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EL MILRAYITAS SE QUEDÓ CON EL MEJOR CIERRE DE AÑO

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Peñarol llegó al final del 2021 con la mejor racha de victorias de toda la liga con cinco en fila, venciendo esta noche de manera ajustada en el Poli al líder Quimsa por 91 a 90 para llegar a ocho en lo que va de la temporada y cinco caídas que lo posicionan en la sexta ubicación de la tabla.

En el conjunto de Ramella, Bruno Sansimoni jugó e hizo jugar para terminar con 19 puntos y cuatro asistencias. Carlos Buemo fue el máximo anotador del equipo con 20 tantos, aunque curiosamente no pudo convertir en la segunda mitad. Y Tevin Glass aportó un doble-doble de 17 y 10 rebotes para ser uno de los líderes del triunfo de los marplatenses.

En el puntero de la liga, Eric Anderson Jr. y Franco Baralle lideraron a los suyos en anotación con 20 unidades cada uno, el primero de ellos aportando también ocho rebotes. Mauro Cosolito se metió en la conversación con 18 y Jerry Evans hizo lo propio con 10 tantos.

Se terminó el 2021 para los dos, pero más temprano que tarde van a volver a ver acción. Por el lado de Peñarol, será quien de inicio a las acciones tras el receso ya que el miércoles 5 recibirán en el Poli a Riachuelo a partir de las 21h en el primer televisado del 2022. Por su parte, la fusión deberá visitar Corrientes para enfrentar a Regatas el viernes 7 a las 21:30h.

FOTO : DEMIAN SCHLEIDER
FUENTE : UCU WEB

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QUIÉN ES PAOLO NAPOLEÓN BANCHERO, EL SORPRENDENTE NÚMERO 1 DEL DRAFT DE LA NBA 2022: ES DESCENDIENTE DE ITALIANOS Y MARCHÓ CONTRA EL RACISMO

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El alero de 19 años se proyectaba tercero en la previa y terminó arriba de todos. Formó parte de las movilizaciones de 2020 tras la muerte de George Floyd y cuenta con alto perfil de juego. Las estrellas que completaron el podio y el top diez de la selección de las franquicias.

Hace una semana, los Golden State Warriors se coronaron campeones de la NBA. Sin embargo, la acción no terminó en torno a la liga de básquet más importante del mundo, ya que este jueves en el Barclays Center, hogar de los Brooklyn Nets, se llevó a cabo el Draft 2022, la lotería donde las franquicias tienen la oportunidad de seleccionar a los mejores prospectos que provienen de las universidades o del básquet internacional. El podio que se proyectaba en la previa se mantuvo, pero cambiaron las posiciones: el primer elegido fue Paolo Napoleón James Banchero, un ala-pivot de 2,08 metros y 19 años que fue seleccionado por los Orlando Magic, que ganó el derecho de elegir primero, algo que no ocurría desde 2004, cuando seleccionó a Dwight Howard.

Banchero nació en Seattle, pero su padre Mario Banchero es de origen italiano, es por esto que el jugador ya logró la nacionalidad y confirmó que jugará para la selección europea a nivel internacional. Sorprendió al ser elegido con un llamativo traje de Dolce & Gabbana y su papá se emocionó cuando fue seleccionado: “Todavía no hemos estado en Italia, pero iremos allí el próximo verano. Para mí es maravilloso poder explorar, con Paolo, la raíces de nuestra familia”.

Según explica Corriere della Sera, la descendencia Italia proviene de sus abuelos paternos, oriundos de Emilia Romagna y la región de Liguria (aún conserva familiares en la zona). Mario, que jugó al fútbol americano en Washington Huskies, ahora es propietario de una carnicería que vende salchichas italianas en Seattle. Los abuelos de Mario emigraron a los Estados Unidos a principios del siglo XX para trabajar en las minas de carbón.

Un antecedente vinculado al país europeo en el draft ocurrió en 2006, cuando el italiano Andrea Bargnani fue escogido en el primer lugar por Toronto Raptors: “Sinceramente, definirme así no es muy justo para Andrea Bargnani. Él nació y se crio en Italia, yo en Seattle. Pero sigo estando muy orgulloso de poder representar a Italia en la NBA”, dijo Paolo al mencionarlo como otro italiano que es el primero de la lista.

Su madre Ronda Smith –jugó en la WNBA y se desempeñó como profesional fuera de EEUU–, pasó por la Universidad de Washington y conoció a Mario. Por eso se creía que Paolo iría a ese recinto educativo, pero finalmente optó por la popular Duke. Con un promedio de 17.2 puntos, 7.8 rebotes y 3.2 asistencias en 33 minutos por partido en la Universidad de Duke, el alero lideró a los Blue Devils a una nueva presencia en el Final Four en la última temporada del histórico entrenador Mike Krzyzewski.

El ítalo-norteamericano, que probó sus aptitudes en el pasado como mariscal de campo en el fútbol americano, es un muy buen pasador gracias a sus bondades técnicas y es probable que en el profesionalismo tenga minutos como alero y pueda sumar en la ofensiva. Se luce no solo frente al aro, sino que además cuenta con una gran labor de poste bajo, con métricas que impactan en la NCAA: lanzó un 54% de campo en esas jugadas, con muy buenas acciones y recursos.

Así juega Paolo Banchero el número 1 del Draft de la NBA 2022. Los detalles de sus movimientos

Los ojeadores lo sitúan como el jugador que encaja perfecto con el juego actual que tiene la NBA. Con buen porte físico, su altura se combina con dotes ofensivos: tiene un destacado tiro de media distancia que se puede gestionar por sí mismo gracias a su manejo de balón. Asimismo, también es un gran pasador más allá de su altura.

En los aspectos a mejorar está su tiro de larga distancia: terminó la temporada con un casi 34 por ciento detrás de la línea de 3 puntos. Prueba con mucha frecuencia, incluso en movimiento y desde el drible. Aunque suele, por momentos, abusar de ese tiro exigido sobre la marca, pero en su favor, convierte en buena frecuencia.

Paolo en las movilizaciones contra el racismo (@paolo5)Paolo en las movilizaciones contra el racismo (@paolo5)

Pero no todo es básquet en su vida. Se lo vio muy comprometido con la lucha contra el racismo y en mayo de 2020 participó de las marchas que repudiaron la muerte de George Floyd, un hombre afroestadounidense de 46 años asesinado durante un arresto, después de que el policía Derek Chauvin se arrodilló sobre el cuello de Floyd. El movimiento Black Lives Matter (la vida de los negros también importan) se extendieron en varias partes del mundo a pesar de los confinamientos en el peor momento de la pandemia de COVID-19.

Además, le gustan otros deportes como la Fórmula 1 y estuvo presente en el Gran Premio de Miami el mes pasado en la carrera que ganó Max Verstappen. En su cuenta de Instagram, también publicó una foto junto a un auto de Red Bull. Tiene futuro de estrella y quizá en los próximos años sean los pilotos de la Máxima quienes vayan verlo a jugar a Banchero.

Junto a un Red Bull de Fórmula 1 en el GP de Miami (@paolo5)Junto a un Red Bull de Fórmula 1 en el GP de Miami (@paolo5)

El podio.

En la previa Banchero estaba tercero entre los favoritos, aunque luego los vio a todos desde arriba. Chet Holmgren se mantuvo en el segundo lugar y fue elegido por los Oklahoma City Thunder. Es otro jugador interno (tiene 2.13 metros) que sobresale por su capacidad de tiro, su buen manejo de balón en el perímetro y sus posibilidades en defensa como experto en tapas. Oriundo de Minneapolis, muchos lo consideraron como el mejor prospecto del país tras la escuela secundaria hasta que desembarcó en la Universidad de Gonzaga.

Holmgren ya sobresalió en el básquet internacional al ser elegido como el Jugador Más Valioso del Campeonato Mundial FIBA U19 2021 que ganó Estados Unidos con un promedio de 11.9 puntos, 6.1 rebotes, 3.3 asistencias y 2.7 tapones.

Ya en su única temporada en el torneo de la NCAA, cerró con 14 puntos, casi 10 rebotes y 4 tapas por juego, lo que lo llevó a ganar el título de Jugador Defensivo del WCC (Conferencia de la Costa Oeste) y los honores de ser parte del segundo equipo All-American del año. ¿Cuál es su mayor déficit en la antesala de su llegada a la NBA) Su físico, que a pesar de su estatura, debe reforzar su capacidad muscular.

Chet Holmgren fue el segundo seleccionado en el Draft (Credit: Brad Penner-USA TODAY Sports)Chet Holmgren fue el segundo seleccionado en el Draft (Credit: Brad Penner-USA TODAY Sports)

En tanto que Jabari Smith Jr., que en era el eventual número uno, completó el podio y fue seleccionado por los Houston Rockets. Este joven de 18 años, que mide 2.08 metros, tiene el combo perfecto para jugar en la nueva NBA, donde los jugadores internos necesitan de un buen tiro exterior para sobresalir. Según los análisis previos a la lotería, Smith tiene el tamaño, la longitud de brazos y el tiro perfecto para convertirse en un anotador de élite. Además, posee la versatilidad en defensa para convertirse en una estrella en ambos costados de la cancha.

Jabari es hijo de un ex NBA. Su padre, que tiene su mismo nombre, jugó cinco temporadas en la NBA tras ser elegido por los Sacramento Kings en el 2000. En su única campaña en los Auburn Tigers, Smith Jr. se convirtió en el mejor prospecto que firmó el programa y llevó a su equipo a ser el el mejor preclasificado de la NCAA, antes de perder en el Sweet 16.

Sus estadísticas marcan su amplio repertorio: promedio casi 17 puntos, 7.4 rebotes, 2 asistencias con un porcentaje de campo del 43% en los casi 29 minutos de juego.

Jabari Smith recibe el saludo de Adam Silver. Era el favorito, pero fue el tercero elegido (Credit: Brad Penner-USA TODAY Sports)Jabari Smith recibe el saludo de Adam Silver. Era el favorito, pero fue el tercero elegido (Credit: Brad Penner-USA TODAY Sports)

Quiénes completaron el top diez.

El número 4 es Keegan Murray (Sacramento Kings).

El número 5 es Jaden Ivey (Detroit Pistons).

El número 6 es Bennedict Mathurin (Indiana Pacers).

El número 7 es Shaedon Sharpe (Portland Trail Blazers).

El número 8 es Dyson Daniels (New Orleans Pelicans).

El número 9 es Jeremy Sochan (San Antonio Spurs).

El número 10 es Johnny Davis (Washington Wizards).

El futuro ya llegó a la NBA y en la noche de este jueves sus equipos seleccionaron a sus promesas un total de 60 jugadores que fueron incorporados. La hora de la verdad para todos ellos llegará con la temporada 2022/2023 y deberán ratificar sus condiciones. Por ahora, dieron el gran salto de ingresar en la liga de básquet más importante del mundo.

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GINÓBILI VOLVIÓ AL CLUB DONDE MÁS SUFRIÓ EN 1994: LA HISTORIA DEL RIVAL QUE LO MANDÓ AL DESCENSO Y HOY ES RECIBIDOR DE GRANOS

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Manu fue a ver a sus hijos Dante, Nicola y Luca ante Puerto Comercial, el rival que le provocó vivir “una deshonra” al inicio de su carrera. El testimonio del adversario que lo mando a la B y fue protagonista de la frase “me ganó Mézquer” que Manu tanto repitió entre lágrimas

El llanto desconsolado de Manu, luego de perder la categoría en 1984

De repente, en la congelada mañana del sábado, un hombre bastante alto, todo vestido de negro, incluso su gorro, entró caminando a un estadio que no le trae los mejores recuerdos. Esta vez, el Osvaldo Giorgetti estaba casi vacío, a diferencia de aquella noche del 22 de noviembre de 1994, en la que era un hervidero. Claro, las situaciones eran otras. Puerto Comercial, el equipo local, no se jugaba un ascenso a primera división como aquella vez. El rival era el mismo, Bahiense del Norte, pero esta vez jugaban los más peques de ambos clubes. Los pocos asistentes, la gran mayoría padres y madres de los Mini y Premini, miraron una y otra vez. “¿Es Manu?”, se preguntaron. Y sí, era él. Un día, el gran Emanuel David Ginóbili volvió a Ingeniero White, en este caso para ver a sus hijos, los mellizos Dante y Nicola (12 años) y el menor Luca (8), y algunas sensaciones, seguramente, se le vinieron a su memoria…

Una inmediata revolución se produjo, situación que su Majestad desactivó rápidamente, aceptando sacarse fotos con los nenes y nenas que lo quisieran. Un gesto habitual de Manu, que casi siempre –salvo algún momento de crisis entre 2003 y 2005- supo lidiar con las mieles de la fama. Poco pensó Gino sobre aquellos –malos- recuerdos en esa cancha aunque, fiel a su forma de ser, pasaron por su cabeza. Y no es para menos porque fueron momentos marcantes en su vida. La referencia tiene que ver con aquella serie de playoffs que terminó con el descenso suyo y, lo que es peor, del club de sus amores. Una historia que reconstruimos…

-Papá, perdimos. Perdoname, por favor.

Aquella noche del 24 de noviembre, Jorge Ginóbili, presidente del club y padre de la criatura, estaba en una cena en el club Quilmes de Mar del Plata junto a sus otros dos hijos, Leandro y Sebastián, quienes jugaban en ese equipo de la Liga Nacional. Yuyo, fana como pocos, se había pasado toda la cena yendo hasta la vereda de la avenida Luro para llamar a la oficina de Bahiense desde el teléfono público que estaba en la puerta. Consumada la derrota y tras enterarse que Manu estaba llorando, desolado, pidió hablar con él… Ni siquiera él pudo consolarlo, algo que habían intentado todos. El desenlace le había pegado demasiado fuerte… Era tanta la ligazón de la familia con el club, ubicado a una cuadra y media de la casa, que Manu se sintió más responsable que nadie. “En ese momento me mató. Fue incluso peor a cuando me cortaron de la selección de cadetes. Lo viví con mucha vergüenza, como una deshorna porque Bahiense es mucho más que un club para mí. Es mi casa. Mi viejo le dedicaba mucho tiempo, mis hermanos habían logrado títulos ahí… Y yo, que no había ganado ni uno en formativas y llevaba apenas un año en Primera, me iba al descenso…”, recordó el menor de los Ginóbili.

El equipo Bahiense del Norte era un equipo con muchos jóvenes, el de menor edad era un tal Mau Ginobili (abajo a la derecha)El equipo Bahiense del Norte era un equipo con muchos jóvenes, el de menor edad era un tal Mau Ginobili (abajo a la derecha)

Ni siquiera la previsibilidad de que esto sucediera le quitó impacto. “Nosotros pensábamos que podía pasar. Nuestro equipo era de pibes, algo tiernito y no era el ideal para enfrentar la presión de pelear por no descender. Pero a Manu no le entraba en la cabeza y se culpó. La tradición familiar en el club le pesó mucho. Hubiese dado lo que fuera para estar ahí, con él, en ese momento tan difícil”, recordó el padre cuando lo entrevisté para el libro El Señor de los Talentos. “Sí, es verdad, en aquella temporada se había confiado en los chicos del club y fue una temporada muy dura, con cambio de entrenador inclusive. Pero nada de eso iba a quitarme el dolor. Estuve devastado por días, sin que nadie pudiera consolarme”, agregó MG20, quien tiene más de una anécdota con Comercial, porque cuando tenía 9 años reforzó al equipo en un Encuentro de Mini disputado en Haedo y luego, ya jugando la Liga, estuvo en el partido que estrenó un piso parquet, junto a Estudiantes (BB).

Manu había debutado un año antes en Primera, luego de mucho luchar. Primero, contra la altura. De muy chiquito, seguramente por criarse en una casa que respiraba básquet, se volvió muy fanático y se había puesto como objetivo seguir el camino de sus hermanos, Leandro (siete años más grande) y Sepo (cinco). Se crió entre su casa ubicada en el Pasaje Vergara 14 –un centro de amantes del básquet que incluía a Sergio Hernández y el Huevo Sánchez- y el club, además de los pasos obligados por la casa de los abuelos, en especial de Bobotino (así le decía a Constantino, el padre de Raquel). Manu veía a su escasa altura como un problema para alcanzar sus metas y eso se convirtió en una obsesión que lo llevaba a medirse en paredes de su casa y el ropero del abuelo, y hasta a pedirle al pediatra que le hicieran un estudio para saber cuánto mediría de grande… No tuvo buenas noticias cuando volvió al consultorio: el test dio que llegaría a 1m85 a los 19 años. “¿Tan poco? Voy a ser un petiso”, fue su reacción. Así fue que hizo de todo para crecer: saltaba todo el tiempo buscando disimular así su estatura y hasta consultó a un bioquímico que le dio un batido de huevo, hígado y banana para fortalecerse. Con tal de lograr el objetivo, Manu lo hacía sin chistar. Por suerte, el destino le hizo un guiño: en medio año creció 12 centímetros, se metió en el gym y, de repente, a los 16 años, más fuerte y alto, ya jugaba en la Primera de Bahía.

El debut fue el 15 de septiembre de 1993, pese a que los padres intentaron retrasarlo porque tenían miedo por su físico, para ellos endeble. Pero Gino se destacó enseguida y, en aquella campaña fatídica del 94, terminó siendo uno de los mejores del equipo. Por eso sentía presión cuando arrancó la serie por la Permanencia, al mejor de tres partidos. Su rival, Puerto Comercial, era el subcampeón de Segunda, un rival con menos talento, pero mucha experiencia y capacidad física. Un primer duelo, en Salta 28, terminó a favor de Bahiense, por 85-76, con 14 puntos de Ginóbili. Pero la áspera forma de juego y el clima tenso vivido en la cancha –con dos expulsados- dieron pistas de que la eliminatoria no sería nada sencilla. El segundo partido, en White, fue una batalla física y psicológica que comenzó cuando el micro de la delegación bahiense tuvo que ser escoltado por la Policía hasta la puerta del club y siguió en un estadio repleto. Justamente el mismo que Manu volvió a visitar 28 años después, ahora con cuatro anillos de la NBA, un premio al Mejor Sexto Hombre, dos elecciones al All Star, dos medallas olímpicas, un absoluto reconocimiento mundial y un acceso garantizado, para septiembre, al Salón de la Fama del básquet…

Aquel partido, como toda la serie, fue muy duro, parejo y con poco goleo. Comercial lo terminó ganando 64-56, sin que Manu pudiera desplegar su talento (10 puntos). Los mejores del local fueron el base Eddie Pallottini (16) y Sergio Mézquer (12), quien a la postre terminaría siendo el famoso protagonista de la historia –y de esta nota-, por la frase que Manu repetiría una y otra vez en medio de su tristeza… El tercero y definitivo volvió a jugarse en Bahiense, con un clima tremendo. Mucha gente de Comercial llegó hasta Salta 28 y terminó copando el estadio que ahora se llama Manu Ginóbili. El joven talento dio la cara y jugó muy bien, anotando 21 puntos, pero la visita impuso su mayor oficio y veteranía para lograr el “maremoto”, como la revista Zona de Basket tituló la noticia, parafraseando con la sorpresa y por ser White una ciudad portuaria…

“Cuando ganamos el primero, pareció que estaba. Fuimos a White para el segundo y, si bien perdimos, yo creí que ellos nos habían apretado y que en casa sería distinto. Pero Comercial tenía gente grande experimentada. Si bien yo jugué bien e hice mis puntos, recibí bastante castigo y perdimos. Fue tremendo”, admitió Ginóbili. Una tristeza que quedó documentada en una foto en la que se lo ve llorando desconsolado tras el partido. De ahí habló brevemente con su padre y se fue a cumplir con su ritual de sufrimiento, el mismo que sus padres cuentan que había hecho cuando le dio la noticia el pediatra o cuando fue cortado del seleccionado bahiense de cadetes: encerrarse en su habitación para estar solo y llorar, sin que nadie lo viera. Ni su madre pudo calmarlo. “Sólo salió para sentarse a la mesa, pero no quiso cenar. Por eso lo llamé a Fernando”, rememoró Raquel, haciendo referencia a Piña, el DT y única persona que pudo entrar a la intimidad de su pieza. “Traté de hablarle, de decirle que lo tomara como una ganancia, que le iba a sumar de experiencia, porque iba a llegar lejos. Pero él no me decía nada, sólo se culpaba. No podía creer que había descendido. Pero él es así. Manu nunca quiso ser segundo a nada”, relató, confirmando la frase que repetía como reflejo de su hipercompetivividad. “Pero me ganó Mézquer, me ganó Mézquer”, decía Manu en referencia al alero rubio, tosco, duro, mañoso, que era el alma de Comercial.

Casi tres décadas después, a los 57 años, Mézquer trabaja -desde hace 22- en una empresa del puerto de Ingeniero White, como recibidor de granos. Se enteró por redes sociales que Manu había estado nuevamente en White y el tema de aquel enfrentamiento volvió a la luz. “Acá estoy, vine a visitar a mi vieja, a tomar unos mates, ya me imagino por qué me llamás”, arranca la charla con Infobae. “Algunos en mi trabajo conocen acá la historia de mi pasado como jugador y la mayoría me carga, me dice ‘pobre pibe, lo cagaste a palos’, pero yo les digo que nada que ver, que yo era intenso, te perseguía hasta debajo de la cama, pero no pegaba… Si creo que nunca salí por faltas”, cuenta sin dejar de hacer su descargo.

Manu, con los chicos de Puerto Comercial durante su visitaManu, con los chicos de Puerto Comercial durante su visita

Enseguida se mete con el recuerdo que tiene de aquella serie y de Manu, puntualmente. “Fue una eliminatoria con mucho clima porque se sumó la barra del fútbol… Nosotros teníamos un equipo de gente más grande. Yo, por caso, tenía 29 y Manu, 16 o 17… Era muy flaquito y lo recuerdo como uno más del equipo. Sabíamos que venía de hacer 20 puntos en algunos partidos, pero nosotros no lo conocíamos. Tampoco lo habíamos enfrentado porque nosotros estábamos en Segunda y ellos, en Primera. Sí recuerdo a uno muy bueno que tenían, ese Luis Decio, al que Manu se refirió cuando armó un quinteto ideal de su vida. Era muy bueno, pero desapareció”, comenta quien en su momento era “un alero de 1m80 que dicen que era rústico, limitado, pero no era para tanto”, agrega, sonriente.

Cuenta que Comercial venía de perder la final por el ascenso con 9 de Julio, su ex club, “de forma increíble” y relata que hubo un quiebre en la serie. “Cuando perdimos el primer juego, en su cancha, fuimos a saludar y el técnico de ellos, un tal Pantera (NdeR: Gabriel Schamberger), les dijo que no nos saludaran, supuestamente porque habíamos jugado áspero… Lo cierto es que eso nos hizo calentar bastante y desde ahí jugamos con la sangre en el ojo. De hecho, en el segundo juego, vi que el técnico estaba dirigiendo dentro de la cancha y fui a chocarlo… Lo tiré hasta atrás del banco de suplentes”, precisa sin ponerse colorado.

Sergio Mézquer hoySergio Mézquer hoy

-¿Por qué creés que Manu repitió esa frase “me ganó Mézquer” en medio de su desolación?

-Yo me pregunto lo mismo (se ríe). Mis compañeros me dicen que lo marqué y le di para que tenga… Pero insisto que no fue así. Yo le ponía garra a morir, pero no era de pegar. Tal vez se acordó de mí porque era capitán y un poco el símbolo del equipo. O será por lo que le decía su técnico, que no jugábamos nada, que éramos de la B… Tal vez ellos no pudieron creer que nosotros le hubiésemos ganado y lo personificó en mí. No sé… Pero ojo, nosotros no teníamos mal equipo. En Segunda se jugaba más rústico, eso sí. Pero no era que éramos unos burros.

-¿Y cómo fue el duelo en la cancha con él? Entonces no le diste murra.

-No, no le di. Seguramente lo seguí por todos lados, lo atormenté, pero no mucho más. Eso sí, puedo decir que los puntos que hizo fueron tirando de afuera, para adentro no se pudo meter mucho (se ríe).

-¿Ahora sos famoso por esa anécdota?

-Algunos en el laburo me cargan cuando se habla del tema y me dicen “mirá donde está Manu y mirá vos…”. En realidad es un orgullo haberlo enfrentado y luego en lo que se convirtió. Imaginate lo que ganó, jugó hasta los 40, entrará al Salón de la Fama y yo tuve que ponerme una prótesis de cadera. Pero bueno me queda la experiencia, aquel ascenso luego de siete años en Segunda, el haber jugado sin cobrar un peso, por la camiseta, con un grupo de amigos. Justo el club me llamó el otro día para un reconocimiento.

-¿Sentís que a Manu le sirvió esa experiencia?

-Por supuesto que sí. Debe haber sido un dolor enorme, un golpe… A veces, cuando mis hijos me dicen que ‘deje de mentir’, yo les digo que eso a Manu le sirvió. Lo hicimos llorar, fue un aprendizaje, le vino bien…

Por

Julián Mozo

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LOS WARRIORS SON LOS NUEVOS CAMPEONES DE LA NB

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La franquicia de San Francisco selló 4-2 las Finales de la NBA al derrotar 103 a 90 a Boston en el TD Garden para conseguir así su séptimo anillo de campeones en toda la historia de la franquicia. Golden State se repuso de un mal inicio de partido, metió un parcial de 21-0 entre el cierre del primer cuarto y del inicio del segundo y manejó a su antojo el marcador el resto del encuentro.

 

Liderados una vez más por Stephen Curry, quien finalizó con 34 puntos (6/11 en triples), 7 rebotes y 7 asistencias, los de Steve Kerr vuelven a coronarse después de aquel título de 2018. Además de Curry, el canadiense Andrew Wiggins sumó 18 unidades, Jordan Poole desde la banca trajo 15 más y tanto Draymond Green como Klay Thompson cerraron el juego con 12 cada uno.

 

En los Celtics, Jaylen Brown tiró del carro con 34 puntos, mientras que Al Horford tuvo una segunda parte muy buena encestando 4 triples y terminando con 19 tantos. Jayson Tatum no estuvo nada preciso tirando 6/18 de cancha y convirtiendo un total de 13.

 

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