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Opinión

Darío Turovelzky, el cerebro detrás de Telefe: “La industria está en una transformación, y más allá de la diversidad de plataformas cada vez hay más contenidos”

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“El minuto a minuto es tan violento que te hace tomar decisiones que no son las más adecuadas” reflexiona el SVP de Viacom para el cono sur en una charla exclusiva con Teleshow en la que repasa el presente de la empresa y los proyectos a futuro. Además cómo se gestó el pase de Santiago del Moro, los planes de Susana Gimenez para el 2019 y cómo se hace televisión en época de crisis: “Si cada uno tira para su molino no vamos a poder construir una mejor industria”

“Estamos muy contentos y orgullosos con el año que estamos teniendo en términos de performance y de audiencia. Un año muy contundente en cuanto a liderazgo”, dice Darío Turovelzky sobre el exitoso año de Telefe, que no solo ganó en el rating por séptimo año consecutivo, sino que también conservó el liderazgo en los 12 meses de 2018. “Es algo histórico que no se lograba desde hacía seis años”, apunta Turovelzky en una charla exclusiva con Teleshow.

La premisa del canal sigue siendo hablarle a la familia. “Buscamos entretener con ficción, con entretenimiento, con noticias, pero es el canal familiar por excelencia”, explica el responsable de los contenidos, que ya no solo tiene bajo su órbita lo que sucede en la grilla de Telefe.

Dario Turovelzky junto a Guillermo Campanini

Dario Turovelzky junto a Guillermo Campanini

Con la venta del canal hace dos años, Turovelzky que comenzó como productor de la señal se convirtió en el vicepresidente senior de Viacom para el cono sur. “Yo era el gerente de Programación, trabajando con otra gestión y otro equipo. Desde la llegada de Viacom tomo el coliderazgo de la compañía junto a Guillermo Campanini. Él, más enfocado en toda la parte de operaciones, finanzas, legales, recursos; y lo mío en contenidos, programación, producción, música, cine, digital y prensa. Y ya no solo con Telefe sino con todo lo que son las marcas de Viacom en el cono sur: MTV, Comedy Central, Paramount Channel y Nickelodeon“.

Según advierte el directivo, Viacom en un momento desvío el foco de la Argentina, concentrándose en México, Brasil y Colombia. Pero a partir de su adquisición, Telefe se convierte en usina de producción para todas las señales. De esta forma, más allá de los éxitos locales que implicaron programas como La Voz, 100 días para enamorarse o Sandro, el grupo de medios festeja el crecimiento respecto al año anterior en todas las señales.

—¿Cómo realizaron las sinergias entre los canales?

—Comenzó apenas Viacom adquiere Telefe. Desde el 1 de enero de 2017 cambiamos y creamos, por ejemplo, el bloque Nick Jr. en Telefe. En 15 días ya hubo una sinergia de equipos para congeniar contenidos, grilla, gráfica y todo lo que concierne a un programa; en un segundo generamos la primera sinergia de dos marcas. Y a partir de ese momento empezamos a generar sinergias no solo de programas entre ambos canales sino de comunicación.

—Me viene a la cabeza el reality de los hermanos Caniggia.

—Lo generamos para MTV, pero salía en Telefe y estaba en el top five de los cinco programas más vistos del día los domingos, después de Susana Giménez. A la hora de construir un programa, ya sea para Telefe o para las otras marcas, pensamos de qué manera puede aportar la otra marca. Despedida de solteros, un reality que hicimos, tenía su spin-off en MTV que se llamaba MTV After hours, y apenas terminaba en Telefe te ibas a ver MTV. En ese momento hicimos crecer MTV un 300%.

Dario Turovelzky junto a Marley en La Voz

Dario Turovelzky junto a Marley en La Voz

—MTV es un caso interesante de cómo tuvo que cambiar y adaptarse. La industria, ¿hacia dónde va?

La industria está en permanente transformación. Está claro que hay cambios de hábitos en las audiencias, lo podés ver con hijos o sobrinos que de repente no encienden el monitor de la tele pero están consumiendo el mismo contenido desde otro dispositivo o viendo material exclusivo desde otro lado. La clave está en el contenido, más allá de la diversidad de plataformas. Poder generar tu propio contenido para después poder producirlo, distribuirlo para cualquier territorio, cualquier plataforma y cualquier audiencia: ahí está la clave. Estamos en un momento de la industria donde cada vez hay más contenidos: se producen más series, más ficciones, más entretenimientos. Lo que pasa es que hay muchísimas más formas o plataformas para verlos. Lo que hay que lograr, de alguna manera, es poder concentrar la medición, todo junto. Porque hace años un programa en televisión abierta exitoso hacia 20, 25 puntos; y hoy, de repente hace 14 puntos y decís: “¿Eh…? Pero pará, hay dos millones de personas que están viendo el mismo capítulo en Telefe.com o en Mi Telefe”. Lo que falta, y creo que es un gran trabajo de la industria, es lograr la unificación y la integración de todas las mediciones.

—Hoy, ¿el rating está obsoleto?

—No sé si diría obsoleto, (pero) falta una parte. Se está trabajando para buscar esta integración de todas las plataformas. En Estados Unidos vos tenés el +3, el +10, que es la gente que se deja grabando programas y los ve tres días después. Aunque sume una porción pequeña, después te lo vuelve a sumar al contenido total.

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—En Telefe tomaron la decisión de terminar con el minuto a minuto. ¿Con qué tuvo que ver?

—Nosotros seguimos trabajando con Kantar IBOPE, estamos viendo nuevas herramientas, nuevos servicios, pero por el momento la herramienta del real time dejemos de utilizarla. Inclusive en un momento donde nos está yendo muy bien. No tiene que ver con descreer, sino con una metodología de trabajo. Y con trabajar para obtener nuevas herramientas del servicio.

—¿Y cómo fue el resultado de eso, en el día a día?

—Y… te da un poco más de vida (risas).

—Sin el minuto a minuto deben haber empezado a respirar distinto cuando en un programa están haciendo una nota, pero consulto básicamente sobre el final del día: ¿el número cambió en algo?

—No, no cambió en nada. Creo que para algunos productores ejecutivos, y en mi caso también, a veces estar tan enganchado con el minuto a minuto, medio “intravenoso”, te hace olvidar de algunas cosas. A veces el minuto a minuto es tan violento que te hace tomar decisiones que quizás no son las más adecuadas. Y eso, a veces, va en contra del propio contenido.

Dario Turovelzky junto a Xuxa

Dario Turovelzky junto a Xuxa

—Telefe siempre fue un canal que hizo ficción, y en la industria empieza a aparecer la posibilidad de que se unan el canal con la plataforma digital y la productora.

—En mayo de este año, en LA Screenings, en Los Ángeles, presentamos una nueva división de la compañía que se llama Viacom International Studios; VIS, le decimos. Es una división panregional que se encarga de desarrollar, producir y distribuir contenido para Telefe, para las marcas Viacom y para terceros, producidas en Argentina, en México, en Brasil, en Colombia o en Miami. Desde ese momento presentamos diez series premium que estamos empezando a pre producir. Entonces, cuando Viacom adquiere Telefe ve en el canal un potencial de capacidad de desarrollo, de producción y, a su vez, distribución.

—Se vuelve una usina.

—Se vuelve una usina no solo de los enlatados viejos, del catálogo, sino de generar nuevos contenidos. En los últimos meses hemos generado productos para Netflix, Amazon, Fox y Flow.

—¿Qué pasa en un año electoral en Telefe? ¿Cambia algo?

—El foco, como te dije antes, tiene que ver con entretener a la familia. Sin dudas hay una pata de noticias que va a estar abocada a cubrir las PASO, las elecciones, estar en el día a día. Seguramente en otros programas habrá invitados de la política y del escenario actual.

Dario Turovelzky y Guillermo Campanini

Dario Turovelzky y Guillermo Campanini

—¿Y qué pasa con el contexto económico del país, es un momento muy complicado? ¿Cómo afecta eso a la hora de definir la programación y manejar un canal?

Para nosotros fue un año muy bueno. Pero sin dudas, con cierta crisis o cierta recesión en algunas áreas, la industria publicitaria también pone el freno durante algunos meses. Pero lo que tenemos en contrapartida es que no somos solo Telefe, y entonces, a la hora de salir al mercado somos una oferta que va más allá de un canal de televisión.

—¿No tienen que hacer ajustes en la programación?

—De repente tenés que ir ajustando, o gestionando, y sin dudas hay que analizar cómo viene el mercado, dónde están parados los anunciantes. Todos sabemos también que es un negocio: hay gastos, hay ingresos, y las compañías, sobre todo una compañía americana como Viacom, tiene que ser rentable. Entonces, siempre hay que encontrar la forma y el modelo para que esto suceda.

Dario Turovelzky junto a Santiago del Moro y Guillermo Campanini en la firma del contrato.

Dario Turovelzky junto a Santiago del Moro y Guillermo Campanini en la firma del contrato.

—¿La televisión extraña a alguien cuando alguna figura se aleja?

—Hay figuras que si no están en televisión, la gente las termina extrañando. Figuras como Marcelo (Tinelli), Susana (Giménez), Mirtha (Legrand). No es que la televisión deja de funcionar si no están, pero ellos le dan un valor agregado a la televisión, que la eleva.

—La hacen más linda.

—La hacen más linda.

—Se suma Santiago del Moro a la pantalla de Telefe.

—Estamos muy contentos. Santiago tenía una relación genial y bárbara con América y fue una decisión absolutamente suya. Quería cambiar, quería tener un nuevo aire, nuevos desafíos, y realmente fue él quien nos vino a buscar.

—¿Qué se puede decir sobre lo que va a hacer?

—Va a ser un programa que le va a calzar como anillo al dedo.

—Me estás diciendo un montón (risas).

—Va a venir a hacer un programa de entretenimientos.

—¿Diario?

—No está confirmado todavía.

—¿No te llamaron de América diciéndote que ni se te ocurra llevarte a Santiago?

—No, es que fue una decisión de él. Tengo una relación muy directa con todos los canales, con todos los directores de programación, y hay un diálogo en ese sentido: nadie le va a ir a buscar o a sacar a nadie salvo que esa persona se quiera ir. Y ahí sí voy a ser el primero que va a estar para traerlo.

Darío Turovelzky a solas con Teleshow

Darío Turovelzky a solas con Teleshow

—¿Alejandro Fantino en Telefe?

—No. Alejandro es bárbaro, me he juntado en una oportunidad para conocerlo porque no lo conocía personalmente; te estoy hablando hace un año. Pero por el momento entiendo que está en Animales sueltos, y que está en América.

—¿Luis Novaresio?

—Es un gran, gran periodista. Un talento bárbaro.

—¿Te gustaría tenerlo?

—Hay muchos artistas que me encantaría poder tener. Esto también es un negocio y no puedo tener más artistas que programas para presentar.

—En los últimos días se especuló mucho por la salida de Nicolás Repetto de El noticiero de la gente, y uno de los nombres que sonó fue Novaresio.

—No.

—¿Cómo va a estar Susana en 2019?

Ya estamos empezando a trabajar en el programa del año que viene. Nos juntamos con el productor ejecutivo y el equipo para empezar a delinear qué vamos a hacer para el próximo año.

—¿Pero la idea es que vuelva a un formato semanal o que siga con los especiales?

—Haber hecho los especiales nos dio un aire diferente: a Susana se la vio en otro ámbito, aggiornada, fresca, en una cotidianeidad que no es común verla, tirándose por tirolesa con Verónica Castro por uno de los carriles más largos del mundo. Eso tiene que ver cuando te hablaba de innovación: no quedarnos encasillados con historias viejas o con formas de trabajar antiguas. Con 100 días para enamorarse, lo primero que dijimos es: “Necesitamos buscar una historia que identifique, que genere empatía con la gente, que tenga los temas de la coyuntura social impuestos en una tira con esto de las parejas que están hace más de 20 años y dicen ‘Che, ¿nos tomamos un tiempo?'”. Es algo que en cualquier charla de amigos o de parejas surge algo o podría surgir, no es algo inverosímil o disparatado.

—Entonces sabemos que Susana va a estar en la pantalla, pero no sabemos de qué forma: una vez por semana o con especiales.

—Pueden ser las dos, inclusive.

—¿Marley y Mirko?

—Con Marley, el lunes 14 de enero arrancamos con Minuto para ganar y estamos trabajando en la pre producción de Por el mundo.

—¿Ya lo firmaste a Mirko como figura del canal?

—(Risas) Esa es una negociación que todavía estamos hablando con Alejandro (Wiebe), con Marley. Mirko es un divino total: sin dudas, le da un valor agregado. Pero Marley es un talentosísimo: tiene una cabeza de productor, de programador.

—Además de Minuto para ganar, ¿qué es lo primero que viene?

Campanas en la noche. No sé si viste Amar después de amar, en 2017 (con Mariano Martínez y Eleonora Wexler, entre otros). Tiene esa lógica de ser un drama con cierta línea de suspenso o de thriller. Se terminaron las grabaciones: vi los primeros capítulos y no podés parar de verlos.

—¿No da miedo grabar todo antes del aire?

—Tiene sus pros y sus contras. Nos pasó con La Leona, y con Amar después de amar también estábamos en esa línea. Por un lado, en lo que es una fábrica de producción, tenés que trabajar, generar y ganarle al tiempo y la productividad. Pero por otro lado te deja fuera de alguna cuestión como en 100 días… que estábamos mucho más cerca del aire, donde podés jugar con cierta efeméride o coyuntura social. Vuelvo para atrás a lo del contenido: es espectacular, va más allá de si estás al día o relacionado con la actualidad.

Momento histórico de la TV cuando Marcelo Tinelli y Susana Gimenez grabaron un spot juntos para ambos canales

Momento histórico de la TV cuando Marcelo Tinelli y Susana Gimenez grabaron un spot juntos para ambos canales

—Tenés cinco televisores en tu casa y bastantes más en la oficina. ¿Cómo les decís a tus hijos que dejen la tablet?

—Y… es un gran desafío. Mis hijos algo de tele ven por donde se están criando, pero te das cuenta, hablás con otros chicos y te hablan de La Voz, de algunos personajes de 100 días. “¿Cuándo vuelve Marley con Mirko?”. Te hablan de Minuto para ganar: “Queremos ir al programa”. Y tal vez, no miran televisión. Entonces vuelvo a cómo hacemos para llegar con nuestra maquinaria de comunicación a todas estas audiencias que tal vez hoy no se sientan como nos sentábamos nosotros en el sillón con la familia, pero que lo están viendo.

—Que sea un gran 2019 para todos los canales, porque dan trabajo a mucha gente.

—No sé si te acordas el año pasado ese spot que hicimos de sumar, que eran Susana y Marcelo.

—Sí, que se enojó Mirtha; lo recuerdo perfecto.

—Sí, me llamó también. Creo que tiene que ver con eso. Si cada uno tira para su molino no vamos a poder construir una mejor industria. Estoy hablando no solo de los canales, sino de cada una de las asociaciones, de los sindicatos, de las productoras. Obviamente que existe la competencia y cada uno quiere ganar en lo suyo pero tenemos que construir entre todos, elevar a otro nivel la industria de los contenidos, sea para televisión, para cable, para radio, para donde sea. Tenemos que de alguna manera abrazarnos y empujar para adelante para que haya más fuentes de trabajo, mayores contenidos, mejores contenidos, que puedan ser más exportables en el mundo, y que nuestros contenidos vuelvan a ser lo que fueron en los 90.

—¿Argentina tiene que envidiarle a otros países en cuanto a la producción de contenidos o seguimos siendo competitivos?

—Seguimos siendo muy competitivos y somos muy buscados en términos de talento y mano de obra. Siempre se elogia afuera que tenemos una percepción, una sensibilidad sobre los contenidos diferente, o que ven con otros ojos desde afuera.

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Opinión

El descomunal costo del negocio de la política en Argentina y por qué EEUU es casi 4 veces más eficiente

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Es producto de una democracia que ha degenerado en una competencia populista en donde hay oferta y demanda de populismo

Muchos legisladores cuentan con más personal asignado que el promedio de una pyme en la Argentina (Colin Boyle)

Muchos legisladores cuentan con más personal asignado que el promedio de una pyme en la Argentina (Colin Boyle)

Muchos de mis colegas economistas, en particular los que se llaman liberales, insisten permanentemente en que hay que bajar el gasto público y la presión impositiva. No puedo dejar de estar de acuerdo con esa propuesta y firmo junto a ellos, sin embargo, creo que se quedan en el tema económico y no se plantean algo más profundo todavía que tiene que ver con lo institucional. ¿Por qué razón tenemos este desmadre de gasto público consolidado y, como contracara, la correspondiente presión impositiva que hace inviable cualquier idea de crecimiento?

Mi primera respuesta es que tenemos este nivel de gasto público porque la democracia ha degenerado en una competencia populista en donde hay oferta de populismo y demanda de populismo. Esa competencia populista, en gran medida ha dejado de ser ideológica y ser transformó en una competencia por un negocio que es la política. Puesto en otros términos, la política es un negocio para buena parte de la dirigencia política. El sobredimensionamiento del Estado en todos sus niveles y el despilfarro en asesores y empleados públicos es alarmante.

El gasto en planes sociales y empleo público lo justifican porque dicen que si se lo baja estalla el país, pero la realidad es que cada tanto estalla el país porque sistemáticamente la dirigencia política se niega a reducir ese gasto. Es la forma de conseguir votos. Desde planes a los piqueteros, pasando por pensiones por invalidez a personas que pueden trabajar, empleo público, etc.

Por otro lado, el apoyo de punteros en las campañas políticas luego se retribuye con cargos políticos o empleo público, con lo cual el Estado se transformó en un monstruo que devora la riqueza que genera el sector privado.

 El Estado se transformó en un monstruo que devora la riqueza que genera el sector privado

Un dato muestra el grado de ineficiencia por sobredimensionamiento del Estado. La Argentina tiene 23 provincias y con CABA 24 distritos, para una población de 44 millones de personas, en comparación con 50 que tiene Estados Unidos, con 326 millones de habitantes, con lo cual cada unidad administrativa a nivel estadual es de 1,8 millones de personas en el primer caso y de 6,5 millones en el segundo, que es lo mismo que decir que en la mayor economía del mundo cada distrito es 3,6 veces más eficiente que su par en el extremo sur del continente.

En los Estados Unidos hay 3.143 condados, que son los equivalentes a nuestros municipios, con un promedio de 62 por subestados. En Argentina hay unos 2.300 municipios para 23 provincias, es decir, hay un promedio de 100 por esos grandes distritos. Esto significa tener más intendentes, concejales, empleados municipales y jueces de infracciones, entre otros, en términos relativos.

 El costo de cada unidad administrativa recae sobre mucho menos personas en Argentina que en Estados Unidos, con lo cual, la carga del costo burocrático por persona es varias veces más alto en la Argentina que en los Estados Unidos

Tomemos la siguiente relación de carga burocrática. Estados Unidos tiene 3.143 condados y una población de 326 millones de habitantes, eso quiere decir que cada condado atiende las necesidades de 103.700 habitantes. En Argentina hay 44 millones de personas y 2.300 municipios, con lo cual cada uno atiende las necesidades de 19.130 personas.Los datos anteriores son en promedio, esto quiere decir que el costo de cada unidad administrativa recae sobre mucho menos personas en Argentina que en Estados Unidos, con lo cual, la carga del costo burocrático por persona es varias veces más alto en la Argentina que en los Estados Unidos. Es una simple comparación de costos fijos por unidad producida, en este caso la unidad producida es el contribuyente y el costo fijo el Estado.

La burocracia del Congreso

Tomemos ahora el costo por legislador nacional. Aquí la comparación la hago con España porque tiene una población apenas superior a la de la Argentina, 47 millones de habitantes.

La Cámara de Diputados de Argentina tiene un presupuesto anual equivalente a 208 millones de euros, al tipo de cambio de $45 por euro; y 257 diputados, es decir un costo promedio por legislador en la Cámara baja de 67.400 euros por mes, en sueldo propio y de sus colaboradores, teléfonos, secretarias y movilidad, entre otros. España tiene 350 diputados y un presupuesto es de 91 millones de euros que arroja una relación por legislador de 21.700 euros por mes. Es decir, el costo por diputado argentino es 3 veces mayor que el de un diputado en España.

 El costo por diputado argentino es 3 veces mayor que el de un diputado en España; y el de un senador es 13,5 veces más alto

La Cámara de Senadores de Argentina tiene un presupuesto anual equivalente a 204 millones de euros. Con 72 legisladores en la Cámara alta el costo promedio es de 236.000 euros por mes. En España ese cuerpo tiene un presupuesto anual de 56 millones de euros, con 266 miembros. El costo promedio mensual de cada senador español es de 17.540 euros. En otras palabras, el costo de cada senador argentino es 13,5 veces mayor que el costo promedio de un senador español.

El ingreso per cápita de Argentina es de USD 14.400 y el de España de USD 28.156 en dólares corrientes. Es decir, nosotros que somos más pobres nos damos el “lujo” de tener estructuras legislativas muchísimo más caras que España, que no es justamente un país que se caracterice por tener un Estado de bajo costo.

Por cierto, que la política se transformó en un negocio queda también en evidencia en la cantidad de personal que tiene, por ejemplo cada senador.

El gráfico muestra la cantidad de empleados tanto de planta permanente como de planta transitoria que tiene asignado cada senador. El récord lo tiene el senador Roberto Basualdo de la Alianza Cambiemos San Juan con 60 colaboradores directos. Le sigue Luis Naidenoff con 48 empleados. Ambos son verdaderas pymes, pero pymes importantes.

En total en el Senado hay 1.765 empleados repartidos específicamente entre los 72 legisladores, aunque cabe resaltar que hay otros 3.987 empleados asignados al senado que solo Dios sabe qué funciones cumplen. Ahora bien, en promedio cada senador tiene 24,5 empleados, que surge de dividir los 1.765 por los 72 senadores.

 En total en el Senado hay 1.765 empleados repartidos específicamente entre los 72 legisladores, aunque cabe resaltar que hay otros 3.987 empleados asignados al senado que solo Dios sabe qué funciones cumplen

Es obvio que cada senador tiene una pyme en promedio, algunos son pymes más grandes que otras, y otras parecen ser pymes familiares.

Por ejemplo, el senador Fernando Pino Solanas tiene 35 empleados y dice que tiene que legislar cosas muy importantes. Necesita un equipo de asesores importante con la curiosidad que dos tienen su apellido. Damián Solanas, economista, y Victoria Eva Solanas, que desconozco su preparación para asesorar en temas tan delicados e importantes. No quiero pensar que don Pino Solanas tenga una Pyme familiar a costa del contribuyente. No digo eso. Pero llama la atención.

Lo cierto es que si cada senador va a necesitar una legión de asesores, quiere decir que no están muy preparados para desempeñar su cargo. En otros países, como por ejemplo Chile, los legisladores recurren a fundaciones para que los asesoren.

 Si cada senador va a necesitar una legión de asesores, quiere decir que no están muy preparados para desempeñar su cargo. En otros países, como por ejemplo Chile, los legisladores recurren a fundaciones para que los asesoren

Acá el contribuyente vota a un senador y le paga el sueldo para que legisle, tampoco tiene que legislar tanto porque ahoga las libertades individuales, y los legisladores terminan nombrando asesores cuyos sueldos también están a cargo del contribuyente.

Sobredimensionamiento del Estado burocrático

En definitiva, cuando uno ve estos datos, y hay muchos más para mostrar nuestro sobredimensionamiento burocrático, se pregunta: ¿hay realmente interés de la dirigencia política de reducir el peso del Estado sobre el sector privado o la política se ha transformado en un negocio personal que en forma compulsiva tiene que financiar el sufrido contribuyente?

Mi impresión es que el sobredimensionamiento del Estado dejó de ser un problema ideológico y se transformó en un problema de negocio de unos pocos, aunque cada vez son más en relación a los pocos que quedamos en el sector privado generando riqueza.

 Mi impresión es que el sobredimensionamiento del Estado dejó de ser un problema ideológico y se transformó en un problema de negocio de unos pocos, aunque cada vez son más

Como contrapartida de ese negocio, los políticos reparten subsidios entre diferentes sectores de la sociedad para mantenerla tranquila. En definitiva, cuando digo que hay 21 millones de personas que pasan todos los meses por la ventanilla del Estado para cobrar un cheque y que en el sector privado somos sólo 6,5 millones que mantenemos a esos 21 millones, lo que estoy diciendo es que 6,5 millones tenemos que mantener todo el negocio que armó la política para obtener su renta y repartir subsidios a diestra y siniestra.

Definitivamente nuestro problema no es un problema ideológico. Ahora tenemos que pensar cómo desarmar un negocio que se inventaron los dirigentes políticos a partir de desvirtuar la democracia y transformarla en una competencia populista.

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Opinión

Alberto Fernández criticó la Ley de Medios que impulsó Cristina Kirchner: “Evidentemente ese no fue el camino”

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En tono autocrítico, el ex jefe de Gabinete del kirchnerismo pidió “ser mejores de lo que fuimos”

El ex jefe de Gabinete se refirió con autocrítica al gobierno de Cristina Kirchner y al massismo.

El ex jefe de Gabinete se refirió con autocrítica al gobierno de Cristina Kirchner y al massismo.

El ex jefe de Gabinete, Alberto Fernández se mostró autocrítico con la política en general, sobre su su experiencia en el kirchnerismo y en su apoyo reciente al líder del Frente Renovador, Sergio Massa. En esa clave, fue tajante con “terminar con la grieta” y “ser mejores de lo que fuimos“.

En un extenso reportaje, Fernández revisó su paso por el massismo y elogió al ex intendente de Tigre por ser “uno de los tipos de su generación más preparados para gobernar“, aunque criticó su forma de entender la política: “Para él es un juego de picardías, y la política es un juego de convicciones y compromisos”.

Acerca de su salto al Frente Renovador, Fernández consideró que el kirchnerismo entonces había terminado un ciclo: “Yo dije que con Cristina no alcanza y sin Cristina no se puede. A ella no le gustó mi frase, después me dijo que tenía razón. En 2017  hasta el último día intenté cerrar un acuerdo entre Randazzo y Cristina. ¿Eso que nos costó?: Macri”

En la misma línea, el ex jefe de Gabinete ratificó las diferencias que tuvo en el pasado con la ex presidente Cristina Kirchner. Sin embargo, ahora la nota “más reflexiva”, aclaró durante una entrevista con el periodista Eduardo Aliverti, en Radio La Red.

“En aquel momento muchos no la pasamos bien con Cristina.  Siempre cuestioné muchas de sus políticas. Creo que tenía razón porque hubo una sucesión de derrotas desde 2009, hasta que perdió al final en 2015″, afirmó.

Además, dijo que mantuvo una forma de ejercer el poder “a latigazos” y mencionó su distancia con los proyectos que fueron insignia en el último período, entre ellos, la Ley de Medios.  

“Me parece que tenemos revisar arbitrariedades personales e institucionales que fueron cometidas en los últimos años. La ley de democratización de la Justicia fue un intento brutal, despiadado e innecesario. Hay que regular el funcionamiento de la Justicia, pero no es ese el modo”, dijo Alberto Fernández.

En la misma clave se mostró tajante sobre el frustrado intento por sancionar la Ley de Medios: “Es obvio que fracasó. Cristina ganó una batalla porque ahora sabemos lo que leemos cuando leemos Clarín, La Nación o Tiempo Argentino. Eso está muy bien, pero, ¿era necesaria tanta sangría para eso? En la practica sirvió muy poco y ahora Clarín tiene una telefónica. Evidentemente ese no fue el camino“.

Sin embargo, Alberto Fernández dijo que  el gobierno de Cristina Kirchner de 2007 “fue el más progresista de toda la historia por la ampliación de derechos” que llevó adelante. Para estas elecciones, insistió en tono autocrítico, que la fórmula debe ser otra y que la unidad es una condición necesaria, aunque “no suficiente”.

“Tenemos que demostrarle a la gente que somos mejores que Macri, y que vamos a ser mejores de lo que fuimos, sino no vamos a entender por qué llevamos cuatro derrotas en los últimos años”, manifestó.

Otros tiempos. Cristina Kirchner en su primer mandato de gobierno junto a Alberto Fernández. (Gentileza: 5 días)

Otros tiempos. Cristina Kirchner en su primer mandato de gobierno junto a Alberto Fernández. (Gentileza: 5 días)

El votante “estafado”

Consultado sobre el compartamiento del votante que se inclina por Mauricio Macri, el ex jefe de Gabinete deslizó su propia teoría y le pidió que “vea todo” y “recupere la capacidad de crítica“.

“A los argentinos los han confundido. Se ha confundido la comunicación política con la manipulación humana”, arrancó Alberto Fernández en su explicación. “El mayor expositor de esta teoría es (el consultor ecuatoriano Jaime) Durán Barba. A la gente se la va llevando a un lugar que deja de pensar, y es movida por sensaciones”.

“El votante de Macri no es un idiota que no sabe votar, es un estafado. Hay un nucleo antiperonista convencido, pero de ese 33%, hay otro resto de personas que los han estafados. El estafado siempre es tratado como un tarado, pero en realidad es una víctima que creyó“, hipotetizó.

En la misma línea de pensamiento, Fernández volvió a adoptar un tono autocrítico y manifestó: “En todos lados se ha perdido la capacidad de crítica, también en nuestro espacio, muchos se enceguecen y no ven cosas. Quien tiene un 70% de rechazo (NdR: se refiere a Macri) no puede ganar nunca una elección, y sin embargo, no lo ven”.

Lo primero que tenemos que hacer es terminar con la grieta. En la grieta están los estafados de Macri, a toda esa gente tenemos que recuperarla para la reconstrucción del país”, desarrolló el ex jefe de Gabinete.

Y finalizó: “No se puede reconstruir nada con el delirio en el que se vive. Si cuestiono a Macri aparecen 10 mil idiotas diciendo que defiendo los bolsos de López, y si digo que López es un sinvergüenza, aparecen otros 10 mil diciéndome que estoy con Macri. Esa Argentina no tiene posibilidades de ser construida”.

 

Foto Tapa : El destape

 

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Radiodifusión y otras yerbas…

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EN EL CAMINO DEL ERROR VAMOS PERDIENDO TODO

Es así, ni más ni menos; es muy común que esto suceda cuando estamos en apuros o confundidos, o cuando no sabemos qué hacer en determinadas circunstancias, y, en esos casos recurrimos “al mejor parche que se nos cruza por la mente” sin detenernos a imaginar siquiera las consecuencias que la“salida encontrada” pudiera acarrear hacia el futuro, por lo general, contrarias al bien perseguido.

Y se llega a esa situación cuando se asume una responsabilidad que excede los propios conocimientos. Y tal situación, normal y fatalmente, ocurre para mal de muchos que confían en “las pericias de los pilotos y en la seguridad de las máquinas”. Existe, entonces una responsabilidad mayor a cumplir y respetar frente a quienes esperan buenos resultados de tales premisas; eso se llama “Presunción de razonabilidad”, algo que jamás debería ser alterado o puesto en“tela de juicio” ante quienes confían a pié juntillas. Lo dicho toma un carácter aún superior cuando se trate de la “Presunción de razonabilidad, racionalidad, idoneidad, legalidad, constitucionalidad, etc.” proveniente de los -supuestamente idóneos o inobjetables- entes del Estado Nacional.

Pues bien, ello no sucede con la administración de los servicios de radiodifusión, en nuestro país.

El país disponía de un espectro de frecuencias radioeléctricas, sobradamente importante, como para satisfacer toda la demanda de particulares para instalar, operar y explotar servicios de radiodifusión de televisión (abierta, directa y gratuita) a lo largo y a lo ancho de todo su territorio. Emisoras de carácter nacional, de tipo regional y hasta las más pequeñas de índole local. Tratándose de medios de recepción abierta, directa y gratuita, cuyos ingresos permitidos llegarían –únicamente- de la venta publicitaria, es de entender que su proliferación sería “acotada” a las posibilidades de cada mercado y, por lo tanto, quedarían en desuso una gran cantidad de frecuencias (canales), las que podrían ser destinadas a “otros servicios”, a fin de dar cabida, y con creces, a las nuevas tecnologías de la comunicación.

Pero, en Argentina todo fue hecho al revés. Desde la década de los 90´, el espectro de frecuencias atribuidas por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), el Reglamento Internacional de Radiocomunicaciones y el Convenio Internacional de Nairobi, del cual nuestra Nación es parte (Ley 23.478), ha sido invadido, con el error o el apoyo estatal, por servicios contrarios al uso que debía ser respetado en esa banda del espectro radioeléctrico: la Televisión Codificada (onerosa); más adelante con la Televisión Digital Abierta (TDA), y a la Televisión Digital Terrestre (TDT); luego destinó 18 de ellas a las TIC (Telecomunicaciones), y en la actualidad, a los ciudadanos no nos quedan canales de televisión “abiertos, directos y gratuitos”como hubiese correspondido, según lo determinan las normas respectivas.

Es evidente, que en la confusión y en el apuro, tal vez, de satisfacer “vaya uno saber a quiénes”, se ha ido “perdiendo todo en el camino del error”.

Edgardo Molo

Asesor Técnico Legal

Especialista en Radiodifusión

Periodista

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