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Opinión

Desigualdades en la tele durante la pandemia de coronavirus

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Ante las restricciones de público conocimiento, personas de todas las edades y condiciones se abalanzan sobre las góndolas virtuales del audiovisual en busca de pelis y series que hagan más llevadera la convivencia en espacios domésticos. Pero… ¿qué hay disponible para consumir?

Por: Diego Rossi @diegodrossi y Gonzalo Carbajal @zalet
La oferta viene dada por lo estructurado desde antes, cuando la “libertad de circulación” de personas -y de producciones para el entretenimiento, la educación y la información- rankeaba en las principales preocupaciones. El momento es propicio para revisar las políticas públicas.

Las audiencias más allá del rating
Deconstruyámonos. No es lo mismo estar aislado en una casita de –pongámosle 100 o 150 metros cuadrados- que en un dos ambientes saturado, una habitación alquilada o un ranchito periurbano. Tampoco es lo mismo vivir solo siendo un joven hiperconectado, que esa misma soledad para un viejito sometido a los rayos catódicos de la vieja tele. Ni qué hablar de la diversidad y complejidad de pantallas que encontraremos en los grupos familiares de variada envergadura.

Del mismo modo que los hospitales y centros de salud no deben llenarse de ciudadanos asustados para poder dedicarse a los que requieren atención… quizás debiéramos pensar en cómo propiciar un combo de información y entretenimiento para esos distintos públicos que alteran sus hábitos de salidas, suspenden las clases o pasan cuarentenas masivas.

Sigamos deconstruyendo. Ahora que se menta a Netflix como el destino principal de nuestro encierro, asumamos que se trata de unas 4 millones de cuentas en Argentina (según dichos de su CEO a su paso por Argentina). Si tuviera un catálogo razonablemente diverso, podríamos pensar que se trata de un buen servicio en el mejor de los casos a menos de la mitad de la población argentina, con condiciones desiguales de acceso a Internet. También están las plataformas Flow, Disney+, Amazon, las Go entre otras, además del cable, DirectTV… pero todo eso también se paga. Las plataformas utilizan una infraestructura existente (conexión a Internet), y suponemos que aún habiendo ajuste en los gastos hogareños, mientras dure la pandemia nadie pensará en cortar el servicio.

Pero mientras tanto, en la lucha contra la pobreza… ¿qué sucede con los hogares indigentes y pobres? ¿Deberían priorizar el alcohol en gel a las plataformas? ¿Deberían priorizar una nutrición que los tenga más fuertes ante la gripe, el dengue y el coronavirus, al aporte mensual para acceder a las góndolas globalizadas de productos culturales?

Para los que no pagan abonos mensuales está la TV abierta, ya sea analógica con los canales que en CABA y aledaños son 4 o 5, y en el resto del país sólo uno o dos… o la plataforma de Televisión Digital Abierta. La TDA, que puede tener consumo anfibio desde una Smart TV switcheando entre el cable/satélite y una antena sencilla, ofrece una grilla de no menos de 16 canales de alcance nacional. Varios de ellos estatales, al alcance de todos. También hay varios canales informativos, poco deporte y entretenimiento… y un par de canales de 24 hs inentendiblemente poblados por programas religiosos. Los organismos públicos deberán revisar las razones y los financiamientos de la grilla nacional de la TDA, en esta agenda actualizada de la emergencia relacional por el virus global.

En la emergencia, podrían promocionarse y liberarse los contenidos de plataformas públicas digitales gratuitas, como Cont.ar, Cine.ar y los catálogos del BACUA (sin desconocer derechos autorales), como actitud conducente para las prioridades en las políticas del Sistema de Medios Públicos y las áreas culturales. Los rápidos reflejos de www.seguimoseducando.gob.ar en el marco de www.educ.ar son auspiciosos.

Sostener a los medios y las productoras
Y para garantizar trabajo nacional… ¿qué sucede con los esquemas de fomento tradicionales? En el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) –y en las productoras que esperan la restitución de un círculo de financiamiento seriamente averiado por la gestión anterior- se agarran la cabeza por el abrupto corte de taquilla. Si no se venden entradas al cine, no hay ingresos para las salas exhibidoras, pero tampoco se gira el 10% del valor las entradas que históricamente bancó los concursos y subsidios al cine, las series y los documentales.

Por el lado del ENaCom, mientras las nuevas autoridades rearman al Fondo de Fomento Concursable (FoMeCA) para emisoras no comerciales, se percibe que quienes sobrevivieron al desfinanciamiento esperan al menos igualdad en las reglas de juego, y ser reconocidos para las políticas y no sólo para las fotos, como en el pasado.

La solución no será inmediata, pero la experiencia de las generaciones pasadas indica que una regulación antigua de la mano de la falta de control y fiscalización siempre han servido a los actores más fuertes, a los incumbentes, o a aquellos que aprovechan la “ventana de oportunidad” de lo novedoso para distraer el aporte en la vaquita necesaria para una industria cultural nacional robusta.

Los padres fundadores pusieron el mojón con la Ley del Cine, luego vino la reforma de 1994 para incorporar a los servicios de TV por cable a la regulación y tributación. Un esquema más abarcador sobrevino en 2009 con la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, tanto en la ampliación de reparto de la torta para fomento como en las obligaciones a (in)cumplir para licenciatarios y señales respecto de contenidos y pantallas nacionales, federales e inclusivas.

En medio de la pandemia y en el contexto de pantallas múltiples y plataformas, resurge la necesidad de actualizar el para qué de la regulación y el fomento de las producciones diversas. De modo que lo que se presume un salto en la tecnología no termine siendo una nueva forma de mercadear al audiovisual, con los intermediarios cambiados o puenteados.

Así las cosas, dos sectores se han expresado con claridad durante marzo apuntando a asignar a las industrias culturales una parte del 21% del IVA que ya pagan los “Servicios Digitales” facturados en el país (Google, Facebook, Netflix, Spotify, servicios de hosting, publicidad, estudios de mercado, etc.).

Por una parte, representantes de la cinematografía y la cultura retomaron la idea de extender los ingresos del Fondo de Fomento Cinematográfico y de series que administra el INCAA (actualmente se nutre del 10% del aporte de los exhibidores de salas de cine, más una parte no menor aportada por los servicios de radio y TV). Para ello reclaman el 10% del IVA aportado por los “Servicios Digitales Audiovisuales”.

Desde un lugar estructuralmente desfavorecido, también demandan un 5% del IVA aportado por los “Servicios Digitales” los medios gráficos, digitales, radios y TVs comunitarios, populares, cooperativos y micropymes, con presencia federal y generadores de 10 mil puestos de trabajo. (Ver detalles de esta propuesta y otras para corregir las asimetrías regulatorias existentes, en www.pluralismo.com.ar).

Ambas miradas son complementarias, en un marco donde la Economía del Conocimiento engloba conceptualmente a una amplísima cantidad de actores, no todos ellos con la misma capacidad de lobby y generación de proyectos territorializados.

También resultaría atinado pensar en el financiamiento de la radio y la TV públicas con otra parte de lo recaudado por las contribuciones de servicios digitales.

Mientras transitemos el auge y la caída de la pandemia, sin dudas habrá reposicionamientos y decisiones que afecten a las producciones, pantallas y consumos culturales en nuestros hogares.
Foto: Agencia AFP
Fuente: Diario PáginaI12

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2020 Autonomía municipal: el mayor desafío de la gestión Montenegro

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Guillermo Montenegro es uno más de los intendentes que acaban de solicitar por escrito al gobernador un grado mayor de autonomía. El terror de la vieja política.

Más de 50 intendentes de la provincia de Buenos Aires, entre los que se encuentra Guillermo Montenegro, solicitaron al gobernador Axel Kicillof “la posibilidad de contar con mayor autonomía para tomar decisiones ágiles en el territorio”, en el marco de la pandemia.

Dejaron en claro que el pedido está basado en la necesidad de poder resolver cuestiones vinculadas a la flexibilización del aislamiento obligatorio y la vuelta de actividades hoy prohibidas. “Estamos convencidos que podemos avanzar hacia un nuevo esquema de funcionamiento de diversas actividades sociales, económicas y deportivas más flexible, que serán seguramente distintas en cada caso, adaptadas a la situación sanitaria y social de cada municipio”, volcaron en el documento.

El pedido fue realizado por los intendentes de Adolfo Alsina, Arrecifes, Ayacucho, Azul, Bahía Blanca, Balcarce, Bragado, Brandsen, Campana, Capitán Sarmiento, Chacabuco, Coronel Dorrego, Coronel Pringles, Coronel Rosales, Dolores, Florentino Ameghino, General Alvear, General Arenales, General Belgrano, General Lamadrid, General Lavalle, General Madariaga y General Pueyrredón.

También por los partidos de General Viamonte, General Villegas, Junín, La Plata, Lanús, Lezama, Lincoln, Lobería, Lobos, Magdalena, Maipú, Monte, Nueve de Julio, Olavarría, Patagones, Pellegrini, Pergamino, Pinamar, Puán, Ramallo, Rauch, Rivadavia, Rojas, Saavedra, Saladillo, San Antonio de Areco, San Cayetano, San Isidro, San Miguel, San Nicolás, Suipacha, Tandil, Tornquist, Trenque Lauquen, Tres de Febrero y Vicente López.

Pocas horas después algunos de ellos subieron la apuesta y afirmaron que el lunes abrirían los comercios «con autorización o sin ella», generando la airada respuesta de la  ministra de Gobierno bonaerense, Teresa García, quien les reclamó «prudencia» , en especial al tandilense Miguel Lunghi quien este jueves reiteró que liberará actividades más allá de la decisión de Kicillof.

«Que un intendente diga que va a abrir le den o no autorización es un acto de rebeldía y él va a tener que poner la firma en los decretos municipales que habiliten esas actividades. Esperemos que no pase nada», dijo la funcionaria.

«Los intendentes de Bahía Blanca, Olavarría, Campana, Vicente López y Tandil hicieron ayer un planteo de abrir si o sí. La provincia tiene determinaciones que responden al decreto nacional. Hay cosas, como la actividad deportiva, que no se pueden hacer», indicó García.

Con el telón de fondo de lo que es correcto como vía de reclamo -el documento elevado a la gobernación- y lo que se vuelve inaceptable -la decisión unilateral de alzarse contra disposiciones legales de un poder superior- aparece con claridad la vieja cuestión de la autonomía municipal. Esa que con su desaparición condenó a las jurisdicciones locales a una dependencia absoluta del gobierno provincial y las convirtió en rehenes de situaciones político-partidarias que en ocasiones han sido de un nivel violatorio del espíritu de la Constitución de la provincia.

Nada muy distinto a lo que ocurre en la relación entre los estados provinciales y el gobierno nacional…

Y si bien la lucha por las autonomías municipales viene de antaño, la realidad indica que año a año la cuestión se ha ido agravando. La provincia tiene 307 mil kilómetros cuadrados, unos 17 millones de habitantes y sólo 135 gobiernos locales; si hay un lugar en el país donde no hay descentralización es en Buenos Aires, una región en la que el centralismo se ha consolidado de la mano de una distribución macrocefálica de los municipios y una visión endogámica de la política partidaria que hace que la dominación de un solo color en el populoso conurbano haya acentuado una dependencia que en muchas ocasiones ha servido a fines exclusivamente electoralistas. Aunque tampoco, cuando otras fuerzas se instalaron en La Plata o en Balcarce 50, se intentó seriamente avanzar en una reorganización territorial y mucho menos en la búsqueda de la ansiada autonomía.

A más de 25 años de la reforma de la Constitución Nacional de 1994, cuya letra y espíritu fue al menos más federal que en sus anteriores versiones, y más allá de que tampoco se ha avanzado demasiado en las relaciones entre provincias y gobierno central, es insólito que en la provincia no se haya realizado la necesaria reforma de su ley fundamental para al menos avanzar en el marco normativo de las autonomías municipales.

Los más de 2.150 gobiernos municipales tienen apenas el 1,2% de todos los ingresos de la nación. La mayoría del presupuesto público está en manos del gobierno federal, cuando los que prestan los servicios públicos son las provincias y los municipios. La Legislatura tiene la posibilidad de sancionar alguna legislación o modificar la Ley Orgánica de las Municipalidades, pero sería una solución muy parcial y siempre se dependería de lo que decidiese la mayoría política de turno.

General Pueyrredón, tal vez, por su propia estructura económica y social, es uno de los partidos más afectados de todo el distrito.

Mar del Plata debe sostener durante una tercera parte del año un estructura de servicios suficiente para casi tres millones de personas que a ella llegan para vacacionar y sin embargo no recibe ningún ingreso extra para ello. Una situación que se agrega a la dependencia presupuestaria que padece en forma constante, con una organización financiera que apenas le alcanza para enfrentar gastos de funcionamiento de su municipio quedando el desarrollo de obras fundamentales en la decisión de la gobernación o el estado nacional.

Por eso la nota que firma Guillermo Montenegro con varios de sus colegas bonaerenses adquiere singular importancia: podría, y debería, ser el puntapié inicial de una movida mucho mayor que, aprovechando el cambio de tiempo que esta crisis anuncia, fuese a fondo en la exigencia de un debate que ya no puede esperar. Muchas de las normas que rigen la relación entre la gobernación y los municipios son en su letra y espíritu supérstites de la época en que el Gral. Ibérico Manuel Saint Jean gobernaba Buenos Aires. El mismo que desmembró los partidos de Gral. Lavalle y Gral Madariaga para crear, por medio de un decreto-ley de la Dictadura, los municipios de Villa Gesell, Pinamar y Partido de La Costa en 1978.

¿Es que los mandatarios provinciales sienten que sus deseos e imposiciones tienen la misma legitimidad que las del gobernante del Proceso?. Los hechos parecen así indicarlo…

¿O es que la vieja política insiste en sentarse encima de «la caja» para así controlar a propios y extraños?.

Es sin dudas el mayor desafío de la gestión actual y el camino para dejar su huella estampada en marplatenses y batanenses. Aún sin conseguirlo, bastaría con que la comunidad percibiese que lo está intentando.

Desde el fondo de la historia, y también desde la más deseadas imágenes del futuro, la necesidad de ser protagonistas y dueños de nuestro desarrollo y nuestros destinos lo está reclamando.

El tiempo lo responderá….

 

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Opinión

Spike Lee: “No podemos quedarnos callados”

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Tras el asesinato de George Floyd en Minneapolis, el director de cine Spike Lee, acompañado de varios colegas de distintas disciplinas, calificó al presidente estadounidense, Donald Trump, como al “hijo de puta que tuvo la oportunidad de decir que todo es cuestión de amor y no de odio, pero no denunció a los hijos de puta del Ku Klux Klan, ni a la extrema derecha ni a los nazis”, y advirtió que “eso de que Estados Unidos es la cuna de la democracia es mentira: se construyó sobre el genocidio de los nativos y la esclavitud”.

“Esa es la fábrica de Estados Unidos”, agregó Lee, quien también denunció que “la mierda de extrema derecha no está solo en Estados Unidos, está en todo el mundo, y tenemos que despertar ”.

“No es un asunto de blancos o negros –añadió-. Todos las noches me voy a la cama pensando que ‘este tío’ de la Casa Blanca tiene el código nuclear”. “Qué está pasando”, preguntó Lee en una conferencia de prensa que rápidamente se difundió por las redes

FUENTE : PAGINA 12

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MDP : Prostitución, drogas y Zona Roja: un negocio que financia al poder

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El cóctel nauseabundo que mezcla el comercio de drogas y seres humanos con las instituciones oficiales no es nuevo y en Mar del Plata ya se cobró muchas víctimas.

Desde hace décadas las denuncias acerca de la connivencia de la justicia, la política y la policía con el negocio de la prostitución caen una y otra vez en saco roto en nuestra ciudad. Y es que al haber incorporado como habitual el flagelo, poco a poco la sociedad va dejando de hablar de ello, de escandalizarse ante la obscenidad de lo obvio y finalmente pedir justicia y soluciones.

Ya en los años 80, apenas retornada la democracia al país, algunos periodistas bregábamos para que el desmadrado ejercicio de la prostitución callejera -promovido y protegido por la policía provincial y convertido en medio de recaudación para las campañas políticas- fuera investigado y erradicado de raíz.

En aquellos años era el barrio de La Perla el «habilitado» para la instalación de prostitutas en sus esquinas y para el funcionamiento de decenas de pequeños hoteles que tras la denominación de «Familiar» ocultaban verdaderos prostíbulos. Un negocio millonario del que se beneficiaban la Unidad Regional IV, la Comisaría 1era., el Comando Radioeléctrico, la Brigada de Investigaciones y la entonces Dirección de Toxicomanía, hasta la llegada a Mar del Plata del Crio. Hermes Acuña que barrió con toda la mugre que se escondía debajo de la alfombra de la repartición.

Alguna vez en nuestro programa radial LIBRE EXPRESIÓN, una voz que se empeñó en señalar estas corrupciones y pagó un alto precio por ello, una trabajadora del sexo que  oficiaba de «delegada» de sus compañeras nos dijo que «tenemos que pagarle a tantas reparticiones que trabajamos para nosotras un solo día de la semana. Pero si no les damos la plata nos meten presas y nos revientan a golpes». Así trabajaban las mujeres de La Perla…

En ese tradicional barrio de Mar del Plata comenzó a crecer el negocio de la venta al menudeo de la droga por medio de las prostitutas. A las que además se las convirtió en adictas para favorecer «la lealtad» con sus patrones-dueños. 

Y también en ese barrio comenzó la leyenda del Asesino de la Ruta aunque luego se supiese que en realidad no se trataba de un solo maniático sino de varios crímenes a los que se le dio un enmascaramiento similar para en algunos casos cobrar «mejicaneadas» de droga y en otros tapar las acciones de conocidos personajes de la justicia y la política que solían requerir los servicios de estas proveedoras de sexo y estupefacientes. Semejante escándalo terminó languideciendo en el olvido y nunca se avanzó seriamente en la investigación…

Pero a partir del ruido que aquello generó en la sociedad la zona roja mudó rápidamente de lugar geográfico: las inmediaciones de la vieja terminal de trenes, en una primera etapa, y la Avda. Jara -cuando el negocio se amplió con la presencia de travestis y se convirtió además en el shopping del narcomenudeo local- fueron el nuevo epicentro del negocio y sus múltiples tapaderas.

De nada sirvieron las quejas de los vecinos, las promesas del poder político y las puestas en escena de la justicia. Nunca nadie hizo nada medianamente serio para terminar con una actividad que además hace de la evidencia una estrategia de penetración en el mercado: la prostitución se muestra, escandaliza, convoca con ampulosos gestos al potencial cliente y, en definitiva, se esfuerza por no pasar desapercibida.

En estos años han proliferado los escándalos, los crímenes, los agentes policiales detenidos en flagrante delito de tráfico, las peleas entre travestis, los ampulosos operativos tendientes a hacer creer que realmente se quiere recuperar esta zona de la ciudad para sus vecinos. Y todo ha quedado, una y otra vez, en la nada.

Y así seguirá siendo mientras no aparezca en el horizonte político y periodístico lugareño queien hable con claridad y le ponga a las cosas nombre y apellido: la prostitución y el narcotráfico cuentan con protección de la policía y la justicia y siguen financiando actividades partidarias, cada vez en mayor medida y con mayor impunidad.

Ocurre en el presente, fue así en el pasado y seguramente seguirá pasando si el estado -esa creación ñoña y patibularia a la que todos sostenemos para que nos estafe- sigue mirando para el costado y beneficiándose del delito.

A lo sumo, como los viejos circos barriales, se correrá unas pocas cuadras para seguir con la función…

ADRIAN FREIJO

LIBRE EXPRESION.NET

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