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Disney-Fox: el imperio contraataca para frenar a Netflix

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La alianza entre gigantes busca sobrevivir a la muerte de la TV por cable y frenar a Amazon y Netflix

Darth Vader, uno de los personajes de ‘La guerra de las galaxias’ adquiridos íntegramente por Disney

Por: Sandro Pozzi
Walt Disney se resiste con uñas y dientes a ceder terreno en ese imperio que tantos años y dinero le costó construir. El grupo de entretenimiento se ve pequeño y eso le crea una desventaja para competir en una industria donde gigantes tecnológicos, distribuidores de cable y compañías de telecomunicaciones tratan de establecerse como alternativas a los medios tradicionales para atraer al consumidor. Así que para ganar tamaño, la casa del ratón Mickey compra los activos de otro viejo titán, Twenty-First Century Fox.

Robert Iger, consejero delegado de Disney, y Rupert Murdoch, patrón de Twenty-First Century Fox, son grandes rivales. Pero también se respetan, y mucho. Hasta el punto de que se reúnen ocasionalmente para hablar sobre cómo van las cosas en la industria que dominan. A final del pasado verano discutieron sobre las nuevas fuerzas que están transformando el negocio. Coincidieron en el análisis.

Iger vio en ese momento una ventana de oportunidad para plantear a Murdoch si estaba dispuesto a hacer algo juntos, para preservar lo que habían construido. Lo que no esperaba es que fuera a aceptar tan rápido su propuesta, algo que hace una década habría sido imposible de imaginar. El pacto refleja, de hecho, el miedo y la ansiedad que domina en Hollywood por la rápida transformación de la industria.

El negocio del entretenimiento está controlado por cuatro grandes conglomerados, considerados hasta no hace mucho sacrosantos: Disney, Time Warner, Comcast (NBCUniversal) y Twenty-First Century Fox. Al grupo se suman CBS Corporation, Viacom (Paramount), Sony y Lions Gate. Avanzaban en la misma dirección hasta la irrupción de Net­flix, Amazon, Alphabet (YouTube), Facebook y potencialmente Apple. Por primera vez en un siglo, los consumidores se desplazan a otras plataformas para buscar contenido y eso está creando múltiples canales de distribución. “Son ellos los que nos dirigen hacia lo que quieren ver y cómo”, reconoce Jeffrey Katzenberg, cofundador de DreamWorks, “no nosotros”. Los nuevos medios y los viejos tratan así de cazarlos con una oferta competitiva, “todo el mundo quiere vender contenido”.

Iger tomó el relevo de Michael Eisner en 2005. El grupo no solo se hizo durante los últimos 15 años con conocidas marcas en el mundo del entretenimiento para reforzar su imperio, como Pixar, Marvel Entertainment o Lucasfilms. También adquirió plataformas de distribución y tecnologías para llevar programas al consumidor, como Playdom, Maker Studios o más recientemente en BAMTech.

Leslie Moonves, presidente ejecutivo de CBS Corporation, lo tiene peor. “Competimos con monstruos”, admite, “Disney es seis veces más grande que nosotros, como Comcast. La capitalización de Netflix es enorme y Amazon produce contenido. Seguimos siendo una pequeña compañía de producción a la antigua. Necesitaremos asociarnos con otras compañías de contenido y distribución”. Comcast empezó a mover el terreno con NBCUniversal en 2009 y el año pasado compró DreamWorks Animation. AT&T se hizo hace dos con el distribuidor de televisión vía satélite DirecTV y continuó después con Time Warner, que controla la HBO, DC Comics y los estudios Warner. Lionsgate adquirió Starz y Discovery Communications acaba de pactar con Scripps Networks.Disney es una máquina de creación de contenido casi imposible de replicar, como Fox. Juntas controlan el 40% de los ingresos en taquilla en EE UU. Pese a su poder, tiene una vulnerabilidad mayor: no controla las tuberías por las que se distribuyen las películas y las series. Los ingresos en su división de medios, la más potente, están bajo presión porque cada vez más hogares prescinden de los abonos a la televisión por cable.

Rupert Murdoch tanteó también a Time Warner hace unos años para fusionarse, porque consideró que le daría el tamaño que necesitaba para competir en un mercado que empezaba a transformarse. Pero el juego de fuerzas en el sector de medios cambió mucho desde entonces. La única manera que tiene Fox de competir con los nuevos rivales en streaming es concentrándose en el contenido en directo. No es solo que las cadenas tradicionales pierdan valor. Los estudios también se deprecian y la producción de contenido es cada vez más cara. La solución al problema, de acuerdo con la estrategia de Iger, pasa por crear un nuevo modelo de distribución directa que dé al consumidor un acceso fácil y sin intermediarios a un contenido de calidad, a través del dispositivo que quiera y cuando quiera.
Cambio radical

El uso masivo de los móviles interactivos empezó a cambiar hace una década la forma de consumir contenido. Reed Hastings vio ese potencial con Netflix. Transformó así su servicio de envío por correo postal de películas alquiladas en una plataforma para el visionado online desde dispositivos electrónicos. La ABC, NBC y Fox crearon Hulu, donde colocaron lo que ya no utilizaban. Y luego se sumó Amazon.

“La nueva compañía combinada”, señalan los analistas de Moody’s, “tendrá una propiedad intelectual muy importante para competir con más agresividad ante la disrupción y en una industria cambiante, donde los consumidores tienen cada vez más y más capacidad para elegir cómo y cuándo consumir contenido”. El acuerdo con Fox deja a Sony como el único estudio con derechos para explotar personajes de Marvel.La compra de Fox reafirma que la estrategia de Netflix funciona. Disney aspira a ser un competidor formidable. El grupo ya está desarrollando su plataforma en streaming, que empezará a funcionar en 2019, y el paquete de activos que compra a Fox incluye la participación en Hulu, donde cada una controla el 30%. En paralelo, retirará sus películas de Netflix. Le llevará tiempo tener una videoteca como la de Netflix y Amazon. Para los analistas de eMarketer, la clave estará en que el contenido sea lo suficientemente atractivo para ser competitivo a la hora de vender las suscripciones habiendo tantos servicios alternativos. La compra de Fox le permitirá incluir en su repertorio títulos como X-Men, Padre de Familia, Expediente X o Los Simpsons.

Así resuelve una segunda gran vulnerabilidad. Disney tiene un producto que se concentraba en el consumo familiar. La compra de Fox le permite diversificar su audiencia, al incorporar personajes y contenido para adultos con historias más complejas, como Deadpool o Lobezno. También tendrá en su arsenal Avatar, que ya está presente bajo licencia en su parque de atracciones Walt Disney World Resort. El acuerdo con Fox reunificará también el universo Star Wars. Disney controla los derechos de todas las películas gracias a la compra hace cinco años de Lucasfilm. Pero los Murdoch conservaban los derechos de la versión original que produjo Fox en 1977 y de los primeros personajes de la saga. Eso abrirá, según el propio Iger, más oportunidades para una franquicia inagotable.

Laura Martin, analista de Needham, señala que la operación aporta una escala también a los activos de Fox que no hubieran logrado los Murdoch. Ross Gerber, de Gerber Kawasaki, dice por su parte que el negocio de medio cambia tan rápido, que Disney podría hacer acabado siendo adquirida por si no se movía. Las implicaciones, augura, serán por eso enormes. Gerber ve que el negocio de entretenimiento va a ser cosa de Disney, Netflix y de la HBO, si AT&T logra sacar adelante la fusión con Time Warner. Los analistas de RBC Capital y de Macquarie coinciden al anticipar que este incremento de tamaño por parte de Disney puede desencadenar una furia de fusiones y adquisiciones. Todos en la industria buscan ahora ganar escala.

Como señalan desde Gerber Kawasaki, gracias a la operación con Fox, Disney va a tener todas las regiones cubiertas. “Sus tentáculos van a llegar a todas las esquinas del planeta”, añaden. Recuerdan que los grandes grupos concentraban hasta ahora sus estrategias en los mercados de EE UU y Europa. La tecnología móvil permite llevar el vídeo a miles de millones de personas por todo el mundo. Netflix ya tiene su plataforma operando en un centenar de países y cuenta con 109 millones de abonados. Su expansión está siendo muy agresiva. Pero el futuro del streaming no va a ser de un solo jugador y la operación de Iger le obligará a depender cada vez más de su capacidad para generar contenido propio. El plan de Hastings es invertir 8.000 millones de dólares en programación en 2018, para conseguir que el 50% de su oferta sea original a final del próximo ejercicio. Es el mensaje que lanza a Hollywood para decirle que es dueño de su destino. y asegurarse de que no se lleva un golpe cuando los estudios le retiren las licencias. La nueva oferta incluye 30 series animadas.Martin indica que estos movimientos harán que Viacom y CBS vuelvan a plantearse una fusión. Y con los activos más preciados escaseando, Lionsgate, MGM, Sony y Paramount podrían entrar en el juego. La otra opción que tienen los pequeños es adoptar un modelo de negocio diferente que pasaría por condensar sus canales de distribución, eliminando cadenas. Es un paso difícil, pero no imposible. La de Disney no es solo una apuesta por reinar en el streaming. La compra de Fox le permitirá ir a por una audiencia global gracias a la británica Sky, la india Star y canales como National Geographic. También refuerza la posición global de ESPN, que se hará con derechos deportivos en Europa y América Latina. Es un negocio en el que están penetrando Amazon, Facebook y Verizon con Yahoo y AOL.

La integración de Disney y Fox llevará hasta 18 meses. Eso permite a Netflix, que está viendo como sus ingresos crecen a un ritmo del 33% y sus usuarios un 25%, seguir invirtiendo en contenido para ganar más consumidores mientras el conglomerado saca adelante la operación. La misma semana que se anuncio el acuerdo, la plataforma recibió nueve nominaciones a los Globos de Oro. Solo le superó la cadena HBO, de Time Warner.
Fuente: El País

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Alquileres: cuánto van a aumentar en agosto los contratos firmados con la nueva ley

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De acuerdo a la nueva Ley de Alquileres los valores que pagan los inquilinos tienen una sola actualización anual

Luego de la sanción de la nueva Ley de Alquileres —que cumplió un año— en julio, los montos mensuales de los alquileres tuvieron su primer aumento anual bajo la nueva fórmula de actualización, un índice (ICL) compuesto por inflación y salarios. Ahora, el próximo mes de agosto correrá la actualización para los que firmaron sus contratos en agosto del año pasado, 12 meses atrás.

En base al Índice para Contratos de Locación (ICL) que publica el Banco Central, desde el sector inmobiliario estiman que alcanzará el 46% en la segunda quincena del mes. Los propietarios e inquilinos deben realizar el cálculo cuando se cumple un año desde el día que se inició el contrato y luego cada 12 meses. En tanto, desde la Federación de Inquilinos señalaron que para los contratos que se están actualizando este viernes 23 de julio, la variación que debe aplicarse es de 43,56%.

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De acuerdo a la nueva Ley de Alquileres, los valores que pagan los inquilinos tienen una sola actualización anual, de acuerdo al índice oficial. Durante julio, el primer mes de incrementos en base a la nueva fórmula de actualización, tuvieron un salto muy importante para un solo mes.

¿Cómo es el mapa de los alquileres en la Argentina? En total, unos 2,4 millones de hogares alquilan. Esto representa 18% del total nacional. Si se hace un desglose más profundo, los alquileres se concentran principalmente en los centros urbanos: la ciudad de Buenos Aires y la provincia de Buenos Aires aportan el 50%, mientras que otro 20% está en Córdoba, Santa Fe y Mendoza.

En lo que va del año, los precios de los alquileres —para los contratos nuevos— acumularon una suba del 27,8% por encima de la inflación. A un año de la sanción de la nueva ley de alquileres, un estudio realizado por el portal de propiedades Zonaprop indicó que el valor promedio de un departamento de dos ambientes y 50 metros cuadrados en alquiler en la Ciudad de Buenos Aires se ubica en $39.211 por mes.

Por otro lado, el informe muestra que, luego de una caída, las unidades en alquiler continúan en aumento, con una suba del 4,4% en julio en comparación con el mes anterior. Desde el sector inmobiliario, remarcaron que están impulsando las distintas iniciativas que desde la oposición proponen cambios a la ley de alquileres. Sobre todo, la modificación del plazo de actualización anual y la extensión mínima de tres años para los contratos.

“El mercado sigue parado. Por eso tomamos este rol activo de llevar proyectos y propuestas a las áreas de Gobierno. Solicitamos la modificación del proyecto ley de alquileres en Diputados, la excepción del impuesto inmobiliario y de ingresos brutos para los nuevos contratos comerciales y la modificación en la Legislatura de los reglamentos de copropiedad en edificios de oficinas para transformarlos en vivienda en el macrocentro”, resumió Marta Liotto, vicepresidente del Colegio de Corredores Inmobiliarios (Cucicba) de la ciudad de Buenos Aires.

Un informe elaborado por el Observatorio Inmobiliario de la Cámara de Empresas de Servicios Inmobiliarios (Camesi) mostró que las críticas del sector son mayoritarias: el 91% de los consultados sostiene que es necesaria una modificación a la norma vigente. Ocho de cada 10 operadores consideraron que, con la nueva legislación, hubo una importante retracción de la oferta en el mercado. Y el 87% consideró que provocó un incremento en los valores.

La mayoría de los operadores inmobiliarios sostiene que es necesaria una modificación a la norma vigente (Cristian Gastón Taylor)La mayoría de los operadores inmobiliarios sostiene que es necesaria una modificación a la norma vigente (Cristian Gastón Taylor)

“El índice de actualización fue creado para que los inquilinos no tengan que pagar tanto de actualización y la realidad es que con el alto grado de inflación que hubo en los últimos meses, los terminó perjudicando” —explicó el director ejecutivo de Camesi, Mariano García Malbrán—. Mucha gente necesita alquilar y la nueva ley impide aumentos en los primeros 12 meses, lo que hace que la barrera a la entrada sea más grande”.

“Lo que empieza a suceder es que los propietarios prefieren vender y no alquilar, y esto termina agravando el déficit habitacional que tenemos en nuestro país, por eso es necesario rever la ley”, analizó Malbrán.

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El caso del empresario que, cansado del país, cierra su pyme y se la lleva a Italia

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Diseña y fabrica juegos temáticos para el mercado interno y externo. Los altos costos, las trabas para importar o para exportar, la falta de insumos, la restricción de divisas y la imprevisibilidad lo llevaron a tomar la decisión. Tomó un crédito a 10 años para montar su nueva empresa en Europa.

Se repiten las historias de frustraciones y sueños rotos. La Argentina es un mosaico de problemas que desalienta a quienes quieren invertir y crecer. Cansados, muchos buscan la solución fronteras afuera

Es el caso de Juan Pablo Fulco, un empresario de 40 años que decidió cerrar su emprendimiento en el país para mudar su actividad a Italia.

Los altos costos locales, el exceso de regulaciones y las dificultades para exportar, con el agravante de las restricciones cambiarias, fueron determinantes para dar semejante giro en su vida.

En 2007, montó una compañía que crea, diseña y produce juegos temáticos. Desde un taller, en el barrio de Mataderos, fue sumando clientes en el país y abriendo mercados en el exterior.

Hasta el 2019 llegó a vender juegos a Rusia, Estados Unidos, Sudáfrica y algunos países de Europa.

“Es muy variada la línea que producimos. Puede ser una mano falsa, una cabeza para un monstruo o un zombie de dos metros. En la parte de tecnología, hay juegos que son chicos y fáciles de transportar. Puede ser, por ejemplo, un libro con el que el jugador interactúa, pero hay otros que son grandes. Lo último que estamos haciendo es un complejo de cinco habitaciones que ocupa 300 metros cuadrados”, detalló orgulloso.

Pero toda esa energía se choca con la realidad Argentina: “Hasta hace dos años no había muchos problemas. Por tratarse de piezas únicas no necesitaba la categoría de exportador. Las podía enviar sin dificultad. Hasta ese momento, funcionaba el sistema Exporta Simple, que tenía muy buen servicio. Ese mecanismo se dio de baja. Después, llegó la pandemia y se cortaron los vuelos y no había forma de mandar los productos. Había un stock muy limitado. Ese fue otro inconveniente importante”.

Ingeniero mecánico, egresado de la UTN, 40 años y muchas ganas de prosperar, pero no es tarea sencilla

En diálogo con MDZ explicó que una de las complicaciones más importantes es la imprevisibilidad: “No se puede trabajar si no sabés si vas a tener insumos. En la Argentina, hay muchos problemas para conseguir cosas básicas. Hemos tenido hasta faltante de clavos y de alambre. O para que liberen alguna materia prima de la aduana hay que esperar ocho meses. Entonces, yo no le puedo decir a un cliente del exterior que no sé cuándo le voy a entregar lo que me encargó porque hay trabas para importar”.

Su relato es una muestra de las dificultades de un país que no incentiva al que invierte: “Los juegos más grandes son difíciles de exportar. Esas estructuras, generalmente, no las mandamos afuera por ese motivo. Si hay que usar contenedores, hay que entrar a otras categorías de exportador y, para la cantidad que podemos vender, no conviene inscribirse en otra categoría. Esa es una diferencia con Italia”.

A esto se suman los problemas con las divisas. “Yo exporto al dólar oficial pero mis insumos los tengo que pagar al ‘blue’. Eso me quita competitividad y pierdo clientes o no gano plata”, agrega.

Fabricar y exportar, en la Argentina, parece una carrera de obstáculos. Fue así que hace un año tomó la decisión de buscar nuevos horizontes. Una beca realiza en Italia, años atrás, le dejó contactos en Italia, país del que tiene la ciudadanía. Comenzó a averiguar y, en ese recorrido, encontró el lugar adecuado.

Spello es una pequeña ciudad de la provincia de Perugia donde instalará su nuevo taller. Para eso, obtuvo un crédito de 350.000 euros para alquilar un galpón de 250 metros cuadrados, comprar dos máquinas que llegarán de China y otra de Estados Unidos. El préstamo tiene un plazo de 10 años – con posibilidad de cancelación anticipada – y una tasa del 3% anual.

“Para sacar el crédito tuve que presentar el proyecto y mi trayectoria. Por suerte, no tengo ni una multa de tránsito” comenta y agrega: “Me pidieron una planificación de cinco años. En la Argentina, no puedo saber lo que voy a hacer el mes próximo”.

Su plan es viajar en octubre – “si hay vuelos” – para empezar su nuevo emprendimiento. Desde hace unos meses está liquidado lo que queda de su taller y terminando algunos trabajos en marcha.

Hasta en esta etapa, sufre los problemas autóctonos. “Es todo un problema para girar capital al exterior. Pensaba vender algunas máquinas y herramientas del taller pero se las voy a dejar a los empleados para que puedan seguir trabajando, pero va a ser más fácil así que tratar de sacar los dólares. Ya fue”, dice desanimado.

Eso se percibe en su reflexión final: “Dejo esta parte de mi vida atrás. Tantos años de apostar para que todos sean problema. Me cansé”.

FUENTE : MDZOL.COM

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Telefónica busca socio o comprador

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fuenteLa compañía está tras un “experto en mercados regulados” para hacerse cargo de una operación que perdió atractivo y tiene un futuro gris.

El cartel ya está puesto hace rato y la coyuntura dieron la razón a quiénes decidieron no batallar más en este mercado. Telefónica de Argentina está ofrecida al mejor postor. No sorprende porque es una historia que se remonta a una decisión estratégica tomada por la asamblea de accionistas en Madrid y que implica una reconfiguración global de la empresa que, casualmente, pudo transformarse en una A fines de noviembre de 2019, la empresa anunció que se concentraría en mercados estratégicos como España, Reino Unido, Alemania y Brasil; con lo que la operación en los países que anteriormente pertenecían a Hispam Norte (Colombia, Ecuador, Venezuela y México) e Hispam Sur (Argentina, Chile, Uruguay y Perú), iban a conformar un solo bloque: Telefónica Hispanoamérica.

Los dos grandes mercados de la región se bifurcaron: en Brasil tenía una posición relevante, pero en México inmediatamente le colocó el cartel de “se busca socio o comprador”. Es que, aun siendo el segundo de la región, allí reina el imperio de Carlos Slim (en nuestro país representado, por ahora, con la marca Claro).

Anteriormente ya se había desprendido del negocio de telefonía móvil en Centroamérica y se retiró dejando ese mercado que en conjunto atendía a casi 13 millones de usuarios a América Móvil (Claro) y Tigo.

El bloque al que se puso en marcha la búsqueda de socios locales abarca las operaciones de en las filiales de México, Argentina, Chile, Colombia, Venezuela, Ecuador, Uruguay y Perú. En su último balance conocido representaba aproximadamente 20% de la facturación del grupo de telecomunicaciones español.

Las alternativas que explicitaron las autoridades de Telefónica incluían la asociación con empresas locales o incluso la venta, si existía un genuino interés y el precio era el estimado como conveniente. Hay dos países en que las cosas han ido de mal en peor: Venezuela y Argentina. No hay que ser muy sagaz para explicar las razones que ansían poner fin a un mercado que supo estar a la vanguardia por su fuerte expansión. Pero la maraña de controles y la multiplicidad de tipos de cambio, principalmente, achicaron e hicieron inviable el negocio.

En cuanto a las cifras, la pandemia también las afectó en 2020. Los ingresos de Telefónica en su unidad Hispam, cayeron un 17,9 % en 2020 hasta € 7.922 millones, a causa de la depreciación de la moneda en la región y el impacto del coronavirus. En el caso particular de Argentina, Telefónica Argentina facturó € 1738 millones, un 19,6 % menos que el año anterior. O sea, apenas dos puntos más de caída que el promedio de la región. Los beneficios fueron de € 355 millones, un 28,9 % menos.

Sin embargo, la decisión de arriar su bandera tiene una larga historia. En nuestro país, hace 20 años que nunca pudo volver al paraíso tarifario del que gozó desde su privatización hasta el estallido de la convertibilidad y la pesificación de sus balances. El último año también tuvo varias noticias adversas que fortalecieron su decisión: el control de precios, la declaración de servicio público de su oferta y las restricciones cambiarias que amenazan devaluar aún más su lugar en el conglomerado.

Interesados nunca falta. Es más, en estas semanas se autoproclamó como firme candidato el Grupo Olmos, que gestiona medios de comunicación (Crónica TV, Diario Crónica, Diario BAE Negocios y Revista 23, entre otros) y empresas de servicios (medicina y seguros) vinculados con las obras sociales sindicales. Quizás recordando a lo que ocurrió hace una década con el traspaso de C5N y Radio 10 al holding oficialista de Cristóbal López o recientemente con la venta de Edenor al grupo de Vila-Manzano, algunos ven en esta empresa algunas de las atribuciones que fortalecieron la posición negociadora de los mencionados anteriormente: aceitadas relaciones con el Gobierno y su expertise en “mercados regulados”.

¿Alcanzará para quedarse con Telefónica? En Madrid no ven con malos ojos salir totalmente de este laberinto, pero trasmiten que no tienen apuro. No tienen urgencia por liquidar a cualquier precio y son menos vulnerables que los que son “invitados” a vender, y como decía don Corleone, no se podrían rehusar. Nuevamente, será parte de una larga negociación con tiempos con fuerte ritmo político.

 

Tristán Rodríguez Loredo

FUENTE : PERFIL

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