Connect with us

Opinión

El desguace de la comunicación pública: Despidos, vaciamiento y pérdida de audiencias

Published

on

Las decisiones del gobierno de Macri generaron graves restricciones al derecho a la comunicación y ampliaron las atribuciones de los actores comerciales del sistema de medios

Por: Washington Uranga, wuranga@pagina12.com.ar
En materia de comunicación el año 2018 finaliza profundizando la tónica impuesta por el gobierno de la Alianza Cambiemos desde que asumió la conducción del país en diciembre del 2015: se toman decisiones que implican, directa o indirectamente, graves restricciones al derecho a la comunicación de los ciudadanos y de las audiencias y se generan cada vez más atribuciones para los actores económicos y comerciales del sistema de medios.

Pocos días después de hacerse cargo de la Presidencia, Mauricio Macri desguazó por decreto la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (26.522) y modificó la Ley de Argentina Digital (27.078) para crear, mediante decreto 265/2015 el Ente Nacional de Comunicaciones (ENaCom). Según se dijo entonces, uno de los propósitos de Cambiemos era la elaboración de una nueva ley que atendiese a la realidad de la comunicación en la Argentina, a la que pretenciosamente se denominó “ley convergente”, con el argumento fundamental de que las leyes antes mencionadas “nacieron viejas y desactualizadas”. Nada de lo prometido ha sucedido y no hay proyecto de ley. Mientras tanto, el Gobierno sigue habilitando procesos de concentración mediática de la propiedad y poco o nada hace para garantizar la diversidad y la pluralidad de la información y de la comunicación.

Por el contrario en los últimos días del año se produjeron hechos que ratifican la orientación de la política de comunicación de Macri instrumentada por su ejecutor en el área, el titular del Sistema de Medios Públicos, Hernán Lombardi. El jueves 20 de diciembre los trabajadores de Radio Nacional, la TV Pública y la agencia TelAm fueron reprimidos por la Policía de la Ciudad cuando reclamaban contra la decisión oficial de “paritaria cero” en el centro porteño. La acción policial –totalmente desmedida para contener un reclamo pacífico y no masivo– desencadenó entre otras consecuencias la renuncia de la directora de Radio Nacional, Ana Gerschenson. La periodista, que desde febrero de 2016 fue la encargada de desarticular la propuesta anterior de la radio estatal generando entre otras consecuencias la significativa pérdida del nivel de audiencia, argumentó ahora que “no puedo acompañar la decisión de no otorgar una paritaria en un año difícil como el que termina”.

Los trabajadores de los medios públicos han venido denunciando durante todo el año “vaciamientos” en empresas del sistema. Consecuencia de esa decisión es también la evidente pérdida de audiencia de los medios estatales. Uno de los picos de conflicto fue el despido masivo de profesionales en la agencia estatal TelAm, hecho que pese a que fue revertido por la Justicia laboral no ha logrado la normalización de la actividad porque Lombardi desconoce las decisiones judiciales.

En los últimos días se produjeron también novedades en la Defensoría del Público de Comunicación Audiovisual, un organismo creado por la LSCA y que, si bien sobrevivió al desguace de la norma, se encuentra acéfalo desde noviembre de 2016 cuando terminó el mandato de la defensora Cynthia Ottaviano, oportunamente designada por la Comisión Bicameral de Promoción y Seguimiento de los temas de comunicación. Desde entonces, y por decisión de la propia Comisión, el funcionamiento básico de la Defensoría quedó a cargo de María José Guembe, directora de Protección de Derechos y Asuntos Jurídicos, a la espera del acuerdo político para la designación del nuevo titular. Sin embargo, el 26 de septiembre último, la Comisión Bicameral decidió nombrar al abogado Emilio Alonso, vinculado al radicalismo y ex funcionario de la Presidencia, para hacerse cargo de las funciones “conservatorias y administrativas” por sesenta días, mandato que luego fue prorrogado hasta el 15 de marzo próximo, postergando nuevamente la designación del Defensor en los términos que lo establece la ley.

Durante el tiempo que lleva Alonso en su interinato y a pesar de que un informe producido por él mismo afirma que “la Defensoría en cuanto a su organización interna se encuentra funcionado de manera regular” se han adoptado medidas restrictivas de distinto carácter que han llevado a la cancelación de más de cuarenta actividades programadas por el Área de Capacitación y Promoción. Entre estas determinaciones se incluyó la suspensión del tercer y último encuentro de la Carrera de Comunicación Popular, que debía realizarse en Santiago del Estero, dedicado a la producción y con el que se daría por terminado un ciclo conjunto de la Defensoría con el Mocase (Movimiento Campesino de Santiago del Estero). Una de las observaciones hechas por Alonso en su informe indica que la Defensoría demuestra “falta de equidad”, cuestionando “el marco teórico” con que se encara la tarea, la distribución de las capacitaciones, tanto porque destina los mayores esfuerzos a los medios comunitarios como por la “ausencia de instituciones con las cuales articular las actividades”, mencionando entre tales ausentes a la Universidad de San Andrés, la Universidad Austral, la Universidad Di Tella, FoPeA y AdEPA.

La gestión gremial y política permitió que en diciembre 17 contratos de trabajadores y trabajadoras de la Defensoría que vencieron en noviembre hayan sido prorrogados hasta el 28 de febrero próximo. Sin embargo, en la última semana laborable del año, Alonso tomó la determinación de desplazar de su cargo, “por razones políticas”, al director del Área de Capacitación y Promoción, Ernesto Lamas, decisión que si bien no implica un despido del funcionario sí supone el relevamiento de sus responsabilidades y una significativa reducción en sus remuneraciones. Según un comunicado emitido por la Comisión interna de ATE, la disposición paraliza “aún más las acciones del sector que desarrolla la mayor parte del trabajo territorial de la Defensoría y que responde a las demandas de diferentes sectores de la sociedad mediante capacitaciones y actividades orientadas a promover y garantizar el ejercicio del derecho a la comunicación”.

Lamas es por el momento el único director separado de su cargo. No obstante el abogado José Miguez Iñarra, asesor del Sistema Federal de Medios Públicos, fue designado en el puesto de director general de Protección de Derechos, quedando bajo su responsabilidad la Dirección de Protección de Derechos que dirige María José Guembe, y la de Relación con las Audiencias, encargada de recibir denuncias, reclamos y pedidos del público.

Sin Defensor del Público designado, sin que exista siquiera un borrador de la prometida ley de “convergencia digital”, mientras se desguaza también el sistema de medios públicos y con la industria editorial en crisis, con la colaboración de los diputados Marcos Lavagna y Diego Bossio, promotores del proyecto, el oficialismo impulsó antes de finalizar el año la aprobación en ambas cámaras del Congreso de una ley para eliminar la regulación sobre el papel para diarios que favorece a la principal empresa productora de ese insumo en el país, Papel Prensa, de la que son socios Clarín, La Nación y el Estado nacional.

Todos son componentes –si bien no los únicos– de un escenario comunicacional cada día más lejano al ejercicio efectivo del derecho a la comunicación, que no refiere ni siquiera exclusivamente a la libertad de información y de comunicación, sino que está claramente atravesado por condiciones efectivas para garantizar derechos ciudadanos de acceso y participación restringidos por motivos económicos de grupos y empresas aliadas con intereses políticos y culturales que afectan seriamente a la democracia.
Fuente: PáginaI12

Continue Reading
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Opinión

UNA ERA DE LOCURA TOTAL: LAS REPERCUSIONES DE LAS PASO

Published

on

A la derrota brutal sufrida en las PASO por el Frente de Todos en todo el país, se le sumó la blitz de la vice presidenta Cristina Fernández viuda de Kirchner con una carta incendiaria que volteó a medio gobierno.

Esta semana se expuso como nunca la brutalidad de los actores de las tribus justicialistas, un remedo de ideologías en contraste que unen en un mismo cartabón a los conservadores populistas de las provincias, que son en la práctica los herederos del conservadurismo responsable del “fraude patriótico” de la “década infame” del ’30, con izquierdistas urbanos preocupados por el patriarcado, la libertad de consumo de drogas, o la legalización del aborto.

Quien condensa estas carnestolendas es Cristina Fernández. Tan enojada está la vice presidenta, que eliminó de su cuenta de Twitter su apellido paterno, y dejó sólo el «Kirchner». La carta de quien se siente la dueña del poder a su «presidente designado», es tremenda. Le exige que respete su determinación de ungirlo al cargo de presidente de la nación argentina y que actúe según sus deseos. Luego de amagar con ser él mismo y darle carnadura a la investidura presidencial, Alberto Fernández se allano por completo a sus demandas.

Las exigencias de Cristina son la consecuencia de lo inexorable de los hechos: Alberto Fernández no es un líder. Es un peón en un juego, y en ese juego, él, está en default. No pudo articular la caída de los juicios que pesan sobre Cristina y la conectan al latrocinio perpetrado entre 2002 y 2015 en el que millones fueron robados del erario público. La ciada electoral asumida por el resultado de las PASO es tan grande, que el animal político de olfato más sensible, “la justicia”, ya inició la movida para proceder en causas que están inmovilizadas desde 2019.

En un fallo del viernes 17 de Septiembre, los jueces Farah y Llorens le ordenaron al juez de primera instancia Sebastián Casanello que reviera la situación procesal de Cristina Fernández en la causa conocida como «La ruta del dinero K». Es la primera definición y, de cara a noviembre, ese avispero judicial se va a tornar cada vez más intenso.

En tanto, las definiciones del presidente en el armado del nuevo gabinete con Juan Manzur y Aníbal Fernández sólo aportan mayor negatividad a un gobierno que, con dos años aún por delante, está liquidado políticamente.

A como dé lugar, el fin de esta etapa marca, claramente, el fin de una era. Se terminó el mito de la invencibilidad del PJ unido y la idea peregrina contra todo dato cierto de que, sin el peronismo, no se puede gobernar. Un párrafo para la enorme derrota del gobernador Axel Kicillof: liquidó todo su capital político en sus discursos diletantes y sus torpezas ideológicas.

Sin embargo, la madre de todas las batallas no es en Buenos Aires. Es en las seis provincias que renuevan sus bancas al Senado. Por primera vez desde 1983, el PJ perdería el control de la cámara alta. Esa es la madre de todas las batallas. Fuente: Noticias y Protagonistas

 

canalxfn.com no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros.

Noticiasxfn.com no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros.

Caprica.org.ar no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros.

Continue Reading

Opinión

EL SACUDÓN DE LAS PASO QUE DEJÓ LAS FORMAS DE LADO E IMPACTÓ DE LLENO EN EL GABINETE

Published

on

El desaire de las urnas al Gobierno. Los errores de percepción que quedaron al desnudo. Los cambios de protagonistas y de políticas que se vienen. Un debate que jugó al límite para encarrilar las políticas oficiales.

Mucho nervio, mucho enojo o festejo, muchos memes, anochecer de un día agitado diría el ausente John Lennon. El Frente de Todos acusó fuerte el desaire de las urnas, a todo el mundo le salió el DT argentino y hubo los que maldijeron el voto castigo y se multiplicaron los falsos “yo lo dije”, hubo la carta de Cristina Fernández de Kirchner y el malestar del presidente Alberto Fernández y un desenlace con cambios en el gabinete, con un perfil de experiencia en la gestión, como el gobernador de Tucumán, Juan Manzur, o Aníbal Fernández en Seguridad, Daniel Filmus en Ciencia y Técnica y Julián Domínguez en Agricultura. Es difícil saber si tanto ajetreo podrá cambiar el resultado de las PASO, pero sí es seguro que sin reacción, no había cambios.

El Gobierno busca proyectar la idea de mensaje recibido, que seguramente tendrá que completarse con el anuncio de medidas en el plano de la economía. Los cambios no tocaron al equipo económico que deberá diseñar esas medidas. Casi todos los nuevos ministros colaboraron en esas funciones en los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner –al igual que el mismo Alberto Fernández–, aunque la mayoría de ellos no son orgánicos de ninguna de las corrientes más kirchneristas del peronismo.

El mensaje de las urnas en las PASO empezó así a ser traducido en cambios y propuestas. Hubo millones de personas que en 2019 votaron al Frente de Todos y que en las PASO no fueron a votar o eligieron otras boletas. Esa diferencia ominosa implicó un mensaje que fue dimensionado en forma distinta por la vicepresidenta Cristina Fernández y el presidente Alberto Fernández y escaló en una polémica que puso en vilo a todo el oficialismo.

La reacción de ambos demostró que coincidieron en el sentido del mensaje de las urnas, pero no en su urgencia y muchos criticaron las formas como se planteó la polémica.

Se advirtió desde el comienzo el impacto de la pandemia en el plano sanitario y en consecuencia se promovieron acciones especiales, casi épicas, con la creación de miles camas, la construcción de hospitales y con el esfuerzo de los trabajadores de la salud, en cuarentenas y aislamientos, en la provisión de vacunas en el plano mundial contra viento y marea, y en montar un enorme y eficaz operativo de vacunación.

Resulta paradójico que se advirtiera la dimensión en el plano de la salud, pero que no se viera cómo estaba afectando la economía doméstica de la mayoría de los ciudadanos, sumidos muchos de ellos en estado de emergencia. Comerciantes, profesionales y trabajadores vivieron estos meses en una economía de guerra. Y la reactivación que ha comenzado no llega a todos los que fueron afectados, muchos de los cuales ya venían en baja desde el gobierno macrista.

El IFE y las ATP implicaron un enorme esfuerzo financiero y, si bien sirvieron como paliativo, se cortaron antes de que comenzara la reactivación.

La conciencia de la dimensión de la tragedia sanitaria movilizó una campaña de salud extraordinaria, muy superior a una estrategia para situaciones normales y fue bien percibida por la sociedad, a pesar de las dificultades que generó. No hubo esa misma visión para atenuar el impacto destructivo en otros planos de la vida que fueron afectados por la pandemia.

Hubo lecturas sobre el resultado electoral que se tranquilizaban con la excusa de que los votantes del Frente de Todos no habían asistido a los comicios porque no se definía nada en la interna de esa fuerza. Es probable que haya sido una de las causas de esa inasistencia. Pero confiarse en esa sola variable implicaba no ver las otras causas que desmotivaron a los votantes.

El resultado de las PASO puso en evidencia ese error de percepción y lo hizo con cantidades que son inapelables. La magnitud de las cifras de las PASO es una medida de la gravedad de lo que se reclama. Resulta obvio que el impacto de ese resultado tomaría la forma tumultuosa que irritó a muchos. No son situaciones normales. La pandemia disloca lo normal porque genera situaciones drásticas con más de 20 millones de personas por debajo de la línea de pobreza, que requieren soluciones drásticas. En este caso extraordinario por la pandemia, lo que importa no son las formas sino que el Frente de Todos haya tenido la sensibilidad para asumir ese reclamo y buscar respuestas.

El debate sobre las formas es secundario siempre que no se transformen en puja de poder o que desemboquen en ruptura o en el debilitamiento del presidente Alberto Fernández. El debilitamiento del Presidente debilitaría a todos los jugadores de la alianza de gobierno. En ese sentido, todo el mundo puede opinar, pero el que toma las decisiones es el Presidente.

La carta de Cristina es una opinión que puede ser valiosa, pero la decisión definitiva es de Alberto Fernández. Y allí no valen los argumentos de una vicepresidenta distinta porque tiene la mayoría de los votos, porque cada cual recibió de la sociedad una responsabilidad específica y clara.

Presentada la polémica, encontradas las respuestas y aplicadas las medidas correspondientes, la fuerza política tendrá que mostrar a la sociedad que ese debate estaba referido a esas problemáticas y confluir en una gran demostración de unidad. Si la pandemia lo permite, el 17 de octubre sería la oportunidad de hacer esa demostración.

El vocero presidencial Juan Pablo Biondi, que había quedado muy golpeado por la difusión de la fotografía del cumpleaños de la primera dama, Fabiola Yáñez, presentó su renuncia indeclinable. Cristina Kirchner lo acusó en su carta de haber operado en los medios contra ella. La permanencia de Biondi se hizo insostenible.

También fue polémica la decisión de varios funcionarios de la corriente política interna del Frente que se referencia en la vicepresidenta, de poner a disposición del Presidente sus renuncias. Si hubieran sido indeclinables, hubieran puesto al Gobierno frente a una situación de hecho que lo hubiera debilitado en forma irreversible. En cambio, en este caso, la decisión de aceptarlas o rechazarlas estaba en el Presidente, fue una actitud que puede ser polémica pero que expresó con claridad el acatamiento a sus decisiones.

La misma Cristina Kirchner en su carta aclaró que siempre ha sido peronista, además de recordar que ella tuvo un vicepresidente –por el radical Julio Cobos— que le votó en contra y se pasó a la oposición. Y que ella nunca haría tal cosa.

La aclaración implicó un compromiso, podría no haberla incluido y dejar abierta esa posibilidad. Pero al ponerla por escrito en esa carta pública expresó su compromiso con la gestión de Alberto Fernández

El planteo de su carta es que el crecimiento que se va a producir tras la pandemia deberá llegar a todo el mundo y no solamente beneficiar a un sector y señaló que no se pueden postergar las políticas distributivas por las presiones del poder económico. Es un tema propio de la alianza que gobierna y del mismo Alberto Fernández, no se trata de una novedad. La vicepresidenta no lo plantea como tal sino que está haciendo referencia a urgencias y prioridades.

El Gobierno necesitaba reformular la gestión después del revés electoral. Más allá de las formas y los malhumores, el Frente de Todos saldrá fortalecido de un debate que lo proveyó de las herramientas para introducir esos cambios.

 

a encarrilar las políticas oficiales.

Luis Bruschtein
Por Luis Bruschtein
FUENTE : PAGINA 12

Noticiasxfn.com no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros

Continue Reading

Opinión

ALBERTO: MUERTA LA ESPERANZA VAMOS POR LA ILUSIÓN

Published

on

Alberto leyó la derrota y quedó paralizado, Cristina hizo lo mismo y reaccionó histérica. La torpe jugada de la vicepresidente terminó fortaleciendo al mandatario que ahora deberá cuidarse mucho de no sobreactuar.

 

La derrota electoral fue tomada por el oficialismo con la convicción de que el resultado será irremontable en las generales de noviembre. Y ello empujó a sus principales figuras a reaccionar de las más diferentes maneras: el presidente quedó petrificado, consciente de su soledad al ver que en el bunker del desencanto lo empujaron a ser el mascarón de proa de la derrota y su compañera de fórmula, cuidadosamente caracúlica esa noche para que no quedasen dudas de su convicción de que «los otros» eran los culpables, entró en un cono de histeria y atropello que la empujó a querer hacerse del poder formal a partir del desplazamiento de todos aquellos funcionarios del gabinete que responden al mandatario.

Pero como parte de la parálisis de Alberto consistió en intentar postergar para luego de las generales los cambios que también él cree necesarios -total si vamos a perder mejor hacerlo sin agitar mucho las aguas, habrá pensado- Cristina mandó a los suyos a tensar la cuerda, renunciar y dejar en claro quienes son los unos y quienes los otros.

No contaba con el apoyo de gran parte del arco peronista iba a sumar en pocas horas Alberto y lo que pretendía ser una jugada para debilitarlo terminó convertida en un boomerang que dejó en evidencia su propia fragilidad y la del sector que comanda. Cuando todo esto pase si algo habrá quedado en evidencia será la escasa envergadura del kirchnerismo, la torpeza insustancial de La Cámpora y la ficción a la que Argentina ha estado sometida durante casi dos décadas: en retirada el sector comandado por la vicepresidente no marca más porcentaje de apoyo que aquel 23% con el que su marido llegó al poder en 2003 y lo convirtió en el mandatario con menos votos en la historia del país.

Cuando se hable de aquellos que son capaces de dilapidar una herencia, Cristina no podrá estar ausente del recuento de compulsivos gastadores.

Pero ese capital político que los argentinos suelen prestar alternativamente a unos y a otros no quedó en manos de Alberto Fernández, ni mucho menos. Y si el presidente se imagina, aunque sea por un instante, que existe alguna forma de salir fortalecido de esta revolcada seguida del reino de la impudicia se estará equivocando. Los apoyos recibidos son una esperanza, creer que se deben a su envergadura como dirigente sería una ilusión. (Ver: La larga noche en la que Alberto organizó el contragolpe )

Tal vez lo más importante en estas circunstancias sería entender que tiene por delante dos meses, no para ganar una elección que ya parece irremontable sino para comenzar a tejer la urdimbre de un acuerdo nacional que convierta a su gobierno en un verdadero proceso de transición -que siempre se anunció en el país desde 1983 pero jamás existió- que nos saque del modelo del atraso y nos ponga en el camino, lento y escarpado pero imposible de evitar, hacia una Argentina previsible, seria y posible.

Algo que con las presiones de sindicatos, organizaciones sociales, peleas internas, angustias económicas y demandas insatisfechas de todos los sectores parece imposible pero solo puede encararse tras un gran diálogo nacional y un acuerdo entre partes.

En 2001 el país parecía definitivamente explotado y eso le sirvió a Eduardo Duhalde para convocar a todos y, mucho antes de lo imaginable, retomar la senda del crecimiento y de la tranquilidad institucional. ¿Y no está esta Argentina en una situación similar a la de entonces?; ¿vamos a esperar que estalle para probar nuevamente por el camino de la unidad?.

Si caminamos esa cuerda esta crisis absurda y grotesca habrá tenido razón de ser. Solo hace falta que la principal autoridad del país resuelva ejercer en plenitud su cargo, acepte que la gloria ya se ha esfumado y se comprometa con la posibilidad de entrar en la historia sin laureles pero con el respeto de todos sus conciudadanos.

Esa sería una esperanza…creerse un líder será solo una ilusión.

 

FUENTE : LIBRE EXPRESION

Noticiasxfn.com no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros

Continue Reading

Más Vistas