Connect with us

Opinión

¿Es esto la Argentina?

Publicado

on

Qué semana frenética, entre los dislates del fútbol y el éxito de la cumbre mundial.

En esta página se transpira la camiseta toda la semana, hasta el último minuto. Elijo el tema. Pasan cosas. Cambio todo sobre la marcha. Le pongo garra. Corazón. Pero a veces el vértigo de la realidad te termina ganando.

¿Qué duda había de que el gran tema de la semana era el papelón de la final entre Boca y River? La jugamos. No la jugamos. Con público. Sin público. “Ok, decidan lo que decidan Boca no la piensa jugar”, dijo el guapo de Angelici que el día del incidente había arrugado firmando un papelito comprometiéndose a jugar el día siguiente. “Tranquilos” le dijo a los de la Conmebol. “Mañana domingo nos levantamos tempranito, desayunamos, si todavía nos queda algún jugador ahogado por los gases lo hacemos vomitar en el hotel antes de salir, le ponemos un colirio al capitán Pablo Pérez y al mediodía enfilamos para el Monumental felices y contentos”. Al enterarse de esto, los jugadores de Boca se le plantaron: “Jugá vos, campeón”.

“Con ventaja deportiva no queremos jugar” dijo D’Onofrio haciéndose el caballero, después de haberse hecho el boludo durante horas junto a los capos de la Conmebol en lugar de suspender el partido inmediatamente. “Che, no exageren que no murió ningún jugador de Boca” fue la premisa de los responsables del partido.

Efectivamente no murió ninguno porque Dios es argentino, aunque a veces no parezca. Un micro de dos pisos doblando a 60 km por hora desde Av. Del Libertador, atacado con piedras y gases, con el chofer desvanecido y entrando al Monumental bajo una lluvia de objetos contundentes, podría haber sido una tragedia para los que iban arriba del bondi y para los que caminaban por ahí.

“La salud de los jugadores es lo primero” declaró el jueves un muchacho de apellido Domínguez que preside la Conmebol porque es el único dirigente que todavía no fue preso. Sin embargo, el día del partido ese mismo tipo los quería hacer jugar de prepo. Al fin y al cabo, un volante central sin un ojo y medio plantel asfixiado por los gases no pueden empañar esta fiesta del deporte.

Luego el gran sainete. Jugamos mañana domingo. Abran el estadio. Suspendemos. Cierren el estadio. Nos reunimos el martes en Asunción, acuerdan Domínguez, Angelici y D’Onofrio. Ridículos. ¿Por qué el martes en Asunción si el lunes estaban los tres en Buenos Aires? Ok, se juega en Vélez, sin público. O en Mendoza. No, mejor fuera del país. ¿En Asunción? ¿En Miami? ¿En Rio? ¿En Medellín? ¿Y si jugamos otra vez en la Bombonera que ahí anduvo todo fenómeno? No se discute más: vamos a Qatar que nos queda cerca a todos. Hasta que finalmente, Madrid. La Copa Libertadores de América en España con todos los chistes posibles sobre el General San Martín y la emancipación latinoamericana. “Vení a jugar, no somos tan buenos, pueden ganar”, toreó D’Onofrio que se olvidó el equilibrio emocional en el auto. Después pidió perdón. No le demos más vueltas. Definitivamente, el tema de la nota era la final. Hasta que llegó Macron.

Fue el protagonista del mejor sketch de humor político internacional de la última década. El presidente francés baja del avión. No hay nadie. “¿Es esto la Argentina?” le pregunta a un empleado aeroportuario con pechera amarilla que estaba paradito al pie de la escalerilla con otro ñato de camisa blanca que justo pasaba por ahí. “Brigitte, agendaste bien lo del G20?… ¿estás segura que era hoy?”. A punto de subirse a un Uber, apareció Michetti y les empezó a hablar en francés. ¿Hacía falta? Nuestra vicepresidenta abusa de la comparación con Boudou.

Trump anuncia que se va a reunir con Putin. Air Force One en el aire. En Washington, su abogado declara que mintió y que en realidad Putin lo ayudó para derrotar a Hillary. Entonces cambiamos. Trump no se reúne nada con Putin. Todavía no aterrizó y ya todo es un puterío. A los alemanes (justo a ellos) no les anda el avión y mandan a Merkel en un vuelo de línea.

Llega Xi Jinping. Como el tipo es el único que viene en visita oficial lo espera una banda militar. El primero que baja del avión es un custodio, pero como para nosotros los chinos son todos iguales, arranca la música de la banda militar. El custodio se mete de vuelta en el avión. La banda deja de tocar. ¿No hay uno de protocolo que le conozca la cara a Xi Jinping?

A esta altura la final de la Libertadores va dejando de ser el tema. El G20 pica en punta. Macri y Trump se reúnen a la 7 de la mañana. Lindo horario. ¿Van a conversar sobre inversiones o van a sacarse sangre? La vocera de EEUU informa que hablaron sobre la actividad económica “depredadora” china. O sea, lo mandó en cana a Macri. Nos arruinó. Adiós a las inversiones chinas. Que la central nuclear te la banque Cadorna.

Putin se abraza frente a todos con el príncipe de Arabia Saudita como diciendo “no se metan con mi amigo que es un crack”. Sin duda el G20 es el tema más divertido. Vamos por ahí. Hasta que de repente Buenos Aires tiembla. ¡Terremoto en el medio del G20! Lo único que faltaba. ¿Arrancamos con todos los chistes posibles sobre temblores o abandono la página?

No hace falta. “Nuestro cronista tiene más información sobre la cumbre, adelante por favor” dice la conductora de TN a un periodista que a las 11:38 AM con 22º de temperatura se inmortaliza con la respuesta más extraordinaria de la historia de la televisión: “Estoy en el baño”, dicho con el clásico eco que produce un ámbito cerrado, azulejado y rodeado de mingitorios e inodoros enlozados. “Enseguida retomamos el contacto” cierra la conductora y todo indica que el G20 ya pinta para show.

Sin embargo, la gran noche del Colón limpia todo. Una gloria. Orgullo. Emocionante. Perfecto. Otro país.

Amigo lector, desde que yo entregué esta nota y hasta ahora que usted la está leyendo, y conociendo a la Argentina, pudo haber pasado cualquier cosa. Sin embargo, todo parece indicar que el evento salió muy bien. Incluidas las protestas. Los que están contra la cumbre marcharon de manera impecable. Respetando lo acordado. Aislando a los pocos violentos.

Nobleza obliga también hay que decir que, de todos los presidentes y presidentas que tuvimos este fin de semana en Argentina, la que mejor se portó fue Cristina. Una lady. Ni mu. Se quedó calladita en El Calafate. Ojalá fuera siempre así. Doble mérito: por un lado, superando el fastidio que le provoca el inmundo G20 con sus sucios opresores y por el otro bancándose la chinche que le debe haber dado el hecho de que no le tocó presidirlo a Ella.

La única decepción fueron los encapuchados tirapiedras. De ellos se esperaba mucho más. Sobre todo después de las muy buenas performances que tuvieron en los dos shows previos que dieron en el Congreso, el de diciembre pasado y el último cuando se aprobó el presupuesto. Contra Patricia Bullrich se hacen los guapos. Pero viene la CIA, la KGB, el Mossad, el M16 y arrugueti. Al final nuestros troskos son unos pecho fríos.

¿Y si le pedimos a los servicios extranjeros que nos dejen a los francotiradores por un tiempito más? Aunque sea hasta que termine la Superliga.

Finalmente, hoy termina la fiesta. Domingo de despedidas y cierta melancolía porque se van todos. Se va el príncipe que descuartiza periodistas, el ruso que envenena opositores, el chino que firma 10 ejecuciones por dia, Donald Trump que separa padres inmigrantes ilegales de sus hijos nacidos en EEUU. Se va Erdogan. Una pena. Nos quedamos solos otra vez. En la fría y temible oscuridad de siempre bajo el control operativo de D’Onofrio, Angelici, Chiqui Tapia y el Caverna Godoy. Que miedo.

¿Hay esperanza? Obvio que sí. Cuando hacemos las cosas bien, al final salen bien.

¿Viste Gato? Por fin una. Si querés llorar, llorá. Al final lloramos todos. Armate un par de G20 más y ganas en primera vuelta. Vamos macho, acelerá.

Por un rato, fuimos otro país. Ya lo dijo Macron. ¿Es esto la Argentina?

Alejandro Borenztein

Opinión

RETOMAR EL CAMINO EN MEDIOS ES CONVENIENTE

Publicado

on

Por tal motivo se puede decir que la medida recientemente dictada mediante el Decreto N° 173/ 2019 ha sido, en principio, auspiciosa y bienvenida.

Pues, una cosa es “no entender” y otra muy distinta hubiese sido “no atender”; y en este caso, daría la impresión que la decisión tomada de “recalcular” lo andado en materia de medios estaría indicando la existencia de una posible revisión de todo lo actuado en los últimos años, en esta materia. Si esto se cumple sería muy positivo para todos los involucrados: radiodifusores, medios, público en general, interés público, y por ende, para las libertades de expresión y de información, que tanto nos han costado recuperar a los argentinos, junto con la democracia.

Se trata de la postergación de la fecha del 1° de septiembre de 2019, establecida para materializar el tan famoso “apagón analógico” (que modificará el actual estándar técnico de recepción televisiva, por el estándar digital), hasta el 1° de septiembre de 2021.

Si bien, se podría asegurar que las autoridades han puesto atención sobre las recomendaciones efectuadas, al respecto, por expertos en la materia, todavía no se tienen noticias de cuáles son las tareas que, aprovechando el lapso de la postergación, se estarían llevando a cabo para “retomar” el imprescindible camino de reparación y normalización de los servicios, en base a un verdadero e  insustituible “Plan Técnico Nacional” con el cual se pueda desenredar la madeja enmarañada, “la galleta”, que presenta en la actualidad el uso del espectro radioeléctrico por actores de variadas procedencias e improcedencias.

Ello posibilitará retornar al cumplimiento de las normas, tanto técnicas como legales, cosa que beneficiará notoriamente a los servicios que nuestras leyes han declarado categóricamente de “interés público” y que deben circular por ese espectro radioeléctrico atribuido para el cumplimiento de tales fines con las condiciones y especificaciones taxativamente establecidas.

Es muy propio de esta gestión gubernamental, el reconocimiento de sus errores; resultará apropiado, entonces, que en esta circunstancia, en la que se ponen en serio riesgo algunos de los derechos fundamentales que derivan de servicios considerados esenciales en las democracias del mundo, pudiera llegar a buen puerto, a fin de que nadie, ningún habitante de la Nación, corra el peligro de quedar afuera de las comunicaciones, en ninguna de sus modalidades.

Edgardo Molo

Asesor Técnico Legal

Especialista en Radiodifusión

Periodista

Seguir leyendo

Opinión

El descomunal costo del negocio de la política en Argentina y por qué EEUU es casi 4 veces más eficiente

Publicado

on

Es producto de una democracia que ha degenerado en una competencia populista en donde hay oferta y demanda de populismo

Muchos legisladores cuentan con más personal asignado que el promedio de una pyme en la Argentina (Colin Boyle)

Muchos legisladores cuentan con más personal asignado que el promedio de una pyme en la Argentina (Colin Boyle)

Muchos de mis colegas economistas, en particular los que se llaman liberales, insisten permanentemente en que hay que bajar el gasto público y la presión impositiva. No puedo dejar de estar de acuerdo con esa propuesta y firmo junto a ellos, sin embargo, creo que se quedan en el tema económico y no se plantean algo más profundo todavía que tiene que ver con lo institucional. ¿Por qué razón tenemos este desmadre de gasto público consolidado y, como contracara, la correspondiente presión impositiva que hace inviable cualquier idea de crecimiento?

Mi primera respuesta es que tenemos este nivel de gasto público porque la democracia ha degenerado en una competencia populista en donde hay oferta de populismo y demanda de populismo. Esa competencia populista, en gran medida ha dejado de ser ideológica y ser transformó en una competencia por un negocio que es la política. Puesto en otros términos, la política es un negocio para buena parte de la dirigencia política. El sobredimensionamiento del Estado en todos sus niveles y el despilfarro en asesores y empleados públicos es alarmante.

El gasto en planes sociales y empleo público lo justifican porque dicen que si se lo baja estalla el país, pero la realidad es que cada tanto estalla el país porque sistemáticamente la dirigencia política se niega a reducir ese gasto. Es la forma de conseguir votos. Desde planes a los piqueteros, pasando por pensiones por invalidez a personas que pueden trabajar, empleo público, etc.

Por otro lado, el apoyo de punteros en las campañas políticas luego se retribuye con cargos políticos o empleo público, con lo cual el Estado se transformó en un monstruo que devora la riqueza que genera el sector privado.

 El Estado se transformó en un monstruo que devora la riqueza que genera el sector privado

Un dato muestra el grado de ineficiencia por sobredimensionamiento del Estado. La Argentina tiene 23 provincias y con CABA 24 distritos, para una población de 44 millones de personas, en comparación con 50 que tiene Estados Unidos, con 326 millones de habitantes, con lo cual cada unidad administrativa a nivel estadual es de 1,8 millones de personas en el primer caso y de 6,5 millones en el segundo, que es lo mismo que decir que en la mayor economía del mundo cada distrito es 3,6 veces más eficiente que su par en el extremo sur del continente.

En los Estados Unidos hay 3.143 condados, que son los equivalentes a nuestros municipios, con un promedio de 62 por subestados. En Argentina hay unos 2.300 municipios para 23 provincias, es decir, hay un promedio de 100 por esos grandes distritos. Esto significa tener más intendentes, concejales, empleados municipales y jueces de infracciones, entre otros, en términos relativos.

 El costo de cada unidad administrativa recae sobre mucho menos personas en Argentina que en Estados Unidos, con lo cual, la carga del costo burocrático por persona es varias veces más alto en la Argentina que en los Estados Unidos

Tomemos la siguiente relación de carga burocrática. Estados Unidos tiene 3.143 condados y una población de 326 millones de habitantes, eso quiere decir que cada condado atiende las necesidades de 103.700 habitantes. En Argentina hay 44 millones de personas y 2.300 municipios, con lo cual cada uno atiende las necesidades de 19.130 personas.Los datos anteriores son en promedio, esto quiere decir que el costo de cada unidad administrativa recae sobre mucho menos personas en Argentina que en Estados Unidos, con lo cual, la carga del costo burocrático por persona es varias veces más alto en la Argentina que en los Estados Unidos. Es una simple comparación de costos fijos por unidad producida, en este caso la unidad producida es el contribuyente y el costo fijo el Estado.

La burocracia del Congreso

Tomemos ahora el costo por legislador nacional. Aquí la comparación la hago con España porque tiene una población apenas superior a la de la Argentina, 47 millones de habitantes.

La Cámara de Diputados de Argentina tiene un presupuesto anual equivalente a 208 millones de euros, al tipo de cambio de $45 por euro; y 257 diputados, es decir un costo promedio por legislador en la Cámara baja de 67.400 euros por mes, en sueldo propio y de sus colaboradores, teléfonos, secretarias y movilidad, entre otros. España tiene 350 diputados y un presupuesto es de 91 millones de euros que arroja una relación por legislador de 21.700 euros por mes. Es decir, el costo por diputado argentino es 3 veces mayor que el de un diputado en España.

 El costo por diputado argentino es 3 veces mayor que el de un diputado en España; y el de un senador es 13,5 veces más alto

La Cámara de Senadores de Argentina tiene un presupuesto anual equivalente a 204 millones de euros. Con 72 legisladores en la Cámara alta el costo promedio es de 236.000 euros por mes. En España ese cuerpo tiene un presupuesto anual de 56 millones de euros, con 266 miembros. El costo promedio mensual de cada senador español es de 17.540 euros. En otras palabras, el costo de cada senador argentino es 13,5 veces mayor que el costo promedio de un senador español.

El ingreso per cápita de Argentina es de USD 14.400 y el de España de USD 28.156 en dólares corrientes. Es decir, nosotros que somos más pobres nos damos el “lujo” de tener estructuras legislativas muchísimo más caras que España, que no es justamente un país que se caracterice por tener un Estado de bajo costo.

Por cierto, que la política se transformó en un negocio queda también en evidencia en la cantidad de personal que tiene, por ejemplo cada senador.

El gráfico muestra la cantidad de empleados tanto de planta permanente como de planta transitoria que tiene asignado cada senador. El récord lo tiene el senador Roberto Basualdo de la Alianza Cambiemos San Juan con 60 colaboradores directos. Le sigue Luis Naidenoff con 48 empleados. Ambos son verdaderas pymes, pero pymes importantes.

En total en el Senado hay 1.765 empleados repartidos específicamente entre los 72 legisladores, aunque cabe resaltar que hay otros 3.987 empleados asignados al senado que solo Dios sabe qué funciones cumplen. Ahora bien, en promedio cada senador tiene 24,5 empleados, que surge de dividir los 1.765 por los 72 senadores.

 En total en el Senado hay 1.765 empleados repartidos específicamente entre los 72 legisladores, aunque cabe resaltar que hay otros 3.987 empleados asignados al senado que solo Dios sabe qué funciones cumplen

Es obvio que cada senador tiene una pyme en promedio, algunos son pymes más grandes que otras, y otras parecen ser pymes familiares.

Por ejemplo, el senador Fernando Pino Solanas tiene 35 empleados y dice que tiene que legislar cosas muy importantes. Necesita un equipo de asesores importante con la curiosidad que dos tienen su apellido. Damián Solanas, economista, y Victoria Eva Solanas, que desconozco su preparación para asesorar en temas tan delicados e importantes. No quiero pensar que don Pino Solanas tenga una Pyme familiar a costa del contribuyente. No digo eso. Pero llama la atención.

Lo cierto es que si cada senador va a necesitar una legión de asesores, quiere decir que no están muy preparados para desempeñar su cargo. En otros países, como por ejemplo Chile, los legisladores recurren a fundaciones para que los asesoren.

 Si cada senador va a necesitar una legión de asesores, quiere decir que no están muy preparados para desempeñar su cargo. En otros países, como por ejemplo Chile, los legisladores recurren a fundaciones para que los asesoren

Acá el contribuyente vota a un senador y le paga el sueldo para que legisle, tampoco tiene que legislar tanto porque ahoga las libertades individuales, y los legisladores terminan nombrando asesores cuyos sueldos también están a cargo del contribuyente.

Sobredimensionamiento del Estado burocrático

En definitiva, cuando uno ve estos datos, y hay muchos más para mostrar nuestro sobredimensionamiento burocrático, se pregunta: ¿hay realmente interés de la dirigencia política de reducir el peso del Estado sobre el sector privado o la política se ha transformado en un negocio personal que en forma compulsiva tiene que financiar el sufrido contribuyente?

Mi impresión es que el sobredimensionamiento del Estado dejó de ser un problema ideológico y se transformó en un problema de negocio de unos pocos, aunque cada vez son más en relación a los pocos que quedamos en el sector privado generando riqueza.

 Mi impresión es que el sobredimensionamiento del Estado dejó de ser un problema ideológico y se transformó en un problema de negocio de unos pocos, aunque cada vez son más

Como contrapartida de ese negocio, los políticos reparten subsidios entre diferentes sectores de la sociedad para mantenerla tranquila. En definitiva, cuando digo que hay 21 millones de personas que pasan todos los meses por la ventanilla del Estado para cobrar un cheque y que en el sector privado somos sólo 6,5 millones que mantenemos a esos 21 millones, lo que estoy diciendo es que 6,5 millones tenemos que mantener todo el negocio que armó la política para obtener su renta y repartir subsidios a diestra y siniestra.

Definitivamente nuestro problema no es un problema ideológico. Ahora tenemos que pensar cómo desarmar un negocio que se inventaron los dirigentes políticos a partir de desvirtuar la democracia y transformarla en una competencia populista.

Noticiasxfn.com no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros.

Seguir leyendo

Opinión

Alberto Fernández criticó la Ley de Medios que impulsó Cristina Kirchner: “Evidentemente ese no fue el camino”

Publicado

on

En tono autocrítico, el ex jefe de Gabinete del kirchnerismo pidió “ser mejores de lo que fuimos”

El ex jefe de Gabinete se refirió con autocrítica al gobierno de Cristina Kirchner y al massismo.

El ex jefe de Gabinete se refirió con autocrítica al gobierno de Cristina Kirchner y al massismo.

El ex jefe de Gabinete, Alberto Fernández se mostró autocrítico con la política en general, sobre su su experiencia en el kirchnerismo y en su apoyo reciente al líder del Frente Renovador, Sergio Massa. En esa clave, fue tajante con “terminar con la grieta” y “ser mejores de lo que fuimos“.

En un extenso reportaje, Fernández revisó su paso por el massismo y elogió al ex intendente de Tigre por ser “uno de los tipos de su generación más preparados para gobernar“, aunque criticó su forma de entender la política: “Para él es un juego de picardías, y la política es un juego de convicciones y compromisos”.

Acerca de su salto al Frente Renovador, Fernández consideró que el kirchnerismo entonces había terminado un ciclo: “Yo dije que con Cristina no alcanza y sin Cristina no se puede. A ella no le gustó mi frase, después me dijo que tenía razón. En 2017  hasta el último día intenté cerrar un acuerdo entre Randazzo y Cristina. ¿Eso que nos costó?: Macri”

En la misma línea, el ex jefe de Gabinete ratificó las diferencias que tuvo en el pasado con la ex presidente Cristina Kirchner. Sin embargo, ahora la nota “más reflexiva”, aclaró durante una entrevista con el periodista Eduardo Aliverti, en Radio La Red.

“En aquel momento muchos no la pasamos bien con Cristina.  Siempre cuestioné muchas de sus políticas. Creo que tenía razón porque hubo una sucesión de derrotas desde 2009, hasta que perdió al final en 2015″, afirmó.

Además, dijo que mantuvo una forma de ejercer el poder “a latigazos” y mencionó su distancia con los proyectos que fueron insignia en el último período, entre ellos, la Ley de Medios.  

“Me parece que tenemos revisar arbitrariedades personales e institucionales que fueron cometidas en los últimos años. La ley de democratización de la Justicia fue un intento brutal, despiadado e innecesario. Hay que regular el funcionamiento de la Justicia, pero no es ese el modo”, dijo Alberto Fernández.

En la misma clave se mostró tajante sobre el frustrado intento por sancionar la Ley de Medios: “Es obvio que fracasó. Cristina ganó una batalla porque ahora sabemos lo que leemos cuando leemos Clarín, La Nación o Tiempo Argentino. Eso está muy bien, pero, ¿era necesaria tanta sangría para eso? En la practica sirvió muy poco y ahora Clarín tiene una telefónica. Evidentemente ese no fue el camino“.

Sin embargo, Alberto Fernández dijo que  el gobierno de Cristina Kirchner de 2007 “fue el más progresista de toda la historia por la ampliación de derechos” que llevó adelante. Para estas elecciones, insistió en tono autocrítico, que la fórmula debe ser otra y que la unidad es una condición necesaria, aunque “no suficiente”.

“Tenemos que demostrarle a la gente que somos mejores que Macri, y que vamos a ser mejores de lo que fuimos, sino no vamos a entender por qué llevamos cuatro derrotas en los últimos años”, manifestó.

Otros tiempos. Cristina Kirchner en su primer mandato de gobierno junto a Alberto Fernández. (Gentileza: 5 días)

Otros tiempos. Cristina Kirchner en su primer mandato de gobierno junto a Alberto Fernández. (Gentileza: 5 días)

El votante “estafado”

Consultado sobre el compartamiento del votante que se inclina por Mauricio Macri, el ex jefe de Gabinete deslizó su propia teoría y le pidió que “vea todo” y “recupere la capacidad de crítica“.

“A los argentinos los han confundido. Se ha confundido la comunicación política con la manipulación humana”, arrancó Alberto Fernández en su explicación. “El mayor expositor de esta teoría es (el consultor ecuatoriano Jaime) Durán Barba. A la gente se la va llevando a un lugar que deja de pensar, y es movida por sensaciones”.

“El votante de Macri no es un idiota que no sabe votar, es un estafado. Hay un nucleo antiperonista convencido, pero de ese 33%, hay otro resto de personas que los han estafados. El estafado siempre es tratado como un tarado, pero en realidad es una víctima que creyó“, hipotetizó.

En la misma línea de pensamiento, Fernández volvió a adoptar un tono autocrítico y manifestó: “En todos lados se ha perdido la capacidad de crítica, también en nuestro espacio, muchos se enceguecen y no ven cosas. Quien tiene un 70% de rechazo (NdR: se refiere a Macri) no puede ganar nunca una elección, y sin embargo, no lo ven”.

Lo primero que tenemos que hacer es terminar con la grieta. En la grieta están los estafados de Macri, a toda esa gente tenemos que recuperarla para la reconstrucción del país”, desarrolló el ex jefe de Gabinete.

Y finalizó: “No se puede reconstruir nada con el delirio en el que se vive. Si cuestiono a Macri aparecen 10 mil idiotas diciendo que defiendo los bolsos de López, y si digo que López es un sinvergüenza, aparecen otros 10 mil diciéndome que estoy con Macri. Esa Argentina no tiene posibilidades de ser construida”.

 

Foto Tapa : El destape

 

Infobae

 

Noticiasxfn.com no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros.

Seguir leyendo

Tendencia