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Bahía Basket hoy cumple 10 años y Pepe Sánchez tiene un regalito

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En 10 momentos se resumen los hechos más trascendentes de la franquicia. Opiniones de Sepo Ginóbili, Pancho Jasen, Juan Espil y el propio PP, que sorprendió con una respuesta respecto de su futuro. ¿Vuelve a jugar?

“Estoy listo” parece señalar Pepe Sánchez. Fotos: archivo-La Nueva.

 

Por Fernando Rodríguez /@rodriguezefe

 

Pepe Sánchez se fue cuando comenzaba a ganar algo de dinero como profesional del básquetbol.

Decidió dar vuelta la página de su carrera y empezar de cero en la universidad de Temple.

Tuvo capacidad para grabar, desde entonces, todo lo que pisó en ese mundo tan diferente al que estaba acostumbrado.

El ideólogo de Bahía Basket.

 

Se formateó en el básquetbol universitario, se dio el gusto de ser protagonista de la NBA y se consolidó en la competencia europea, llegando a jugar nada menos que en Barcelona y Real Madrid, entre otros.

En su cabeza -siempre activa- paralelamente fue elaborando una idea que conjugaba diferentes culturas, vivencias y estructuras en un proyecto que le permitiera mejorar sus raíces.

Su retorno al país coincidió prácticamente con la agonía de Estudiantes a nivel profesional y tras un vuelo rasante por Obras Sanitarias aterrizó en Bahía Blanca. Su lugar en el mundo.

Hoy, así como disfruta del crecimiento en familia de su hijo Vicente, es el padre de la criatura llamada Bahía Basket, que nació oficialmente el 25 de mayo de 2010, hoy hace exactamente 10 años.

El día del debut, en 2010, ante Obras.

 

“Lo que estamos viviendo es el resultado de todos estos años y el comienzo de lo que viene a futuro, el sistema Bahía Basket. Creo que los 10 años nos llegan en el mejor momento de construcción de identidad”, resumió.

“Y no puede dejar de agradecer a la gente que trabajó para que esto sea posible: jugadores y cuerpos técnicos, empresas que nos apoyaron; ellos hicieron que estos diez años sean posibles”, apuntó.

El Dow Center, una obra que excedió el ámbito local y nacional a nivel deportivo.

 

Buscando los 10 momentos de la institución que preside, el inicio se remonta a la primera etapa que lo tuvo como jugador y desencadena en una magnífica obra como el Dow Center, ya en carácter exclusivo de dirigente, aunque, sin descartar, a corto plazo, su regreso como jugador. Al menos un tiempito. ¿No lo creen? Pasen y vean…

 

1) El primer partido

 

Bahía Estudiantes –así se denominaba entonces-, debutó de local contra Obras. Era algo nuevo y se renovaban las expectativas tras el incansable esfuerzo de la dirigencia de Estudiantes por mantener la plaza en nuestra ciudad.

“El objetivo, básicamente, era mantener el básquet de elite en Bahía y, en mi caso, volver a jugar en mi ciudad”, recordó Pepe.

Así lucía el Casanova en el primer partido de Bahía.

 

“Se sumó Juan (Espil), quien fue clave –agregó- con la misma idea e ilusión de retirarnos en Bahía”.

   —Volviste a jugar delante de tu familia, de tus amigos y en tu ciudad. ¿Qué te generaba esto, sumado a la responsabilidad de tener que tomar, al mismo tiempo, decisiones afuera de la cancha?

—Era un doble trabajo, pero me acuerdo, sobre todo, del juego. Disfruté mucho de volver a jugar por jugar.

Entre Lucas Faggiano y Pepe atrapan a Elsener.

 

   —¿El juego te abstraía del resto de las responsabilidades?

—Sí, me abstraía. El entrenamiento y jugar era lo que más disfrutaba. Y yo lo que quería era jugar.

Javier Mojica se fue de un día para otro.

 

   —Jugaste tres temporadas. ¿Te quedó algún equipo más grabado que otro?

—Sí, el segundo. El primer año medio que sentamos las bases y el segundo, Faggiano, Aguerre, Ricky Sánchez y Meyinsse terminaron siendo todos muy importantes. Lucas, de Selección argentina; Aguerre también; Ricky y Mojica estaban en su mejor momento; Meyinsse terminó siendo un pivote dominante en América, más Juan y yo. Si Mojica no se iba, no sé qué hubiera pasado… Jugamos el Súper 8 y estuvimos a punto de voltear al Peñarol de Oveja, que tenía a Campazzo, Leo y que había sumado a Chapu (Nocioni). Y después perdimos en cinco juegos en playoffs. Habíamos encontrado mucha química y en casa prácticamente no perdimos (21-4).

 

2-El retiro de Juan Espil

 

Entre los partidos inolvidables de Bahía Basket, con el que se despidió Juan Espil del público bahiense, el viernes 13 de abril, definitivamente aparece entre los primeros.

“Fue memorable. Interiormente sabía que podía ser mi último partido”, recordó, en referencia al cuarto, ante Peñarol en el Casanova, con la serie 2-1 a favor de los marplatenses.

Bahía perdía, al final del primer cuarto, 33 a 12 (¡por 21!).

Juan Espil y su recuerdo de la despedida en Bahía.

 

“Empezamos muy mal. Y hasta se cortó la luz. Me acuerdo que en ese momento, me hicieron una nota en LU2, je. Increíble”, recordó.

Eso sucedió restando 4m22s para el final del tercer cuarto y el Casanova se mantuvo a oscuras durante 17 minutos.

El público le demostró su afecto a Juan.

 

Pero, de a poco, Bahía terminó con todas las luces.

“Metí algunos triples para darlo vuelta y lo terminamos ganando (90 a 81)”, repasó Juan, que tenía 44 años.

“Fue sensancional”, dijo Juan, respecto del histórico partido ante Peñarol.

 

“Fue sensacional. Me fui del Casanova con toda la gente aplaudiéndome. Tengo una foto que me regaló Guille Giagante, haciendo una reverencia ante toda la gente. Si bien quedaba un partido, ganarle a Peñarol en Mar del Plata era muy difícil, se hacían muy fuertes”, admitió Juan.

Y así fue. En Mar del Plata le puso final a su carrera.

 

3-El impacto de la LDD

 

La creación de la Liga de Desarrollo resultó un polo de atracción para Bahía Basket, cuya metodología de trabajo se amoldaba a los objetivos que persigue esta competencia.

¡Cuántos nombres destacados! Primer título de LDD.

 

Los tres títulos en las primeras tres ediciones resultan anecdóticos, no obstante, siempre significó un banco de prueba real para jóvenes que se potenciaron y más tarde trascendieron, al punto que varios de ellos hoy son jugadores de Liga y hasta integrantes de las listas de Selección mayor argentina.

El segundo, historia repetida.

 

Por caso, Lucio Redivo, Facundo Corvalán, Gastón Whelan, Martín Fernández, Juan Pablo Vaulet, Máximo Fjellerup y Leandro Bolmaro, entre los más destacados.

 

4-La casa propia

 

La primera casa de Bahía Basket fue el Polideportivo Norte. Allí donde desarrolló su propio espacio y comenzó a plasmar la idea del proyecto desde lo social, un aspecto que siempre fue de la mano con lo deportivo.

“Rehabilitar ese lugar fue algo espectacular y emocionante”, aseguró Pepe.

Corvalán, Marini y Fjellerup, en el Poli.

 

“Significó –agregó- acercarnos a un barrio que necesitaba un espacio saludable, que se logró reconstruyendo una nave destrozada y generando un espacio muy lindo para el deporte. Ahí podíamos entrenar y desarrollar a nivel social lo que más lógica tiene para nosotros que es hacerlo mediante el deporte. La idea es sumar nuevos proyectos sociales con este formato”.

   —¿Esa experiencia les sirvió para confiar en la idea original y replicarla como hicieron en La Piedad?

—Sin dudas. Hoy lo hacemos en La Piedad y en el Poli ya llevamos seis años de vida propia. El proyecto sigue.

El “Mofle” Horvath trabajando en La Piedad.

 

   —¿De alguna manera esto es el ejemplo que se puede conjugar trabajo entre público y privado?

—Sin dudas. El trabajo con la Municipalidad fue muy interesante. Salió muy bien y hoy, continuando con el apoyo del intendente Héctor Gay, es un espacio de salud que ganó la ciudad. Lo usan las selecciones de Bahía y también varios clubes. Además, en el barrio significó una transformación para muchas familias. Y, a la par, en lo deportivo, a nosotros nos dio independencia.

El Polideportivo, un lugar que volvió a cobrar vida.

 

   —¿Ahí empezaron a desarrollar con los jugadores el trabajo menos convencional?

—Es que con dos horitas de entrenamiento a la mañana y otra hora y media a la noche nos alcanzaba para un equipo de Liga. Pero el corazón de Bahía Basket es la cancha de entrenamiento. Y ahí teníamos, además, el vestuario, un mini gimnasio, la sala de video… En la transformación del proyecto necesitábamos horas de entrenamiento y eso nos lo permitió. El Poli fue un gran hito.

 

5-La Liga Sudamericana

 

Como cada paso que dio, la primera experiencia a nivel internacional de Bahía Basket generaba incógnita.

En Chile, perdió en el debut frente a Hebraica (Uruguay) 74 a 68, aunque respondió en los dos siguientes: 78-63 a Universidad San Simón (Bolivia) y 99-64 contra Deportivo Valdivia.

Fjellerup y otra conversión ante Valdivia.

 

“Era el primer torneo internacional para la mayoría de nosotros, en mi caso como entrenador. Desde el inicio en Chile, haber clasificado ya significaba un desafío todo lo que se venía”, recordó Sebastián Ginóbili.

El segundo paso era un cuadrangular en La Banda, del cual clasificaba uno y cuyos rivales eran el local Olímpico, Guaros (Venezuela) y UniCEUB (Brasil).

“Teníamos muchas ganas, pero entendíamos que éramos la cenicienta”, admitió el DT.

Primer partido y triunfo ante los brasileños, 71 a 58.

“El equipo jugó muy bien desde el inicio del cuadrangular”, dijo Sepo.

El segundo se desarrolló en un contexto difícil.

“Antes del juego hubo tres jugadores intoxicados (Fjellerup, Juan Pablo Vaulet y Johnson) y no podían jugar. Teníamos todo para ganar y nada por perder. Se unieron todos. Lo dimos vuelta, los pusimos nerviosos y, la verdad, cuando terminó el partido (victoria 80 a 72 frente al local) nos mirábamos en el vestuario y no podíamos creer que habíamos clasificado”, confesó.

Redivo, camino al cesto en una noche inolvidable en La Banda.

 

“Al otro día recuperamos los jugadores y enfrentamos a los venezolanos que ya estaban eliminados. Fue una sorpresa y gran alegría en todo sentido”, reconoció.

“No nos pesó la responsabilidad. Entendimos que la forma de jugar era como lo veníamos haciendo en la Liga y disfrutando. Fue un momento top de mi experiencia en Bahía Basket”, resaltó Sepo.

Después, Bahía jugó la serie final contra Mogi (Brasil), cediendo los dos de visitante (77-72 y 80-77) y en el Casanova (84-81).

 

6-Liga de las Américas

 

Las dos primeras paradas en esta competición fueron en Ponce (Puerto Rico).

“Enfrentamos presupuestos mucho más altos que el nuestro y de visitantes, pero teníamos muy en claro lo que queríamos”, señaló Hernán Jasen.

El cuadrangular inicial los ilusionó y clasificó directamente a semifinales, tras ganarle a Cocodrilos (77-75), Academia (94-67) y el local Leones (96-92).

Una derrota ante Leones obligó a ganar. Y el equipo respondió con altura.

 

La segunda vez en Ponce resultó totalmente diferente, apasionante. Porque la derrota en el debut contra el local Leones (95-82) lo condicionó.

“El cuadrangular que nos clasificó a la Final Four fue durísimo. Empezamos perdiendo contra Ponce (95-82) y terminamos ganándole a San Lorenzo (contundente y sorpresivo 89 a 69) y Hebraica (73-69), en un partido increíble. La mejor experiencia que viví estando en Bahía Basket”, aseguró Pancho.

¿Qué más se le podía pedir a esta altura a este equipo? Fueron a Barquisimeto (Venezuela). Estaban a dos triunfos del título. ¡De no creer!

El pasaje a la final estaba concretado en Venezuela. Era momento de festejar.

 

Y estos pibes, que se estaban haciendo hombres, quedaron a una victoria, después de sorprender a Fuerza Regia (México), por 74 a 65.

“Hay que remarcar que jugamos una final de la Liga de las Américas, donde hay tantísimos clubes en el continente que lo buscan. Nos hicimos fuertes en Puerto Rico y Venezuela. Mostramos mucho carácter, a pesar de la juventud de la mayoría. Los chicos estaban súper preparados para afrontarla”, resaltó Pancho.

Lo logrado en esta etapa no pasó desapercibido para uno de los mejores jugadores que dio la ciudad.

“Es de los momentos que guardo entre los mejores, comparado con haber jugado en la Selección argentina o Estudiantes de Madrid. Me agarró de grande y disfrutaba muchísimo. Se formó un grupo fantástico de personas y disfrutábamos estar juntos; se hizo corto el año a pesar de los viajes”, contó.

Antes de la final, la arenga de Sepo Ginóbili.

 

En la final, la derrota (88-65) contra el local Guaros y ante un Domo Bolivariano que explotaba, no fue más que un dignísimo cierre a una temporada de excelencia.

 

7-El ascenso a nivel local

 

Cumpliendo con el reglamento de la Asociación Bahiense, en 2019 Bahía Basket debía participar en los torneos superiores, en este caso comenzando en Segunda.

“Fue una prueba mental para el equipo. Sabíamos que desde lo deportivo estábamos un paso adelante del resto. En los partidos cerrados, la presión era nuestra; foules no cobrados o mano dura, teníamos que aprender que era así, respetando el juego como en el resto de las competencias”, explicó Federico Elías.

Los campeones del torneo de Segunda.

 

Lo cierto que Bahía supo incorporar a su plan de trabajo semanal la competencia local y terminó, como se presumía, marcando diferencia y ascendiendo a Primera.

“Creo que el equipo estuvo muy bien de la cabeza; lo demostramos en el tercer partido con Argentino, que entramos al último cuarto 15 puntos abajo, con la gente alentando más que nunca por ellos y lo dimos vuelta. Creo que ese partido fue bisagra, pudiendo demostrar todo lo que entrenábamos y para qué estábamos en ese torneo”, entendió el tirador.

Federico Elías se llevó una de las redes del Tomás.

 

Bahía ganó el torneo sin sobresaltos.

“Significó un desahogo y lo merecíamos por todas las horas de trabajo que había atrás. Nunca había vivido esto y fue lindo disfrutarlo en medio de la temporada de Liga. Nos potenció para las otras competencias”, opinó.

 

Párrafo aparte

 

Los siguientes momentos de Bahía Basket están directamente relacionado con lo que fue un proyecto y terminó siendo realidad: el Dow Center.

El propio Pepe Sánchez respondió a los siguientes tres puntos vinculados a una obra donde, finalmente, cristalizó el proyecto.

 

8-La presentación

 

   —¿Cómo fue el proceso previo, en silencio, y el día que pudiste confirmar públicamente la construcción del Dow?

—La gente de Dow confió en este sueño, con Gastón Remy a la cabeza, que era presidente y hoy continúa con Diego Ordoñez a la cabeza. Para mí era importante poder hacer una presentación cuando los cimientos del proyecto estuvieran seteados, porque presentar un proyecto y después no poder concretarlo no va con mi personalidad. Fue sentar las bases para empezar a contar una historia bastante diferente de lo que podía ser la construcción de un estadio. Era todo un desafío contar lo que sería el Dow Center.

El día que Pepe pudo contar el proyecto del Dow Center.

 

   —Bueno, hoy se sigue descubriendo lo que puede desarrollarse ahí más allá de un partido de básquet.

—Exactamente. Se va transformando. Hoy me gusta utilizar más la palabra campus y no centro de entrenamiento, porque cuando podamos activar la parte exterior, será un lugar lleno de vida, más relacionado a lo que es un campus universitario en miniatura que un propio estadio. Para mí marcó un antes y un después.

Como siempre, el dueño de la pelota.

 

   —¿Tu desafío era plasmar una visión sin que, literalmente, se considere increíble concretar?

—Tal cual. Te doy un ejemplo. En mi visión primaria, la parte del gimnasio (I feel good) iba toda abierta, sin paredes y conectaba con la cancha. ¿Por qué? Lo vi en varios centros de entrenamiento de la NBA y me pareció espectacular. Conectás la energía de los que están jugando en la cancha, con los que están en el gimnasio. Pero claro, como no tengo ni idea de gimnasios, cuando nos asesoramos nos dijeron que era inviable y pusimos paredes… Bueno, esas paredes ahora desaparecen, je. Hicimos una pequeña experiencia dejando una parte abierta y es un ejemplo de que se puede agregar a nuestra cultura. A veces, nosotros mismos nos subestimamos. La gente se suma a la cultura interna.

 

9-El primer entrenamiento

 

   —No te mostraste públicamente en el Dow en la primera práctica. ¿Estuviste?

—Sí, estuve por ahí. Y fue muy, muy emocionante.

Sepo y su emoción por lo que estaba viviendo.

 

   —Me quedó grabado, hablando con Sepo, que se entrecortó cuando, como bahiense y hombre de básquet definía lo que significaba el lugar.

—Me acuerdo dos cosas puntuales: la cara de los chicos, que era como haber entrado a Disney, como dice Scola y, por otro lado, en eso me reflejo en Sepo, sentir que se estaba continuando con la historia del básquet de Bahía. Verlo materializado fue decir: “está en el lugar que corresponde”.

El equipo, ya disfrutando de su nueva casa.

 

   —¿Por qué no en otro lado?

—Porque justamente el lugar era acá. Era consciente de que estábamos agregando otra página a la historia del básquet bahiense.

 

10-La Selección

 

   —¿La concentración de la Selección argentina antes del Panamericano y el Mundial era la prueba piloto?

—Tengo el recuerdo de toda la semana; fue increíble, de largas charlas con Oveja (Hernández), Luis (Scola)… Y un mes y medio después estaban jugando la final del Mundo.

Una de las tantas charlas de Oveja y Pepe.

 

  —Y seguían elogiando el inicio.

—Creo que estuvo a la altura de lo que fue una gran preparación. La otra vez escuchaba a Luis (Scola) y decía que había sido la mejor preparación para un torneo y eso está buenísimo.

Scola se sorprendió de las instalaciones.

 

   —¿Y el partido donde por primera vez se abrieron las puertas al público?

—El día del partido fue muy emocionante. Además, ver a Lucio (Redivo), Maxi (Fjellerup), Leo Bolmaro fue todo muy loco. Habían estado con nosotros.

Susbielles fue clave para que la Selección concentre en Bahía.

 

   —Vos sabías bien las bondades del Dow, pero según dijo Oveja, a él tuvieron que convencerlo. ¿Te costó que viniera la Selección?

—Cuando lo empecé a hablar con “Chubi” (Susbielles) -entonces presidente de la Confederación-, la anécdota es que vino a verlo y dio el ok para la concentración. Pero, claro, tenía que convencer a todos los que no lo habían visto. Las objeciones eran tener que vivir adentro de la cancha de básquet y demás. Fue como tener que romper hielo. Creo que ahí “Chubi” jugó un papel clave para que la Selección venga a concentrar a Bahía. Siempre se lo estaré agradecido.

   —¿Fue, definitivamente, concretar y reunir en un lugar todo lo que estaba en tu cabeza desde hacía mucho tiempo?

—Sin dudas: energía, movimiento y romper con muchas barreras. Y muy rápido tomó vida propia. Además, se le agregó algo de mucho valor a la ciudad. No es casualidad lo que vivimos esta temporada con Bahía Basket.

¿Lo seguirá viendo de afuera Pepe o se meterá a la cancha?

 

   —Todo esto que hablaste fue desde tu lugar de presidente de Bahía Basket. ¿No te gustaría disfrutarlo desde el Pepe Sánchez jugador? Nunca dijiste que te retirabas…

—Bueno… La verdad que últimamente entrené mucho.

   —¡Epa! ¡Me sorprendés! ¿Y?

—Me siento cero kilómetro.

   —A los 43 años llevás una vida muy saludable, entrenás, cada vez estás más conectado al básquetbol y cuando diste un paso al costado fue, básicamente, porque lo decidió tu espalda. Insisto, ¿existe alguna posibilidad real de que vuelvas a disfrutar como jugador y por los puntos en el Dow Center?

—Eeeh…

  —¡Dudaste! Es una señal…

—Tengo muchas ganas de ver cómo es jugar después de ocho años… Es muy probable, je, je, je…

¿Será cierto? Por las dudas, vayan reservando una butaca en el Dow Center…

“Estoy listo” parece señalar Pepe Sánchez. Fotos: archivo-La Nueva.

 

Por Fernando Rodríguez /@rodriguezefe

 

Pepe Sánchez se fue cuando comenzaba a ganar algo de dinero como profesional del básquetbol.

Decidió dar vuelta la página de su carrera y empezar de cero en la universidad de Temple.

Tuvo capacidad para grabar, desde entonces, todo lo que pisó en ese mundo tan diferente al que estaba acostumbrado.

El ideólogo de Bahía Basket.

 

Se formateó en el básquetbol universitario, se dio el gusto de ser protagonista de la NBA y se consolidó en la competencia europea, llegando a jugar nada menos que en Barcelona y Real Madrid, entre otros.

En su cabeza -siempre activa- paralelamente fue elaborando una idea que conjugaba diferentes culturas, vivencias y estructuras en un proyecto que le permitiera mejorar sus raíces.

Su retorno al país coincidió prácticamente con la agonía de Estudiantes a nivel profesional y tras un vuelo rasante por Obras Sanitarias aterrizó en Bahía Blanca. Su lugar en el mundo.

Hoy, así como disfruta del crecimiento en familia de su hijo Vicente, es el padre de la criatura llamada Bahía Basket, que nació oficialmente el 25 de mayo de 2010, hoy hace exactamente 10 años.

El día del debut, en 2010, ante Obras.

 

“Lo que estamos viviendo es el resultado de todos estos años y el comienzo de lo que viene a futuro, el sistema Bahía Basket. Creo que los 10 años nos llegan en el mejor momento de construcción de identidad”, resumió.

“Y no puede dejar de agradecer a la gente que trabajó para que esto sea posible: jugadores y cuerpos técnicos, empresas que nos apoyaron; ellos hicieron que estos diez años sean posibles”, apuntó.

El Dow Center, una obra que excedió el ámbito local y nacional a nivel deportivo.

 

Buscando los 10 momentos de la institución que preside, el inicio se remonta a la primera etapa que lo tuvo como jugador y desencadena en una magnífica obra como el Dow Center, ya en carácter exclusivo de dirigente, aunque, sin descartar, a corto plazo, su regreso como jugador. Al menos un tiempito. ¿No lo creen? Pasen y vean…

 

1) El primer partido

 

Bahía Estudiantes –así se denominaba entonces-, debutó de local contra Obras. Era algo nuevo y se renovaban las expectativas tras el incansable esfuerzo de la dirigencia de Estudiantes por mantener la plaza en nuestra ciudad.

“El objetivo, básicamente, era mantener el básquet de elite en Bahía y, en mi caso, volver a jugar en mi ciudad”, recordó Pepe.

Así lucía el Casanova en el primer partido de Bahía.

 

“Se sumó Juan (Espil), quien fue clave –agregó- con la misma idea e ilusión de retirarnos en Bahía”.

   —Volviste a jugar delante de tu familia, de tus amigos y en tu ciudad. ¿Qué te generaba esto, sumado a la responsabilidad de tener que tomar, al mismo tiempo, decisiones afuera de la cancha?

—Era un doble trabajo, pero me acuerdo, sobre todo, del juego. Disfruté mucho de volver a jugar por jugar.

Entre Lucas Faggiano y Pepe atrapan a Elsener.

 

   —¿El juego te abstraía del resto de las responsabilidades?

—Sí, me abstraía. El entrenamiento y jugar era lo que más disfrutaba. Y yo lo que quería era jugar.

Javier Mojica se fue de un día para otro.

 

   —Jugaste tres temporadas. ¿Te quedó algún equipo más grabado que otro?

—Sí, el segundo. El primer año medio que sentamos las bases y el segundo, Faggiano, Aguerre, Ricky Sánchez y Meyinsse terminaron siendo todos muy importantes. Lucas, de Selección argentina; Aguerre también; Ricky y Mojica estaban en su mejor momento; Meyinsse terminó siendo un pivote dominante en América, más Juan y yo. Si Mojica no se iba, no sé qué hubiera pasado… Jugamos el Súper 8 y estuvimos a punto de voltear al Peñarol de Oveja, que tenía a Campazzo, Leo y que había sumado a Chapu (Nocioni). Y después perdimos en cinco juegos en playoffs. Habíamos encontrado mucha química y en casa prácticamente no perdimos (21-4).

 

2-El retiro de Juan Espil

 

Entre los partidos inolvidables de Bahía Basket, con el que se despidió Juan Espil del público bahiense, el viernes 13 de abril, definitivamente aparece entre los primeros.

“Fue memorable. Interiormente sabía que podía ser mi último partido”, recordó, en referencia al cuarto, ante Peñarol en el Casanova, con la serie 2-1 a favor de los marplatenses.

Bahía perdía, al final del primer cuarto, 33 a 12 (¡por 21!).

Juan Espil y su recuerdo de la despedida en Bahía.

 

“Empezamos muy mal. Y hasta se cortó la luz. Me acuerdo que en ese momento, me hicieron una nota en LU2, je. Increíble”, recordó.

Eso sucedió restando 4m22s para el final del tercer cuarto y el Casanova se mantuvo a oscuras durante 17 minutos.

El público le demostró su afecto a Juan.

 

Pero, de a poco, Bahía terminó con todas las luces.

“Metí algunos triples para darlo vuelta y lo terminamos ganando (90 a 81)”, repasó Juan, que tenía 44 años.

“Fue sensancional”, dijo Juan, respecto del histórico partido ante Peñarol.

 

“Fue sensacional. Me fui del Casanova con toda la gente aplaudiéndome. Tengo una foto que me regaló Guille Giagante, haciendo una reverencia ante toda la gente. Si bien quedaba un partido, ganarle a Peñarol en Mar del Plata era muy difícil, se hacían muy fuertes”, admitió Juan.

Y así fue. En Mar del Plata le puso final a su carrera.

 

3-El impacto de la LDD

 

La creación de la Liga de Desarrollo resultó un polo de atracción para Bahía Basket, cuya metodología de trabajo se amoldaba a los objetivos que persigue esta competencia.

¡Cuántos nombres destacados! Primer título de LDD.

 

Los tres títulos en las primeras tres ediciones resultan anecdóticos, no obstante, siempre significó un banco de prueba real para jóvenes que se potenciaron y más tarde trascendieron, al punto que varios de ellos hoy son jugadores de Liga y hasta integrantes de las listas de Selección mayor argentina.

El segundo, historia repetida.

 

Por caso, Lucio Redivo, Facundo Corvalán, Gastón Whelan, Martín Fernández, Juan Pablo Vaulet, Máximo Fjellerup y Leandro Bolmaro, entre los más destacados.

 

4-La casa propia

 

La primera casa de Bahía Basket fue el Polideportivo Norte. Allí donde desarrolló su propio espacio y comenzó a plasmar la idea del proyecto desde lo social, un aspecto que siempre fue de la mano con lo deportivo.

“Rehabilitar ese lugar fue algo espectacular y emocionante”, aseguró Pepe.

Corvalán, Marini y Fjellerup, en el Poli.

 

“Significó –agregó- acercarnos a un barrio que necesitaba un espacio saludable, que se logró reconstruyendo una nave destrozada y generando un espacio muy lindo para el deporte. Ahí podíamos entrenar y desarrollar a nivel social lo que más lógica tiene para nosotros que es hacerlo mediante el deporte. La idea es sumar nuevos proyectos sociales con este formato”.

   —¿Esa experiencia les sirvió para confiar en la idea original y replicarla como hicieron en La Piedad?

—Sin dudas. Hoy lo hacemos en La Piedad y en el Poli ya llevamos seis años de vida propia. El proyecto sigue.

El “Mofle” Horvath trabajando en La Piedad.

 

   —¿De alguna manera esto es el ejemplo que se puede conjugar trabajo entre público y privado?

—Sin dudas. El trabajo con la Municipalidad fue muy interesante. Salió muy bien y hoy, continuando con el apoyo del intendente Héctor Gay, es un espacio de salud que ganó la ciudad. Lo usan las selecciones de Bahía y también varios clubes. Además, en el barrio significó una transformación para muchas familias. Y, a la par, en lo deportivo, a nosotros nos dio independencia.

El Polideportivo, un lugar que volvió a cobrar vida.

 

   —¿Ahí empezaron a desarrollar con los jugadores el trabajo menos convencional?

—Es que con dos horitas de entrenamiento a la mañana y otra hora y media a la noche nos alcanzaba para un equipo de Liga. Pero el corazón de Bahía Basket es la cancha de entrenamiento. Y ahí teníamos, además, el vestuario, un mini gimnasio, la sala de video… En la transformación del proyecto necesitábamos horas de entrenamiento y eso nos lo permitió. El Poli fue un gran hito.

 

5-La Liga Sudamericana

 

Como cada paso que dio, la primera experiencia a nivel internacional de Bahía Basket generaba incógnita.

En Chile, perdió en el debut frente a Hebraica (Uruguay) 74 a 68, aunque respondió en los dos siguientes: 78-63 a Universidad San Simón (Bolivia) y 99-64 contra Deportivo Valdivia.

Fjellerup y otra conversión ante Valdivia.

 

“Era el primer torneo internacional para la mayoría de nosotros, en mi caso como entrenador. Desde el inicio en Chile, haber clasificado ya significaba un desafío todo lo que se venía”, recordó Sebastián Ginóbili.

El segundo paso era un cuadrangular en La Banda, del cual clasificaba uno y cuyos rivales eran el local Olímpico, Guaros (Venezuela) y UniCEUB (Brasil).

“Teníamos muchas ganas, pero entendíamos que éramos la cenicienta”, admitió el DT.

Primer partido y triunfo ante los brasileños, 71 a 58.

“El equipo jugó muy bien desde el inicio del cuadrangular”, dijo Sepo.

El segundo se desarrolló en un contexto difícil.

“Antes del juego hubo tres jugadores intoxicados (Fjellerup, Juan Pablo Vaulet y Johnson) y no podían jugar. Teníamos todo para ganar y nada por perder. Se unieron todos. Lo dimos vuelta, los pusimos nerviosos y, la verdad, cuando terminó el partido (victoria 80 a 72 frente al local) nos mirábamos en el vestuario y no podíamos creer que habíamos clasificado”, confesó.

Redivo, camino al cesto en una noche inolvidable en La Banda.

 

“Al otro día recuperamos los jugadores y enfrentamos a los venezolanos que ya estaban eliminados. Fue una sorpresa y gran alegría en todo sentido”, reconoció.

“No nos pesó la responsabilidad. Entendimos que la forma de jugar era como lo veníamos haciendo en la Liga y disfrutando. Fue un momento top de mi experiencia en Bahía Basket”, resaltó Sepo.

Después, Bahía jugó la serie final contra Mogi (Brasil), cediendo los dos de visitante (77-72 y 80-77) y en el Casanova (84-81).

 

6-Liga de las Américas

 

Las dos primeras paradas en esta competición fueron en Ponce (Puerto Rico).

“Enfrentamos presupuestos mucho más altos que el nuestro y de visitantes, pero teníamos muy en claro lo que queríamos”, señaló Hernán Jasen.

El cuadrangular inicial los ilusionó y clasificó directamente a semifinales, tras ganarle a Cocodrilos (77-75), Academia (94-67) y el local Leones (96-92).

Una derrota ante Leones obligó a ganar. Y el equipo respondió con altura.

 

La segunda vez en Ponce resultó totalmente diferente, apasionante. Porque la derrota en el debut contra el local Leones (95-82) lo condicionó.

“El cuadrangular que nos clasificó a la Final Four fue durísimo. Empezamos perdiendo contra Ponce (95-82) y terminamos ganándole a San Lorenzo (contundente y sorpresivo 89 a 69) y Hebraica (73-69), en un partido increíble. La mejor experiencia que viví estando en Bahía Basket”, aseguró Pancho.

¿Qué más se le podía pedir a esta altura a este equipo? Fueron a Barquisimeto (Venezuela). Estaban a dos triunfos del título. ¡De no creer!

El pasaje a la final estaba concretado en Venezuela. Era momento de festejar.

 

Y estos pibes, que se estaban haciendo hombres, quedaron a una victoria, después de sorprender a Fuerza Regia (México), por 74 a 65.

“Hay que remarcar que jugamos una final de la Liga de las Américas, donde hay tantísimos clubes en el continente que lo buscan. Nos hicimos fuertes en Puerto Rico y Venezuela. Mostramos mucho carácter, a pesar de la juventud de la mayoría. Los chicos estaban súper preparados para afrontarla”, resaltó Pancho.

Lo logrado en esta etapa no pasó desapercibido para uno de los mejores jugadores que dio la ciudad.

“Es de los momentos que guardo entre los mejores, comparado con haber jugado en la Selección argentina o Estudiantes de Madrid. Me agarró de grande y disfrutaba muchísimo. Se formó un grupo fantástico de personas y disfrutábamos estar juntos; se hizo corto el año a pesar de los viajes”, contó.

Antes de la final, la arenga de Sepo Ginóbili.

 

En la final, la derrota (88-65) contra el local Guaros y ante un Domo Bolivariano que explotaba, no fue más que un dignísimo cierre a una temporada de excelencia.

 

7-El ascenso a nivel local

 

Cumpliendo con el reglamento de la Asociación Bahiense, en 2019 Bahía Basket debía participar en los torneos superiores, en este caso comenzando en Segunda.

“Fue una prueba mental para el equipo. Sabíamos que desde lo deportivo estábamos un paso adelante del resto. En los partidos cerrados, la presión era nuestra; foules no cobrados o mano dura, teníamos que aprender que era así, respetando el juego como en el resto de las competencias”, explicó Federico Elías.

Los campeones del torneo de Segunda.

 

Lo cierto que Bahía supo incorporar a su plan de trabajo semanal la competencia local y terminó, como se presumía, marcando diferencia y ascendiendo a Primera.

“Creo que el equipo estuvo muy bien de la cabeza; lo demostramos en el tercer partido con Argentino, que entramos al último cuarto 15 puntos abajo, con la gente alentando más que nunca por ellos y lo dimos vuelta. Creo que ese partido fue bisagra, pudiendo demostrar todo lo que entrenábamos y para qué estábamos en ese torneo”, entendió el tirador.

Federico Elías se llevó una de las redes del Tomás.

 

Bahía ganó el torneo sin sobresaltos.

“Significó un desahogo y lo merecíamos por todas las horas de trabajo que había atrás. Nunca había vivido esto y fue lindo disfrutarlo en medio de la temporada de Liga. Nos potenció para las otras competencias”, opinó.

 

Párrafo aparte

 

Los siguientes momentos de Bahía Basket están directamente relacionado con lo que fue un proyecto y terminó siendo realidad: el Dow Center.

El propio Pepe Sánchez respondió a los siguientes tres puntos vinculados a una obra donde, finalmente, cristalizó el proyecto.

 

8-La presentación

 

   —¿Cómo fue el proceso previo, en silencio, y el día que pudiste confirmar públicamente la construcción del Dow?

—La gente de Dow confió en este sueño, con Gastón Remy a la cabeza, que era presidente y hoy continúa con Diego Ordoñez a la cabeza. Para mí era importante poder hacer una presentación cuando los cimientos del proyecto estuvieran seteados, porque presentar un proyecto y después no poder concretarlo no va con mi personalidad. Fue sentar las bases para empezar a contar una historia bastante diferente de lo que podía ser la construcción de un estadio. Era todo un desafío contar lo que sería el Dow Center.

El día que Pepe pudo contar el proyecto del Dow Center.

 

   —Bueno, hoy se sigue descubriendo lo que puede desarrollarse ahí más allá de un partido de básquet.

—Exactamente. Se va transformando. Hoy me gusta utilizar más la palabra campus y no centro de entrenamiento, porque cuando podamos activar la parte exterior, será un lugar lleno de vida, más relacionado a lo que es un campus universitario en miniatura que un propio estadio. Para mí marcó un antes y un después.

Como siempre, el dueño de la pelota.

 

   —¿Tu desafío era plasmar una visión sin que, literalmente, se considere increíble concretar?

—Tal cual. Te doy un ejemplo. En mi visión primaria, la parte del gimnasio (I feel good) iba toda abierta, sin paredes y conectaba con la cancha. ¿Por qué? Lo vi en varios centros de entrenamiento de la NBA y me pareció espectacular. Conectás la energía de los que están jugando en la cancha, con los que están en el gimnasio. Pero claro, como no tengo ni idea de gimnasios, cuando nos asesoramos nos dijeron que era inviable y pusimos paredes… Bueno, esas paredes ahora desaparecen, je. Hicimos una pequeña experiencia dejando una parte abierta y es un ejemplo de que se puede agregar a nuestra cultura. A veces, nosotros mismos nos subestimamos. La gente se suma a la cultura interna.

 

9-El primer entrenamiento

 

   —No te mostraste públicamente en el Dow en la primera práctica. ¿Estuviste?

—Sí, estuve por ahí. Y fue muy, muy emocionante.

Sepo y su emoción por lo que estaba viviendo.

 

   —Me quedó grabado, hablando con Sepo, que se entrecortó cuando, como bahiense y hombre de básquet definía lo que significaba el lugar.

—Me acuerdo dos cosas puntuales: la cara de los chicos, que era como haber entrado a Disney, como dice Scola y, por otro lado, en eso me reflejo en Sepo, sentir que se estaba continuando con la historia del básquet de Bahía. Verlo materializado fue decir: “está en el lugar que corresponde”.

El equipo, ya disfrutando de su nueva casa.

 

   —¿Por qué no en otro lado?

—Porque justamente el lugar era acá. Era consciente de que estábamos agregando otra página a la historia del básquet bahiense.

 

10-La Selección

 

   —¿La concentración de la Selección argentina antes del Panamericano y el Mundial era la prueba piloto?

—Tengo el recuerdo de toda la semana; fue increíble, de largas charlas con Oveja (Hernández), Luis (Scola)… Y un mes y medio después estaban jugando la final del Mundo.

Una de las tantas charlas de Oveja y Pepe.

 

  —Y seguían elogiando el inicio.

—Creo que estuvo a la altura de lo que fue una gran preparación. La otra vez escuchaba a Luis (Scola) y decía que había sido la mejor preparación para un torneo y eso está buenísimo.

Scola se sorprendió de las instalaciones.

 

   —¿Y el partido donde por primera vez se abrieron las puertas al público?

—El día del partido fue muy emocionante. Además, ver a Lucio (Redivo), Maxi (Fjellerup), Leo Bolmaro fue todo muy loco. Habían estado con nosotros.

Susbielles fue clave para que la Selección concentre en Bahía.

 

   —Vos sabías bien las bondades del Dow, pero según dijo Oveja, a él tuvieron que convencerlo. ¿Te costó que viniera la Selección?

—Cuando lo empecé a hablar con “Chubi” (Susbielles) -entonces presidente de la Confederación-, la anécdota es que vino a verlo y dio el ok para la concentración. Pero, claro, tenía que convencer a todos los que no lo habían visto. Las objeciones eran tener que vivir adentro de la cancha de básquet y demás. Fue como tener que romper hielo. Creo que ahí “Chubi” jugó un papel clave para que la Selección venga a concentrar a Bahía. Siempre se lo estaré agradecido.

   —¿Fue, definitivamente, concretar y reunir en un lugar todo lo que estaba en tu cabeza desde hacía mucho tiempo?

—Sin dudas: energía, movimiento y romper con muchas barreras. Y muy rápido tomó vida propia. Además, se le agregó algo de mucho valor a la ciudad. No es casualidad lo que vivimos esta temporada con Bahía Basket.

¿Lo seguirá viendo de afuera Pepe o se meterá a la cancha?

 

   —Todo esto que hablaste fue desde tu lugar de presidente de Bahía Basket. ¿No te gustaría disfrutarlo desde el Pepe Sánchez jugador? Nunca dijiste que te retirabas…

—Bueno… La verdad que últimamente entrené mucho.

   —¡Epa! ¡Me sorprendés! ¿Y?

—Me siento cero kilómetro.

   —A los 43 años llevás una vida muy saludable, entrenás, cada vez estás más conectado al básquetbol y cuando diste un paso al costado fue, básicamente, porque lo decidió tu espalda. Insisto, ¿existe alguna posibilidad real de que vuelvas a disfrutar como jugador y por los puntos en el Dow Center?

—Eeeh…

  —¡Dudaste! Es una señal…

—Tengo muchas ganas de ver cómo es jugar después de ocho años… Es muy probable, je, je, je…

¿Será cierto? Por las dudas, vayan reservando una butaca en el Dow Center…

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LEANDRO SOMOZA ES EL NUEVO TECNICO DE ALDOSIVI

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Se terminaron las negociaciones, se pusieron de acuerdo en todo y Leandro Somoza se convirtió en el nuevo entrenador de Aldosivi, con un contrato de dos años. El flamante técnico estaría el domingo observando el partido ante Racing en el “Cilindro de Avellaneda” y su debut se daría nada más y nada menos que frente a Rosario Central, al que renunció después de la segunda fecha por la falta de refuerzos.

Era el apuntado desde un principio por José Moscuzza, e incluso se lo mencionó antes de que diera un paso al costado en el “canalla”. Su buen paso como jugador y la gran imagen que dejó en el club, influyeron para apostar a un técnico que realizó buena parte de su carrera como ayudante de campo de Miguel Ángel Russo en Boca y luego se largó de manera individual.

El viernes pasado se había llegado a un principio de acuerdo, pero se tomaron toda la semana para terminar de ultimar detalles y que no quede nada librado al azar. De todas maneras, el encuentro del domingo lo dirigirá Diego Villar, quien se hizo cargo tras la salida de Martín Palermo en la antesala del comienzo de la Liga Profesional. El “Pipa” trabajó toda la semana y diagramó el equipo, por lo que Somoza estará en el choque frente a Racing en Avellaneda y luego sí se pondrá al frente del plantel.

Lo bueno es que tendrá una semana larga para entrenar y conocer al plantel, porque el siguiente partido del “tiburón” será el lunes 4 de julio, ante Rosario Central, el exequipo de Somoza y que ahora tiene como técnico a Carlos Tevez, lo que le agregará un condimento extra.

 

El mediocampista que ascendió a Primera División con Aldosivi en 2018 y luego anunció su retiro del fútbol, estará acompañado por Diego Monarriz (exDT de San Lorenzo) y Lucas Pagano como ayudantes de campo, y los preparadores físico serán Damián Lanatta y Alejandro Rafael.

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SUSPENDEN LA INDAGATORIA A SEBASTIAN VILLA

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BOCA

Suspenden la indagatoria a Sebastián Villa

La fiscal Vanesa González aceptó postergar la indagatoria a Sebastián Villa. El colombiano había hecho el pedido ya que la citación coincidía con el partido que debe jugar Boca contra Unión. 

En breve, la Justicia pondrá otra fecha para que Villa declare en el marco de la causa en la que el futbolista está imputado por “abuso sexual con acceso carnal”.

Si bien Sebastián Battaglia pondría una formación alternativa en este próximo partido por la Liga Profesional porque el martes 28 juega ante Corinthians en Brasil, Villa podría llegar a tener que concentrar y eso complicaría la posibilidad de presentarse ante la fiscal Vanesa González.

Y con el partido ante Banfield programado para el viernes 1º de julio, la intención es dejar la declaración para después de la serie de octavos de la Copa Libertadores, que se completará el martes 5 de julio con la revancha en la Bombonera. El que definirá será el juez Javier Maffucci Moore.

A su vez, Villa ya cuenta con el permiso otorgado por el juez para salir del país y poder viajar con la delegación de Boca a San Pablo para estar frente al Corinthians.

 

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CONMOCIÓN EN LA NBA: MURIÓ UN EX JUGADOR DE DE 25 AÑOS QUE HABÍA ENGORDADO 65 KILOS EN 36 MESES

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Caleb Swanigan supo defender los colores de Portland y Sacramento entre 2017 y 2019, pero se alejó del deporte y la mala alimentación, sumada a problemas genéticos, le terminaron costando la vida.

Tras su irrupción en la NBA, el caso de Caleb Swanigan llamó la atención por su historia de superación para llegar a vestir los colores de los Portland Trail Blazers luego de ser elegido en el Draft de 2017. Apenas cinco años después de incorporarse a la liga de básquet más competitivo del mundo, su cuerpo cedió: según distintos medios estadounidenses, murió de causas naturales a los 25 años recién cumplidos.

Fue uno de los seis hijos criados por una madre soltera ya que su padre, Carl Swanigan Sr., luchó constatemente contra una adicción al crack. Vivían en refugios para personas sin hogar en Utah o debajo de un puente. Su progenitor falleció en 2013 por complicaciones relacionadas con la diabetes. Tenía 50 años y, según informó ESPN en 2017, Carl Sr. medía 2,07 metros y pesaba casi 227 kilos en el momento de su muerte.

Pero un día Caleb decidió aprovechar su prometedor físico heredado de 2,06 metros y gran contextura física para adentrarse en el mundo del deporte. En ese momento se contactó con Roosevelt Barnes, un viejo amigo de la familia que se dedicaba a promocionar deportistas en la élite del país. En 2010 era un niño obeso al que la vida le había dado la oportunidad de una vida mejor. Siempre luchó contra su peso y él era una de esas personas genéticamente predispuestas a subir fácilmente.

“Una de las últimas veces que lo vi, un día de práctica en el torneo de la NCAA de 2017 en Kansas City, estaba montando una bicicleta estacionaria. Llevaba un buzo, del tipo que usan los luchadores para perder peso antes del pesaje. Incluso entonces, un atleta universitario de solo 20 años, Biggie ya estaba luchando contra las inclinaciones naturales de su cuerpo”, reveló uno de los periodistas del portal USA Today sobre las complicaciones de Caleb a temprana edad.

Caleb defiende una pelota para los Trail Blazers ante la marca de Rui Hachimura (Foto: USA Today)Caleb defiende una pelota para los Trail Blazers ante la marca de Rui Hachimura (Foto: USA Today)

Biggie siguió luchando contra sus problemas genéticos y de alimentación que iniciaron durante su temprana vida en Fort Wayne. Llegó a la Universidad de Purdue en 2015 después de ser nombrado Indiana Mr. Basketball, premio al mejor jugador de dicho estado, mientras asistía a la secundaria de Homestead. Originalmente se comprometió con la Universidad de Michigan, pero terminó en West Lafayette donde jugó dos temporadas con los Boilermakers y fue seleccionado en el primer equipo All-American, ganando el honor del Big Ten Player of the Year en 2017.

“Era un alma buena y un buen hombre. Será extrañado”, publicó en Twitter el director de Purdue, Isaac Haas, quien supo ser compañero de equipo de Swanigan. Biggie además fue uno de los cinco finalistas del Wooden Award, junto a grandes nombres que compiten o que pasaron por la NBA como Lonzo Ball de UCLA, Josh Hart de Villanova, Frank Mason de Kansas y Nigel Williams-Goss de Gonzaga. En tan solo dos años, Caleb estudió en paralelo al deporte y recibió su diploma en Historia de la Educación. Para su familia se convirtió en el distinto, ya que ninguno de sus cinco hermanos logró siquiera terminar la secundaria.

Su primer intento para postularse al Draft de la NBA en 2016 fue dado de baja después de que los ejecutivos de la liga le dijeran que necesitaba perder peso y agregar tiro de campo. A base de esfuerzo y dedicación, hizo ambas cosas y mostró su nuevo cuerpo triunfante y su conjunto de habilidades un año después: fue seleccionado en 2017 con el pick número 26 por parte de los Portland Trail Blazers.

Swanigan disputando un rebote mano a mano con LeBron James (Foto: USA Today)Swanigan disputando un rebote mano a mano con LeBron James (Foto: USA Today)

Caleb jugó dos temporadas en Portland y llegó a disputar un total de 45 partidos oficiales. Fue cambiado a los Sacramento Kings en 2019, con 10 apariciones, antes de que los Trail Blazers lo volviera a repescvar a principios de 2020. Durante su carrera en la NBA, Swanigan trabajó mucho con los jóvenes del área de la ciudad y FoodCorps para promover hábitos alimenticios saludables en las escuelas y eliminar el hambre infantil.

Biggie apareció por última vez en las noticias en 2021, después de que la ex estrella de Homestead se declarara culpable de un cargo menor de drogas en el condado de Whitley y allí se vio el enorme cambio físico que tuvo al pesar cerca de 200 kilos, aproximadamente 65 más que sus últimos partidos en las NBA durante 2019. Ya alejado de la influencia de Roosevelt Barnes, fue condenado a 180 días en la cárcel y se le ordenó completar una evaluación de abuso de sustancias y cumplir con cualquier tratamiento prescrito.

Caleb aguantó todo lo que pudo a las distintas presiones que le presentó la vida hasta que a los 25 años decidió ceder: la oficina forense del condado de Allen le confirmó a la cadena WANE 15 que Swanigan fue encontrado muerto por causas naturales en su domicilio particular de Fort Wayne este martes 21 de junio.

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