó al vestuario visitante y desató un caos. Junto a él ayer cayó también Carlos Javier Villafañe, su socio en los negocios en la institución de Agronomía. Para dar una dimensión de lo que manejan, ambos están denunciados penalmente desde el 19 de julio de este año por lesiones graves y amenazas de muerte sobre los directivos que estaban al frente del Futsal y el Fútbol Femenino de la institución, quienes actualmente viven con botón antipánico.

¿Por qué los agredieron? Porque la barra quería hacerse con esas actividades porque el equipo de las chicas había subido a Primera División y empezaban a aparecer los sponsors y dinero de la TV, ya que el torneo se emite por la TV Pública y también en el caso del Futsal para poder alquilar el estadio que tiene la actividad en forma privada. Y lo lograron. De hecho, la barra de Comunicaciones sumó esos negocios a otros que ya tenía: maneja también la pileta en la temporada de verano donde hacen una fortuna (tienen 150 tickets de ingresos diarios para vender por afuera), las canchas de fútbol sintético de 11 donde organizan torneos, la venta de la indumentaria y como si fuera poco el concesionario de las canchas de fútbol cinco que están sobre la avenida San Martín debe pagarles un canon para poder trabajar tranquilo. Todo con la cobertura ya sea por miedo u otras cuestiones del órgano fiduciario que maneja el club y con quienes están al frente del fútbol profesional, a punto tal que las personas agredidas debieron dejar la institución por las amenazas de muerte, denunciaron lo ocurrido ante la AFA pero el club minimizó el hecho.

Por fuera de lo que ocurrió con las barras que anticipa que cuando el torneo local vuelva con aforo ellos seguirán teniendo sus privilegios. Hubo un trapito detenido y se tomaron más de 200 denuncias de gente que compró entradas de reventa por Internet y fueron estafados con tickets falsos. La causa está en plena investigación coincidentemente varias decenas de denunciantes admiten haberse contactado con gente de la barra oficial de River, por lo que sobre ella están las mayores sospechas. Por eso, para el regreso de los hinchas que se produciría en tres semanas, al fútbol argentino aún le queda una asignatura pendiente: reducir el poder de sus propios barras. Fuente: Gustavo Gravia para Infobae

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