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El camino seguro hacia el abismo

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En abril del 2009, el escritor español Javier Cercas publicó un libro fantástico llamado Anatomía de un Instante. El texto era una disección de ese momento clave de la historia española en el que un grupo de militares entró al Congreso y, durante algunas horas, pareció que la flamante democracia se derrumbaba. Cercas analizaba desde ese instante la historia de los personajes, el significado profundo de cada uno de sus gestos y de allí obtenía conclusiones sagaces, y hasta conmovedoras, sobre la transición que su país sortearía finalmente con éxito. Sin exagerar las proporciones, ni forzar demasiado las comparaciones, tal vez sirva analizar en detalle el momento en que Alberto Fernández anunció la expropiación de la empresa Vicentin, para entender todo lo que esos minutos iluminan sobre el drama que atraviesa su Gobierno.

A las siete de la tarde del lunes, en la Casa Rosada, Fernández anunció la expropiación. Fueron escuetos doce minutos, donde no se habilitaron preguntas de nadie, y que representaron, en múltiples sentidos, una ruptura de Fernandez consigo mismo. Hasta ese momento, por ejemplo, los anuncios trascendentes habían sido enmarcados en la liturgia del consenso político. Fernández aparecía rodeado por líderes territoriales de la oposición cada vez que se dirigía a la población para hablar sobre la angustiante crisis sanitaria. Pero también el día que anunció la propuesta que la Argentina llevaría a los acreedores privados, lo hizo sentado entre su vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, y el jefe de Gobierno de la Capital, Horacio Rodríguez Larreta.

Eso empezó a distinguirlo como un presidente con impronta propia, diferente a sus antecesores. Sus decisiones no eran raptos de un autócrata, o de un líder caprichoso, sino articulaciones sofisticadas entre distintos estamentos de la democracia. En pocas semanas, eso se reflejó en encuestas que le otorgaban un altísimo nivel de consenso. “Mi gobierno es el gobierno de los gobernadores”, proclamaba.

El anuncio del lunes obedece a una lógica inversa. La expropiación de Vicentin afecta a la provincia de Santa Fe. Sin embargo, su gobernador, Omar Perotti, un hombre muy parecido en sus convicciones a Fernández, no estuvo allí. Tampoco estuvo el ministro de Agricultura. El lugar de ambos fue ocupado por una senadora de otra provincia, Anabel Fernandez Sagasti, que fue derrotada de manera contundente en las últimas elecciones y que, según dijo Fernández, había acercado la idea hacía unos “días”. Fernandez Sagasti, como se sabe, es dirigente de La Cámpora y pertenece al entorno de la vicepresidenta, Cristina Kirchner. En esa presencia, y en las ausencias que la acompañaron, se puede ver uno de esos puntos de ruptura.

El segundo tiene que ver con la historia de las últimas décadas de democracia. Desde que el Estado entró en crisis, en la década del 80, se han producido muchos debates sobre cuál debe ser su participación en la economía. Todos ellos giraban alrededor de empresas que habían sido parte del patrimonio estatal, como el Correo, los ferrocarriles, YPF o Aerolíneas Argentinas. Esas empresas fueron privatizadas y luego estatizadas por el mismo partido político. Para encontrar un caso en el que un gobierno surgido del voto popular expropia una empresa que nunca había tenido relación con el Estado hay que remontarse a cuando el primer peronismo aplicó ese método contra el grupo Bemberg, la estancia de los Pereyra Iraola o el diario La Prensa.

De ese tamaño histórico es el anuncio que hizo Fernández, en apenas doce minutos, sin habilitar preguntas, sin hacer esfuerzos por explicar nada, rodeado solo por uno de sus ministros, el interventor designado y por la senadora camporista que llevó la idea apenas unos días antes.

Anabel Fernández Sagasti junto a Cristina Kirchner

Anabel Fernández Sagasti junto a Cristina Kirchner

La decisión de Fernández fue inesperada porque, además, contrasta de manera violenta -otro de los puntos de ruptura- con las cosas que él mismo venía diciendo horas antes. “No participamos de esa loca idea de quedarnos con las empresas”, había declarado. Había citado, además, una semana antes del anuncio a los principales empresarios del país a la quinta de Olivos para darles un mensaje de cercanía, como quien invita a recorrer un camino en común. Ese mismo día, había almorzado con el ex ministro Roberto Lavagna, uno de sus más destacados consejeros.

El anuncio del lunes dejó perplejos a sus interlocutores de la semana anterior. El primero que gritó fue Lavagna, quien recordó el fracaso de la política energética del kirchnerismo, que en nombre de la soberanía energética, justamente, logró que el país perdiera la soberanía energética. “No bastan el Estado y los amigos del poder para que las cosas salgan bien”, dijo. Y luego, uno a uno, se pronunciaron los empresarios que fueron a Olivos. Paolo Rocca, el titular de Techint, se lleva mal con el Presidente y no concurrió a aquel cónclave. ¿Cómo serán las discusiones con sus pares luego del anuncio de Fernández? El golpe de gracia llegó con la declaración de la Federación Agraria, que manifestaba su inquietud por el avance sobre la justicia y la propiedad.

Expropiar una empresa privada es una decisión muy delicada en cualquier país. En el mejor de los casos, puede solucionar un problema serio. Pero siempre va acompañada de efectos colaterales. La estatización de YPF puede mejorar la situación energética argentina, si es que lo llega a hacer. Pero, ¿cómo afectará la inversión en otras áreas de la economía el miedo a que ese método se imponga como moneda corriente? ¿Será suficiente un período de “dias” para analizar seriamente los efectos económicos, sociales y políticos de tamaña decisión? ¿Por qué no se articuló el suficiente consenso para respaldar la iniciativa?

Consciente del posible efecto dominó, el Presidente trató de aclarar que se trataba de un hecho excepcional, que él cree en el capitalismo, que el problema eran los desmanes de Vincentin y no la propiedad privada. Naturalmente, sus interlocutores tienen derecho a preguntarse por la fiabilidad de un presidente cuya palabra por momentos es muy volátil. “No me va a volver a suceder”, es un argumento para crédulos o para enamorados.

Para colmo, desde La Cámpora lo planteaban como parte de un programa más audaz de intervención sobre el capital privado y lo celebraban como un paso hacia la “soberanía alimentaria”. Es difícil entender a que se referían: Vicentin exporta básicamente alimentos para chanchos.

Cristina Kirchner y Alberto Fernández (Prensa Senado)

Cristina Kirchner y Alberto Fernández (Prensa Senado)

En el centro de esta dinámica, naturalmente, aparece la relación entre Alberto Fernandez y Cristina Kirchner. ¿Era él quien anunció la expropiación o era su voz leyendo el libreto que se escribe en otra parte? Ese tipo de pregunta altera a la Casa Rosada, pero son procedentes dada la manera en que se hacen las cosas. “Veo con preocupación que Alberto no corta el bacalao”, dijo Juan Grabois esta semana. “En nuestro espacio la única que conduce es Cristina Kirchner. Cuando ella dice vamos para allá, a nadie se le ocurriría ir para otro lado”, agregó Sergio Berni. Alguien alimenta, o al menos no desalienta, estas provocaciones.

Cada vez que el kirchnerismo ubicó en algún puesto de poder a alguna persona sin el apellido Kirchner se sucedieron estos episodios: pueden atestiguarlo los ex gobernadores de Santa Cruz, Sergio Acevedo, Carlos Sancho y Daniel Peralta, y el ex candidato presidencial Daniel Scioli. Ninguno de ellos sobrevivió a la experiencia. Hay allí una tradición muy poderosa. Es difícil saber si Fernández le encontrará salida a ese laberinto, o si se trata de una encerrona con final cantado. En cualquier caso, le imprime al gobierno una dinámica exasperante, una marcha -como mínimo- imprecisa, trabada, latosa, poco clara.

Hay aún otro elemento de ruptura en el anuncio del lunes, quizás el más trascendente. Hasta ese momento, Fernández privilegiaba un tema casi excluyente en su relación con la sociedad: la crisis sanitaria. Era un orden de prioridades bastante criterioso. Desde el lunes, los ejes que dividen a la sociedad se superponen. “A favor o en contra de la cuarentena” es desplazado parcialmente por “a favor o en contra de la expropiación”. De repente, muchas personas que estaban de acuerdo con Fernández en el primer aspecto, se enojan o se asustan frente al barquinazo del lunes, y la autoridad presidencial se debilita, en un momento clave.

Durante las elecciones del año pasado, el peronismo más cercano a Cristina y a La Cámpora intentó varios experimentos electorales. Fue con candidato propio en las provincias de Neuquén, Río Negro y Mendoza. En los tres casos recibió una fuerte derrota. El peronismo, en cambio, ganó en todos los lugares donde llevó candidatos moderados. Peleó también con candidatos propios las intendencias de La Plata, Mar del Plata, Lanús y Quilmes. En todas ellas, aun donde ganó por un pelito, obtuvo entre 25 y 30 puntos menos que la fórmula presidencial: fue un corte de boleta casi sin antecedentes históricos. A medida que acentuó sus gestos de consenso, la imagen de Fernández creció violentamente, llegando a duplicar la de su compañera de fórmula. En el 2015, en cambio, el estilo “vamos por todo” derivó en la llegada de Mauricio Macri al poder. La sociedad ya había avisado que sucedería eso en las elecciones de 2009 y 2013.

Por alguna razón extraña, a muchos seres humanos nos cuesta aprender de la experiencia. Tenemos una extraña adicción por recorrer mil veces los mismos caminos. Aun aquellos que nos llevan hacia la frustración o el abismo.

fuente : Infobae

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MARPLATENSES MARCHARON CONTRA EL CAMBIO CLIMATICO

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Marplatenses participaron este viernes de una marcha por la crisis climática que también se realizó en otras ciudades del mundo. La manifestación se realizó por las calles del centro de Mar del Plata, para pedir medidas que mitiguen el cambio climático.

La concentración se realizó frente a la Municipalidad para sumarse al pedido al Congreso de la Nación una agenda ambiental “realista, justa, honesta, constante y transparente”.

Misión Soberanía y Transición Energética Argentina fue una de las entidades que realizó la convocatoria. “Hubo una importante participación que mostró a una juventud comprometida con su presente y su futuro, que asume una responsabilidad histórica con la construcción de un mundo más sostenible”, expresó Manuel Golomb, integrante de la organización, a Ahora Mar del Plata.

“La agenda reivindicativa es clara: queremos acciones inmediatas para empezar a abordar la crisis climática que pone en jaque la vida en nuestro planeta y en nuestras sociedades”, sostuvo y mencionó la importancia de la ley de humedales y el inicio de una “transición energética justa, que ponga el eje en un proceso de descarbonización de la economía, pero que a su vez también garantice el acceso a la energía para todos, porque hay un derecho vulnerado en gran parte de nuestra población”.

Golomb consideró: “Es una problemática que nos afecta a todos por igual, pero no todos tienen la misma capacidad de respuesta. Los sectores más vulnerables tienen menos alternativas para poder hacerle frente a los cambios climáticos que se están suscitando, como fenómenos meteorológicos o sequias. Es necesario reforzar la construcción y la presencia del Estado, y la discusión en las agendas públicas en torno a cómo abordamos una transición socioecológica que ponga la mirada en aquellos sectores más vulnerables.

Golomb también forma parte de la organización de la Cumbre Latinoamericana de Sustentabilidad Energética 2021 que se lanzará próximamente, con la participación de 10 mil jóvenes latinoamericanos. “Es una plataforma de educación energética 4.0 para sensibilizar a los jóvenes en la temática de transición energética y que sea un proceso de participación colectiva”, describió.

“En el país estamos construyendo una comunidad para La Transición Energética Argentina (TEArg), con las organizaciones socioambientales más importantes,, donde queremos construir una agenda pública que delinee cuáles son las principales formas de acción para impulsar la transición energética con justicia social”, agregó.

El 2 de octubre se realizará el primer encuentro nacional para la transición energética justa y ya está abierta la inscripción en @te.arg. “Tenemos que seguir manifestándonos, participando, formándonos y empezando a liderar estos procesos porque la responsabilidad de construir un mundo más sostenible es de todos”, subrayó.

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CRECIO EL DESEMPLEO EN MAR DEL PLATA.

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El desempleo en Mar del Plata alcanza el 11,6% según el último informe presentado por el el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), correspondiente al segundo trimestre del año.

La cifra equivale a 33 mil marplatenses que no tienen empleo. Se registró un aumento con respecto a los primeros tres meses del año, donde se registró un 9,4% de desocupación que se traducía en 29 mil personas.

El índice de subocupación alcanza el 12,9% en la ciudad (37 mil personas) y las personas ocupadas demandantes de empleo ascienden a 18,2% (52 mil personas).

A nivel nacional, las tasas de actividad, empleo y desocupación se ubicaron en 45,9%, 41,5% y 9,6% en el 2° trimestre de 2021, respectivamente.

Según el informe, en el segundo trimestre eran 283 mil las personas económicamente activas (en 2020 eran 250 mil), de las cuales 250 mil estaban ocupadas. Las desocupadas ascendían a 33 mil (en 2020 eran 65 mil) y las que no encuentran estabilidad laboral otras 89 mil, de las cuales 52 mil son ocupadas demandantes de empleo y 37 mil subocupadas.

La evolución de los últimos segundos trimestres del año indican que en Mar del Plata se pasó del 11,9% de 2017 al 8,1% de 2018, luego al 13,4% de 2019 y el salto del 26% de 2020 antes de llegar al 11,6% del 2021.

En el análisis zonal, laRegión Pampeana que concentra los conglomerados de Bahía Blanca-Cerri, Concordia, Gran Córdoba, Gran La Plata, Gran Rosario, Gran Paraná, Gran Santa Fe, Rio Cuarto, Santa Rosa-Toay y San Nicolás-Villa Constitución, hubo en total 306 mil desocupados, de los cuales Mar del Plata concentra el 10,78%.

Entre las ciudades con más desocupación, solo superan a Mar del Plata Santa Rosa-Toay con 13,3%, Tucumán-Tafí Viejo y Gran Córdoba con 12,4% y Gran Rosario 11,8%.

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UN EX MINISTRO DE NESTOR KIRCHNER EN LA CORTE. QUIEN ES HORACIO ROSATTI…

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Antes de llegar a la Corte, Rosatti fue dirigente del peronismo en Santa Fe, su provincia. Fue el segundo ministro de Justicia de Néstor Kirchner. Asumió ese cargo el 26 de julio de 2004, en reemplazo de Gustavo Beliz, y renunció cuando estaba apunto de cumplir un año al frente del ministerio. No aceptó ser candidato a diputado por Santa Fe y se fue peleado con el entonces presidente. Además, denunció irregularidades en la construcción de cárceles. “No cerraban los precios”, dijo. En aquellos tiempos, el jefe de gabinete de Kirchner era Alberto Fernández. Rosatti también fue procurador del Tesoro, convencional constituyente e intendente de Santa Fe.

En 2017, en tanto, Rosatti adhirió al fallo en el que se decidió que los nuevos jueces ingresantes al Poder Judicial tengan que pagar el Impuesto a las Ganancias, como el resto de la ciudadanía. En 2019, fue parte de la mayoría que prohibió la re-reelección de los gobernadores Sergio Casas y Alberto Weretilneck, de La Rioja y Río Negro.

Ya durante el gobierno de Alberto Fernández, quien fue su jefe de gabinete en su etapa como ministro de Justicia de Kirchner, Rosatti firmó fallos en contra del ex vicepresidente Amado Boudou, al confirmar la condena en el caso Ciccone, y otro contra la dirigente social Milagro Sala, que se encuentra con prisión domiciliaria desde 2016. Este año, en tanto, adhirió a la sentencia en la que se autorizó a la Ciudad de Buenos Aires a decidir sobre la presencialidad en el dictado de clases.

Especialmente en el caso de Sala, el Presidente consideró el fallo como un desafío a su autoridad, mientras la propia dirigente Tupac Amaru declaraba que “pareciera que gobierna la Corte Suprema” y que el gobierno de Fernández se ha mostrado “un poco blandengue”.

Cristina, en tanto, sigue sin perdonarle su salida del gobierno de Kirchner y ha sido crítica de su designación, como la de Rosenkrantz, durante el gobierno de Macri. El enojo de la vicepresidenta con la Corte no es nuevo y se ha repetido especialmente en una dura carta que difundió a finales del año pasado, en la que acusó al máximo tribunal de “encabezar y dirigir el proceso de Lawfare” en su contra.

“Esa articulación mediática-judicial para perseguir y encarcelar opositores, se desplegó en nuestro país con toda su intensidad desde la llegada de Mauricio Macri a la Presidencia de la Nación y, lo que es peor: aún continúa”, fue, textual, el cuestionamiento de CFK hacia los jueces.

Fuera de la actividad política o jurídica, Rosatti también cuenta con un extenso CV académico. Se desempeñó como docente de grado y de posgrado en varias casas de estudios en la Argentina, entre las que se destacan la Universidad Nacional del Litoral, la Universidad Austral, la Universidad Nacional de Rosario y Universidad Católica de Santa Fe.

Asimismo, ejerció como decano de la Facultad de Derecho en la sede santafesina de la UCA entre 1999 y 2002. Es doctorado en Ciencias Jurídicas y Sociales y Magíster en Evaluación de Impacto y Gestión Ambiental y, además,  autor de decenas de libros sobre derecho. También recibió el Premio Konex de Platino en Derecho Constitucional.  La Nacion.

 

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