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Cristina, la violencia y su juego político: pasó del festejo a la amargura en una semana

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La ex presidente necesita cambiar el clima social y esmerilar a Macri frente a su difícil cuadro judicial. El kirchnerismo logró encabezar la oposición frente a la ley de jubilaciones. Pero volvió a aislarse por su cerrado rechazo a todos los proyectos del Gobierno

Cristina Kirchner durante la conferencia de prensa tras su último procesamiento (Nicolás Stulberg)

Cristina Kirchner durante la conferencia de prensa tras su último procesamiento (Nicolás Stulberg)

Cristina Fernández de Kirchner ve finalizar un mes de diciembre que mezcló cierta excitación y varias amarguras. “Está muy preocupada”, resumen fuentes del peronismo con llegada al círculo de la ex presidente. Eso no es novedad: lo nuevo es que su preocupación no pasa de modo exclusivo por el desarrollo de las causas judiciales –en especial, la del memorándum con Irán-, sino por la constatación de los problemas y fracasos que enhebra en su intento de construir un blindaje político más decisivo que la mera estrategia de los abogados. Lo ocurrido en el Congreso es una referencia, no todo.

La ex presidente necesita ampliar su pantalla o defensa política y no le alcanza con sumar voces dispersas. Preferiría algo más visible, que supere la lista de dirigentes propios y allegados, y añada caras de la cultura y del espectáculo, por ejemplo. Eso sonaría bien, pero no es vital. El punto es otro y se alimenta de un razonamiento elemental y práctico: los jueces federales sintonizan mayoritariamente con la realidad política y están atentos al humor social, hoy cruzado por un componente bastante amplio de reclamo de justicia. Por consiguiente, la tarea sería revertir esa realidad.

Visto desde la perspectiva kirchnerista, entonces, las prioridades podrían resumirse en dos líneas: trabajar sobre el clima de la sociedad y esmerilar o poner al menos en duda la solidez del actual poder político, es decir, el Gobierno. En versión exasperada, mucho de eso tuvo expresión en el Congreso y en la calle, con una escalada de violencia compartida con otros sectores que casi no registra antecedentes en la historia reciente del país.

En la otra vereda, algunas declaraciones suelen tentarse por visiones conspirativas sobre un tramado directamente golpista. El análisis más sereno computa la gravedad del caso, pero limita esa mirada. Por supuesto, con realismo, en medios oficialistas y del peronismo no kirchnerista siguen atribuyendo a Fernández de Kirchner una persistente “capacidad de daño” y también, falta de reparos para sobrepasar límites.

La locura de querer proyectar diciembre de 2001 en diciembre de 2017 puede generar, como resultó evidente, enormes cuadros de violencia, pero el contexto político y sobre todo social es otro. Nadie, claro, baja la guardia: como se vio, el hecho de que algunos episodios no sean espontáneos ni socialmente masivos no resta tensiones y peligros. Por esa razón, lo que debería estar en debate no es la protesta, sino la violencia política.

¿Capítulos aislados? Pasada la violencia del lunes frente al Congreso, la provincia de Buenos Aires y en especial el GBA concentran en estas horas la atención frente al fantasma de ataques a supermercados. En la serie que algunos imaginan, esas serían las nuevas escenas. Los ministerios de Seguridad de la provincia de Buenos Aires y de la Nación están en contacto permanente y reforzaron las medidas en las calles. Intendentes del Gran Buenos Aires, oficialistas y opositores, activaron también sus redes informales de monitoreo.

Fuentes del Gobierno nacional y del circuito de jefes locales del PJ dicen que por ahora no detectaron nada alarmante. “Nadie puede descartar algún episodio, pero más atado a un intento delictivo que a un cuadro como el que vivimos en otras épocas”, dicen cerca de un importante intendente peronista. “Puede haber algún hecho aislado”, admite una fuente del oficialismo.

No existe un ambiente de distensión absoluta ni mucho menos, pero la presión arterial de la política no está en los picos de principios de esta semana y fines de la anterior. El Congreso avanza con el paquete de leyes acordado entre el Gobierno y los gobernadores: el tablero de la Cámara de Diputados expresó ese cambio y se espera antes del viernes próximo la aprobación de lo que resta en el Senado. En ese punto, las señales para la ex presidente no son buenas.

La intensa actividad del kirchnerismo logró por un momento alinear al conjunto de de la oposición en Diputados: el sueño de Fernández de Kirchner, expresado incluso en sus discursos. Fue con el tratamiento de la ley de jubilaciones, a paso firme y transitando un camino que había sido allanado por los errores políticos del Gobierno. El levantamiento de la sesión del jueves de la semana pasada fue el mayor logro del kirchnerismo duro y el acto que terminó de advertir el oficialismo como el desafío tal vez más profundo en sus dos años de gestión.

Las intensas y renovadas tratativas con los gobernadores peronistas y algunos jefes de otras provincias, pero además y centralmente las conversaciones en el ámbito de los diputados, permitieron reunir la masa crítica para enfrentar otra vez el desafío del recinto. No se trataba sólo de reconocer la pérdida por el empalme entre el viejo y el nuevo sistema de cálculo para ajustar las jubilaciones, ni de acordar un bono como paliativo, ni siquiera de ratificar el 82% para la mínima: el eje de la disputa se había desplazado más allá del proyecto en discusión.

La segunda sesión sobre las jubilaciones, que arrancó el lunes en medio de la lluvia de piedras sobre la policía porteña y terminó en la mañana del día siguiente, dibujó con claridad el perfil de la batalla de fondo. Todo fue denso pero fácil de leer. El kirchnerismo buscó una y otra vez suspender o hacer caer la sesión, con el presupuesto de que hubiera sido un duro golpe al Gobierno, debajo de la línea de flotación: el inicio de una etapa de debilidad. El oficialismo, en espejo y a pesar de otros costos, entendía que se jugaba la fortaleza presidencial. Y el peronismo de los gobernadores también se sometía a una prueba decisiva.

La votación terminó siendo ajustada. Fueron 127 a favor de la ley y 117 en contra, con apenas dos abstenciones. El Gobierno se alzó con un objetivo, pero acusó los daños. El kirchnerismo perdió la pelea principal, con cierta esperanza en ser capaz de arrastrar al resto de la oposición, especialmente al massismo que navega aún sin rumbo cierto entre el PJ en proceso de recomposición y la definición de su perfil poselectoral: algunos aliados del interior, que no abundan, hicieron saber su malestar por las fotos que los adhiere a la primera línea kirchnerista.

(Télam)

(Télam)

Colocadas así las fichas, parecía que el tablero quedaba definido con el oficialismo y un puñado de aliados, de un lado, y el kirchnerismo como eje opositor, del otro. Además, el debut del PJ de los jefes provinciales en Diputados daba la impresión de haber encontrado límites tempranos. Las piezas, sin embargo, siguieron en movimiento.

Un día después del tema de las jubilaciones, los diputados aprobaron la reforma triubutaria. Esta vez, los números fueron otros: 146 a favor, 77 en contra y 18 abstenciones. Funcionó mejor el entendimiento del Gobierno con el peronismo no kirchnerista, y el massismo prefirió la abstención. Veinticuatro horas más tarde, la aprobación del Presupuesto dejaba este registro: 165 a favor, 64 en contra y una abstención. En este caso, el apoyo en general a la iniciativa también contó con el massismo, que de todos modos cuestionó algunos artículos.

La ex presidente registró así un tránsito que fue de mayor a menor. Ante un tema sensible y frente a un proyecto difícil y costoso además para el peronismo de los gobernadores, el kirchnerismo expuso su decisión de forzar el cuadro, incluso violentando los límites, para tratar de liderar la oposición y debilitar al Presidente. Pero sus posiciones de dureza extrema -y de rechazo cerrado a cualquier iniciativa oficialista- parecen un límite autoimpuesto.

La actitud de beligerancia permanente tiene una explicación “estratégica” para la ex presidente. Se ha dicho: esmerilar la figura de Macri es una pieza central de su propio blindaje. Pero además de que suele terminar siendo “funcional” al juego del Gobierno, es un ejercicio que por lo general produce aislamiento o al menos dificulta las alianzas. En contraposición, el peronismo de los jefes provinciales encuentra espacio para la diferenciación, en la difícil tarea de rearmar al PJ para acordar y competir a la vez con el oficialismo.

La ex presidente enfrenta además los días de la vuelta al Senado. Allí todo indica que los proyectos girados por Diputados saldrán sin problemas y en velocidad. Fernández de Kirchner ya dio el ausente en una primera cita parlamentaria con el argumento de no convalidar el pacto “extorsivo” con los gobernadores, según dicen en su bloque. Otra lectura, nada amigable, afirma que no era bueno arrancar de manera deslucida y perdidosa en una comisión.

Como sea, el Senado es poco ruidoso pero cruel: allí el kirchnerismo queda más expuesto como minoría, con el agregado de deberle la protección de su jefa política al bloque del peronismo alineado con los gobernadores. Miguel Angel Pichetto, odiado como pocos por la ex presidenta, ya dijo que rechazan el pedido de desafuero enviado por el juez Claudio Bonadio el 7 de diciembre.

Fernández de Kirchner seguramente dará nuevas peleas, a pesar de que no le resulta fácil el camino. La Cámara Federal acaba de confirmar su procesamiento con prisión preventiva –frenada en el Senado- por encubrimiento agravado en la causa del memorándum con Irán. Las complicaciones en la Justicia no aflojan y la política no ayuda: en el Congreso, pasó del festejo a la amargura en menos de una semana.

Infobae

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Comunicación de crisis: Alberto Fernández reniega del manual y concentra el mensaje por el Coronavirus

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Pese a los riesgos de la exposición, en el Gobierno celebran el respaldo que logró Alberto Fernández en la opinión pública. En la Casa Rosada sostienen que la imagen de Fernández araña los 80 puntos

Por: Gabriel Sued
Con la sobriedad que impone la epidemia, en los últimos días el Gobierno celebró un número: 17,3. Es el rating que alcanzó la entrevista que dio el Presidente el domingo, en Telefé, el pico de audiencia más alto de todo el año para la televisión abierta. Con ese y otros datos a la vista, la Casa Rosada reafirmó la estrategia de comunicación : Alberto Fernández es el vocero de la crisis del coronavirus , el autor e intérprete de un mensaje unificado, que construye casi sin asesores.

Advertidos de los riesgos de semejante nivel de exposició n, en el entorno del Presidente replican que la estrategia no podría tener mejores resultados, y no solo por el rating de las entrevistas que dio esta semana. Según encuestas que llegaron a la residencia de Olivos, el respaldo a la actuación de Fernández ante la epidemia del coronavirus supera el 90 por ciento, mientras que la imagen del Presidente araña los 80 puntos , todo un récord.

“¿Quién mejor que él para comunicar? Es confiable y es el más informado porque es el único que participa de todas las reuniones importantes , tiene todo el tablero en la cabeza”, argumentan, para sostener una estrategia que, afirman, es la continuidad de lo que venía haciendo el Presidente antes de la epidemia. De acuerdo con esos funcionarios, “la política determina la comunicación” y Fernández es el conductor en las dos áreas.

El Presidente mantiene la centralidad desde el principio. No solo hace los anuncios más importantes, sino que, en contra de lo que indican los manuales de comunicación de crisis, da entrevistas individuales en radio y televisión, y mantiene conversaciones con sus seguidores en redes sociales. “No lo hace por estrategia. Él entiende que en una situación así no hay margen para especulaciones, para poner a un vocero fusible. Cree que como líder político tiene que estar al frente, poner el cuerpo. Si nos quemamos, nos quemamos todos”, dice uno de los funcionarios que lo visita en Olivos.

Conscientes de que lo peor de la crisis está por venir, en el entorno del Presidente entienden que el capital político que está acumulando en esta primera etapa, casi un punto de partida para su gobierno, va a ser muy útil en el futuro cercano, cuando el consenso político empiece a resquebrajarse y necesite un apoyo popular robusto para tomar medidas difíciles. “La salida de la epidemia va a ser muy dura”, advierten .

“No lo hace por estrategia. Él entiende que en una situación así no hay margen para especulaciones, para poner a un vocero fusible. Cree que como líder político tiene que estar al frente, poner el cuerpo. Si nos quemamos, nos quemamos todos”, dice uno de los funcionarios que visita al Presidente en Olivos.

La estrategia de comunicación, en definitiva, se construye alrededor del modelo radial de Fernández y se ordena en la residencia de Olivos, donde trabaja todos los días el secretario de Comunicación Pública, Juan Pablo Biondi . A él responden los voceros de la mayoría de los ministerios, incluido el de Salud, designado durante la crisis. Además, para asegurarse un monitoreo más cercano del área, Biondi ubicó ahí a su segundo, Marcelo Martín , como una suerte de supervisor, mientras dure la crisis.

Carla Vizzotti se convirtió en la vocera técnica de la crisis

Como parte del mismo proceso, se decidió que los funcionarios del Ministerio de Salud no den notas exclusivas. Tras algunos traspiés comunicacionales, el ministro Ginés González García (después de unos días sin aparecer ayer dio una entrevista a la Televisión Pública) cedió el protagonismo a su segunda, la secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzotti . Ella es la vocera técnica de la crisis, la cara científica del Gobierno. Todas las mañanas brinda un informe diario, basado en la información que se difunde por escrito la noche anterior, con el número de casos y de muertes. Tiene dos acompañantes que van rotando, un funcionario del ministerio y un integrante del comité de expertos. La información se acumula en el portal oficial argentina.gob.ar.

Apariciones coordinadas y un ausente
La centralidad de Fernández no implica que los ministros no hablan, aclaran en la Casa Rosada. Daniel Arroyo (Desarrollo Social), Eduardo De Pedro (Interior), Sabina Frederic (Seguridad) y Agustín Rossi (Defensa) levantaron el perfil durante la crisis. Eso sí, todas las apariciones públicas de los funcionarios son coordinadas desde la Secretaría de Comunicación Pública. Tienen la instrucción de hablar solo de sus áreas específicas. Biondi dispuso también que en los anuncios de medidas no haya preguntas de los periodistas, para evitar que la agenda se abra y el mensaje oficial no llegue tal como fue ideado.

Santiago Cafiero y Juan Pablo Biondi, junto al presidente Alberto Fernández

“Si todos hablan de todo, nos podemos equivocar”, argumentan, y recuerdan el cortocircuito entre el canciller Felipe Solá y el ministro de Transporte, Mario Meoni. Durante el fin de semana, Solá anticipó que se cerraría el aeropuerto de Ezeiza y horas después Meoni debió desmentirlo.

Uno que no aparece en la escena es el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero . Uno de los pocos funcionarios que sigue yendo todos los días a la Casa Rosada, está dedicado de lleno a la coordinación de la gestión. En su área se elaboran contenidos de las campañas públicas de difusión, como el hashtag #CuidarteEsCuidarnos.
Fotos: Presidencia de la Nación, TelAm
Fuente: La Nación

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“Están convirtiendo a La Matanza en un gueto sin camas ni respiradores”

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Miguel Saredi, integrante del Consejo Sanitario de Emergencia, advirtió sobre las dificultades que atraviesa el partido más grande del conurbano en medio de la cuarentena total

Miguel Saredi, concejal y dirigente histórico del partido de La Matanza, alertó sobre algunas situaciones particulares que transforman al municipio en un caldo de cultivo muy peligroso en el medio del avance de la crisis sanitaria por la pandemia de coronavirus y las consecuencias económicas provocadas por la cuarentena total que dictó el presidente Alberto Fernández.

La primera preocupación gira en torno a la respuesta del sistema sanitario ante un eventual pico de contagios del virus chino, que de acuerdo a las proyecciones oficiales llegará a fines de abril. Según explicó, las camas disponibles, los respiradores y los insumos no son suficientes como para enfrentar en condiciones adecuadas un aceleramiento de la curva de infecciones. Y las últimas medidas adoptadas por intendentes vecinos, que avanzaron con bloqueos de dudosa legalidad, complican aún más el panorama.

Tenemos 40 camas de terapia intensiva distribuidas en tres hospitales para más de dos millones de habitantes. Cuando veo los bloqueos que realiza la Ciudad de Buenos Aires e incluso municipios vecinos como Ezeiza y Lomas de Zamora, empiezo a alertar que están transformando el Municipio en un gueto sin camas ni respiradores, donde no vamos a poder salir ni trasladar enfermos”, advirtió.

Según precisó, en el primer cordón -Ramos Mejía, Tapiales, Villa Madero- hay un mayor respeto por el aislamiento. Pero en el segundo y en el tercero todo es más complejo. En esas áreas hay 150 villas de emergencia y asentamientos precarios en donde viven más de un 1.200.000 personas. Por eso, muchas veces el aislamiento se da en los barrios y no en los domicilios, lo que podría facilitar la transmisión del virus.

“Hay muchas imágenes de deportistas, artistas, argentinos en el exterior que también tienen situaciones que son preocupantes, pero en los barrios es todo muy complicado”, analizó Saredi. Y ejemplificó: “En los barrios los servicios se pagan con tarjetas prepagas, pero esas tarjetas ahora no las podés comprar en ningún lado y te cortan los suministros, por eso estamos pidiendo medidas de emergencia para mantener estas cuestiones”.

En el inicio de la pandemia, Saredi ya había advertido sobre la fragilidad del sistema de salud bonaerense en una entrevista con Infobae. “Estoy muy preocupado por la falta de camas y de respiradores. Tenemos problemas de infraestructura sanitaria que vienen de larga data. Ante un eventual brote, el sistema podría colapsar”, había advertido.

Miguel Saredi, dirigente de La Matanza

Miguel Saredi, dirigente de La Matanza

El otro punto de conflicto es económico. “Acá hay un montón de albañiles, personal de limpieza, chicos que trabajan en changas o mujeres que cumplen tareas por hora en la Ciudad de Buenos Aires y que por distintos motivos han dejado de trabajar durante los últimos días. A todas esas personas se les hace muy difícil la situación porque necesitan generar recursos para poder comer”, detalló.

También hay que agregar el tema de la discapacidad. La discapacidad y la pobreza van unidas y las instituciones están dejando de atenderlos porque se quedan sin enfermeros, sin personal y no pueden hacerlo”, agregó.

Hay un factor de riesgo adicional en los barrios donde prolifera el paco, una adicción que ataca y daña los pulmones de los más chicos. Esas secuelas respiratorias son las que los convierten en uno de los sectores más vulnerables frente al virus chino pese a los esfuerzos que realizan algunas organizaciones y los dos obispados del partido para brindar asistencia.

“Son todas acciones individuales y colectivas, pero estamos muy complicados en cuanto a la asimetría de recursos. Por eso les pedimos que no nos bloqueen, no nos pongan muros y murallas en la General Paz, porque si no solucionamos estos temas, quedamos a la gracias de Dios esperando que el virus no llegue al segundo y al tercer cordón”, rogó Saredi en un reportaje concedido a radio Mitre.

“¿Hay temor a un desborde social?”, le preguntaron. “Lo que hay es respeto porque la situación de aislamiento sin comida es muy difícil. Acá hay mucha gente que se gana la diaria y no lo está pudiendo hacer. Desde el trapito que está en el semáforo, el changa y el albañil hasta el personal de maestranza o muchas mujeres que son sostén de familia en un sector donde 6 de cada 7 chicos son pobres”, completó Saredi.

Para combatir algunas de estas dificultades, el gobierno dispuso que a partir de la semana que viene el Ejército realice asistencia alimentaria a través de bolsones de comidas y en algunos casos viandas y platos calientes preparados especialmente en cocinas de campaña, según adelantó Infobae hace dos días.

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Las 24 excepciones del decreto de cuarentena obligatoria para asegurar el abastecimiento de alimentos, medicamentos y combustibles

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Son los servicios y actividades que continuarán funcionando por ser considerados “esenciales”

Si bien Alberto Fernández estableció el “aislamiento social, preventivo y obligatorio”, desde la medianoche de este viernes hasta el 31 de marzo inclusive, en su conferencia de prensa también adelantó que algunas actividades y servicios quedan exceptuadas por considerarse “esenciales”. Mediante estas consideraciones especiales, el Gobierno apunta a asegurar el abastecimiento de alimentos, medicamentos y combustibles y el funcionamiento del sistema de sanidad y de seguridad.

De esta forma, el artículo 6° del Decreto, que será oficializado mediante la publicación en el Boletín Oficial, determinó que los desplazamientos de “las personas afectadas a las actividades y servicios declarados esenciales” deberán “limitarse al estricto cumplimiento de esas actividades y servicios”. Aquí, el detalle de las personas alcanzadas:

1) Personal de Salud, Fuerzas de seguridad, Fuerzas Armadas, actividad migratoria, servicio meteorológico nacional, bomberos y control de tráfico aéreo.

2) Autoridades superiores de los gobiernos nacional, provinciales, municipales y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires ,Trabajadores y trabajadoras del sector público nacional, provincial,municipal y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, convocados para garantizar actividades esenciales requeridas por las respectivas autoridades.

3) Personal de los servicios de justicia de turno, conforme establezcan las autoridades competentes.

4) Personal diplomático y consular extranjero acreditado ante el gobierno argentino, en el marco de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas y la Convención de Viena de 1963 sobre Relaciones Consulares y al personal de los organismos internacionales acreditados ante el gobierno argentino, de la Cruz Roja y Cascos Blancos.

5) Personas que deban asistir a otras con discapacidad; familiares que necesiten asistencia; a personas mayores; a niños, a niñas y a adolescentes.

6) Personas que deban atender una situación de fuerza mayor.

7) Personas afectadas a la realización de servicios funerarios, entierros y cremaciones. En tal marco, no se autorizan actividades que signifiquen reunión de personas.

8) Personas afectadas a la atención de comedores escolares, comunitarios y merenderos.

9) Personal que se desempeña en los servicios de comunicación audiovisuales, radiales y gráficos.

10) Personal afectado a obra pública.

11) Supermercados mayoristas y minoristas y comercios minoristas de proximidad. Farmacias. Ferreterías. Veterinarias. Provisión de garrafas.

12) Industrias de alimentación, su cadena productiva e insumos; de higiene personal y limpieza; de equipamiento médico, medicamentos, vacunas y otros insumos sanitarios.

13) Actividades vinculadas con la producción, distribución y comercialización agropecuaria y de pesca.

14) Actividades de telecomunicaciones, internet fija y móvil y servicios digitales.

15) Actividades impostergables vinculadas con el comercio exterior.

16) Recolección, transporte y tratamiento de residuos sólidos urbanos, peligrosos y patogénicos.

17) Mantenimiento de los servicios básicos (agua, electricidad, gas, comunicaciones, etc) y atención de emergencias.

18) Transporte público de pasajeros, transporte de mercaderías, petróleo, combustibles y GLP.

19) Reparto a domicilio de alimentos, medicamentos, productos de higiene, de limpieza y otros insumos de necesidad.

20) Servicios de lavandería.

21) Servicios postales y de distribución de paquetería.

22) Servicios esenciales de vigilancia, limpieza y guardia.

23) Guardias mínimas que aseguren la operación y mantenimiento de Yacimientos de Petróleo y Gas, plantas de tratamiento y/o refinación de Petróleo y gas, transporte y distribución de energía eléctrica, combustibles líquidos, petróleo y gas, estaciones expendedoras de combustibles y generadores de energía eléctrica.

24) Casa de Moneda, servicios de cajeros automáticos, transporte de caudales y todas aquellas actividades que el Banco Central de la República Argentina disponga imprescindibles para garantizar el funcionamiento del sistema de pagos.

Además, se aclaró que “en todos estos casos, los empleadores y empleadoras deberán garantizar las condiciones de higiene y seguridad establecidas por el Ministerio de Salud para preservar la salud de las trabajadoras y de los trabajadores”.

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