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EL GOBIERNO DE MADURO LE DEBE USD 1,3 MILLONES A AEROLÍNEAS ARGENTINAS POR LA DEUDA DE CONVIASA, LA LÍNEA ESTATAL VENEZOLANA

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Se trata de la compañía cuya filial, Emtrasur, es la dueña del avión venezolano-iraní retenido en Ezeiza, bajo investigación de la Justicia argentina. La deuda es por la operación conjunta de rutas por una década

La aerolínea estatal venezolana, dueña del misterioso avión varado en Ezeiza que investiga la justicia argentina, le debe USD 1,3 millones a Aerolíneas Argentinas, informaron fuentes de la compañía a Infobae. El Consorcio Venezolano de Industrias Aeronáuticas y Servicios Aéreos (Conviasa), que maneja a su filial de carga Empresa de Transporte del Sur SA (Emtrasur), mantuvo durante diez años un acuerdo de código compartido con la línea aérea, que finalmente fue suspendido en 2019, justamente por el incumplimiento de pago de la deuda acumulada por la operación de destinos en conjunto.

Conviasa, a través de Emtrasur, es la dueña del Boeing 747-300 que está retenido en Argentina con una tripulación de 14 venezolanos y cinco iraníes, todos con prohibición de dejar el país por ahora. El acuerdo entre la línea aérea venezolana y Aerolíneas Argentinas se firmó en 2009, en el apogeo de las relaciones entre el kirchnerismo y el chavismo.

El convenio de código compartido fue inicialmente firmado en marzo de ese año por el entonces titular de Aerolíneas Argentinas, Julio Alak, y su par venezolana Noris Negrón Rangel, según documentos oficiales que revisó Infobae. El objetivo oficial era “estrechar vínculos de cooperación” entre ambos países, por eso se acordó la operación conjunta de las rutas Caracas-Buenos Aires-Caracas. Meses más tarde, en ocasión de la visita de Hugo a Chávez en diciembre de 2009 durante el mandato de Cristina Kirchner, se refrendó el Acuerdo Bilateral de Transporte Aerocomercial entre Argentina y Venezuela, y se incluyó la operatoria conjunta de otros destinos en Latinoamérica, el Caribe, Miami, Nueva York, Los Angeles, Sudáfrica y Australia, a los que volaba cada una de las empresas en sus propias rutas.

La entonces embajadora argentina en Venezuela Alicia Castro celebró que “no existiera obstáculo para que ambas aerolíneas de bandera compartieran los beneficios de ese negocio, lo cual permitiría competir en mejores condiciones con las aerolíneas privadas extranjeras”. El acuerdo fue exclusivo para las dos aerolíneas estatales, y excluyó a otras compañías privadas como la argentina Andes o la venezolana Estelar Latinoamericana, que buscaban volar a destinos de ambos países, y solo pudieron hacerlo con vuelos no regulares.

El fallecido presidente venezolano Hugo Chavez y la entonces mandataria Cristina Kirchner (EFE)El fallecido presidente venezolano Hugo Chavez y la entonces mandataria Cristina Kirchner (EFE)

El acuerdo duró formalmente casi una década, pero le generó una deuda de USD 1,3 millones a Aerolíneas Argentinas. Por ese motivo, el entonces presidente de la aerolínea Mario Dell’Acqua suspendió el acuerdo en agosto de 2019. “Hubo incumplimiento por parte de Conviasa y lo anulamos”, le dijo un ejecutivo de la época de Cambiemos a Infobae, quien afirmó recordar que no le habían condonado deuda. Pero los últimos vuelos entre Buenos Aires y Caracas ya habían tenido lugar dos años antes: Conviasa operó esa ruta hasta mayo de 2017 y Aerolíneas Argentinas, hasta julio de ese año.

Desde la actual gestión de Aerolíneas Argentina aseguraron que “la deuda nunca se pudo cobrar”, casi tres años después de haber suspendido el acuerdo entre las compañías. Si bien informaron que hubo reclamos, aún así todavía no recibieron los pagos pendientes.

¿Qué es un acuerdo de código compartido? Es un convenio que une las operaciones de dos líneas aéreas con la compra de un solo pasaje para hacer un vuelo con escalas, con un único check-in y despacho de equipaje al destino final. Por ejemplo, si un venezolano quería visitar Córdoba podía comprar un ticket de Conviasa hasta Buenos Aires y la escala interna la operaba Aerolíneas Argentinas. Aerolíneas tiene códigos compartidos con nueve líneas, como Air France, KLM o Delta, entre otras, según la información que figura en su sitio web.

Conviasa, en cambio, sólo mantiene un convenio similar con Syrian Air y está en negociación con Iraqi Airways. Esto se debe en gran parte a que la aerolínea venzolaba quedó en jaque después de que la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitiera en 2019 una sanción bajo la acusación de que el chavismo fomentaba el terrorismo a través de la actividad de esta línea aérea. La impugnación desde la Casa Blanca todavía le supone a la aerolínea venezolana dolores de cabeza, como el Boeing 747-300 varado en en Ezeiza desde el 8 de junio ante la negativa de las petroleras de cargarle combustible por temor a caer bajo las sanciones de Estados Unidos.

Los aviones de Conviasa no visitan Nueva York ni otros destinos frecuentes para el traslado turístico de pasajeros a nivel mundial, pero la línea aérea venezolana logró abrirse camino los aliados políticos del chavismo. Uno de sus últimos anuncios, realizado en octubre del año pasado que aumentaba la frecuencia de sus vuelos Caracas-Moscú. Pero hay otros destinos prioritarios para esta aerolínea chavista como la ruta que une la capital venezolana con Teherán.

Publicidad de hace un mes y medio de Conviasa en sus redesPublicidad de hace un mes y medio de Conviasa en sus redes

Reactivación con fines geopolíticos

A contramano de la tendencia mundial, Conviasa fue una de las pocas líneas aéreas que creció durante la pandemia, un período de restricciones migratorias que ocasionó la quiebra de importantes compañías del sector. La inyección de fondos desde el gobierno de Venezuela explican el fenómeno que le sirvió a Nicolás Maduro para fortalecer relaciones comerciales y diplomáticas con aliados estratégicos como Irán, Rusia, Bielorrusia o Serbia.

Tras años de abandono, el gobierno venezolano decidió reactivar Conviasa en los últimos dos años para intentar suplir los problemas aéreos que sufre Venezuela. Maduro dificultó el trabajo de Copa Airlines, su principal competencia, lo que motivó un crecimiento del 85% de los vuelos de la línea oficial en 2020, un año trágico para toda la industria por los parates impuestos a nivel global desde que comenzó la pandemia.

Los números oficiales de Conviasa, que hizo público la gestión del ex ministro Ramón Velásquez, no muestran sin embargo sus informes financieros así como tampoco otros datos clave como la venta de tickets, sus ingresos, su presupuesto y la capacidad de vuelo, entre otros.

En este contexto de supuesta expansión, la línea aérea venezolana inauguró nuevas rutas y adquirió nuevas aeronaves, como el Boeing 747-300 que está varado en Argentina, a través de su nueva filial de carga Emtrasur, con el declamado objetivo de fomentar el rol exportador de la aerolínea. A pesar de su mejoría, la línea aérea venezolana no devolvió la deuda con Aerolíneas Argentinas.

 

 

 

 

 

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Economía apunta a un grupo de fondos que empuja la corrida y perdió USD 30 millones con la recompra de deuda

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En el Gobierno dicen que la operación de Massa desbarató una maniobra de fondos que apostaban a una devaluación del peso.

En el gobierno nacional creen que la operación de recompra de deuda externa anunciada el miércoles por Sergio Massa desbarató una maniobra de un grupo de fondos de inversión que empuja una corrida cambiaria.

En el Ministerio de Economía dicen que tienen una lista de los fondos que estaban apostando a una devaluación del peso y dicen que la jugada les salió mal porque estiman que la operación de recompra les produjo una pérdida de 29 millones de dólares en última semana.

Las fuentes indicaron que en esa lista de fondos están los extranjeros StoneX, TCP y Jolly, entre otros. También hay fondos nacionales como Puente y Cohen, aunque el listado es más largo.

La explicación que dan en el Gobierno es que estos fondos habían comenzado una agresiva maniobra de venta de bonos en pesos para pasarse a dólares, ante la suposición de que vendría una devaluación del peso. Esto provocó una depreciación del valor de los bonos (que venían subiendo) y la suba del contado con liquidación (CCL) y el dólar MEP que se dio entre el 10 y el 17 de enero, cuando se operaron niveles máximos de los dólares financieros.

Massa ahora apuesta a reflotar el préstamo repo de bancos internacionales para blindar reservas

Con el anuncio de la recompra de deuda externa, la tendencia de los activos argentinos se revirtió y subieron todos los bonos, en pesos y en dólares, a la vez que se produjo una baja en el CCL y el MEP. Con este nuevo escenario, en Economía dicen que estos fondos perdieron por dos lados: se desprendieron de bonos en pesos que ahora valen más y compraron CCL a un valor más alto que el actual.

Pero la incertidumbre sigue y este viernes los financieros volvieron a abrir en alza. Allí está hoy la principal pulseada entre Massa y los mercados. La pelea tiene varios escenarios: por un lado la apuesta a la devaluación y de estos fondos para recuperar lo que perdieron. Por otro lado, hay tensiones sectoriales que se dirimen en el mercado financiero, especialmente con los grandes formadores de precios que presionan a Massa empujando las cotizaciones de los dólares financieros.

Para jugar en contra nuestro hay que tener huevos y mucha plata, desafiaron fuentes de Economía ante la consulta de LPO

En tanto, en Economía dicen que la maniobra de recompra de deuda benefició a la Anses que, a través del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS), durante los últimos días había apostado fuerte a los bonos para frenar la subida de los dólares financieros.

Eso explica -aseguran- el fuerte movimiento de los bonos que se vio en el día previo al anuncio de Massa y que habría sido una consecuencia del también movimiento récord de las operaciones en el CCL y el MEP.

FUENTE Telam

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La deuda de Cuba con la Argentina se acerca al medio siglo y ya se estima en USD 15.000 millones

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El gobierno, sin embargo, evade la cuestión en vísperas de la llegada a Buenos Aires del presidente cubano, Miguel Díaz Canel, para asistir a la Cumbre de la Celac

El presidente Alberto Fernández con el de Cuba, Miguel Díaz Canel. Detrás de ambos, Felipe Solá, que todavía era canciller

NS/NC. No sabe, no contesta. Tal sería la opción que mejor describe la respuesta del gobierno argentino sobre el estado de la histórica deuda de Cuba con la Argentina, en vísperas de la Cumbre de la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) que el presidente Alberto Fernández encabezará el martes 24 en Buenos Aires y a la que asistirá el presidente cubano, Miguel Díaz Canel.

Podría ser una ocasión para tratar al más alto nivel esa deuda. Su origen es la gira que en febrero de 1974 José Ber Gelbard, ministro de Economía de los gobiernos de Héctor Cámpora y Juan Domingo Perón, encabezó a la isla caribeña, donde acordó un préstamo de USD 1.278,8 millones para que el régimen castrista adquiriera 1.000 tractores, maquinaria agrícola, 5.515 camiones pesados Fiat y 6.000 automóviles Fiat 125, además de otros miles de Renault 12, Ford Falcon, Citroën Ami 8, Peugeot 404, y 9.000 unidades Dodge 1500, de la Argentina. Proveer modelos de empresas norteamericanas a Cuba hasta exigió la gestión de permisos en Washington de las casas matrices de las automotrices norteamericanas en la Argentina.

“Era el mayor crédito otorgado por la Argentina a país alguno hasta ese momento”, sostuvo el diplomático Juan Archibaldo Lanús en su libro “De Chapultepec al Beagle”. El crédito era parte del acercamiento al bloque del “socialismo real”, firmemente encabezado por la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) en un entonces mundo bipolar. De hecho, la gira gelbardista siguió en Moscú y pasó también por Budapest y Praga, que estaban bajo el puño de la URSS: en 1956 los tanques soviéticos habían sofocado una revuelta en la capital de Hungría, donde los manifestantes habían osado derrumbar una estatua de Stalin, y en 1958 habían aplastado la llamada “Primavera de Praga”, capital de la entonces Checoeslovaquia.

El embajador de Cuba con el ministro José Ber Gelbard en 1974El embajador de Cuba con el ministro José Ber Gelbard en 1974

Como recordó en Infobae el exembajador de la Argentina en Israel y Costa Rica, Mariano Caucino, el excanciller argentino Oscar Camilión señaló en una conversación para el libro “Memorias”, ante el historiador Guillermo Gasió: “nada caracterizó a Gelbard, el que realizaba operaciones tan manifiestamente vinculados con intereses soviéticos, como el crédito a Cuba. Una operación que estaba destinada naturalmente al fracaso que posteriormente se registró. Era una operación en la que el Banco Central financiaba por una parte a Cuba y por la otra a una multinacional”.

Vía muerta

La dictadura militar instaurada a partir del 24 de marzo de 1976 no hizo gestión o reclamo alguno de lo que entonces era una deuda joven y el régimen castrista mantuvo un ominoso silencio sobre los crímenes del autodenominado “Proceso de Reorganización Nacional”, alianza implícita que se reforzó a partir de la invasión soviética de Afganistán en 1979. Los militares argentinos no se sumaron al boicot comercial encabezado por EEUU a la URSS y la convirtieron en uno de sus mejores socios comerciales, Cuba era parte indivisible de ese bloque.

Ya en democracia, hubo diversos intentos de arreglar la cuestión, ninguno de los cuales prosperó.

En octubre de 1986 Raúl Alfonsin fue el primer presidente argentino en visitar la isla. Entre los avatares de aquella visita Alfonsín y Fidel Castro soportaron –estoica o ridículamente, según se vea- una larga y fortísima lluvia en un evento al aire libre en La Habana, pero la deuda siguió impávida y aumentada.

Luego, en 1995, recordó en su momento el economista cordobés Ramón Frediani, que investigó la cuestión, hubo una propuesta para capitalizar la deuda a cambio de inversiones argentinas en Cuba. El canciller Guido di Tella propuso saldarla con facilidades cubanas a inversiones argentinas en obras públicas y turismo en la isla e incluso el presidente Carlos Menem conversó el tema con Fidel Castro, sin llegar a ningún lado.

Menem y Fidel Castro en una "Cumbre Iberoamericana"Menem y Fidel Castro en una “Cumbre Iberoamericana”

Los intentos se intensificaron en los gobiernos kirchneristas, en especial durante la gestión de Rafael Bielsa en Cancillería. “Fue el más interesado en el asunto”, dijo a Infobae un exembajador que pidió reserva de su nombre. El ahora embajador en Chile propuso a Cuba una quita del 75% de la deuda y saldar el 25% restante por diversas vías: pago de intereses en efectivo, atención médica gratuita a argentinos de bajos ingresos en la isla, provisión por parte de Cuba de algunos medicamentos y capacitación en biotecnología a profesionales argentinos. “Adicionalmente –recordó Frediani en su investigación- la Argentina solicitaba en aquel borrador de acuerdo un tratamiento arancelario preferencial para introducir a Cuba con ventajas arancelarias 1.300 productos argentinos”. De vuelta, todo quedó en intenciones.

En 2009, recordó el exembajador Caucino, la entonces presidente Cristina Kichner firmó en La Habana 11 acuerdos con Fidel Castro, pero de la deuda, ni palabra.

Fidel Castro con Cristina FernándezFidel Castro con Cristina Fernández

Por falta de afinidad ideológica, el gobierno de Mauricio Macri fue el que más empeño puso en cobrarse la deuda cubana.

En septiembre de 2017 Gabriel Salvia, director del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (Cadal), hizo un pedido de información al Banco de Inversión y Comercio Exterior. La gerente de Relaciones Institucionales del BICE, Agustina Tiscornia, le informó que el monto de la deuda consolidada informada por el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto a la Dirección de Gestión de Negocios América y el Caribe del Banco Nacional de Cuba, “cuyo último cálculo corresponde al 31 de marzo de 2017″ era de USD 1.278,8 millones de “capital consolidado” y de USD 1.272,9 millones de “interés devengado”, para un total de USD 2.551,7 millones que surgía de un acuerdo de conciliación y consolidación de la deuda al 31 de marzo de 1995 entre el BICE y el Banco Nacional de Cuba ratificado por acta del 24 de agosto de 1995″.

A partir de esa fecha la deuda devengaba semestralmente intereses a la tasa LIBO más 1,5 puntos porcentuales”. La deuda, agregaba la nota “fue incorporada contablemente como parte de la Capitalización del BICE con fecha 31 de enero de 2012″. En marzo de 1993 el BCRA había transferido esa deuda a la secretaría de Hacienda, que en 1999 la había pasado al BICE mediante un fideicomiso que se liquidó en diciembre de 2011.

En marzo de 2018 el entonces jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el secretario de Asuntos Estratégicos de la presidencia de Macri, Fulvio Pompeo, hicieron un viaje relámpago a Cuba para tratar “cuestiones bilaterales” y también volvieron con las manos vacías. Un año después, el entonces secretario de Negociaciones Económicas Internacionales de la cancillería argentina, Horacio Reyser, se reunió con el ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera de Cuba, Rodrigo Malmierca, cabeza de la delegación cubana que asistía en Buenos Aires a una Conferencia sobre Cooperación Sur-Sur. Reyser sacó a relucir el tema y Malmierca se encogió de hombros.

Vacuna2

Ya en el gobierno de Alberto Fernández la cuestión resurgió hace un año y medio, en junio de 2021, cuando, según supo en ese momento Infobae, el Gobierno planteó en Cuba, a través de la ministra de Salud, Carla Vizzotti, y la asesora presidencial Cecilia Nicolini, saldar la compra de las vacunas cubanas “Soberana 2″ y “Abdala” contra el Covid con la añejadísima deuda. Los pinchazos salvadores llegarían cuando el régimen cubano vacunara al menos el 70% de su población. No pasó nada.

La ministra de Salud, Carla Vizzotti, en 2021 en Cuba con el presidente cubana Miguel Díaz Canel. Se consideró un posible canje de "vacunas por deuda"La ministra de Salud, Carla Vizzotti, en 2021 en Cuba con el presidente cubana Miguel Díaz Canel. Se consideró un posible canje de “vacunas por deuda”

Tras tantos intentos fallidos, en octubre pasado Salvia, de Cadal, quiso saber en qué había quedado la cuestión y volvió a pedir información al BICE, esta vez a su vicepresidente, la exdiputada del Frente Renovador Carla Pitiot. La funcionaria y exdiputada nacional massista 2015-19, quien no había cumplido un año cuando Gelbard concedió el crédito original, no respondió.

Ahora bien, ¿cuál es hoy el valor de aquella deuda a punto de soplar 49 velitas? Frediani calculó en mayo de 2019 que la suma de capital e intereses ascendía entonces a USD 4.805 millones, sin tener en cuenta intereses moratorios y punitorios que correspondería aplicar, “lo que duplicaría fácilmente ese monto”.

A su vez, el economista Orlando Ferreres dijo a Infobae desde Jacksonville, EEUU, donde se encuentra de vacaciones, que había calculado que actualizada por tasa LIBO el valor de la deuda era en 2009 de USD 11.000 millones. “Nunca pagaron nada así que ahora debe ser peor”, agregó. De hecho, actualizando por la inflación de EEUU desde entonces (poco más de 36%), el valor sería ahora de unos USD 15.000 millones.

Hace apenas 3 días, a través de CubaDebate, principal plataforma de medios digitales del régimen cubano, se filtró que José Luis Rodríguez, exministro de Economía de la isla, estimó que las reservas internacionales de Cuba se redujeron en unos USD 2.500 millones desde 2019. Y Marc Frank, corresponsal de Reuters en La Habana, citó a otro “economista senior” cubano, que pidió reserva de su nombre, según quien las reservas a fines de 2022 eran de apenas USD 8.000 millones.

Además, el propio Banco Central de Cuba informó días atrás de un reclamo ante la Corte Suprema de Justicia británica de CRF-I Limited, un fondo “buitre” situado en las Islas Caimán, que alega que Cuba le debe 72 millones de euros. Es muy improbable que Alberto Fernández haga algo que empequeñezca ese reclamo, aunque una deuda de casi medio siglo sugiere que “buitre” es más bien el régimen que la contrajo y nunca se propuso pagarla.

FUENTE INFOBAE

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Sorpresivo anuncio del Gobierno: recomprará deuda externa por US$1.000 millones

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Lo anunció el ministro de Economía, Sergio Massa, a través de un mensaje grabado anoche. La decisión se tomó para “mejorar el perfil de deuda y seguir bajando el riesgo país”.

El Gobierno nacional, a través del ministro de Economía Sergio Massa, anunció que recomprará deuda externa por US$1.000 millones. La noticia se dio a conocer a través de un video grabado durante la noche del martes, minutos antes de la apertura del mercado, en un contexto de alta volatilidad y con el dólar blue rozando los $380.

“Hemos tomado la decisión de llevar adelante un proceso de recompra de la deuda externa argentina con más de US$1.000 millones que empiezan el día de hoy”, explicó Massa.

En su breve discurso de apenas 5 minutos, Massa dijo que encomendó al Banco Central que “lleve adelante en nombre del Tesoro” un “proceso de recompra de deuda externa argentina por más de mil millones de dólares, que empieza en el día de hoy”.

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En ese sentido, añadió que se tomó la decisión para “mejorar el perfil de deuda y seguir bajando el riesgo país”, y que la operación se trata de “un primer paso muy enfocado en los (bonos) globales, sobre todo en los de corto vencimiento”, entre los que mencionó los de 2029 y 2030.

Además, garantizó acerca de los próximos meses: “Llevaremos adelante otras medidas como la que estamos tomando ahora” para, según destacó, “devolver a la Argentina a un lugar de participación en el mercado de capitales”.

En ese contexto, Massa consideró que para 2023 “algunas proyecciones que teníamos se han visto modificadas, como las que tienen que ver con inclemencias climáticas y con el crecimiento de valor de productos de exportación o menores niveles de importaciones”.

Sobre este último punto, dijo que habrá menores niveles de importaciones de energía que lo que está proyectado en el Presupuesto de este año.

Además, indicó que el orden fiscal “tiene muy asociado la administración de pasivos”, mientras que agregó: “Y en 2022 hicimos un trabajo muy fuerte de una mejora en el perfil de vencimiento de de la deuda en pesos. En paralelo, vimos una caída de unos mil puntos en el riesgo país de la Argentina. Y eso significa una ventana de oportunidad para el país”.

La resolución

FUENTE : MDZOL.COM

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