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Politica

Coronavirus: por tasa de mortalidad, Argentina se ubica séptima en el mundo

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Es el 11° país en pasar esa cifra de fallecidos, por debajo de España y Rusia. Sin embargo en el último mes, el ritmo de nuevos decesos por día se redujo a la mitad

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Desde el primer fallecido argentino en el país, el 7 de marzo pasado, a la fecha, Argentina superó los 40.000 muertos por coronavirus. A 9 meses del inicio de la pandemia, se transformó en el 11° país del mundo en pasar esa cifra en números absolutos, sólo superado por Brasil y México en Sudamérica.

En relación a la población, los 40.009 fallecidos informados en el último parte oficial se traducen en una tasa de mortalidad de 898 decesos por millón de habitantes. Este valor ubica a Argentina en el 7° lugar a nivel global, en una lista de 150 países que superan esa base poblacional, según el ranking que actualiza diariamente la Universidad Johns Hopkins, de Estados Unidos.

Un mes después de ese primer fallecido local, los muertos totales eran 60. Y el 8 de mayo, al defender la prórroga del aislamiento obligatorio, Alberto Fernández auguraba que si no hubiera sido por la cuarentena estricta implantada el 20 de marzo, Argentina iba a estar como Suecia. “Cuando me dicen que siga el ejemplo de Suecia, la verdad lo que veo es que Suecia, con 10 millones de habitantes, cuenta 3.175 muertos por el virus. Es menos de la cuarta parte de lo que la Argentina tiene. Es decir que los que me están proponiendo, es que de seguir el ejemplo de Suecia, tendríamos 13.000 muertos”. Ese día, nuestro país tenía 293 muertos, alrededor del 10% de los fallecidos del país nórdico.

Hoy Suecia tiene un total de 7.067 muertos totales, menos de la quinta parte que Argentina, y una tasa de mortalidad de 691 fallecidos por millón de habitantes, por debajo de la de nuestro país. Y mientras que nuestro país acumula 1.469.919 casos de contagios detectados, el total de suecos que tuvieron la enfermedad es de 278.912.

Los números actuales están muy lejos del escenario que imaginó el Gobierno y después de meses de aislamiento estricto, las cifras no dejan de generar frustración y cuestionamientos en muchos sectores sobre la oportunidad y graduación de la cuarentena. A esto se suma una economía que en Argentina se derrumbó y un índice de pobreza que, según la última medición de la Universidad Católica Argentina (UCA)asciende al 44,2%, y el desempleo al 14,2%.

Con el recrudecimiento de la segunda ola en Europa, el ranking de fallecidos en relación a su población lo lideran Bélgica, Perú, Italia, España y el Reino Unido, en ese orden, con entre 900 y 1.500 muertos por cada millón de habitantes.

Dentro del continente americano, la mortalidad por millón de habitantes de Argentina (898) está por debajo de Perú (1.134), pero por encima de México (882), Estados Unidos (867), Brasil (847), Chile (836) y Ecuador (809).

La tasa de letalidad

La mortalidad no es el único indicador que permite evaluar el impacto de la pandemia y comparar lo que sucede en Argentina respecto de otros países.

La letalidad – que mide la cantidad de fallecidos con relación a los casos detectados con COVID-19- en Argentina es del 3%. Significa que de cada 100 contagiados, mueren 3 personas. El valor ubica a nuestro país en el puesto número 38, más bajo que México (9) y Ecuador (7) en la región, y por encima de Estados Unidos y Francia (2).

Con este valor podría decirse que, hasta ahora, el sistema sanitario respondió bien, aunque este indicador está estrechamente vinculado a la cantidad de tests para identificar a las personas contagiadas. Con 90.893 test por millón de habitantes, Argentina sigue estando muy por debajo de países como Dinamarca, que registra 1.374.974 sobre esa misma base poblacional.

Hasta ahora, las autoridades nacionales siguen sosteniendo que los indicadores de mortalidad no fueron mayores porque el sistema sanitario no colapsó.

A nivel nacional, la ocupación de camas UTI es del 54% y la cifra muestra un progresivo descenso. En CABA, esta semana, la ocupación de camas UTI en hospitales públicos registró su nivel más bajo desde julio: 23%. En AMBA, los porcentajes también mostraron un descenso y el 58% que se alcanzó en la última semana fue la cifra más baja desde agosto.

Descenso de nuevos muertos diarios

Sin embargo, el análisis de los números informados diariamente por el Ministerio de Salud de la Nación refleja un sostenido -y alentador- descenso, tanto en los nuevos casos confirmados como en el número de fallecidos.

Desde el 9 de octubre – cuando se dio el pico de 515 fallecimientos – y hasta principios de noviembre, el promedio de nuevos muertos para los últimos 7 días rondaba los 400 diarios. Según el último parte del Gobierno, los muertos en las últimas 24 horas fueron 121. Si bien las cifras informadas los fines de semana y feriados suelen ser más bajas que en la semana, con el último dato, hoy estamos en menos de la mitad, con un promedio para siete días de 154 decesos por el COVID-19.Pero todavía no se logró perforar la barrera de las 100 muertes diarias.

En cuanto a los infectados confirmados, se reportaron 3.610 nuevos casos, y ya superaron la enfermedad 1.305.587 personas sobre el total de contagios confirmados.

En Argentina, del total de muertes por coronavirus el 57% fueron hombres y el restante 42% mujeres. En el 1% de los casos, no hay datos.

La carrera contra una posible segunda ola

Los países europeos, durante la primera ola, tuvieron un ritmo muy acelerado de contagios y eso llevó al colapso de los servicios de terapia intensiva, que se vieron desbordados. Pero la instalación de mayor cantidad de plazas de terapia intensiva tiene un limitante en todo el mundo: el personal de la salud, que no es fácil de capacitar ni de reemplazar.

La consecuencia fue un alto número de muertos en un corto plazo de tiempo. Países como Bélgica, llegaron a tener en un solo día 25 muertos por millón de habitantes, una cifra bastante superior a la de Argentina, que mostró un pico de 7 para el mismo indicador, entre fines de septiembre y la primera quincena de octubre.

Ahora, en el Gobierno vienen observando con preocupación desde hace semanas la segunda ola de la pandemia que se desató en Europa, y apuestan todas sus fichas a un gigantesco e inédito operativo de vacunación que pueda alcanzar a la mayor cantidad de población -al menos la de grupos de riesgo- antes del invierno. Si bien todos coinciden -hasta ahora- en que vacuna no es la solución absoluta, ya que su eficacia no está garantizada al 100%, ni elimina a cero la posibilidad de infectarse.

Si bien en el Gobierno nadie quiere precisar a qué ritmo estiman que se aplicarán las dos dosis que requieren las tres vacunas en desarrollo, si se tomara el ejemplo de Gran Bretaña, el primer país que ya comenzó a hacerlo, debería aspirar a 1 millón de personas por semana. Como publicó Infobae, si se calcula que tienen que vacunarse dos veces, el plan de vacunación llevaría por lo menos 15 meses. Solo en el conurbano habrá que vacunar a 8 millones de personas. Si la perspectiva es similar a la que tiene España, de vacunar a 1.600.000 personas por semana, Argentina terminaría el programa en 9 meses.

Lo que ocurre en las provincias

Del total de muertes por coronavirus informadas a la fecha por el Ministerio de Salud de la Nación, el 53% residía en la Provincia de Buenos Aires; el 13% en el distrito porteño; y el resto en las demás provincias.

Analizando por distrito, la Ciudad de Buenos Aires tiene el peor valor en mortalidad por coronavirus: 1.742 fallecidos por cada millón de habitantes. Con menores valores se posicionan Tierra del Fuego (1.395); Buenos Aires (1.203), Jujuy (1.105) y Río Negro (1.077). En el resto de las provincias el indicador varía entre 800 y 100 muertos por millón. Con cifras por debajo del centenar se ubican La Pampa (78) y Corrientes (37),

Las provincias con mejores indicadores en cuanto a la mortalidad son Catamarca, Misiones y Formosa, un distrito cuyo gobernador, Gildo Insfrán, implementó una rígida política de cierre de fronteras, quele valió que la Corte le ordenara disponer un mecanismo para permitir la libre circulación de los más de 7.500 varados. En la totalidad de las provincias argentinas hay muertos por COVID-19.

En cuanto a la letalidad -fallecidos en relación a los casos detectados de COVID-19-, Salta y Jujuy están en el tope, con 5 muertos por cada 100.000 confirmados. Le siguen La Rioja con 4, Buenos Aires, CABA y Chaco con 3 fallecidos sobre esa base poblacional. El resto de las provincias se ubican por debajo.

¿Cómo se procesó la información?

La Unidad de Datos de Infobae monitorea diariamente distintas fuentes de información. A nivel nacional el Ministerio de Salud, y a nivel mundial, el repositorio de la Universidad Johns Hopkins y de Worldometers.

Para visualizar y descargar la hoja de cálculo, con sus pestañas a nivel mundial y nacional, siga este enlace.

Visualizaciones interactivas: Daniela Czibener

fuente : INFOBAE

Opinión

UNA ERA DE LOCURA TOTAL: LAS REPERCUSIONES DE LAS PASO

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A la derrota brutal sufrida en las PASO por el Frente de Todos en todo el país, se le sumó la blitz de la vice presidenta Cristina Fernández viuda de Kirchner con una carta incendiaria que volteó a medio gobierno.

Esta semana se expuso como nunca la brutalidad de los actores de las tribus justicialistas, un remedo de ideologías en contraste que unen en un mismo cartabón a los conservadores populistas de las provincias, que son en la práctica los herederos del conservadurismo responsable del “fraude patriótico” de la “década infame” del ’30, con izquierdistas urbanos preocupados por el patriarcado, la libertad de consumo de drogas, o la legalización del aborto.

Quien condensa estas carnestolendas es Cristina Fernández. Tan enojada está la vice presidenta, que eliminó de su cuenta de Twitter su apellido paterno, y dejó sólo el «Kirchner». La carta de quien se siente la dueña del poder a su «presidente designado», es tremenda. Le exige que respete su determinación de ungirlo al cargo de presidente de la nación argentina y que actúe según sus deseos. Luego de amagar con ser él mismo y darle carnadura a la investidura presidencial, Alberto Fernández se allano por completo a sus demandas.

Las exigencias de Cristina son la consecuencia de lo inexorable de los hechos: Alberto Fernández no es un líder. Es un peón en un juego, y en ese juego, él, está en default. No pudo articular la caída de los juicios que pesan sobre Cristina y la conectan al latrocinio perpetrado entre 2002 y 2015 en el que millones fueron robados del erario público. La ciada electoral asumida por el resultado de las PASO es tan grande, que el animal político de olfato más sensible, “la justicia”, ya inició la movida para proceder en causas que están inmovilizadas desde 2019.

En un fallo del viernes 17 de Septiembre, los jueces Farah y Llorens le ordenaron al juez de primera instancia Sebastián Casanello que reviera la situación procesal de Cristina Fernández en la causa conocida como «La ruta del dinero K». Es la primera definición y, de cara a noviembre, ese avispero judicial se va a tornar cada vez más intenso.

En tanto, las definiciones del presidente en el armado del nuevo gabinete con Juan Manzur y Aníbal Fernández sólo aportan mayor negatividad a un gobierno que, con dos años aún por delante, está liquidado políticamente.

A como dé lugar, el fin de esta etapa marca, claramente, el fin de una era. Se terminó el mito de la invencibilidad del PJ unido y la idea peregrina contra todo dato cierto de que, sin el peronismo, no se puede gobernar. Un párrafo para la enorme derrota del gobernador Axel Kicillof: liquidó todo su capital político en sus discursos diletantes y sus torpezas ideológicas.

Sin embargo, la madre de todas las batallas no es en Buenos Aires. Es en las seis provincias que renuevan sus bancas al Senado. Por primera vez desde 1983, el PJ perdería el control de la cámara alta. Esa es la madre de todas las batallas. Fuente: Noticias y Protagonistas

 

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Politica

UN GABINETE QUE EVIDENCIA LA FALTA DE IDEAS Y PERSONAS

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Un gabinete que parece salido del arcón de los (peores) recuerdos terminó por ser la salida a una crisis que puso sobre la mesa la falta de ideas y nombres en la política argentina.

Vamos a tener que armarnos de calma los argentinos. De otra forma podríamos sumergirnos en ese espiral de histeria que arrastró la vida institucional del país en los últimos tres días.

Si algo dejó en claro la crisis es que la política argentina carece de dos protagonistas fundamentales para poder desarrollarse: ideas y personas.

Una Cristina desequilibrada emocional y racionalmente, histérica frente a un resultado electoral que no define otra cosa que no sean humores y candidatos, patea el tablero institucional y deja en evidencia la fragilidad de un gobierno que ella misma armó. ¿No comprendió la presidente que la bala que atravesaba el corazón de Alberto Fernández terminaba incrustada en su propio pie?. Tal vez para hacerlo debió estar dotada de una serenidad que desconoce y una vocación democrática de la que carece, por lo que le resulta imposible entender que la sociedad envió un mensaje que no es destituyente sino de alerta.

Y en este no saber que hacer, en la convulsión que siempre da el miedo -más si viene como aliado de la soberbia- y en la necesidad de borrar las huellas del propio estropicio, la vicepresidente resolvió una vuelta a las fuentes que, con pomposo vocabulario, prefiere definir como una peronización del gobierno. Claro que con peronistas que sean, ante todo, fieles a su persona…

Figuras que no despiertan por cierto la confianza del espectro independiente de la sociedad argentina -algunos de ellos más bien espantan a aquellos a los que la lógica política indica que el Frente de Todos debe ir a buscar si no quiere repetir y aún profundizar la derrota de las PASO- se amontonan ahora en esa zona gris en que se ha convertido el gabinete nacional: ¿responden al presidente o a Cristina?, ¿quién es el jefe a reportar?, ¿dónde pararse ante una nueva crisis?.

Juan Manzur cuestionado por sus relaciones con laboratorios siempre beneficiados en las licitaciones oficiales es elegido como jefe de gabinete, Julián Dominguez se sentará en la misma mesa con Aníbal Fernández con quien intercambiaron munición gruesa cuando Cristina resolvió que el conocido como «La Morsa» fuese el candidato a gobernador en la provincia de Buenos Aires para terminar perdiendo frente a María Eugenia Vidal, el todoterreno Daniel Filmus, encabezará Ciencia y Tecnología tras la salida de Roberto Salvarezza. Sus nombres serían suficiente muestra de la carencia de nuevas figuras y cuadros preparados para sostener una acción de gobierno.

Pero los récords los bate el anterior «premier» Santiago Cafiero, desplazado al Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, en una de las jugadas más absurdas del sainete oficialista. Más allá de una degradación que no se entiende -si no servís para coordinar las relaciones entre una docena de personas menos podrás hacerlo con las relaciones de Argentina con más de un centenar de naciones- no puede pasarse por alto un nuevo papelón de la estudiantina presidencial que deja a la Argentina muy mal parada: a la reunión de la CELAC en México, en la que Argentina debería asumir la presidencia Pro Tempore, fue enviado el canciller Felipe Solá pese a que ya se sabía que sería desplazado del gabinete en las próximas horas. El invitado principal, Alberto, falta a la cita y en su lugar envía a alguien que acaba de ser eyectado de su casa; difícil de comprender…

Todo muy desprolijo, todo muy mordido, pero suficientemente explícito para comprender la hondura de la crisis por la que atraviesa el peronismo y por lo tanto el país. La continuidad en el gabinete de figuras que encabezaron el levantamiento contra el presidente da cuenta del punto de debilidad al que ha llegado el hombre que representa el vértice de la institucionalidad argentina.

En la búsqueda de apoyos que lo sostengan Alberto Fernández viaja a La Rioja a reunirse con gobernadores. Y Cristina dispone que Wado de Pedro integre la comitiva y viaje junto al mandatario.

¿Cómo hace Alberto para hablar con tranquilidad con los convidados si tiene sentado a su lado a quien clavó el primer cuchillo en su espalda?.

Y así será todo de aquí en adelante. Sospechas, traiciones, trascendidos mal intencionados y un doble comando que amenaza con chocar la república. 

Los nombres viejos, gastados y desprestigiados que se asoman al nuevo esquema de poder pueden representar algo así adentro del peronismo y dar la imagen de una vuelta a las fuentes. Pero son solo nostalgia del fracaso al que durante una década pretendió convertirse en fiesta…

Por eso, repetimos, la sociedad tiene que estar tranquila y utilizar los medios que la democracia pone a su disposición para poner límites al delirio. Aunque a veces parezca que ya es tarde…

Por Adrián Freijo –

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Politica

CON UNA CARTA PÚBLICA, CRISTINA KIRCHNER INCREMENTÓ LA PRESIÓN CONTRA EL PRESIDENTE ALBERTO FERNÁNDEZ Y SE AGRAVA LA CRISIS POLÍTICA

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El fuerte cuestionamiento al rumbo económico y a algunas de las principales figuras que responden al Presidente dejaron todos los escenarios abiertos. En Olivos reinaba la reserva

En una jornada que empezó con la carga de tensión política que se arrastraba desde las 24 horas previas, Alberto Fernández fue emplazado anoche por Cristina Kirchner para que cambie el Gabinete y reforme el programa económico después de la derrota en las PASO, que desembocó en una ola de renuncias en el Gobierno incentivadas por la propia vicepresidenta. A pesar de los intentos del Presidente de imprimir cierta normalidad a la gestión, y de sus llamados a conciliar para mantener la unidad, anoche la exmandataria irrumpió en escena con una carta que sacudió al oficialismo y que podría derivar en la ruptura definitiva de la coalición del Frente de Todos. De todas formas, todos los escenarios eran posibles anoche, cuando Olivos y la Casa Rosada quedaron sumidos en un estado de hermetismo total.

El devenir político de ayer se inició con una tónica de forzada normalidad en el Gabinete por orden del presidente Alberto Fernández, que intentó sostener en pie cierto ritmo en la gestión de sus ministros y pidió la suspensión de la marcha que habían convocado las organizaciones sociales a su favor. Sin embargo, en paralelo mantenía una serie de reuniones frenéticas con gobernadores y funcionarios de su entorno, derivadas de la crisis por la embestida que emprendió el kirchnerismo, el miércoles, a través de la salida del Gobierno del ministro del Interior, el referente camporista Eduardo “Wado” de Pedro. Hacia el final de la tarde, la dinámica se enconó con la irrupción de Cristina Kirchner en la escena pública a través de una misiva repleta de cuestionamientos, que funcionó como un parteaguas en el conflicto político desatado por el revés del Frente de Todos en las PASO.

Antes de conocer el mensaje final de Cristina Kirchner, Alberto Fernández había permanecido durante el día entero en la quinta de Olivos. Por la mañana había evaluado su posición política y el estado de la economía en el contexto del cimbronazo político junto a su círculo más cercano, integrado por el vocero Juan Pablo Biondi y el secretario general de la Presidencia, Julio Vitobello. También se mantuvo en diálogo permanente con el ministro de Hacienda, Martín Guzmán, y su jefe de Gabinete, Santiago Cafiero.

Ceremonia de asunción y traspaso de mando presidencial, en el Congreso de la Nación, el 10 de Diciembre de 2019 en Buenos Aires, Argentina. Fotos: GABRIEL CANO/ Comunicación Senado.Ceremonia de asunción y traspaso de mando presidencial, en el Congreso de la Nación, el 10 de Diciembre de 2019 en Buenos Aires, Argentina. Fotos: GABRIEL CANO/ Comunicación Senado.

Se trata de los cuatro funcionarios que se encuentran en la cuerda floja desde el año pasado por los cuestionamientos del kirchnerismo, que recrudeció sus críticas en los últimos días debido al fracaso de la coalición que comandan Alberto Fernández y Cristina Kirchner en las urnas.

Mientras evaluaba el delicado contexto político y económico, el Presidente se preparó desde temprano para las dos reuniones más importantes de la jornada. Tenía previsto recibir a los gobernadores de San Juan, Sergio Uñac, y de Tucumán, Juan Manzur, dos de los jefes provinciales del PJ más cercanos, que el miércoles le habían manifestado su apoyo por vía telefónica.

No fueron los únicos. El miércoles, varios gobernadores que se encontraban en sus provincias analizando los resultados de las primarias del domingo se habían sumaron a la disputa política entre Cristina Kirchner y Alberto Fernández para tomar partido por la postura de la Casa Rosada, con mensajes de apoyo al Presidente, tanto por vía pública como privada. Ese día, los voceros presidenciales dejaron conocer la lista de jefes locales que se habían comunicado con el primer mandatario, para fortalecer su figura ante la embestida del ala dura del Gobierno que está disconforme con la gestión nacional.

La centralidad y expectativa sobre los encuentros con Uñac y Manzur se debía a la posibilidad de que alguno de los dos, o ambos -dependía de la decisión final- pudieran reemplazar a Santiago Cafiero en la Jefatura de Gabinete y/o a De Pedro en el Ministerio del Interior, en pos de alcanzar un acuerdo interno en el Frente de Todos.

La duda, en tanto, giraba en torno a la aceptación de las salidas de los funcionarios kirchneristas del Gobierno. Presentadas hace dos días como una señal clara de desaprobación de la gestión nacional de parte del Instituto Patria y La Cámpora, las renuncias masivas dejaron al Presidente en una situación de debilidad. Frente a la embestida que se ejecutó a través del abandono de los ministros y secretarios cercanos a Cristina Kirchner, el primer mandatario se vio obligado a pensar en la remoción de su propia tropa: además de Guzmán y Cafiero, el titular de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, y de Seguridad, Sabina Frederic.

Gustavo GavottiGustavo Gavotti

El primer turno de los encuentros presenciales de ayer en Olivos le tocó al jefe provincial sanjuanino, Sergio Uñac, quien se trasladó a Buenos Aires específicamente para encontrarse con Alberto Fernández. Juntos analizaron los pasos a seguir, en conversación remota con Cafiero. Según describieron fuentes oficiales, el Presidente le pidió al gobernador una opinión sobre la crisis y le consultó si estaría dispuesto a dejar el Ejecutivo local para ocupar un puesto relevante en el Gobierno. Su interlocutor le contestó que estaba a disposición, pero puso reparos vinculados a su propia gestión, y quedaron en seguir conversando. Del desayuno no salió ninguna conclusión certera.

Antes de recibir al gobernador tucumano, Alberto Fernández emitió una serie de mensajes para plantear su postura por primera vez desde el desencadenamiento de la crisis, más allá de los trascendidos que filtró su entorno a la prensa. Al mediodía, a través de Twitter, el primer mandatario ratificó el plan post-derrota que había diseñado el domingo la noche de las PASE, pero envió, al mismo tiempo, una señal de recomposición de la unidad con el ala kirchnerista del Frente de Todos para evitar una ruptura de la coalición. En la Casa Rosada tradujeron sus mensajes: “Fue una demostración de autoridad pero sin quiebre”, dijo un funcionario a Infobae.

Mientras tanto, Cristina Kirchner se mantenía en silencio. La última vez que se había conocido su mirada de manera directa había sido una semana atrás, el jueves previo a las elecciones, con su discurso de cierre de campaña en Tecnópolis.

En sus tuits, el primer mandatario retomó, no casualmente, uno de los conceptos que la vicepresidenta le había elogiado en ese acto: aquel donde él mismo había planteado una diferencia entre “dos modelos de país” en contraposición a la gestión de Cambiemos, con Mauricio Macri a la cabeza, entre 2015 y 2019. La alusión fue un guiño a la presidenta del Senado: las referencias negativas a la oposición siempre sirven para aglutinar a los propios. Pero los tuits de Alberto Fernández, como se conocería más tarde en la carta de la vicepresidenta, no sirvieron para llegar a un consenso.

(Franco Fafasuli)(Franco Fafasuli)

Sin saber qué diría, ni cuándo, ni cómo se expresaría Cristina Kirchner, después de plantear su mirada el Presidente continuó con su agenda prevista para el resto del incierto jueves, que estuvo marcado por agitados encuentros y conversaciones políticas, al igual que el día previo.

Sin embargo, en el albor de la tarde, un cortocircuito puso en evidencia, una vez más, la permanencia y la gravedad de la crisis. Desde Presidencia dejaron trascender que Alberto Fernández había aceptado la renuncia de Wado de Pedro, pero de inmediato, en la cartera del Interior evitaron confirmar la información y pidieron “paciencia”. Minutos después, la secretaria de Legal y Técnica, Vilma Ibarra, una de las funcionarias de mayor confianza de Alberto Fernández, convocó a periodistas acreditados en la Casa Rosada para negar el dato de manera oficial. Fue un momento tenso, que duró alrededor de una hora. En el kirchnerismo leyeron la filtración como una operación de prensa para forzar a su espacio a ceder territorio en la disputa.

Después de ese cruce, pasadas las 15 se conoció que Alberto Fernández acababa de recibir a Manzur en la quinta presidencial. Allí, pudo reconstruir este medio, se repitió el cuadro de la reunión con Uñac: el Presidente le pidió al gobernador una perspectiva sobre la crisis, escuchó algún consejo, y lo tanteó para la Casa Rosada. Tampoco hubo definiciones y se despidieron con vistas a volver a conversar.

Una vez conocida la mirada de los jefes provinciales que Alberto Fernández evaluaba como figuras clave para el salvataje de la coalición en el complicado contexto político, el Presidente recibió a Cafiero y a Ibarra, que se trasladaron desde la Casa Rosada, donde se encontraban desde la mañana, a Olivos.

Hacia la misma hora, el jefe del Estado dejó conocer su preocupación al cancelar la visita que tenía programada con antelación a México para asumir la ansiada presidencia pro tempore de la CELAC. Había mantenido en pie hasta último momento su participación en la ceremonia que lo tendría como protagonista en tierras de su aliado Andrés Manuel López Obrador, para tomar posesión de un cargo que lo posiciona en la región por el cual su administración había negociado durante meses.

En contraste, los ministros de Obras Públicas, Gabriel Katopodis; de Turismo, Matías Lammens; y de Seguridad, Sabina Frederic, que responden a Alberto Fernández, retomaban las actividades oficiales programadas que el miércoles se habían visto obligados a suspender. Según pudo confirmar Infobae, desde la cúpula de la administración nacional les habían pedido a todos los ministros que siguieran con la gestión “con normalidad”.

(@JuanPabloBiondi)(@JuanPabloBiondi)

La advertencia de Cristina Kirchner, que se publicó pasadas las 19, sacudió la arena política y dio por tierra cualquier intento de mantener una continuidad en la administración. A través de una carta titulada “Como siempre… sinceramente”, la vicepresidenta cuestionó como nunca al presidente Alberto Fernández y a su gobierno, al disparar contra el manejo de la economía, contra el vocero presidencial -a quien acusó de realizar “operaciones de prensa”- y contra el propio primer mandatario por muchas de sus sus decisiones. Al final, le recordó que ella misma lo eligió como cabeza del Frente de Todos en 2019, en una especie de ultimátum para que se plegara a sus planteos de recalibración total del Gobierno y remoción de las figuras más leales al Presidente después de la derrota electoral.

Tras conocer la carta, Olivos se transformó en un lugar inescrutable y hermético. El Presidente, sus voceros y sus hombres y mujeres más cercanos evitaron realizar cualquier declaración sobre la postura de Cristina Kirchner. En la Casa Rosada, los pocos funcionarios que habían quedado también se abstuvieron de realizar comentarios.

Sin embargo, hubo una señal. Anoche, después de la disruptiva carta de Cristina Kirchner, uno de los voceros presidenciales envió la “Agenda de Presidencia y Ministerios del viernes 17 de septiembre”, a pesar de que el día previo había informado que la totalidad de las actividades oficiales del jefe del Estado y de sus ministros para el jueves se había suspendido, por motivos obvios.

En la lista de hoy, la primera actividad, prevista a las 9.30, tiene al primer mandatario como protagonista. “El Presidente Alberto Fernández participa de manera virtual del Foro de las Principales Economías sobre Energía y Clima (MEF, por sus siglas en inglés), una reunión convocada por el mandatario de los Estados Unidos, Joe Biden”, dice el único mensaje oficial que se conoció hasta la medianoche de parte de la Casa Rosada, después de la cargada misiva pública de Cristina Kirchner. Y nada más.

 

 

Brenda Struminger
FUENTE INFOBAE

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