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Opinión

El perro que puede derrotar al kirchnerismo

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Alejandro Borensztein

Balcarce, venga para acá. ¡Sit Balcarce! Míreme bien a los ojos, Balcarce. Te lo digo clarito: te veo muy relajado, macho. No cancherees. Como dijo el filósofo paraguayo Chilavert, “tu no has ganado nada todavía”.

Todos reconocemos que le diste al gobierno la dosis de yeca que le faltaba, y que los salvaste cada vez que se les quemaban las papas. Tenés tus méritos, Balcarce. Nadie te los va a negar.

Pero vos apareciste después del ballotage 2015. Todavía no participaste de ninguna elección. Las PASO fueron un ensayo. El partido por los puntos se juega el domingo y, como ya te lo expliqué una vez, es a cara de perro y con los dientes apretados.

Esta es la semana clave y te veo demasiado confiado, Balcarce.

En la calle y en el círculo rojo se instaló la idea de que arrasan en todo el país y que en la provincia de Buenos Aires ganan por dos o tres puntos mínimo. Y encima hay una sospecha de que pueden ganar por una diferencia mayor pero no lo quieren decir para no pasarse de triunfalistas.

Ojo Balcarce. Vos sabés bien lo que se siente cuando perdés un partido que crees tener ganado. ¿Cuántas veces te pasó siguiendo a Laferrere?

Ojalá te salga bien y el domingo descorchen y hagan el papelón del bailecito y los globos, como siempre. Pero no hay margen para descuidarse, Balcarce. Ir ganando por un par de puntitos es lo más peligroso que te puede pasar.

Los que verdaderamente saben de fútbol suelen decir que el peor resultado es cuando vas ganando 2 a 0 porque si te hacen un gol, te pegás un julepe de novela, te paralizás y te empatan. Psicológicamente, es preferible ir perdiendo 1 a 0 y salir a buscar con convicción el resultado como hizo Vidal en las PASO, que ir ganando 2 a 0 y comerte el baldazo de agua fría que significa que te metan el descuento. Son las teorías de Bilardo. El tipo estará loco pero sabe.

En política pasa lo mismo, Balcarce. La épica es muy importante. En las PASO ellos ganaban por diez puntos y al final ganaron por unas décimas. Más que un triunfito humillante fue un bochorno. Doce años de esplendor para terminar pidiendo una limosna de votos en el escrutinio definitivo y así tratar de zafar de la catástrofe.

Hoy estamos al revés, Balcarce. Todos descuentan que Cambiemos gana por 2 o 3 puntos, pero si por casualidad terminás ganando por medio puntito va a tener sabor a poco.

Ni te cuento si perdés, Balcarce, cosa que todavía te puede pasar. Imaginate. A nivel país todo indica que te va a ir fenómeno, pero la provincia de Buenos Aires sigue chiva, Balcarce. Y si no está chiva, tenés que hacer como si lo estuviera. Tensá la cuerda. Regá miedito. Esparcí un poco de olor a D’Elía, a Aníbal, a Boudou, esos aromas que emputecen a la gente. El clima de “ya ganamos” te resta Balcarce. Ojo Balcarce.

Yo sé que tenés una gran ventaja porque del lado de ustedes armaste un equipo profesional que sabe manejar una campaña electoral, las redes, el big data y todo eso. Y que del lado de ellos conducen los tres chiflados. Pero no hay que confiarse, Balcarce.

A esta altura no hay margen para el error. Es el esfuerzo final. Son cuatro días nomás porque el jueves a la noche termina la campaña, podés esconderlos a todos y en la cancha no me dejas ni a los alcanza pelotas, ok Balcarce?

Poné los titulares, Peña, Larreta, y al mismo Macri si hace falta. Al resto no los expongas mucho. Bullrich será bueno, pero es un arquero que da rebote. Ponele adelante una línea de cuatro y tratá de que no le lleguen. Y a Gladys Gonzalez le falta partidos en primera. Que juegue Vidal los últimos minutos. No arriesgues Balcarce.

Inclusive cuídate con Lilita que no sé que le pasa. Está como desconcentrada. En el debate de TN bartoleó. No estudió, no preparó. Fue sin ganas. Esa se te escapó a vos, Balcarce. Ganar va a ganar igual, pero no es lo mismo sacar el 55% que el 50% o el 45%. Con ella hay que ir a buscar la goleada histórica. Si hace falta, dale una pichicata que en esto no hay antidóping y que aguante hasta el pitazo final.

Y si no escondela también. No tengas vergüenza, el kirchnerismo hace lo mismo con sus candidatos. La única vez que Vallejos, la primera candidata a diputada, asomó la cabeza le llenaron la cara de dedos. Después la suspendieron y ahora no la ponen ni en el banco.

El segundo en la lista es un científico prestigioso, investigador, doctorado en el exterior, director del CONICET y no sé cuanta cosa más, y sin embargo no apareció nunca. Ni le conocemos la cara. No sé para qué lo pusieron si lo tienen amordazado en la utilería. ¿Y Espinoza? Es el tercero en la lista y no pisó un canal de televisión ¿Y Scioli? Ni un poquito de fe y esperanza.

Los dos hacen lo mismo, Balcarce. Cuenta mi amigo el Coco Basile que en su época, antes de los partidos, ellos comían ravioles con estofado, vinito con soda, flan con dulce de leche y después de un rato salían a la cancha. “¿Y cómo hacían para ganar ?” le pregunté yo. “Es que los contrarios comían lo mismo”. Así es esta elección, Balcarce.

De las provincias más grandes, Córdoba, Mendoza y Ciudad de Buenos Aires, ya están adentro.

Ahora hay que ponerle mucha garra a Santa Fe. Esa también la podés ganar, Balcarce.

Ahí tenés que aprovechar el hecho de que los socialistas están entrando a boxes para cambiar neumáticos. El ex gobernador socialista, Bonfatti dijo esta semana que “los pueblos se equivocan, se equivocó con Hitler y ahora se equivoca con Macri”. Mientras el socialismo santafecino encuentra la medicación apropiada para tratar a este muchacho, vos tenés que acelerar antes de la curva y pasarlos a todos.

El kirchnerismo santafesino, sumando sus tres candidatos, ganó las PASO y festejó un triunfo por décimas que no parecen poder sostener. Los tenés a tiro. No sabés lo que les va a doler perder esa. Es tuya Balcarce.

Y en la provincia de Buenos Aires no subestimes nada hasta el segundo final.

Los que la quieren a Ex Ella la van a querer siempre y los que no la quieren no la querrán jamás. Pero en el medio hay un grupo grande. Y yo creo que en cada reportaje que fue dando en estos días, por más que nos regaló una colección de pelotudeces, algún votito en cada nota pudo haber sumado. Ojo ahí Balcarce. Que no se te escape la tortuga.

Jugá tranquilo, sin foul. Estos tipos reclaman todas las jugadas. Fraude, manipulación de los medios, persecuciones, dictadura. Lo de siempre. El kirchnerismo se ha pasado la vida pidiendo penal. Ya no saben que inventar para victimizarse. Estamos a dos minutos de que Cristina lo denuncie a Harvey Weinstein.

Balcarce, llegó el momento de rematar la faena. No podés fallar. ¿Vos sabés lo que te va a pasar si vuelve el kirchnerismo?¿Sabés que cuando ella caminaba por los pasillos de la Rosada había que mirar para abajo o meterse en la primera oficina que encontrabas? ¿Sabías que en 12 años no saludó al piloto del helicóptero ni al ascensorista?

Quiero verte dejar todo en la cancha, Balcarce. Más te vale. ¿Sabés lo que hacen los capos de La Cámpora con los perros como vos? Los acusan de ser perros de la derecha, Balcarce. Te van a gritar que sos un perro de la dictadura. Te van a mandar a la AFIP, te van a obligar a llevarle las pantuflas a Milani y te van a meter en un canil con los perros de Moreno y con Moreno.

Mirame, Balcarce. Dejame que te agarre del hocico. Escuchame bien Balcarce: como dijo Mascherano, el domingo te convertís en héroe. Ok?

Pará de rascarte, por Dios!

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Opinión

La justicia irrumpió en la Argentina y ¿la mala política salió por la ventana?

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Una mañana en la que el accionar de la justicia hizo foco en dos cuestiones manchadas por lo peor de la política. Tarde, pero al fin, el estado dijo presente.

La localidad Guernica, en la provincia de Buenos Aires, y un campo en Entre Ríos fueron los dos sitios en los que esta mañana la sociedad posaba sus ojos para saber si la justicia tenía algún sentido en el país.

La ajada imagen de la Corte Suprema de la Nación, siempre dubitativa y buscando equilibrios que se parecen más al interés personal de sus miembros que a la administración de justicia, y la podredumbre que emana de Comodoro Py, sus operadores políticos, sus jueces prostibularios y sus fallos oportunistas, terminaron por generar en la sociedad la convicción de vivir en un país sin equidad ni estado de derecho.

Y la equivocada visión de muchos funcionarios públicos que creen que la función del estado es desproteger a quien algo tiene para resolver su propia incapacidad de resolver las necesidades y derechos de los más desposeídos -que además suponen un extenso sector social que las malas políticas estatales hace crecer día a día- alimentaron la convicción de que «el negocio del pobrismo» volvería a caminar por sobre el estado de derecho y la propiedad privada.

Un escenario plagado de desposesión y marginalidad -Guernica- frente a otro en el que la disputa era sobre miles de hectáreas de campo de una familia poderosa y disfuncional que además tiene, por derecha y por izquierda, vinculaciones con el poder. Un cóctel explosivo y la posibilidad de comenzar a definir la Argentina que viene.

Y una vez más -de la mano de una justicia silenciosa y seria que queda siempre opacada por las agachadas de tanto magistrado que trajina los sets televisivos y las portadas de los principales medios compitiendo con las estrellas del jet set- el estado de derecho se impuso, y lo hizo de la mano de dos fallos serios, ajustados y dignos de ser analizados por todos si lo que buscamos es claridad en los conceptos de la juridicidad en la que todos pretendemos vivir.

Tanto el presidente de la república como su ministra de Seguridad o el propio gobernador de la provincia Axel Kicillof debieron abandonar raudamente sus posturas duales y sospechosamente tibias y apresurarse en fijar posición en favor del derecho a la propiedad. Si hubo algún intento de soslayarlo, modificarlo o ignorarlo quedó en el arcón de los recuerdos de la mano de magistrados que supieron ajustarse a lo que dice la Constitución y las leyes que reglamentan su ejercicio.

Ni siquiera los postreros intentos por demorar ambos desalojos –siempre basados en abstractas mediaciones en la que el estado aparece invariablemente protegiendo los intereses de los ocupantes ilegales en nombre de una paz social que estos mismos han quebrantado– tuvieron esta vez efecto: en el caso de Guernica el tribunal insistió en el inmediato desalojo, al tiempo que señalaba las reiteradas ocasiones en las que los abogados de los usurpadores habían mostrado una única intención dilatoria y sin ánimo de llegar a acuerdo alguno, y en el de la familia Etchevehere con un fallo que apenas se tomó el tiempo necesario para ser redactado, sin utilizar los plazos procesales a los que el juez tenía derecho, demostrando lo grave y urgente que para el tribunal era el hecho de que el titular de legítimos derechos fuese privado de los mismos.

Lo que siempre pedimos: justicia, estado de derecho y celeridad.

Párrafo aparte para el impecable accionar de las fuerzas de seguridad de la policía provincial en la toma de Guernica. Profesionalismo, cuidado de la integridad ajena y capacidad de responder a la violencia generada por algunos grupos de activistas, con la justa represión que fija la ley y que tantas veces se evita para no correr el riesgo de afectar la integridad de un delincuente -los usurpadores lo son- y terminar con serias afectaciones a la carrera y la libertad individual de los agentes del orden.

Queda ahora el mayor de los desafíos que es el de no caer en la trampa de otra grieta y comenzar todos a preocuparnos por como resolver las urgentes necesidades de tantas familias que nada tienen y que en su abandono terminan siendo presa fácil de lo peor de la política, cuando no de miserables especulaciones inmobiliarias que los colocan como carne de cañón. Su dolor e impotencia debe ser el de todos los argentinos de bien y subirlos al camino del progreso y la integración social un objetivo común sin el que este país tampoco tendría razón de ser. Guernica es la postal de la Argentina perdedora…

Una mañana que muestra un país distinto, más afín a la mirada que de él tiene la inmensa mayoría de los argentinos, y que solo presenta ahora la duda acerca de si podremos mantenerlo en el tiempo y convertirlo en realidad.

Y la prueba irrefutable de la importancia de la justicia como reguladora de la vida cotidiana de cada uno de nosotros. Incluidos los políticos y funcionarios…

ADRIAN FREIJO

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Opinión

COMUNICADO DE CAPRICA : IMPUESTOS DISTORSIVOS AFECTAN LA INDUSTRIA AUDIOVISUAL

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La industria audiovisual afectada por el cepo cambiario y los impuestos sobre la moneda extranjera
30% del impuesto País más 35% es igual a un 65 % de incremento en los costos

Los Productores y Realizadores Independientes de Contenidos Audiovisuales nucleados en CAPRICA hemos sido afectados y mostramos nuestra disconformidad con la resolución de la AFIP que agrega una retención a cuenta de ganancias del 35% sobre las operaciones de compra con moneda extranjera (Resolución General 4815/2020), la que ya había sido gravada con el 30% del impuesto solidario.
Las medidas adoptadas sobre el cepo ya existente -limite de compra más impuesto país- han encarecido el valor de los servicios que utilizamos como insumos de nuestra labor, ya que se aplican a los pagos de los prestadores de streaming, herramientas de Apple, Microsoft, Google Play, programas específicos así como también a las plataformas como Youtube, Facebook, los juegos de PlayStation y Netflix, etc.
Enfatizamos que en la industria audiovisual hay gastos en moneda extranjera inherentes a la actividad y que el límite de 200 dólares mensuales -que incluye los consumos con la tarjeta de crédito- pueden ser superados y creemos que esto no solo encorseta la libertad de compra y restringen tu capacidad operativa sino que afecta nuestro trabajo.
Por lo tanto, hacemos pública nuestra situación y desconformidad y pedimos que sea considerada la situación particular de nuestra actividad.

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Opinión

Lo que Cristina piensa, lo que Cristina dice, lo que Cristina calla

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Tan sorpresivamente como aquella tarde en que comunicó que Alberto sería el candidato, la ex presidente publicó una carta en la que expresa mucho más de lo que dice.

La reaparición pública de la ex presidente -que por cierto compensa con creces esa sensación de ausencia que se le endilgaba durante la larga cuarentena y la aguda crisis económica del último mes- sirvió como un señuelo al que se abalanzaron con igual entusiasmo los fanáticos de uno y otro lado de la grieta que nunca podrán ver ni analizar más allá de su propia nariz.

Pero separadas las aguas del fanatismo, quedan lecturas importantes y profundas a las que hay que entrar dejando colgado en el perchero tras la puerta el prejuicio y la simplificación. Porque lo que transmite la larga misiva pública de Cristina es seguramente uno de los hechos políticos más trascendentes de los últimos tiempos y permite entender la gravedad del momento por el que atraviesa un país al borde del abismo.

La vicepresidente no deja frente sin señalar ni sector sin advertir acerca de cual es su mirada en este momento. Se puede interpretar que lo allí escrito tiene mucho de convicción de que quienes creen apoyarla están empujando al gobierno de Alberto hacia un aislamiento que puede llevarlo al fracaso, llenando el país de gestos y acciones que proyectan una imagen de intolerancia y desprecio por la convivencia que a ella le costó el poder, el escarnio y la grieta.

La vicepresidenta reconoce que entre otras cosas durante su gobierno gran parte de la sociedad –incluidos “no pocos dirigentes del peronismo”– cuestionó sus formas y su falta de diálogo. Y aunque niega que esto haya sido así, es la primera vez que acepta que ello representó una limitación tan fuerte que la obligó a tomar la decisión de consagrar la candidatura de Alberto y construir una alianza con Sergio Massa, a quien ahora ve tomando un protagonismo excesivo y del que sospecha quiere volver a presentarse ante la sociedad como el único capaz de cerrar la etapa de la intemperancia.

Y ese temor se agranda cuando observa el enojo que causan actitudes como las usurpaciones y tomas de tierra y la indefinición de la administración central frente al tema. Cuando habla de «de funcionarios o funcionarias que no funcionan», además de descargar su reconocida tirria por Santiago Cafiero a quien le endilga frivolidad e inacción, dispara al corazón de la encargada del área de Justicia, Marcela Losardo, y también ante quien hasta hace poco aparecía como propia tropa pero en los últimos tiempos ha recibido, hasta ahora en privado, las más ácidas críticas de parte de la ex presidente: la ministro de Seguridad Sabrina Frederic.

A la primera le endilga inacción y pérdida de capacidad negociadora con la justicia -«piensa como docente en un despacho en el que se debe actuar como política» suele quejarse ante los más cercanos- y a Frederic la incapacidad de resolver cualquier conflicto con otro planteo que no sea la inacción y el retiro del estado como gestor de la seguridad. «Esto enoja a la gente y ahí siempre aparece Massa con cara de tener todas las soluciones y nos hace quedar como inútiles o violentos» le dijo en su despacho del Senado a Eduardo Valdés, que mucho tuvo que ver en la decisión de reaparecer por medio de la carta, cuando el legislador fue a transmitirle la molestia «del amigo en Roma» por el creciente protagonismo del tigrense.

Pero es en la situación económica en la que Fernández de Kirchner hace pie para dar el que tal vez sea su paso más importante de la última década: reconocer que de la crisis solo se sale con un acuerdo entre todos los actores de la realidad y poner fin a la era del voluntarismo cambiario -que signó su mandato, el de Macri y ahora el de Alberto- aceptando que «la economía bimonetaria es, sin dudas, el más grave problema que tiene nuestro país”. Algo impensado en la Cristina del cepo, el ninguneo al dólar y las críticas al «abuelito amarrete».

Como ninguno de sus antecesores pone en claro que mientras no resolvamos la cuestión cambiaria no habrá salida económica posible y, ahora sí,  avisa que la solución será imposible “sin un acuerdo que abarque al conjunto de los sectores políticos, económicos, mediáticos y sociales de la República Argentina”.

Y para que no queden dudas de su convicción invita a la mesa del diálogo a los sectores mediáticos a quienes por primera vez acepta como coprotagonistas de la realidad y no como culpables de todos los males. Impensado apenas ayer…

“El sistema de decisión en el Poder Ejecutivo hace imposible que no sea el Presidente el que tome las decisiones de gobierno”, argumentó Cristina Kirchner en un párrafo que bien puede ser tomado por los cultores de la teoría destituyente -que siguen sosteniendo que lo que viene es similar a lo ocurrido en los 70 entre Juan Perón y Héctor Cámpora– como un reconocimiento a la necesidad de su presencia formal y definitiva en el despacho principal de Balcarce 50.  Nada más lejano de la realidad…

Con su carta Cristina intenta sostener al presidente en su sitio y a la vez blanquear una certeza generalizada que hasta el momento no había encontrado un sitio concreto por el cual ser canalizada: la alianza de gobierno tiene un líder y ese líder es ella misma.

Que lo entienda Alberto, que lo sepan sus ministros y que también tome nota de ello Sergio Massa. A todos les avisa que tienen un papel institucional que cumplir, que están equivocando el camino y que ella no necesita cargo o despacho para hacer valer su influencia.

“Nunca nos movió el rencor” sostiene utilizando el plural mayestático común a quienes miran la realidad desde un plano superior. E inmediatamente recuerda que por “responsabilidad histórica con el pueblo” decidió armar un frente político con quienes la criticaron durante su gestión, con quienes “prometieron cárcel a los kirchneristas en actos públicos” (Massa) y hasta con quienes “escribieron y publicaron libros” en su contra (Vilma Ibarra, mano derecha del actual mandatario). Para que no queden dudas…

Las reacciones de sorpresa y las febriles consultas entre los miembros del gobierno, los empresarios, los sindicalistas y la oposición, sumadas al impacto mediático de la aparición sorpresiva de la misiva, indican a las claras que más allá de cualquier consideración basada en el prejuicio Cristina Fernández de Kirchner sigue ocupando la centralidad de la vida política nacional. Y que cada aparición suya, cuando ella misma se atreve a dejar de lado los clichés y sobreactuaciones a los que es tan afecta, cambiará el escenario nacional en tanto y en cuanto no aparezca un nuevo liderazgo o la sociedad deje de girar -a favor o en contra- en torno a su figura.

Todos deberán ahora modificar sus estrategias para evitar quedar fuera de foco.

El gobierno, más allá de algún retoque en el gabinete, ajustando mucho la acción y buscando unidad de pensamiento. Está avisado públicamente por ella que «no es fácticamente posible que prime la opinión de cualquier otra persona que no sea la del Presidente a la hora de las decisiones”.

La oposición tendrá que recoger el guante de la convocatoria al diálogo -ya aceptado por los empresarios y, con algunas disonancias sorprendentes, por los sectores sindicales- si no quiere que su eterna denuncia acerca de un gobierno cerrado sobre si mismo se termine volviendo en su contra.

Y los propios -ese variopinto universo de jóvenes que estiran su juventud y líderes sociales que pasan sus horas entre combates y refrigerios- abrir la sesera lo suficiente para entender que la lealtad a su líder pasa ahora por moderar, dialogar y buscar acuerdos y no enfrentamientos. 

Porque lo que la carta deja, en definitiva, es -con el estilo a veces chocante de quien la firma- un claro reconocimiento de lo que está ocurriendo, de los errores cometidos por unos y otros y de la necesidad de tirar todos juntos del carro.

Algunos dirán «un triunfo de Cristina líder» y otros contestarán «por fin aceptó que sola no puede». ¿Importa?…solo a los que están parados de uno y otro lado de esta grieta insoportable.

La síntesis la deja la misma ex presidente en el final de su larga exposición: “Nos guste o no nos guste, esa es la realidad y con ella se puede hacer cualquier cosa menos ignorarla”.

Punto…

ADRIAN FREIJO

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