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Banfield logró un agónico empate y se clasificó

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En la altura de Quito, el Taladro igualó 2-2 ante Independiente del Valle y por el resultado en la ida accedió a la tercera fase de la Libertadores.

Banfield logró esta noche una heroica clasificación a la tercera fase de la Copa Libertadores de América, al empatar en tiempo de descuento 2 a 2 con Independiente del Valle en Quito, Ecuador, y beneficiarse con la doble validez de los goles de visitante.

Jesús Dátolo, a los 23m del primer tiempo, y Mauricio Sperduti, a los 46m del segundo, marcaron los tantos de Banfield, que en la ida de local había cedido un empate 1-1; Maximiliano Barreiro (28m PT) y Billy Arce (19m ST) anotaron para los ecuatorianos.

En la próxima fase, el equipo de Julio Falcioni (que no viajó, todavía recuperándose de una operación por un nódulo en la laringe), se enfrentará al ganador del choque entre Chapecoense de Brasil y Nacional de Uruguay (0-1 en la ida).

Banfield salió a la cancha con una necesidad: hacer un gol a raíz del 1-1 de la ida. Y tardó 23 minutos en lograrlo.

Después de un inicio parejo, después de soportar algunos sustos en su área pasados los 15 minutos (cuando los jugadores del Taladro parecieron sentir el impacto de los 2.850 metros de Quito), Jesús Dátolo abrió el marcador con un tiro libro magnífico.

Desde unos 35 metros, y tras una falta a Pablo Mouche, el ex Boca Juniors y Napoli de Italia sacó un zapatazo inolvidable que se clavó en el ángulo superior derecho del arco local (“la pelota no dobla”) y se transformó en el 1 a 0.

La alegría de la victoria le duró poco a Banfield, cinco minutos, que fue lo que demoró Independiente del Valle en establecer el 1 a 1 (Barreiro, dentro del área, luego de una muy buena jugada colectiva). Pero el objetivo del gol al menos ya estaba alcanzado, y desde allí empezaba otro partido.

En ese nuevo escenario, en el que transcurrió sin emociones el cuarto de hora final del primer tiempo, Banfield se acomodó mejor en el complemento. Tuvo posesión y circulación del balón y la intención de desequilibrar por su sector izquierdo, sobre todo de la mano de Bertolo, pero le faltó explosión en los últimos metros.

La ineficacia le fue diluyendo el dominio al conjunto argentino, y a los 20m, en su primera aproximación de la etapa y tras un error en la salida de Sporle, Barreiro escapó por derecha y envió un centro rasante, preciso, para el ingreso goleador de Billy Arce.

El tanto pareció vulnerar las esperanzas y las piernas de Banfield y, al revés, potenció a Independiente, que en los instantes posteriores siguió sin sufrir atrás y adelante fue generando situaciones para aumentar la diferencia: Civelli evitó un gol de Michael Estrada y Mauricio Arboleda tuvo varias intervenciones destacadas.

A Banfield, sin embargo, le quedaba una reacción desde su amor propio. Piedra le ahogó dos veces el grito, pero Mauricio Sperduti, que había entrado segundos antes por Bertolo, acertó con el tiro del final y desató la alegría de una clasificación casi milagrosa.

Ahora, lo dicho, el equipo bonaerense espera por el ganador de Chapecoense y Nacional de Montevideo. Y de allí saldrá el cuarto equipo del Grupo 6, en el que esperan Estudiantes de La Plata, Santos de Brasil y Real Garcilaso de Perú.

– Síntesis –

Independiente del Valle: Hamilton Piedra; Anthony Landazuri, Richard Schunke y Juan Pablo Segovia; Marcos Cangá, Kener Arce y Luis Ayala; Jhegson Méndez, Felipe Mejía y Billy Arce; y Maximiliano Barreiro. DT: Gabriel Schurrer.

Banfield: Mauricio Arboleda; Jorge Rodríguez, Renato Civelli, Danilo Ortíz y Adrián Sporle; Eric Remedi y Juan Álvarez; Pablo Mouche, Jesús Dátolo y Nicolás Bertolo; Darío Cvitanich. DT: Omar Píccoli.

Goles en el primer tiempo: 23m Jesús Dátolo (B) y 28m Maximiliano Barreiro (IdV).
Goles en el segundo tiempo: 19m Billy Arce (IdV) y 46m Mauricio Sperduti (B).

Cambios: en el segundo tiempo, 10m Michael Estrada por Mejía (IdV), 19m Cristian Pellerano por Cangá (IdV), 35m Julián Carranza por Álvarez (B) y Efrén Mera por Méndez (IdV), y 42m Mauricio Sperduti por Bertolo (B).

Amonestados: Méndez, Cangá (IdV), Mouche, Ortiz (B).

Árbitro: Eber Aquino (Paraguay).

Estadio: Olímpico Atahualpa, de Quito.

Fuente: Mdzol-H.Z.

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LNB : Quilmes aplastó a Gimnasia de Comodoro

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El equipo de Javier Bianchelli derrotó 90 a 78 al conjunto de Comodoro Rivadavia y obtuvo su segunda victoria en el torneo. Por su parte, los de Martín Villagrán se van de Mar del Plata con dos derrotas consecutivas. El goleador del cervecero fue Víctor Fernández con 24 puntos.

En la previa del juego se pudieron observar las consecuencias de la dura derrota de Quilmes frente a Peñarol en el clásico. El entrenador del cervecero, Javier Bianchelli modificó su quinteto inicial e incluyó a Juan de la Fuente por Mateo Bolívar, que no venía mostrando su mejor rendimiento.

En un arranque parejo, Lucas Ortiz tomó el protagonismo del equipo de Bianchelli y anotó los primeros 5 puntos para los locales. Gimnasia, con un buen juego asociado repartió su goleo en sus cartas más importantes: Pérez, Giorgetti y Lewis. Otro de los que tuvo un buen arranque en el cervecero fue Víctor Fernández, que anotó 6 puntos consecutivos que le permitieron al local recuperar la ventaja. Con el parcial a su favor 17 a 13, Javier Bianchelli finalizó el chico rotando su plantilla y colocando algunos suplentes.

Mateo Bolívar venía peleado con el aro y abrió el segundo cuarto mostrando destellos de su mejor nivel. El hombre de Pergamino se anotó con un triple en 45 grados y una bandeja fácil que le permitieron sumar sus primeros 5 puntos en su marca personal y aumentar la ventaja de su equipo por 24 a 15.

El partido se encontraba frio y Maximiliano Maciel lo calentó con un triple que enloqueció a todos los presentes. De esta manera puso el partido 29 a 15. Con algunos dobles, el equipo de Villagrán se arrimó a la diferencia y puso las cosas 29 a 22. Un gancho de Eduardo Vasirani le permitió al local incrementar nuevamente la diferencia a 10. El pívot de La Plata pescó un rebote en la pintura y puso el partido 33 a 23. A falta de dos minutos para el final del segundo período, Víctor Fernández concretó un lanzamiento de tres, que fue respondido por Lucas Pérez con la misma fórmula de ataque. El segundo cuarto se cerró de la mano del goleador cervecero, Lucas Ortiz, que con dos libres coronó la ventaja de su equipo por 43 a 30.

En la vuelta del descanso, Quilmes comenzó concentrado y un nuevo triple de Víctor Fernández provocó que esa virtud fuera concretada con el mejor premio. En 3 minutos y medio de juego y con mucho viento a favor, el equipo de Bianchelli logró una máxima de 17 puntos (parcial 55 a 38).

Faltando dos minutos, el partido fue palmo a palmo, Gimnasia se arrimó y achicó la diferencia a 11 unidades. El venezolano Lewis fue la carta goleadora del visitante y con una bandeja fácil puso el juego 61 a 52. A pesar del intento de levantada del equipo del sur, Quilmes a través de un doble de Víctor Fernández cerró el tercer cuarto ganando 65 a 55 sobre su rival.

En el comienzo del último cuarto, Mateo Bolívar terminó de mostrar una mejora en su nivel y con un triple en 45º el escolta de Pergamino puso el partido 68 a 55. El cervecero parecía alejarse de su oponente, pero Gimnasia no se dio por muerto y capitalizó errores que le permitieron reducir la ventaja de Quilmes a 6 puntos. Sin embargo, el elenco de Javier Bianchelli anotó tres triples consecutivos y aplastó las esperanzas del equipo comodorense: el primero fue de Sebastián Morales, el segundo, incluyó una falta aprovechada por Lucas Ortiz, que puso el partido 75 a 62 y generó el revuelo y locura del público marplatense. El tercero fue de Víctor Fernández, que tuvo su mejor partido en el equipo cervecero. El base de San Nicolás puso las cosas 78 a 64.

La desesperación de ambos equipos los llevó a ingresar en penalización faltando cuatro minutos y medio para la finalización del partido. Quilmes parecía estancarse pero el incansable Víctor Fernández la tiró de tres y puso las cosas 86 a 70 a favor del tricolor a falta de dos minutos y medio. Gimnasia achicó la ventaja y anotó 8 puntos consecutivos. Sin embargo, Quilmes supo aguantar el envión del visitante.  A falta de un minuto para el desenlace del juego, sólo un doble de Lewis fue lo más destacado. Quilmes consiguió la victoria en esta Liga Nacional y se pudo tomar revancha luego de la derrota frente a Peñarol. El partido finalizó 90 a 78.

Quilmes: Víctor Fernández 24, Juan Esteban de la Fuente 2, Lucas Ortiz 18, Sebastián Morales 10 y Eduardo Vasirani 12 (FI). Darío Skidelsky 0, Mateo Bolívar 13, Maximiliano Maciel 3, Gastón Essengue 8, Ezequiel Martin 0, y Agustín Lecona 0. Entrenador: Javier Bianchelli

Gimnasia (C): Lucas Pérez 6, Dwight Lewis 24, Sebastián Vega 16, Franco Giorgetti 4, Eloy Camacho Vargas 7 (FI). Yoanki Mensia 2, Juan Manuel Rivero 10, Manuel Buendía 5, Bernardo Barrera 0, Pedro Bombino 0 y Diego Romero 4. Entrenador: Martín Villagrán

Estadio: Polideportivo Islas Malvinas

Árbitros: Diego Rougier, Pedro Hoyo y Alberto Ponzo

Parciales: 17-13; 43-30; 65-55; 90-78

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LNB : REGATAS TUVO QUE REMARLA PARA GANARLE A OBRAS

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Remero de primera clase

Regatas se llevó un trabajado encuentro ante Obras. Se impuso 80 – 71 tras un torcido arranque, y teniendo que sostener con mucho esfuerzo el marcador hasta el final. Cantón con 17 pts fue el goleador, seguido de Gallizzi con 11 pts y 6 reb. La visita, que contó con Anderson (18 pts, 10 reb) volvió a ceder en su gira.

FOTO PRENSA REGATAS CORRIENTES

El Netflix de la Liga Nacional indicaba que el partido atrayente del día era Regatas vs Obras. Si habría que elegir un episodio de estos equipos, que copan la actualidad de la Liga, ese sería el primer cuarto. En los primeros minutos de juego se vio a un Regatas sin ideas, dubitativo y con poca fluidez en ofensiva. En otras palabras, el equipo correntino no rotó la pelota como lo suele hacer y abusó de los ataques directos. El lanzamiento perimetral de Paolo fue el caballito de batalla de los litoraleños. Por el lado de Obras, el tachero tuvo a un encendido Dionte Dixon que comenzó el encuentro encendido con 5 puntos, al igual que Eric Anderson que le ganó siempre la posición a Gallizzi y sacó factura de su oficio debajo del aro.

En ese tramo del juego, Obras se adelantó 9 a 3 sobre Regatas. Los correntinos salieron de la escasez con un doble de Tayavek Gallizzi. La efectividad de Regatas decrecía (fue de un 22%) y lo que aumentaba con mucha frecuencia era la excelente labor defensiva de Obras, sustentada en marcas pegajosas, rapidez de piernas y vigilancias constantes. Esos fueron condimentos suficientes para que Lucas Victoriano pidiese tiempo muerto. Una preocupación para los locales era la influencia en el juego de Dixon que, en ese momento, marcó ocho puntos y 2/2 en triples. Además, Regatas cayó en el ritmo de Obras y ni siquiera rompió línea de pases en la faz defensiva.

FOTO PRENSA REGATAS CORRIENTES

La mala situación basquetbolística de Regatas mejoró con las intervenciones de Santiago Arengo, Omar Cantón y el ingreso de Marco Giordano en lugar de Jonathan Treise. Omar cantón marcó 8 puntos y Arengo aportó 5 unidades. Obras bajó la intensidad y se estancó en 16 puntos y para colmo de males Cantón, quien hizo gala de sus excelsos fundamentos, se colocó bien el poste bajo, maniobró con calidad y complicó la defensa tachera. Gregorio Martínez agradecido.

En el segundo acto, Cantón siguió encendido y en 6 minutos Regatas convirtió 10 puntos en el juego interno. En ese caso, la figura de Tayavek Gallizzi creció porque aplicó muy bien el box out y eso aplacó las intenciones de mejoramiento que tuvo Obras en ese tramo. Sin embargo, posteriormente el tachero sacó 7 goles de diferencia y misteriosamente Regatas entró en una meseta ofensiva, trabado y como frustrado psicológicamente. El punto de inflexión y que jugó a favor de los visitantes fue la tercera falta de Cantón. El segundo cuarto fue sombrío y con poca demostración basquetbolística, a diferencia del primer episodio. Lo que sí estuvo presente fue la paridad, por eso Regatas se fue al descanso arriba en el tanteador: 34 a 33.

FOTO PRENSA REGATAS CORRIENTES

El complemento fue agua dulce para los molinos correntinos. ¿Las razones? Las apariciones de dos jugadores que conforman la columna vertebral del equipo: Fabián Ramírez Barrios y Paolo Quinteros. El alero clavó dos triples y el escolta entrerriano tuvo un doble rol: goleo y una función asistencialista. Sin embargo, Obras respondió a través de Barbotti que jugó la doble amenaza, es decir que tuvo variantes en el juego interno y en el perímetro. En ese lote, también se anotó Eric Anderson.

El marcador era 41 a 40 a favor de Obras. Quinteros se plegó al cuerpo legendario de escopeteros para mantener el partido palo a palo, sin embargo el conjunto correntino no encontró respuestas para detener la buena marcha de Barbotti. El partido no dio el brazo a torcer y ambos equipos se alternaron en el marcador. El cuarto finalizó 59 a 56 a favor de Regatas.

En el último cuarto, Regatas sacó una diferencia de cinco puntos por medio de Saiz y Henriquez a través de la línea de libres. Barbotti se hizo presente en el partido y guió al conjunto de Gregorio Martínez a la disputa por la hegemonía del partido. En tiros de campo, el joven jugador anotó 16 puntos y tuvo un 100% en tiros de campo.

FOTO PRENSA REGATAS CORRIENTES

En ese sentido, el papel de Anderson fue destacado también ya que anotó 18 puntos con 63% en tiros de campo (7/11) y 10 rebotes. Promediando el último acto, Pedro Barral impuso su perfil en todo el partido y desequilibró las líneas defensivas de Regatas: siempre aprovechó los huecos defensivos que dejaron los jugadores correntinos y ejecutó rompimientos para una conversión individual o para habilitar a un compañero. “Pepo” convirtió 14 puntos y 9 asistencias.

A los cuatro minutos, el partido siguió la misma tesitura, pero Tayavek Gallizzi siguió realizando el “trabajo sucio” en el cesto contrario para obtener rebotes ofensivos y ganar faltas. Cuando fue a la línea de los suspiros, “Taya” no falló y puso el partido 69 a 66 a favor de Regatas. Luego, una buena defensa, como pocas veces se vio en el partido, originó un contrataque que culminó con una volcada de Anthony Smith y eso permitió ampliar la diferencia a 5 unidades. Luego, Paolo convirtió un doble y sacó una diferencia de 7 puntos. Los esfuerzos de Eric Anderson por descontar fueron en vano ya que Smith y Quinteros le pusieron el brocho de oro al partido y una victoria necesaria en el estadio de los Sueños. La clave del triunfo, además de las individualidades, fue el aporte del banco de suplentes: anotaron en total 46 puntos

FOTO PRENSA REGATAS CORRIENTES

Ramiro Garaffa
Pick&Roll

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LNB : Ladrón de mi cerebro

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Por batallador, por corajudo, Peñarol nunca se dio por vencido. Fue dominado gran parte del juego y no cambió su cabeza. Esperó la oportunidad y no la desaprovechó, después de levantar dos cierres (83 iguales en tiempo regular y 94 en el primer suple) superó a Quilmes 101-105 en otro clásico de novela.

El juego se eaparía muy pronto de la tabla de los entrenadores. Tanto Javier Bianchelli como Leo Gutiérrez habían soñado con un juego controlado, un poco más amarrete de lo normal para estar bien parado, pero se abrió el juego con el tiro rápido que tomó Quilmes en ataque y que confundió a Peñarol.

Ortíz lo sacó de paseo a un lento Todd Brown que dejaba muchos espacios y el escolta quilmeño metió 10 de los primeros 12 puntos de su equipo para un parcial 12-2 que desarticuló el libreto de Leo Gutiérrez. El técnico de Peñarol les pedía paciencia a los suyos y la reacción llegó de la mano del gesto individual con Gianella – Gorosterrazú y Brown (12-9)

Cuando Víctor Fernández se hizo presente con el triple (15-9) el escolta foráneo de Peñarol se hizo cargo de todo para darle a su equipo una lluvia de tres triples seguidos para dar vuelta la taba (17-18) y poner arriba al “milrayitas”.

Los tiros que tomó Brown fueron siempre tras su propio pique. Armó sus espacios y jugó todo uno contra uno por arriba de la marca a cancha abierta evitando la doble marca. Su puntería hizo el resto.

El ingreso de Essengue por las dos faltas de Vassirani le trajo algunas soluciones en el poste a Quilmes mientras que el recambio del base por base (Juani Marcos por Gianella) le permitió a Peñarol atacar muy vertical desde el la posición del uno. El empate en 25 llegó como un justo denominador de los primeros 10 minutos.

El trámite del segundo cuarto no cambio. Y de hecho los intérpretes fueron los mismos, ya que Lucas Ortíz siguió anotando con consistencia aprovechando esta vez que Gorosterrazu se pegaba más a su marca y decidía penetrar.

Víctor Fernández movió bien los hilos del equipo cervecero y Ortíz (11 en el primer cuarto y 9 en el segundo) no podía ser frenado. A su lado tampoco hubo mucha compañía más que el propio Fernández (10) y algo de Essengue (8).

Por Peñarol después del recital del primer cuarto de Brown (15) apareció Juani Marcos para dar una mano importantísima en ofensiva (12 puntos) con el tiro abierto (2/3 en triples y 2/2 en dobles). Nico Gianella (8 puntos con 4/4 en dobles) completaba el tridente con que el milrayitas atacaba desde el perímetro.

Desde la salida de Tintorelli que Peñarol no puede encontrar su faro en el poste bajo y le cuesta mucho que la pelota circule en el set play, por eso tuvo muchas más soluciones con sus bases atacando el aro.

En un juego de ofensivas abiertas y poca defensa el segundo cuarto fue un empate en 27 y el extraño primer tiempo terminó en tablas en 52. Si sirve como dato para graficar la calidad de anotaciones y cómo llegaban los puntos Peñarol tuvo solo 4 asistencias mientras Quilmes sumo 13 en todo el primer tiempo.

El segundo tiempo y todo lo que vendría después ya fue un partido más esperable. Los equipos recuperaron la memoria para mostrarse como conjuntos batalladores, peleadores, pero no lujosos. Y todo el complemento fue una verdadera batalla.

Leo Gutiérrez bancó al equipo titular con Gorosterrazu como alero y Brown de dos y sus cambios fueron ortodoxos: salió Gianella y entró Marcos, salió Arn y entró Lauria. Peñarol estaba con el freno de mano puesto.

Había logrado un mejor control del pase entre línea de Quilmes desarmando un poco los sistemas que disfruta el cervecero. En Quilmes Juane De la Fuente dio una mano en ofensiva, y con muy poco se mantuvo al frente casi todo el cuarto, pero Peñarol lo cerró mejor con Brown jugando de pasador y una bomba de Nico Lauría para ganar el parcial 15-16 y entrar al último cuarto arriba por uno: 67-68.

El tramo final del partido fue continuidad del tercer cuarto. Ambos equipos muy trabados en la ofensiva y con varios tiros lanzados que ni siquiera tocaron el aro. Essengue anotó en el poste y Ortíz siguió burlando a sus defensores para que Quilmes recupere rápidamente el control.

De hecho el cervecero había perdido un rato el dominio del juego pero sobre el último cuarto siguió jugando más natural. Por el contrario Peñarol cuando quiso ser prolijo fue ineficaz, y solo fue punzante cuando atacó en el plano más individual.

Leo se vio obligado a jugar con el tándem Juani Marcos-Gianella para tener más control y pase y la apuesta salió bien. Cuando restaba 6:19 llegaron los primeros puntos de Peñarol en el cuarto gentileza de Lucas Arn con una corajeada del ala pivote yendo fuerte para el aro.

Arn detectó la ventaja sobre Maciel, sabiéndose el jugador de Peñarol más rápido, lo atacó desde el perímetro decidido anotando 6 puntos en fila para llevar el empate en 74 a falta de 4:30.

De todos modos Quilmes nunca perdió el ritmo y con un triple de Bolivar y puntos de Ortiz llegó a los 80 segundos finales arriba por cuatro (80-76).

Y allí comenzó el karma del cervecero y la serie de resurrecciones de Peñarol. Las malas decisiones de cierre no fueron patrimonio de nadie en Quilmes pero dejaron en evidencia que no hubo un base con autoridad para hacerse cargo de la pelota, extrañando a Lucho Tantos, desgarrado. Bolivar apresuró un par de tiros y Peñarol no lo perdonó. Ortíz erró un libre (83-81) y con 5 segundos Gianella anotó el doble del empate en 83.

Como en toda la noche, el base platense perforó la defensa rival sin que todo Quilmes pueda encontrar soluciones a esa penetración.

Final tiempo regular (83-83)

En el primer suplementario fue otra vez el cervecero quien se asentó más rápido al juego con Essengue lastimando en el poste bajo, ya sea con faltas y tiros libres o acciones directas de pick and roll. Lucas Ortíz seguía sumando y su equipo se puso 93-88 a falta de 1:45.

Luego la secuencia de cierre siempre termina siendo un cuento de Federico Fellini, con situaciones inverosímiles. Víctor Fernández erra un tiro cómodo y su propio rebote ofensivo y del otro lado erra nada menos que Gianella pero del rebote ofensivo de Marcos llegó el doble de Lauria (93-90).

Luego Bolivar falla de tres y en la contra Brown sale disparado a bandeja con 23 segundos y Juane de la Fuente comente un pecado de juventud al pararlo muy rápido con falta buscando recuperar el balón. El escolta foráneo mete los dos (93-92) a falta de 23 segundos.

En la reposición de fondo de cancha Quilmes no pudo ponerle la bola a Ortiz y fue para Bolivar que recibió la falta. Mateo erró el primero y metió el segundo (94-92) permitiéndole a su rival la posibilidad de empatar con un doble, chance que por su puesto Gianella no dejó pasar. Una vez más el base de Peñarol entró “gambeteando” en la defensa y anotó la bandeja volada.

El cierre de los 6 segundos restantes fueron un papelón de los árbitros que hicieron todo lo posible para que el espectáculo pierda brillo (y no dirigieron bien). Lo cierto fue que el cervecero perdió el balón y Juani Marco casi lo gana con el recupero y triple.

Final 1er suplementario (94-94)

El segundo suplementario a pesar de la baja de Lucas Arn por cinco faltas y casi todo los jugadores titulares cargado con 4, Peñarol se asentó mejor, agazapado y al acecho, esperando su oportunidad, finalmente le llegó y a diferencia de Quilmes no la dejó escapar.

Si bien triples de Bolivar y Ortíz le dieron al ventaja al cervecero (101-100) Lucas Gorosterrazu jugó un segundo suplementario perfecto y Juani Marcos también. Quilmes dejó de jugador en equipo y buscó el triple salvador que nunca llegó perdiendo no solo la fisonomía de equipo que había mostrado, sino también el partido.

La tozudez de Peñarol y el coraje de jugar momentos cumbres sin fallar (sobre todo Gianella) lo depositó en un nuevo final feliz, que nunca por repetido deja de ser el más importante del año.

Quedará para el análisis largo y más fino las formas de la conquista. Peñarol hizo 105 puntos con solo 10 asistencias en total. Tuvo 16 pérdidas (que no son muchas) pero solo dos recuperos y dependió hasta el hartazgo del tridente de media cancha. Pero sus hinchas bien saben que el clásico más vale ganarlo como sea y luego se analizará el próximo juego. Porque de eso se trata esta locura pasional que nos regalan Quilmes y Peñarol.

Final Quilmes 101 – Peñarol 105 2do suplementario

Crónica. @pablotosal – Pick&Roll
Fotos: Demian Schleider /Liga Nacional

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