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El mapa de cargos de Alberto Fernández: cómo repartió el poder entre sus aliados

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Mapa de designaciones: cómo el Presidente repartió el poder entre sus aliados Fuente: LA NACION – Crédito: Silvana Colombo
Matías Moreno 

Para evitar tensiones con las distintas tribus de aliados del Frente de Todos, Alberto Fernández tuvo que hacer equilibrio a la hora de repartir los cargos del nuevo gobierno.

A un mes de su asunción, continúan las negociaciones por los “ravioles” de los ministerios que permanecen vacantes. Pero el Presidente ya oficializó decenas de nombramientos en el Estado para retribuirles el apoyo a sus principales socios: Cristina Kirchner, Sergio Massa y los gobernadores e intendentes bonaerenses del PJ. También hubo guiños a los gremios, los movimientos sociales y Roberto Lavagna.

Albertistas: administración y economía

Al diseñar su esquema de gestión, Fernández reservó los lugares centrales de la administración nacional para dirigentes de su extrema confianza. Es el caso del secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz, con poder ascendente en la Casa Rosada. O del jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, “alter ego” del Presidente, y la secretaria de Legal y Técnica, Vilma Ibarra, una escudera de Fernández. Otros “albertistas” ocupan cargos sensibles: Matías Kulfas (Producción); Marcela Losardo (Justicia); Felipe Solá (Cancillería) y Claudio Moroni (Trabajo). En el área económica también hay hombres cercanos al Presidente, como Miguel Pesce (Banco Central) y Guillermo Nielsen (YPF).

El nuevo reparto de poder
El nuevo reparto de poder Fuente: Reuters – Crédito: Agustín Marcarian

Cristinismo: las cajas y la Justicia

Cristina Kirchner, principal aliada de Fernández, no solo acumuló poder en el Congreso. La vicepresidenta también tiene representantes en el Gabinete, como Eduardo De Pedro (Interior), Agustín Rossi (Defensa) o Juan Cabandié (Ambiente), y ostenta el dominio de las cajas más importantes del Estado. En paralelo, ganó influencia en áreas clave de la Justicia y de inteligencia.

En el reparto de cargos, La Cámpora se quedó con la conducción de PAMI, donde manda Luana Volnovich, y la presidencia de Aerolíneas Argentinas, con Pablo Ceriani. En la órbita de la AFIP, la exsenadora Virginia García tomó las riendas de la Dirección General Impositiva (DGI). En tanto, Laura Alonso fue designada secretaria de Inclusión Social; María Florencia Carignano, directora nacional de Migraciones, y Josefina Kelly Neila, como secretaria en el Ministerio de las Mujeres, a cargo de Elizabeth Gómez Alcorta, exabogada de Milagro Sala.

La agrupación que lidera Máximo Kirchner también tendría en sus manos el Correo Argentino, con el eventual arribo de Vanesa Piesciorovski.

La Cámpora ganó poder en el nuevo gobierno
La Cámpora ganó poder en el nuevo gobierno Fuente: LA NACION – Crédito: Daniel Jayo

Además de los camporistas, otros leales a Cristina Kirchner volvieron a ocupar altos cargos en el Estado con Fernández, como Mercedes Marcó del Pont (AFIP), Alejandro Vanoli (Anses), Carlos Zannini (Procuración del Tesoro) y Martín Sabbatella (Acumar).

El kirchnerismo también ubicó a sus espadas en áreas estratégicas. Martín Mena es el número dos de Losardo en la cartera de Justicia y Cristina Caamaño quedó al frente de la intervención de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI). Además, Gerónimo Ustarroz desembarcó en el Consejo de la Magistratura, Félix Crous fue seleccionado para encabezar la Oficina Anticorrupción (OA) y Mariana Quevedo, para ser vicetitular de la Unidad de Información Financiera (UIF).

Massismo: Transporte y Aysa

Sergio Massa, que preside la Cámara de Diputados, recuperó terreno en el armado de Fernández durante las últimas semanas. Poco antes de la asunción, había perdido influencia por el descarte de Diego Gorgal en Seguridad. Pero el Presidente lo premió poco después con la elección de Mario Meoni para conducir el Ministerio de Transporte, un botín preciado, y la designación de Malena Galmarini como titular de Aysa.

Sergio Massa se quedó con el ministerio de Transporte y la conducción de Aysa
Sergio Massa se quedó con el ministerio de Transporte y la conducción de Aysa Fuente: LA NACION – Crédito: Fernando Massobrio

Con la llegada de Meoni, el tigrense pisó fuerte en la cartera de Transporte. Varios dirigentes massistas quedaron al frente de puestos importantes del organigrama: Martín Marinucci (Trenes Argentinos); Damián Contreras (Desarrollo de Capital Humano Ferroviario); Ricardo Lissalde (Administración de Infraestructura Ferroviaria S.E.); y José Arteaga (CNRT).

A su vez, Massa exhibe a Diana Saiegh, presidenta del Fondo Nacional de las Artes, y Javier Faroni, director en Aerolíneas Argentinas. Si bien aún no se oficializó, Claudio Ambrosini, asesor e histórico vocero del tigrense, presidiría el Enacom y Mónica Litza sería vice del Correo Argentino.

PJ: Agricultura, Minería y Obras Públicas

Como Massa, los gobernadores del PJ recuperaron espacio y se quedaron con algunos casilleros, pero tuvieron mucho menor injerencia que Cristina. Luis Basterraligado a Gildo Insfrán (Formosa), fue nombrado ministro de Agricultura. Y Sergio Uñac (San Juan) logró colocar a Alberto Valentín Hensel como secretario de Minería, y a Sylvia Gimbernat, como subsecretaria de Política Minera.

Juan Manzur (Tucumán), quien pretendía influir en el área de Salud, puso a Jorge Neme como secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería.

Malena Galmarini y Gabriel Katopodis
Malena Galmarini y Gabriel Katopodis Fuente: LA NACION – Crédito: Santiago Filipuzzi

En tanto, Gustavo Bordet (Entre Ríos) ubicó a Enrique Cresto como titular del Ente Nacional de Obras Hídricas y de Saneamiento (Enhosa). Y dos hombres ligados al senador cordobés del PJ, Carlos Caserio, desembarcaron en la cartera de Meoni: Walter Saieg (Secretario de Gestión de Transporte) y Gabriel Bermúdez (Subsecretario de Transporte). Bermúdez era funcionario de Juan Schiaretti (Córdoba).

En el Ministerio de Turismo hay representantes de Catamarca y Santiago del Estero, como Yanina Martínez (secretaria de Promoción Turística) y Ricardo Sosa (secretario ejecutivo del INPROTUR). La gobernadora de Santa Cruz, Alicia Kirchner, tiene alfiles en Desarrollo Social, como Mirta Soraire o Gabriel Lerner.

Entre los intendentes bonaerenses del PJ que llegaron a la Casa Rosada se destacan Gabriel Katopodis, ministro de Obras Públicas, y Leonardo Nardini, vice de Aysa. La inclusión de Katopodis, contó Fernández en una entrevista con El Cohete a la Luna, fue consultada con Cristina Kirchner.

Lavagna: Indec y Banco Central

En el diseño de su gobierno, Fernández le hizo guiños a Lavagna, a quien tienta para presidir el Consejo Económico Social. Convocó a Marco Lavagna para que se siente en el sillón del Indec, y Zenón Biagosch, del riñón del exministro, en el directorio del Banco Central. Hay más casos: Rodolfo Gil será embajador en Portugal, y Matías Tombolini, excandidato porteño del lavagnismo, quedó como vice del Banco Nación. Cerca de Lavagna niegan que haya negociado cargos con Fernández a cambio de apoyo legislativo. En el nuevo organigrama del Estado también aparecen varios randazzistas.

Gremios: influencia de Los Gordos

El reparto de cargos entre los sindicatos fue pobre y dispar, aunque hubo un sector claramente favorecido: Los Gordos, que lideran Héctor Daer, jefe de la CGT, y el mercantil Armando Cavalieri, ambos rivales internos de Moyano. Ubicaron a Alberto Tomassone, abogado del Sindicato de Empleados de Comercio, como virtual número dos de Moroni en Trabajo. En otro cargo estratégico de esa cartera, como la Dirección de Asociaciones Sindicales, el taxista Omar Viviani puso a Mónica Rissotto, abogada de su sindicato. A la CGT le hubiera gustado influir más en la conducción de la Superintendencia de Servicios de Salud, que administra los fondos de las obras sociales, y a Moyano, en particular, en el área de Transporte.

Del entorno de Víctor Santa María, jefe de los encargados de edificios, están Nicolás Trotta (Educación), Francisco Meritello (Medios y Comunicación Pública) y el candidato para presidir la UIF, Carlos Cruz.

Movimientos Sociales: lugares en el Gabinete

Por último, Fernández también les hizo lugar a las organizaciones sociales, privilegiando al Movimiento Evita. Dos referentes de esa agrupación fueron designados en el Gabinete: Emilio Pérsico, secretario de Economía Social, y Fernando “Chino” Navarro, secretario de Relaciones Parlamentarias. Daniel Menéndez, de Barrios de Pie-Somos, asumió como subsecretario de Promoción de la Economía Social y Desarrollo Local. Edgardo Depetri, dirigente del Frente Transversal, ocupa la subsecretaría de Obras Públicas y Miguel Gómez, la secretaría de Agricultura Familiar. En cambio, Juan Gabrois (Patria Grande) se mostró molesto por no haber tenido espacio en el Gabinete.

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El Macri que se atrincheró en el Bapro

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El gobernador Axel Kicillof designó a Juan Cuattromo para conducir al entidad financiera de la provincia pero el intendente de Vicente López dilata el llamado a una asamblea de accionistas para designar las nuevas autoridades.
Imagen: Sandra Cartasso

A casi cuarenta días de la asunción de Axel Kicillof como gobernador de la provincia de Buenos Aires, la designación del nuevo directorio del Grupo Banco Provincia SA (Bapro) que preside Jorge Macri deberá seguir esperando. El flamante presidente del Banco Provincia, el economista Juan Cuattromo, acusa al intendente de Vicente López de pretender aferrarse a su segundo cargo ejecutivo –por el que cobra 300 mil pesos mensuales– y lo intimó a convocar a la asamblea de accionistas para que acepte las renuncias del directorio y se pueda avanzar en la renovación de autoridades. Desde el entorno del primo del ex presidente Mauricio Macri, quien a partir de la dura derrota de María Eugenia Vidal en las urnas busca erigirse como líder de Juntos por el Cambio en la provincia, niegan cualquier irregularidad: dicen que el procedimiento se inicia con el pedido que Cuattromo hizo el miércoles y que Macri ya convocó para el martes próximo al directorio del Bapro, que ahora deberá llamar a asamblea.

El Bapro es un conglomerado de empresas que incluye a Provincia Seguros, Provincia Leasing, Provincia Fondos, Provincia Vida, Provincia Mandatos, Provincia Bursatil, Provincia ART y Provincia NET. El banco es propietario de las acciones del grupo, que Macri preside desde el comienzo de la gestión de María Eugenia Vidal como gobernadora, pese a las acusaciones de incompatiblidad por desempeñarse al mismo tiempo como intendente de Vicente López, distrito que gobierna desde 2011 y donde acaba de ser reelecto por segunda vez. El hombre fuerte de Juntos por el Cambio en la provincia también fue cuestionado desde el comienzo de su gestión por otorgar créditos preferenciales a las empresas constructoras del primo Angelo Calcaterra (Iecsa) y del amigo del alma Nicolás Caputo (Caputo SA), y a la firma de ropa del cuñado del ex presidente Macri, Daniel Awada (Cheeky).

Cuattromo, un joven economista surgido de la Universidad de José C. Paz que había acompañado a Kicillof durante su gestión en el gobierno de Cristina Fernández, asumió la presidencia del Banco Provincia el 20 de diciembre último. Como propietario de las acciones de BAPRO, el banco ejerce los derechos políticos del grupo empresario y su directorio tiene entre sus facultades la de designar a las autoridades (presidente, vice y siete directores). El 9 de diciembre, un día antes de los cambios de gobierno, el directorio que también integra José Rodríguez Larreta (hermano del jefe de gobierno porteño) puso sus renuncias a disposición de los accionistas del banco, según consta en un acta difundida desde el entorno de Macri. El cuestionamiento desde el Frente de Todos apunta a que las renuncias no son efectivas hasta que esa asamblea de accionistas las aprueba y que transcurrido más de un mes del nuevo gobierno Macri no la convocó. Esa es la razón por la que Cuattromo lo intimó a hacerlo en un plazo máximo de diez días.

Fuentes allegadas a Macri, por su parte, aseguran que “no hay demora ni atrincheramiento”. Explican que las renuncias se presentaron el 9 de diciembre y que recién el miércoles último, 15 de enero, recibieron la nota de Cuatrommo solicitando que el directorio convoque a la asamblea de accionistas. Ese pedido formal, sugieren, es condición necesaria para iniciar el proceso. A partir del pedido, Macri fijo para el martes próximo la fecha de la próxima reunión del directorio, que continúa en funciones a 40 días de haber presentado sus renuncias.

PAGINA 12

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Designan a Claudio Ambrosini como presidente del ENaCom

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Claudio Ambrosini fue designado como presidente del ENaCom. Trabajó junto a Carlos Grosso, Carlos Ruckauf y ahora milita junto a Sergio Massa. Ambrosini ocupó uno de los cargos en el directorio del organismo como representante parlamentario por la minoría del Frente Renovador. En el mismo decreto se nombra a Raúl Gonzalo Quilodrán Llamas y a Gustavo Fernando López como directores del Ente

Ente Nacional de Comunicaciones
Decreto 64/2020
DCTO-2020-64-APN-PTE – Designaciones.
Ciudad de Buenos Aires, 15/01/2020

Visto el artículo 99 inciso 7 de la Constitución Nacional

El Presidente de la Nación Argentina
Decreta:
Artículo 1°.- Dáse por aceptada, a partir del 31 de diciembre de 2019, la renuncia presentada por el señor Claudio Julio Ambrosini (D.N.I. N° 13.656.599) al cargo de Director del Ente Nacional de Comunicaciones (ENaCom), organismo descentralizado en el ámbito de la Secretaría de Innovación Pública de la Jefatura de Gabinete de Ministros.

Artículo 2°.- Dáse por designado, a partir del 2 de enero de 2020, al señor Claudio Julio Ambrosini (D.N.I. N° 13.656.599) en el cargo de Presidente del Directorio del Ente Nacional de Comunicaciones (ENaCom), organismo descentralizado en el ámbito de la Secretaría de Innovación Pública de la Jefatura de Gabinete de Ministros.

Artículo 3°.- Dáse por designado, a partir del 2 de enero de 2020, al Licenciado D. Raúl Gonzalo Quilodrán Llamas (D.N.I. N° 27.175.143) en el cargo de Director del Ente Nacional de Comunicaciones (ENaCom), organismo descentralizado en el ámbito de la Secretaría de Innovación Pública de la Jefatura de Gabinete de Ministros.

Artículo 4°.- Dáse por designado, a partir del 2 de enero de 2020, al Doctor Gustavo Fernando López (D.N.I. N° 12.924.559) en el cargo de Director del Ente Nacional de Comunicaciones (ENaCom), organismo descentralizado en el ámbito de la Secretaría de Innovación Pública de la Jefatura de Gabinete de Ministros.

Artículo 5°.- Comuníquese, publíquese, dése a la Dirección Nacional del Registro Oficial y archívese. 
Fernández – Santiago Andrés Cafiero

Publicó la LetraP en 2016:
El operador de todos los peronismos que Massa sentó en un sillón clave del Gobierno
Por: Diego Genoud
Claudio Ambrosini asumió como director del ENaCom, el organismo que creó Macri para sepultar a la Afsca. De Grosso al líder del Frente Renovador, pasando por Ruckauf, perfil de un monje negro.

A través de Claudio Ambrosini podría contarse la historia del peronismo en el último cuarto de siglo. Después de varias postergaciones, el jefe de prensa de Sergio Massa se sentó finalmente en un sillón delEnte Nacional de Comunicaciones (ENaCom)en nombre de la oposición. Ya forma parte del directorio que comanda el macrista publicitario Miguel De Godoy y que integran la radical PRO Silvina Giudici, el ex directivo de Telefé Heber Martínezy el ex asesor de Margarita Stolbizer Alejandro Pereyra.

La designación de Ambrosini es un eslabón más de la rara convivencia entre Massa y Mauricio Macri, pero difiere de otros casos en los que los miembros del Frente Renovador dieron el salto a la administración pública y abandonaron al ex jefe de Gabinete de Cristina Kirchner. Ambrosini actuará en nombre de Massa y el tiempo dirá si logra influir en la política de comunicación del Gobierno o si asume un rol meramente testimonial. Su nombramiento contó con el aval de dos viejos amigos suyos: De Godoy y el secretario de Comunicación Pública de la Presidencia, Jorge Grecco.

De 58 años, Ambrosini es conocido por los periodistas de política, los productores de televisión y los directivos de medios de comunicación, pero su nombre es intrascendente para los cinco millones de personas que votaron a Massa en las presidenciales de octubre pasado. Vive en el country Highland, juega al tenis tres veces por semana y carga con un stend resultado de un preinfarto. Su historia con la política y el peronismo se remonta hacia los tempranos años noventa, cuando se incorporó a la agencia de comunicación que su cuñado, Alejandro Ferreyra, tenía con Gabriel Hochbaum, otro intrépido operador que con los años llegaría a convertirse en mano derecha de Daniel Vila y José Luis Manzano en el Grupo América.

Ambrosini se había criado en una familia politizada y había estudiado periodismo. Con esas credenciales, le alcanzaba para lanzarse al mar de la comunicación política. La consultora que su cuñado compartía con Hochbaum duró poco, pero el vocero de Massa encontró muy rápido su segunda oportunidad.

Fue en 1991, el año en que Carlos Menem presentaba en sociedad el plan de convertibilidad y buscaba en la economía las bases de su fortaleza política. A Menem no le interesaba la ciudad de Buenos Aires, el territorio en el que el intendente porteño, Carlos Grosso, necesitaba un candidato para pelear las legislativas de ese año. El elegido para testearse en las urnas fue el entonces embajador en Italia, un peronista criado en el sindicato del Seguro que había debutado en política dos décadas atrás como ministro de Trabajo de un gobierno tenebroso, el de María Estela Martínez de Perón. En el arranque de la nueva era, Carlos Ruckauf había sido enviado a Roma por Menem pero extrañaba Buenos Aires. Volvió encantado para encabezar la boleta del PJ.

Ambrosini se había asociado ya en una nueva consultora, Comunica S.A., junto a tres hombres del peronismo comunicacional: Antonio “Tony” Zucco, Eduardo Roust –más tarde, vocero de Alberto Fernández durante el ciclo kirchnerista- yJulio Macchi, por entonces jefe de prensa del PJ de la Capital Federal.

Convocado por Macchi, en poco tiempo Ambrosini se dedicaría a moldear el primer candidato de su vida en los estudios de televisión. Le alumbraría un mundo nuevo: ir a comer fideos los domingos a la noche con Tato Bores, almorzar ante las cámaras con Mirtha Legrand y pasear por programas como el de Susana Giménez, donde la sola sonrisa de Ruckauf bastaba para ganar votos y evitar preguntas.

La campaña no alcanzó para derrotar a Fernando de la Rúa en los comicios, pero sí para debutar como diputado nacional y dar el primer paso de una carrera que sería vertiginosa y explosiva. Un año y medio después, Ruckauf ya era ministro del Interior de Menem y frecuentaba la residencia de Olivos. Ambrosini todavía recuerda que estaba en la Casa Rosada junto al entonces secretario de Legal y Técnica, Carlos Corach, el día en que el edificio de la AMIA voló por los aires y causó 85 muertes. Años más tarde, Corach y Ruckauf serían denunciados por familiares de las víctimas como responsables del encubrimiento del atentado, algo que no impediría que continuaran con roles destacados. Ruckauf fue candidato a vicepresidente de Menem en 1995, tocó la campanita en el Senado y un tiempo después rompió su relación con el riojano para acercarse al otro vértice del poder peronista en aquella era,Eduardo Duhalde. Como antes con Duhalde, a Menem le disgustaba el protagonismo de un vicepresidente que se destacaba por usurparle la residencia de Olivos durante sus viajes al exterior.

Mano durísima. En 1999, vendría la campaña en la provincia de Buenos Aires y una muestra de que Ruckauf quería hacer historia con la chapa desheriff. El candidato peronista le terminó ganando a Graciela Fernández Meijidecon una consigna de época fríamente calculada, que todavía resuena: meter bala a los delincuentes. Casi 15 años después, el renovador Massa adoptaría el manual de Ruckauf como parte de su estrategia de campaña y también llegaría lejos. Hilo conductor ineludible, Ambrosini fue parte de aquella epopeya que resultaría traumática.

Con Macchi como secretario de Medios y Roust como mano derecha conformaban un trípode que se conocía de memoria y se encargaba de la comunicación de la provincia. Ambrosini jugaba al futbol en La Plata los miércoles y tenía un asiento en el helicóptero de la gobernación junto a Ruckauf, el hijo del mandatario, Germán, y su histórico custodio, Adrián Falduto. Las anécdotas que recuerdan el trato preferencial que le daba el gobernador incluyen haber bajado a varios ministros del vuelo para subir a Claudio.

El subsecretario de Medios pagó sus costos personales: un preinfarto lo sorprendió en el año 2000, cuando cruzaba desde la gobernación hacia el despacho del vicegobernador Felipe Solá. En materia de medios y de imagen pública todo daba la sensación de ir bien pero, por abajo, la provincia ardía. Hoy, hasta Ambrosini coincide: Ruckauf era un producto de los medios y tenía limitaciones políticas que resultarían letales. El estallido de 2001 y la fuga instantánea del gobernador sellaron su partida de defunción política. Ruckauf ni siquiera le contó a su círculo íntimo que pensaba renunciar. Fue el popularFabián Doman –entonces agregado de prensa de la embajada argentina en Estados Unidos- el que llamó a Ambrosini desde Washington para advertirle que ahí ya se decía que Ruckauf abandonaba. El político de la sonrisa de oro creyó que huir del sillón que hoy ocupa María Eugenia Vidal hacia el Palacio San Martín para asumir como canciller de Duhalde lo pondría a salvo de la debacle de la clase política. Un error fatal.

En su descargo hay que mencionar que el ex gobernador tenía buen ojo. Los que lo conocieron de cerca afirman que, cuando su carrera expiraba, alumbró a tres jóvenes con proyección: Horacio Rodríguez Larreta, Martín Redrado ySergio Massa. Los tres habían trabajado cerca de él, pero sería el futuro intendente de Tigre el que se llevaría a Ambrosini, el disco rígido de Ruckauf. “Vos protegelo a Massa. Va a ser el presidente de los argentinos”, dicen que le dijo sin precisar la fecha.

Mesa chica. Claudio lleva casi 14 años al lado de Sergio, primero como gerente de Comunicaciones de la Anses en su doble rol de nexo con los medios y firmante de las cartas en las que el organismo respondía las quejas de jubilados que publicaban los diarios. Después, en la intendencia de Tigre, en la jefatura de Gabinete y en el armado del Frente Renovador.

El flamante director de Enacom estaba en la cima de Machu Pichu –escoltando al todavía canciller Ruckauf- cuando recibió el llamado de Massa para que trabajara con él. Se habían conocido tres años atrás, cuando Ambrosini era subsecretario de Medios de la provincia y Massa, un diputado provincial que pedía fondos para su campaña en Tigre.

Para los más distantes, Ambrosini y Massa son inseparables y juegan el mismo partido. Otros ven una relación de afecto y respeto que –para pervivir en el tiempo- precisa de distancia y, sobre todo, de paciencia. En 2014, con el vértigo de una campaña que empezaba a hacerse cuesta arriba, Massa incorporó una camada de periodistas al equipo de prensa que lideraban Ambrosini y Santiago García Vázquez: Daniel Juri, Juan Caruso, Enrique “Quique” Mouján, Ernesto Conti y María Laura Anselmi. Todos cumplieron su función y se fueron en mejores o peores términos.

En la Torre de las Naciones de Tigre, la tensión se hizo manifiesta con una decisión de Massa: relegar al equipo de prensa al piso 12 y quedarse solo en el 19, con un grupo de incondicionales. Aunque conservaba el acceso a las alturas, Ambrosini también debió descender. Pero cuando todos se fueron, él se quedó, junto a García Vázquez. Hoy sigue siendo una pieza fundamental en su construcción política e integra el círculo íntimo del candidato junto conMalena Galmarini y Ezequiel “Kelo” Melaraña, la sombra de Massa.

Su rol no se limita a la relación con los grandes medios ni a la coordinación del operativo frecuente en el cual los hombres del diputado despliegan sus propios micrófonos con el logo de los canales de noticias cada vez que habla el candidato. Ambrosini cultiva una relación personal con parte de la cúpula deClarín, incluidos el director de Relaciones Externas y ahora presidente del directorio, Jorge Rendo, y el gerente de Asuntos Regulatorios, Hernán Verdaguer. También, con el presidente de Telefónica Argentina, Luis Blasco. Son vínculos propios, que nacieron a la par del crecimiento de Massa, pero que lo trascienden.

Ambrosini es más que un jefe de prensa. En el Frente, que tiene su base en Tigre, admiten que en la campaña también se ocupaba de la recaudación de los municipios que aportaban al proselitismo renovador y de tareas domésticas como pagarle al chofer de la municipalidad la pila de tickets que le adeudaban en concepto de peajes.

Las similitudes entre Ruckauf y Massa no se agotan en Ambrosini. El líder del Frente Renovador también contó con el inestimable aporte de los medios de comunicación para convertirse en un político de alcance nacional. El encanto personal de Massa con los periodistas se suma al trabajo de Ambrosini o García Vázquez y -si todo eso fracasa- al infaltable llamado del diputado a los directivos del medio en cuestión. Sigue funcionando.

Como antes Ruckauf, Massa enarboló rápido la bandera de la lucha contra la delincuencia, despotricó contra “chorros y asesinos” y ganó votos subido a la ola de la mano dura que, sin embargo, también tiene su techo. Hay algo más que parece reeditar la historia. La relación de Massa con Macri es comparable a la que Ruckauf estableció con De la Rúa. Funciona como su principal aliado y repite que quiere que le vaya bien pero contiene en sí mismo una amenaza permanente para el Presidente.

La fábula del escorpión y la rana sobrevuela sus cabezas. En Tigre nadie piensa ni desea que Macri termine como De la Rúa. Mucho menos todavía que Massa siga a su manera los pasos del explosivo Ruckauf.

¿Quién es Quilodrán?
Luego de un breve paso como asesor de la Jefatura de Gabinete, el dirigente salteño Gonzalo Quilodrán fue nombrado director del Ente Nacional de Comunicaciones. Hasta ayer Quilodrán trabajaba en el entorno del jefe de Gabinete, desde donde se lo vio junto con otros dirigentes y legisladores salteños gestionando junto a intendentes de nuestra provincia en oficinas del Gobierno nacional.

“Vamos a revisar todos los puntos”
La confianza de Fernández y Cafiero para con el salteño se materializó en la nueva responsabilidad de Quilodrán en el organismo que tiene como misión “promover la plena inclusión digital, la pluralidad de voces, el acceso a la información y conducir el proceso de convergencia tecnológica creando condiciones para garantizar el acceso de todos los argentinos a los servicios de internet, telefonía fija y móvil, radio, postales y televisión”.

El salteño fue nombrado en el directorio de ENaCom junto a Gustavo López, exinterventor del ComFeR y presidente de Forja.
Fuentes: Señales, La LetraP, El Tribuno

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Alberto fue claro: que la provincia se arregle como pueda

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El presidente Alberto Fernández aseguró que «no está previsto» el «auxilio» a la provincia de Buenos Aires por el vencimiento de deuda y pidió «paciencia para encarar el problema».

En declaraciones televisivas realizadas esta noche, Fernández sostuvo que al gobernador bonaerense, Axel Kicillof, «lo trataban como el culpable» de la situación del distrito cuando «en verdad, los únicos culpables son los que destruyeron la economía en la provincia y la endeudaron como la endeudaron», en referencia a la gestión de Cambiemos.

El presidente advirtió además que que la «inercia inflacionaria severa» heredada de la administración anterior «va a dejar una secuela, por una cuestión de arrastre, para el 2020».

«Teníamos claro dónde nos metíamos, pero día a día aparecen nuevos problemas que no estaban expresados», sostuvo el mandatario en declaraciones al canal C5N, al reiterar que recibió un país «con muchas dificultades en lo económico y lo social».

Fernández ratificó hoy que su gobierno no tiene una «política de la denuncia, que fue lo que pasó en la gestión anterior», pero aclaró que «el que haya cometido un delito deberá responder» ante la justicia.

«Tenemos la idea de que tenemos que gestionar, y si en el hacer nos encontramos con que alguien ha cometido un delito, eso será denunciado», sostuvo el mandatario.

Reiteró que su gestión «revisará» en «marzo o abril» el ingreso de las jubilaciones, al advertir que la intención es «recomponer» el sistema previsional con una «tasa de actualización que sea acorde con la realidad económica del Estado argentino».

Además el mandatario indicó que el objetivo para trazar el nuevo esquema jubilatorio es «acercarse a la fórmula previa» al gobierno de Mauricio Macri, y que consistía en «combinar salarios e ingresos públicos».

También destacó hoy que el FMI «ve que por primera vez alguien le dice la verdad en Argentina», al destacar que a diferencia del gobierno anterior el organismo «advierte que ahora estamos haciendo frente a los problemas que realmente existen en la economía».

El mandatario reiteró que el FMI fue un «gran responsable de la crisis que vivimos, en el mejor de los casos, por haber creído».

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