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Opinión

Darío Turovelzky, el cerebro detrás de Telefe: “La industria está en una transformación, y más allá de la diversidad de plataformas cada vez hay más contenidos”

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“El minuto a minuto es tan violento que te hace tomar decisiones que no son las más adecuadas” reflexiona el SVP de Viacom para el cono sur en una charla exclusiva con Teleshow en la que repasa el presente de la empresa y los proyectos a futuro. Además cómo se gestó el pase de Santiago del Moro, los planes de Susana Gimenez para el 2019 y cómo se hace televisión en época de crisis: “Si cada uno tira para su molino no vamos a poder construir una mejor industria”

“Estamos muy contentos y orgullosos con el año que estamos teniendo en términos de performance y de audiencia. Un año muy contundente en cuanto a liderazgo”, dice Darío Turovelzky sobre el exitoso año de Telefe, que no solo ganó en el rating por séptimo año consecutivo, sino que también conservó el liderazgo en los 12 meses de 2018. “Es algo histórico que no se lograba desde hacía seis años”, apunta Turovelzky en una charla exclusiva con Teleshow.

La premisa del canal sigue siendo hablarle a la familia. “Buscamos entretener con ficción, con entretenimiento, con noticias, pero es el canal familiar por excelencia”, explica el responsable de los contenidos, que ya no solo tiene bajo su órbita lo que sucede en la grilla de Telefe.

Dario Turovelzky junto a Guillermo Campanini

Dario Turovelzky junto a Guillermo Campanini

Con la venta del canal hace dos años, Turovelzky que comenzó como productor de la señal se convirtió en el vicepresidente senior de Viacom para el cono sur. “Yo era el gerente de Programación, trabajando con otra gestión y otro equipo. Desde la llegada de Viacom tomo el coliderazgo de la compañía junto a Guillermo Campanini. Él, más enfocado en toda la parte de operaciones, finanzas, legales, recursos; y lo mío en contenidos, programación, producción, música, cine, digital y prensa. Y ya no solo con Telefe sino con todo lo que son las marcas de Viacom en el cono sur: MTV, Comedy Central, Paramount Channel y Nickelodeon“.

Según advierte el directivo, Viacom en un momento desvío el foco de la Argentina, concentrándose en México, Brasil y Colombia. Pero a partir de su adquisición, Telefe se convierte en usina de producción para todas las señales. De esta forma, más allá de los éxitos locales que implicaron programas como La Voz, 100 días para enamorarse o Sandro, el grupo de medios festeja el crecimiento respecto al año anterior en todas las señales.

—¿Cómo realizaron las sinergias entre los canales?

—Comenzó apenas Viacom adquiere Telefe. Desde el 1 de enero de 2017 cambiamos y creamos, por ejemplo, el bloque Nick Jr. en Telefe. En 15 días ya hubo una sinergia de equipos para congeniar contenidos, grilla, gráfica y todo lo que concierne a un programa; en un segundo generamos la primera sinergia de dos marcas. Y a partir de ese momento empezamos a generar sinergias no solo de programas entre ambos canales sino de comunicación.

—Me viene a la cabeza el reality de los hermanos Caniggia.

—Lo generamos para MTV, pero salía en Telefe y estaba en el top five de los cinco programas más vistos del día los domingos, después de Susana Giménez. A la hora de construir un programa, ya sea para Telefe o para las otras marcas, pensamos de qué manera puede aportar la otra marca. Despedida de solteros, un reality que hicimos, tenía su spin-off en MTV que se llamaba MTV After hours, y apenas terminaba en Telefe te ibas a ver MTV. En ese momento hicimos crecer MTV un 300%.

Dario Turovelzky junto a Marley en La Voz

Dario Turovelzky junto a Marley en La Voz

—MTV es un caso interesante de cómo tuvo que cambiar y adaptarse. La industria, ¿hacia dónde va?

La industria está en permanente transformación. Está claro que hay cambios de hábitos en las audiencias, lo podés ver con hijos o sobrinos que de repente no encienden el monitor de la tele pero están consumiendo el mismo contenido desde otro dispositivo o viendo material exclusivo desde otro lado. La clave está en el contenido, más allá de la diversidad de plataformas. Poder generar tu propio contenido para después poder producirlo, distribuirlo para cualquier territorio, cualquier plataforma y cualquier audiencia: ahí está la clave. Estamos en un momento de la industria donde cada vez hay más contenidos: se producen más series, más ficciones, más entretenimientos. Lo que pasa es que hay muchísimas más formas o plataformas para verlos. Lo que hay que lograr, de alguna manera, es poder concentrar la medición, todo junto. Porque hace años un programa en televisión abierta exitoso hacia 20, 25 puntos; y hoy, de repente hace 14 puntos y decís: “¿Eh…? Pero pará, hay dos millones de personas que están viendo el mismo capítulo en Telefe.com o en Mi Telefe”. Lo que falta, y creo que es un gran trabajo de la industria, es lograr la unificación y la integración de todas las mediciones.

—Hoy, ¿el rating está obsoleto?

—No sé si diría obsoleto, (pero) falta una parte. Se está trabajando para buscar esta integración de todas las plataformas. En Estados Unidos vos tenés el +3, el +10, que es la gente que se deja grabando programas y los ve tres días después. Aunque sume una porción pequeña, después te lo vuelve a sumar al contenido total.

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—En Telefe tomaron la decisión de terminar con el minuto a minuto. ¿Con qué tuvo que ver?

—Nosotros seguimos trabajando con Kantar IBOPE, estamos viendo nuevas herramientas, nuevos servicios, pero por el momento la herramienta del real time dejemos de utilizarla. Inclusive en un momento donde nos está yendo muy bien. No tiene que ver con descreer, sino con una metodología de trabajo. Y con trabajar para obtener nuevas herramientas del servicio.

—¿Y cómo fue el resultado de eso, en el día a día?

—Y… te da un poco más de vida (risas).

—Sin el minuto a minuto deben haber empezado a respirar distinto cuando en un programa están haciendo una nota, pero consulto básicamente sobre el final del día: ¿el número cambió en algo?

—No, no cambió en nada. Creo que para algunos productores ejecutivos, y en mi caso también, a veces estar tan enganchado con el minuto a minuto, medio “intravenoso”, te hace olvidar de algunas cosas. A veces el minuto a minuto es tan violento que te hace tomar decisiones que quizás no son las más adecuadas. Y eso, a veces, va en contra del propio contenido.

Dario Turovelzky junto a Xuxa

Dario Turovelzky junto a Xuxa

—Telefe siempre fue un canal que hizo ficción, y en la industria empieza a aparecer la posibilidad de que se unan el canal con la plataforma digital y la productora.

—En mayo de este año, en LA Screenings, en Los Ángeles, presentamos una nueva división de la compañía que se llama Viacom International Studios; VIS, le decimos. Es una división panregional que se encarga de desarrollar, producir y distribuir contenido para Telefe, para las marcas Viacom y para terceros, producidas en Argentina, en México, en Brasil, en Colombia o en Miami. Desde ese momento presentamos diez series premium que estamos empezando a pre producir. Entonces, cuando Viacom adquiere Telefe ve en el canal un potencial de capacidad de desarrollo, de producción y, a su vez, distribución.

—Se vuelve una usina.

—Se vuelve una usina no solo de los enlatados viejos, del catálogo, sino de generar nuevos contenidos. En los últimos meses hemos generado productos para Netflix, Amazon, Fox y Flow.

—¿Qué pasa en un año electoral en Telefe? ¿Cambia algo?

—El foco, como te dije antes, tiene que ver con entretener a la familia. Sin dudas hay una pata de noticias que va a estar abocada a cubrir las PASO, las elecciones, estar en el día a día. Seguramente en otros programas habrá invitados de la política y del escenario actual.

Dario Turovelzky y Guillermo Campanini

Dario Turovelzky y Guillermo Campanini

—¿Y qué pasa con el contexto económico del país, es un momento muy complicado? ¿Cómo afecta eso a la hora de definir la programación y manejar un canal?

Para nosotros fue un año muy bueno. Pero sin dudas, con cierta crisis o cierta recesión en algunas áreas, la industria publicitaria también pone el freno durante algunos meses. Pero lo que tenemos en contrapartida es que no somos solo Telefe, y entonces, a la hora de salir al mercado somos una oferta que va más allá de un canal de televisión.

—¿No tienen que hacer ajustes en la programación?

—De repente tenés que ir ajustando, o gestionando, y sin dudas hay que analizar cómo viene el mercado, dónde están parados los anunciantes. Todos sabemos también que es un negocio: hay gastos, hay ingresos, y las compañías, sobre todo una compañía americana como Viacom, tiene que ser rentable. Entonces, siempre hay que encontrar la forma y el modelo para que esto suceda.

Dario Turovelzky junto a Santiago del Moro y Guillermo Campanini en la firma del contrato.

Dario Turovelzky junto a Santiago del Moro y Guillermo Campanini en la firma del contrato.

—¿La televisión extraña a alguien cuando alguna figura se aleja?

—Hay figuras que si no están en televisión, la gente las termina extrañando. Figuras como Marcelo (Tinelli), Susana (Giménez), Mirtha (Legrand). No es que la televisión deja de funcionar si no están, pero ellos le dan un valor agregado a la televisión, que la eleva.

—La hacen más linda.

—La hacen más linda.

—Se suma Santiago del Moro a la pantalla de Telefe.

—Estamos muy contentos. Santiago tenía una relación genial y bárbara con América y fue una decisión absolutamente suya. Quería cambiar, quería tener un nuevo aire, nuevos desafíos, y realmente fue él quien nos vino a buscar.

—¿Qué se puede decir sobre lo que va a hacer?

—Va a ser un programa que le va a calzar como anillo al dedo.

—Me estás diciendo un montón (risas).

—Va a venir a hacer un programa de entretenimientos.

—¿Diario?

—No está confirmado todavía.

—¿No te llamaron de América diciéndote que ni se te ocurra llevarte a Santiago?

—No, es que fue una decisión de él. Tengo una relación muy directa con todos los canales, con todos los directores de programación, y hay un diálogo en ese sentido: nadie le va a ir a buscar o a sacar a nadie salvo que esa persona se quiera ir. Y ahí sí voy a ser el primero que va a estar para traerlo.

Darío Turovelzky a solas con Teleshow

Darío Turovelzky a solas con Teleshow

—¿Alejandro Fantino en Telefe?

—No. Alejandro es bárbaro, me he juntado en una oportunidad para conocerlo porque no lo conocía personalmente; te estoy hablando hace un año. Pero por el momento entiendo que está en Animales sueltos, y que está en América.

—¿Luis Novaresio?

—Es un gran, gran periodista. Un talento bárbaro.

—¿Te gustaría tenerlo?

—Hay muchos artistas que me encantaría poder tener. Esto también es un negocio y no puedo tener más artistas que programas para presentar.

—En los últimos días se especuló mucho por la salida de Nicolás Repetto de El noticiero de la gente, y uno de los nombres que sonó fue Novaresio.

—No.

—¿Cómo va a estar Susana en 2019?

Ya estamos empezando a trabajar en el programa del año que viene. Nos juntamos con el productor ejecutivo y el equipo para empezar a delinear qué vamos a hacer para el próximo año.

—¿Pero la idea es que vuelva a un formato semanal o que siga con los especiales?

—Haber hecho los especiales nos dio un aire diferente: a Susana se la vio en otro ámbito, aggiornada, fresca, en una cotidianeidad que no es común verla, tirándose por tirolesa con Verónica Castro por uno de los carriles más largos del mundo. Eso tiene que ver cuando te hablaba de innovación: no quedarnos encasillados con historias viejas o con formas de trabajar antiguas. Con 100 días para enamorarse, lo primero que dijimos es: “Necesitamos buscar una historia que identifique, que genere empatía con la gente, que tenga los temas de la coyuntura social impuestos en una tira con esto de las parejas que están hace más de 20 años y dicen ‘Che, ¿nos tomamos un tiempo?'”. Es algo que en cualquier charla de amigos o de parejas surge algo o podría surgir, no es algo inverosímil o disparatado.

—Entonces sabemos que Susana va a estar en la pantalla, pero no sabemos de qué forma: una vez por semana o con especiales.

—Pueden ser las dos, inclusive.

—¿Marley y Mirko?

—Con Marley, el lunes 14 de enero arrancamos con Minuto para ganar y estamos trabajando en la pre producción de Por el mundo.

—¿Ya lo firmaste a Mirko como figura del canal?

—(Risas) Esa es una negociación que todavía estamos hablando con Alejandro (Wiebe), con Marley. Mirko es un divino total: sin dudas, le da un valor agregado. Pero Marley es un talentosísimo: tiene una cabeza de productor, de programador.

—Además de Minuto para ganar, ¿qué es lo primero que viene?

Campanas en la noche. No sé si viste Amar después de amar, en 2017 (con Mariano Martínez y Eleonora Wexler, entre otros). Tiene esa lógica de ser un drama con cierta línea de suspenso o de thriller. Se terminaron las grabaciones: vi los primeros capítulos y no podés parar de verlos.

—¿No da miedo grabar todo antes del aire?

—Tiene sus pros y sus contras. Nos pasó con La Leona, y con Amar después de amar también estábamos en esa línea. Por un lado, en lo que es una fábrica de producción, tenés que trabajar, generar y ganarle al tiempo y la productividad. Pero por otro lado te deja fuera de alguna cuestión como en 100 días… que estábamos mucho más cerca del aire, donde podés jugar con cierta efeméride o coyuntura social. Vuelvo para atrás a lo del contenido: es espectacular, va más allá de si estás al día o relacionado con la actualidad.

Momento histórico de la TV cuando Marcelo Tinelli y Susana Gimenez grabaron un spot juntos para ambos canales

Momento histórico de la TV cuando Marcelo Tinelli y Susana Gimenez grabaron un spot juntos para ambos canales

—Tenés cinco televisores en tu casa y bastantes más en la oficina. ¿Cómo les decís a tus hijos que dejen la tablet?

—Y… es un gran desafío. Mis hijos algo de tele ven por donde se están criando, pero te das cuenta, hablás con otros chicos y te hablan de La Voz, de algunos personajes de 100 días. “¿Cuándo vuelve Marley con Mirko?”. Te hablan de Minuto para ganar: “Queremos ir al programa”. Y tal vez, no miran televisión. Entonces vuelvo a cómo hacemos para llegar con nuestra maquinaria de comunicación a todas estas audiencias que tal vez hoy no se sientan como nos sentábamos nosotros en el sillón con la familia, pero que lo están viendo.

—Que sea un gran 2019 para todos los canales, porque dan trabajo a mucha gente.

—No sé si te acordas el año pasado ese spot que hicimos de sumar, que eran Susana y Marcelo.

—Sí, que se enojó Mirtha; lo recuerdo perfecto.

—Sí, me llamó también. Creo que tiene que ver con eso. Si cada uno tira para su molino no vamos a poder construir una mejor industria. Estoy hablando no solo de los canales, sino de cada una de las asociaciones, de los sindicatos, de las productoras. Obviamente que existe la competencia y cada uno quiere ganar en lo suyo pero tenemos que construir entre todos, elevar a otro nivel la industria de los contenidos, sea para televisión, para cable, para radio, para donde sea. Tenemos que de alguna manera abrazarnos y empujar para adelante para que haya más fuentes de trabajo, mayores contenidos, mejores contenidos, que puedan ser más exportables en el mundo, y que nuestros contenidos vuelvan a ser lo que fueron en los 90.

—¿Argentina tiene que envidiarle a otros países en cuanto a la producción de contenidos o seguimos siendo competitivos?

—Seguimos siendo muy competitivos y somos muy buscados en términos de talento y mano de obra. Siempre se elogia afuera que tenemos una percepción, una sensibilidad sobre los contenidos diferente, o que ven con otros ojos desde afuera.

Infobae

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MIGUEL PICHETTO: “LOS MAPUCHES TIENEN APOYO DE ABOGADOS MONTONEROS, SU PROCLAMA ME RECUERDA MUCHO A LA DEL ERP”

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El Auditor General de la Nación analizó el escenario político y electoral en una extensa entrevista con Infobae. Su mirada sobre el rol de Cristina Kirchner, la pelea por el liderazgo en Juntos por el Cambio y una advertencia por el conflicto en el sur del país

A los 70 años, a Miguel Ángel Pichetto ya no le preocupa sonar políticamente incorrecto. Aliviado por la vuelta paulatina a la normalidad luego de “la cuarentena interminable”, expresa su aversión a los debates por zoom porque son antinaturales. Y se queja sin vacilar del “exceso de falso progresismo”, que distrae y corre el debate de los problemas reales de la Argentina: “Vivimos hablando de cuestiones de género que son modelos escandinavos. Estoy a favor de todos los derechos individuales, pero no de cambiar el lenguaje con todes y esas pavadas”.

El auditor General de la Nación no dejará charco sin pisar durante una charla de 50 minutos en la redacción de Infobae: el rol de Cristina Kirchner; la figura de Macri y la pelea por el liderazgo en Juntos por el Cambio; los Mapuches y su punto de contacto con Montoneros; la irrupción de los liberales en la escena política; la revalorización del capitalismo y, por supuesto, su mirada sobre qué puede pasar en los comicios del 14 de noviembre.

-Luego del resultado de las PASO vimos cambios de Gabinete e internas a cielo abierto en el oficialismo. ¿Cómo analiza el escenario político a 35 días de las elecciones legislativas?

-Han ocurrido algunos acontecimientos en el seno del gobierno nacional, con dos claras intervenciones en las jefaturas de Gabinete: el doctor (Juan) Manzur busca recuperar la relación con los gobernadores y la estructura federal, que fue abandonada porque se gobernó para lo que yo denomino la República del AMBA. Y en la provincia de Buenos Aires se sumaron Martín Insaurralde y Leonardo Nardini, dos intendentes que van a ser parte protagónica del gobierno de (Axel) Kicillof, para lograr una reconciliación con los barones del conurbano.

Creo que la vicepresidente (Cristina Kirchner) tiene una comprensión de los problemas del gobierno nacional y de la Provincia de Buenos Aires, visualiza la falta de relacionamiento con gobernadores e intendentes. Indudablemente debe estar valorando eso como parte del resultado de las PASO, pero creo que igual les va a costar mucho.

-¿Usted no ve posible que se revierta el resultado de la elección?

-No subestimo al Gobierno ni al peronismo en la provincia de Buenos Aires, y Juntos por el Cambio haría muy mal en subestimarlo, pero creo que es muy difícil que puedan recuperar votos. Vengo de recorrer parte del conurbano y tengo la sensación de que hay una fractura entre la gente y el gobierno.

Hay algo que es de contenido más emocional que ya no se arregla con ayuda económica. Lo que la gente perdió en el proceso largo de la cuarentena indefinida está muy presente en sus emociones. Ha habido hechos muy dolorosos de aislamiento, de soledad y fractura afectiva, También en el que perdió a un ser querido y no lo pudo despedir. Son datos concretos y me parece que no son reparables a través de mecanismos de ayuda directa.

-¿Qué camino puede tomar el Gobierno si se repite o se amplía el resultado de las PASO?

-En lo personal, creo que el Presidente (Alberto Fernández) debe generar un cambio de rumbo.

-¿Tiene autonomía para hacerlo?

-Indudablemente, (Alberto Fernández) ha tenido una debilidad mayor después de las PASO porque se generó una crisis política e institucional. Sin embargo, hay que analizar que le quedan dos años por delante. Esto va a requerir de procesos novedosos, de salir de la fractura y la colisión, de archivar ese discurso de campaña que dice que no le vamos a dar un peso al FMI porque se lo sacamos a los pobres.

-Los antecedentes de derrotas electorales del kirchnerismo en el poder (las legislativas de 2009 y 2013) indican lo contrario, hubo una profundización del modelo que representa Cristina Kirchner

-Esta derrota no permite una radicalización hacia una izquierda dura. No hay espacio. El resultado de las Primarias le puso el punto final a lo que yo denomino la ideología del pobrismo, que es pensar que los problemas se resuelven con más planes, rezando y creyendo que la Argentina es mejor si es uniformemente más pobre y si la propiedad privada es un derecho secundario. Yo estoy en la antítesis de ese pensamiento oscuro.

Miguel Ángel Pichetto visitó la redacción  de Infobae y analizó el escenario electoral a 35 días de las elecciones legislativasMiguel Ángel Pichetto visitó la redacción de Infobae y analizó el escenario electoral a 35 días de las elecciones legislativas

-¿Sugiere que el oficialismo debería virar hacia un acuerdo de gobernabilidad? ¿Es posible?

-Creo que debe tomar decisiones racionales. Cualquier esquema tiene que pasar por un Congreso nacional que va a ser renovado.

-Uno de los primeros acuerdos a negociar no es menor porque deben definir la designación de la reemplazante de Elena Highton de Nolasco en la Corte Suprema

-En este momento eso lo veo imposible. El reemplazo para la doctora Highton requiere de una voluntad común del oficialismo y la oposición. Pero si la candidata es una militante enfervorizada, difícilmente pueda lograr el acuerdo de la otra parte. Se requiere de una figura de racionalidad, de antecedentes que permitan que en el Senado logre la mayoría. El problema es que la Argentina tiene una gran imposibilidad de acuerdos políticos cuando la construcción parlamentaria requiere dos tercios; por eso hace 12 años que no tenemos Defensor del Pueblo de la Nación.

-¿Extraña el Congreso cuando asoman debates de este tipo?

-Si, extraño todo. Estuve 26 años en el Congreso: ocho como diputado nacional y 18 como senador, parte de mi vida transcurrió allí. Extraño esa adrenalina, aunque no sé si hubiera soportado esta etapa (de virtualidad) en el Senado. De todos modos, ahora no quise ser candidato a diputado pese a que me ofrecieron ir en la lista de Santilli. Hay etapas que ya fueron.

-Volvamos al foco electoral: se habla mucho del efecto de las PASO en el oficialismo, pero no de lo que sucede en la oposición. ¿En la elección de noviembre se dirime el liderazgo de Juntos por el Cambio para 2023?

-Indudablemente, va a marcar a algunas figuras que hoy ya están expuestas en la opinión pública. Larreta hizo una apuesta bastante audaz: esto de poner a Vidal en CABA y lanzar al ruedo a Santilli en la Provincia de Buenos Aires, me pareció una decisión política de envergadura, y es indudable que le ha ido bien. Vamos a ver cómo concluye en noviembre. Creo que se puede mantener la diferencia, pero hay que hacer el esfuerzo para lograrlo.

-¿Eso lo posicionaría definitivamente como la referencia principal del espacio?

-Se verá. Creo que hay dirigentes en el radicalismo que son muy importantes: Alfredo Cornejo, que va a hacer una gran elección en Mendoza y será senador, es una figura que emerge con un un partido nacional atrás. Gerardo Morales también. Además hay un Macri presente que crece en las encuestas.

-¿Asoma entonces una disputa por ese liderazgo entre Larreta y Macri?

-El ex Presidente ha tenido una actitud de mucha prudencia, asistió a las reuniones cuando lo convocaron, ha viajado, diría que ha trabajado para mantener la unidad de la coalición.

-Pero en un momento habrá que definir si…

-(Interrumpe) En algún momento, lógicamente. Acá no es como en los países europeos o en los Estados Unidos, donde un ex Presidente arregla el jardín y pasea el perro. Un ex jefe de Estado en la Argentina sigue gravitando. Hay que analizar esto y entender que Macri es un activo político importante de Juntos por el Cambio. Lo de las candidaturas después se verá.

-¿Usted no lo corre de la pelea?

-Los liderazgos me parece que hay que construirlos en una Primaria, es el mecanismo para que Juntos por el Cambio pueda tener candidatos que son de la coalición.

-Me interesa ese concepto de que el liderazgo para 2023 se va a definir en una PASO

-El mecanismo de la Primaria ha demostrado que la competencia hace bien. Los duelos Santilli – Manes (PBA), Vidal – López Murphy (CABA), Juez – Negri (Córdoba) o las cuatro listas de Santa Fe ayudaron a construir un electorado amplio y diverso, con vigas centrales que lo hacen muy potente.

En mi caso personal, yo estoy trabajando para consolidar la estructura de un Peronismo Republicano que es parte de la coalición. Todavía no hay un instrumento partidario porque hacer un partido en la Argentina lleva su proceso, pero creo que este año va a estar terminado. Nosotros también aspiramos a participar.

-¿Usted se ve compitiendo en una gran interna con Larreta o Macri y la UCR?

-No lo descarto. Si no lo hago va a haber muchos compañeros peronistas de la corriente nacional que no se van a sentir contenidos. Creo que sería un aporte a la coalición como representante de un espacio que esta identificado con el peronismo tradicional.

El ex senador nacional rechazó ser candidato a diputado y no descarta competir en una interna de Juntos por el Cambio para 2023El ex senador nacional rechazó ser candidato a diputado y no descarta competir en una interna de Juntos por el Cambio para 2023

El fenómeno liberal, el capitalismo y el conflicto con los mapuches

-¿Hay lugar para una tercera vía en medio de esta grieta política?

-No hay espacio para la tercera vía en la Argentina. Hay un diseño de dos coaliciones muy potentes, y una está más identificada con la centroizquierda, los movimientos sociales, sectores del PC y el mundo cultural de la misma izquierda. Ese espacio también tiene una política internacional inexplicable, de vínculo con países oscuros como la Venezuela de Maduro, el gobierno de Cuba o la convalidación en silencio de la dictadura atroz de Daniel Ortega (Nicaragua), que es peor que la dictadura de Somoza que derrotaron en su momento. Son todos marcos ideológicos de un país que atrasa.

-Sin embargo, en este escenario parece haber un revival del liberalismo que se propone como nueva opción

-Más que liberalismo, yo creo que hay una revalorización del capitalismo, de entender que el plan (social) es un hecho circunstancial que no se puede sostener todo el tiempo. Argentina debe generar las condiciones y un gobierno con una visión capitalista, porque los países que crecen y se desarrollan fundamentalmente son capitalistas. Incluso China, con el Partido Comunista al frente, es una economía capitalista porque el PBI se explica por la actividad privada; casi el 80% es privado. Los países de Europa, los más importantes de Latinoamérica, todos tienen la comprensión de que el capitalismo es el camino.

-¿Cuáles fueron los detonantes que provocaron lo que usted ve como una revalorización del capitalismo en la Argentina?

-Que el mundo del pobrismo es un mundo sin salida… En las PASO hubo muchos votos de gente pobre, humilde del conurbano, que a lo mejor hasta recibe el plan y no le alcanza. Lo que te dice la gente abajo es: “El plan está bien, pero consigan trabajo”. También hay un crecimiento por el lado de la centroderecha, pero creo que es más para que el Estado garantice el orden y la seguridad. Tenés que evitar que los mapuches hagan cualquier cosa en la zona cordillerana porque están armados y tomando tierras privadas.

-¿Cuál es su análisis de lo que ocurre en el sur con los Mapuches?

-Es un escenario muy complejo porque son ideas separatistas, ya no se trata de reivindicaciones de comunidades originarias que tienen derecho al reclamo por la tierra. Han hecho una proclama que me recuerda mucho la del ERP cuando entró en la selva tucumana.

En Bariloche quemaron instalaciones de Vialidad y máquinas porque eran usadas para “correr la nieve de los oligarcas que van a esquiar al cerro. Estos son los argumentos del documento que saca la comunidad mapuche que reivindica estos hechos. Estamos frente a escenarios demenciales, con la idea de la creación del Estado mapuche como autónomo, separado del Estado argentino, donde la ley nacional no tiene ninguna vigencia.

-Esta comparación que realiza con el ERP no me parece casual, usted cree que hay alguna…

-(Interrumpe) Hay componentes ideológicos, claro, y radicalizados. Hay una logística y tienen apoyo de abogados que se denominan montoneros. Está un dirigente montonero realmente de mucha historia, uno de los hombres principales que estaba al lado de Firmenich, que se llama Roberto Cirilo Perdía, es abogado y ha estado patrocinando a estas comunidades y a esos grupos violentos. Estos acontecimientos no son nuevos, han explotado con el caso (Santiago) Maldonado, que fue calificado como desaparición forzada y no lo era porque el joven se había ahogado.

-¿El avance del conflicto se da por una subestimación del problema por parte de los gobiernos nacionales?

-Este hecho tampoco es nuevo en Chile, en la zona de la araucanía hay toda una reivindicación mapuche. Hay procesos que están siendo coincidentes. Jones Huala está cumpliendo una condena en Chile, probablemente en un año quede en libertad y vuelva a Bariloche. Esto es complicado porque además hay una reivindicación y una convalidación de los organismos nacionales: el INADI actúa convalidando, la Procuración del Tesoro… el doctor (Carlos) Zannini retiró la demanda de recuperación de parques nacionales.

-Ahí entonces hablamos de complicidad

-No sé si esa es la palabra o si hay un exceso, un dejar hacer y un reconocimiento que no tenían estas comunidades sobre tierras que no eran propiedad de ellos y las ocupan con métodos violentos. Además hay un debate muy interesante: el paleontólogo e historiador Rodolfo Casamiquela, que estudió el tema, indica que los pueblos originarios en el lado argentino son los tehuelches , que eran agricultores y fueron exterminados por los mapuches que entraban en malón. Eso determinó que Julio Argentino Roca, un gran argentino, avanzara sobre el desierto y ocupara la Patagonia. Toda esta historia está estudiada y documentada.

-¿Qué debería hacer el Gobierno?

-Restablecer el orden. A mi me parece lamentable que se haya calificado estos hechos como delitos comunes. Coincido que son acciones insurreccionales y algunas tienen características de terroristas. La gobernadora ha definido las acciones de la quema de vialidad como una acción terrorista. Además la declaración es una reivindicación de una acción militar – terrorista.

El conflicto con los mapuches en el sur argentino inquieta a Pichetto: "Son ideas separatistas de grupos armados que no reconocen las leyes nacionales"  El conflicto con los mapuches en el sur argentino inquieta a Pichetto: “Son ideas separatistas de grupos armados que no reconocen las leyes nacionales”

El vínculo con Mauricio Macri y su mirada sobre Cristina Kirchner

-¿Habló con Macri últimamente?

-Cuando está en la Argentina dialogo semanalmente. Desde que viajó (a Miami) no lo hice. Sí intenté con una llamada telefónica hace unos días, pero no pude comunicarme: Se ve que estaba en alguna actividad.

-¿Cómo analiza el llamado a indagatoria del ex Presidente por presunto espionaje a familiares de las víctimas del ARA San Juan?

-Cuando la Justicia se mete en la política, y mucho más en el marco de un proceso electoral, tenemos problemas. Lo veo en ese marco: repartimos heladeras, damos subsidios, lo convocamos a indagatoria a Macri que es el mal y le echamos la culpa de que escuchó a gente que había perdido a un familiar. Si alguien hizo eso en algún nivel intermedio, es miserable. Yo descarto que el ex Presidente haya planteado una cuestión de esa naturaleza.

-La Justicia también sobreseyó a Cristina Kirchner en la causa del Memorándum con Irán

-En ese caso siempre sostuve lo mismo: nunca lo consideré un delito. Mucho menos cuando (la decisión) fue ratificada por la mayoría de las dos cámaras del Congreso. Sí lo consideré un error de política internacional, pero los errores en política se pagan en las urnas. No me parecía una cuestión judiciable, como tampoco lo era el dólar futuro. Me parece que esta decisión es correcta.

-¿Nunca volvió a hablar con ella?

-No, nunca, ni siquiera después de que terminó su Gobierno. Ahí tuvimos un cruce, una incomprensión. Recién había empezado el gobierno de Macri. Creo que fue la última charla que tuve con ella, un diálogo telefónico en el mes de diciembre. Igual, no me vas a encontrar en ninguna entrevista difamándola, atacándola, judicializando la política. Sí entendí, a partir de 2016, que el peronismo tenía que construir otro camino . Igual, antes de que yo me fuera con Macri se fueron otros, pero prefiero no hacer nombres.

Marcos Quintans

FUENTE : INFOBAE

FOTO TAPA : DIARIO RIO NEGRO

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Opinión

EL GOBIERNO CANTA «SOÑAR Y NADA MÁS, CON MUNDOS DE ILUSIÓN»

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Tratar de cambiar la realidad con una ley es propio de quien no sabe como gestionarla. Y hasta una buena idea puede terminar convertida en un anuncio tan rimbombante como vacío.

 

El presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, anunció que mañana ingresará un proyecto de ley para convertir los planes sociales «en trabajo genuino», con impacto en diversas actividades de la economía nacional que se están reactivando.

«Mañana ingresaremos la ley que convierte los planes sociales en trabajo genuino para salir de la emergencia del plan y construir un puente hacia el trabajo para casi un millón de argentinos y argentinas», publicó Massa aunque no incluyó los detalles del proyecto.

A su vez el presidente Alberto Fernández destacó la decisión gubernamental de transformar los planes sociales en trabajo, lo cual se concretó en anuncios en diversos rubros realizados en sus ahora habituales caminatas, cuaderno en mano, por diferentes barrios del conurbano.

Y así lo hicieron desde la mayoría de los ministerios, demostrando que el mensaje «plan por trabajo» ha sido elegido como el eje de la campaña electoral que ya comenzó. Aunque cueste mucho entender como podrá llevarse adelante, más allá de una ley que -aún que fuese buena y raramente bien redactada, algo que no caracteriza al parlamento argentino- no puede hacer otra cosa que fijar reglas de juego para una cuestión que requiere pasos puntuales que hoy resultan imposibles en el país.

¿Crear trabajo en medio del creciente cepo al dólar que inhibe las inversiones, espanta empresas y acentúa la inflación y la fuga de capitales al exterior?…

¿Hacerlo cuando el 49% de la población económicamente activa de la Argentina se encuentra en la informalidad laboral?, ¿es lógico pensar que será posible crear nuevos empleos cuando no se ha podido regularizar la mitad de los existentes?…

En el país del «combatiendo al capital» siempre mal entendido se está por producir una sinrazón más que seguirá empujando nuestra economía hacia su extinción: el estado creará trabajo con reglas propias de la flexibilización más salvaje mientras le niega al capital privado el derecho a siquiera debatir una modernización de las leyes laborales.

De manera tal que ahora un tercio de la masa laboral -la que trabaja en forma registrada- y la totalidad de la fuerza privada de nuestra actividad económica deberán sostener con su esfuerzo a los tercios de trabajadores informales y con sus impuestos a los nuevos «regularizados» al solo conjuro del voluntarismo y las necesidades electorales del gobierno. Un disparate que, de no ser de imposible cumplimiento por la torpeza del planteo, bien podría asustar por su pretensión.

En el reino de la desmesura en el que vive el gobierno de Alberto Fernández, enloquecido en un espiral de disparates que lo llevan hacia su propia destrucción, la idea de gobernar emitiendo y resolver pretendiendo llega con esta ley a niveles de paroxismo. La única manera de crear trabajo genuino es con el crecimiento de la economía, de la inversión, de la estabilidad y de la moneda; cuatro cosas en crisis de extinción en el país de hoy.

Se votará la ley, aplaudirá la grada, batirá parches el gobierno y acompañaran los amanuenses de turno. Pero la única consecuencia real será más emisión, más inflación, más informalidad, más poder para gremios y líderes piqueteros, convertidos estos por la ley en verdaderos gerentes de gigantescas empresas sin sede ni reglamento pero con miles de empleados,  y menos crecimiento de la economía nacional. De desarrollo, por supuesto, ni hablemos…

Aunque dejemos para el final lo que seguramente es la cuestión más profunda de toda esta puesta en escena electoral: los argentinos sin trabajo, esos que son arriados como animales para engrosar columnas de protesta y deben dejar en manos de sus «líderes» parte de la exigua ayuda estatal que reciben en forma de plan, realmente quieren cambiar ese tipo de asistencia por trabajo genuino. Y no va a caer en la trampa; cuando vea de que se trata seguirán tan enojados con el gobierno como lo están hoy.

¿Cuánto falta para que se vote una ley que nos ordene a todos ser felices?…por ahí se consigue.

FUENTE : LIBRE EXPRESION

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Opinión

¿CANSARON LAS CONSIGNAS FORZADAS POR LAS MINORÍAS?

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Lo ocurrido con la actriz Mercedes Moran, abucheada en el Teatro Colón al pretender incluir consignas feministas en una función de ópera, ayuda a reflexionar sobre lo que está cambiando en el país.

El Festival de Cine de Mar del Plata de 2018 arrancó con abucheos al secretario de Cultura de Nación que por esos años era Pablo Avelluto. Una sala colmada por grupos feministas, por entonces en plena militancia para conseguir la aprobación de la ley del aborto, aprovechó la ocasión para volcar en forma de repudio su inocultable militancia kirchnerista.

De otra manera no puede entenderse la actitud de repudio al representante de un gobierno que había resuelto hacer lo que durante 12 años se negaron a aceptar tanto Néstor como Cristina Kirchner: habilitar el debate parlamentario de la cuestión de la interrupción voluntaria del embarazo y además dejar a sus representantes en libertad para elegir que postura era más afín a sus principios y conciencia.

La actriz Mercedes Moran, presente en la sala, sostuvo que lo que le había ocurrido al ministro «es algo a lo que los políticos se exponen cada vez que hacen una aparición pública. Estamos todos dentro de una estructura de un modelo patriarcal, donde el poder y la sabiduría, la inteligencia y la fuerza la tienen los hombres. Así que no hay posibilidades de escapar a estas cosas» afirmó.

Hace pocos días, durante una función de ópera del Teatro Colón, la actriz subió al escenario para hablar acerca de feminismo y otras cuestiones de género. El abucheo de todo el público llegó a tal magnitud que Moran debió abandonar su intento y ni siquiera pudo presentarse al saludo final. ¿La conformará ahora que le digan que ese repudio es al que se exponen quienes representan una determinada línea de pensamiento?, ¿o será de los que creen que abuchear a quien no comparte mis ideas es un acto de protesta pero cuando el repudiado soy yo se trata de una agresión fascista?.

Algo está cambiando en la Argentina. La sociedad rompió la cuarta pared de su realidad y quiere ahora participar activamente de toda puesta en escena. Se terminó el grosero espectáculo de las minorías imponiendo a las mayorías, con la fuerza del estado como cómplice, pensamientos, consignas y hasta leyes que no están en el interés de los argentinos.

Bienvenida la militancia, bienvenida la defensa de los derechos de todos los argentinos, bienvenida la diversidad y el respeto a las minorías. Pero basta de iluminados y propagandistas -generalmente bien pagos por el poder de turno- que se sienten con derecho a imponer a los demás lo que los demás no tienen interés en escuchar o directamente agrede sus más íntimas convicciones.

Está bueno esto de que las mayorías dejen de ser silenciosas…porque si lo son, no sirven para nada.

 

FUENTE :  LIBRE EXPRESION

 

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