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El Banco Central sube el dólar oficial para acompañar la baja de las monedas de la región

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En un día feriado para los EEUU las operaciones en el mercado local están muy reducidas. Sin embargo, medidas de estímulo con las que China busca contrarrestar el impacto del coronavirus hacen caer al real brasileño. La bolsa porteña sube y el riesgo país está estable

Cotizaciones en la city porteña (REUTERS/Agustín Marcarian/File Photo)

Cotizaciones en la city porteña (REUTERS/Agustín Marcarian/File Photo)

El dólar en el mercado mayorista anota una suba a pesar de las trabas cambiarias vigentes dado que el Banco Central (BCRA) marca precios de referencia al alza para evitar que la divisa se atrase en un contexto de debilidad para las monedas de la región y alta inflación interna. El día financiero local se ve afectado por un feriado en los Estados Unidos que reduce mucho la cantidad de operaciones, pero de todas formas el contexto internacional influye en la plaza porteña y en la región por medidas de estímulo de China que tratan de limitar el impacto del coronavirus en la economía. El índice S&P Merval sube mientras que los bonos y el riesgo país se mantienen estables ante la falta de un mercado de referencia.

El dólar en el mercado mayorista subía $ 61,60 en un mercado regulado de liquidez por la banca oficial, luego de marcar el viernes un nivel máximo nominal histórico de cierre de 61,46 unidades para la venta. En agosto pasado la cotización alcanzó un valor intradiario techo de 65 unidades por dólar, pero no llegó a cerrar una rueda en ese precio.

El Banco Central colocó postura de venta para mañana en 61,67 pesos, 21 centavos arriba de la registrada el viernes pasado”, dijo Gustavo Quintana, operador de PR Corredores de Cambio, y añadió que “el feriado (de este lunes) en los Estados Unidos anticipa bajo monto de operaciones”.

 El feriado por el “Día de los Presidentes” en los Estados Unidos limita mucho las operaciones en el mercado local

La entidad conducida por Miguel Pesce le marca la cancha a diario al mercado cambiario con posturas de venta en las que ofrece sus reservas internacionales. Al marcar un precio máximo, que corre a diario hacia arriba, va conduciendo una suba gradual del dólar oficial que trata de contrarrestar el efecto de la inflación sobre el tipo de cambio, para evitar un atraso del peso.

En los Estados Unidos Wall Street permanece cerrado debido al feriado del “Día de los presidentes”. A pesar del día de operaciones reducidas, se sumaba otro factor a la inflación. Las monedas emergentes y de la región se depreciaban al inicio de la rueda en forma generalizada, lo que le agregaba presión al banquero central argentino para no dejar que el dólar oficial se quede quieto.

El banco central de China redujo el lunes las tasas de interés de sus préstamos a mediano plazo en un momento en que los responsables económicos tratan de aliviar la carga que supone para las empresas un brote de coronavirus que ha perturbado gravemente la actividad. Como resultado, el peso mexicano cotizaba en 18,5610 por dólar, con una pérdida del 0,14%, frente al viernes, cuando registró su mejor nivel de cierre desde el 8 de agosto del 2018. El real brasileño perdía un 0,55% y el índice de acciones Bovespa escalaba un 0,49%. El peso chileno y el sol peruano también bajaban.

 El Banco Central conduce a diario suaves avances del dólar mayorista para evitar que el dólar se atrase frente a la inflación y ante el movimiento del resto de las monedas de la región

Por su parte, el dólar minorista a $ 63,25 en a City porteña y, con el impuesto del 30% aplicado al atesoramiento y a los viajes, se ubicaba a $ 82,23 para la venta.

La Bolsa porteña subía tras los primeros negocios del lunes en un clima cauto y expectante de negocios, a la espera de señales sobre la abultada reestructuración de deuda soberana que impulsa el Gobierno, en una sesión con menores negocios dado el feriado estadounidense. El índice bursátil S&P Merval crecía un 0,52%, a 38.848,45 unidades, a las 11:10, luego de acumular durante la semana pasada una merma del 6,64%.

Los bonos soberanos, por su parte, estaban poco operados y con escasas variaciones, lo que mantiene estable al riesgo país en 2.030 unidades, un punto por encima del viernes.

FOTO TAPA EL CRONISTA

FUENTE : INFOBAE

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Tras la postergación del pago de la deuda local, el Gobierno se prepara para lanzar la semana próxima la oferta a los bonistas extranjeros

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El Ministerio de Economía terminará de negociar con los bonistas de Nueva York esta semana y cree que la propuesta puede ser exitosa al afirmar que las diferencias con este grupo son menores; entre los inversores persisten las dudas; Kiguel, Levy Yeyati y Artana propusieron una postergación de los plazos para evitar la cesación de pagos
El ministro Martín Guzmán, al anunciar la semana pasada los lineamientos de la oferta para renegociar la oferta
El ministro Martín Guzmán, al anunciar la semana pasada los lineamientos de la oferta para renegociar la oferta

Tras generar un default en la deuda local en dólares, el Ministerio de Economía se prepara para lanzar la semana próxima la oferta para el pago a los bonistas que tienen títulos bajo ley extranjera.

Calificadas fuentes oficiales indicaron a Infobae que, después de las conversaciones que mantendrá entre hoy y el miércoles y luego del feriado largo de Semana Santa, el equipo que conduce el ministro Martín Guzmán dará a conocer la propuesta oficial para evitar un default con los bonos emitidos bajo ley de Nueva York.

“Va a haber negociación esta semana y oferta luego de Semana Santa”, indicó la fuente.

Estamos sólo a cinco puntos de diferencia de valor presente neto entre lo que se propone como oferta y lo que pretenden ellos”, agregó, sin brindar mayores detalles.

El ministro afirmó la semana pasada que habría un tratamiento igualitario entre los bonos emitidos con ley local y extranjera; anoche, se conoció el decreto que posterga en forma unilateral el pago de los primeros

El ministro afirmó la semana pasada que habría un tratamiento igualitario entre los bonos emitidos con ley local y extranjera; anoche, se conoció el decreto que posterga en forma unilateral el pago de los primeros

La semana pasada, el ministro dijo en una conferencia de prensa que negociaría hasta Semana Santa con los fondos de inversión extranjeros en base a una serie de parámetros que le devuelvan sustentabilidad al pago de la deuda. En este sentido, el documento incluía un período de gracia, la reducción de los cupones, aplicar eventualmente una quita de capital y, en compensación, la posibilidad de agregar un cupón ligado al PBI u otro instrumento similar.

“Los bonistas saben que tendrán que aceptar y quieren bajarle el precio al ministro en su rol de negociador; por eso proponen el Standstill, para ganar tiempo”, indicó la fuente.

El standstill es el alargamiento de plazos por seis meses del plazo de pago que un grupo de acreedores propuso la semana pasada para evitar que el Gobierno lance una oferta demasiado agresiva, que generará poca aceptación, hasta que disminuya la volatilidad financiera global generada por la pandemia del coronavirus.

Muy asertivo, la fuente dijo que “a los acreedores no les va a quedar otra que aceptar la oferta porque el valor presente neto es inexplicable frente a sus auditores”.

Sin embargo, aún los inversores más dialoguistas con el Gobierno creen que los lineamientos preliminares de la oferta llevan a pensar en una quita que no podrá ser aceptada.

En este sentido, fue mala la recepción ante el decreto que genera un default en una serie importante de bonos en dólares bajo legislación local, aunque algunos analistas lo interpretaran como un gesto hacia ellos, ya que, al no pagar una parte de la deuda, habría más recursos para hacer una oferta mejor en Wall Street.

“No están haciendo las cosas fáciles ni trabajando en forma constructiva”, expresó el ejecutivo de uno de los fondos que dialoga en estos días con Guzmán.

Uno de los problemas de la postergación del pago de los bonos en dólares bajo ley local hasta 2021, o al menos hasta que termine la negociación con los fondos extranjeros, como indica el decreto de necesidad y urgencia, es que varios de estos grupos tienen títulos emitidos en ambas jurisdicciones. Los ejemplos más claros en este sentido son Pimco y Fidelity.

Fidelity, uno de los fondos que negocia con Economía, tiene bonos bajo ley local y extranjera

Fidelity, uno de los fondos que negocia con Economía, tiene bonos bajo ley local y extranjera

Por lo tanto, el lanzamiento del DNU ayer por la noche supone, para quienes siguen de cerca la negociación, dos escenarios contrapuestos: o el reperfilamiento de los bonos bajo ley local se acordó con los fondos extranjeros (dispuestos a perder por un lado para no sufrir tanto con la oferta bajo ley Nueva York) tal como dio a entender Guzmán esta manaña, o el Gobierno está improvisando sobre la marcha.

Parte de la confusión está basada en los dichos del propio Guzmán, quien, la semana pasada, sostuvo que el Gobierno le daría un tratamiento igualitario a los bonos de ambas jurisdicciones. Es decir, afirmó que no habría discriminación entre unos y otros, pese a que los inversores saben que tienen más protección en los tribunales extranjeros que en los locales para cobrar, dada la doctrina asumida por la justicia argentina en esta materia al menos desde 2002.

Como tercera vía, los economistas Miguel Kiguel de Econviews y Eduardo Levy Yeyati de Elypsis, propusieron una postergación de los pagos hasta 2022.

Miguel Kiguel y Eduardo Levy Yeyati propusieron un aplazamiento de los pagos hasta 2022

Miguel Kiguel y Eduardo Levy Yeyati propusieron un aplazamiento de los pagos hasta 2022

En un artículo publicado en la Brookings Institution y en el blog Foco Económico, los expertos indicaron que “una alternativa viable para evitar un incumplimiento sería negociar un acuerdo de «standstill«: más precisamente, un reperfilamiento del servicio de la deuda con vistas a una nueva renegociación –por ejemplo, en 2022– en un mundo y una economía más estables y con una mejor idea de lo que país puede permitirse ofrecer”.

“Bajo esta propuesta, la Argentina solicitaría posponer cualquier pago de capital que venza en los próximos dos años y negociaría una combinación de recortes capitalización de cupones como una solución provisional para transitar la emergencia sin caer en default”, afirmaron.

Dicha estrategia, aclararon, “podría combinarse con la reanudación del acuerdo suspendido de Stand By con el FMI, bajo objetivos fiscales mucho más indulgentes –en línea con los problemas de sostenibilidad que el mismo Fondo acaba de reconocer en sus últimos informes, y que empeorarán drásticamente con la crisis– lo que daría el acceso a los 13 mil millones de dólares restantes del programa –parte de los cuales podría usarse para un pago inicial que hiciera más atractiva la oferta de standstill.

Los economistas Miguel Kiguel, Eduardo Levy Yeyati y Daniel Artana propusieron una extensión en los plazos de pago de la deuda a los bonistas y tomar recursos del FMI para evitar un default

Los economistas Miguel Kiguel, Eduardo Levy Yeyati y Daniel Artana propusieron una extensión en los plazos de pago de la deuda a los bonistas y tomar recursos del FMI para evitar un default

En el texto, el ex secretario de Finanzas y el ex economista jefe del BCRA indicaron que “el Gobierno prepara una oferta para los bonistas con el doble objetivo de que ser sostenible en el largo plazo, y evitar un default desordenado y un proceso judicial costoso. En este contexto, es una dupla improbable. Si un acuerdo definitivo sobre la deuda era improbable el año pasado –en parte debido a que los problemas de Argentina es menos el cociente de deuda neta que el crecimiento negativo y el déficit fiscal crónico–, en el contexto incierto de la crisis del coronavirus luce casi imposible”.

“Desde el principio, la nueva administración favoreció evitar un default de la deuda externa (aproximadamente USD 66 mil millones, o 15% del PIB), en el entendimiento de que las negociaciones con los bonistas podrían ser largas y desagradables, sobre todo si un default abre la puerta a los fondos buitres y desencadena la aceleración de los bonos –en algunos casos, como el bono Century, con consecuencias fiscales ruinosas. Mientras tanto, el sector privado podría perder el acceso al crédito externo y abortar un repunte de la inversión que es condición necesaria para restablecer el crecimiento después de una década de caída”, indicaron.

Sin embargo, advirtieron, “en los últimos meses, el Gobierno adoptó una postura más dura hacia los acreedores y desarrolló modelos de sostenibilidad de deuda que asumieron implícitamente un problema de solvencia –por oposición al problema de liquidez con el que la mayoría de los observadores privados y oficiales acordaban en 2019– con la necesidad de un haircut profundo”.

Y, luego, “el FMI entró en juego con proyecciones macroeconómicas de sesgo pesimista, en un informe –preparado a pedido del gobierno– en el que defendían un recorte significativo de la deuda nominal de entre 55 y 85 mil millones de dólares en la próxima década”, acotaron. Tanto el análisis de sustentabilidad de la deuda del FMI como el del Gobierno implican que la Argentina no puede pagar porque tiene un porcentaje de deuda-PBI del 90 por ciento; sin embargo, la mayoría de los analistas aclaran que la deuda que resulta más compleja es aquella denominada en pesos y que está en manos de los acreedores privados, que llega a un 50 por ciento del PBI, un nivel bastante más manejable.

En este mismo sentido, el economista jefe de FIEL, Daniel Artana, también propuso una extensión de los plazos. Al respecto, expresó que “a partir de un informe del FMI del 19 de marzo y de las presentaciones del Ministerio de Economía, se puede inferir que la propuesta oficial incluirá quitas de cupones y de capital y postergación de pagos. Es difícil que una propuesta así prospere. En el informe del FMI se puede inferir que los recursos que pueda acceder el gobierno por encima del resultado fiscal primario (señoreaje y nueva emisión de deuda) se destinarán a acumular reservas en el BCRA o a cancelar la deuda con los organismos multilaterales. Ello lleva naturalmente a una mayor quita a los acreedores privados. El Ministerio de Economía parece sugerir que buscará postergar los pagos al FMI pero ello requiere convertir el stand by actual en un EFF. Es fácil hacer eso si el gobierno está dispuesto a hacer reformas estructurales, pero no parece que ese sea el caso”.

El presidente decidió que la cuarentena para enfrentar la pandemia seguirá hasta el próximo domingo y que luego habrá una apertura gradual de las actividades económicas. Este fin de semana, dijo que la negociación de la deuda en este contexto quedó en un

El presidente decidió que la cuarentena para enfrentar la pandemia seguirá hasta el próximo domingo y que luego habrá una apertura gradual de las actividades económicas. Este fin de semana, dijo que la negociación de la deuda en este contexto quedó en un “segundo o tercer plano”

En el corto plazo, aclaró Artana, “los costos de un default quedarían tapados por los de la pandemia. Pero el ritmo de recuperación se vería afectado negativamente en caso de no llegar a un acuerdo. Por eso parece mejor convocar a los acreedores para que apoyen una postergación de los pagos de intereses y capital en la deuda en moneda extranjera por 12 ó 18 meses, ofreciendo a cambio pagar una fracción de los intereses devengados en ese período y acumulando el resto. El gobierno obtiene un alivio importante en la caja y los acreedores pueden reclamar judicialmente sus montos intactos, si así lo desean, en 2021”.

Cabe recordar que este fin de semana el presidente Alberto Fernández expresó en un reportaje en el blog El Cohete a la Luna que, con la explosión de la pandemia del coronavirus, la negociación de la deuda quedó en un “segundo o tercer plano”, aunque su equipo económico asegura que sigue negociando para llegar a un final feliz.

FOTO : PERFIL

FUENTE : INFOBAE

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El hambre se ensaña con las villas miseria de Argentina por la pandemia

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La cuarentena obligatoria es imposible en esos barrios pobres donde miles de trabajadores dependen de los subsidios estatales
FOTO : Vista general de la villa 31, en Buenos Aires, Argentina.NATACHA PISARENKO / A

A las cuatro de la tarde, en la 31, hay niños que juegan en las plazas y corren por sus pasillos estrechos y llenos de cables. En la villa miseria más céntrica de Buenos Aires, las familias están sentadas en la puerta de su casa a medio construir, bajo la autopista. Las personas se abrazan por la calle y otras cuchichean o se ríen, sin respetar el metro y medio de distancia social. Hay pequeñas tiendas de ropa, peluquerías, ferreterías y restaurantes abiertos. No hay silencio, suena cumbia. A dos semanas de la cuarentena obligatoria decretada por el Gobierno argentino por el coronavirus, a simple vista parece que en este barrio de 65.000 habitantes la vida transcurre con normalidad, pero no es así.

A las cuatro de la tarde, en un día laborable de abril, los niños de la villa 31 estarían aún en la escuela y muchos de sus padres y madres habrían salido a trabajar. Ahora, en cambio, la policía solo deja que abandonen el barrio por motivos de fuerza mayor o si realizan tareas consideradas esenciales y han tramitado un permiso oficial.

“Acá la idea no es quedate en tu casa, si no quedate en tu barrio, porque en espacios como estos las casas no pueden brindar un cobijo real y la circulación está en la calle”, dice la trabajadora social Carina Corvalán. Esta es la estrategia para evitar que el coronavirus ingrese en zonas vulnerables y cause estragos en una población que vive hacinada y con acceso deficitario a los servicios de salud.

Algunos residentes de la villa 31 usan mascarillas como prevención ante el coronavirus. M.C
Algunos residentes de la villa 31 usan mascarillas como prevención ante el coronavirus. M.C

En estos días, los residentes de la villa 31 están más preocupados por la súbita disminución de ingresos provocada por el freno económico que por la pandemia. Son muy pocos los que tienen un empleo formal que les permita trabajar desde casa o que les mantenga la nómina. Abundan, en cambio, los peones de la construcción, personal de cocina, de limpieza, cuidadores, vendedores o repartidores. Todos se han quedado sin empleo de un día para otro debido a la crisis sanitaria.

La paralización de la economía informal ha vaciado de clientes los pequeños negocios del barrio. Solo hay largas filas frente al banco, donde se depositan los subsidios estatales, y en la sede del Ministerio de Educación porteño, ubicada en el barrio, que reparte bolsas de comida para los alumnos de escuelas públicas de la zona. Un poco más tarde, las colas se trasladan a las puertas de los comedores populares, que sirven meriendas y cenas gratuitas.

La Fundación El pobre de Asís acaba de reabrir después de una semana y media cerrada para reorganizar el espacio de acuerdo a las medidas de prevención ante la Covid-19. Martín y Soledad, una pareja de treintañeros con dos hijos a cargo, esperan con un tupper en la mano a que comiencen a servir el guiso de lentejas y arroz. Él trabajó como ayudante de cocina hasta mediados de marzo; ella trabajaba como empleada doméstica. Ambos confían en recuperar sus trabajos cuando se reanude la actividad, pero hasta entonces no tienen dinero para comprar alimentos. En los últimos días, solo cenaron mate cocido —la infusión más popular de Argentina— y galletas.

Yamila Caballero, de 22 años, también depende de los comedores comunitarios. La cuarentena dejó en suspenso su trabajo como repartidora en una panadería de Recoleta, uno de los barrios más acomodados de la ciudad, separado de la villa 31 por vallas y vías de tren. Sus últimos ahorros los usó para comprar alimentos para su madre, de 65 años, recién operada de la vesícula. “Anoche me acosté sin cenar, pero a las tres de la madrugada no aguantaba más el hambre y abrí el último paquete de salchichas que guardaba para mi mamá. Me comí tres. Hoy me levanté tarde para no desayunar e ir directa a conseguir almuerzo”, cuenta Caballero.

Una voluntaria del comedor comunitario la Fundación El pobre de Asís reparte la cena en la villa 31 de Buenos Aires. M.C
Una voluntaria del comedor comunitario la Fundación El pobre de Asís reparte la cena en la villa 31 de Buenos Aires. M.C

Aunque la joven lamenta haberse quedado sin salario, admite que desde que se enteró de los primeros casos de coronavirus en Argentina le estresaba su trabajo por miedo a contagiarse y a transmitírselo a su madre. “Por suerte, si tenía que subir a algún departamento, siempre me mandaban por el ascensor de servicio. Porque, viste, ahora parece que es más peligroso tocar a un cheto (pijo) que a un pobre”, dice con una sonrisa mientras su lengua juega con el piercing que tiene en el labio. Coincide con ella Carmen, una de las voluntarias del comedor. Madre de 17 hijos y abuela de 10, cree que en estos días quien sale de casa para trabajar “se la juega” porque se expone a contagiarse.

A fines de 2019, un 35,5% de la población argentina era pobre y la cifra aumentará cuanto más se alargue la emergencia sanitaria. Los 10.000 pesos extraordinarios (150 euros) que repartirá este mes el Gobierno entre las familias más necesitadas no son suficientes para garantizar comida, ropa y techo. Muchos inquilinos ya han comunicado a los dueños de las pequeñas casillas que alquilan que no les pagarán mientras se mantenga la cuarentena. Otros racionan al máximo el gas porque no pueden pagar una nueva garrafa y comienzan a acumular múltiples deudas.

“Están robando como nunca, hasta comida. El otro día robaron una olla de la cocina”, cuenta Óscar, quien duerme en un sofá-cama en el local de la fundación, a escasos metros de la mesa donde se sirven meriendas y cenas. Enfrente hay abierta una pizzería, pero el local no recibe ni un solo pedido. Niños y mujeres tienen prioridad en el reparto del guiso de lentejas, que se termina en menos de diez minutos. Las voluntarias del comedor usan guantes y se saludan con el codo, pero su mayor preocupación hoy es cómo sortear el alza del precio de los alimentos y aumentar el número de raciones para el siguiente día.

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Wall Street se desploma después de que EE.UU. se convirtiera en el país con mayor número de infectados con coronavirus

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Tras unas sesiones en verde, los principales índices de Wall Street han caído este viernes en la apertura de la Bolsa.

De esta manera, el Dow Jones perdió 951,5 puntos (el 4,22 %) y llegó a los 21.600,67 puntos. Por su parte, el Nasdaq cayó 254,67 puntos (el 3,27 %), hasta los 7.542,87, mientras que el S&P 500 bajó en 91,21 puntos (el 3,47 %), situándose en 2.538,86 puntos.

El desplome se registra después de que Estados Unidos, con 82.404 casos positivos, se convirtiera en el país con el mayor número de infectados con coronavirus en el mundo, seguido por China (81.828) e Italia (80.589).

Explicando la causa por la que EE.UU. pasó a encabezar esa lista, el mandatario estadounidense, Donald Trump, sugirió que esto se debe a la gran cantidad de pruebas realizadas en su país. “Creo que se debe a nuestras pruebas. […] Sometemos a pruebas a un número tremendo de personas”, dijo Trump.

Este jueves, el Senado de EE.UU. aprobó un proyecto de ley de estímulo de dos billones de dólares con el objetivo de impulsar la economía del país en medio del brote de coronavirus.

El paquete prevé destinar 500.000 millones de dólares a las industrias más afectadas por la pandemia y una suma similar para realizar pagos directos de hasta 3.000 dólares a las familias estadounidenses. Asimismo, incluye 350.000 millones de dólares en préstamos para pequeños negocios, 250.000 millones de dólares de ayuda al desempleo y 75.000 millones de dólares para hospitales.

Las solicitudes semanales de desempleo en EE.UU. alcanzan 3 millones

La cantidad de solicitudes de desempleo que presentaron los estadounidenses alcanzó el récord de más de 3 millones la semana pasada, debido a las medidas estrictas para contener la pandemia de coronavirus, que incluyen el cierre de negocios.

El Departamento de Trabajo de EE.UU. informó el jueves sobre un número récord de solicitudes de desempleo situado en 3,28 millones. El número rompe la marca de todos los tiempos de 695.000, registrado en octubre de 1982.

Mientras tanto,el presidente de la Reserva Federal de EE.UU. (Fed), Jerome Powell, declaró este jueves que la economía de su país “podría estar en recesión“.

“Pero apuntaría a la diferencia entre esta y una recesión normal. No hay nada fundamentalmente malo con nuestra economía. Muy por el contrario. Empezamos desde una posición muy fuerte”, destacó.

Jerome Powell declaró que EE.UU. vive “una situación única”, cuando las autoridades piden a los ciudadanos cerrar sus negocios y quedarse en casa. “En un momento dado, tendremos al virus bajo control y la confianza regresará”, precisó.

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FUENTE : RT

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