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CUIDADO: ESTA VEZ EL RELATO PUEDE EMPUJAR UNA DEBACLE

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Lo ocurrido en las últimas horas con la cuestión de la deuda externa prende señales de peligro sobre una vieja costumbre del oficialismo en el gobierno: ¿también es relato el avance de las negociaciones?.

El gobierno argentino resolvió un día que no iba a pagar un vencimiento de U$S 503 millones pero que igualmente no iba a entrar en default. «Vamos a ampliar el plazo de las negociaciones» afirmaron en la Casa Rosada, como si esa fuese una decisión unilateral que un deudor puede tomar ante sus acreedores.

«No estamos en default» insistieron, «a lo sumo en un default técnico» afirmaron, inventando un neologismo que resulta imposible encontrar en cualquier libro de finanzas o en la letra, grande o chica, de un contrato. Pero la jugada pareció en un principio dar buenos resultados…

Las afirmaciones argentinas en el sentido de pretender ofrecer una alternativa a sus acreedores, siempre dentro del espíritu de querer llegar a un acuerdo posible de pagar, ofició como un bálsamo en los mercados: subieron los ADR, cayó el riesgo país y el dólar blue cedió cerca de un 10% de su máxima cotización. El país del eterno incumplimiento había resuelto mantener los pies dentro del plato y ello era digno de un voto de confianza…

Pero el espejismo duró lo que un rayo en medio de una tormenta; cuando los principales grupos tenedores de bono consultaron a la Asociación Internacional de Swaps y Derivados (ISDA), quien determinó que la Argentina entró en default y activó el pago de seguros por alrededor de 1.500 millones de dólares.

De acuerdo a un contundente fallo unánime con 14 votos a favor, el comité aseguró que en el país ocurrió un «evento de crédito» el 22 de mayo cuando finalizó el período de gracia de un mes por no haber afrontado el vencimiento del que hablábamos más arriba.

Si bien este fallo le otorga a algunos fondos la opción de activar la cláusula de aceleración que les permite exigir el pago de todo lo adeudado de forma inmediata, se espera que eso no sucederá y en cambio  el propio riesgo de una default generalizado podría facilitar un acuerdo con Argentina.

Pero para ello deberán darse dos condiciones de las que sería bueno que el gobierno tomase nota: acelerar los términos de la negociación, para evitar que los fondos más duros exijan que se declare al país en cesación de pagos, y mejorar sustancialmente la primera oferta hecha llegar a los bonistas. Ambas cuestiones parecen escapar hoy de las posibilidades ciertas de la administración y ya comienzan a sonar alarmas en torno a la estrategia elegida por Martín Guzman para encarar una cuestión en la que a cada paso se pierde la iniciativa.

No son pocos los analistas y también algunos miembros del gabinete presidencial que sostienen que el ministro juega todas sus cartas al apoyo del FMI y del gobierno de Donald Trump y comienzan a creer que la única intención del organismo es la de asegurarse su propia acreencia dejando a los fondos privados librados a su suerte. Lo que a la larga repetiría el escenario ya vivido en tiempos de Néstor Kirchner: el Fondo y el Club de París cobraron hasta el último peso y Argentina quedó desfinanciada y aislada internacionalmente por las acciones de los bonistas y los fallos del juez Griessa.

Muchos ven en el horizonte un futuro no muy diferente a ese pasado sugestivamente cercano

Cuidado entonces con enamorarnos del relato. El margen no existe y la memoria de los centros financieros internacionales no juega a favor de la Argentina.

Ninguna de las variantes económicas permiten construir con optimismo el futuro. A nivel interno una gran inflación, la caída vertical de la actividad, el complicado panorama social, los efectos de una emisión desmadrada -más allá de los motivos por los que haya sido elegida como red de contención durante la crisis sanitaria- la falta de inversión y la escasez de crédito, presagian una salida complicada, dolorosa y que va a requerir un equilibrio que no tiene forma de dejar a todos contentos.

El frente externo no aparece más diáfano: cualquiera sea el final de la negociación por la deuda Argentina quedará fuera del mercado de capitales por al menos un lustro. A ello debe agregarse este presente de precios deprimidos de los commodities, en su nivel más bajo en décadas, y una disminución fuerte de los negocios internacionales. Ni que hablar de las chances de que el país reciba inversiones genuinas que ayuden a su recomposición, como paso inicial a un eventual desarrollo.

Insistir por camino que ya se han intentado es tan irresponsable como de corto vuelo. Echar mano a la épica nacionalista puede mantenernos con el pecho hinchado algunos pocos meses pero en menor tiempo aún vaciará las panzas tocando, como sostuvo el fundador del movimiento que hoy gobierna, la víscera más sensible de los argentinos. Esa que se ha llevado puesto a más de un gobierno, del color político que fuese,  que creyó que con el relato era suficiente.

Ojalá repitamos con Aristóteles aquello de «la única verdad es la realidad» y actuemos en consecuencia. Esta vez no hay colorín, colorado…

 

FOTO TASPA : IPROFESIONAL

FUENTE : LIBRE EXPRESION

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Galit Ronen, embajadora de Israel: “No puede ser que cada vez que a la Argentina se le da la gana, Israel se queda sin carne

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“No puede ser que cada vez que le da ganas a la Argentina, Israel se queda sin carne”, afirmó la representante diplomática

La decisión del Gobierno de restringir la exportación de carne vacuna podría generar un conflicto diplomático con Israel. Galit Ronen, la embajadora de ese país en Argentina, afirmó hoy: “Si no podemos saber que nos van a vender carne de forma regular vamos a buscar otros lugares”.

Según un relevamiento realizado por la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados (CICCRA), durante los primeros cuatro meses de 2021 -previo a las restricciones- las ventas a Israel sumaron 12.266 toneladas peso producto en cuatro meses y resultaron 18,2% mayores a las de un año atrás (6,2% del total). Por estas ventas, Argentina facturó 84,2 millones de dólares. En 2020, Israel importó de la Argentina 27.310 toneladas peso producto, un 15,1% más que en 2019.

Durante una charla con el Colegio de Abogados de La Plata, Ronen señaló que “no puede ser que cada vez que le da ganas a la Argentina, Israel se queda sin carne”, y aseguró que mantuvo conversaciones con diferentes funcionarios de Argentina.

“Hablé, y les sugerí que se nos de una cuota como Hilton con la Unión Europea, o de carne kosher a Estados Unidos, pero esto es una solución que demora; hacer una cuota es un proceso legal que lleva tiempo. Fueron muy amables, pero al final no me dieron el sí, supongo que ellos piensan que la solución (del conflicto) está cerca, con lo cual consideran que no hay que tener una solución especial para Israel”, completó la embajadora en el país.

El cepo a las exportaciones vence el domingo 20. A una semana de ese plazo, desde el consorcio de exportadores de Carne ABC esperan que en los próximos días el Gobierno brinde una respuesta a la propuesta que presentaron y que estaría pensada en “destinar mayor cantidad de cortes al mercado doméstico”.

Esta decisión generó, al mismo tiempo, un conflicto con el campo, pero también en el nivel de las relaciones diplomáticas, sobre todo con Israel, país que ya hizo manifiesto su descontento por la votación de Argentina en el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas (ONU) del 27 de mayo sobre el conflicto bélico en Medio Oriente, por considerar que esa resolución “no menciona a Hamas ni el derecho de Israel a defenderse”.

La exportación de carne antes de la restricción oficial había dejado ingresos por US$ 203,7 millones, con un precio promedio de 2.931 dólares la tonelada (Ministerio de Agricultura)La exportación de carne antes de la restricción oficial había dejado ingresos por US$ 203,7 millones, con un precio promedio de 2.931 dólares la tonelada (Ministerio de Agricultura)

Las exportaciones de carne vacuna se derrumbaron 35% en mayo último y los frigoríficos pudieron cumplir apenas con el 65% de sus planes de venta al exterior, en medio de las restricciones impuestas por el Gobierno, según datos difundidos por el sector. El mes pasado se exportaron 45.200 toneladas, por debajo de las 69.500 de abril.

Los frigoríficos sostienen que con las restricciones a las exportaciones de carne “se interrumpió el muy buen desempeño que venía mostrando la actividad”. Según un relevamiento de CICCRA, en mayo se colocaron en el exterior poco más de 45 mil toneladas de res con hueso.

Miguel Schiariti, presidente de CICCRA, dijo que estimaron esos números a partir de encuestas realizadas a los exportadores, para conocer lo antes posible el impacto de la medida que restringió las ventas externas. “Es un 65% de lo que los frigoríficos tenían producido para exportar y con la declaración jurada aprobada”, lamentó.

En abril último, las exportaciones antes de la restricción oficial había dejado ingresos por US$ 203,7 millones, con un precio promedio de 2.931 dólares la tonelada. En mayo último, con el recorte de las ventas al exterior a 45.200 toneladas, se habría vendido por apenas US$ 132,4 millones. Así, con la medida anunciada el 17 de mayo último y oficializada el 20 de ese mes, se estima una pérdida de ingresos por US$ 71,3 millones.

Según Schiariti, los exportadores están esperando una definición sobre el futuro de los negocios con mercadería ya lista para vender. Sostuvo que los cortes están envasados, preparados y con el ticket correspondiente”.

“Hay mucha incertidumbre. Cuando se vuelva a exportar, a China que es el principal comprador, te van a querer sacar 300 dólares en el valor de la tonelada”, se quejó.

También lamentó que la suspensión de las exportaciones de carne vacuna “demolió los excelentes números que arrojó abril”. “Fue el mejor abril de la historia. En términos interanuales se registró un crecimiento de 8,4%. En abril, 8 kilos de cada 10 kilos exportados fueron enviados a China, país que explicó casi la mitad del crecimiento del volumen exportado por los frigoríficos argentinos en comparación con el mismo mes de 2020”, indicó el informe de Ciccra.

En el primer cuatrimestre del año, las ventas al exterior sumaron 278.600 toneladas res con hueso, 20% por encima de enero-abril de 2020, y un nuevo récord para esa época.

Ciccra alertó que el cierre de exportaciones generó “pérdida de horas trabajadas, básicamente por la industria exportadora, dado que la mayoría de los establecimientos anticiparon vacaciones, suspendieron con garantía horaria y terminaron los contratos con el personal contratado”.

La cámara resaltó que toda la cadena de la carne tiene 422.300 empleos directos. También llamó a “no repetir la experiencia del anterior cierre de exportaciones e intervención en la carne, desde 2006, porque llevó a la pérdida de 19.800 puestos de trabajo”.

En mayo de 2021 se produjeron 217 mil toneladas res con hueso, un 9,7% menos que en abril último, y 17,4% por debajo de mayo de 2020.

FUENTE : INFOBAE

FOTO TAPA : AJN AGENCIA DE NOTICIAS

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La Argentina no pagó el vencimiento con el Club de París: comienza a correr el reloj para evitar un default en julio

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 El Gobierno espera un respaldo explícito del FMI para que ese grupo de acreedores descarte un default dentro de 60 días, pero solo podrá reestructurar los USD 2.400 millones una vez que firme el nuevo programa financiero con el Fondo
El impago al Club de París no es sorpresa, ya que el Gobierno se recostó en las gestiones con los principales países europeos miembros de ese consorcio. REUTERS/Gonzalo FuentesEl impago al Club de París no es sorpresa, ya que el Gobierno se recostó en las gestiones con los principales países europeos miembros de ese consorcio. REUTERS/Gonzalo Fuentes

El Gobierno no pagó este lunes los USD 2.485 millones que tenía pendiente ante el Club de París tras siete años de la firma del acuerdo firmado en 2014. El contrato con los países acreedores abre la posibilidad de 60 días como plazo de gracia antes de que la Argentina incurra en un evento de default de manera oficial.

El impago era algo que ya era esperado porque el Poder Ejecutivo se recostó en las últimas semanas en su expectativa sobre la renegociación de plazos y tasas de interés con ese organismo, tal como lo vino haciendo con los principales países europeos miembros de ese consorcio, primero con la gira que encabezó Martín Guzmán y luego directamente por Alberto Fernández.

En los siete años de vigencia del acuerdo con el Club de París, la Argentina pagó cerca de USD 8.100 millones, aunque el flujo de pagos se interrumpió en 2019, luego del último pago realizado por el Gobierno de Mauricio Macri por casi USD 1.900 millones.

El impago era algo que ya era esperado porque el Poder Ejecutivo se recostó en las últimas semanas en su expectativa sobre la renegociación de plazos y tasas de interés con ese organismo.

En ese 2014 en que se firmó el acuerdo realizó un primer pago de USD 640 millones. Al año siguiente fue de USD 682 millones. Ya bajo el mandato macrista, el Tesoro giró USD 1.680 millones en 2016, USD 1.380 millones en 2017, USD 1.891 millones en 2018 y USD 1.868 millones en 2019. Ese fue el último pago hecho por el Estado. Desde ese momento el saldo pendiente -que también era de USD 1.900 millones- comenzó a actualizarse con una tasa de interés “final” de 9% anual.

Esa ventana de posibilidad se abrió porque si bien el plazo original de pago era de cinco años, el propio entendimiento rubricado por el entonces ministro Axel Kicillof preveía otros dos años de plazo adicionales, aunque con la particularidad de tener que afrontar ese interés, considerado alto en ese momento por la oposición al gobierno kirchnerista y que el propio Guzmán ya en funciones discutió.

El impago era algo que ya era esperado porque el Poder Ejecutivo se recostó en las últimas semanas en su expectativa sobre la renegociación de plazos y tasas de interés con ese organismo.El impago era algo que ya era esperado porque el Poder Ejecutivo se recostó en las últimas semanas en su expectativa sobre la renegociación de plazos y tasas de interés con ese organismo.

De esa manera, entre el primer impago de mayo de 2020, que Guzmán adelantó a los miembros del Club semanas antes y el de hoy, la deuda consolidada con ese organismo supera los USD 2.485 millones y seguirá actualizándose al 9%, al menos hasta que haya un acuerdo para cambiar las condiciones. Eso no sucederá, lo saben en ambos lados de la negociación, antes de que exista un nuevo programa financiero firmado con el FMI.

Desde la Casa Rosada aseguran que ahora la pelota está del lado del Fondo Monetario. Paralelamente a las gestiones ante líderes europeos, Guzmán -y luego Fernández- comenzaron un trabajo fino con el staff técnico del Fondo Monetario para acercar posiciones, aún lejos de la posibilidad de tener un programa cerrado en el corto plazo.

Lo que necesitaría el Poder Ejecutivo, en todo caso, sería una suerte de “bendición” a las conversaciones en marcha en medio del camino hacia el acuerdo que sirva para que el Club de París flexibilice su posición y no considere el 30 de julio que el país defaulteó la deuda.

La deuda consolidada con ese organismo supera los USD 2.485 millones y seguirá actualizándose al 9%, al menos hasta que haya un acuerdo para cambiar las condiciones.

La lectura que hacen en el Gobierno es que no se trataría de una cuestión de ruptura de contratos, sino que el Club de París es un organismo multilateral “particular”, que está más guiado por los oleajes geopolíticos de cada momento que en la letra tallada en piedra de los acuerdos.

Más de la mitad de la deuda argentina al Club de París está concentrada en dos países: Alemania (37%) y Japón (22%). Más atrás le siguen Holanda (casi 8%), España (6,68%), Italia (6,29%) y Estados Unidos (6,28 por ciento).

Entre la autocrítica y el cambio de piezas internas, el FMI analiza si ayudará a la Argentina

La onda expansiva del fracaso del acuerdo stand by que el Fondo Monetario Internacional firmó con el gobierno de Mauricio Macri en 2018 forzó al organismo a un recambio de piezas entre los principales puestos directivos. El 31 de agosto será el último día de trabajo de Alejandro Werner, todavía director del Departamento del Hemisferio Occidental y uno de los funcionarios más involucrados en aquella negociación inicial con la Argentina.

Así, se sumó a las salidas anteriores de Christine Lagarde como directora gerente, que dejó su lugar a Kristalina Georgieva, de su segundo David Lipton en febrero de 2020 y de Roberto Cardarelli, que fue desplazado de su cargo de jefe de la misión argentina y que fue reemplazado por Luis Cubeddu. Werner, en los hechos, ya había quedado fuera de la mesa de discusión con el Gobierno actual y su lugar era ocupado por su vicedirectora, Julie Kozack.

Junto con Lagarde y el jefe del staff técnico Roberto Cardarelli, fueron las tres caras visibles de esos meses de idas y vueltas entre el comienzo de las conversaciones en mayo de 2018 y el anuncio del segundo acuerdo en septiembre de ese año, tres meses después del primer programa financiero fallido.

Lo que necesitaría el Poder Ejecutivo sería una suerte de “bendición” del FMI a las conversaciones en marcha en medio del camino hacia el acuerdo que sirva para que el Club de París flexibilice su posición.

Con el cambio de Gobierno en 2019 y el anuncio de una reestructuración de la deuda con el FMI, las caras cambiaron en ambos lados de la mesa, tanto entre los funcionarios argentinos como los ejecutivos del Fondo. Kristalina Georgieva dejó su puesto en el Banco Mundial para hacerse cargo de la gerencia general, mientras que Lagarde pasó a ser la presidenta del Banco Central Europeo.

Por su lado, Roberto Cardarelli fue desplazado como jefe de misión y fue reemplazado por Luis Cubeddu. Cardarelli actualmente continúa en el Fondo Monetario como cabeza del equipo técnico que negocia con el gobierno de Marruecos. Asimismo, Lipton dejó su lugar en marzo de 2020 y actualmente trabaja como asesor en el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos.

El Gobierno necesitaría una suerte de “bendición” del FMI a las conversaciones en marcha en medio del camino hacia el acuerdo que sirva para que el Club de París flexibilice su posición. Ludovic Marin/Pool via REUTERSEl Gobierno necesitaría una suerte de “bendición” del FMI a las conversaciones en marcha en medio del camino hacia el acuerdo que sirva para que el Club de París flexibilice su posición. Ludovic Marin/Pool via REUTERS

Pero el tembladeral interno del FMI no terminó en el cambio de piezas. Recientemente, el organismo inició un doble proceso de revisión interna sobre la actuación de los funcionarios en la firma del Stand By de 2018, que terminó por ser el préstamo más grande de la historia de la institución.

Por un lado, el propio staff técnico realiza un informe denominado Ex Post y que suele realizarse para todos los créditos con montos que excedan la cuota original. Ese estudio fue iniciado a principios de año pero no tiene fecha de publicación, según explicó en su momento el portavoz del Fondo Monetario, Gerry Rice.

Recientemente, el organismo inició un doble proceso de revisión interna sobre la actuación de los funcionarios en la firma del Stand By de 2018, que terminó por ser el préstamo más grande de la historia de la institución.

Una segunda vía de autocrítica será el reporte que prepara la Oficina de Evaluación Independiente (OEI) del FMI que es una oficina autónoma que analiza errores y aciertos de la actuación del organismo en negociaciones y programas con distintos países.

En ese marco, el FMI ahora deberá decidir si tenderá un “salvavidas” al Gobierno para evitar el default con el Club de París. Desde Washington niegan que haya en la agenda inminente del organismo una misión del staff técnico hacia Buenos Aires, visita de la cual podría venir ese guiño que espera la Casa Rosada.

No sería la primera vez que un respaldo del FMI le ayudaría a la Argentina a continuar el proceso de reestructuración de deuda. En el oficialismo recuerdan aquella declaración del FMI en que el staff del Fondo consideró “insostenible” la deuda argentina y que sirvió como punto de partida de las discusiones con los acreedores privados.

Críticas de la oposición a Kicillof por el acuerdo “ruinoso”

El acuerdo firmado por Kicillof con los miembros del Club de París en 2014 levantó críticas en la oposición de ese entonces (que incluso estaba integrada por dirigentes que luego terminaron formando parte del Frente de Todos) en el momento de la firma y en años siguientes.

Sin ir más lejos, este lunes el ex ministro de Hacienda y Finanzas Alfonso Prat Gay cuestionó por Twitter las condiciones del entendimiento firmado por el ahora gobernador bonaerense. “Hoy vence el ruinoso acuerdo de Kicillof con Club de París: los punitorios más caros, el plazo más corto y una pena adicional de $900 millones al final de estos 60 días de gracia Una de las tantas deudas que le dejó el kirchnerismo a Juntos por el Cambio”, dijo.

El también ex presidente del Banco Central completó su mensaje por redes sociales al afirmar que “mientras que Cambiemos pagó casi USD 7.000 millones en capital e intereses, el Frente de Todos aumentó la deuda con Club de París en USD 2.800 millones (USD 2.300 millones con CFK y USD 500 millones con AF). Pero para CFK, ellos solo desendeudan!”, cerró.

En el mismo sentido escribió el legislador porteño Gabriel Solano, del Frente de Izquierda, que aseguró que “corresponde que recordemos que fue Kicillof, como ministro de Economía de CFK, quien renegoció la deuda y la incrementó de 6.706 millones a US$ 9.690 millones, admitiendo punitorios confiscatorios. Sí, U$S 3.000 millones más”, tuiteó.

Mariano Boettner

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HOTELES Y RESTAURANTES CIERRAN POR MILLARES

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Más de 12.000 establecimientos cerraron desde el inicio de la pandemia y todo hace suponer que está llegando una aceleración del desastre. Inflación, presión fiscal y caída del poder adquisitivo son una inapelable condena a muerte.

Desde que comenzó la pandemia, cerca de 12 mil restaurantes y hoteles cerraron en todo el país, y la actividad registra la crisis más grave de los últimos 40 años, de acuerdo con un informe difundido hoy. La actividad del sector se hundió a niveles comparables a los de 1980, alertó la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (FEHGRA).

«Nuestra realidad hoy es peor que el escenario más pesimista que proyectábamos. Ya desaparecieron 11.800 empresas, 3.800 más que en 2020, año en que cerraron sus puertas 8.000 establecimientos. En nuestro sector se perdieron 175.000 puestos de trabajo. Pero, además, con las nuevas restricciones que impiden el trabajo en la mayoría de nuestras pymes, la situación -que ya es crítica- empeorará aún más. No hay empresa que resista sin posibilidades de trabajar», advirtió la presidenta de FEHGRA, Graciela Fresno.

Desde el gobierno la respuesta no se hizo esperar:  la Secretaría Pyme de la Nación destacó la ampliación de créditos de $2.000 millones en la línea de créditos a tasa 0% para PyMEs, monotributistas y autónomos del sector turístico.

Indicó que el financiamiento llegará así a los $6.000 millones y estará vigente hasta el próximo 30 de junio. «Los créditos están destinados a capital de trabajo y tendrán un plazo de dos años, durante el primero de los cuales la tasa es del 0%, subsidiada por el Fondo Nacional de Desarrollo Productivo (FONDEP)», señaló.

Aseguró que «durante los doce meses subsiguientes la tasa será del 18% y desde el Fondo de Garantías Argentino (FOGAR) se otorgan los avales por el 100% de cada préstamo». Remarcó que «además, tendrán un año de gracia para comenzar a pagarlos».

Más allá de lo insuficiente de la ayuda ante la magnitud de la crisis, sería bueno recordar a las autoridades que por barato que sea el crédito otorgado los comerciantes, con sus establecimientos cerrados y acumulando deudas de impuestos, cargas sociales, salarios y servicios, no están en condiciones de devolver ni siquiera un porcentaje de ellos.

Y que las mismas normas laborales que desde el estado se han mantenido contra viento y marea sin atender el cambio de era y la necesidad de preservar las fuentes de trabajo con la lógica de un equilibrio con el capital que en la legislación argentina está ausente, sirvieron para empujar la informalidad o las figuras forzadas como las de los eventuales y temporarios que ahora quedan fuera de cualquier asistencia ante la crisis.

Lo que deja expuesta una sola realidad, tangible y dolorosa, que se observa al ver la cantidad de cierres de establecimientos con la consiguiente pérdida de puestos de trabajo.

Lo demás es márketing, discurso, propaganda…o simple chanterío.

FUENTE : LIBRE EXPRESION

 

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