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Opinión

Diego Torres: “Nuestros gobernantes no están a la altura de lo que el pueblo necesita”

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En una entrevista exclusiva con Teleshow, el cantante y actor habló de la actualidad política del país, la legalización del aborto y de los shows que dará en el Luna Park
Diego Torres
Diego Torres

Yo no cambié por ser un artista o un cantante popular. Sigo siendo la misma persona. Me conecto con mis afectos porque los quiero y no porque tenga interés a cambio. Y creo que ellos se conectan de la misma manera. Está bueno tener los pies sobre la tierra cuando son necesarios y buscar inspiración en la altura cuando uno la necesita. Pero la vida se vive pisando firme“.

Tres micrófonos, siete guitarras, un bajo, tres órganos, una pandereta, un bongó, una tumba y otros instrumentos de percusión se destacan en la sala de ensayo desde la que Diego Torres recibe a Teleshow. Allí, se prepara para los dos shows que dará en el Luna Park.

El actor y cantante asegura que “vive como una persona normal dentro de un trabajo que a veces no tiene patrones normales”, pero que eso no le impide tomar con naturalidad el hecho de viajar constantemente para presentar su música.

Vive en Buenos Aires y Miami -ciudad que lo acerca a Puerto Rico, y otros países a los que se traslada para hacer shows y en donde es muy popular- y actualmente está en el país porque toca esta noche y mañana viernes en el Luna Park. Por localidades agotadas, debió agregar más funciones para mayo del 2019.

—¿En qué momento de tu vida te encuentra este nuevo show?

—Muy contento de volver al Luna Park, que es un lugar con mucha historia en mi vida. Volver ahí con un espectáculo me da mucha felicidad.

—¿Qué significa en tu vida el Luna Park?

—Es parte de mi vida. Iba con mi viejo a ver box, Titanes en el ring, al show de básquet de los Globetrotters. Mi mamá festejó los 50 años con la música en un concierto inolvidable de artistas invitados. Después llegó la época de hacer mis conciertos ahí. El primero fue en el año 2000, noches inolvidables… Para mí volver es, de alguna manera, reencontrarme con un lugar que me es familiar.

—¿Recordás alguna anécdota?

—Tengo esos recuerdos de ir con la familia. Y seguí viendo box, hace unos años fui a ver a Omar Narváez, que utilizaba “Color esperanza” como canción bandera. Pasamos una noche increíble. El mundo del box es muy atractivo, no solamente por lo que pasa en el ring, sino todo su público y la energía que se mueve.

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(Video: Teleshow)

—Antes de cada show, ¿te seguís poniendo nervioso como la primera vez?

—Por más que uno hace años trabaja en la música, tiene años de trabajo y de gira, siempre que presentas un espectáculo nuevo son los mismos nervios como el primer día. Los días previos también son tremendos: de mucha tensión, que está bueno que suceda porque la tensión es parte de nuestro oficio. Es aprender a convivir con nuestros sentimientos.

—¿Tenés alguna cábala antes salir al escenario?

—Me gusta hacer ejercicios vocales de precalentamiento, como un deportista, que no puede entrar frío a jugar dos horas un partido. Lo mismo le pasa al cantante. También me gusta estar con mi tribu, hacer una reunión y un saludo previo con mis músicos y todo el staff. Y me gusta tener un momento interno de pensar en personas que quiero, en depositar esa fe en algún lado. Cada uno lo hace a su manera, más allá de la religión que tenga. Es un momento de concentración, libertad y entrega.

—¿Se extraña mucho a la familia cuando se viaja?

—Uno se va acostumbrando y es hijo de los viajes. Entendí que gracias a convertirme en un artista popular en mi tierra, las canciones empezaron a viajar a diferentes países cada vez mas lejos y uno entiende que tiene que acompañar a las canciones y exige mucha presencia. Y mi familia lo entiende. Muchas veces viajan conmigo como es ahora en este caso, y eso me da mucha fuerza para estar viviendo en este momento.

—¿Cómo vive tu hija tu popularidad?

—Los chicos van creciendo y tienen una sabiduría natural. Ella ve que su padre es músico y que ese tipo que canta en la casa se sube a un escenario. El otro día me preguntaba: “Papá, ¿por qué la gente te conoce?”. “Bueno, yo canto…” trato de explicárselo de la manera más natural, que es como me criaron a mí. Uno tiene un oficio de cantor, otro de médico, albañil… Yo le decía: “Viste qué importante es cómo te relacionas con la gente, Nina? Si vos sos una persona buena y educada y tenés pendiente al otro y lo saludas. ¿Viste qué importante es poder hacer eso en la vida? Si uno va por ese camino seguramente vas a ser una persona querida”. Creo que es la manera más sencilla, simple y auténtica de transmitirle esto a los chicos.

—¿La ves con un futuro musical?

—Yo creo que ella no va a poder escapar a lo artístico, así como ninguno de nosotros en la familia pudo: el que no toca la guitarra, canta, el que no es actor, es bailarín o coreógrafo, otra estudia letras y editó varios libros, también hay un sobrino que toca la guitarra conmigo. Nina tiene cinco años y empezó a tomar clases de piano. En mi casa se toca mucho, me ve a mí y va a tocarlo todo el tiempo, y le llama la atención. Lo importante es que haga lo que quiera ser y que lo haga con pasión.

—¿Las canciones que escribís, se estrenan o se guardan y se muestran en unos años?

—Por lo general, las canciones que me quedan en el pasado han quedado ahí. Y las canciones nuevas que uno decide que van a ser parte de un disco son las que uno lleva adelante y defiende.

—¿Hubo alguna canción que te sorprendió el éxito que tuvo y alguna a la que le tenías mucha fe y no resultó como lo esperabas?

—Yo no hago marketing con mis canciones. Sé que vivo de esto y con esto pago mis cuentas y tiene que funcionar. Pero yo a mis canciones las quiero todas por igual, no porque hayan funcionado más, son mis preferidas. Hay temas que significan algo personal para mí, pero porque tienen que ver con algo en mi vida. Después, hay que trabajar, no queda otra. No podés vivir aferrado a los resultados.

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(Video: Teleshow)

—¿Sigue vigente el actor?

—El actor está siempre. Este año con Reloca -película de Natalia Oreiro-, el año pasado con Casi Leyendas, también Papeles en el viento, Vecinos en guerra en televisión. Estoy leyendo proyectos y muy contento de poder estar activo en mi oficio de actor. Me considero un artista integral. Me encanta, además, poder bajarme de la música por un ratito, ser empleado, un compañero más dentro del elenco y estar a las órdenes de un director. Me encanta vivir la vida de otro porque uno arma un personaje que tiene otras características a lo que es la vida real de uno.

—¿Cómo ves al país?

—Me parece que estamos pidiendo opinión a gente que no es la correcta. No creo que sirva mi opinión porque no tiene incidencia mi voz. Lo que sí es obvio que vemos todos, porque yo soy un representante del pueblo como cualquiera, que indudablemente cada vez más se nota que los gobernantes no están a la altura de lo que el pueblo necesita. Creo que no están a la altura, que no le damos el valor que tiene. Cada vez se nota más que los gobiernos -y aclaro que soy independiente, tengo mis propios pensamientos- que indubablemente no buscan el bien común sino el bien de ellos. Que no se sientan a ver qué país queremos a 30 años, gobierne quien gobierne. Tratemos de buscar cosas que tienen que estar de una manera porque así funcionaría mejor. Y así vamos castigando y dañando a nuestro país.

—¿Y qué esperás?

—Ojalá que esto se revierta, que cuidemos la democracia y que entendamos que ya hay cosas de la política vieja que no van más. Yo esta película que estamos viendo, que los que tenemos mi edad, ya la he visto varias veces. Estamos con discusiones viejas que no nos permiten plantear un país a futuro. Desde ya, erradicar la corrupción y tener un sistema un poco más limpio porque es obvio que muchas cosas son una mentira y hay mucho hipócrita. Entonces, eso me da mucha tristeza, por las posibilidades que tiene Argentina y la gente buena, que somos muchos y buscamos trabajar sin hacerle daño a nadie. Buscamos mejorar y proyectar y a veces las situaciones de nuestro país no te dan posibilidades de proyectar.

—¿Estás a favor de la legalización del aborto?

—Lógicamente estoy a favor de la ley del aborto. Es bueno destacar que uno que está a favor del aborto no quiere decir que sea pro aborto y que no quiera a los niños. Me parece que estamos un poquito radicales a veces. Desgraciadamente (el aborto) sucede y la mujer tiene que encontrarse con esta situación difícil. Entonces, tenemos que ser conscientes que esto sucede. ¿Qué vamos a hacer? Vamos a darle una posibilidad de que lo haga en un lugar correcto y con el cuidado que se merece o vamos a seguir? Cuidemos todas las vidas. Está claro que en países donde se ha aprobado la ley del aborto no es que crece, sino que hay un desarrollo y un estudio. Hay que hacerlo bien para que esto sea bien llevado a cabo. Por el otro lado, está claro que amo a la familia, pero una cosa es una cosa y otra cosa, es otra cosa. Son debates distintos y entrar en esa contienda me parece que es lastimarnos y hacernos daño con algo que no nos lleva a un buen resultado.

—¿Viste a tu sobrina Ángela cantar en la apertura de los Juegos Olímpicos de la Juventud?

—Disfruto de lo que le pasa, de su carrera, que cante, que le vaya bien, que siga en su oficio de actriz y dentro de la música. Y me encanta cuando tiene lugares de exposición donde brilla y hace cosas lindas.

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(Video: Teleshow)

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Los fachos de antes usaban gomina

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¿Se viene el fascistaje? diría Mirtha. Puede ser, está de moda en todo el mundo. A veces de manera abiertamente de derecha como con Bolsonaro, Trump o Matteo Salvini y a veces disfrazado de falso progresismo como ya ocurrió en la Argentina.

En 1973 el Peronismo era como el Santos de Pelé. Imbatible. Bajo la sigla FREJULI (Frente Justicialista de Liberación) y con la fórmula Cámpora/Solano Lima, el 11 de marzo ganó las elecciones con el 49,5% de los votos. ¿Qué tiene que ver esto con el presente? Vamos de a poco, amigo lector.

Segunda salió la fórmula radical Balbín/Gamond que, previamente, le había ganado la interna a la dupla Alfonsín/Storani. Obviamente, estamos hablando de Alfonsín padre y Storani padre.

Completaron el campeonato electoral 1973, Francisco ¨Paco¨ Manrique, Oscar “el Bisonte” Alende, el socialista Américo Ghioldi, Carlos Coral del Partido Socialista de los Trabajadores y Abelardo Ramos del Frente de Izquierda Popular que era una especie de franchising de la izquierda peronista. Ezequiel Martínez fue el candidato de los militares y Julio Chamizo fue el de Nueva Fuerza, el primer partido del Ingeniero Alsogaray y antecesor de la UCeDé. Como si todo esto fuera poco, en el plantel del FREJULI también jugaban Frondizi y Frigerio (abuelo del actual ministro). Visto a la distancia, grandes lujos que alguna vez se dio la política nacional.

El General Lanusse había impuesto un sistema de balotaje en serio, o sea se ganaba con el 50% +1 de los votos. No como la rascada que tenemos ahora que ganás con cualquier cosa. El tío Cámpora sacó el 49,5% pero Balbín, caballero de las urnas, le dijo: “No hagamos una segunda vuelta por medio puntito, ganaste vos macho. Andá a la Rosada, bancate este quilombo de los 70 que yo lo miro por televisión” . Tan imbatible era aquel peronismo que meses después, y ante la cordial invitación a retirarse que le hicieron a Cámpora, el General Perón sacó el 62% de los votos.

Sin embargo, hay un episodio que ha quedado en el olvido. Por razones que algún día explicaremos, luego del avasallador triunfo de Cámpora en todo el país, hubo una nueva elección en la Ciudad de Buenos Aires para elegir un senador más.

Agrandados por el triunfo, el peronismo puso de candidato lo primero que encontraron en la baulera: un señor llamado Marcelo Sánchez Sorondo, viejo y conocido fascista, admirador confeso de Mussolini y de Franco, ultracatólico y nacionalista. Bajo el paraguas peronista y con la coartada de la vieja falsa izquierda te tiraban un baldazo de fascismo.

Para enfrentarlo, la UCR decidió buscar sangre nueva entre sus filas. Pusieron de candidato a un pibe que hasta ese momento era un desconocido. Aquel joven aspirante a senador tenía apenas 35 años y se llamaba Fernando De La Rúa.

Contra todos los pronósticos, el pibe De La Rúa le dió un baile de novela a aquel viejo fascista y le ganó con el 54% de los votos. Enterado en Madrid de la paliza sufrida por el peronismo, Perón pronunció una frase histórica (leer con voz ronca): “¿Qué querés?. Si pusimos de candidato a un piantavotos”.

Muchos años después, en el último reportaje que Marcelo Sánchez Sorondo diera a La Nación el 6 de octubre de 2002 (falleció en 2012), ante la pregunta del cronista sobre por qué creía que había perdido la elección de 1973, la respuesta fue: “En Buenos Aires hay muchos judíos”. Posta.

El hijo de aquel Marcelo Sánchez Sorondo se llama igual que el padre: Marcelo Sánchez Sorondo, es obispo, vive en Roma, es actualmente una altísima autoridad del Vaticano y obviamente persona de extrema cercanía con el Papa Francisco.

Como esta es una página de humor político y no pienso meterme en ningún quilombo, dejemos ya mismo este asunto acá antes de que sea demasiado tarde y mejor nos vamos en busca de otro dato a tener en cuenta para poder armar este rompecabezas.

En los años 60, había una organización fascista, nacionalista y ultracatólica que se llamaba “Tacuara”. Su actividad más recordada era salir de paseo por el Once a romper vidrieras o ir a la salida de los colegios a pegarle a los chicos judíos. Entre las filas Tacuara, había algunos muchachos que con el paso del tiempo serían muy conocidos: Firmenich, Galimberti, Fernando Abal Medina (el tío del ex Jefe de Gabinete que confesó haber visto pasar los bolsos que transportaba Centeno, y que los otros jefes de Gabinete ni se enteraron ni vieron ni escucharon ni nada).

Una calurosa noche de fines de los 60, varios de estos engominados se juntaron a tomar unas birras y, mientras pateaban tías judías por la Avenida Corrientes, coincidieron en que, a esa altura de la historia, garpaba mucho más ser un facho violento de izquierda que un facho violento de derecha. Y ahí nomás decidieron saltar el cerco, cambiar de camiseta y fundar otra agrupación que fue cambiando de nombres hasta encontrar el definitivo: Montoneros.

Este es un ejemplo más de nuestra historia que enseña claramente como se puede pasar de ser fascista de derecha a ser fascista de izquierda, sin perder la esencia violenta que es lo que realmente importa.

Solo como muestra, vale la pena recordar que cuando los jefes Montoneros detectaban a un homosexual entre sus filas, lo separaban y lo ejecutaban. Bella gente. Otra vez, bajo el paraguas peronista y con la coartada de la vieja falsa izquierda te tiraban un baldazo de fascismo.

Perón bancó a los Montoneros y a buena parte de la gloriosa JP hasta que el 1 de mayo de 1974 se hinchó las pelotas y delante de todos los sindicatos que llenaban la Plaza de Mayo y de todo el pueblo argentino que seguía el acto por televisión, les gritó desde el balcón que eran unos estúpidos imberbes y los echó a la mierda.

Lo interesante de esta historia es que muchos de los que entonces fueron echados de la Plaza siguen hoy venerando al General como si aquella tarde de los “imberbes y estúpidos” nunca hubiera ocurrido y como si la Triple A que inició la masacre hubiera llegado de Marte. Esto lo puede comprobar usted fácilmente, amigo lector, apersonándose en Carta Abierta o en cualquier otro geriátrico cercano a su domicilio.

Insisto, como esta es una página de humor político y no me pienso meter en ningún quilombo, mejor paramos ya mismo y dejamos este temita para cualquier otro momento. Conectemos esto con algo más actual y menos peligroso.

Ahora resulta que bajo otro paraguas peronista y con la excusa de otra vieja falsa izquierda, el falso progresismo kirchnerista se está articulando con un muchacho que se llama Juan Grabois. Hombre estrechamente vinculado al Papa Francisco, que hace trabajo social, es ultracatólico, nacionalista, antiabortista y todas las mañanas sale de su casa como si fuera a presentarse al casting de Jesucristo Superstar. Acaba de fundar el Frente Patria Grande.

Curiosamente, a este Frente se le sumaron muchas mujeres progresistas empoderadas con sus pañuelos verdes que ahora irán encolumnadas detrás de un tipo que lleva un pañuelo más celeste que toda la selección uruguaya junta. Jaime Roos diría “Vamo arriba la celeste”.

Grabois propuso a Cristina como candidata de su Frente Patria Grande para enfrentar a Macri. Dijo textualmente: “Con Cristina, pero sin corruptos”. Raro.

O sea, feministas tras un líder antiabortista que postula a una Cristina sin corruptos. ¿Se van a reunir en una parrilla que no venda choripanes? ¿O en una trattoria libre de harinas?

A mí me suena más a flan sin dulce de leche, pero sobre gustos no hay nada escrito. Argentina sigue dando para todo.

Pregunta: ¿Cómo se conectan todas estas cosas entre si? Respuesta: Solitas. Yo no dije nada. Es la historia la que habla por sí misma.

¿Se viene el fascistaje? diría Mirtha. Puede ser, está de moda en todo el mundo. A veces de manera abiertamente de derecha como con Bolsonaro, Trump o Matteo Salvini y a veces disfrazado de falso progresismo como ya ocurrió en la Argentina. O como en Venezuela. Veremos.

Mientras tanto, vos Gato ponete las pilas. Hacé las cosas bien que no ganamos para sustos. Ni para fachos. Ni para ninguna otra cosa rara que se le parezca.

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Noticias del Ara San Juan: un error con la válvula E19, la clave del naufragio según un informe de expertos

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La comisión de expertos del Ministerio de Defensa considera como “la hipótesis más probable” de la causa del naufragio del Submarino San Juan fue un error de operación de la válvula de ventilación llamada E19 que provocó un cortocircuito en las baterías y la generación de hidrógeno que inutilizó a la tripulación y más tarde produjo una implosión.

El borrador del informe final de la comisión, según fuentes judiciales a las que accedió Clarín, sostiene que esa válvula Eco-19 pudo también haber “estado mal cerrada” mientras la tripulación estaba intentando hacer snorkel con un mar bravísimo, es decir tomar aire. Este diario adelantó en exclusiva el 3 de julio pasado que esa era una de las hipótesis más estudiadas por los expertos.

Los sensores del snorkel –una enorme válvula que sale de la torreta- permiten que con cada ola que choca se corta el ingreso del aire, lo que quita oxígeno a la atmósfera interior donde respiraban los 44 tripulantes que enfrentaban una dura tormenta el 15 de noviembre del año pasado.

Con los motores diésel a fondo, en medio de la tormenta, el snorkel cerrándose cada 30 segundos, la situación debe haber sido insoportable y, tal vez, en ese contexto, relajaron la norma de seguridad y abrieron momentáneamente la Eco-19 para que circule más el aire. Entonces, empezó a entrar el agua por donde no debería pasar nunca, se derramó sobre los bornes de las baterías de proa y generó el cortocircuito fatal.

Los miembros de esa comisión de expertos en submarinos de Defensa son los contraalmirantes (RE) Adolfo Trama y Alejandro Kenny y el capitán de navío (RE), Jorge Bergallo. Este último es padre de una de las víctimas y segundo comandante del San Juan, Jorge Ignacio Bergallo. Los especialistas, que hicieron una serie de pruebas y consultaron a expertos del exterior, ya declararon como testigos ante la jueza federal de Caleta Olivia, Marta Yáñez, que investiga si hubo alguna responsabilidad penal en el naufragio.

El ministro de Defensa, Oscar Aguad, espera la versión final del informe en los próximos días para entregarla a la comisión investigadora bicameral del Congreso.

Según las fuentes, el borrador señala que si bien se manejan diferentes hipótesis sobre las causas del naufragio, “algunas más probables que otras, la realidad es que a la fecha no se sabe qué fue lo que le sucedió al submarino” y  “sólo se manejan hipótesis probables”.

Una de esas hipótesis apuntaría al “error de operación” de la válvula E19 (válvula de ventilación interna) que pudo haber provocado el ingreso de agua de mar al balcón de barra de baterías de proa durante la maniobra de snorkel, lo que habría generado un cortocircuito y la consecuente generación de hidrógeno. De otra manera no se explicaría el último y único reporte de avería que informo el San Juan en la madrugada del 15/11”. Se refiere al informe del comandante del San Juan, capitán Pedro Fernández, que comunicó a su base que una vez que finalizada la carga de aire –en superficie con el snorkel- volvería a inmersión, “a plano profundo”, como dicen los submarinistas, para navegar con las baterías y evitar así las consecuencias del temporal. Plano profundo es navegar a unos 40 metros de la superficie.

La comisión realizó cálculos tendientes a determinar la probabilidad de ocurrencia de “una ignición espontánea” producto del escape de ese hidrógeno. Pero sí bien podría haber afectado a la tripulación “no pudo haber provocado la rotura del casco resistente del submarino”, subrayaron las fuentes que leyeron el informe.

Es decir, esa ignición (incendio) neutralizó a la tripulación en el plano profundo pero no hizo estallar la nave, que sí implosionó cuando cayó sin control hasta llegar cerca de los 600 metros. Esa es, aproximadamente, la profundidad de colapso de diseño del constructor alemán. Según un analista norteamericano, la implosión fue a 418 metros y su energía equivalió a 5.216 kilos de TNT.

Así la anomalía acústica verificada para el 15 de noviembre por la Organización del Tratado Internacional de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares (CTBTO, en inglés) podría haber correspondido a la implosión del San Juan.

Las fuentes precisaron que el borrador aclara que, no obstante, se está investigando con el CTBTO si pudo haber habido “una explosión previa” por la concentración de hidrógeno. Esto pudo “haber inutilizado a la tripulación” que impidió que ésta aplicara los procedimientos para salir a superficie o mandara señales de emergencia. O quizás por alguna causa que se desconoce, “se perdió el control” del submarino en el procedimiento para ir a plano profundo, maniobra que informó el capitán Fernández antes de perder contacto.

Al cerrar el capítulo de las hipótesis más probables, el informe agrega que las condiciones de agotamiento físico de la tripulación a causa del temporal que capeaba el San Juan en superficie –maniobra de snorkel para recargar baterías- “pudo haber tenido una incidencia muy importante en todo el evento que culminó con el naufragio”.

Más adelante, siempre según las fuentes el borrador señala que el submarino había zarpado “en condiciones” y que el plan de navegación y operaciones que se había formulado para octubre y noviembre de 2017 “estaba acorde a sus capacidades técnicas”.

Precisa que las diferencias entre las condiciones al momento de su zarpada de Puerto Belgrano en octubre respecto de sus condiciones de diseño original (con las que el astillero alemán lo entregó en 1983) “no afectaban su seguridad náutica y que ninguna de las observaciones formuladas por el Inspector Naval (ISGA) pudieron haber desencadenado su naufragio”.

“Desempeño óptimo”

Luego tiene un ítem referido a la misión de entrenamiento que el San Juan estuvo haciendo primero en las aguas cercanas a Tierra del Fuego y luego frente a Comodoro Rivadavia. La misión encomendada al San Juan “estaba dentro de los planes en vigor”. Durante su última navegación en octubre y noviembre, el San Juan “había tenido un desempeño “óptimo” –según informó el capitán Fernández al llegar a Ushuaia- y sin ninguna falla o avería de entidad”.

Otro de los capítulos del informe se refiere a la búsqueda del San Juan apenas se dio la alerta. Puntualiza que se inició “al mediodía del 16 de noviembre, en forma previa” a que vencieran los plazos establecidos en los protocolos”.

La Argentina contó con medios navales y aéreos que “excedieron aquellos previstos en los convenios internacionales suscriptos por el país para estas emergencias” con Estados Unidos, la Federación Rusa, Gran Bretaña, Chile y Brasil, entre otros. De acuerdo a las fuentes, el informe recuerda que el “día 22/11 se recibió la información sobre la anomalía hidro-acústica correspondiente al 15 de noviembre a las 10:52, es decir 2 horas 20 minutos después del último enlace y que el 24/11 “se recibió la información sobre la magnitud dicha anomalía acústica”.

El 30 de noviembre, luego de un operativo internacional gigantesco de rescate “ya se habían agotado todas las posibilidades de vida” y que el comando operativo de la búsqueda pidió la realización de una búsqueda científica con la necesidad de un post procesamiento de los datos recogidos por todos los buques nacionales y extranjeros (los que cedieron gratuitamente todos los datos crudos recolectados durante la búsqueda)”. La comisión recomienda al gobierno que “contar con esta información sería muy importante”.

Finalmente, revela que en mayo de este año la Dirección de Investigación y Desarrollo de la Armada utilizó la información brindada por el CTBTO y efectuó un modelo matemático que lo llevó a Austria: “Concluyeron que había sido una sola implosión, y que la misma se produjo en un rango entre los 400 y 700 metros de profundidad, todo lo cual concuerda con el análisis que había ofrecido la US Navy a través del analista Bruce Rule”.

Clarin

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Guillermo Dietrich le envió un mensaje a la Iglesia por la misa con Moyano: “Cada uno es responsable de sus actos y debe decir cuál es su intención”

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El ministro de Transporte evitó confrontar con el Papa pero dijo que la Iglesia, los sindicatos y la política deben luchar contra la corrupción

El ministro de Transporte Guillermo Dietrich

El ministro de Transporte Guillermo Dietrich

Cinco días después de que el obispo Agustín Radrizzani realizara una misa en la Basílica de Luján con Hugo Moyano y buena parte de la cúpula sindical opositora al Gobierno, el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, envió un mensaje inequívoco a la Iglesia: “Cada uno es responsable de sus actos y frente a lo que uno hace debe decir por qué lo hizo y cuál es la intención de por qué lo hizo. Hay veces que las cosas se hacen con una intención”.

Dietrich no quiso enfrentarse abiertamente con la cúpula de la Iglesia y mucho menos con el Papa Francisco. En diálogo con Infobae dijo que “de una misa no hay que amplificar lo que es la Iglesia” aunque dejó en claro un punto: “La corrupción fue endémica en la dirigencia política, en muchos sectores sindicales, en los jueces, empresarios y eso hay que combatirlo entre todos. Iglesia, sindicatos y todos debemos llevar esa bandera. La realidad es que los que no quieran ese camino se chocarán con una justicia cada vez más independiente”.

El ministro de Transporte participó este jueves de un almuerzo organizado por la Fundación Mediterránea donde lo aplaudieron más de 400 empresarios luego de una exposición de 45 minutos en la que mostró un power point con todos los logros de su gestión hasta hoy. Estaban, entre otros, la presidenta de la Fundación, María Pía Astori; el director de la sede de Buenos Aires Gonzalo Verdromar Weiss; el titular de Ieral, Marcelo Capelo; y los empresarios Marcos Brito, Oscar Roggio, Eduardo Eurnekian y Cristiano Rattazzi, entre otros.

Al término de la exposición, el ministro Dietrich dialogó con Infobae y aclaró que en el proyecto de mejoras del ferrocarril o los puertos en la Argentina no hay animosidad alguna contra el gremio de Camioneros de Moyano. Sin embargo, envió otro mensaje al jefe de Camioneros, quien adelantó la posibilidad de ir a otro paro contra el Gobierno. “No sirve para nada un paro. No es bueno esconder las dificultades personales que puede tener con sus problemas en la justicia y complicar la vida de los argentinos”, dijo Dietrich.

-Ministro, el informe de Ieral que presentó la Fundación Mediterránea prevé un esquema de recesión y la oposición plantea un ajuste. ¿Cómo se compatibiliza este escenario frente a su excesivo optimismo?

-Ieral planteó el país que recibimos. Una situación muy mala y con muchas fragilidades. También se plantean muchas cosas sin resolver por el gobierno pero también problemas de factores externos que inciden hoy. Planteó la situación de la economía que hoy está mejor que en el 2015. Me llevo de esto que muchos sectores que antes no eran competitivos hoy sí lo son y este creo va a ser el cambio profundo que se viene. Argentina va a tener un buen año en el 2019 y esto es porque hemos hecho las cosas correctas, porque hemos planteado un presupuesto que yo llamaría del equilibrio y no del ajuste. Se han repartido los esfuerzos y se ha mejorado el gasto. Todas estas transformaciones van a recibir frutos.

-¿El proyecto de transporte en la mejora de trenes implica quitarle poder a Camioneros?

-No es ese el objetivo. El objetivo es mejorar la matriz multimodal de nuestro país. Tenemos tres modos de transporte. La vía marítima, el ferrocarril y el camión. En cada uno de ellos tenemos que hacerlo mas competitivo. Para los camiones estamos haciendo obras millonarias que nunca se hicieron. Estamos mejorando la normativa para que los camiones puedan llevar más carga y tenemos una agenda de productividad que venimos avanzando bien con otros sectores. Lo mismo invertimos en ferrocarriles y en el área marítima. Todo para mejorar la competitividad y bajando los costos de producción. Habrá una Argentina con mayor presencia del tren porque se mueven 500 millones de toneladas. Por eso hay que crecer en todos los sectores.

-¿Entonces no es una puja del Gobierno con Camioneros?

-En lo más mínimo. Uno de los fracasos de la Argentina ha sido perder sus trenes. Muchos lugares del país se habían desarrollado por el transporte ferroviario de cargas y 70 años de desidia, de corrupción y parálisis hicieron que los trenes estén destruidos. Hay que recuperar los trenes porque permite que los productores del interior logren enviar sus productos de manera más competitiva. Tengamos en cuenta que tenemos una producción de granos que está a 500 kilómetros de los puertos y eso se va a seguir transportando en camión a los puertos. Pero hay que hacer también los cambios de infraestructura en los puertos para que los camiones no se pasen esperando dos días en un puerto. Eso es mejorar productividad y calidad para los conductores. Esto va a potenciar el camión. Como también vamos a potenciar los trenes y el transporte en barco.

-¿Qué impresión le causó ver en la Basílica de Luján a una Iglesia que recibió en una misa a dirigentes de Camioneros muchos de los cuales tienen causas penales en la Justicia?

-No tengo impresiones. Estoy convencido de que todos tenemos que tener en claro que la corrupción es el cáncer de nuestro país. Nuestro 30% de pobreza y la causa de los cuadernos no están desvinculados. Una cosa es consecuencia de la otra. La corrupción fue endémica en la dirigencia política, en muchos sectores sindicales, en los jueces, empresarios y eso hay que combatirlo todos. Iglesia, sindicatos y todos debemos llevar esa bandera. La realidad es que los que no quieran ese camino se chocarán con una justicia cada vez más independiente. Lo que hay hoy es un país que ve una justicia que actúa, no hay más impunidad y el gobierno no protege a grupos mafiosos o de personas que cometen actos de corrupción. Por eso hoy hay gente corrupta presa que es una cosa inédita en la Argentina. El presidente Macri planteó este cambio profundo que es la lucha contra la corrupción.

-Es decir que les hubiese gustado que la Iglesia no avalara a estos sectores que ustedes llaman mafiosos…

-Creo que de una misa no hay que amplificar lo que es la Iglesia. La realidad es que no estamos pensando qué es lo que nos gustaría que haga la Iglesia o los periodistas o los empresarios. Cada uno es responsable de sus actos. Cada uno frente a lo que hace debe decir por qué lo hizo y cuál es la intención de por qué lo hizo. Hay veces que las cosas se hacen con una intención y hay veces que no. Pero nosotros debemos enfocarnos en hacer lo que tenemos que hacer nosotros. Si debemos marcar que alguien que hace algo fuera de la ley y lo sufren los sectores más vulnerables habrá que marcarlo. Lo importante es que hoy la gente se da cuenta de que las cosas empiezan a estar mejor: hay mejor forma de transportarse, de luminaria en sus calles, de seguridad aunque falte por hacer. Eso es lo importante para un país en desarrollo.

-¿Los sindicatos ponen palos en la rueda en este proyecto?

-Algunos sí y otros no. Hubo una mirada sindical que creció mucho y es que la gente trabaje cada vez menos. Eso fue negativo para la economía argentina. Y hay muchos sindicatos que no lo ven así y estamos trabajando con ellos como la UTA, la Unión Ferroviaria, Fraternidad, con los gremios de puertos. Con mayor o menor avance. Hay otros como los aeronáuticos como Cirielli. Esto no está en su agenda y creen que hay que volver al sistema anterior con improductividad. La mayoría de los argentinos tenemos una mirada en la Argentina. Y otros sectores tienen una mirada puesta en el kirchnerismo y anhelan volver a eso.

-¿Está convencido de que Macri puede ganar las elecciones del año que viene?

-Nosotros tenemos que hacer las cosas bien todos los días. Tenemos que trabajar para cambiarle la vida a la gente. Ese es nuestro desafío. Es para lo que nos eligió la gente. No para ganar elecciones sino para cambiarles la vida para bien. Si lo hacemos como creo que lo estamos haciendo con cosas profundas es muy probable que la gente nos elija de vuelta. Pero para ello no hay que pensar así sino en cambiar las cosas y trabajar en esos cambios profundos del país.

-Hay una situación social muy fuerte de recesión y de pobreza. ¿Ese no es un freno en el proyecto de crecimiento que ustedes plantean?

-Argentina tiene un nivel de pobreza alto. Durante 12 años se mintió y se dijo que no había pobreza. Y la pobreza no sólo existió sino que creció. Ese es uno de los grandes problemas que hay que resolver como país. Eso no se resuelve en dos días. Una de las formas de resolverlo es que un gobierno no se dedique a robar como ocurrió con el gobierno anterior. Otra de las formas es hacer los cambios estructurales para cambiar la vida de la gente. ¿Se van a resolver problemas estructurales en tres años? No. Necesitamos una cantidad de años seguir haciendo las cosas bien. En el medio hay situaciones de crisis donde hay que hacer esfuerzos y el Estado debe acompañar como lo hace a los sectores vulnerables.

-¿Y cree que el Papa acompaña la Argentina o está más del lado de Moyano?

-No tengo idea de lo que piensa el Papa. Pero reitero. Tenemos la suerte de un Papa argentino que tiene enormes responsabilidades para la comunidad cristiana en el mundo que es enorme. Pero nosotros tenemos nuestros desafíos en Argentina y los argentinos eligieron un cambio en el 2015. Venimos de un gobierno populista donde la mentira era algo permanente. Y nosotros empezamos a hacer un cambio profundo. Me encantaría que muchas mejoras vengan más rápidas. Esto requiere de esfuerzo y no tengo dudas de que si seguimos en esta línea vamos a tener el acompañamiento de la gente.

-¿Estamos lejos de la situación del 2001 como plantearon algunos grupos opositores o dirigentes frente al Congreso?

-Eso es una mentira. Hay un grupo de políticos en Argentina que quiere que le vaya mal a Macri porque entre otras cosas están comprometidos en como actuaron antes del 2015. El kirchnerismo también es responsable de muchos de los problemas que hoy tenemos y la violencia de la calle fue incitada por sectores violentos que buscaron romper el orden democrático. Son grupos que tienen objetivos muy distintos a nosotros. Como [Leopoldo] Moreau que son claramente responsables de la situación de Argentina y busca que al gobierno le vaya mal. Este es un sector minoritario. Porque hay sectores opositores que aun con los disensos quieren construir.

-¿Cómo evalúan el llamado a un nuevo paro que está promoviendo Moyano?

-No sirve para nada un paro. No es bueno esconder las dificultades personales que puede tener con sus problemas en la justicia y complicar la vida de los argentinos. La forma es sentarse en una mesa y conversar. Buscar soluciones. Nunca parar el país es la forma de resolver los problemas. Eso esta más relacionado con el patoterismo.

Infobae

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