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EL IMPRESIONANTE ASCENSO DE JAVIER MILEI

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Las últimas encuestas lo ubican entre los políticos con mejor imagen y mayor intención de voto. El fenómeno libertario es una especie de alarma, de llamado de atención, de interpelación a la sociedad y al sistema político

Facundo Nejamkis es un politólogo, de origen peronista. “Todavía soy de los que piensan que un peronista le hace mejor a la Argentina que un no peronista”, suele bromear. Encima, un poco progre. Esas categorías alcanzan para entender que su recorrido ideológico y personal está muy distante, en tantos aspectos como pueden definir a un ser humano, de Javier Milei. Hace una década, Nejamkis fue uno de los principales colaboradores de Juan Abal Medina, cuando este era jefe de Gabinete de Cristina Kirchner. El jueves pasado, Nejamkis debe haber recibido un disgusto cuando terminó de procesar una sorprendente encuesta que refleja algo así como lo contrario de lo que él desea para el país. En ese estudio, Milei aparece como el político de mejor imagen de la Argentina. Su intención de voto no tiene nada que envidiarle a ningún otro eventual candidato. Solo esos dos datos permiten explicar no solo el malhumor de Nejamkis sino también el tumulto que sacudió esta semana a Junto por el Cambio alrededor de una pregunta sencilla: ¿Qué hacer con Milei?

Los datos puros y duros son los siguientes:

Entre votantes seguros y posibles, Milei llega al 47 por ciento. Horacio Rodriguez Larreta al 46. Patricia Bullrich al 42. Mauricio Macri al 39. Los candidatos oficialistas están todos muy por debajo. Cristina Kirchner llega al 29 por ciento, Alberto Fernández al 26 y Axel Kicillof al 24.

La imagen positiva de Milei llega al 50 por ciento, y la negativa al 38. Esto le da un diferencial positivo del 12 por ciento. Es un desempeño que lo ubica en primer lugar. En orden decreciente le siguen: Patricia Bullrich (49 por ciento de aprobación y 45 de rechazo), Horacio Rodriguez Larreta (48 y 44), Mauricio Macri (39 y 59). Los líderes del oficialismo están mucho peor. Cristina Fernández tiene una imagen positiva del 27 por ciento y una negativa del 71. Alberto Fernández una aceptación del 29 y un rechazo del 68. Kicillof es respaldado por 29 de cada cien argentinos y rechazado por 63 de cada 100.

-El tercer dato es, tal vez, el más sorprendente. Los encuestadores preguntaron: “Si las elecciones fueran hoy, ¿a qué espacio cree usted que votaría?”. Juntos por el Cambio recibió una intención de voto del 32 por ciento, el Frente de Todos de 24 y los libertarios de 21. Con el detalle extra de que el Frente de Todos cae sostenidamente mes a mes, y los libertarios crecen. Si la tendencia continúa, las curvas se podrían terminar cruzando. En ese caso, Milei podría llegar a un ballotage contra la principal coalición opositora.

Una encuesta, como se sabe, es la foto de un momento. Además, los encuestadores suelen equivocarse. Pero el trabajo de Nejamkis coincide con varios otros que llegan a conclusiones similares y ubican a Milei entre los tres o cuatro dirigentes con mejor imagen del país. Dada la naturaleza distópica de sus propuestas, por decir lo menos, es un fenómeno claramente disruptivo para la política argentina. Pase lo que pase con su derrotero, de los números de estos días surgen advertencias y desafíos bastante claros.

En su última aparición pública, Milei usó un chaleco antibalasEn su última aparición pública, Milei usó un chaleco antibalas

La primera advertencia es para el sistema político que nació en 1983. La democracia surgió con una promesa muy recordada. “Con la democracia se come, se cura y se educa”, repetía el primero de sus líderes. Cuarenta años después, esos augurios no se han cumplido. Más bien, todo lo contrario. En ese sentido, es muy razonable que mucha gente esté enojada. No es la primera vez que eso ocurre. De una angustia similar surgieron los liderazgos de Carlos Menem en 1989 y de Nestor Kirchner en 2003. Pero en ambos casos, ese enojo se canalizó dentro del sistema político. Ambos eran gobernadores muy conocidos del peronismo.

Esta vez sucede algo distinto. Milei es un personaje exótico. Es exótico su aspecto, su oratoria y sus propuestas. Pero, por algo, nada de eso espanta a la mitad de la población a la que le cae simpático. Hay un ejemplo que tal vez permita entender eso. Milei ha propuesto, por ejemplo, eliminar la educación pública. En otros tiempos, eso hubiera generado un escándalo. Si no lo genera ahora, es porque la educación pública no es un bien valorado.

De hecho, la mitad de las familias ha migrado hacia la privada. Y quienes quedaron en las escuelas del Estado reciben un servicio muy malo. Las estadísticas de rendimiento comparativo de los chicos argentinos, las horas de clase que reciben, la cantidad que entra en la primaria y trece años después sale de la secundaria empeora cada año de manera estremecedora. Si un sistema abandona a su gente, es muy previsible que esa gente busque alternativas.

En ese sentido, el problema no es Milei sino los motivos que generan que sus propuestas no escandalicen a nadie. Elisa Carrió utilizó una viejísima película de Ingmar Bergman llamada El huevo de la serpiente para explicar el riesgo que ella percibe: “La crisis económica de la década del treinta produjo el surgimiento de líderes totalitarios”. Milei no es Hitler ni Mussolini. Tal vez ni siquiera sea Bolsonaro. Pero un sector muy numeroso de la sociedad -muchos jóvenes, de todas las clases sociales- ha empezado a buscar soluciones en los márgenes.

Una segunda advertencia es, claramente, para el peronismo. La caída vertical de la cantidad de gente dispuesta a votar por la fuerza política más importante de los últimos 70 años no ha frenado luego del magro resultado electoral. Cada mes, cae un poco más. Cada cual puede reaccionar como le quepa frente a esta dinámica: puede, incluso, negarla. Pero un razonamiento de mero sentido común obliga a sumar dos elementos que confluyen de manera muy llamativa: la gente la está pasando muy mal y los principales dirigentes del gobierno pelean de manera muy violenta. No pasa un día sin una declaración que recuerde el tema, mientras las personas normales van al supermercado y encuentran los precios que encuentran. ¿No es muy lógico que semejante obscenidad genere un castigo ejemplar?

Axel Kicillof y Máximo KirchnerAxel Kicillof y Máximo Kirchner

Hay otro elemento muy sensible. El caballito de batalla de Milei es una palabrita de cinco letras: “casta”. Esa palabra fue incorporada al léxico político por izquierda. La primera agrupación que la usó fue Podemos, en España. Ahora la utiliza la derecha. Remite a un sector social que tiene privilegios que el resto no tiene.

En el día de ayer se produjo un encuentro que sirve de manera muy elocuente para graficar eso. Con la excusa del Día del Trabajador, hubo una reunión de dirigentes que se presentan como exponentes del peronismo más rebelde. Su principal referente fue, curiosamente, Máximo Kirchner. Se trata del hijo de dos millonarios, que nunca sufrió las angustias de la mayoría de su pueblo: ningún problema para subsistir, ni disgustos por maltrato de un jefe, ni miedo a perder su trabajo. Todos los cargos que obtuvo fue gracias a la familia a la que pertenece. Está procesado por la Justicia, porque tiene que explicar manejos financieros inexplicables. Entre sus aliados figura Pablo Moyano. Otro heredero de una fortuna, que nunca lidió con un jefe ni con el miedo a la desocupación. También está procesado por sus vínculos con los matones de las barras bravas. ¿Qué supone que la mayoría de la gente ve en ese tipo de personajes? No hay que ser un genio para entender de dónde sale el enojo que nutre a Milei.

Javier Milei y Patricia BullrichJavier Milei y Patricia Bullrich

El tercer sector donde impacta el crecimiento de Milei es en Juntos por el Cambio. Esta semana, la coalición opositora se tensó al máximo ante el evidente desafío que representa una opción que crece fuerte a su derecha. En principio, el problema es para Mauricio Macri y Patricia Bullrich, con quien MIlei disputa en gran medida el mismo público. Si sus votos fugan hacia afuera del espacio, el que se beneficia es Horacio Rodríguez Larreta. Pero todos miran con inquietud cada nueva encuesta, con el miedo a que se produzca una ola que los pase por encima a todos.

El fenómeno Milei es, en fin, una especie de alarma, de llamado de atención, de interpelación. Con suerte, puede operar como un despertador. Mientras la dirigencia política tradicional siga con las prácticas habituales, tarde o temprano, a través de Milei o de alguna alternativa aún peor, es previsible que ese caudal de descontento encuentre un cauce peligroso.

 

Ernesto Tenembaum
FUENTE iNFOBAE

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EL DURO INFORME QUE MUESTRA CÓMO LOS ALIMENTOS SUBIERON MÁS QUE EL BLUE

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La escalada del dólar blue de las últimas semanas pone en zona crítica a la economía. Pese a que el Gobierno nacional minimiza la cotización de este tipo de cambio, un informe muestra que los precios de alimentos básicos subieron igual o más que el dólar libre y aceleran la inflación

Mientras que desde el Gobierno nacional se insiste en que el comportamiento del dólar blue no afecta a la economía porque se trata de una mercado pequeño y marginal -así lo definió el jefe de Gabinete, Juan Manzur-, la realidad parece desmentirlo.

Tras el anuncio de nuevas medidas del Banco Central para endurecer el acceso al dólar a más empresas, los problemas se multiplican en diferentes sectores. El caso más sensible es lo que sucede con la industria de la alimentación con un impacto significativo, no solo sobre los productos del exterior, sino también sobre aquellos que utilizan insumos importados para los empaques.

Un estudio elaborado por la consultora INDECOM muestra que los precios de una serie de productos básicos acompañaron, en junio, la evolución del tipo de cambio paralelo o, incluso, lo superaron.

El trabajo señala que siguiendo la suba del dólar blue, la leche en sachet de 1 litro debería costar U$S 0,58, pero cuesta U$S 0,68, el aceite de girasol de 900 cc debería valer U$S 1,73 y cuesta U$S 1,75 y el pan de molde integral de 350 grs, que debería presentar un precio de U$S 1,34, en las góndolas se observa a U$S 1,37, entre otros.

Lo mismo sucedió con otros productos relevados como la azúcar por kilo, la harina por kilo, la docena de huevos, los fideos secos tirabuzón por 500 gramos, el queso rallado por 130 gramos y el agua mineral sin gas por litro. En todos estos casos, la suba de precios en pesos acompañó el salto del “blue”, lo que implica que las fábricas y comercios ajustan sus lista en base a esa cotización libre y no al cambio oficial que controla el Banco Central.

Miguel Calvete, director de la consultora, explicó que “la imposibilidad de acceder a la compra de divisas acarrea inevitablemente una complicación para importar materias primas y productos manufacturados de origen extranjero que tienen una presencia permanente en la mesa de los argentinos”.

En ese marco, el especialista reconoció que “el sector frutihortícola aparece a priori como uno de los más complicados, al igual que el sector lácteo, las salsas, vinos en cartón y el de los enlatados en todos sus rubros”.

El informe destaca la incidencia de la medida de la entidad monetaria en la comercialización de bananas y paltas es en su mayoría importada, al igual que el atún y las sardinas, entre otras, que además utilizan el sistema importado de “abrefácil”, mismo mecanismo que comparten con muchas bebidas en lata.

En el caso de los lácteos y salsas, el sistema de tetra pak también es importado en su mayoría, lo que puede producir un faltante notorio de uno de los principales alimentos de la canasta básica alimentaria.

Calvete reconoció que muchos puntos de venta “ya están recibiendo poco más de la mitad de los productos que habían solicitado” y agregó que “eso se debe a que las industrias están segmentando las entregas ante la incertidumbre que generó la disposición oficial conocida el pasado lunes”.

El análisis sobre el total de estos nueve productos que integran la canasta básica de alimentos arrojó que en la mayoría de los casos, las subas de precios en dólares fueron superiores al incremento que sufrió esa divisa en la última semana.

El estudio se realizó durante los últimos 4 días sobre folders digitales y webs oficiales de las principales cadenas de supermercados del país.

Calvete advirtió que “si no se toman medidas urgentes, la situación se va a ir agravando cada vez más con el paso de los días” y cerró diciendo que “también se puede proyectar un crecimiento de precios aún más pronunciado en aquellos productos en los que se registren faltantes.”

 

Horacio Alonso

Horacio Alonso

FUENTE : MDZOL.COM

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LAS ZONCERAS QUE DICE CRISTINA CUANDO HABLA DE ECONOMÍA

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Es muy difícil entender por qué una persona inteligente como la Vicepresidenta pifia tanto en un tema central. ¿Pifia o miente? ¿En qué medida cree lo que dice o dice lo que cree que le conviene?.

Cristina Kirchner (Franco Fafasuli)

El lunes por la tarde, en Avellaneda, Cristina Kirchner intentaba demostrar -con ciertas dificultades- que las ganancias de las grandes empresas son el principal motivo de la inflación. En ese contexto, la Vicepresidente empezó a juguetear con una expresión desconocida para la mayoría de las personas. “Me puse a mirar la edbita de algunas empresas…”, anticipó. “¿Qué es el edbita de algunas empresas?”, se preguntó. “Cuando voy a mirar, por ejemplo, el edbita…”, insistió. “¡224,3 por ciento de edbita!”, destacó. Tanto énfasis en esa palabrita, tenía un costado, a la vez, complicado y gracioso. Porque, en realidad, nadie en el mundo sabe qué es el “edbita”. A juzgar por el contexto, tal vez Kirchner se refería al ebitda, que es el acrónimo de la expresión “Earning before interest, taxes, depreciations and amortizations” (ganancias antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones).

Se trata de un desliz menor y disculpable, porque el concepto estaba bien explicado en castellano. Además, a mucha gente le sucede que cancherea y queda pagando. El problema se agravaría, en cambio, si ese pequeño error revelara que la ex presidenta presume de saber mucho de Economía, cuando no tiene idea del asunto. Y sería mucho más grave aún si en función de esa ignorancia de base emprende batallas políticas o embate violentamente contra su propio gobierno. En sus últimas intervenciones, Kirchner ha dado señales de que eso es, precisamente, lo que está ocurriendo. Por eso, seguramente, varios economistas y periodistas que la han defendido en las situaciones más difíciles, empezaron tomar distancia y a manifestar cierta perplejidad frente a sus intervenciones.

He aquí un listado, para nada exhaustivo, de las últimas incongruencias vicepresidenciales:

1. Durante el discurso del lunes, Kirchner sostuvo que ella defendió las reservas argentinas al imponerle a empresas con balance comercial negativo, que desarrollaran proyectos para exportar. El miércoles insistió con ese tema al citar una nota periodística que destacaba la experiencia supuestamente virtuosa de la empresa Newsan. Más allá de ese caso, que merece un análisis más exhaustivo y sobre el cual hay versiones contrapuestas, tal vez corresponda analizar qué pasó con las exportaciones y las importaciones durante la gestión de CFK: no fijarse en pequeños detalles sino en el cuadro general. Los datos del Banco Central indican que, a un valor 100 para 2004, las exportaciones -en cantidades- apenas treparon a 104 para el 2015. Las importaciones, en cambio, aumentaron –también en cantidades- a 242 en el 2011. Los resultados de su gestión en términos de defensa de las reservas, y por lo tanto de la soberanía nacional, fueron muy malos. Es criterioso entonces que otros funcionarios eviten repetir esa experiencia fallida. Pero CFK sostiene que, como usó la lapicera, tuvo éxito; y arma un escándalo cuando no aplican sus recetas. Hay allí un pequeño problemita para todos y todas.

2. Pero los problemas apenas comienzan. El lunes pasado, Cristina Kirchner dijo: “En el ranking de países evasores, de países donde la evasión es muy importante, Argentina ocupa el tercer puesto. En nuestro país la recaudación representa el 28 del PBI cuando debería representar el 45 del PBI. El primer país es Guyana. El segundo lugar del podio está ocupado por Malta, que no es una cerveza ni una marca ni nada… Y el tercero Argentina. Sí. Tercer país evasor en el mundo, junto a Zambia, a Pakistán y no me acuerdo a qué otro país más”.

La historia de cómo CFK llega a esos números es impactante. Unos días antes del acto de Avellaneda, el Instituto Patria difundió un trabajo donde están los datos que nutren a la vice. Ese estudio concluye que, de existir “un eficaz control tributario”, la recaudación aumentaría un 60 por ciento y representaría un 45 por ciento del PBI en lugar del 28 actual. Eso mismo repitió Cristina. Para obtener esas conclusiones, “el Patria” se apoyó en un estudio realizado por la Universidad de las Naciones Unidas, sobre una base de datos del FMI.

Lo que no dicen “el Patria” ni la Vicepresidente es que todos los datos ¡¡¡corresponden al año 2013!!!!. Es decir, que la incapacidad de recaudar como corresponde se debería a su Gobierno y no al actual. El pequeño detalle da sustento a una frase que pronunció esta semana el periodista Alejandro Bercovich: “Se está asesorando con economistas del fondo de la ola”. ¿No lo vieron? ¿Lo ocultan? El cuadro puede verse a continuación: allí, en el encabezado, se lee claramente a qué año pertenecen los datos.

Todos los años, varios organismos internacionales de primer nivel -el Ciat, la Cepal, el BID y la Ocde- elaboran un trabajo llamado “Estadísticas tributarias en América Latina y el Caribe”. El 27 de abril difundieron el correspondiente al período 2010/2020. Los datos de ese informe son brutalmente distintos a los que presentó la Vicepresidenta. En principio, la Argentina aparece como el tercer país que recauda más impuestos como porcentaje del PBI en la región. La Argentina recauda el 29,3 por ciento del PBI, 8 puntos más que el promedio de los países de América Latina y el Caribe. Ese estudio informa que los países de la OCDE recaudan 33 puntos del PBI, ¡doce menos de los que Cristina cree que podrían recaudar la Argentina! ¿De dónde sacaran en “el Patria” esas conclusiones que ella repite? ¿Del edbita?

O sea que, en base a datos que revelarían cómo recaudaba el gobierno que ella presidía 2013, la Vicepresidenta denunció como inoperantes o cobardes a los actuales ministro de Economía, titular de la AFIP y presidente del Banco Central , y pidió sus remociones. Al mismo tiempo, acaba de colocar al frente de la aduana a Guillermo Mitchell, que era el número 2 de la AFIP cuando, según el estudio en el que se apoya el instituto Patria, se recaudaba tan mal. La casa está en orden.

3. Los problemas se profundizan. Luego de su salida del Ministerio de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas presentó una carta de renuncia muy crítica hacia la política energética del Gobierno, por la que responsabilizaba a la Vicepresidenta. Horas después, la empresa estatal involucrada, Enarsa, le contestó a Kulfas. Esa respuesta fue respaldada por Cristina, quien la subió a sus redes para darle una máxima difusión. Allí aparece una frase que mezcla el surrealismo con la psicodelia: “Es miópico (sic) sostener que la importación de energía debilita a las reservas internacionales del país”. Ningún economista, de la línea teórica que fuere, podrá entender jamás cómo alguien escribió semejante cosa. ¿De dónde supondrá la Vicepresidenta que salen los recursos para pagar las importaciones? Si alguien realmente cree que importar energía no debilita las reservas, tal vez no se preocupe cuando su país pierde la soberanía energética, que fue exactamente lo que ocurrió cuando Kirchner gobernaba.

Matías Kulfas (Maximiliano Luna)Matías Kulfas (Maximiliano Luna)

4. A principios de mayo, Cristina dio el primer discurso en el que desarrolló su teoría sobre cómo se combate la inflación, en base a su propia experiencia. Dijo entonces: “Tuvimos una devaluación en enero de 2014 y la inflación se nos fue a 38. Pero al año siguiente la bajamos a 24 o 25″. Esa frase ofrece varios flancos. El primero es que se trata de un recorte que omite lo central. Lo que en realidad ocurrió con la inflación desde que Cristina asumió en 2007 no fue, precisamente, que “la bajamos”. En 2006, antes de que ella asumiera, los precios en la Argentina habían subido un 9,8 por ciento. Pocos años después, como reconoce Cristina, habían trepado a casi un cuarenta por ciento. La mala praxis produjo el regreso de la inercia inflacionaria, erradicada en los años noventa mediante la convertibilidad. No había vuelto ni siquiera luego de la trágica ruptura de ese régimen. Pero además, la razón por la que en 2015 hubo menos inflación que en el 2014 no tiene nada que ver con la lapicera de Cristina: simplemente, en 2014 el Gobierno devaluó y al año siguiente no. Lo que parece una discusión histórica tiene efectos determinantes sobre el presente. Porque, contra toda evidencia, ella cree que efectivamente triunfó contra la inflación gracias a la administración de la puja distributiva y entonces recomienda medidas similares a las que, en realidad, causaron el problema.

5. En ese mismo giro, Cristina permite recordar tal vez la única medida significativa que tomó durante su mandato contra la inflación. “Tuvimos una devaluación en enero de 2014 y la inflación se nos fue a 38. Pero al año siguiente la bajamos a 24 o 25″, dijo. El problema de ese ejemplo es que en ese año, el 2014, la inflación oficial, que informó su propio Gobierno, había sido del 23 por ciento y no del 38, ¡15 puntos menos de lo que Cristina reconoce ahora! Esa diferencia se explica porque el Gobierno de Cristina Kirchner, durante largos ocho años, mintió sobre la inflación. Eso logró el milagro de bajar la inflación, que ella recuerda con orgullo, mientras, al mismo tiempo, subían los precios, un detalle que ella olvida.

6. El discurso del lunes tuvo otro gran momento. La Vicepresidenta dijo que todo proceso inflacionario fue precedido por un gran endeudamiento. Para defender esa idea apeló a dos ejemplos: la inflación de la década del 80 que sucedió al endeudamiento producido durante la dictadura, y la actual, que es posterior al endeudamiento de la gestión macrista. La historia ofrece dos contraejemplos muy recientes. El primero es el de la década del 90, cuando la deuda crecía a paso rápido mientras había deflación. El segundo es autobiográfico. Antes de la asunción de CFK, Nestor Kirchner no había endeudado a la Argentina sino, todo lo contrario, la había desendeudado. Entonces: ¿por qué entonces con ella volvió la inflación? Esa pregunta es el elefante del que nunca se habla en los discursos de la Vicepresidenta, pero que puede ver cualquiera que no sea un believer: con ella volvieron la inflación, la restricción externa, la pérdida de la soberanía energética, los déficits gemelos. ¿No debería explicar algo de eso en lugar de presentar como una serie de triunfos lo que, en realidad, fue una cadena de derrotas?

Cristina Kirchner y Alberto Fernandez (Franco Fafasuli)Cristina Kirchner y Alberto Fernandez (Franco Fafasuli)

7. Durante sus últimos discursos, la Vicepresidenta elogió al capitalismo chino, en comparación con el norteamericano, porque incluyó muchas más personas en el mercado, y las sacó de la pobreza. Al mismo tiempo, reclamó aumentos de salarios en la Argentina. Cualquier conocedor superficial del proceso de desarrollo chino, sabe que ese proceso tan espectacular tuvo entre sus rasgos centrales a los salarios bajos. Empresas de todo el mundo se radicaron, entonces, en China para aprovechar esa ventaja. CFK admira la manera en que se desarrolló China pero recomienda lo contrario para la Argentina. ¿Cómo se juntarán las dos ideas? Misterio.

8. En septiembre del año pasado, luego de la debacle oficialista en las primarias, la Vicepresidenta difundió una carta en la que adjudicaba el resultado electoral a un supuesto plan de ajuste del Gobierno. Un ajuste implica que el Estado gaste menos que un año antes. En agosto de 2021, sin embargo, se gastó 66 por ciento más que el mismo mes del año anterior, una diferencia que superaba con creces a la inflación. “Tiene razón Guzmán. No hubo ajuste”, explicó por entonces Alfredo Zaiat, tal vez el periodista más elogiado por CFK en sus discursos.

9. En la misma carta, la ex presidenta había dicho que este Gobierno tiene más reservas que el suyo para enfrentar la presión cambiaria. Su ex viceministro de Economía, Emmanuel Álvarez Agis, explicó que en 2009 Cristina disponía de 45 mil millones de dólares de reservas. En el momento en que Cristina escribió su carta había solo 9 mil millones. ¡Cinco veces menos! De esa magnitud suelen ser los errores de la Vicepresidenta. No se trata solo de confundir ebidta con edbita.

10. La relación de Cristina Kirchner con los números, en realidad, siempre fue complicada. El ejemplo que mejor permite entenderlo es lo que ocurrió con la resolución 125. Esa medida reestructuró el esquema de relaciones políticas y humanas en la Argentina. Muchas familias y amistades se rompieron en ese momento. El peronismo se dividió. Durante siete años, ella agredió a quienes señalaron que aquella medida era un error político y, sobre todo, técnico, de la misma manera que agrede ahora a quienes no acuerdan con su mirada. En el año 2015, durante la campaña electoral por la jefatura de Gobierno porteño, Cristina admitió que la resolución 125 tenía, efectivamente, un problema de cálculos. Por entonces, Martín Lousteau encabezaba una lista opositora. “Ahí está el que nos hacía mal los números de la 125″, dijo Cristina. Finalmente, había llegado el reconocimiento del error. Tardísimo. El daño ya se había producido.

Es muy difícil entender por qué una persona tan inteligente como Cristina Kirchner pifia tanto en un tema central. ¿Pifia o miente? ¿En qué medida cree lo que dice o dice lo que cree que le conviene? Nadie puede responder esas preguntas. Lo cierto es que tantos errores de diagnóstico, y de tanta magnitud, explican muchos de los pesares que viven los argentinos. Gobernar no es solo una cuestión de números, pero los números importan mucho. Si son incorrectos, o si se los interpreta mal, se puede hacer mucho daño.

Claro, se trata de un punto de vista. Como todo. Máximo, el hijo de la vice, hace un tiempo defendió una visión alternativa con una reflexión deslumbrante: “Una cosa son los números y otra el bolsillo de la gente”.

Eso dijo.

Y tiene razón.

Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.

 

 

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¿POR QUÉ VOLODÍMIR ZELENSKI CREE QUE ESTA SEMANA ES “HISTÓRICA” PARA UCRANIA?

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El presidente ucraniano advierte sobre “una mayor actividad hostil” de Rusia ante una “semana histórica” para Ucrania. Según él, se aguarda que el Consejo Europeo apruebe la candidatura de Kiev a sumarse a la Unión Europea.

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, ha advertido de que “debe esperarse una mayor actividad hostil por parte de Rusia y su presidente Vladimir Putin, ante esta “semana histórica”, de cara a la decisión del Consejo Europeo sobre la candidatura de Kiev a adherirse a la Unión Europea (UE).

“Ya tenemos una decisión positiva de la Comisión Europea y a finales de semana habrá una respuesta del Consejo Europeo. Creo que es obvio para todos que desde 1991 ha habido pocas decisiones tan clave para Ucrania como la que esperamos ahora”, explicó.

“Estoy convencido de que sólo una decisión positiva beneficia los intereses de toda Europa“, dijo, antes de resaltar que estas “actividades hostiles” de Rusia “no sólo estarán dirigidas contra Ucrania, sino también contra otros países europeos“.

Así, ha incidido en que las autoridades ucranianas “se están preparando”. “Advertimos a los socios“, señaló, al tiempo que manifestó que “los ocupantes están acumulando fuerzas en dirección a Járkov y en la región de Zaporiyia“.

“Continúan los intensos combates en el Donbás. El Ejército ruso usa el mayor número de artillería ahí, con el mayor número de fuerzas ofensivas, pero Severodonetsk, Lisichask, Avdiivka, Krasnohorivka y otros puntos calientes resisten”, agregó.

“Nuestro pueblo es así. Están aguantando. Nuestro Ejército está aguantando. Estoy agradecido a todos aquellos cuya fuerza de hoy significa victoria mañana”, manifestó el mandatario ucraniano en un discurso, según la transcripción facilitada por la Presidencia a través de su página web.

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