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Eduardo Valdés: “Para nosotros Venezuela no es una dictadura”

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Eduardo Valdés recibió a Infobae en su lugar en el mundo, el gran galpón que funciona como su living o espacio de encuentro, “El Café de las Palabras”, con recuerdos de su vida política y estatuas diversas, desde el papa Francisco hasta Alberto Fernández empuñando una guitarra, como le gusta. Nos pregunta cuánto va a durar el reportaje y le decimos que no más de media hora. “Soy larguero”, se ataja, disfrutando este momento donde le toca explicar el espacio político que integra, a propios y extraños, por vocación y por la larga relación con ambos miembros de la fórmula que gobierna la Argentina. El reportaje duró el doble de lo previsto, una hora donde no mostró inquietud en abordar ninguno de los temas propuestos, en una semana especialmente ríspida para la coalición Frente de Todos, que fue y vino de sus posiciones en varios momentos, en la mayoría de los casos jaqueada por el fuego amigo.

Dijo que Venezuela no es un dictadura y reveló que Emmanuel Macron felicitó a Fernández por seguir hablando con Nicolás Maduro. Aseguró que siempre pensó que el Memorándum con Irán fue negociado por Héctor Timerman para conocer la verdad y contó que el Presidente le pidió a Benjamin Netanyahu el nombre de quienes pusieron la bomba en la embajada y en AMIA y que fueron ajusticiados por Israel, tal como lo revelaron dos ex embajadores israelíes en Argentina. Explicó también que el Presidente está convencido de que para gobernar la Argentina se necesita tener mayorías amplias y que eso le exige dialogar con todos. Que un día tiene que hablar con La Garganta Poderosa y otro día con los empresarios poderosos. Que el 19 de marzo nació un nuevo Alberto Fernández, porque supo construir una decisión durante una jornada crucial, que Valdés detalló desde las 9 de la mañana hasta las 9 de la noche, cuando se anunció.

Experto en vínculos, el hoy presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados también habló largamente de la relación entre Alberto Ferández y Cristina Kirchner

-Aprovechando que sos el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados, nos parece pertinente empezar este reportaje hablando de las declaraciones de Alberto Fernández sobre Venezuela cuando llamó a Víctor Hugo Morales para decirle que el embajador argentino ante los organismos internacionales, Federico Villegas, no había condenado ante la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas el régimen venezolano ni había pedido elecciones limpias y democráticas. El Presidente pareció legitimar en ese reportaje lo que para Sergio Massa, socio de la coalición, es una dictadura. A ver, ¿cuál es entonces la posición del Gobierno en relación al régimen venezolano?

Para nosotros Venezuela no es una dictadura, podrá gustar más o menos, pero es muy difícil gobernar un país con tantos bloqueos. ¿Cuál es el delito de Venezuela? ¿Tener petróleo? Fue el delito de Saddam Hussein en Irak, fue el delito de Khadafi en Libia, parece que el delito es tener petróleo y no acordar con Arabia Saudita, donde sí se violan los derechos humanos todos los días. Cuando vos tenés una política autónoma sobre el tema petrolero pareciera que te convertís en un maldito y nosotros no compartimos eso. Para nosotros Arabia Saudita es un violador serial de derechos humanos. Todos los martes y todos los viernes en plazas públicas se lapidan mujeres, se decretan penas de muerte, y nosotros no nos enteramos.

-Bueno, Venezuela está en nuestra región, Arabia está en otro continente.

-Irán está cerca de Arabia Saudita. Siempre parece que los malditos son los que no se subordinan a las políticas de la OPEP que conduce Arabia Saudita, pero tiene otras referencias.

-Ahora te voy a preguntar sobre Irán, pero veamos el tema Venezuela.

-A ver. Venezuela ha tenido 25 elecciones en 20 años. ¿Sólo valen las que ganó la oposición? Chávez perdió una elección y ganó otra auditada por el Centro Carter, perdió la Asamblea Nacional, ganó la presidencial. Pero fijate vos, ¿por qué gana la presidencial y pierde las legislativas? Porque la oposición no se unifica en una sola persona, no es el más representativo de la oposición. Nosotros hemos viajado con Alberto Fernández a Francia y te voy a sincerar un diálogo con (Emmanuel) Macron. Él dijo que nos felicitaba por hablar con Maduro y que teníamos que seguir haciéndolo, porque él hablaba con Guaidó pero no le hacía caso. Porque no quiere hablar con el oficialismo de Venezuela. Quiere que los otros países le invadan Venezuela y lo erijan a él, pero la negociación de la política es con los de adentro. ¿Qué decimos nosotros? Que arregle Venezuela su propia situación, no que la invadan. Lo mismo hablamos con Merkel en su momento. Guarda, Venezuela es un escenario que está muy en boga porque tiene elecciones Trump en noviembre. Vas a ver que cuando terminen las elecciones de los Estados Unidos se va a hablar menos de Venezuela.

-Pero Eduardo, 5 millones de emigrados, hay violaciones a los derechos humanos gravísimas, hay hambre.

-Es gravísimo que vivan haciéndole bloqueo a Venezuela. Si hay restricción alimentaria, ¿qué van a hacer? Yo no tengo doble discurso. Donde hay migrantes, para mí, es un dolor que debemos atender. Pero lo que yo quiero saber es por qué se ocupan tantos otros países de la situación. ¿Nos fue bien con Cuba? ¿Fue bien el bloqueo?

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-Pero, Eduardo, el bloqueo es reciente, tiene un año y, en realidad, son sanciones. No se bloqueó nunca alimentos ni medicamentos.

-No, no, es de antes que muriera Chávez. El tema son siempre las riquezas naturales. Los malditos son los que tienen petróleo y no se subordinan. No me gustan los bloqueos.

-¿Y las violaciones a los derechos humanos?

-No está bien lo que está pasando en Venezuela y lo que queremos es que se terminen los bloqueos y que sean los propios venezolanos los que resuelvan. Ahora, ¿cuándo van a elecciones y gana la oposición son transparentes y cuando gana el oficialismo hay fraude?

-Pero le hacen una elección al lado para tener un congreso paralelo.

-No, no, una cosa es lo que nos cuentan y otra cosa lo que pasa en la realidad. Gana la oposición y se legitiman esas elecciones.

-Eduardo, no dejan entrar a los diputados opositores al edificio de la Asamblea Legislativa. Persiguen a la oposición, meten presos legisladores.

-A ver. Te doy mi visión, podemos mirarla de un montón de lados. Yo sé que si una persona se tiene que ir de un país a mí no me gusta, me duele. Lo que quiero es que se restablezca el diálogo entre venezolanos. Que no se invente un presidente, porque Guaidó no es reconocido por toda la oposición. Que no se quiera invadir el país. ADECO y COPEI, los partidos tradicionales de Venezuela, no convalidan a Guaidó, que es un dirigente cercano a Donald Trump.

-Pero no estamos hablando de Guaidó. Ayer Víctor Hugo Morales no le preguntó por Guaidó, sino por la posición del Gobierno argentino frente a las violaciones a los derechos humanos.

-Si uno lee lo que dijo el embajador Federico Villegas Beltrán, no está lejos (de lo que estoy diciendo). Una cosa es lo publicado por el embajador y otra cosa es lo que dijo. Federico Villegas Beltrán es un diplomático que ha sido el funcionario de derechos humanos de Jorge Taiana, no piensa muy distinto de nosotros. Miren lo que dijo, no es lo publicado. Había un informe de Michelle Bachelet con la idea de condenar a Venezuela. No salió la condena a Venezuela. Y, en su discurso, el embajador planteó que no se condene a Venezuela. Me comprometo a enviarte una vez de que terminemos de conversar nosotros el textual de lo que dijo el embajador Villegas, que es lo que Alberto explicó con Víctor Hugo Morales.

-Te tomo ese compromiso. (En efecto, Valdés cumplió al enviar por WhatsApp el discurso completo del embajador Villegas que fue motivo de lecturas diversas, aún la que hizo la oposición en Venezuela y en Argentina. Por ejemplo, habla de sanciones no de bloqueos y de que la grave crisis debe ser liderada por los propios venezolanos, aunque asegura que tendrá que hacerse por elecciones inclusivas y transparentes). El tema Irán, que ya vos mencionaste.

-Vamos con los países fáciles.

-Son los temas que están en la opinión pública. El jueves el Presidente dio un reportaje a una de las directora de la American Jewish Committee (AJC) en el marco de los homenajes a las víctimas de la AMIA por los 26 años del atentado donde dijo que el objetivo del Memorando de Irán tenía el objetivo de que los argentinos vengan a declarar a la Argentina, algo muy distinto a lo que él mismo había dicho hace 5 años. ¿Cuál es la posición entonces?

Yo siempre pensé lo mismo. Nosotros siempre quisimos la verdad de quién puso las bombas de la embajada de Israel y la AMIA. Desde el año 2003, cuando nos tocó gobernar y yo era jefe de gabinete de la Cancillería. Siempre dijimos fue un ataque contra la Argentina. Nosotros no nos merecemos que nos hayan puesto dos bombas, encima en nuestra Ciudad de Buenos Aires. Yo, particularmente, perdí a mi tía Cacha y mi tío Ricardo, que vivían en un edificio de al lado de la Embajada de Israel, que después se derrumbó entero. Ellos sobrevivieron, pero a los dos meses murieron como consecuencia (del shock) que les produjo ese atentado en la Embajada. Me entero perfectamente de ese día en que terminé en el Hospital Argerich a buscar a mis familiares.

Quiero decir que siempre quisimos conocer la verdad. Y el Memorando fue el instrumento que Héctor Timerman creyó que sería el pertinente. Cuando juró como Canciller, él le dijo a Cristina que lo hacía con mucho orgullo, pero que le permitiera ir a fondo con lo que él pudiera para encontrar la verdad de algo que era propio para él, porque hacía a su colectividad. Y estaba convencido de que con ese Memoradum podía hacerlo, y también estaba convencido de que un sector de la DAIA le dijo que avanzara, y otro sector de la AMIA también. De pronto dijeron no. Nosotros queremos encontrar cuanto antes la verdad. Y te voy a contar con orgullo algo importante del viaje que Alberto Fernández realizó a Israel en ocasión de los homenajes por los 70 años de la liberación de Auschwitz.

-El primer viaje oficial de Fernández como Presidente.

-Exactamente. Y Román Lejtman, periodista de Infobae, es testigo de esta escena. Alberto tuvo una obsesión, que era hablar de quiénes habían sido las dos personas que habían puesto la bomba y habían sido ajusticiadas por Israel. Hubo dos embajadores de Israel, Daniel Gazit en el 2010, en el ejercicio de sus funciones, dijo en un reportaje a Perfil “nosotros sabemos quién puso la bomba en la AMIA e Israel dio cuenta de ello”. El otro fue Itzhak Aviran, que fue embajador en el momento de la bomba, también en un reportaje dijo: “Israel sabe quiénes pusieron la bomba en la Embajada y hemos dado cuenta de ellos”. Algo así dicen los dos. Sin embargo, nunca pudimos saber quiénes son. Los argentinos nos estamos desangrando, nos trajo tanta división, así que el Presidente se lo preguntó al presidente israelí Reuven Rivlin y el primer ministro Benjamin Netanyahu. Pensemos que Alberto y Fabiola fueron invitados a almorzar a su domicilio particular, y construyeron un vínculo personal importante. Ahí, el primer ministro le dijo que lo iba a averiguar y se lo iba a contar, quiénes habían sido. Yo no he vuelto a hablar con el Presidente de este tema, no sé si le llegó la respuesta o no. Supongo que no, porque si no lo hubiera dicho en la entrevista que concedió a la AJC. Pero te aseguro que el único tema, además de fortalecer las relaciones y exponer nuestra posición en torno a la deuda para solicitar respaldo en medio de la negociación, era tener esta información. Es una obsesión para nosotros, es una herida abierta, sobre todo en la Ciudad de Buenos Aires. Lo peor que podemos hacer es dividirnos y creer que el Memorándum se hizo para ocultar. Que hubo ocultamiento no tengo ninguna duda, pero fue al comienzo de la investigación. Hay una trafic que no sabemos si estuvo o no estuvo, hay una serie de cosas. Ahora lo que podemos hacer es resolverlo de estado a estado, si están las declaraciones de estos dos ex embajadores, personas serias, podemos decir: “Estas fueron las personas y estos fueron los motivos”.

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-Avancemos sobre otros temas. Es un momento complejo, confuso en medio de la pandemia y la cuarentena.

-O no.

-¿Por qué?

-Yo creo que la pandemia nos trajo aparejados en todas partes del mundo las buenas y las malas personas que nos gobiernan. Me he sorprendido que gente que piensa ideológicamente como yo tomó decisiones sobre este tema muy distintas a las que yo creo que había que tomar, que en mis valores es preservar la vida humana. Me sorprenden las decisiones que tomó Andrés López Obrador, de México. En cambio, Angela Merkel, de Alemania, se puso en otro lugar, preservar la vida, mostrando un camino en Europa. Las siete mujeres que gobiernan países decidieron tomar el mismo camino, sin consultarse entre ellas. Será porque ustedes, las mujeres, dan vida, pero cada una tiene una ideología distinta y todas fueron por el mismo lado. Y mi país tomó la misma decisión, por eso creo que emergen los valores humanos con los que se gobiernan los países. Hace dos meses se cumplió un aniversario de la muerte de la mamá de Alberto. Su familia, como la mía, no eran peronistas. Más bien eran antiperonistas. Yo me llamo Eduardo por Lonardi (el general que dio el golpe contra Juan Domingo Perón, en 1955). La cosa es que yo le dije: “Tu madre estaría muy orgullosa de vos, porque te estás manejando en esta pandemia con los valores que ella te crió”. Hay que ver cómo es el final de la pandemia, no estoy de acuerdo con aflojar, pero no es por convicciones sino por las presiones.

-Uno podría decir que sos experto en vínculos. Recuperaste la relación con Cristina mucho antes que Alberto. Sos amigo de Alberto antes de que Cristina y Alberto se hayan conocido. Así que sos la persona para aclararnos algunas cosas. ¿Cómo es la relación entre ellos? Hay muchas dudas e interrogantes. ¿Ella es la jefa? ¿Él le tiene miedo?

-Ohhh. A ver. Te voy a decir cómo reconstruí mi vínculo con Cristina. Porque quizás la pinta de cuerpo entero. Yo me había ido del gobierno por el problema con Hilda Molina y en el año 2011, Cristina había ganado por el 54% de los votos, aún no había asumido como presidenta. Yo la fui a ver por Gustavo Beliz, porque estaba siendo perseguido por el espionaje ilegal, se había tenido que ir del país, la estaba pasando muy mal y quería volver a la Argentina. Pero necesitaba el acuerdo del Gobierno argentino porque él estaba trabajando para el BID, lo llevó Enrique Iglesias, que en ese momento presidente del BID y un gran hombre. Se sorprendió y me dijo “traelo mañana a Beliz” y Gustavo fue, habló con ella. Pudo volver a la Argentina, demostrando que ella no tenía nada que ver en los problemas que tenía Gustavo. Eso me gustó de Cristina. Después vino lo del Papa, ahí le pude mandar un correo electrónico contándole lo que yo pensaba que significaba que era Jorge Mario Bergoglio. Después, yo le dije que invite a Roma a Alicia Oliveira, que fue la verdadera constructora de puentes entre Cristina y el Papa. Aporté ese nombre y fue crucial.

-Bueno, ¿y qué pasa en el vínculo entre Alberto y Cristina hoy?

-Vos sabés que los peronistas somos tumultuosos. Vos eras peronista.

-Cuando era joven.

-Después te volviste peronóloga y te alejaste de nosotros. Digo, los peronistas somos tumultuosos, cuando hacemos la unidad, cuando discutimos, siempre lo somos. Pero no hay ningún motivo para que Cristina y Alberto tengan ninguna fisura. Creo que lo que ha pasado en la última semana es que Alberto sabe que tenemos que ampliar la base de sustentación, la base social con la que llegamos a gobernar. Alberto es un hombre que está en la construcción de una nueva mayoría.

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-Él lo tiene claro, pero ¿Cristina lo tiene claro?

-También. Lo que pasa es que vos no podés construir una nueva mayoría dejando de lado a con quienes llegaste.

-Pero él es el Presidente.

-Hay celos, no de parte de Cristina. Lo de Hebe me suena por ahí.

-¿Cristina es la jefa?

-No creo, Cristina no pone la condición de que ella es la jefa. Creo que ella ha tenido jugadas extraordinarias. La última fue la mejor de todas, cuando hizo ese enroque que nadie imaginó.

-Brillante.

-Yo recorro América Latina y los líderes de los espacios nacionales y populares te hablan de eso que no sucedió en Brasil, en Ecuador. Decían que ella era el ego pero no tuvo ningún problema en decir “yo tengo los votos, pero sé que hay condiciones para que yo pueda gobernar”. Mirá qué humildad. Buscó un hombre que tuviera lo que a ella le complementaba y creo que esto está funcionando.

-Hay dudas de que Cristina lo deje gobernar.

-Hay dudas de todo tipo. Permitime decirte algo. Hay una estigmatización contra Cristina. La han acusado del asesinato de Juan Castro, de Ducler, del propio marido de ella, de Nisman, de ahora Gutiérrez. ¿Por qué? Hay permanentemente una cuestión de saciar contra Cristina cosas que no harían frente a otro dirigente político. Yo digo una cosa. Nadie tiene mayor voluntad de que a este Gobierno le vaya bien que Cristina Fernández de Kirchner. Sería un fracaso para ella, para nosotros, los que hemos sustentado durante cuatro años que queríamos volver para ser mejores y construir una sociedad más inclusiva que la que dejamos nosotros y que nos dejaron a nosotros. Si hay algo que tiene Cristina Fernández de Kirchner es inteligencia. No es verdad que ella quiere que le vaya mal a Alberto. El 9 de julio había una mancha opositora, estaba el problema de los silobolsas, seguía lo de Gutiérrez y una protesta que buscaba instalar que “nosotros somos la patria”. Frente a eso, Alberto quiso convocar a los gobernadores y a los empresarios y sindicalistas, que faltaron otros, Hugo Yasky y Hugo Moyano, faltaron los organismos de derechos humanos. Pero Alberto quiso mostrar que los que no pensaban como él, fundamentalmente, los empresarios más importantes y los gobernadores de Cambiemos, estaban acompañando el momento. Eso generó celos vinculados a cosas preexistentes.

-Es difícil entender por qué desde su propio espacio lo salen a criticar.

-Porque somos tumultuosos, ya te he dicho. Van a seguir criticándonos. Yo hablo todos los días con personas que lo critican (para contenerlos). Somos un espacio crítico.

-Un espacio crítico es una cosa. Limar la autoridad presidencial es otra.

-Pero no sé si ellos quieren limar la autoridad presidencial. Hablo con Milagro Sala muy seguido, me parece muy injusta su detención. Hablo con Hebe, hablo con Taty (Almeyda), con Héctor Daer, bastante. Me gustaría tener una relación cercana con Pablo y Hugo Moyano, pero lamentablemente no lo tengo. Hablo con Gustavo Vera. Creo que hay que hablar con todo el mundo, y el Presidente hace lo mismo. Juntarse con La Garganta Poderosa y con los otros poderosos. Me parece que eso es un Presidente.

-O sea, vos dirías, que el Presidente está por encima de las divisiones que están en la sociedad.

El Presidente tiene la obligación de construir una mayoría que permita gobernar en la Argentina. No da el espacio de Capuletos contra Montescos. No da. Argentina no puede volver a esos momentos. Y el Presidente está construyendo ese espacio y yo lo veo muy bien, por eso hemos podido transitar estos días durísimos de encierro compartiendo siempre las decisiones con Horacio Rodríguez Larreta, con Axel Kicillof, con Schiaretti y con Perotti, otros dos gobernadores que son distintos dentro de nuestro espacio.

-¿Cómo lo ves al Presidente en términos personales? A veces parece muy desgastado, lo cual es lógico dada las circunstancias inéditas en las que le tocó gobernar.

-Creo que el 19 de marzo de este año nació otro Alberto. Es algo que aprendió ese día. Porque a las 9 de la mañana, que empezamos los dos solas a caminar, Alberto me decía: “¿A vos te parece lo que dijo Nicolás Trotta, que había que cerrar las escuelas, cómo salgo de esto?”. A las 10.30 de la mañana llegaron Guzmán y Beliz, con quienes habló sobre qué pasaría en el país si se toman decisiones de cuarentena cerrada o abierta, cómo serían los escenarios. Después llegaron los dirigentes sindicales, luego los dirigentes empresarios. Luego apareció Ginés con los médicos y especialistas. Después, el Presidente decidió volcar todo esto reunido gobernadores, intendentes del conurbano, pidiéndoles que tomemos entre todos la decisión. Me acuerdo que a las 9 de la noche, los periodistas estaban enojados por la hora en la que el Presidente iba a hacer el anuncio. Pero esa es la hora en que terminó de construir una decisión. Ese es Alberto. Y ese el país que a mí me gusta, que se construyan las decisiones, no que se tomen las decisiones. Muchas veces me preguntan, ¿qué pasa que no sale el impuesto a la riqueza?, por ejemplo. Siempre contesto que el Presidente está construyendo las decisiones, porque no sirve que se imponga una decisión. No es un cuchillo que te tengo que meter, sino un consenso para un impuesto que genere igualdad, porque no es lindo andar en nuestra Ciudad con gente que vive en la calle.

-Totalmente de acuerdo. Va a depender de cómo construye esa decisión y la legitimidad social. Ultima pregunta. Apenas a siete meses de iniciada la gestión, se ve un Gobierno desgastado. ¿Cómo seguirá? ¿Habrá cambio de Gabinete? ¿El Presidente necesita más ayuda?

-Siempre un Presidente necesita ayuda. Yo creo que el Gabinete se subordinó totalmente a la pandemia. ¿Cómo puedo juzgar a María Eugenia Bielsa, por dar un ejemplo? El Gabinete que dio más la cara fue auxiliado por el otro Gabinete, que no tuvo que poner tanto la cara. A Ginés le tocó jugar de entrada en una visibilidad que el Ministro de Salud no tenía, pero tuvo un equipo que lo respaldó. Katopodis se reconvirtió a un ministro para poner camas de terapia intensiva. A Santiago Cafiero le tocó coordinar la parte que Presidente le fue delegando que no tenía que ver con la pandemia. Yo creo que han estado a la altura de la circunstancia. Lo que pasa es que estamos mucho tiempo encerrados y hacemos más críticas que las que se merecen. Ayer Nancy Pazos me mandó una encuesta del JPMorgan con la imagen de los líderes del mundo ante la pandemia y figuraban al frente Angela Merkel y Alberto Fernández. ¿Qué querés que te diga? Nosotros sabemos el lugar que tenemos en el arco político, no nos tiene que pasar lo que le pasó a (Fernando) Lugo y a Evo (Morales), los golpes blandos existen.

-Eso lo dejamos para hablar en otro reportaje. Gracias por este diálogo.

Producción: Mariana Dahbar. Cámaras: Matías Arbotto y Gastón Taylor. Edición: Equipo Media Digital Infobae.

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Opinión

UNA ERA DE LOCURA TOTAL: LAS REPERCUSIONES DE LAS PASO

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A la derrota brutal sufrida en las PASO por el Frente de Todos en todo el país, se le sumó la blitz de la vice presidenta Cristina Fernández viuda de Kirchner con una carta incendiaria que volteó a medio gobierno.

Esta semana se expuso como nunca la brutalidad de los actores de las tribus justicialistas, un remedo de ideologías en contraste que unen en un mismo cartabón a los conservadores populistas de las provincias, que son en la práctica los herederos del conservadurismo responsable del “fraude patriótico” de la “década infame” del ’30, con izquierdistas urbanos preocupados por el patriarcado, la libertad de consumo de drogas, o la legalización del aborto.

Quien condensa estas carnestolendas es Cristina Fernández. Tan enojada está la vice presidenta, que eliminó de su cuenta de Twitter su apellido paterno, y dejó sólo el «Kirchner». La carta de quien se siente la dueña del poder a su «presidente designado», es tremenda. Le exige que respete su determinación de ungirlo al cargo de presidente de la nación argentina y que actúe según sus deseos. Luego de amagar con ser él mismo y darle carnadura a la investidura presidencial, Alberto Fernández se allano por completo a sus demandas.

Las exigencias de Cristina son la consecuencia de lo inexorable de los hechos: Alberto Fernández no es un líder. Es un peón en un juego, y en ese juego, él, está en default. No pudo articular la caída de los juicios que pesan sobre Cristina y la conectan al latrocinio perpetrado entre 2002 y 2015 en el que millones fueron robados del erario público. La ciada electoral asumida por el resultado de las PASO es tan grande, que el animal político de olfato más sensible, “la justicia”, ya inició la movida para proceder en causas que están inmovilizadas desde 2019.

En un fallo del viernes 17 de Septiembre, los jueces Farah y Llorens le ordenaron al juez de primera instancia Sebastián Casanello que reviera la situación procesal de Cristina Fernández en la causa conocida como «La ruta del dinero K». Es la primera definición y, de cara a noviembre, ese avispero judicial se va a tornar cada vez más intenso.

En tanto, las definiciones del presidente en el armado del nuevo gabinete con Juan Manzur y Aníbal Fernández sólo aportan mayor negatividad a un gobierno que, con dos años aún por delante, está liquidado políticamente.

A como dé lugar, el fin de esta etapa marca, claramente, el fin de una era. Se terminó el mito de la invencibilidad del PJ unido y la idea peregrina contra todo dato cierto de que, sin el peronismo, no se puede gobernar. Un párrafo para la enorme derrota del gobernador Axel Kicillof: liquidó todo su capital político en sus discursos diletantes y sus torpezas ideológicas.

Sin embargo, la madre de todas las batallas no es en Buenos Aires. Es en las seis provincias que renuevan sus bancas al Senado. Por primera vez desde 1983, el PJ perdería el control de la cámara alta. Esa es la madre de todas las batallas. Fuente: Noticias y Protagonistas

 

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Politica

UN GABINETE QUE EVIDENCIA LA FALTA DE IDEAS Y PERSONAS

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Un gabinete que parece salido del arcón de los (peores) recuerdos terminó por ser la salida a una crisis que puso sobre la mesa la falta de ideas y nombres en la política argentina.

Vamos a tener que armarnos de calma los argentinos. De otra forma podríamos sumergirnos en ese espiral de histeria que arrastró la vida institucional del país en los últimos tres días.

Si algo dejó en claro la crisis es que la política argentina carece de dos protagonistas fundamentales para poder desarrollarse: ideas y personas.

Una Cristina desequilibrada emocional y racionalmente, histérica frente a un resultado electoral que no define otra cosa que no sean humores y candidatos, patea el tablero institucional y deja en evidencia la fragilidad de un gobierno que ella misma armó. ¿No comprendió la presidente que la bala que atravesaba el corazón de Alberto Fernández terminaba incrustada en su propio pie?. Tal vez para hacerlo debió estar dotada de una serenidad que desconoce y una vocación democrática de la que carece, por lo que le resulta imposible entender que la sociedad envió un mensaje que no es destituyente sino de alerta.

Y en este no saber que hacer, en la convulsión que siempre da el miedo -más si viene como aliado de la soberbia- y en la necesidad de borrar las huellas del propio estropicio, la vicepresidente resolvió una vuelta a las fuentes que, con pomposo vocabulario, prefiere definir como una peronización del gobierno. Claro que con peronistas que sean, ante todo, fieles a su persona…

Figuras que no despiertan por cierto la confianza del espectro independiente de la sociedad argentina -algunos de ellos más bien espantan a aquellos a los que la lógica política indica que el Frente de Todos debe ir a buscar si no quiere repetir y aún profundizar la derrota de las PASO- se amontonan ahora en esa zona gris en que se ha convertido el gabinete nacional: ¿responden al presidente o a Cristina?, ¿quién es el jefe a reportar?, ¿dónde pararse ante una nueva crisis?.

Juan Manzur cuestionado por sus relaciones con laboratorios siempre beneficiados en las licitaciones oficiales es elegido como jefe de gabinete, Julián Dominguez se sentará en la misma mesa con Aníbal Fernández con quien intercambiaron munición gruesa cuando Cristina resolvió que el conocido como «La Morsa» fuese el candidato a gobernador en la provincia de Buenos Aires para terminar perdiendo frente a María Eugenia Vidal, el todoterreno Daniel Filmus, encabezará Ciencia y Tecnología tras la salida de Roberto Salvarezza. Sus nombres serían suficiente muestra de la carencia de nuevas figuras y cuadros preparados para sostener una acción de gobierno.

Pero los récords los bate el anterior «premier» Santiago Cafiero, desplazado al Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, en una de las jugadas más absurdas del sainete oficialista. Más allá de una degradación que no se entiende -si no servís para coordinar las relaciones entre una docena de personas menos podrás hacerlo con las relaciones de Argentina con más de un centenar de naciones- no puede pasarse por alto un nuevo papelón de la estudiantina presidencial que deja a la Argentina muy mal parada: a la reunión de la CELAC en México, en la que Argentina debería asumir la presidencia Pro Tempore, fue enviado el canciller Felipe Solá pese a que ya se sabía que sería desplazado del gabinete en las próximas horas. El invitado principal, Alberto, falta a la cita y en su lugar envía a alguien que acaba de ser eyectado de su casa; difícil de comprender…

Todo muy desprolijo, todo muy mordido, pero suficientemente explícito para comprender la hondura de la crisis por la que atraviesa el peronismo y por lo tanto el país. La continuidad en el gabinete de figuras que encabezaron el levantamiento contra el presidente da cuenta del punto de debilidad al que ha llegado el hombre que representa el vértice de la institucionalidad argentina.

En la búsqueda de apoyos que lo sostengan Alberto Fernández viaja a La Rioja a reunirse con gobernadores. Y Cristina dispone que Wado de Pedro integre la comitiva y viaje junto al mandatario.

¿Cómo hace Alberto para hablar con tranquilidad con los convidados si tiene sentado a su lado a quien clavó el primer cuchillo en su espalda?.

Y así será todo de aquí en adelante. Sospechas, traiciones, trascendidos mal intencionados y un doble comando que amenaza con chocar la república. 

Los nombres viejos, gastados y desprestigiados que se asoman al nuevo esquema de poder pueden representar algo así adentro del peronismo y dar la imagen de una vuelta a las fuentes. Pero son solo nostalgia del fracaso al que durante una década pretendió convertirse en fiesta…

Por eso, repetimos, la sociedad tiene que estar tranquila y utilizar los medios que la democracia pone a su disposición para poner límites al delirio. Aunque a veces parezca que ya es tarde…

Por Adrián Freijo –

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Politica

CON UNA CARTA PÚBLICA, CRISTINA KIRCHNER INCREMENTÓ LA PRESIÓN CONTRA EL PRESIDENTE ALBERTO FERNÁNDEZ Y SE AGRAVA LA CRISIS POLÍTICA

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El fuerte cuestionamiento al rumbo económico y a algunas de las principales figuras que responden al Presidente dejaron todos los escenarios abiertos. En Olivos reinaba la reserva

En una jornada que empezó con la carga de tensión política que se arrastraba desde las 24 horas previas, Alberto Fernández fue emplazado anoche por Cristina Kirchner para que cambie el Gabinete y reforme el programa económico después de la derrota en las PASO, que desembocó en una ola de renuncias en el Gobierno incentivadas por la propia vicepresidenta. A pesar de los intentos del Presidente de imprimir cierta normalidad a la gestión, y de sus llamados a conciliar para mantener la unidad, anoche la exmandataria irrumpió en escena con una carta que sacudió al oficialismo y que podría derivar en la ruptura definitiva de la coalición del Frente de Todos. De todas formas, todos los escenarios eran posibles anoche, cuando Olivos y la Casa Rosada quedaron sumidos en un estado de hermetismo total.

El devenir político de ayer se inició con una tónica de forzada normalidad en el Gabinete por orden del presidente Alberto Fernández, que intentó sostener en pie cierto ritmo en la gestión de sus ministros y pidió la suspensión de la marcha que habían convocado las organizaciones sociales a su favor. Sin embargo, en paralelo mantenía una serie de reuniones frenéticas con gobernadores y funcionarios de su entorno, derivadas de la crisis por la embestida que emprendió el kirchnerismo, el miércoles, a través de la salida del Gobierno del ministro del Interior, el referente camporista Eduardo “Wado” de Pedro. Hacia el final de la tarde, la dinámica se enconó con la irrupción de Cristina Kirchner en la escena pública a través de una misiva repleta de cuestionamientos, que funcionó como un parteaguas en el conflicto político desatado por el revés del Frente de Todos en las PASO.

Antes de conocer el mensaje final de Cristina Kirchner, Alberto Fernández había permanecido durante el día entero en la quinta de Olivos. Por la mañana había evaluado su posición política y el estado de la economía en el contexto del cimbronazo político junto a su círculo más cercano, integrado por el vocero Juan Pablo Biondi y el secretario general de la Presidencia, Julio Vitobello. También se mantuvo en diálogo permanente con el ministro de Hacienda, Martín Guzmán, y su jefe de Gabinete, Santiago Cafiero.

Ceremonia de asunción y traspaso de mando presidencial, en el Congreso de la Nación, el 10 de Diciembre de 2019 en Buenos Aires, Argentina. Fotos: GABRIEL CANO/ Comunicación Senado.Ceremonia de asunción y traspaso de mando presidencial, en el Congreso de la Nación, el 10 de Diciembre de 2019 en Buenos Aires, Argentina. Fotos: GABRIEL CANO/ Comunicación Senado.

Se trata de los cuatro funcionarios que se encuentran en la cuerda floja desde el año pasado por los cuestionamientos del kirchnerismo, que recrudeció sus críticas en los últimos días debido al fracaso de la coalición que comandan Alberto Fernández y Cristina Kirchner en las urnas.

Mientras evaluaba el delicado contexto político y económico, el Presidente se preparó desde temprano para las dos reuniones más importantes de la jornada. Tenía previsto recibir a los gobernadores de San Juan, Sergio Uñac, y de Tucumán, Juan Manzur, dos de los jefes provinciales del PJ más cercanos, que el miércoles le habían manifestado su apoyo por vía telefónica.

No fueron los únicos. El miércoles, varios gobernadores que se encontraban en sus provincias analizando los resultados de las primarias del domingo se habían sumaron a la disputa política entre Cristina Kirchner y Alberto Fernández para tomar partido por la postura de la Casa Rosada, con mensajes de apoyo al Presidente, tanto por vía pública como privada. Ese día, los voceros presidenciales dejaron conocer la lista de jefes locales que se habían comunicado con el primer mandatario, para fortalecer su figura ante la embestida del ala dura del Gobierno que está disconforme con la gestión nacional.

La centralidad y expectativa sobre los encuentros con Uñac y Manzur se debía a la posibilidad de que alguno de los dos, o ambos -dependía de la decisión final- pudieran reemplazar a Santiago Cafiero en la Jefatura de Gabinete y/o a De Pedro en el Ministerio del Interior, en pos de alcanzar un acuerdo interno en el Frente de Todos.

La duda, en tanto, giraba en torno a la aceptación de las salidas de los funcionarios kirchneristas del Gobierno. Presentadas hace dos días como una señal clara de desaprobación de la gestión nacional de parte del Instituto Patria y La Cámpora, las renuncias masivas dejaron al Presidente en una situación de debilidad. Frente a la embestida que se ejecutó a través del abandono de los ministros y secretarios cercanos a Cristina Kirchner, el primer mandatario se vio obligado a pensar en la remoción de su propia tropa: además de Guzmán y Cafiero, el titular de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, y de Seguridad, Sabina Frederic.

Gustavo GavottiGustavo Gavotti

El primer turno de los encuentros presenciales de ayer en Olivos le tocó al jefe provincial sanjuanino, Sergio Uñac, quien se trasladó a Buenos Aires específicamente para encontrarse con Alberto Fernández. Juntos analizaron los pasos a seguir, en conversación remota con Cafiero. Según describieron fuentes oficiales, el Presidente le pidió al gobernador una opinión sobre la crisis y le consultó si estaría dispuesto a dejar el Ejecutivo local para ocupar un puesto relevante en el Gobierno. Su interlocutor le contestó que estaba a disposición, pero puso reparos vinculados a su propia gestión, y quedaron en seguir conversando. Del desayuno no salió ninguna conclusión certera.

Antes de recibir al gobernador tucumano, Alberto Fernández emitió una serie de mensajes para plantear su postura por primera vez desde el desencadenamiento de la crisis, más allá de los trascendidos que filtró su entorno a la prensa. Al mediodía, a través de Twitter, el primer mandatario ratificó el plan post-derrota que había diseñado el domingo la noche de las PASE, pero envió, al mismo tiempo, una señal de recomposición de la unidad con el ala kirchnerista del Frente de Todos para evitar una ruptura de la coalición. En la Casa Rosada tradujeron sus mensajes: “Fue una demostración de autoridad pero sin quiebre”, dijo un funcionario a Infobae.

Mientras tanto, Cristina Kirchner se mantenía en silencio. La última vez que se había conocido su mirada de manera directa había sido una semana atrás, el jueves previo a las elecciones, con su discurso de cierre de campaña en Tecnópolis.

En sus tuits, el primer mandatario retomó, no casualmente, uno de los conceptos que la vicepresidenta le había elogiado en ese acto: aquel donde él mismo había planteado una diferencia entre “dos modelos de país” en contraposición a la gestión de Cambiemos, con Mauricio Macri a la cabeza, entre 2015 y 2019. La alusión fue un guiño a la presidenta del Senado: las referencias negativas a la oposición siempre sirven para aglutinar a los propios. Pero los tuits de Alberto Fernández, como se conocería más tarde en la carta de la vicepresidenta, no sirvieron para llegar a un consenso.

(Franco Fafasuli)(Franco Fafasuli)

Sin saber qué diría, ni cuándo, ni cómo se expresaría Cristina Kirchner, después de plantear su mirada el Presidente continuó con su agenda prevista para el resto del incierto jueves, que estuvo marcado por agitados encuentros y conversaciones políticas, al igual que el día previo.

Sin embargo, en el albor de la tarde, un cortocircuito puso en evidencia, una vez más, la permanencia y la gravedad de la crisis. Desde Presidencia dejaron trascender que Alberto Fernández había aceptado la renuncia de Wado de Pedro, pero de inmediato, en la cartera del Interior evitaron confirmar la información y pidieron “paciencia”. Minutos después, la secretaria de Legal y Técnica, Vilma Ibarra, una de las funcionarias de mayor confianza de Alberto Fernández, convocó a periodistas acreditados en la Casa Rosada para negar el dato de manera oficial. Fue un momento tenso, que duró alrededor de una hora. En el kirchnerismo leyeron la filtración como una operación de prensa para forzar a su espacio a ceder territorio en la disputa.

Después de ese cruce, pasadas las 15 se conoció que Alberto Fernández acababa de recibir a Manzur en la quinta presidencial. Allí, pudo reconstruir este medio, se repitió el cuadro de la reunión con Uñac: el Presidente le pidió al gobernador una perspectiva sobre la crisis, escuchó algún consejo, y lo tanteó para la Casa Rosada. Tampoco hubo definiciones y se despidieron con vistas a volver a conversar.

Una vez conocida la mirada de los jefes provinciales que Alberto Fernández evaluaba como figuras clave para el salvataje de la coalición en el complicado contexto político, el Presidente recibió a Cafiero y a Ibarra, que se trasladaron desde la Casa Rosada, donde se encontraban desde la mañana, a Olivos.

Hacia la misma hora, el jefe del Estado dejó conocer su preocupación al cancelar la visita que tenía programada con antelación a México para asumir la ansiada presidencia pro tempore de la CELAC. Había mantenido en pie hasta último momento su participación en la ceremonia que lo tendría como protagonista en tierras de su aliado Andrés Manuel López Obrador, para tomar posesión de un cargo que lo posiciona en la región por el cual su administración había negociado durante meses.

En contraste, los ministros de Obras Públicas, Gabriel Katopodis; de Turismo, Matías Lammens; y de Seguridad, Sabina Frederic, que responden a Alberto Fernández, retomaban las actividades oficiales programadas que el miércoles se habían visto obligados a suspender. Según pudo confirmar Infobae, desde la cúpula de la administración nacional les habían pedido a todos los ministros que siguieran con la gestión “con normalidad”.

(@JuanPabloBiondi)(@JuanPabloBiondi)

La advertencia de Cristina Kirchner, que se publicó pasadas las 19, sacudió la arena política y dio por tierra cualquier intento de mantener una continuidad en la administración. A través de una carta titulada “Como siempre… sinceramente”, la vicepresidenta cuestionó como nunca al presidente Alberto Fernández y a su gobierno, al disparar contra el manejo de la economía, contra el vocero presidencial -a quien acusó de realizar “operaciones de prensa”- y contra el propio primer mandatario por muchas de sus sus decisiones. Al final, le recordó que ella misma lo eligió como cabeza del Frente de Todos en 2019, en una especie de ultimátum para que se plegara a sus planteos de recalibración total del Gobierno y remoción de las figuras más leales al Presidente después de la derrota electoral.

Tras conocer la carta, Olivos se transformó en un lugar inescrutable y hermético. El Presidente, sus voceros y sus hombres y mujeres más cercanos evitaron realizar cualquier declaración sobre la postura de Cristina Kirchner. En la Casa Rosada, los pocos funcionarios que habían quedado también se abstuvieron de realizar comentarios.

Sin embargo, hubo una señal. Anoche, después de la disruptiva carta de Cristina Kirchner, uno de los voceros presidenciales envió la “Agenda de Presidencia y Ministerios del viernes 17 de septiembre”, a pesar de que el día previo había informado que la totalidad de las actividades oficiales del jefe del Estado y de sus ministros para el jueves se había suspendido, por motivos obvios.

En la lista de hoy, la primera actividad, prevista a las 9.30, tiene al primer mandatario como protagonista. “El Presidente Alberto Fernández participa de manera virtual del Foro de las Principales Economías sobre Energía y Clima (MEF, por sus siglas en inglés), una reunión convocada por el mandatario de los Estados Unidos, Joe Biden”, dice el único mensaje oficial que se conoció hasta la medianoche de parte de la Casa Rosada, después de la cargada misiva pública de Cristina Kirchner. Y nada más.

 

 

Brenda Struminger
FUENTE INFOBAE

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