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Opinión

Diego Torres: “Nuestros gobernantes no están a la altura de lo que el pueblo necesita”

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En una entrevista exclusiva con Teleshow, el cantante y actor habló de la actualidad política del país, la legalización del aborto y de los shows que dará en el Luna Park
Diego Torres
Diego Torres

Yo no cambié por ser un artista o un cantante popular. Sigo siendo la misma persona. Me conecto con mis afectos porque los quiero y no porque tenga interés a cambio. Y creo que ellos se conectan de la misma manera. Está bueno tener los pies sobre la tierra cuando son necesarios y buscar inspiración en la altura cuando uno la necesita. Pero la vida se vive pisando firme“.

Tres micrófonos, siete guitarras, un bajo, tres órganos, una pandereta, un bongó, una tumba y otros instrumentos de percusión se destacan en la sala de ensayo desde la que Diego Torres recibe a Teleshow. Allí, se prepara para los dos shows que dará en el Luna Park.

El actor y cantante asegura que “vive como una persona normal dentro de un trabajo que a veces no tiene patrones normales”, pero que eso no le impide tomar con naturalidad el hecho de viajar constantemente para presentar su música.

Vive en Buenos Aires y Miami -ciudad que lo acerca a Puerto Rico, y otros países a los que se traslada para hacer shows y en donde es muy popular- y actualmente está en el país porque toca esta noche y mañana viernes en el Luna Park. Por localidades agotadas, debió agregar más funciones para mayo del 2019.

—¿En qué momento de tu vida te encuentra este nuevo show?

—Muy contento de volver al Luna Park, que es un lugar con mucha historia en mi vida. Volver ahí con un espectáculo me da mucha felicidad.

—¿Qué significa en tu vida el Luna Park?

—Es parte de mi vida. Iba con mi viejo a ver box, Titanes en el ring, al show de básquet de los Globetrotters. Mi mamá festejó los 50 años con la música en un concierto inolvidable de artistas invitados. Después llegó la época de hacer mis conciertos ahí. El primero fue en el año 2000, noches inolvidables… Para mí volver es, de alguna manera, reencontrarme con un lugar que me es familiar.

—¿Recordás alguna anécdota?

—Tengo esos recuerdos de ir con la familia. Y seguí viendo box, hace unos años fui a ver a Omar Narváez, que utilizaba “Color esperanza” como canción bandera. Pasamos una noche increíble. El mundo del box es muy atractivo, no solamente por lo que pasa en el ring, sino todo su público y la energía que se mueve.

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(Video: Teleshow)

—Antes de cada show, ¿te seguís poniendo nervioso como la primera vez?

—Por más que uno hace años trabaja en la música, tiene años de trabajo y de gira, siempre que presentas un espectáculo nuevo son los mismos nervios como el primer día. Los días previos también son tremendos: de mucha tensión, que está bueno que suceda porque la tensión es parte de nuestro oficio. Es aprender a convivir con nuestros sentimientos.

—¿Tenés alguna cábala antes salir al escenario?

—Me gusta hacer ejercicios vocales de precalentamiento, como un deportista, que no puede entrar frío a jugar dos horas un partido. Lo mismo le pasa al cantante. También me gusta estar con mi tribu, hacer una reunión y un saludo previo con mis músicos y todo el staff. Y me gusta tener un momento interno de pensar en personas que quiero, en depositar esa fe en algún lado. Cada uno lo hace a su manera, más allá de la religión que tenga. Es un momento de concentración, libertad y entrega.

—¿Se extraña mucho a la familia cuando se viaja?

—Uno se va acostumbrando y es hijo de los viajes. Entendí que gracias a convertirme en un artista popular en mi tierra, las canciones empezaron a viajar a diferentes países cada vez mas lejos y uno entiende que tiene que acompañar a las canciones y exige mucha presencia. Y mi familia lo entiende. Muchas veces viajan conmigo como es ahora en este caso, y eso me da mucha fuerza para estar viviendo en este momento.

—¿Cómo vive tu hija tu popularidad?

—Los chicos van creciendo y tienen una sabiduría natural. Ella ve que su padre es músico y que ese tipo que canta en la casa se sube a un escenario. El otro día me preguntaba: “Papá, ¿por qué la gente te conoce?”. “Bueno, yo canto…” trato de explicárselo de la manera más natural, que es como me criaron a mí. Uno tiene un oficio de cantor, otro de médico, albañil… Yo le decía: “Viste qué importante es cómo te relacionas con la gente, Nina? Si vos sos una persona buena y educada y tenés pendiente al otro y lo saludas. ¿Viste qué importante es poder hacer eso en la vida? Si uno va por ese camino seguramente vas a ser una persona querida”. Creo que es la manera más sencilla, simple y auténtica de transmitirle esto a los chicos.

—¿La ves con un futuro musical?

—Yo creo que ella no va a poder escapar a lo artístico, así como ninguno de nosotros en la familia pudo: el que no toca la guitarra, canta, el que no es actor, es bailarín o coreógrafo, otra estudia letras y editó varios libros, también hay un sobrino que toca la guitarra conmigo. Nina tiene cinco años y empezó a tomar clases de piano. En mi casa se toca mucho, me ve a mí y va a tocarlo todo el tiempo, y le llama la atención. Lo importante es que haga lo que quiera ser y que lo haga con pasión.

—¿Las canciones que escribís, se estrenan o se guardan y se muestran en unos años?

—Por lo general, las canciones que me quedan en el pasado han quedado ahí. Y las canciones nuevas que uno decide que van a ser parte de un disco son las que uno lleva adelante y defiende.

—¿Hubo alguna canción que te sorprendió el éxito que tuvo y alguna a la que le tenías mucha fe y no resultó como lo esperabas?

—Yo no hago marketing con mis canciones. Sé que vivo de esto y con esto pago mis cuentas y tiene que funcionar. Pero yo a mis canciones las quiero todas por igual, no porque hayan funcionado más, son mis preferidas. Hay temas que significan algo personal para mí, pero porque tienen que ver con algo en mi vida. Después, hay que trabajar, no queda otra. No podés vivir aferrado a los resultados.

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(Video: Teleshow)

—¿Sigue vigente el actor?

—El actor está siempre. Este año con Reloca -película de Natalia Oreiro-, el año pasado con Casi Leyendas, también Papeles en el viento, Vecinos en guerra en televisión. Estoy leyendo proyectos y muy contento de poder estar activo en mi oficio de actor. Me considero un artista integral. Me encanta, además, poder bajarme de la música por un ratito, ser empleado, un compañero más dentro del elenco y estar a las órdenes de un director. Me encanta vivir la vida de otro porque uno arma un personaje que tiene otras características a lo que es la vida real de uno.

—¿Cómo ves al país?

—Me parece que estamos pidiendo opinión a gente que no es la correcta. No creo que sirva mi opinión porque no tiene incidencia mi voz. Lo que sí es obvio que vemos todos, porque yo soy un representante del pueblo como cualquiera, que indudablemente cada vez más se nota que los gobernantes no están a la altura de lo que el pueblo necesita. Creo que no están a la altura, que no le damos el valor que tiene. Cada vez se nota más que los gobiernos -y aclaro que soy independiente, tengo mis propios pensamientos- que indubablemente no buscan el bien común sino el bien de ellos. Que no se sientan a ver qué país queremos a 30 años, gobierne quien gobierne. Tratemos de buscar cosas que tienen que estar de una manera porque así funcionaría mejor. Y así vamos castigando y dañando a nuestro país.

—¿Y qué esperás?

—Ojalá que esto se revierta, que cuidemos la democracia y que entendamos que ya hay cosas de la política vieja que no van más. Yo esta película que estamos viendo, que los que tenemos mi edad, ya la he visto varias veces. Estamos con discusiones viejas que no nos permiten plantear un país a futuro. Desde ya, erradicar la corrupción y tener un sistema un poco más limpio porque es obvio que muchas cosas son una mentira y hay mucho hipócrita. Entonces, eso me da mucha tristeza, por las posibilidades que tiene Argentina y la gente buena, que somos muchos y buscamos trabajar sin hacerle daño a nadie. Buscamos mejorar y proyectar y a veces las situaciones de nuestro país no te dan posibilidades de proyectar.

—¿Estás a favor de la legalización del aborto?

—Lógicamente estoy a favor de la ley del aborto. Es bueno destacar que uno que está a favor del aborto no quiere decir que sea pro aborto y que no quiera a los niños. Me parece que estamos un poquito radicales a veces. Desgraciadamente (el aborto) sucede y la mujer tiene que encontrarse con esta situación difícil. Entonces, tenemos que ser conscientes que esto sucede. ¿Qué vamos a hacer? Vamos a darle una posibilidad de que lo haga en un lugar correcto y con el cuidado que se merece o vamos a seguir? Cuidemos todas las vidas. Está claro que en países donde se ha aprobado la ley del aborto no es que crece, sino que hay un desarrollo y un estudio. Hay que hacerlo bien para que esto sea bien llevado a cabo. Por el otro lado, está claro que amo a la familia, pero una cosa es una cosa y otra cosa, es otra cosa. Son debates distintos y entrar en esa contienda me parece que es lastimarnos y hacernos daño con algo que no nos lleva a un buen resultado.

—¿Viste a tu sobrina Ángela cantar en la apertura de los Juegos Olímpicos de la Juventud?

—Disfruto de lo que le pasa, de su carrera, que cante, que le vaya bien, que siga en su oficio de actriz y dentro de la música. Y me encanta cuando tiene lugares de exposición donde brilla y hace cosas lindas.

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(Video: Teleshow)

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RETOMAR EL CAMINO EN MEDIOS ES CONVENIENTE

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Por tal motivo se puede decir que la medida recientemente dictada mediante el Decreto N° 173/ 2019 ha sido, en principio, auspiciosa y bienvenida.

Pues, una cosa es “no entender” y otra muy distinta hubiese sido “no atender”; y en este caso, daría la impresión que la decisión tomada de “recalcular” lo andado en materia de medios estaría indicando la existencia de una posible revisión de todo lo actuado en los últimos años, en esta materia. Si esto se cumple sería muy positivo para todos los involucrados: radiodifusores, medios, público en general, interés público, y por ende, para las libertades de expresión y de información, que tanto nos han costado recuperar a los argentinos, junto con la democracia.

Se trata de la postergación de la fecha del 1° de septiembre de 2019, establecida para materializar el tan famoso “apagón analógico” (que modificará el actual estándar técnico de recepción televisiva, por el estándar digital), hasta el 1° de septiembre de 2021.

Si bien, se podría asegurar que las autoridades han puesto atención sobre las recomendaciones efectuadas, al respecto, por expertos en la materia, todavía no se tienen noticias de cuáles son las tareas que, aprovechando el lapso de la postergación, se estarían llevando a cabo para “retomar” el imprescindible camino de reparación y normalización de los servicios, en base a un verdadero e  insustituible “Plan Técnico Nacional” con el cual se pueda desenredar la madeja enmarañada, “la galleta”, que presenta en la actualidad el uso del espectro radioeléctrico por actores de variadas procedencias e improcedencias.

Ello posibilitará retornar al cumplimiento de las normas, tanto técnicas como legales, cosa que beneficiará notoriamente a los servicios que nuestras leyes han declarado categóricamente de “interés público” y que deben circular por ese espectro radioeléctrico atribuido para el cumplimiento de tales fines con las condiciones y especificaciones taxativamente establecidas.

Es muy propio de esta gestión gubernamental, el reconocimiento de sus errores; resultará apropiado, entonces, que en esta circunstancia, en la que se ponen en serio riesgo algunos de los derechos fundamentales que derivan de servicios considerados esenciales en las democracias del mundo, pudiera llegar a buen puerto, a fin de que nadie, ningún habitante de la Nación, corra el peligro de quedar afuera de las comunicaciones, en ninguna de sus modalidades.

Edgardo Molo

Asesor Técnico Legal

Especialista en Radiodifusión

Periodista

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El descomunal costo del negocio de la política en Argentina y por qué EEUU es casi 4 veces más eficiente

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Es producto de una democracia que ha degenerado en una competencia populista en donde hay oferta y demanda de populismo

Muchos legisladores cuentan con más personal asignado que el promedio de una pyme en la Argentina (Colin Boyle)

Muchos legisladores cuentan con más personal asignado que el promedio de una pyme en la Argentina (Colin Boyle)

Muchos de mis colegas economistas, en particular los que se llaman liberales, insisten permanentemente en que hay que bajar el gasto público y la presión impositiva. No puedo dejar de estar de acuerdo con esa propuesta y firmo junto a ellos, sin embargo, creo que se quedan en el tema económico y no se plantean algo más profundo todavía que tiene que ver con lo institucional. ¿Por qué razón tenemos este desmadre de gasto público consolidado y, como contracara, la correspondiente presión impositiva que hace inviable cualquier idea de crecimiento?

Mi primera respuesta es que tenemos este nivel de gasto público porque la democracia ha degenerado en una competencia populista en donde hay oferta de populismo y demanda de populismo. Esa competencia populista, en gran medida ha dejado de ser ideológica y ser transformó en una competencia por un negocio que es la política. Puesto en otros términos, la política es un negocio para buena parte de la dirigencia política. El sobredimensionamiento del Estado en todos sus niveles y el despilfarro en asesores y empleados públicos es alarmante.

El gasto en planes sociales y empleo público lo justifican porque dicen que si se lo baja estalla el país, pero la realidad es que cada tanto estalla el país porque sistemáticamente la dirigencia política se niega a reducir ese gasto. Es la forma de conseguir votos. Desde planes a los piqueteros, pasando por pensiones por invalidez a personas que pueden trabajar, empleo público, etc.

Por otro lado, el apoyo de punteros en las campañas políticas luego se retribuye con cargos políticos o empleo público, con lo cual el Estado se transformó en un monstruo que devora la riqueza que genera el sector privado.

 El Estado se transformó en un monstruo que devora la riqueza que genera el sector privado

Un dato muestra el grado de ineficiencia por sobredimensionamiento del Estado. La Argentina tiene 23 provincias y con CABA 24 distritos, para una población de 44 millones de personas, en comparación con 50 que tiene Estados Unidos, con 326 millones de habitantes, con lo cual cada unidad administrativa a nivel estadual es de 1,8 millones de personas en el primer caso y de 6,5 millones en el segundo, que es lo mismo que decir que en la mayor economía del mundo cada distrito es 3,6 veces más eficiente que su par en el extremo sur del continente.

En los Estados Unidos hay 3.143 condados, que son los equivalentes a nuestros municipios, con un promedio de 62 por subestados. En Argentina hay unos 2.300 municipios para 23 provincias, es decir, hay un promedio de 100 por esos grandes distritos. Esto significa tener más intendentes, concejales, empleados municipales y jueces de infracciones, entre otros, en términos relativos.

 El costo de cada unidad administrativa recae sobre mucho menos personas en Argentina que en Estados Unidos, con lo cual, la carga del costo burocrático por persona es varias veces más alto en la Argentina que en los Estados Unidos

Tomemos la siguiente relación de carga burocrática. Estados Unidos tiene 3.143 condados y una población de 326 millones de habitantes, eso quiere decir que cada condado atiende las necesidades de 103.700 habitantes. En Argentina hay 44 millones de personas y 2.300 municipios, con lo cual cada uno atiende las necesidades de 19.130 personas.Los datos anteriores son en promedio, esto quiere decir que el costo de cada unidad administrativa recae sobre mucho menos personas en Argentina que en Estados Unidos, con lo cual, la carga del costo burocrático por persona es varias veces más alto en la Argentina que en los Estados Unidos. Es una simple comparación de costos fijos por unidad producida, en este caso la unidad producida es el contribuyente y el costo fijo el Estado.

La burocracia del Congreso

Tomemos ahora el costo por legislador nacional. Aquí la comparación la hago con España porque tiene una población apenas superior a la de la Argentina, 47 millones de habitantes.

La Cámara de Diputados de Argentina tiene un presupuesto anual equivalente a 208 millones de euros, al tipo de cambio de $45 por euro; y 257 diputados, es decir un costo promedio por legislador en la Cámara baja de 67.400 euros por mes, en sueldo propio y de sus colaboradores, teléfonos, secretarias y movilidad, entre otros. España tiene 350 diputados y un presupuesto es de 91 millones de euros que arroja una relación por legislador de 21.700 euros por mes. Es decir, el costo por diputado argentino es 3 veces mayor que el de un diputado en España.

 El costo por diputado argentino es 3 veces mayor que el de un diputado en España; y el de un senador es 13,5 veces más alto

La Cámara de Senadores de Argentina tiene un presupuesto anual equivalente a 204 millones de euros. Con 72 legisladores en la Cámara alta el costo promedio es de 236.000 euros por mes. En España ese cuerpo tiene un presupuesto anual de 56 millones de euros, con 266 miembros. El costo promedio mensual de cada senador español es de 17.540 euros. En otras palabras, el costo de cada senador argentino es 13,5 veces mayor que el costo promedio de un senador español.

El ingreso per cápita de Argentina es de USD 14.400 y el de España de USD 28.156 en dólares corrientes. Es decir, nosotros que somos más pobres nos damos el “lujo” de tener estructuras legislativas muchísimo más caras que España, que no es justamente un país que se caracterice por tener un Estado de bajo costo.

Por cierto, que la política se transformó en un negocio queda también en evidencia en la cantidad de personal que tiene, por ejemplo cada senador.

El gráfico muestra la cantidad de empleados tanto de planta permanente como de planta transitoria que tiene asignado cada senador. El récord lo tiene el senador Roberto Basualdo de la Alianza Cambiemos San Juan con 60 colaboradores directos. Le sigue Luis Naidenoff con 48 empleados. Ambos son verdaderas pymes, pero pymes importantes.

En total en el Senado hay 1.765 empleados repartidos específicamente entre los 72 legisladores, aunque cabe resaltar que hay otros 3.987 empleados asignados al senado que solo Dios sabe qué funciones cumplen. Ahora bien, en promedio cada senador tiene 24,5 empleados, que surge de dividir los 1.765 por los 72 senadores.

 En total en el Senado hay 1.765 empleados repartidos específicamente entre los 72 legisladores, aunque cabe resaltar que hay otros 3.987 empleados asignados al senado que solo Dios sabe qué funciones cumplen

Es obvio que cada senador tiene una pyme en promedio, algunos son pymes más grandes que otras, y otras parecen ser pymes familiares.

Por ejemplo, el senador Fernando Pino Solanas tiene 35 empleados y dice que tiene que legislar cosas muy importantes. Necesita un equipo de asesores importante con la curiosidad que dos tienen su apellido. Damián Solanas, economista, y Victoria Eva Solanas, que desconozco su preparación para asesorar en temas tan delicados e importantes. No quiero pensar que don Pino Solanas tenga una Pyme familiar a costa del contribuyente. No digo eso. Pero llama la atención.

Lo cierto es que si cada senador va a necesitar una legión de asesores, quiere decir que no están muy preparados para desempeñar su cargo. En otros países, como por ejemplo Chile, los legisladores recurren a fundaciones para que los asesoren.

 Si cada senador va a necesitar una legión de asesores, quiere decir que no están muy preparados para desempeñar su cargo. En otros países, como por ejemplo Chile, los legisladores recurren a fundaciones para que los asesoren

Acá el contribuyente vota a un senador y le paga el sueldo para que legisle, tampoco tiene que legislar tanto porque ahoga las libertades individuales, y los legisladores terminan nombrando asesores cuyos sueldos también están a cargo del contribuyente.

Sobredimensionamiento del Estado burocrático

En definitiva, cuando uno ve estos datos, y hay muchos más para mostrar nuestro sobredimensionamiento burocrático, se pregunta: ¿hay realmente interés de la dirigencia política de reducir el peso del Estado sobre el sector privado o la política se ha transformado en un negocio personal que en forma compulsiva tiene que financiar el sufrido contribuyente?

Mi impresión es que el sobredimensionamiento del Estado dejó de ser un problema ideológico y se transformó en un problema de negocio de unos pocos, aunque cada vez son más en relación a los pocos que quedamos en el sector privado generando riqueza.

 Mi impresión es que el sobredimensionamiento del Estado dejó de ser un problema ideológico y se transformó en un problema de negocio de unos pocos, aunque cada vez son más

Como contrapartida de ese negocio, los políticos reparten subsidios entre diferentes sectores de la sociedad para mantenerla tranquila. En definitiva, cuando digo que hay 21 millones de personas que pasan todos los meses por la ventanilla del Estado para cobrar un cheque y que en el sector privado somos sólo 6,5 millones que mantenemos a esos 21 millones, lo que estoy diciendo es que 6,5 millones tenemos que mantener todo el negocio que armó la política para obtener su renta y repartir subsidios a diestra y siniestra.

Definitivamente nuestro problema no es un problema ideológico. Ahora tenemos que pensar cómo desarmar un negocio que se inventaron los dirigentes políticos a partir de desvirtuar la democracia y transformarla en una competencia populista.

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Alberto Fernández criticó la Ley de Medios que impulsó Cristina Kirchner: “Evidentemente ese no fue el camino”

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En tono autocrítico, el ex jefe de Gabinete del kirchnerismo pidió “ser mejores de lo que fuimos”

El ex jefe de Gabinete se refirió con autocrítica al gobierno de Cristina Kirchner y al massismo.

El ex jefe de Gabinete se refirió con autocrítica al gobierno de Cristina Kirchner y al massismo.

El ex jefe de Gabinete, Alberto Fernández se mostró autocrítico con la política en general, sobre su su experiencia en el kirchnerismo y en su apoyo reciente al líder del Frente Renovador, Sergio Massa. En esa clave, fue tajante con “terminar con la grieta” y “ser mejores de lo que fuimos“.

En un extenso reportaje, Fernández revisó su paso por el massismo y elogió al ex intendente de Tigre por ser “uno de los tipos de su generación más preparados para gobernar“, aunque criticó su forma de entender la política: “Para él es un juego de picardías, y la política es un juego de convicciones y compromisos”.

Acerca de su salto al Frente Renovador, Fernández consideró que el kirchnerismo entonces había terminado un ciclo: “Yo dije que con Cristina no alcanza y sin Cristina no se puede. A ella no le gustó mi frase, después me dijo que tenía razón. En 2017  hasta el último día intenté cerrar un acuerdo entre Randazzo y Cristina. ¿Eso que nos costó?: Macri”

En la misma línea, el ex jefe de Gabinete ratificó las diferencias que tuvo en el pasado con la ex presidente Cristina Kirchner. Sin embargo, ahora la nota “más reflexiva”, aclaró durante una entrevista con el periodista Eduardo Aliverti, en Radio La Red.

“En aquel momento muchos no la pasamos bien con Cristina.  Siempre cuestioné muchas de sus políticas. Creo que tenía razón porque hubo una sucesión de derrotas desde 2009, hasta que perdió al final en 2015″, afirmó.

Además, dijo que mantuvo una forma de ejercer el poder “a latigazos” y mencionó su distancia con los proyectos que fueron insignia en el último período, entre ellos, la Ley de Medios.  

“Me parece que tenemos revisar arbitrariedades personales e institucionales que fueron cometidas en los últimos años. La ley de democratización de la Justicia fue un intento brutal, despiadado e innecesario. Hay que regular el funcionamiento de la Justicia, pero no es ese el modo”, dijo Alberto Fernández.

En la misma clave se mostró tajante sobre el frustrado intento por sancionar la Ley de Medios: “Es obvio que fracasó. Cristina ganó una batalla porque ahora sabemos lo que leemos cuando leemos Clarín, La Nación o Tiempo Argentino. Eso está muy bien, pero, ¿era necesaria tanta sangría para eso? En la practica sirvió muy poco y ahora Clarín tiene una telefónica. Evidentemente ese no fue el camino“.

Sin embargo, Alberto Fernández dijo que  el gobierno de Cristina Kirchner de 2007 “fue el más progresista de toda la historia por la ampliación de derechos” que llevó adelante. Para estas elecciones, insistió en tono autocrítico, que la fórmula debe ser otra y que la unidad es una condición necesaria, aunque “no suficiente”.

“Tenemos que demostrarle a la gente que somos mejores que Macri, y que vamos a ser mejores de lo que fuimos, sino no vamos a entender por qué llevamos cuatro derrotas en los últimos años”, manifestó.

Otros tiempos. Cristina Kirchner en su primer mandato de gobierno junto a Alberto Fernández. (Gentileza: 5 días)

Otros tiempos. Cristina Kirchner en su primer mandato de gobierno junto a Alberto Fernández. (Gentileza: 5 días)

El votante “estafado”

Consultado sobre el compartamiento del votante que se inclina por Mauricio Macri, el ex jefe de Gabinete deslizó su propia teoría y le pidió que “vea todo” y “recupere la capacidad de crítica“.

“A los argentinos los han confundido. Se ha confundido la comunicación política con la manipulación humana”, arrancó Alberto Fernández en su explicación. “El mayor expositor de esta teoría es (el consultor ecuatoriano Jaime) Durán Barba. A la gente se la va llevando a un lugar que deja de pensar, y es movida por sensaciones”.

“El votante de Macri no es un idiota que no sabe votar, es un estafado. Hay un nucleo antiperonista convencido, pero de ese 33%, hay otro resto de personas que los han estafados. El estafado siempre es tratado como un tarado, pero en realidad es una víctima que creyó“, hipotetizó.

En la misma línea de pensamiento, Fernández volvió a adoptar un tono autocrítico y manifestó: “En todos lados se ha perdido la capacidad de crítica, también en nuestro espacio, muchos se enceguecen y no ven cosas. Quien tiene un 70% de rechazo (NdR: se refiere a Macri) no puede ganar nunca una elección, y sin embargo, no lo ven”.

Lo primero que tenemos que hacer es terminar con la grieta. En la grieta están los estafados de Macri, a toda esa gente tenemos que recuperarla para la reconstrucción del país”, desarrolló el ex jefe de Gabinete.

Y finalizó: “No se puede reconstruir nada con el delirio en el que se vive. Si cuestiono a Macri aparecen 10 mil idiotas diciendo que defiendo los bolsos de López, y si digo que López es un sinvergüenza, aparecen otros 10 mil diciéndome que estoy con Macri. Esa Argentina no tiene posibilidades de ser construida”.

 

Foto Tapa : El destape

 

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