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Copa Davis: ganó Pella y Argentina irá por el ascenso

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El bahiense venció 6-3 y 7-6 a Christian Garin para dejar a Chile en el camino y pensar en el repechaje que da un boleto para retornar a la elite del tenis. Gran partido de Guido y San Juan es una fiesta.

Argentina concretó hoy una remontada notable, le ganó a Chile por 3-2 en el cruce de Copa Davis de la Zona Americana I e irá en busca del regreso al Grupo Mundial, en una serie apasionante jugada en San Juan que tuvo como héroe al bahiense Guido Pella, quien le ganó el quinto punto al chileno Christian Garín por 6-3 y 7-6 (7-3).

Pella, ubicado en el puesto 63 del ranking mundial de la ATP, empleó una hora y 49 minutos para doblegar a Garín (217) y desató la euforia del público que agotó las 5.000 localidades que ofreció el coqueto estadio sanjuanino Aldo Cantoni.

Argentina, que saboreó las mieles del éxito cuando ganó la Davis el 27 de noviembre de 2016 en Zagreb, Croacia, y sufrió el descenso un año más tarde, tendrá la posibilidad de regresar al Grupo Mundial en septiembre, cuando asumirá un Repechaje ante un rival que se conocerá el miércoles próximo en Londres, en el sorteo que efectuará la Federación Internacional de Tenis (ITF).

El capitán Daniel Orsanic, un gran estratega, algo que quedó en evidencia en 2016 cuando seleccionó a la perfección a cada tenista para las series ante Polonia, Italia, Gran Bretaña y Croacia, en la inolvidable gesta que terminó con el título, se jugó una carta más y puso en cancha al bahiense Pella y no a Nicolás Kicker como había anunciado en el sorteo del jueves.

Pella, único integrante de la actual formación que fue campeón de la Davis en Zagreb, en el histórico triunfo sobre Croacia (3-2), aceptó el desafío y salió a jugar un partido que se debía hace tiempo.

Los antecedentes decían que el “zurdo” le había ganado a Garín las dos veces que se enfrentaron, en los Challengers de San Pablo y Montevideo, ambos en 2015, pero la realidad mostraba otra cosa, que Pella tenía sed de revancha, quería desquitarse porque había estado en las dos derrotas dolorosas ante Italia en Buenos Aires y luego ante Kazajistán, la que decretó el descenso de categoría.

El partido decisivo comenzó con errores y nervios de los dos lados, la tensión se palpaba en el estadio, y por eso el público argentino cumplió un rol clave, ya que alentó sin parar y acalló a los 500 chilenos ubicados en un rincón de la platea norte.

Pella, muy irregular, estuvo más preciso en la devolución de servicio, así quebró a Garín tres veces, se adelantó 2-1 y 4-3, y finalmente definió por 6-3, en un set que le dio mucha confianza.

En el segundo parcial, Garin tomó la iniciativa y se adelantó 2-0 tras quebrar a Pella en el primer punto. Sin embargo Pella no decayó, al contrario, retomó su planteo inicial jugando tiros profundos e inclinó el partido en su favor, aunque un par de vacilaciones llevaron el set al tie break.

En la definición rápida se vio lo mejor de Pella, ya que jugó suelto, con convicción y fue a buscar los puntos con su derecha ahora más afinada, así se puso rápido “match point” con el estadio convertido en una caldera

Pella concretó su victoria con una devolución perfecta que encontró como respuesta una derecha de Garín que se fue ancha y se desató el festejo, que se prolongó debido a que costó bastante más de lo que podía preverse.

Argentina venció a Chile y a sus fantasmas, esos que lo perseguían desde que alzó el título y el próximo desafío será regresar al grupo de elite, del que nunca debió haberse ido, pero pagó un precio muy alto tras las renuncias de tres campeones, el crack tandilense Juan Martín Del Potro, el correntino Leo Mayer y el azuleño Federico Delbonis.

Por eso era importante la victoria, porque sin los tres mencionados, Schwartzman, Pella y Kicker tomaron la posta y serán los que integrarán el equipo en el próximo desafío.

FUENTE: MDZA-H.Z.

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LA SCALONETA NO PARA. GOLEADA DE LA SELECCION NACIONAL

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Es imposible de frenar. Messi, su equipo, el entusiasmo, la euforia que estalla en el Monumental. La ovación para Leo, para Dibu Martínez, para De Paul, para Di María, hasta para Scaloni (aplaudido con cantito incluido en pleno partido, sí). Es imposible de frenar esta ola celeste y blanca, ese ritmo, ese empuje, esa precisión en velocidad, esa voracidad. Es imposible de frenar, claro, porque el campeón está así, unido en una misma causa, en un puño apretado gritando por Argentina. La Selección derrocha confianza, optimismo, seguridad, energía, buena salud. Y da placer. Así aplastó a Uruguay 3-0. Y así, dio un paso más, uno enorme, a Qatar 2022.
Si ganó más que un partido es por las condiciones en las que se presentó el juego. Porque ganó (goleó y gustó) ante un rival que armó un cerrojo que parecía imposible de romper. Le ganó a una línea de cinco y a otra de cuatro, tiró una doble pared que buscó quebrarle la paciencia. Le ganó a un adversario que lo hizo sufrir, que puso a prueba a su arquero, cada vez más gigante, con tapadas decisivas . Y le ganó, como si fuera poco, a la presión de la tabla, porque en la previa se habían dado resultados favorables para cortar camino al Mundial. No le pesó.
La Selección se impuso a todo eso. Incluso, a las dudas iniciales de su defensa (luego Romero y Otamendi se afirmaron). Pero hay un aura tan positivo, que no sólo el palo ahora juega a favor (como en la de Suárez). también las asistencias se convierten en goles. En efecto, ese pase de Messi en cachetada para la entrada de Nico González que se le coló a Muslera, cambió el partido, partió a Uruguay, lo hundió. Sin embargo, fue Argentina el que provocó ese derrumbe. Con paciencia, con solvencia, con juego asociado, con decisión. Nunca se apartó de su libreto. Su rival, en cambio, sí se quedó sin él.
Si el gol de Messi fue un mazazo, el de De Paul seis minutos después fue un golpe de nocaut. A partir de ahí, fue todo de Argentina. Pero todo, absolutamente todo. Con un Messi inspirado, picante, imparable. Con un De Paul todoterreno, lugarteniente del capitán, intratable para meter y para jugar. Con un Lo Celso metido, preciso, siempre peligroso. Con un Lautaro Martínez que, sin estar en sintonía, igual selló la goleada. Y con un equipo comprometido, lúcido, en el que los que juegan demuestran por qué juegan y los que entran no desentonan.
El equipo de Scaloni se floreó a tal punto que la gente terminó gritando “ooole” al final del primer tiempo, en el final del partido y en varios pasajes más. Fueron tres, pudieron ser cuatro o cinco (Uruguay le terminó pidiendo clemencia), en el mejor partido de la Selección en las Eliminatorias. Por el rival, por el contexto, por lo que significa, porque en el camino a Qatar hoy le sacó siete puntos a Colombia, el quinto que se clasifica por repechaje (y falta ver los tres de Brasil).


Si ganó más que un partido es por las condiciones en las que se presentó el juego. Porque ganó (goleó y gustó) ante un rival que armó un cerrojo que parecía imposible de romper. Le ganó a una línea de cinco y a otra de cuatro, tiró una doble pared que buscó quebrarle la paciencia. Le ganó a un adversario que lo hizo sufrir, que puso a prueba a su arquero, cada vez más gigante, con tapadas decisivas . Y le ganó, como si fuera poco, a la presión de la tabla, porque en la previa se habían dado resultados favorables para cortar camino al Mundial. No le pesó.


La Selección se impuso a todo eso. Incluso, a las dudas iniciales de su defensa (luego Romero y Otamendi se afirmaron). Pero hay un aura tan positivo, que no sólo el palo ahora juega a favor (como en la de Suárez). también las asistencias se convierten en goles. En efecto, ese pase de Messi en cachetada para la entrada de Nico González que se le coló a Muslera, cambió el partido, partió a Uruguay, lo hundió. Sin embargo, fue Argentina el que provocó ese derrumbe. Con paciencia, con solvencia, con juego asociado, con decisión. Nunca se apartó de su libreto. Su rival, en cambio, sí se quedó sin él.


Si el gol de Messi fue un mazazo, el de De Paul seis minutos después fue un golpe de nocaut. A partir de ahí, fue todo de Argentina. Pero todo, absolutamente todo. Con un Messi inspirado, picante, imparable. Con un De Paul todoterreno, lugarteniente del capitán, intratable para meter y para jugar. Con un Lo Celso metido, preciso, siempre peligroso. Con un Lautaro Martínez que, sin estar en sintonía, igual selló la goleada. Y con un equipo comprometido, lúcido, en el que los que juegan demuestran por qué juegan y los que entran no desentonan.


El equipo de Scaloni se floreó a tal punto que la gente terminó gritando “ooole” al final del primer tiempo, en el final del partido y en varios pasajes más. Fueron tres, pudieron ser cuatro o cinco (Uruguay le terminó pidiendo clemencia), en el mejor partido de la Selección en las Eliminatorias. Por el rival, por el contexto, por lo que significa, porque en el camino a Qatar hoy le sacó siete puntos a Colombia, el quinto que se clasifica por repechaje (y falta ver los tres de Brasil).


“La Scaloneta, la puta que lo parió”, fue el grito que se sumó esta vez al “que de la mano, de Leo Messi…”. Hubo ovaciones para todos. Para los que salieron y para los entraron (porque el DT hasta se dio el lujo de cuidar jugadores antes uno de los rivales más fuertes). Y para cada jugada que tenía olor a gol. Como si todo pasara en Disney y no en el Monumental…

Argentina, en este nivel, no sólo defiende con honores el título de campeón de América. No sólo sigue invicto en 24 partidos. Confirmó que hoy es la mejor selección del continente, aunque la tabla diga lo contrario. Y no sólo mira el Mundial más cerca. Así como está, lo mira con ilusión, con ganas, con esperanza…
Nota del periodista Sergio Maffei para Ole

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ARGENTINA ENFRENTA A URUGUAY EN EL MONUMENTAL

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El seleccionado argentino de fútbol, que lleva 23 partidos invicto, recibirá este domingo a Uruguay, en el partido postergado de la quinta fecha de Eliminatorias Sudamericanas hacia el Mundial de Qatar 2022.

El encuentro comenzará a las 20.30 en el estadio Monumental, que contará con el 50 por ciento de aforo, y arbitraje del chileno Roberto Tobar.

Argentina llega al clásico del Río de la Plata con 19 puntos, único escolta de Brasil (27), y con un invicto de 23 juegos, entre clasificatorios, amistosos y Copa América.

El panorama del lado de Uruguay es otro, ya que si bien se posiciona en el cuarto lugar, dentro de los clasificados a Qatar, tiene 16 unidades y le restan cinco fuera de Montevideo sobre ocho echas.

Para este choque, el DT Lionel Scaloni maneja la opción de sacar a Joaquín Correa del ataque y colocar a Lautaro Martínez, que no estuvo con Paraguay por una molestia muscular y lo esperará hasta último momento.

El delantero del Inter de Milán, hombre clave en el ataque del equipo -un grito cada 146 minutos en 27 partidos-, y se notó sobre todo en el último toque dentro del área, más allá de las buenas apariciones de Correa, compañero también en el club italiano.

Por otro lado, Marcos Acuña, que llegó desde Sevilla con una dolencia y pidió probar contra Paraguay, posiblemente se ausente contra Uruguay, más allá del deseo concreto de ocupar la banda izquierda de la defensa.

Por el lado de Uruguay, las bajas confirmadas son Rodrigo Bentancur -límite de amarillas- y los lesionados José María Giménez y Giorgian De Arrascaeta, lo que obligará a Óscar Washington Tabárez a rearmar su mediocampo y a buscar un referente para la defensa.

Argentina: Emiliano Martínez; Gonzalo Montiel, Cristian Romero, Nicolás Otamendi y Nicolás Tagliafico; Rodrigo de Paul, Guido Rodríguez o Leandro Paredes y Giovani Lo Celso; Lionel Messi, Lautaro Martínez y Ángel Di María. DT: Lionel Scaloni.

Uruguay: Fernando Muslera, Nahitan Nández, Diego Godín, Ronald Araújo o Sebastián Coates y Matías Viña, Matías Vecino, Federico Valverde, Lucas Torreira y Nicolás De La Cruz; Luis Suárez y Edison Cavani o Darwin Núñez DT: Washington Tabárez.

Hora: 20.30.

Árbitro: Roberto Tobar (Chile).

Estadio: Monumental (36.000 habilitados).

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“DIBU MARTINEZ” CANDIDATO A MEJOR ARQUERO DEL MUNDO

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El marplatense Emiliano Martínez es uno de los nominados al premio Lev Yashin, el balón de oro de los arqueros, que desde hace un par de años se sumó al premio mayor -por el que peleará Messi- que otorga la prestigiosa revista francesa France Football. Dibu, figura de la Selección Argentina y del Aston Villa, competirá con otros nueve colegas por el galardón.

Clave durante la Copa América que ganó Argentina, importante para bancar el cero en el arco en la visita a Paraguay por Eliminatorias, a Martínez le llega este gran reconocimiento en el punto más alto de su carrera. A sus grandes condiciones como arquero, “Dibu” le suma una tremenda personalidad que le permite agrandarse en los momentos más calientes, como la definición por penales frente a Colombia.

No la tendrá nada fácil Dibu, ya que sus competidores también tienen un gran nivel y pergaminos. Los otros nominados son: Gianluigi Donnarumma (campeón de la Euro con Italia), Ederson (Brasil), Kasper Schmeichel (Dinamarca), Edouard Mendy (senegalés, ganó la Champions con Chelsea), Thibaut Courtois (Bélgica), Keylor Navas (Costa Rica), Manuel Neuer (Alemania) y los eslovenos Jan Oblak y Samir Handanovic.

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