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Cómo las empresas locales ahorran usando software libre?

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La mayoría de las soluciones hoy contienen código Open Source, dejando atrás reservas sobre su madurez y fiabilidad. Las soluciones que implementaron las empresas argentinas y los desafíos.

“El Open Source triunfó… y a nadie le importa”, es la sentencia categórica de Daniel Coletti, presidente de la Cámara Argentina de Empresas de Software Libre (Cadesol), respecto a la situación actual del Open Source —o, como a él le gusta llamarlo, software libre— en el país. Su punto es bueno: toda la nube, con contadas excepciones, está basada sobre Open Source: Open stack como infraestructura, Apache o Nginx como servidores, MySQL o Maria DB como bases de datos, PHP como lenguaje, Xen o KVM como hipervisores y así siguiendo. Además, el 80 por ciento de los celulares tiene Android que es un tipo Linux. De hecho, la mayoría de los proyectos desarrollados últimamente (Docker, Kubernetes, Hadoop) han sido, prácticamente, Open Source nativos.

Leer más: Un argentino es el que piensa los proyectos Open Source de Red Hat para la región

Pero no siempre fue la niña bonita. En su momento, en el año 2001, momentos difíciles en nuestro país, el Free and Open Source Software (FOSS) apareció como una alternativa atractiva para bajarlos costos basados en los sistemas de licenciamiento. En estos 15 años, sucedieron muchas cosas. Por un lado, esa madurez que alcanzó FOSS como producto le permitió alcanzar estándares y exigencias aceptables para las grandes empresas. Pero también la hizo atractiva para las grandes compañías tecnológicas que, desde Oracle hasta la propia Microsoft, han adoptado fuertemente FOSS como herramienta y plataforma de su propuesta. Por el otro, en cambio, el concepto de bajar los costos basados en licenciamiento se ha trasladado del FOSS a la nube. El hecho de que un producto sea FOSS en sí, ya no constituye argumento de venta, sino que ahora se priorizan características como flexibilidad, interoperabilidad, seguridad y rapidez de implementación.

“El software no va a hacer más productiva tu empresa,
es una herramienta para que tus procesos productivos
funcionen mejor”, Leandro Monk, socio fundador de gcoop.

En síntesis, el debate acerca de que una solución sea FOSS o no, ha quedado confinado más al ámbito de los especialistas en tecnología y los CIO —una posición que ha virado más hacia el negocio que hacia la técnica— no se adhieren con tanta rigurosidad a esas categorías. Los límites se borronean Para dar un poco de contexto, Coletti —que, además, es socio fundador de XTech, una de las primeras consultoras de software especializadas en FOSS— aclara:“Hay más Open Source que nunca, pero nadie reivindicó este hecho. Lo sabemos los que estamos en tecnología, los programadores, los dueños de empresas tecnológicas, pero cuantificar eso en porcentajes es imposible”. Y agrega:“En esa batalla del software libre contra el privativo, el arco quedó corrido. Cuando antes el tema era la licencia, hoy es la nube y detrás de la nube lo que está licenciado, lo que no y bajo qué licencias,se empieza a borronear”.

Las dos empresas basadas en FOSS más grandes en la Argentina son Red Hat y Suse / Microfocus. Ambas con historias diferentes y modelos de negocios semejantes pero no iguales. Red Hat existe desde 2007 y es probable que sea la empresa basada en un modelo de servicios sobre FOSS más grande del mundo. Aunque Suse/Microfocus no le va en saga, ya que su mercado original europeo le sigue siendo fiel, la historia de esta última es un tanto más tortuosa que la de la del sombrero rojo. Luego de varios reveses, fue comprada por la británica Microfocus, la que, recientemente, decidió volver a impulsar a Suse a través de su propia unidad de negocios.

Leer más: Billetera mata galán: los detalles del impensado acuerdo Microsoft-Red Hat

Tanto en la Cámara de Software y Servicios Informáticos (Cessi), Cadesol, como en consultoras como IDC o Frost & Sullivan, no existen estudios acerca de la adopción del FOSS en el país o en la región. Tampoco es fácil recabar esa información porque, aun cuando hay empresas identificables que trabajan casi exclusivamente con esa tecnología, muchos de sus clientes combinan ese tipo de software con otros sistemas Legacy propietarios o privativos.

Mariano Morano, Country Manager para Argentina de Microfocus sos tiene, acerca de la situación actual de FOSS que “cada vez más se encuentran empresas que no son puramente Open Source o puramente corporativas. En el mundo SAP, por ejemplo, la utilización de plataformas Open Source está creciendo rápidamente”. “Muchas empresasle perdieron el miedo al open source, ya no piensan que son soluciones desarrolladas en garages o en laboratorios de universidades.” A lo que Morano añade: “Antes existía la polaridad de ‘sos Open Source o sos corporativo’”. “Hace años que esto ya no existe, hoy los clientes encuentran que tienen que tomarlo mejor de cada cosa,” dice Jonatan Puente, Account Executive de Suse.

Es inevitable comparar el momento actual, con empresas obligadas a bajar costos y a optimizar sus performances, con lo que sucedía hace diez o quince años cuando los parámetros eran los mismos, quizás por otras razones. Sin embargo, los especialistas concuerdan en que hoy el argumento económico ya no tiene tanto peso.

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Según Coletti, “lo que he visto en muchas Pyme es que aquello que hasta 2010 o 2012 podía tener una prevalencia, como que el software libre podía ser una alternativa para bajar costos, evitando licencias, cambió y se empezó a trasladar a la nube”. Morano explica: “Cuando salió el Open Source, se asociaba que libre era más barato o gratis. Hoy ya entendimos que gratis no es y es más importante la flexibilidad y soportar estándares. Hoy, el cliente difícilmente lo haga pasar exclusivamente por un tema monetario”. “Trabajar con open source da una flexibilidad, elasticidad, un time to market distinto, que no se da con otra tecnología. Por eso, digo que como tecnología está saliendo del closet, porque ya no produce el miedo que producía antes”, completa Puente.

 

Con los pies en la tierra

Los que saben de qué se trata, que tienen contacto directo con los clientes, conocen el día a día de una implementación y cuentan la historia sin los accesorios que ofrecen los departamentos de marketing, son los implementadores. Ya sean partners de grandes empresas, integradores o consultoras de software, lo cierto es que son ellos los que están más cerca del mundo real.

“En el año 2007, elegimos Open Source porque había una cantidad de soluciones de código abierto tremendas; había una para cada problema”, relata Claudia Sosa, directora comercial deGrowIT. Esta consultora fue, durante años, la referente del CRM FOSS líder de la gama, SugarCRM. En 2013, SugarCRM cerró su código y eso hace mucho más interesante la experiencia que cuenta Sosa: “Por la actual situación económica hay clientes que están bajando de las versiones licenciadas a las versiones gratuitas porque ya no las pueden seguir sosteniendo. En más de una ocasión, terminamos ayudando a nuestros clientes a bajar a la versión comunitaria”.

El Open Source triunfó… y a nadie le importa. Hay más
Open Source que nunca, pero nadie reivindica este hecho”,
reconoce Daniel Coletti, socio fundador de XTech.

Mauprivez es director Ejecutivo de Disytel, una consultora de software que, además de ser representante oficial de SuiteCRM, el fork Open Source de SugarCRM, es la desarrolladora de Libertya, una versión de un ERP FOSS llamado OpenExpert ya hoy obsoleto. Concuerda con Sosa pero aclara:“Cuando estamos en épocas de relativa comodidad del tipo de cambio, los costos de mantenimiento dolarizados no inciden demasiado. En los períodos de inestabilidad cambiaria o donde la relación entre el peso y el dólar es más dolorosa, el costo incide y cambia las perspectivas de venta”.

Quien tiene un enfoque distinto es Leandro Monk, socio fundador de gcoop, la cooperativa de software libre fundada en 2007.“Lo que la cultura organizacional no te da, el software no presta. El software no va a hacer más productiva tu empresa, es una herramienta para que tus procesos productivos funcionen mejor. Por eso, es común encontrarte con gente disconforme del software que compra y, si es privativo, resulta una inversión muy importante para un resultado que no se obtiene. Si el software es libre, podés cambiar de proveedor, o desarrollar in house o bajar otro producto y probar. Si uno cuenta la cantidad de dispositivos hoy en día, celulares, tablets, servers, es muy probable que los que tengan sistemas operativos no Open Source representen una cantidad marginal.”

De todas formas, tamaños y colores

Hoy en día casi no hay emprendimiento que no tenga componentes libres u Open Source. Valen un par de ejemplos, de empresas de diferentes alcances. Bunge Argentina es una de las principales compañías de agronegocios del país. Entre otras actividades, integra la comercialización, la recepción y el almacenaje de granos y eso implica, en ocasiones, tener que administrarla entrada y salida en depósito y en puertos de aproximadamente 1.000 camiones por día. Eduardo Frigerio, líder de proyectos de Bunge Argentina estuvo a cargo de la renovación de todo este sistema de administración, basado en tableros electrónicos de automatización.

“Para hacerla renovación, elegimos Raspberry Pi (hardware libre) que tiene un sistema operativo basado en Debian (Raspbian), o sea el mismo software y las mismas herramientas que usamos para programar nuestros servidores” relata.“Usamos tecnología Java y los mismos desarrolladores que programan para nuestros servidores pueden programar para Raspbian”, cierra el ejecutivo. Con eso, redujeron a un tercio el costo de los tableros y disminuyeron notablemente el tiempo de reparación porque pudieron crear un sistema de sacar y poner.

Entornos múltiples

CMD esla Compañía de Medios Digitales del Grupo Clarín la que, a su vez, administra otras organizaciones.“Necesitaba un ERP donde pudiera incorporar compañías y organizaciones sin necesidad de un nuevo desarrollo cada vez, como sucedía hasta el momento” describió Alicia Guidoni, número dos de la gerencia de Sistemas. “Con el viejo ERP, la consultora nos pasaba tres meses de desarrollo. Ahora, con Libertya, agregar una organización nos lleva unas horas”, comenta. Los dos factores que influyeron en la elección de FOSS fueron el costo y “tomar, analizar y modificar el código según nuestras necesidades”. Pero no sirve solamente para las grandes empresas.

Silvio Bodnar es médico psiquiatra y psicoanalista. Trabaja en su consultorio y en un Instituto de Salud Mental. En ambos lugares, se vio en la disyuntiva de tener que actualizar los sistemas, tanto ofimáticos como de asignación de turnos.“Nos ofrecieron dos opciones: renovar todas las máquinas o revivirlas utilizando software libre” cuenta Bodnar.“Hicieron cuentas y les convenía mantenerlas computadoras actuales y utilizar FOSS. Hoy, las PC tienen Linux Mint y trabajan con Libreoffice y Thunderbird, entre otras aplicaciones. Y no nos fue difícil aprender a utilizar los nuevos programas. Fue cuestión de acostumbrarnos”, indica el especialista.

Es evidente que, en términos de sistemas operativos, infraestructura de data center, servidores de aplicaciones, el FOSS, como dice Coletti, ha triunfado. Distinto es el caso de las aplicaciones las que, si bien han madurado y, en muchos entornos, pueden competir exitosamente con sus alternativas propietarias o privativas, todavía siguen siendo claras ganadoras en ese sector. Eso sí, aún cuando no hay mucha solución local original, es raro que en cualquier proyecto de desarrollo comunitario de cualquier tamaño y profundidad —y eso incluye hasta el kernel de Linux— no incluya parte del talento argentino.


La culpa la tiene FOSS

Por supuesto, cuando se habla de cualquier tipo de implementación de casos, casi siempre se habla de éxito. Buscamos algún caso de fracaso, que los hay, pero nadie quiso declararlo. “No puedo escupir para arriba”, dijo alguien. Y es que muchas veces el fracaso no se debe tanto al producto sino a los que lo implementan o a cómo se pide. No son pocos los casos en los que el cliente no sabe exactamente qué es lo que quiere y entonces el implementador hace lo que le parece. Y también sucede, y esto es experiencia personal de quien escribe, que los implementadores no tienen la flexibilidad suficiente como para comprender que los clientes no tienen tanto conocimiento tecnológico como para “saber pedir” lo que necesitan de manera precisa. En cualquier caso, el resultado es el mismo: la culpa la tiene el producto FOSS. César Búa, Solution Architecture Manager para Argentina de Red Hat, explica cómo se percibe el crecimiento del FOSS: “Cada vez hay más compañías grandes, bancos, seguros, petroleras, que empiezan a mirar el open source más allá de Linux, en las capas que le siguen al sistema operativo, las alternativas a lo que tienen de los vendors tradicionales”.

Publicado originalmente en la edición impresa nº 235 (abril/2017) de Infotechnology.

El Cronista

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Negocios

Nació en Corea, vivió como ilegal en Fuerte Apache y hoy factura $700 millones con la pyme que busca ser “la Apple de los electrodomésticos”

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Do Sun Choi es el dueño de Peabody. Críticas al Gobierno, la crisis de las pequeñas y medianas empresas y el objetivo de la competitividad 

Un día de 1977, cuando tenía 7 años, vio el Obelisco y empezó a entender que quizás vivir en Argentina no iba a ser tan duro. Unos días antes, Do Sun Choihabía llegado al país desde Corea con su familia y se había asentado en Fuerte Apache, en Ciudadela. Él creía que el país al que habían emigrado de la pobreza de una Corea tercermundista era sólo monoblocks y más carencias.Pero vio que había una vida diferente y se aferró a eso. No fue nada fácil, pero con perseverancia oriental progresó. Entró a trabajar a una empresa como traductor y se quedó hasta ser gerente. Luego hizo su propio negocio y, como empresario pyme pasó por todas las crisis económicas del país de los últimos 2o años. “Argentina premia al trabajo”, asegura sin dudar.

Hoy, su empresa Goldmund, dueña de la histórica marca local de electrodomésticos Peabody, factura $700 millones por año y produce 400.000 artículos. “Realmente el golpe del año pasado fue muy difícil. Hasta el primer semestre no fue tan malo, estuvo el Mundial y a la industria en conjunto no le fue tan mal. Pero la caída del segundo semestre y la crisis fue terrible. El aumento de la tasa de interés nos golpeó muy fuerte. En el último trimestre y en el principio de este año la demanda se contrajo un 40%. El promedio de 2018 no fue tan malo: según GFK, cayó entre 12 y 13% en unidades, pero la baja del segundo semestre fue violentísima y sigue sin levantar”, afirma el padre de Pilar y Theo.

 Las pymes estamos con grandes problemas de supervivencia. Vemos muchísima dificultad. Muchas empresas se achican y están cerrando, algo que se agrava desde mediados del año pasado

– ¿Qué perspectivas ve en la industria para este año?

– Lo vemos complicado. La gran devaluación del año pasado no se reflejó todavía en los precios finales a los consumidores. Durante este año la demanda va a seguir deprimida a niveles de 2018, no vamos a ver crecimiento. El portfolio que estamos viendo se concentra en tickets para abajo: no se venden productos suntuarios, son ventas por necesidad.

– En este contexto, ¿qué medidas tomaron en la empresa?

– Se tomaron muchas medidas para sobrellevar la crisis. Adaptamos las líneas a las necesidades del mercado y la gente.

Buscamos productos más económicos y afines a las necesidades de este mercado. Bajamos el ticket promedio de productos y en marzo lanzamos pequeños electrodomésticos con 30-40% menos de costo.

En empresario nació en Corea y llegó al país en 1977 (Santiago Saferstein)

En empresario nació en Corea y llegó al país en 1977 (Santiago Saferstein)

– ¿Qué tuvieron que resignar para lograr esa baja?

– Rentabilidad, obvio, como en todo 2018. El resto tratamos de que no mucho, sobre todo no queremos sacrificar calidad. Sí resignamos aspiraciones a tener productos del primer mundo. Me duele mucho, pero es así. No podemos tener hoy productos como los que se venden en Europa y Asia.

 Durante este año la demanda va a seguir deprimida a niveles de 2018, no vamos a ver crecimiento

– Usted es referente del sector pyme, uno de los sectores más afectados.

– En la Argentina, lamentablemente, las pymes estamos con grandes problemas de supervivencia. Vemos muchísima dificultad. Muchas empresas se achican y están cerrando, algo que se agrava desde mediados del año pasado. Si la situación sigue así, hasta fin de este año vamos a tener más problemas aún.Nuestra industria puntual está agrupada en Buenos Aires y Rosario, y se ve de todo. Hay fábricas que ya no operan. Ahora el Gobierno lanza créditos especiales con una tasa al 29 por ciento. Va a ser útil y una ayuda importante. Aprovechamos la línea que lanzaron el año pasado, pero fue muy corta, una gota en el desierto.

– ¿Hay que copiar el modelo coreano?

– Entiendo la necesidad que tiene este Gobierno de abrir la economía e insertarla en el resto del mundo. Lo veo bien porque el mercado argentino estuvo cerrado por muchos años, pero lo debería haber preparado mejor. Escucho a muchos economistas hablar de copiar el modelo coreano, en base al libre comercio. Un modelo solo no hace que una economía sea productiva y creciente. Es consecuencia de una política de una nación y una sociedad que hizo esfuerzos. Corea trabajó mucho para mejorar la productividad, invirtió durante años en tecnología, ciencia y en la educación de la población. Por eso hoy tiene alta competitividad y puede pedir, y le conviene, el libre comercio. Antes de abrir un mercado y firmar el libre comercio con un país, se estudia mucho el sector que va a estar afectado y se trabaja durante dos o tres años antes de abrir el mercado. Eso es lo que faltó en la Argentina. Si las fábricas estamos sometidas a una presión fiscal fenomenal, una de las más altas del mundo, y se abre el mercado, nadie puede competir. Hace falta una reestructuración muy importante de la economía argentina, con el Gobierno y la población trabajando a la par para mejorar la competitividad.

La fábrica de Peabody en Hurlingham

La fábrica de Peabody en Hurlingham

– ¿Se puede ser competitivo desde la Argentina?

– En este momento, como está planteada la situación, es imposible. Desde hace tres años estamos desarrollando otros mercados, con presencia en Paraguay, Uruguay, Bolivia y Chile, con la idea de convertirnos en una marca regional. En Paraguay, por ejemplo, hay tres 10%: arancel, IVA y ganancias. No tienen 4,5% de Ingresos brutos, no tienen 1,2% de impuesto al cheque. Ninguno de esos países tiene la larga lista de impuestos que tenemos nosotros. Bolivia está a años luz de la Argentina en términos sociales y de educación, pero tienen una calificación de su deuda mucho más baja. Sucede porque tenemos una administración pésima. Si no resolvemos estos problemas nunca vamos a ser competitivos.

– Si tuviera que pedirle una medida al Gobierno, la más urgente, ¿cuál sería?

– Tiene que aflojar con la presión fiscal. No sólo con el porcentaje que pagamos, además nos obligan a percibir y retener impuestos. Es un problema grave: le vendemos mercadería a nuestros clientes, cobramos tarde y además tenemos que depositar los impuestos de ellos de antemano. Eso produce distorsión y todas las empresas tienen crédito fiscal, en un contexto en el que la tasas vuelan.Hay que resolver la presión fiscal urgente o las pymes no vamos a poder seguir sobreviviendo. El 2002 fue límite, pero este momento también; mucho peor que 2008. Y es por la presión fiscal y la tasa de interés que mata al consumo y a la industria. Además, está la incertidumbre del tipo de cambio luego de una devaluación fenomenal. Pero la sociedad no cree que esa devaluación vaya a tranquilizar a la economía y dar competitividad. No sabemos qué tenemos que hacer.

La rueda de la bicicleta

Los cuatro integrantes de la familia Choi llegaron al país un año después del comienzo de la última dictadura militar y vivieron varios años en medio de la pobreza e indocumentados. Huían de una Corea que no es la de ahora, que estaba también en medio de una dictadura y económicamente atrasada. “Argentina era un país mucho más desarrollado entonces. Mis padres emigraron, querían otro horizonte para sus hijos“, dice Do Sun.

 Peabody es una marca vieja en la Argentina, pero buscamos que sea pujante y emergente, con una identidad marcaria diferente

Entraron al país desde Paraguay y ya en Capital se asentaron en Fuerte Apache. “Realmente no era un lugar lindo. Los primeros recuerdos no son buenos. Fue una desilusión venir hasta acá para vivir en ese entorno. Pero sí me acuerdo de un viaje en colectivo que nos llevó a la 9 de julio y vi por primera vez el Obelisco. Ahí sí dije wow, vi la ciudad de verdad”, recuerda el empresario sobre esos años complejos rodeados del miedo a la deportación.

“Éramos muy pobres, pero Argentina premia al trabajo y así salimos adelante”, afirma. Cerca de su casa había una fábrica de bicicletas y allí golpearon la puerta. Comenzaron a armar ruedas en su casa: cada 400 les daban una bicicleta para vender. “Los cuatro armábamos ruedas todo el día. Teníamos todos los dedos lastimados, pero arrancamos”, recuerda.

Choi cree que el Gobierno “tiene que aflojar con la presión fiscal” (Santiago Saferstein)

Choi cree que el Gobierno “tiene que aflojar con la presión fiscal” (Santiago Saferstein)

Aprendió el español en la escuela, el barrio y leyendo mucho. A los 19 entró a trabajar a Daewo como traductor de los pliegos de las licitaciones de ferrocarriles en los que la coreana participaba. Iban a ser tres meses y se quedó 15 años: llegó a ser gerente. Lanzó modelos de autos al mercado, compró elevadores para la construcción y ganó experiencia en comercio exterior con la venta de granos. Ahí también conoció el mercado de los electrodomésticos.

– ¿En Daewo nació el gen de lo que luego sería su propio emprendimiento?

– Si, la empresa era proveedora de insumos para las fábricas de Tierra del Fuego. Me fui en 1998 y seguí esa veta. En los primeros años me fue bien, pero todo se vino abajo con la crisis de 2002. Estuve durante 18 meses consecutivos sin ingresos para vivir. Había problemas de todo tipo, no se podía cobrar nada. Tuve que empezar de nuevo en 2003.

 Los coreanos miran la productividad día a día. Hablan todo el tiempo de eso: a cuántos años están de China, Japón y EEUU. Acá no se puede: antes está el tipo de cambio, las tasas, los sindicatos, el fisco y otros problemas ajenos al negocio

– En ese momento logró comprar la marca Peabody.

– Era una marca de una fábrica de heladeras muy reconocida que se fundió. El año pasado cumplimos 15 años. Hoy Peabody maneja cuatro líneas de productos: pequeños electrodomésticos, calefactores eléctricos, ventilación y aires acondicionados y línea blanca. Tenemos nuestra fábrica en Hurlingham y hacemos 400.000 artículos por año. Peabody es una marca vieja en la Argentina, pero buscamos que sea pujante y emergente, con una identidad marcaria diferente. Las grandes marcas tienen eso. Apple, por ejemplo: todo el mundo sabe cuál es su identidad. Aspiramos a ser eso con tres pilares: diseño, el exterior y la cosmética es fundamental e invertimos mucho en diseño argentino; innovación, pensamos si el producto crea valor agregado en la vida cotidiana del consumidor; y calidad de los componentes y en el service y la atención al público en todo el país.

 Resignamos aspiraciones a tener productos del primer mundo. Me duele mucho, pero es así. No podemos hacer hoy cosas como las que se venden en Europa y Asia

– ¿Cuál cree que es la principal diferencia entre los empresarios coreanos y los argentinos?

– Los coreanos miran la productividad día a día. Hablan todo el tiempo de eso: a cuántos años están de China, Japón y EEUU. Acá no se puede: antes está el tipo de cambio, las tasas, los sindicatos, el fisco y otros problemas ajenos al negocio. El tiempo para mirar la competitividad es muy poco.

– ¿Cuáles son las claves que llevaron a aquel chico pobre que llegó de Coreapara a ser un empresario?

– Es el resultado de mucho trabajo y perseverancia. Tratar de no tomar caminos fáciles, sino los correctos, que casi nunca son los más cortos. Esa es la clave: ser fiel a las creencias y los objetivos.

– ¿Se iría a vivir a Corea?

– No, de ninguna manera. Mi vida entera está acá.

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El diario La Nación amenaza con cerrar su planta impresora

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Las trabajadoras y trabajadores de prensa de La Nación repudiamos la política empresarial de reducción y ajuste permanentes, que primero jaquea nuestro poder adquisitivo y finalmente elimina nuestros puestos de trabajo.

Actualmente, la situación más acuciante la padecen las y los trabajadores gráficos de Zepita (Barracas), a quienes la empresa puso entre la espada y la pared con una disyuntiva de hierro para no cerrar la imprenta: 40% de retiros y prejubilaciones y 40% de reducción salarial para quienes continuaren trabajando.

Sin embargo, a pesar de que más de treinta trabajadores ya aceptaron su desvinculación y a pesar de que la parte sindical ya ha aceptado la reducción del 25% de sus salarios, la intransigente posición empresarial da casi por cerrada la negociación y amenaza con el cierre final de la planta.

Amparados por un Gobierno que propone vivir en la incertidumbre, la conducción empresarial de La Nación parece haberse propuesto precarizar todo lo precarizable, cuando no cerrarlo.

Muy difícil pensar el futuro del periodismo en estos términos.

Solidaridad con los trabajadores gráficos de S.A. La Nación
Comisión Interna de Prensa diario La Nación

Federación Gráfica Bonaerense
La Federación Gráfica Bonaerense rechaza enérgicamente el accionar de la empresa S.A. La Nación, propietaria del diario La Nación, que pretende reducir los salarios de sus trabajadores/as gráficos a valores indignos para forzar el cierre de su planta gráfica e imprimir el diario en terceros.

Esta empresa ni por asomo se encuentra en dificultades económicas sino que por el simple hecho de maximizar aún más sus ganancias, después de 150 años deja de imprimir su diario así tenga que sacrificar para ello tiempo de entrega y calidad de impresión.

Esta situación no es aislada, otras empresas gráficas están aprovechando un Estado ausente en materia laboral, que deja hacer a grandes grupos económicos aunque esto signifique la pérdida de puestos de trabajo genuinos, de calidad y de alta calificación en aras de la precarización y la pérdida de derechos.

Nuestro Sindicato, junto a los trabajadores y trabajadoras gráficas del diario La Nación, defenderá tanto las condiciones de trabajo como la fuente laboral y llama a la reflexión a los propietarios del diario para que revean su descabellada intención.
Ricardo Suárez, Secretario de Prensa / Mario Abraham, Secretario de Organización / Héctor Amichetti, Secretario General

Solidaridad con los compañeros gráficos de La Nación
El Sindicato de Prensa de Buenos Aires se solidariza con los trabajadores gráficos del Diario La Nación, representados por la Federación Gráfica Bonaerense, ante la gravísima situación planteada por la empresa, que amenaza con el cierre de la planta impresora y dejar un tendal de compañeros trabajadores en la calle.

Se trata de una decisión que parece estar articulada con otras similares adoptadas por los empresarios de medios periodísticos privados del país en los últimos años, y que ya provocaron miles de desocupados en el sector.

Despidos directos, retiros “voluntarios”, jubilaciones anticipadas, e incluso fugas empresarias son la figuras utilizadas contra los trabajadores y sus familias.

Tal los casos de cierres de diarios, plantas gráficas, agencias de noticias, revistas, radios y portales, afectando a trabajadores de prensa, gráficos, operadores y locutores de todo el país.

Muchos de estos empresarios argumentan crisis económica, pero en los casos de los grandes grupos, como Clarín o La Nación, se trata de cambios en sus estrategias de negocios de todo tipo, al amparo de un gobierno nacional que incluso practica la misma política en los Medios Públicos.

Nos ponemos a disposición de lo que definan los compañeros gráficos de La Nación junto a su comisión interna y su sindicato, para enfrentar en unidad del ajuste en los medios.
Sindicato de Prensa de Buenos Aires

Trabajadores LN @ComisionLN

Las y los trabajadores de prensa de La Nación nos solidarizamos con los trabajadores gráficos a quienes la empresa puso entre la espada y la pared con una disyuntiva de hierro para no cerrar la imprenta: -40% puestos y -40% de salario.

 

NdE: En septiembre del 2015 la firma blanqueó que pretende reducir el personal de la planta impreso de los 116 empleados permanentes y 24 contratados con los que cuenta actualmente a un total de 76 operarios permanentes. En estos años se encargó de conseguir retiros “involuntarios” en su plantilla

 

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Hay más de $200 mil millones embargados en causas de la corrupción y casi USD 600 millones en casos de narcotráfico

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El número surge solo de los expedientes en donde la Oficina Anticorrupción se presentó como querellante, por lo que la cifra final podría ser mucho más alta. Según la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, el Estado podría recuperar hasta $300 mil millones. El nuevo decreto de extinción de dominio firmado por el presidente Mauricio Macri permitirá utilizar los bienes que provienen del delito.

Al menos $200 mil millones se encuentran embargados por la Justicia en causas de corrupción. Así lo revelaron a Infobae fuentes del Ministerio de Justicia, luego de que el presidente Mauricio Macri anunciara la firma del decreto de necesidad de urgencia para impulsar la política de extinción de dominio que permitirá decomisar, desde los tribunales civiles, distintos bienes y activos de distintas causas penales.

El número surge de los expedientes en donde la Oficina Anticorrupción se presentó como querellante. Por eso, señalan en Tribunales, esa cifra podría incrementarse si se le suman aquellas causas en donde ese organismo del Estado no interviene.

También se elevaría de manera exponencial si se le suman las causas de narcotráfico. En diciembre pasado, la ministra de Seguridad Patricia Bullrich había dicho que los bienes personales y dinero en efectivo que fueron confiscados de narcotraficantes en los últimos tres años implicaban unos USD 593 millones, el equivalente a la construcción de 17.500 viviendas.

La funcionaria nacional, consultada hoy por radio La Red, aseguró que una vez que entre en vigencia la extinción de dominio el Estado podría recuperar hasta 300 mil millones de pesos. “Es una cifra impresionante; yo no puedo luchar contra el narcotráfico si no le saco las cosas, y así les estamos sacando el capital de trabajo, porque los narcos no compran un avión porque les gusta volar, sino porque lo usan para transportar la droga”, aseguró.

Los bienes embargados en casos de corrupción

Con el decreto que anunció el presidente Mauricio Macri, el Estado podría hacerse de ese dinero a través de un juicio civil, sin necesidad de una condena penal. Pero la Justicia ha venido avanzando en estos últimos años con el embargo de bienes y la utilización por parte del Estado.

Uno de los aviones de Lázaro Báez

Uno de los aviones de Lázaro Báez

Allí aparecen dos aviones del empresario Lázaro Báez que hoy manejan Aviación Civil y el Ministerio de Seguridad de la Nación y las maquinarias incautadas en la causa de la Ruta del Dinero que quedaron en manos de Vialidad Nacional. La Justicia secuestró 1.355 bienes de Lázaro Báez por un valor de 188 millones de dólares, entre los cuales aparecen 418 inmuebles, entre casas, estancias, lotes y parcelas, y 937 rodados, aviones y maquinarias. Pero además a Lázaro se le secuestraron libros incunables, que fueron entregados a la Biblioteca Nacional, como un ejemplar de La razón de mi vida, firmado por su autora, Eva Perón; Viaje a la Patagonia Austral, con la rúbrica del perito Francisco Pascasio Moreno o libros firmados por Juan Domingo Perón y Jorge Luis Borges. También había un ejemplar de Mi lucha, del nazi y genocida alemán Adolf Hitler, según relató Infobae en octubre pasado.

Dos de los libros de Báez que tiene la Biblioteca Nacional

Dos de los libros de Báez que tiene la Biblioteca Nacional

Otro ejemplo de bienes que ya están en poder del Estado es el yate del ex secretario de Transporte Ricardo Jaime, que se convirtió en una “embarcación recuperada de la corrupción” de Prefectura Naval. Jaime espera juicio oral por enriquecimiento ilícito, aunque ya está condenado por la tragedia de Once, entregar dádivas y haber intentado destruir pruebas durante un procedimiento judicial.

En la lista de bienes embargados, a disposición del Estado, aparecen más de medio centenar de vehículos de ex funcionarios que pasaron a control estatal, entre ellos uno de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Cristina está procesada por cuatro causas de corrupción (Vialidad, Hotesur, Los Sauces y cuadernos), además de los dos expedientes más políticos: dólar futuro y Memorándum con Irán.

El yate de Ricardo Jaime

El yate de Ricardo Jaime

A raíz de la causa de la obra pública, que el próximo 26 de febrero será llevada a juicio oral, con Cristina Kirchner, Julio De Vido y Lázaro Baez en el banquillo, Vialidad Nacional reclamó 1.200 millones de dólares de resarcimiento por los “daños y perjuicios” generados por contratos inconclusos y sobreprecios pagados.

En el caso Hotesur, a Florencia Kirchner le secuestraron en julio de 2016 USD 4,6 millones en una de las dos cajas de seguridad que intervino en el Banco Galicia y otro millón de dólares en una caja de ahorro. Hasta la Corte Suprema le dijo en 2017 que ya no podía reclamar la devolución de ese dinero.

En tanto, solo en la causa de los cuadernos, el juez Claudio Bonadio había dictado embargos por 4 mil millones de pesos a cada uno de los involucrados, desde la ex presidenta hasta el chofer Oscar Centeno pasando por todos los empresarios. La Cámara Federal, sin embargo, corrigió esos números. A Cristina Kirchner le fijaron un embargo de 1.500.000 pesos y a De Vido de 1.095.000, pero a los empresarios se les impuso un monto mayor, de acuerdo a la cantidad de hechos por los que están investigados.

Un decomiso, casi 30 años después

Pero la Justicia ya ha demostrado que se puede decomisar bienes de la corrupción. El problema es lo que tarda el proceso judicial para poder concretarlo. En septiembre pasado, la Justicia llevó adelante el decomiso del predio de Tandanor valuado en 40 millones de dólares, aunque su valor inmobiliario supera los 500 millones. Fue después de condenar a ex funcionarios y empresarios privados por la fraudulenta privatización del predio que se hizo al inicio del gobierno de Carlos Menem. Es decir, entre el hecho y el decomiso pasaron casi 30 años.

El predio de Tandanor (Nicolás Stulberg)

El predio de Tandanor (Nicolás Stulberg)

Bajo la órbita del Ministerio de Justicia funciona el Registro Nacional de Bienes Secuestrados y Decomisados durante el Proceso Penal en donde se centraliza la información de los bienes secuestrados, decomisados o afectados a una medida cautelar en el marco de un proceso penal. Sin embargo, los voceros oficiales señalan que las listas no están actualizadas porque muchas veces los jueces no les reportan de lo incautado en sus respectivas causas para tener los datos al día.

Desde Tribunales, al igual que los voceros oficiales, insisten en marcar la diferencia entre estas dos palabras. ¿Por qué? Porque los embargos preventivos o incautaciones son decisiones judiciales que prohíben temporalmente transferir, convertir, enajenar o mover bienes, o la custodia o el control temporales de bienes por mandamiento expedido por un tribunal u otra autoridad competente, mientras que el decomiso, en tanto, es la medida a través de la cual una autoridad estatal (puede ser judicial o no) quita la propiedad sobre un bien que se sospecha ilegal a su titular sin que tenga derecho a resarcimiento. De esto se trata ahora la iniciativa oficial.

Los allegados al ministro de Justicia Germán Garavano explican que “la lista de causas en las que se podría aplicar, y que se tramitan en la Justicia Federal, incluye delitos como corrupción; contrabando de estupefacientes, precursores químicos y armas; amedrentamiento coactivo a particulares, gobiernos u organismos internacionales; corrupción de menores; proxenetismo; distribución de pornografía infantil; trata de personas y el secuestro extorsivo”. Y aclaran que también será posible recuperar bienes de funcionarios que defraudaron la Administración Pública por delitos como cohecho, malversación de caudales públicos, negociaciones incompatibles con el ejercicio de funciones públicas, exacciones ilegales y enriquecimiento ilícito de funcionarios y empleados.

La iniciativa señala que “durante el desarrollo de la causa judicial, los bienes embargados serán administrados por la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE), mientras que el dinero en efectivo será administrado por la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES)”.

Infobae

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