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Opinión

EL GOBIERNO CANTA «SOÑAR Y NADA MÁS, CON MUNDOS DE ILUSIÓN»

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Tratar de cambiar la realidad con una ley es propio de quien no sabe como gestionarla. Y hasta una buena idea puede terminar convertida en un anuncio tan rimbombante como vacío.

 

El presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, anunció que mañana ingresará un proyecto de ley para convertir los planes sociales «en trabajo genuino», con impacto en diversas actividades de la economía nacional que se están reactivando.

«Mañana ingresaremos la ley que convierte los planes sociales en trabajo genuino para salir de la emergencia del plan y construir un puente hacia el trabajo para casi un millón de argentinos y argentinas», publicó Massa aunque no incluyó los detalles del proyecto.

A su vez el presidente Alberto Fernández destacó la decisión gubernamental de transformar los planes sociales en trabajo, lo cual se concretó en anuncios en diversos rubros realizados en sus ahora habituales caminatas, cuaderno en mano, por diferentes barrios del conurbano.

Y así lo hicieron desde la mayoría de los ministerios, demostrando que el mensaje «plan por trabajo» ha sido elegido como el eje de la campaña electoral que ya comenzó. Aunque cueste mucho entender como podrá llevarse adelante, más allá de una ley que -aún que fuese buena y raramente bien redactada, algo que no caracteriza al parlamento argentino- no puede hacer otra cosa que fijar reglas de juego para una cuestión que requiere pasos puntuales que hoy resultan imposibles en el país.

¿Crear trabajo en medio del creciente cepo al dólar que inhibe las inversiones, espanta empresas y acentúa la inflación y la fuga de capitales al exterior?…

¿Hacerlo cuando el 49% de la población económicamente activa de la Argentina se encuentra en la informalidad laboral?, ¿es lógico pensar que será posible crear nuevos empleos cuando no se ha podido regularizar la mitad de los existentes?…

En el país del «combatiendo al capital» siempre mal entendido se está por producir una sinrazón más que seguirá empujando nuestra economía hacia su extinción: el estado creará trabajo con reglas propias de la flexibilización más salvaje mientras le niega al capital privado el derecho a siquiera debatir una modernización de las leyes laborales.

De manera tal que ahora un tercio de la masa laboral -la que trabaja en forma registrada- y la totalidad de la fuerza privada de nuestra actividad económica deberán sostener con su esfuerzo a los tercios de trabajadores informales y con sus impuestos a los nuevos «regularizados» al solo conjuro del voluntarismo y las necesidades electorales del gobierno. Un disparate que, de no ser de imposible cumplimiento por la torpeza del planteo, bien podría asustar por su pretensión.

En el reino de la desmesura en el que vive el gobierno de Alberto Fernández, enloquecido en un espiral de disparates que lo llevan hacia su propia destrucción, la idea de gobernar emitiendo y resolver pretendiendo llega con esta ley a niveles de paroxismo. La única manera de crear trabajo genuino es con el crecimiento de la economía, de la inversión, de la estabilidad y de la moneda; cuatro cosas en crisis de extinción en el país de hoy.

Se votará la ley, aplaudirá la grada, batirá parches el gobierno y acompañaran los amanuenses de turno. Pero la única consecuencia real será más emisión, más inflación, más informalidad, más poder para gremios y líderes piqueteros, convertidos estos por la ley en verdaderos gerentes de gigantescas empresas sin sede ni reglamento pero con miles de empleados,  y menos crecimiento de la economía nacional. De desarrollo, por supuesto, ni hablemos…

Aunque dejemos para el final lo que seguramente es la cuestión más profunda de toda esta puesta en escena electoral: los argentinos sin trabajo, esos que son arriados como animales para engrosar columnas de protesta y deben dejar en manos de sus «líderes» parte de la exigua ayuda estatal que reciben en forma de plan, realmente quieren cambiar ese tipo de asistencia por trabajo genuino. Y no va a caer en la trampa; cuando vea de que se trata seguirán tan enojados con el gobierno como lo están hoy.

¿Cuánto falta para que se vote una ley que nos ordene a todos ser felices?…por ahí se consigue.

FUENTE : LIBRE EXPRESION

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Opinión

ROXANA KREIMER: “EN EL CASO DE LUCIO DUPUY, SE ADOPTÓ UN PREJUICIO SEXISTA EN FAVOR DE LAS MADRES”

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“En la Justicia no debería haber una sola perspectiva de género”, dice la autora de “El Patriarcado no existe más”. “Acá se perjudicó a los varones, al padre y al tío del niño asesinado”, sostuvo en esta entrevista con Infobae

“La Ley ampara a la madre, la Policía decía ‘mientras esté con la madre va a estar bien’”, dijo Maximiliano Dupuy, tío del pequeño Lucio, de 5 años, que murió como consecuencia del maltrato y los golpes que recibió de su madre y de la novia de ésta. El hombre tuvo durante un tiempo la tutela de su sobrino pero apenas la mamá lo reclamó la justicia se lo restituyó. El caso despertó polémica y no faltaron las lecturas “con perspectiva de género”, pero encontradas. Unos culpan al patriarcado, otros al feminismo.

Por eso es interesante la perspectiva de Roxana Kreimer que, desde lo que llama feminismo científico, cuestiona muchos de los dogmas feministas muy difundidos en los últimos tiempos. Ella lo hace con el respaldo de su formación filosófica pero también a partir de los datos concretos. Los casos, las estadísticas. Desde hace un par de años, se ha volcado al estudio del Derecho y en base a esa experiencia sostiene que, en base a esos dogmas del feminismo hegemónico, “se está formando a toda una generación de abogados en el quebrantamiento de garantías constitucionales como la igualdad ante la ley o el derecho a una legítima defensa”.

Kreimer es una de las pocas intelectuales argentinas que se atreve a remar contra la corriente dominante en el feminismo, aunque ella asegura que cada vez son más las que advierten acerca del riesgo de un prejuicio sexista contra los varones en la justicia y en general. En esta entrevista, habla del caso de Lucio Dupuy y de la tendencia a “dar vuelta las tragedias en las que la victimaria es una mujer en la pretensión de que las únicas víctimas sean las mujeres”. También se refiere a las falsas denuncias -amparadas o promovidas por el “yo te creo, hermana”– y a la responsabilidad de los abogados y psicólogos que asisten a estas denunciantes, al sesgo en las estadísticas sobre homicidios en el ámbito privado y, finalmente, sostiene la necesidad de reformar la Ley Micaela (de capacitación obligatoria en género y violencia de género para los agentes de la administración pública).

— El feminismo sostiene que la justicia es patriarcal, pero el caso de Lucio Dupuy no parece encajar en ese enfoque. ¿Cuál es su opinión?

— Perspectiva de género no debería haber solo una, por la sencilla razón de que géneros hay dos, cada uno de los cuales suele tener sus problemáticas particulares. En este caso existe una justicia sesgada, que adopta un prejuicio sexista a favor de las madres, en lugar de evaluar las necesidades de cada niño y las características de cada progenitor. Acá se perjudicó y discriminó a los varones: al padre y al tío del niño asesinado por su madre, que pidieron la tenencia y no les fue otorgada, ni siquiera cuando la vecina llamó a la policía para decir que al niño lo estaban golpeando. No hubo investigación de oficio y el tío sostuvo que la madre amenazó con hacerle una falsa denuncia si no le devolvía al niño.

Lucio DupuyLucio Dupuy

— ¿Coincide entonces con algunas personas que dicen que existe un sexismo contra el varón en los tribunales de familia?

— Sí, asociaciones como Infancia Compartida denuncian cómo rara vez un hombre obtiene la tenencia en caso de conflicto y cómo proliferan denuncias falsas de mujeres, entre otras problemáticas. El feminismo hegemónico sostiene que el número de denuncias falsas resulta insignificante, pero es porque solo tiene en cuenta los pocos casos en los que se investiga si se trató de una denuncia falsa. En general lo que ocurre es que muchos casos se archivan por falta de mérito, sin que un fiscal investigue de oficio si se trató de una falsa denuncia, y sin que la propia víctima de esa denuncia quiera seguir lidiando con abogados, por lo que no suele iniciar una nueva acción legal para evidenciar que la denuncia era falsa.

— Sí, digamos que el varón denunciado cuando logra ser absuelto queda tan hastiado de la justicia que no demanda a la falsa denunciante…

— Sí, por otra parte, asociaciones como Infancia Compartida también muestran cómo los hombres en este tipo de situaciones sufren la obstrucción del vínculo con sus hijos, padeciendo la negligencia de los juzgados, que a menudo demoran más de la cuenta en autorizar su reconexión con el menor. En su libro Hienas, la abogada Patricia Anzoátegui describe cómo hay abogados y psicólogos cómplices de las falsas denuncias, cómo en el tratamiento psicológico del niño es fácil interpretar dibujos como indicios de abuso cuando se tiene ese único objetivo. Es un ejemplo de sesgo confirmatorio, una distorsión en la que se busca confirmar hipótesis previas, desestimando lo que las refuta. Muchas veces este informe privado no coincide con los estudios del cuerpo médico forense, que no encuentra indicadores. Esto debería cambiar, los abogados y psicólogos de la persona mentirosa que denuncia deberían ser denunciados por faltar al código ético. No es verosímil que todos los abogados y psicólogos contratados por quien hizo una falsa denuncia ignoren la verdad. Deberían responder solidariamente por el daño a los hijos y al progenitor inocente.

— Ahora bien, muchas feministas sostienen que esta priorización de la madre en la tenencia de los hijos es también un rasgo del patriarcado. ¿Está de acuerdo?

— En El segundo sexismo, el filósofo sudafricano David Benatar llamó “inversión” al hábito del feminismo hegemónico de dar vuelta las tragedias en las que la victimaria es una mujer en la pretensión de que las únicas víctimas sean las mujeres. Si un hombre y una mujer se disputan la tenencia de su hijo, y los jueces casi nunca fallan en favor del hombre, esa discriminación no la sufre la mujer, por tanto, no es patriarcal, en particular si definimos al patriarcado en su sentido moderno, tal como lo entendieron las feministas radicales de los sesenta, como una suerte de confabulación de los hombres destinada a perjudicar a las mujeres.

— ¿Cómo cree que operaron esos enfoques o perspectivas en el caso de la muerte de Lucio?

— Muchas notas y tweets como el de la diputada Ofelia Fernández sostienen que este crimen será utilizado por los medios y el público para canalizar el “lesboodio” y el antifeminismo. Pero el hecho de que las victimarias sean feministas y publicitaran en las redes mensajes en contra de la violencia de los hombres, o el hecho de que sean lesbianas, es irrelevante para el delito. En cambio, los sesgos de la “perspectiva de (un) género” en el funcionamiento de la policía y del derecho de familia sí lo son: el sesgo automático a favor de la madre y de la mujer denunciante, la falta de investigaciones de oficio para evaluar la posibilidad de denuncias falsas o de maltrato infantil. En este caso ocurrió en dos momentos: en el conflicto entre la madre y el tío por la tenencia, y en la llamada de la vecina que informó a la policía el maltrato que padecía el niño.

— ¿Qué opina del eslogan “yo te creo, hermana”?

— Ese eslogan se origina en un profundo desconocimiento de la psicología científica. Si las mujeres no mintieran, no serían seres humanos.

— En su último libro, El Patriarcado no existe más, usted afirma que las mujeres también son violentas. Que el hombre mata más porque tiene más fuerza. ¿Existen cifras comparadas?

— Según las Estadísticas criminales del Ministerio de Seguridad del 2018, en la Argentina fueron asesinados 2010 hombres y 248 mujeres si sumamos los ámbitos público y privado. Si hablamos de homicidios que tienen lugar en el ámbito privado, ahí es mucho más difícil obtener cifras comparativas, porque suelen contar solo a las víctimas mujeres. Utilizando estadísticas de 10 países europeos, un estudio de Consuelo Corradi y Heidi Stöckl de 2014 subraya la influencia que tuvieron los movimientos feministas para lograr que la recopilación de datos de organismos públicos se centrara más en los homicidios de mujeres que en los de hombres. Ahora según datos del 2017-2018 del Servicio Penitenciario Bonaerense, en ese periodo hubo 159 mujeres y 43 hombres asesinados en el ámbito doméstico, una proporción de cuatro a uno. Hay muchos estudios que muestran que el hombre pega más, y muchos que muestran que la mujer pega más. Entre estos últimos, cabe destacar “Violencia física en el noviazgo”, de la investigadora del Conicet Karin Arbach, publicado en 2015. Un trabajo de Galban del 2014 muestra evidencias de que las motivaciones para asesinar no difieren en hombres y mujeres: celos, interés económico, problemas vinculados a la educación de los hijos y, en términos generales, falta de herramientas para la resolución de conflictos son los más frecuentes.

— Esto confirma algunas de las cosas que se dicen sobre las estadísticas, como que es la primera de las ciencias inexactas…

— Bueno, la unificación de categorías tan diversas en una sola palabra, “violencia”, en ocasiones podría confundir más que echar luz a un tema tan complejo, en particular cuando las encuestas dan a conocer sus resultados a la prensa, sin que los titulares de las noticias aclaren de qué tipo de conducta se trata. Según el último relevamiento global de las Naciones Unidas del 2013, el porcentaje de homicidios que tienen como víctima a un varón y que suman los que tienen lugar en ámbitos públicos y privados asciende al 83,6% en Argentina, y en países con menos desigualdad es un poco inferior: en Australia es de 67,3 %, en Bélgica de 56,6. Si hablamos de homicidios que tienen lugar en el ámbito privado, ahí es mucho más difícil obtener cifras comparativas.

— Otra cifra tabú es la de los filicidios. En su libro afirma que son más las mujeres que matan a los hijos que los hombres. ¿En qué proporción es así?

— En mi libro consigné estudios como el de Putkonen y colegas del 2010 que mostraban que había más perpetradoras mujeres. Estudios posteriores como el de Brown, Bricknell y otros del 2019 consignan que hay más o menos la misma cantidad de filicidios perpetrados por hombres y por mujeres. Estas víctimas, los niños, así como los ancianos y los hombres, no figuran de manera destacada en la agenda pública, si comparamos el espacio que ocupan en relación a la mujer.

— Usted viene de la filosofía. Recientemente cursó materias de Derecho y decía que eso le ayudó a tener otra perspectiva sobre los casos. ¿Podrías precisar un poco más eso?

— Me refería al derecho en general, a los magros conocimientos que sobre él tiene la ciudadanía, que a menudo opina sobre los casos por el relato que hacen los medios, que no suelen basarse en la lectura de las sentencias judiciales. Por ejemplo, nuestro código penal describe a la legítima defensa como una conducta muy acotada que debe darse en condiciones muy puntuales como la inmediatez de una agresión o la respuesta proporcional. Sin embargo, muchos entienden que si una persona es atacada, el que se defiende tiene derecho a hacer cualquier cosa porque no fue él quien inició la agresión. Diversas materias que cursé en la carrera de derecho de la UBA incluyen textos muy sesgados en relación al género. Algunos incluso califican como legítima defensa que una mujer asesine a un marido violento cuando él duerme y la vida de la mujer no peligra en absoluto, y diversas abogadas feministas buscan que se legisle para que cuando la mujer -y no el hombre- padece este tipo de agresiones, la legítima defensa incluya casos como el que describí en el ejemplo. Se está formando a toda una generación de abogados en el quebrantamiento de garantías constitucionales como la igualdad ante la ley o el derecho a una legítima defensa.

— Justamente usted decía en una charla anterior que el feminismo se lleva puestos muchos principios elementales del derecho…

— Sí, el mayor riesgo es la implementación del derecho penal de autor, en el que no se focaliza la atención en la conducta sino en el tipo de persona que la perpetra (hombre, mujer, judío, musulmán, etc.). Los pilares de la democracia se ven afectados cuando el “yo te creo hermana” invierte la carga de la prueba y el hombre es considerado culpable por el mero hecho de serlo, afectando la presunción de inocencia, el derecho al honor mediante los escraches y el de una legítima defensa.

— Usted sugería que en vez de Ley Micaela, de capacitación en perspectiva de género, debía haber una capacitación en protocolos de actuación ante violencia doméstica. ¿Ve una concientización en la sociedad o en los políticos como para que podamos llegar a eso?

— El camino para enfrentar la violencia es indirecto. Los países con menos homicidios de hombres y mujeres son aquellos que tienen menores niveles de desigualdad económica y social, donde hay altos índices de escolaridad y de matriculaciones universitarias. La mayor parte de las personas que habitan nuestras cárceles no terminaron el colegio secundario. Esto podría estar vinculado con el hecho de que los delitos de guante blanco protagonizados por los ricos no son castigados del mismo modo que los que afectan a los pobres. Pero también es muy probable que refleje que. si bien la educación formal no es garantía de nada, vuelve más probable la posibilidad de gestionar el conflicto con palabras, sin apelar a la violencia física. También puede haber fallas en los mecanismos preventivos: en el caso Lucio hubo un aviso a la policía pero la información no generó investigación. Hay instituciones o teléfonos a las cuales puede recurrir una mujer maltratada, pero no existen análogos para los niños, ancianos y los hombres maltratados.

— ¿Qué pasó con la Ley Alejo?

— En relación a la Ley Alejo, por ahora veo que está en una etapa de concientización de la ciudadanía, con el diputado Eduardo Cáceres como uno de sus promotores más activos. La Ley Alejo busca modificar la Ley Micaela al considerar que esa capacitación obligatoria sobre desigualdades de género en la función pública está dada solo desde “la perspectiva de las mujeres”. Por eso focaliza en tres problemáticas que aquejan principalmente a los varones: una es la dificultad para denunciar en organismos competentes, por un lado porque tienen vergüenza de hacerlo, y por el otro porque a menudo en la comisaría se ríen de ellos o los tratan de “poco hombres”. La segunda motivación es la de poner un freno a las denuncias falsas que mayoritariamente padecen los hombres y a lo que ya me referí. Y la tercera razón que mueve al proyecto de ley es la obstrucción del vínculo con los hijos, en particular cuando se separa el matrimonio, algo que padecen los hombres en mayor medida. La Ley Alejo instauraría líneas telefónicas de ayuda gratuita, comisarías especializadas y un observatorio para estudiar los problemas particulares de los hombres.

— ¿Qué repercusiones tuvo su libro sobre el Patriarcado? Sobre su no existencia, mejor dicho…

— Por suerte muy buena, en parte gracias al apoyo de periodistas que no le dan la espalda a los temas políticamente incorrectos y que no subestiman tanto a la mujer como para considerarla una eterna víctima. Por parte del feminismo hegemónico no he tenido ningún tipo de respuesta. Muchas de sus líderes son más proclives a “cancelar” disidentes o a ignorarlas antes que a iniciar un diálogo racional respaldado por cifras y argumentos. Por suerte la literatura crítica del feminismo hegemónico ya es voluminosa en todo el mundo, y en nuestro país se enriquece con los aportes de Patricia Anzoátegui y Nancy Giampaolo, que también publicó un libro titulado “Feminismos: liberación o dependencia”, en el que refiere a la cultura de la cancelación, el escrache y el punitivismo.

 ¿Qué balance hace de estos dos años de un gobierno que empoderó al feminismo no científico -por llamarlo de algún modo- o feminismo mainstream -no por mayoritario, sino por su influencia-, en cuanto a logros para la mujer y, por ende, para toda la sociedad?

— Celebro que se haya sancionado el aborto legal y gratuito en la Argentina, que representa la vanguardia latinoamericana en este dominio. También la ley de cupo trans, un colectivo que históricamente ha tenido grandes problemas para encontrar trabajo. Por lo demás, veo un despilfarro de dinero público en ministerios nacionales y regionales de la mujer que considero innecesarios. Basta ver lo que publican en las redes: se la pasan de reunión en reunión sin mostrar logros que justifiquen semejante dispendio en un país con 40% de pobreza. Tienen un marco científico constructivista que resulta inadecuado para hacer buenos diagnósticos sobre los problemas de la mujer, y a partir de diagnósticos incorrectos se derivan políticas inadecuadas como los cupos laborales para músicas mujeres o para camioneras. Si hay menos mujeres u hombres en determinadas profesiones, la mayoría de las veces esto no es resultado de la discriminación. Hay que tener en cuenta otras hipótesis, en las que se combinan factores biológicos y culturales. Tal como busqué mostrar con base empírica en mi último libro, El patriarcado no existe másno hay una discriminación sistemática contra la mujer, lo que no niega que puedan perdurar conductas sexistas. También señalé, en consonancia con la investigación publicada por Stoet y Geary en 2019, que hay q dejar de considerar sinónimos “discriminación de género” y “sexismo contra la mujer”. La discriminación contra el hombre existe, y en la mayoría de los países occidentales supera a la de la mujer, tal como muestra este estudio hecho en 134 países.

 

Claudia Peiró

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MAR DEL PLATA: MENDIGAR SIEMPRE LO QUE ES NUESTRO

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La aprobación por unanimidad del plan de pago de la deuda contraída por el municipio con el gobierno provincial durante la pandemia, desnuda una realidad repudiable.

La asamblea de concejales y mayores contribuyentes aprobó por unanimidad la reprogramación de la deuda del municipio con la Provincia de Buenos Aires. La misma había sido contraída durante el período de la pandemia y sirvió para que la administración local pudiese afrontar compromisos vinculados a urgencias ciudadanas y su propio funcionamiento.

Los $ 235,9 millones del préstamo otorgado en 2020 por el Fondo Especial de Emergencia Sanitaria para la Contención Fiscal Municipal, cuyo plazo de devolución original era en el mismo año serán devueltos en 18 cuotas iguales y consecutivas a partir de este mes mediante deducciones en la coparticipación.

La presidenta de la comisión de Hacienda, Virginia Sívori (Frente de Todos), remarcó “la decisión que ha tomado el gobierno de la provincia en un año tan doloroso e inédito de acompañar en el sostenimiento de cada uno de los municipios de la provincia de Buenos Aires”.

Y para no dejar pasar la oportunidad de seguir avanzando en esa mirada de política berreta y especulativa que caracterizó a su sector político durante los largos meses del drama vivido por los marplatenses y batanenses -y que sin duda alguna tuvo gran influencia en el estentóreo rechazo que la ciudadanía le diera en el reciente turno electoral, en el que cosechó menos del 30% de los votos, la edil afirmó que «hago esta aclaración porque en más de una oportunidad hemos escuchado de altos funcionarios del gobierno local algunas declaraciones haciendo mención a la discriminación de nuestra ciudad por parte de la Provincia”.

Y seguramente sin quererlo, la representante del kirchnerismo puso el dedo en la llaga. Porque si algo es aún una deuda pendiente de nuestros representantes de pago chico es, desde el retorno mismo de la democracia, el asumir una lucha constante y sin desmayos para terminar con lo que es justamente una discriminación histórica que padece General Pueyrredón en cuanto a la distribución de los fondos coparticipables.

Sívori debería saberlo: su partido ha gobernado 32 de los 40 años de democracia iniciados en 1983 y nunca en todo ese tiempo hizo nada para equilibrar un reparto de cuentas que nos perjudica ominosamente.

De hecho los mismos han sido reiteradamente recortados durante las diferentes administraciones peronistas.

Si se considera la masa de recursos que recibe cada municipio y se lo divide por la cantidad de habitantes, los marplatenses están en el último lugar de todo el interior de la provincia y en el lugar 132 si se consideran los 135 distritos.

No hace mucho el intendente Guillermo Montenegro creó una comisión con la intención de mejorar la coparticipación que recibe el municipio de General Pueyrredon. Por decreto N° 983, se estipuló crear una instancia «de conformación y seguimiento de estadísticas coparticipables con el objetivo de llevar adelante las acciones tendientes a establecer un procedimiento que establezca la modalidad de relevamiento, presentación, análisis auditoria de la información que se le brinde a la Provincia de Buenos Aires para la conformación del Coeficiente Único de Distribución establecido en la Ley 10599». nada se sabe hasta ahora de los resultados o las conclusiones de dicha comisión.

Bien dicen que los números no despiertan pasión en los electorados, o al menos no lo hacen en la misma medida que lo logran las obras o falta de ellas que deben ser encaradas con la recaudación. Si estuviésemos frente a una sociedad educada, conocedora y comprometida con el destino de sus impuestos y tasas, seguramente la presión sobre la clase política lugareña para que revierta esta verdadera exacción que sufre nuestra ciudad resultaría insostenible.

Pero como no es así, y muchos se esfuerzan para que nada cambie, deberemos seguir escuchando como algunos/as baten palmas «agradeciendo» una ayuda provincial que no es otra cosa que prestarnos nuestra propia plata y obligarnos luego a devolverla.

Para que el lector tenga una idea cabal de aquello que aquí estamos afirmando: si General Pueyrredón fuese reconocida en su derecho histórico a recibir el porcentaje que le corresponde por tamaño y población, los $ 235,9 millones del préstamo reclamado por la administración Kicillof y agradecido en el discurso de Sívori supondrían un ingreso anual y genuino de nuestro partido.

Es decir que habríamos podido afrontar la pandemia con recursos propios y año a año invertir en obras y mejoramiento de servicios para los que los marplatenses y batanenses pagan un dinero que es automáticamente manoteado por la voracidad del erario provincial.

Así que al «gracias» que nos piden los fariseos de la justicia social, respondamos con un sonoro «no hay de que», seguramente nunca mejor aplicado

Por Adrián Freijo –

 

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LA DERROTA HISTÓRICA SEGÚN CRISTINA KIRCHNER

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Mientras muchos se ilusionan con un empoderamiento de Alberto Fernández post elecciones, ella sigue marcando en público y en privado los tiempos políticos. Y él sigue priorizando su lealtad y la unidad

Alberto Fernández explicaba que no había querido culpar a Cristina Kirchner por la derrota en las elecciones en el asado en Olivos posterior a la Plaza del Día del militante con los intendentes bonaerenses, cuando —como para marcar un límite— aclaró: “Eso sí, para lo que no hay más espacio es para ninguna carta pública más”. La frase fue en el medio de una conversación telefónica ayer por la tarde con uno de los tantos amigos por fuera del círculo oficial con el que el Presidente habla de política. Minutos después, y casi como remate de una escena de sitcom, CFK publicaba su nueva misiva.

Esta es de apoyo total”, se apuró a aclarar por Whatsapp el Presidente a su interlocutor reciente, al ver la risueña coincidencia temporal de sus dichos con los hechos de ella.

A simple vista sí. Esta vez no hubo reproches ni trapitos sucios expuestos al sol. Después de un largo silencio que puso más nerviosos a extraños que propios, la vicepresidenta eligió nuevamente la pluma para decir su verdad sin exponerse a repreguntas incómodas.

Cristina Kirchner dio un estratégico mensaje para afuera. Al Fondo y a los mercados les dejó claro que ella no es ni será un obstáculo. A la oposición la volvió a subir al ring y, sabiendo que el acuerdo con el FMI implicará un ajuste (aunque Martín Guzmán se esmere por dibujarlo), les exigió nuevamente “que se hagan cargo” de la deuda que dejaron.

Pero el mensaje mas sutil e interesante fue hacia adentro. Posiblemente para quienes en esa militante Plaza del Mayo de hace diez días festejaron la “victoria” junto al Presidente. Y se ilusionaron con un nuevo Alberto empoderado.

CFK hizo ayer la lectura más descarnada y visceral sobre la elección de medio término. No sólo llamó sin eufemismos a la derrota derrota, sino que la calificó de “histórica”. Para sumarle crudeza a sus dichos, lo ejemplificó con su propia pérdida de poder real: “por primera vez desde 1983 el peronismo no tendrá quórum propio en el Senado”. (Sic).

Ningún dirigente oficialista había sido hasta ayer tan categórico. Pero volvamos unos días atrás. Y volvamos a la charla inicial. Después del festejo por el Dia del Militante el miércoles posterior a la elección, el Presidente invitó a un asado en Olivos al gobernador Axel Kicillof y a un grupo de intendentes bonaerenses. Los recibió junto a Juan Manzur, Eduardo “Wado” de Pedro, Gabriel Katopodis y Julio Vitobello.

Si bien la idea era confraternizar, uno a uno los presentes fueron tomando la palabra y el tono empezó a elevarse. Los intendentes, con sus matices, plantearon —palabras más palabras menos— que la elección se había perdido por la inacción y lentitud del gobierno nacional para resolver los problemas de la gente. Por la desilusión del electorado propio.

Fernández se sintió incómodo y confrontado. A su turno esbozó una larga explicación que en el boca a boca posterior fue resumido como que había hecho responsable de la derrota a CFK.

La anécdota fue escalando en los corrillos políticos a tal punto que Fernández terminó dándole su versión y las explicaciones del caso a la propia Cristina.

Yo no estoy para nada de acuerdo con lo que ustedes dicen”, había empezado su larga respuesta esa noche el Presidente. “La Pandemia para la gente —siguió Fernández— fue una guerra y nosotros no percibimos eso y fuimos a las PASO publicitando las vacunas que para la gente era como decirle ’mirá cuántos fusiles compramos…’ Le pasó al mundo. Lo charlé con Macron, con Merkel. Y sobre llovido mojado, como coalición tuvimos la peor semana post electoral que podíamos haber tenido. Ahí perdimos otros diez puntos. Acá hay que entender que ya no hay mas espacio para cartitas”.

Muchas veces las visiones políticas pueden ser diferentes pero complementarias. El problema es que, a simple vista, persiste en el oficialismo la contradicción y, muchas veces, la negación.

Alberto Fernández reconoce que su gobierno es mejor y mas dinámico desde que Juan Manzur es su Jefe de Gabinete. Pero salta como leche hervida si alguien responsabiliza por la derrota a la lentitud en la ejecución del gabinete anterior liderado por Santiago Cafiero.

No hay persona que actué en política que pueda convalidar el maltrato epistolar al que sometió la vicepresidenta al Presidente en esa famosa semana post Paso. Pero la pregunta contrafáctica es: Si Cristina no lo ponía entre la espada y la pared, ¿Alberto reaccionaba o Cafierito seguía siendo aún hoy el Jefe de Gabinete? Está claro que con la carta no se ganaron votos pero con el sacudón, ¿no se logró al menos remontar unos puntos —en vez de alargar la distancia— hacia la elección general?

Manzur llegó de Tucumán convencido de generar un alianza política entre gobernadores, sindicatos y movimientos sociales capaz de empoderar a Alberto. Desde el primer día tejió en ese sentido como si nadie lo hubiera intentado antes. Como si un líder pudiera ser parido a través de inyecciones de energía y convicción externa.

Hoy, a dos meses de gestión, Manzur está cada día mas convencido que lo que hay que empoderar y orientar es al gobierno mas que al Presidente. Y que el gobierno, desde ya, incluye a Cristina con la que habla más de lo que se publicita.

Hablar con Juancito o con alguno de sus colaboradores es un dèja vú a la década del 90. Peronista acostumbrado a tutear a los empresarios y en su caso específico (Nucete incluido) ser parte de ellos, ocupa sus días en tender puentes, operativizar la gestión y solucionar problemas.

Esta semana habló ante el Cicyp (Consejo Interamericano de Comercio y Producción) que preside —para variar— Daniel Funes de Rioja (como la UIA y la Copal) y se encargó personalmente de llevar y sentar en primera fila a “Wado” de Pedro. Estaba claro que el Jefe de Gabinete iba a ser escuchado pero la presencia del hombre de La Cámpora era indispensable para que el circulo rojo entendiera que hay un gobierno unido.

Manzur se encargó de despejar fantasmas (“el peronismo no adhiere a ninguna visión que critique o demonice a las empresas”), no se privó de tirarle lodo a la oposición macrista (“nos endeudaron a un nivel estratosférico, liquidaron mas de 20 mil empresas exportadoras”) y terminó entusiasmado anunciando que este año el país terminará exportando mas de 75 mil millones de dólares el mejor año desde 2011.

En algo no encajó para nada en el discurso K. Para Manzur la economía Argentina está estancada desde 1976. El kirchnerismo fue, según el, “un breve periodo de crecimiento”.

El Jefe de Gabinete ese día logró también que “Wado”, en charlas informales, les asegurara a los presentes que Cristina Kirchner iba a acompañar el plan plurianual y el acuerdo con el FMI. En su rol de virtual canciller de La Cámpora (es el autorizado para hablar, codearse y hasta mimetizarse con el resto de los sectores) el ministro del Interior con esa definición de alguna manera adelantó el contenido de la carta de la vicepresidenta.

Está claro que sindicalistas y empresarios encuentran en Manzur una puerta hacia el Gobierno. Habrá que ver si Manzur puede cumplir su real función que es ser una puerta del gobierno hacia los empresarios. Por lo pronto Techint está de parabienes. Ya consiguió que el jefe de Gabinete le destrabe una tarifa energética preferencial para Aluar y ahora va en camino de quedarse con la licitación de la obra más grande que se está por lanzar, la construcción del gasoducto Néstor Kirchner, que insumirá la friolera de 40 mil millones de pesos.

Está claro que primero tendrá que competir. Pero su situación monopólica local en el abastecimiento de los caños sin costura hace que su ventaja competitiva sea incomparable.

En el mientras tanto, el ministro de Economía, Martín Guzmán, avanza en un paper con el FMI. Hay una sola certeza. Una vez que el acuerdo esté firmado Argentina perderá su capacidad de emitir billetes. El ministro se encuentra enfrascado en idear los mecanismos de sostenimiento del déficit. Mas allá del número a negociar, el funcionario tiene a mano para evitar un ajuste brutal el mismo mecanismo que utilizó hasta ahora en sus presupuestos. Minimizar las expectativas de ingresos y de crecimiento. Si planificó crecer cinco y terminó creciendo nueve, hay cuatro puntos del PBI para usar a discreción y de libre disponibilidad.

De todas maneras si hay algo que hizo Guzmán en los últimos tiempos es aprender a caminar en el terreno político. Después de tragarse el sapo Basualdo (el subsecretario de Energía kirchnerista que quiso echar y no pudo) sabe que antes que a cualquier otro primero tiene que convencer a Cristina Kirchner.

Bonus Track 1

El equipo del ministerio de Economía tiene varios voceros ocurrentes y alejados del formalismo y cadencia monótona del propio Guzmán. Uno de ellos, indignado esta semana porque algunos economistas macristas insisten en que el gobierno de Alberto Fernández se endeudó mas que el de Macri porque igualan la emisión y el endeudamiento local con la plata pedida al FMI, estalló: “Ya que estos chicos del Pro y los economistas serios no consiguen distinguir endeudamiento en pesos o en dólares, por qué la próxima vez que fuguen capitales no fugan pesos? En esa no se confunden parece…”

Bonus Track 2

Más indignante que la imposibilidad de sacar pasajes al exterior en cuotas fue que esta semana la carne llegara a costar en las carnicerías 1000 pesos el kilo. Pero mientras Matías Kulfas, Roberto Felleti y Julián Domínguez discuten en público el largo de sus ideas para combatir el precio de la hacienda sin dar soluciones reales, el debate público lo ganó por lejos el tema del los pasajes.

De hecho en la explicación del porqué o hasta cuándo el Gobierno se metió en un berenjenal. Lo cierto es que nadie salió a explicar de manera sensata y clara cual es el problema actual de la Argentina con la escasez de dólares y la restricción externa. A esta altura quizás seria mejor explicarlo con la teoría de la casa grande pero con un solo baño. Argentina es una casa con 24, 500 o 45 millones de habitaciones pero que tiene un solo baño. Es decir los dólares para todos entran y salen por un solo lugar. Podemos dormir todos bien y convivir pero si vamos todos al mismo tiempo al baño se tapa.

Nancy Pazos
FUENTE : INFOBAE

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