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Economia

Cristina Kirchner y su enigmática ausencia en una lista de compradores de dólares

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La explicación central que ofrece Alberto Fernández para la crisis económica que heredó es que, en una maniobra diabólica, el Fondo Monetario Internacional (FMI) prestó a la Argentina dólares destinados a que se los lleven los amigos de Mauricio Macri.
Para corroborar esa teoría, el Banco Central filtró una lista de personas que compraron dólares durante la gestión anterior. Fue publicada el domingo pasado por Horacio Verbitsky en su portal El cohete a la luna.

La operación presenta varias peculiaridades. Algunas ya son conocidas. Por ejemplo, incurre en el error de identificar lo que los técnicos denominan “formación de activos externos”, es decir, compra legal de moneda extranjera, que en muchísimos casos no fue girada al exterior, con “fuga de capitales”.

Otra rareza es que en la nómina no aparecen amigos de Macri sino de Néstor Kirchner y de otros jerarcas del oficialismo: casi toda la familia Eskenazi, socios de Cristóbal López, el fugitivo Adrián Werthein y el proveedor de cloro Mauricio Filiberti, entre otros.

Pero en la lista que dejó escapar el Central y publicó Verbitsky hay otro rasgo asombroso. Es la ausencia de alguien: Cristina Kirchner. ¿Por qué debería figurar? Porque ella misma, en la página 154 de su libro “Sinceramente”, reveló: “El 29 de febrero del 2016, año bisiesto, decidieron una nueva devaluación y llevaron el dólar a 15,80 pesos, totalizando desde diciembre del 2015 a febrero del 2016 una devaluación del 62 por ciento de la moneda. A esa altura, tomé la decisión de que todos los plazos fijos que teníamos de varios millones de pesos, todos en el Banco Galicia y cuya trazabilidad estaba perfectamente determinada no sólo en el banco sino también en todas las declaraciones juradas ante la oficina anticorrupción, ante la AFIP y en el expediente de la sucesión -en la que inclusive se había abonado la tasa de justicia por esos mismos plazos fijos-, fueran convertidos a dólares en efectivo y depositados en el mismo Banco Galicia, en cajas de seguridad. Había tomado esa decisión en base a las propias experiencias relatadas en este capítulo y con la certeza absoluta de que el gobierno de Cambiemos iba a repetir la vieja historia. No me equivoqué”.

A partir de los datos que ofrece la vicepresidenta se abre un abanico de incógnitas. Una inicial se refiere al hermético significado que le asigna a la ocurrencia de un año bisiesto. Es relevante porque 2020 también es bisiesto. La siguiente es más obvia: por qué no figura en la lista. Esa ausencia obliga a pensar que alguien puso un filtro antes de dejar trascender la información. Para no presumir que Verbitsky fue quien la excluyó. Si se la incluyera, debería estar en el puesto Nº 91, ya que Florencia Kirchner atesoraba en su caja de seguridad 4.664.000 dólares. Pero hay un detalle más sugerente. En el puesto 25 de ese ranking no aparece un nombre de persona sino la frase “identificación no localizada”. ¿Será Cristina Kirchner la misteriosa Nº25? En ese caso, habría “fugado”, por usar el léxico del Frente de Todos, 8.781.362 dólares.

Si se sigue la lógica de quienes realizan la denuncia, el gobierno anterior habría tomado dólares prestados no para que se los lleven los amigos de Macri, sino la familia Kirchner

En su libro “Las leyes fundamentales de la estupidez humana”, el genial Carlo María Cipolla definió: “Una persona es estúpida si causa daño a otras personas o grupo de personas sin obtener ella ganancia personal alguna, o, incluso peor, provocándose daño a sí misma en el proceso”. El caso de la lista de quienes compraron dólares filtrada por el Banco Central y publicada por Verbitsky inspiraría una nueva ley, no imaginada por Cipolla: la del que, pretendiendo causar un daño a otro, no lo logra, pero sí consigue dañarse a sí mismo. Si se sigue la lógica de quienes realizan la denuncia, el gobierno anterior habría tomado dólares prestados no para que se los lleven los amigos de Macri, sino la familia Kirchner. Eso sí: en el caso de los que aparecieron en la caja de Florencia Kirchner no serían dólares del Fondo, ya que el acuerdo con ese organismo se firmó mucho después de febrero de 2016. Pero igual serían dólares, que es lo que los denunciantes repudian.

Va a ser interesante observar qué destino tiene el pedido de informes que realizó al Banco Central el senador formoseño José Miguel Mayans, en su carácter de presidente de la Comisión bicameral de seguimiento y control de la gestión de contratación y de pago de la deuda exterior de la Nación. De pronto, un subordinado a Gildo Insfrán y aliado estrecho de Cristina Kirchner pide explicaciones sobre los fondos que “fugó” Cristina Kirchner. Al kirchnerismo le gusta la incoherencia. En 2003, su fundador hostigó a los empresarios españoles por haber dejado su dinero en el país. “Deberían haber hecho como yo, que saqué la plata de mi provincia”, le dijo. Era Néstor Kirchner y hablaba de los fondos de Santa Cruz, “fugados” y jamás recuperados.

Desaciertos e irregularidades

La polémica sobre las compras de dólares durante la gestión de Macri es un océano de desaciertos e irregularidades. El mismo pasaje del libro de la vicepresidenta ayuda a demostrarlo. Es cierto que ella se equivoca confundiendo depreciación del tipo de cambio con devaluación de la moneda. Entre diciembre de 2015 y febrero de 2016 lo que se modificó en 62% fue el tipo de cambio, es decir, la relación entre el peso y el dólar. Pero la moneda perdió el 43% de su valor. Es una distinción elemental, que pasa con mucha frecuencia desapercibida.

Más allá de ese detalle, la señora de Kirchner es un ejemplo de que no había nada irregular en lo que sus feligreses pretenden reprochar. Ella tenía pesos declarados, con los que compró dólares en el mercado libre de cambios. Y esos dólares ni fueron sacados del país. Los atesoró en una caja de seguridad. Su conducta no encuadra en ninguna de las dos acepciones que tendría la noción de fuga: ni era plata no declarada, ni la giró al exterior. Mucha gente hizo lo mismo. Sólo que, en vez de conservar los dólares, los destinó a comprar otro bien.

Que la ignorancia de las autoridades del Banco Central sobre la dinámica de este problema quede al desnudo es una pésima señal que Alberto Fernández emite hacia una sociedad angustiada por la crisis

Los documentos que publica el Banco Central utilizan la expresión “fuga de capitales” como equivalente de “formación de activos externos”, con la intención de estigmatizar operaciones irreprochables de compra de dólares, como la que realizó Cristina Kirchner. Ese reproche supone un desvarío intelectual inquietante por parte del oficialismo. Y constituye un mensaje económico muy poco conveniente. Sobre todo porque el Gobierno está llamado a resolver un intrincado problema monetario y cambiario. Los niveles de emisión superan lo imaginable. En marzo fueron de 300.000 millones de pesos. En abril, según una información que se conoció esta mañana, subieron a 400.000 millones de pesos. Que la ignorancia de las autoridades del Banco Central sobre la dinámica de este problema quede al desnudo es una pésima señal que Alberto Fernández emite hacia una sociedad angustiada por la crisis. Es como si se estuvieran evaluando las calidades de un corredor de autos, y el candidato aparece intentando cargar nafta en el depósito de aceite.

Además del extravío técnico, en la publicación de la lista hay un problema jurídico. En los documentos publicados por el Central no figuraban nombres propios. Por eso algunas de las personas que aparecen en ella ya reclamaron a esa institución que aclare por qué revelaron su identidad. En especial porque, en varios casos, la información fue errónea, es decir, se refirió a individuos que no habían operado en el mercado de cambios. También fue incompleta: se hicieron conocer las compras pero no las ventas de dólares por parte de los mismos sujetos.

Tensiones internas

El escándalo de esta lista comienza a generar tensiones en el propio Gobierno. Cuando el Presidente fue consultado sobre el tema por un conocido, salió del paso con un “no leí la nota”. Otros funcionarios descargan culpas echando mano al desagradable procedimiento de la caza de brujas. Mencionan a la directora del Banco Central Betina Stein, por el hecho de haber manifestado afinidades con la cobertura que Verbitsky y su portal vienen haciendo de la compra de dólares y el endeudamiento con el Fondo durante la gestión de Macri. La presunción de que esa fuga informativa podría haber descubierto la “fuga” de dólares de Cristina Kirchner puede volver más tenaz la cacería. Al parecer, la auditoría del Central quiso abrir un expediente sobre la infidencia. Pero el directorio lo habría impedido.

La ocasión en la cual el Banco Central filtró información reservada también promueve suspicacias. Coincide con el momento en que el Gobierno, a través de su Ministerio de Seguridad, se propone regularizar tareas policiales de inteligencia sobre las redes sociales. En otras palabras: con el momento en que el kirchnerismo vuelve a exhibir los reflejos de una vieja vocación hegemónica.

Las propensiones se repiten. Pero el contexto histórico, no. Alberto Fernández y Cristina Kirchner no gobiernan en el marco de un desequilibrio de poder. La primera oposición obtuvo, en octubre del año pasado, 41% de los votos, y quedó a 7 puntos de distancia del ganador. Esta proximidad se verificó hoy en el Senado. La vicepresidenta quiso hacer votar, ignorando lo que había pactado con sus rivales, una agenda ajena a la pandemia. Debió conseguir los dos tercios de los votos. No lo logró. Tenía que sumar 48 votos. Pero sólo consiguió 42. Hubo 29 senadores que votaron en contra. Es una noticia de primera magnitud. La señora de Kirchner encontró en el Congreso el límite para avanzar en soledad con proyectos como la designación del procurador general de la Nación, el juicio político a un magistrado de la Corte o una reforma constitucional. Si quiere alcanzar esos objetivos deberá estrenar una habilidad desconocida. La fantasmática Nº 25 deberá acordar con los que no piensan como ella.

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RENUNCIO EL MINISTRO DE ECONOMIA MARTIN GUSMAN

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Tras muchos meses de desgaste por la interna política que atraviesa de punta a punta al gobierno de Alberto Fernández, el ministro de Economía, Martín Guzmán, renunció hoy a su cargo. El momento que eligió el funcionario para hacer pública su decisión coincidió con el discurso que Cristina Kirchner estaba emitiendo desde Ensenada, en el que la vicepresidenta renovó sus críticas al rumbo económico.

Guzmán renunció a través de una extensa carta dirigida al Presidente, que publicó en Twitter. “Con la profunda convicción y la confianza en mi visión sobre cuál es el camino que debe seguir la Argentina, seguiré trabajando y actuando por una Patria más justa, libre y soberana”, dijo e580844284-Carta-de-renuncia-de-Martin-Guzmann la misiva, en los que destacó sus logros de gestión.

Si bien no especificó los motivos por los cuales deja su lugar, algunas frases dejan entrever que su decisión está vinculada a las críticas que sufrió desde el propio oficialismo, particularmente del kirchnerismo

Aqui su carta de renuncia.

580844284-Carta-de-renuncia-de-Martin-Guzman

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EL GOBIERNO LOGRO REFINANCIAR SUS VENCIMIENTOS EN PESOS

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El ministro de Economía, Martín Guzmán, logró sortear el llamado a licitación de bonos de la deuda en pesos y cubrir los vencimientos de junio. Así, en el mes acumuló un financiamiento neto positivo de $16.220 millones, mientras el mercado se mostró convulsionado por las últimas medidas del Banco Central.

De acuerdo con la información que dio a conocer el Palacio de Hacienda, en el llamado a licitación este martes se recibieron 891 ofertas que representaron un total de VNO $263.098 millones, adjudicándose un valor efectivo de $248.078 millones.

De esta manera, el Tesoro obtuvo una tasa de refinanciamiento del 106%, es decir que obtuvo más de lo que se salió a buscar, tanto en ese llamado como en el mes.

Durante la jornada, Guzmán siguió de cerca el avance de la licitación, atento a la lectura que pueda hacer el mercado. El Palacio de Hacienda atraviesa una crisis de deuda y de desconfianza ante la amenaza de default de deuda en pesos.

La jornada tuvo a la mega licitación de deuda en pesos en el centro de la expectativa del mercado. Los bonos argentinos registraron bajas de más de 4%, y el riesgo país subió 3,2% y superó los 2500 puntos, según la medición del JP Morgan. Es su máximo valor en dos años.

Sin embargo, en el primer semestre del año, el Tesoro acumuló un financiamiento neto positivo de $663.246 millones, lo que implica una tasa de refinanciamiento del 121%.

En junio, Guzmán debía cubrir vencimientos por unos $600.000 millones, pero para descomprimir y achicar los vencimientos de fin de mes, la semana pasada había adelantado un canje de bonos en pesos. Con esa licitación, logró reducir en un 60% los vencimientos de deuda, que cayeron a $243.701 millones. Economía obtuvo $248.078 millones.

Sin contabilizar la Segunda Vuelta a desarrollarse mañana, el Tesoro acumuló en junio un financiamiento neto positivo de $16.220 millones, con una tasa de refinanciamiento del 106%”, dijo Economía en un comunicado.

El menú de instrumentos que se ofreció en la licitación de este martes estuvo conformado por nueve títulos, con vencimientos en 2022, 2023 y 2024.

Se emitió una nueva LELITE con vencimiento el 29 de julio, se reabrieron tres letras a descuento (LEDE) con vencimiento 31 de agosto, 31 de octubre y 30 de noviembre de 2022.

Además, se reabrieron dos letras ajustadas por CER (LECER) con vencimiento 21 de octubre y 16 de diciembre de 2022, y se emitió una nueva LECER cuyo vencimiento es el 23 de noviembre de 2022.

También, se reabrieron dos bonos vinculados al dólar estadounidense con vencimiento el 28 de abril de 2023 y el 30 de abril de 2024.

Del total de financiamiento obtenido, el 85% correspondió a instrumentos con vencimiento en 2022 y, el 15% restante, al instrumento vinculado al dólar con vencimiento en 2023.

En tanto que el 51% del monto adjudicado fue en instrumentos ajustables por CER; el 34% en instrumentos a tasa fija y, el otro 15% en instrumentos dollar linked.

El Tesoro ofreció instrumentos con tasa real positiva. En el caso de los instrumentos a tasa nominal (LEDES), la tasa adjudicada implicó un diferencial cercano a los 6 puntos porcentuales respecto de la tasa de política monetaria del BCRA. En el caso de los instrumentos con ajuste CER (LECER) el rango de tasas reales se ubicó entre el 2,5% al 3,3% anual.

Cómo sigue la licitación de bonos

En el marco del Programa de Creadores de Mercado, este miércoles se realizará la Segunda Vuelta, en donde se podrán recibir y adjudicar ofertas por hasta un 20% del total del valor nominal adjudicado en la licitación de este martes en las especies elegibles del Programa.

La próxima licitación está prevista para el miércoles 13 de julio.

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LA INFLACIÓN DE 2022 SERÁ SIMILAR AL ÚLTIMO MÁXIMO REGISTRADO EN 1991: SEMEJANZAS Y DIFERENCIAS ENTRE AMBOS PERÍODOS

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El año del inicio de la convertibilidad terminó con suba del IPC Indec de 83,9%, cerca del salto que proyectan los analistas para este año. Qué opinan quienes implementaron aquel plan de estabilización.

Carlos Menem y Domingo Cavallo, el binomio que derrotó la hiperinflación (Reuters)

La Argentina terminará este año seguramente con la tasa de inflación más alta desde 1991, el año en el que comenzó el plan de convertibilidad, que logró erradicar la suba del Índice de Precios al Consumidor del Indec (IPC) durante una década. Hasta allí llegan los puntos en común entre ambos años. Los expertos consultados por Infobae afirmaron que es imposible trazar alguna otra similitud entre estos dos períodos con alta inflación de la Argentina.

En principio, cabe recordar cómo comenzó aquel período de estabilidad: fue en un viaje de Horacio Liendo (abogado especializado en reestructuración de la deuda pública a comienzos de los 90; ex director del Banco Central y ex subsecretario de Financiamiento del Ministerio de Economía, después), quien el 29 de enero de 1991 volvía de unas agradables vacaciones en Chile y Bariloche, donde visitó a la familia de su esposa.

Antes de emprender el tramo final de su viaje, se detuvo a descansar en el hotel Calfucurá de Santa Rosa, La Pampa, que evoca al cacique araucano que en 1872 convocó a las grandes tribus de la región para avanzar en forma sorpresiva hacia Buenos Aires luego de proclamar: “Mis ojos son pocos para mirar a tantas partes”.

Al regresar a su automóvil, Liendo alcanzó a leer en la tapa de un matutino que Domingo Cavallo había sido designado como ministro de Economía. Durante los 600 kilómetros que aún lo separaban de la Capital Federal, no dejó de imaginar la posibilidad de ser convocado por su viejo amigo para reflotar el proyecto de convertibilidad que habían comenzado a discutir en Córdoba en febrero de 1989.

En enero de 1991 Horacio Liendo pensaba en sustituir el Austral por una nueva moneda y fijar el tipo de cambio

Durante aquel verano de furia económica y política, Liendo pensó en sustituir el Austral por una nueva moneda y fijar el tipo de cambio. Su fuente de inspiración fue Carlos Pellegrini, quien en un contexto de fuerte crisis reemplazó como presidente a Miguel Juárez Celman, cuando el Banco Nacional tuvo que suspender el pago de un préstamo a la banca Baring Brothers por 20 millones de libras, hasta que la Argentina recibió un crédito de 15 millones de libras para salir del default, mientras se tomaban medidas para restringir la emisión monetaria. Cuando se transformó en senador, Pellegrini defendió la instrumentación del sistema de convertibilidad entre el oro y el peso en 1899, para combatir la angustiante falta de ingreso de capitales.

Horacio Liendo había estudiado las ventajas de una paridad fija entre el peso y el dólarHoracio Liendo había estudiado las ventajas de una paridad fija entre el peso y el dólar

Apenas estalló la hiperinflación de Alfonsín, Cavallo les adelantó a sus colaboradores que Carlos Menem ganaría las elecciones presidenciales en mayo y que el mandato de Alfonsín no pasaría del 8 de julio. Junto con Juan Llach, Felipe Murolo, Ricardo Gutiérrez y, ocasionalmente, Ricardo López Murphy, se debatió la iniciativa, aunque las conversaciones quedaron congeladas cuando Menem eligió el plan de Bunge & Born para arrancar su gestión, hasta que el 28 de enero de 1991 Cavallo accedió al cargo con el que tanto había soñado.

El domingo 15 de marzo el ministro convocó a Liendo y a Llach para reflotar el plan. Los tres discutieron durante una hora el nivel de la futura paridad cambiaria. Llach quería que, antes de cambiar la moneda, el dólar llegara a 11.000 australes mientras que Cavallo había pensado en mantener una banda de flotación de 8.000 a 10.000 australes. Después de una hora, Liendo intentó cortar el debate con una curiosa anécdota:

— Alfonsín siempre tuvo un subconsciente hiperinflacionario porque pensó que cada serie del austral debía imprimirse con el rostro de un presidente diferente, empezando con Rivadavia; así que, cuando se llegara al propio Alfonsín, ya hubiésemos volado por los aires. Como en ese camino debía aparecer Carlos Pellegrini en el billete de 10.000, pensé que había que dejarlo ahí, porque me inspiré en su figura para este plan.

Cavallo, Llach y Liendo discutieron bastante tiempo en qué nivel debían colocar la paridad cambiaria en 1991, ya que debatían dejar subir más el dólar o tener una banda de flotación

Más preocupado en pensar cómo atraer inversiones para sostener el tipo de cambio real que en el valor nominal de la moneda, Domingo Cavallo aceptó el curioso argumento de Horacio Liendo y cinco días más tarde anunció “su” plan de Convertibilidad.

El Banco Central pasó a estar obligado a mantener la relación entre las reservas y la base monetaria para sostener el precio de 10.000 australes por dólar, se suspendieron las cláusulas indexatorias de los contratos 89 y el Poder Ejecutivo quedó facultado para un cambio de moneda que se concretaría el 1 de enero de 1992.

El 23 de marzo, el banquero del Citibank Bill Rhodes llegó a Buenos Aires para intentar persuadir a Domingo Cavallo de la necesidad de elevar el pago mensual a los bancos por los intereses atrasados, que ya acumulaban USD 7.000 millones
El 23 de marzo, el banquero del Citibank Bill Rhodes llegó a Buenos Aires para intentar persuadir a Domingo Cavallo de la necesidad de elevar el pago mensual a los bancos por los intereses atrasados, que ya acumulaban USD 7.000 millones

Apoyo a la fuerza

El 23 de marzo, el banquero del Citibank Bill Rhodes llegó a Buenos Aires para intentar persuadir a Domingo Cavallo de la necesidad de elevar el pago mensual a los bancos por los intereses atrasados, que ya acumulaban USD 7.000 millones. El ministro le prometió estudiar el reclamo y, a cambio, le pidió que lo acompañara a una conferencia de prensa para hablar supuestamente sobre la marcha de las negociaciones con los acreedores privados.

Apenas se encendieron las cámaras y los grabadores, Rhodes no tuvo otra alternativa más que apoyar el flamante plan económico “porque va a llevar a la Argentina a una situación de orden en las finanzas públicas”. La convertibilidad ganaba el primer apoyo externo de peso en su primer día de vida.

El cuarto ministro de Economía del gobierno menemista, nacido en 1946 en la ciudad cordobesa de San Francisco y doctorado en Harvard, disfrutaba de su etapa más dulce apenas lanzó la convertibilidad. El diario The Wall Street Journal afirmaba que “Cavallo, de 44 años, es realmente ministro de Economía pero muchos le dicen primer ministro”. En 1992 las revistas Latín Finance y Euromoney lo declararon “hombre del año” y “ministro de Finanzas del año”, respectivamente; la inflación minorista cayó de 1.343,9% anual en 1990 al 0,1% en 1995; en 1991 llegó al 83,9% pero en 1992 bajó abruptamente al 17,5% y en 1993 al 7,3%. En tanto, el PBI creció un 8,9% en 1991, 8,7% en 1992, 6% en 1993 y 7,4% el año siguiente.

En los primeros años de la convertibilidad la inflación desapareció, el PBI pasó a crecer a tasas de 6% a 9%, pero el desempleo se elevó del 7% al 17% de la oferta laboral

Pero, en paralelo, otros desagradables indicadores también exhibieron un contundente ascenso: la tasa de desocupación del 7% saltó al 17,2% de la oferta laboral y la brecha de ingresos entre el 10% de la población más rica y el 10% más pobre se estiró de 12 a 22 veces. A fines de 2002, la diferencia se alargó a 38 veces.

Desde el canje del Brady hasta la renuncia del ministro, el índice de pobreza pasó del 18% al 26% y el nivel de indigencia del 3,6% al 7 por ciento.

Pero durante su luna de miel con el poder el “superministro” sólo estaba focalizado en cumplir con sus objetivos, sin reparar en los daños colaterales provocados por el programa económico.

Diferencias abismales

En 2022 la inflación apunta a consolidarse en torno del 80% o más. Hasta ahora, los analistas consultados por el Banco Central prevén que llegue al 72,6%, pero en un escenario sin más complicaciones. Como dijo Emmanuel Álvarez Agis, este año es fácil ponerle piso pero no techo al dato de la inflación, que podría acercarse a los tres dígitos.

Este año es fácil ponerle piso pero no techo al dato de la inflación, que podría acercarse a los tres dígitos (Álvarez Agis)

A diferencia de aquel 1991, cuando las reservas del Banco Central comenzaban a recomponerse por los decretos de desregulación del Estado, como destacó Diego Giacomini, este año llegan exhaustas y solo se sostienen por los desembolsos del FMI. Y aunque el desempleo abierto es del 7% de la oferta laboral, el subempleo llega al 12% y el 40% de la economía está en la informalidad, y el 37,3% de la población se ubica bajo la línea de la pobreza.

Carlos Leyba dijo a Infobae:el país está mucho peor que a fines de los 80, es otra sociedad luego del quiebre catastrófico que registró en materia de empleo y pobreza con la hiperinflación. Aquel Estado era poderoso, manejaba las empresas públicas y se paraba frente a los demás con mucho poder. Ahora ocurre todo lo contrario. Por lo tanto, luchar contra la inflación es mucho más complejo, sobre todo por el daño que hizo el kirchnerismo”.

Pablo Guidotti: "Una de las grandes preocupaciones que había era la altísima inercia inflacionaria y por eso uno de los artículos era la prohibición de indexar para frenar de golpe la inercia previa. Primero Cavallo pagó la enorme deuda flotante y luego comenzó a ordenar todo” (Martín Rosenzveig)Pablo Guidotti: “Una de las grandes preocupaciones que había era la altísima inercia inflacionaria y por eso uno de los artículos era la prohibición de indexar para frenar de golpe la inercia previa. Primero Cavallo pagó la enorme deuda flotante y luego comenzó a ordenar todo” (Martín Rosenzveig)

Pablo Guidotti, ex vicepresidente del BCRA y ex viceministro de Economía contó a Infobae: “la Argentina venía de la hiper de 1989 y 1990; en 1991, cuando se lanza el plan de convertibilidad, una de las grandes preocupaciones que había era la altísima inercia inflacionaria y por eso uno de los artículos era la prohibición de indexar para frenar de golpe la inercia previa. Primero Cavallo pagó la enorme deuda flotante y luego comenzó a ordenar todo”.

“Esa experiencia muestra que frenar una alta inflación se puede hacer en cuestión de meses, pero ahora la inflación está en ascenso y no se resolvieron los problemas que se resolvieron antes en ese momento: la deuda interna, por ejemplo. Y había una alta credibilidad política y el gobierno controlaba las cámaras del Congreso, en una etapa ascendente de poder político que permitió reformas del Estado y privatizaciones, mientras que ahora no hay reformas y el Ejecutivo es un lame duck”, precisó Guidotti.

La experiencia de la convertibilidad muestra que frenar una alta inflación se puede hacer en cuestión de meses (Guidotti)

Horacio Liendo agregó: ”El cuadro actual se parece más a 1990 que a 1991; todavía hay un nivel de monetización muy alto; sí hay una dinámica donde el fenómeno se independiza de las decisiones que toman las autoridades políticas: si tenés una base monetaria en al calle, dos bases de Leliqs, y una inflación del 70%, aunque no hubiera déficit fiscal, estás en un punto de no retorno”.

“La diferencia clave es que en 2002 el Banco Central volvió a endeudarse, a diferencia de la decisión que tomamos, por lo cual el único pasivo que había era el circulante; es más prudente que el Central no se pueda endeudar, como lo muestran los bancos centrales sanos. Así se pudo controlar la oferta monetaria y pese a la política contractiva, por la confianza que había no solo no se produjo una recesión si no que hubo un período muy expansivo. Ahora hay descontrol monetario y fiscal, porque se hizo una reestructuración de la deuda muy mala al castigar mucho al acreedor externo y eso hizo que el crédito desapareciera durante mucho tiempo, junto con un incremento del déficit fiscal: hay inconsistencias por todos lados”, destacó Liendo.

Alberto Fernández y Cavallo, otros tiempos, cuando trabajaban  juntosAlberto Fernández y Cavallo, otros tiempos, cuando trabajaban juntos

Juan José Llach, flamante presidente de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, dijo a Infobae que “hay una semejanza en los guarismos, pero no en los métodos. Difícilmente se llegue a los mismos resultados. La inflación anualizada en 1991 fue 84%, parecida a la proyectada para 2022 (digamos 80%). Pero las principales diferencias de política económica que encuentro son dos: se venía trabajando con el propósito de estabilizar de raíz la economía, ahora ausente. Y, además, hoy también se quiere bajar la inflación pero con controles y manteniendo el déficit fiscal o reduciéndolo a un ritmo muy lento”.

“Tiene similitudes ideológicas, por ejemplo, con Perón y Gelbard en el 73-74, proceso que terminó en 1975 con el Rodrigazo, o sea, explotó todo. Luego, el bien concebido plan Austral, también se tiró por la borda por presiones políticas. Es un sendero peligroso. El logro principal de la convertibilidad fue doblegar la inercia inflacionaria”.

Tiene similitudes ideológicas, por ejemplo, con Perón y Gelbard en el 73-74, proceso que terminó en 1975 con el Rodrigazo, o sea, explotó todo (Llach)

“Sus evidencias son contundentes. Entre diciembre de 1994 y diciembre de 2001, la inflación en la Argentina acumuló menos 2% y la de Estados Unidos 17%. Esto es histórico. Además, a partir de la ruptura de la convertibilidad, con una devaluación 3,5 a 1, la inflación fue del 30%. Se mantuvo la menor inercia inflacionaria hasta 2006 y allí, con el ridículo argumento de que un poquito de inflación no importa se volvió en pocos años a entre 20% y 30%. Ahora estamos proyectando ¡80%! América Latina, que tradicionalmente era el continente de la inflación ha logrado erradicarla desde principios de este siglo. Faltan dos países: Venezuela (en baja) y la Argentina (en alza)”, concluyó Llach.

En tanto, el ex viceministro Orlando Ferreres sostuvo que “en aquel momento, en 1990, tuvimos un problema del Banco Central que nos llevó a hacer el plan Bonex, pero se estaba en un rumbo positivo, ahora hay problemas de deuda interna; sí se parece en que en ese momento tampoco había reservas y por eso no se pudo implementar de inmediato la convertibilidad, pero sí se pudo comenzar la transformación del Estado que se mantuvo más allá del ministro de turno, primero Erman González, Domingo Cavallo y Roque Fernández”.

Orlando Ferreres: “Ahora se está yendo de nuevo por más controles, menos libertad de precios y todo eso va en contra del incremento de las inversiones"Orlando Ferreres: “Ahora se está yendo de nuevo por más controles, menos libertad de precios y todo eso va en contra del incremento de las inversiones”

“Ahora se está yendo de nuevo por más controles, menos libertad de precios y todo eso va en contra del incremento de las inversiones. La inflación tiene un piso del 80% pero no se sabe cuál puede ser el techo. No hay perspectivas de una mejora: en ese momento, estábamos mal pero íbamos bien; ahora estamos mal, pero vamos peor”, concluyó Ferreres, en referencia a una de las frases más famosas de Menem.

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