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Opinión

Cambiemos. Temporada 3, cap. 1: “Escandinavia”

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En la tele hay que poner toda la carne al asador de entrada. En ese sentido, Macri no defraudó con su discurso

En un primer capítulo tenés qrsoue sorprender, poner toda la carne en la parrilla y entusiasmar a la mayor cantidad de gente posible. Así se arranca una temporada de televisión. Si no lo logras de entrada, después es muy difícil remontarla. Hay demasiada oferta en el mercado y los televidentes se rajan a ver otra serie.

En ese sentido, el comienzo de la tercera temporada de Cambiemos con el discurso del Presidente en la apertura de las sesiones ordinarias, no defraudó.

Mucho Macri gato, mucha cargada, mucho vos sos la dictadura, mucho se vino la derecha conservadora, pero ahí lo tenés al tipo. Paradito en el Congreso planteando el debate sobre el aborto, la igualdad salarial entre el hombre y la mujer, la violencia de género, la extensión de licencia por maternidad para el padre, la prevención del embarazo adolescente y el problema de la obesidad infantil.

Así desbarató el falso progresismo kirchnerista, desorientando al peronismo y proponiendo esta verdadera agenda escandinava. Creer o reventar. Oslo o muerte.

Muchos dicen que es una simple estrategia política, pero no es así. Son temas que al presidente le importan. Muchísimo. Casi tanto como la rehabilitación de Darío Benedetto.

¿Le preocuparán otras cosas también? Y si, obvio. Supongo que además de las desinteligencias entre los dos marcadores centrales de Boca, le preocupa la macroeconomía, como a todo el mundo. Pero en ese tema, los de Cambiemos han sido muy confusos.

Está claro que este es un gobierno lindísimo. Pero en general son gente de pocas palabras. Nadie pretende aquel verso interminable de la plomazo de Hotesur, pero la verdad es que estos explican poco.

Tienen estrategias comunicacionales muy modernas, muy exitosas (como ya se dieron cuenta los peronistas, un poco tarde), pero nunca se te paran de frente y te dicen “mirá macho, el problema es así y asá y vamos a hacer esto y aquello”. Les cuesta.

Según todos los analistas del Círculo Rojo, a partir de este inicio de las sesiones, se venció el plazo para explicar de que se trataba la pesada herencia y empezó el tiempo de contar como será la nueva herencia que van a recibir en 2019 los próximos inútiles que lleguen a la Rosada. Aunque posiblemente vuelvan a ser estos mismos.

Según los diarios, el presidente le pidió a sus funcionarios que dejen de hablar del pasado y empiecen a hablar del futuro, cosa que está muy bien porque eso les permite saltearse el presente.

Sin embargo vale la pena sintetizar en que andamos hoy como para ayudar un poco a empujar el auto y sacarlo de la arena.

Sin entrar en detalles sobre la simpática bancarrota en la que el kirchnerismo dejó al país, la realidad actual nos muestra que el PBI crece. Poquito. Humilde. El año pasado fue un 2,8% y llevamos 6 trimestres consecutivos de crecimiento. Este año se espera, mango más mango menos, algo parecido. Lo mismo para el próximo. Despacito. Apenitas, mi vida.

La inflación bajó un cachitín. Un descenso mezquino, pero apuntando hacia abajo. El año pasado fue 24% y para este año se fijó una meta del 15%. Creo que si logran bajarla al 19%, en el gobierno descorchan. Y si llegan al 18% el Compañero Mauri se pone el bigote y te hace a Freddie Mercury en la Bombonera por Telenoche para toda la Argentina. No va a cantar esa que usted está pensando, amigo lector. Sabe otra.

El déficit fiscal es lo más duro de bajar aunque un poquitito se achicó. Una nadita, pero algo es algo. Se les complicó con la suba de la tasa de interés porque eso les aumenta el déficit financiero, pero se supone que creciendo entre 2,5% y 3% anual, de acá a algunos años, comenzaría un punto de inflexión descendente en el gran problema que estamos incubando: la toma de deuda. Todo esto, si no se les cruza el gordito de Corea o una crisis en Brasil o un brote piscótico de Trump o uno de Putin. O todo eso junto.

Así, pasito a pasito, todo estaría indicando que en algún momento iríamos convergiendo hacia una macroeconomía normal y equilibrada que nos garantizaría un ciclo sustentable de estabilidad, paz y bienestar. Eso dicen. ¿Se logrará?

Ponele que si, aunque en realidad no tiene ninguna importancia porque para cuando eso llegue ya vamos a estar todos muertos.

¿Había otro camino? Si. Una opción era contratar al Politburó chino, eliminar el déficit de un saque, condenando a medio país a comer un plato de arroz por día hasta empezar a crecer al 7% anual, como hicieron ellos.

La otra era seguir en la onda Cristina-Maduro hasta el incendio final y alcanzar el 80% de pobreza como hoy tiene Venezuela.

Macri eligió llevarla despacito, atada al pie, sin arriesgar la bocha, caminando por la cornisa. Como Majul. No puede apoyarse mucho en sus compañeros porque el mejor equipo en 50 años no está preciso con la pelota. Evidentemente vamos a seguir en la cornisa durante mucho tiempo más. Como Majul.

¿Por qué no lo explican más claramente? No lo se, amigo lector. De todos modos, ya es tarde para lamentos. Estamos cruzando el río y solo cabe seguir nadando.

Obviamente, los que esperaban más capítulos sobre las aventuras de la pandilla patagónica deberán acostumbrarse a la nueva agenda. ¿Cuanta más leche le vamos a sacar a Julio De Vido y todo lo que se chorearon? No perdamos más tiempo con la corrupción kirchnerista. Empecemos con la de Cambiemos que por ahora es modesta pero tiene potencial televisivo.

De todas la líneas argumentales posibles, el tema del ministro de Finanzas Luis Caputo y las offshores, hoy en día es la más interesante.

Supuestamente no lo podés echar porque es el único que tiene los celulares de los tipos que nos prestan la guita. Los conoce bien. Son amigotes. Salen a morfar juntos. En este caso, lo lógico sería que aunque vaya preso siga siendo ministro. Una cosa no quita la otra.

Habría que buscar un juez del palo de Zaffaroni para que rápidamente le autorice salidas transitorias, así puede viajar a Nueva York cada vez que Dujovne lo llame porque se le acaba la guita. Como viene la mano lo va a llamar todos los días. Un ministro que llega esposado a las reuniones con el JPMorgan o el Citibank es una idea original. En un capítulo, el tipo podría tratar de escapar por la calles de Manhattan. Vemos.

Más divertido aún es el tema de Gustavo Arribas, el Jefe de Inteligencia a quien acusan de hacer una chanchada de 8 gambas verdes.

Aunque usted no lo crea amigo lector, el tipo le alquiló el departamento al Presidente Macri. Ahí vive. Eso te genera dos problemas.

El primero es que si lo echa no le va a poder cobrar el alquiler. Eso al presidente lo puede enloquecer. Peor que cuando el arquero Rossi no sale y le cabecean en el área chica. No quisiera estar ese día en Olivos. Lindo capítulo.

El otro problema es que si Arribas se chiva, no sólo le va a dejar todo el derpa a la miseria sino que, como es el jefe de los servicios, le va a poner micrófonos y cámaras hasta en el bidet. Como capítulo escandaloso, garpa. Pero yo no se si Netflix te va a permitir mostrar a un Presidente de la República enjuagándose las cantimploras.

En realidad, el tema de Arribas es por una denuncia de 8 gambas. Nada. El mínimo no imponible de Cambiemos es un palo verde.

Por eso a Gilligan, que le encontraron 1,2 millones en Andorra, lo echaron a la mierda.

Con Arribas podemos ser piadosos. Nunca nos olvidemos que antes de él, en ese mismo despacho y manejando la inteligencia del país, estaba Parrilli.

Yo siempre le digo amigo lector que esto no es Noruega pero esta vez arrimamos el bochín. Sorprender con un toque de Escandinavia fue una buena jugada. Vamos a ver el capítulo que viene. La televisión no es para cualquiera.

Alejandro Borensztein

Alejandro Borensztein

Opinión

MIGUEL PICHETTO: “LOS MAPUCHES TIENEN APOYO DE ABOGADOS MONTONEROS, SU PROCLAMA ME RECUERDA MUCHO A LA DEL ERP”

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El Auditor General de la Nación analizó el escenario político y electoral en una extensa entrevista con Infobae. Su mirada sobre el rol de Cristina Kirchner, la pelea por el liderazgo en Juntos por el Cambio y una advertencia por el conflicto en el sur del país

A los 70 años, a Miguel Ángel Pichetto ya no le preocupa sonar políticamente incorrecto. Aliviado por la vuelta paulatina a la normalidad luego de “la cuarentena interminable”, expresa su aversión a los debates por zoom porque son antinaturales. Y se queja sin vacilar del “exceso de falso progresismo”, que distrae y corre el debate de los problemas reales de la Argentina: “Vivimos hablando de cuestiones de género que son modelos escandinavos. Estoy a favor de todos los derechos individuales, pero no de cambiar el lenguaje con todes y esas pavadas”.

El auditor General de la Nación no dejará charco sin pisar durante una charla de 50 minutos en la redacción de Infobae: el rol de Cristina Kirchner; la figura de Macri y la pelea por el liderazgo en Juntos por el Cambio; los Mapuches y su punto de contacto con Montoneros; la irrupción de los liberales en la escena política; la revalorización del capitalismo y, por supuesto, su mirada sobre qué puede pasar en los comicios del 14 de noviembre.

-Luego del resultado de las PASO vimos cambios de Gabinete e internas a cielo abierto en el oficialismo. ¿Cómo analiza el escenario político a 35 días de las elecciones legislativas?

-Han ocurrido algunos acontecimientos en el seno del gobierno nacional, con dos claras intervenciones en las jefaturas de Gabinete: el doctor (Juan) Manzur busca recuperar la relación con los gobernadores y la estructura federal, que fue abandonada porque se gobernó para lo que yo denomino la República del AMBA. Y en la provincia de Buenos Aires se sumaron Martín Insaurralde y Leonardo Nardini, dos intendentes que van a ser parte protagónica del gobierno de (Axel) Kicillof, para lograr una reconciliación con los barones del conurbano.

Creo que la vicepresidente (Cristina Kirchner) tiene una comprensión de los problemas del gobierno nacional y de la Provincia de Buenos Aires, visualiza la falta de relacionamiento con gobernadores e intendentes. Indudablemente debe estar valorando eso como parte del resultado de las PASO, pero creo que igual les va a costar mucho.

-¿Usted no ve posible que se revierta el resultado de la elección?

-No subestimo al Gobierno ni al peronismo en la provincia de Buenos Aires, y Juntos por el Cambio haría muy mal en subestimarlo, pero creo que es muy difícil que puedan recuperar votos. Vengo de recorrer parte del conurbano y tengo la sensación de que hay una fractura entre la gente y el gobierno.

Hay algo que es de contenido más emocional que ya no se arregla con ayuda económica. Lo que la gente perdió en el proceso largo de la cuarentena indefinida está muy presente en sus emociones. Ha habido hechos muy dolorosos de aislamiento, de soledad y fractura afectiva, También en el que perdió a un ser querido y no lo pudo despedir. Son datos concretos y me parece que no son reparables a través de mecanismos de ayuda directa.

-¿Qué camino puede tomar el Gobierno si se repite o se amplía el resultado de las PASO?

-En lo personal, creo que el Presidente (Alberto Fernández) debe generar un cambio de rumbo.

-¿Tiene autonomía para hacerlo?

-Indudablemente, (Alberto Fernández) ha tenido una debilidad mayor después de las PASO porque se generó una crisis política e institucional. Sin embargo, hay que analizar que le quedan dos años por delante. Esto va a requerir de procesos novedosos, de salir de la fractura y la colisión, de archivar ese discurso de campaña que dice que no le vamos a dar un peso al FMI porque se lo sacamos a los pobres.

-Los antecedentes de derrotas electorales del kirchnerismo en el poder (las legislativas de 2009 y 2013) indican lo contrario, hubo una profundización del modelo que representa Cristina Kirchner

-Esta derrota no permite una radicalización hacia una izquierda dura. No hay espacio. El resultado de las Primarias le puso el punto final a lo que yo denomino la ideología del pobrismo, que es pensar que los problemas se resuelven con más planes, rezando y creyendo que la Argentina es mejor si es uniformemente más pobre y si la propiedad privada es un derecho secundario. Yo estoy en la antítesis de ese pensamiento oscuro.

Miguel Ángel Pichetto visitó la redacción  de Infobae y analizó el escenario electoral a 35 días de las elecciones legislativasMiguel Ángel Pichetto visitó la redacción de Infobae y analizó el escenario electoral a 35 días de las elecciones legislativas

-¿Sugiere que el oficialismo debería virar hacia un acuerdo de gobernabilidad? ¿Es posible?

-Creo que debe tomar decisiones racionales. Cualquier esquema tiene que pasar por un Congreso nacional que va a ser renovado.

-Uno de los primeros acuerdos a negociar no es menor porque deben definir la designación de la reemplazante de Elena Highton de Nolasco en la Corte Suprema

-En este momento eso lo veo imposible. El reemplazo para la doctora Highton requiere de una voluntad común del oficialismo y la oposición. Pero si la candidata es una militante enfervorizada, difícilmente pueda lograr el acuerdo de la otra parte. Se requiere de una figura de racionalidad, de antecedentes que permitan que en el Senado logre la mayoría. El problema es que la Argentina tiene una gran imposibilidad de acuerdos políticos cuando la construcción parlamentaria requiere dos tercios; por eso hace 12 años que no tenemos Defensor del Pueblo de la Nación.

-¿Extraña el Congreso cuando asoman debates de este tipo?

-Si, extraño todo. Estuve 26 años en el Congreso: ocho como diputado nacional y 18 como senador, parte de mi vida transcurrió allí. Extraño esa adrenalina, aunque no sé si hubiera soportado esta etapa (de virtualidad) en el Senado. De todos modos, ahora no quise ser candidato a diputado pese a que me ofrecieron ir en la lista de Santilli. Hay etapas que ya fueron.

-Volvamos al foco electoral: se habla mucho del efecto de las PASO en el oficialismo, pero no de lo que sucede en la oposición. ¿En la elección de noviembre se dirime el liderazgo de Juntos por el Cambio para 2023?

-Indudablemente, va a marcar a algunas figuras que hoy ya están expuestas en la opinión pública. Larreta hizo una apuesta bastante audaz: esto de poner a Vidal en CABA y lanzar al ruedo a Santilli en la Provincia de Buenos Aires, me pareció una decisión política de envergadura, y es indudable que le ha ido bien. Vamos a ver cómo concluye en noviembre. Creo que se puede mantener la diferencia, pero hay que hacer el esfuerzo para lograrlo.

-¿Eso lo posicionaría definitivamente como la referencia principal del espacio?

-Se verá. Creo que hay dirigentes en el radicalismo que son muy importantes: Alfredo Cornejo, que va a hacer una gran elección en Mendoza y será senador, es una figura que emerge con un un partido nacional atrás. Gerardo Morales también. Además hay un Macri presente que crece en las encuestas.

-¿Asoma entonces una disputa por ese liderazgo entre Larreta y Macri?

-El ex Presidente ha tenido una actitud de mucha prudencia, asistió a las reuniones cuando lo convocaron, ha viajado, diría que ha trabajado para mantener la unidad de la coalición.

-Pero en un momento habrá que definir si…

-(Interrumpe) En algún momento, lógicamente. Acá no es como en los países europeos o en los Estados Unidos, donde un ex Presidente arregla el jardín y pasea el perro. Un ex jefe de Estado en la Argentina sigue gravitando. Hay que analizar esto y entender que Macri es un activo político importante de Juntos por el Cambio. Lo de las candidaturas después se verá.

-¿Usted no lo corre de la pelea?

-Los liderazgos me parece que hay que construirlos en una Primaria, es el mecanismo para que Juntos por el Cambio pueda tener candidatos que son de la coalición.

-Me interesa ese concepto de que el liderazgo para 2023 se va a definir en una PASO

-El mecanismo de la Primaria ha demostrado que la competencia hace bien. Los duelos Santilli – Manes (PBA), Vidal – López Murphy (CABA), Juez – Negri (Córdoba) o las cuatro listas de Santa Fe ayudaron a construir un electorado amplio y diverso, con vigas centrales que lo hacen muy potente.

En mi caso personal, yo estoy trabajando para consolidar la estructura de un Peronismo Republicano que es parte de la coalición. Todavía no hay un instrumento partidario porque hacer un partido en la Argentina lleva su proceso, pero creo que este año va a estar terminado. Nosotros también aspiramos a participar.

-¿Usted se ve compitiendo en una gran interna con Larreta o Macri y la UCR?

-No lo descarto. Si no lo hago va a haber muchos compañeros peronistas de la corriente nacional que no se van a sentir contenidos. Creo que sería un aporte a la coalición como representante de un espacio que esta identificado con el peronismo tradicional.

El ex senador nacional rechazó ser candidato a diputado y no descarta competir en una interna de Juntos por el Cambio para 2023El ex senador nacional rechazó ser candidato a diputado y no descarta competir en una interna de Juntos por el Cambio para 2023

El fenómeno liberal, el capitalismo y el conflicto con los mapuches

-¿Hay lugar para una tercera vía en medio de esta grieta política?

-No hay espacio para la tercera vía en la Argentina. Hay un diseño de dos coaliciones muy potentes, y una está más identificada con la centroizquierda, los movimientos sociales, sectores del PC y el mundo cultural de la misma izquierda. Ese espacio también tiene una política internacional inexplicable, de vínculo con países oscuros como la Venezuela de Maduro, el gobierno de Cuba o la convalidación en silencio de la dictadura atroz de Daniel Ortega (Nicaragua), que es peor que la dictadura de Somoza que derrotaron en su momento. Son todos marcos ideológicos de un país que atrasa.

-Sin embargo, en este escenario parece haber un revival del liberalismo que se propone como nueva opción

-Más que liberalismo, yo creo que hay una revalorización del capitalismo, de entender que el plan (social) es un hecho circunstancial que no se puede sostener todo el tiempo. Argentina debe generar las condiciones y un gobierno con una visión capitalista, porque los países que crecen y se desarrollan fundamentalmente son capitalistas. Incluso China, con el Partido Comunista al frente, es una economía capitalista porque el PBI se explica por la actividad privada; casi el 80% es privado. Los países de Europa, los más importantes de Latinoamérica, todos tienen la comprensión de que el capitalismo es el camino.

-¿Cuáles fueron los detonantes que provocaron lo que usted ve como una revalorización del capitalismo en la Argentina?

-Que el mundo del pobrismo es un mundo sin salida… En las PASO hubo muchos votos de gente pobre, humilde del conurbano, que a lo mejor hasta recibe el plan y no le alcanza. Lo que te dice la gente abajo es: “El plan está bien, pero consigan trabajo”. También hay un crecimiento por el lado de la centroderecha, pero creo que es más para que el Estado garantice el orden y la seguridad. Tenés que evitar que los mapuches hagan cualquier cosa en la zona cordillerana porque están armados y tomando tierras privadas.

-¿Cuál es su análisis de lo que ocurre en el sur con los Mapuches?

-Es un escenario muy complejo porque son ideas separatistas, ya no se trata de reivindicaciones de comunidades originarias que tienen derecho al reclamo por la tierra. Han hecho una proclama que me recuerda mucho la del ERP cuando entró en la selva tucumana.

En Bariloche quemaron instalaciones de Vialidad y máquinas porque eran usadas para “correr la nieve de los oligarcas que van a esquiar al cerro. Estos son los argumentos del documento que saca la comunidad mapuche que reivindica estos hechos. Estamos frente a escenarios demenciales, con la idea de la creación del Estado mapuche como autónomo, separado del Estado argentino, donde la ley nacional no tiene ninguna vigencia.

-Esta comparación que realiza con el ERP no me parece casual, usted cree que hay alguna…

-(Interrumpe) Hay componentes ideológicos, claro, y radicalizados. Hay una logística y tienen apoyo de abogados que se denominan montoneros. Está un dirigente montonero realmente de mucha historia, uno de los hombres principales que estaba al lado de Firmenich, que se llama Roberto Cirilo Perdía, es abogado y ha estado patrocinando a estas comunidades y a esos grupos violentos. Estos acontecimientos no son nuevos, han explotado con el caso (Santiago) Maldonado, que fue calificado como desaparición forzada y no lo era porque el joven se había ahogado.

-¿El avance del conflicto se da por una subestimación del problema por parte de los gobiernos nacionales?

-Este hecho tampoco es nuevo en Chile, en la zona de la araucanía hay toda una reivindicación mapuche. Hay procesos que están siendo coincidentes. Jones Huala está cumpliendo una condena en Chile, probablemente en un año quede en libertad y vuelva a Bariloche. Esto es complicado porque además hay una reivindicación y una convalidación de los organismos nacionales: el INADI actúa convalidando, la Procuración del Tesoro… el doctor (Carlos) Zannini retiró la demanda de recuperación de parques nacionales.

-Ahí entonces hablamos de complicidad

-No sé si esa es la palabra o si hay un exceso, un dejar hacer y un reconocimiento que no tenían estas comunidades sobre tierras que no eran propiedad de ellos y las ocupan con métodos violentos. Además hay un debate muy interesante: el paleontólogo e historiador Rodolfo Casamiquela, que estudió el tema, indica que los pueblos originarios en el lado argentino son los tehuelches , que eran agricultores y fueron exterminados por los mapuches que entraban en malón. Eso determinó que Julio Argentino Roca, un gran argentino, avanzara sobre el desierto y ocupara la Patagonia. Toda esta historia está estudiada y documentada.

-¿Qué debería hacer el Gobierno?

-Restablecer el orden. A mi me parece lamentable que se haya calificado estos hechos como delitos comunes. Coincido que son acciones insurreccionales y algunas tienen características de terroristas. La gobernadora ha definido las acciones de la quema de vialidad como una acción terrorista. Además la declaración es una reivindicación de una acción militar – terrorista.

El conflicto con los mapuches en el sur argentino inquieta a Pichetto: "Son ideas separatistas de grupos armados que no reconocen las leyes nacionales"  El conflicto con los mapuches en el sur argentino inquieta a Pichetto: “Son ideas separatistas de grupos armados que no reconocen las leyes nacionales”

El vínculo con Mauricio Macri y su mirada sobre Cristina Kirchner

-¿Habló con Macri últimamente?

-Cuando está en la Argentina dialogo semanalmente. Desde que viajó (a Miami) no lo hice. Sí intenté con una llamada telefónica hace unos días, pero no pude comunicarme: Se ve que estaba en alguna actividad.

-¿Cómo analiza el llamado a indagatoria del ex Presidente por presunto espionaje a familiares de las víctimas del ARA San Juan?

-Cuando la Justicia se mete en la política, y mucho más en el marco de un proceso electoral, tenemos problemas. Lo veo en ese marco: repartimos heladeras, damos subsidios, lo convocamos a indagatoria a Macri que es el mal y le echamos la culpa de que escuchó a gente que había perdido a un familiar. Si alguien hizo eso en algún nivel intermedio, es miserable. Yo descarto que el ex Presidente haya planteado una cuestión de esa naturaleza.

-La Justicia también sobreseyó a Cristina Kirchner en la causa del Memorándum con Irán

-En ese caso siempre sostuve lo mismo: nunca lo consideré un delito. Mucho menos cuando (la decisión) fue ratificada por la mayoría de las dos cámaras del Congreso. Sí lo consideré un error de política internacional, pero los errores en política se pagan en las urnas. No me parecía una cuestión judiciable, como tampoco lo era el dólar futuro. Me parece que esta decisión es correcta.

-¿Nunca volvió a hablar con ella?

-No, nunca, ni siquiera después de que terminó su Gobierno. Ahí tuvimos un cruce, una incomprensión. Recién había empezado el gobierno de Macri. Creo que fue la última charla que tuve con ella, un diálogo telefónico en el mes de diciembre. Igual, no me vas a encontrar en ninguna entrevista difamándola, atacándola, judicializando la política. Sí entendí, a partir de 2016, que el peronismo tenía que construir otro camino . Igual, antes de que yo me fuera con Macri se fueron otros, pero prefiero no hacer nombres.

Marcos Quintans

FUENTE : INFOBAE

FOTO TAPA : DIARIO RIO NEGRO

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EL GOBIERNO CANTA «SOÑAR Y NADA MÁS, CON MUNDOS DE ILUSIÓN»

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Tratar de cambiar la realidad con una ley es propio de quien no sabe como gestionarla. Y hasta una buena idea puede terminar convertida en un anuncio tan rimbombante como vacío.

 

El presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, anunció que mañana ingresará un proyecto de ley para convertir los planes sociales «en trabajo genuino», con impacto en diversas actividades de la economía nacional que se están reactivando.

«Mañana ingresaremos la ley que convierte los planes sociales en trabajo genuino para salir de la emergencia del plan y construir un puente hacia el trabajo para casi un millón de argentinos y argentinas», publicó Massa aunque no incluyó los detalles del proyecto.

A su vez el presidente Alberto Fernández destacó la decisión gubernamental de transformar los planes sociales en trabajo, lo cual se concretó en anuncios en diversos rubros realizados en sus ahora habituales caminatas, cuaderno en mano, por diferentes barrios del conurbano.

Y así lo hicieron desde la mayoría de los ministerios, demostrando que el mensaje «plan por trabajo» ha sido elegido como el eje de la campaña electoral que ya comenzó. Aunque cueste mucho entender como podrá llevarse adelante, más allá de una ley que -aún que fuese buena y raramente bien redactada, algo que no caracteriza al parlamento argentino- no puede hacer otra cosa que fijar reglas de juego para una cuestión que requiere pasos puntuales que hoy resultan imposibles en el país.

¿Crear trabajo en medio del creciente cepo al dólar que inhibe las inversiones, espanta empresas y acentúa la inflación y la fuga de capitales al exterior?…

¿Hacerlo cuando el 49% de la población económicamente activa de la Argentina se encuentra en la informalidad laboral?, ¿es lógico pensar que será posible crear nuevos empleos cuando no se ha podido regularizar la mitad de los existentes?…

En el país del «combatiendo al capital» siempre mal entendido se está por producir una sinrazón más que seguirá empujando nuestra economía hacia su extinción: el estado creará trabajo con reglas propias de la flexibilización más salvaje mientras le niega al capital privado el derecho a siquiera debatir una modernización de las leyes laborales.

De manera tal que ahora un tercio de la masa laboral -la que trabaja en forma registrada- y la totalidad de la fuerza privada de nuestra actividad económica deberán sostener con su esfuerzo a los tercios de trabajadores informales y con sus impuestos a los nuevos «regularizados» al solo conjuro del voluntarismo y las necesidades electorales del gobierno. Un disparate que, de no ser de imposible cumplimiento por la torpeza del planteo, bien podría asustar por su pretensión.

En el reino de la desmesura en el que vive el gobierno de Alberto Fernández, enloquecido en un espiral de disparates que lo llevan hacia su propia destrucción, la idea de gobernar emitiendo y resolver pretendiendo llega con esta ley a niveles de paroxismo. La única manera de crear trabajo genuino es con el crecimiento de la economía, de la inversión, de la estabilidad y de la moneda; cuatro cosas en crisis de extinción en el país de hoy.

Se votará la ley, aplaudirá la grada, batirá parches el gobierno y acompañaran los amanuenses de turno. Pero la única consecuencia real será más emisión, más inflación, más informalidad, más poder para gremios y líderes piqueteros, convertidos estos por la ley en verdaderos gerentes de gigantescas empresas sin sede ni reglamento pero con miles de empleados,  y menos crecimiento de la economía nacional. De desarrollo, por supuesto, ni hablemos…

Aunque dejemos para el final lo que seguramente es la cuestión más profunda de toda esta puesta en escena electoral: los argentinos sin trabajo, esos que son arriados como animales para engrosar columnas de protesta y deben dejar en manos de sus «líderes» parte de la exigua ayuda estatal que reciben en forma de plan, realmente quieren cambiar ese tipo de asistencia por trabajo genuino. Y no va a caer en la trampa; cuando vea de que se trata seguirán tan enojados con el gobierno como lo están hoy.

¿Cuánto falta para que se vote una ley que nos ordene a todos ser felices?…por ahí se consigue.

FUENTE : LIBRE EXPRESION

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¿CANSARON LAS CONSIGNAS FORZADAS POR LAS MINORÍAS?

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Lo ocurrido con la actriz Mercedes Moran, abucheada en el Teatro Colón al pretender incluir consignas feministas en una función de ópera, ayuda a reflexionar sobre lo que está cambiando en el país.

El Festival de Cine de Mar del Plata de 2018 arrancó con abucheos al secretario de Cultura de Nación que por esos años era Pablo Avelluto. Una sala colmada por grupos feministas, por entonces en plena militancia para conseguir la aprobación de la ley del aborto, aprovechó la ocasión para volcar en forma de repudio su inocultable militancia kirchnerista.

De otra manera no puede entenderse la actitud de repudio al representante de un gobierno que había resuelto hacer lo que durante 12 años se negaron a aceptar tanto Néstor como Cristina Kirchner: habilitar el debate parlamentario de la cuestión de la interrupción voluntaria del embarazo y además dejar a sus representantes en libertad para elegir que postura era más afín a sus principios y conciencia.

La actriz Mercedes Moran, presente en la sala, sostuvo que lo que le había ocurrido al ministro «es algo a lo que los políticos se exponen cada vez que hacen una aparición pública. Estamos todos dentro de una estructura de un modelo patriarcal, donde el poder y la sabiduría, la inteligencia y la fuerza la tienen los hombres. Así que no hay posibilidades de escapar a estas cosas» afirmó.

Hace pocos días, durante una función de ópera del Teatro Colón, la actriz subió al escenario para hablar acerca de feminismo y otras cuestiones de género. El abucheo de todo el público llegó a tal magnitud que Moran debió abandonar su intento y ni siquiera pudo presentarse al saludo final. ¿La conformará ahora que le digan que ese repudio es al que se exponen quienes representan una determinada línea de pensamiento?, ¿o será de los que creen que abuchear a quien no comparte mis ideas es un acto de protesta pero cuando el repudiado soy yo se trata de una agresión fascista?.

Algo está cambiando en la Argentina. La sociedad rompió la cuarta pared de su realidad y quiere ahora participar activamente de toda puesta en escena. Se terminó el grosero espectáculo de las minorías imponiendo a las mayorías, con la fuerza del estado como cómplice, pensamientos, consignas y hasta leyes que no están en el interés de los argentinos.

Bienvenida la militancia, bienvenida la defensa de los derechos de todos los argentinos, bienvenida la diversidad y el respeto a las minorías. Pero basta de iluminados y propagandistas -generalmente bien pagos por el poder de turno- que se sienten con derecho a imponer a los demás lo que los demás no tienen interés en escuchar o directamente agrede sus más íntimas convicciones.

Está bueno esto de que las mayorías dejen de ser silenciosas…porque si lo son, no sirven para nada.

 

FUENTE :  LIBRE EXPRESION

 

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