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Esta nota revela la historia de Alberto Fernandez y el GRUPO CLARIN

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Alberto Fernández, Clarín y el periodismo: la política por otros medios

Por: Iván Schuliaquer
Alberto Fernández anunció su voluntad de acercarse a Clarín y dijo que, con él, “la guerra se terminó”. ¿Qué trato recibirá de parte del Grupo? En caso de llegar a la presidencia, ¿puede retornar la alianza estratégica que se sostuvo mientras era jefe de gabinete? En esta nota, Iván Schuliaquer repasa la historia de una confrontación que ocupó el centro de la política argentina y se pregunta quién impondrá los temas y la agenda en el mediano plazo: si los medios a la política o la política a los medios.

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Cuando terminó el “conflicto del campo”, Alberto Fernández vivía su última etapa como jefe de gabinete. Mientras Cristina Fernández y Néstor Kirchner coincidían en que el Grupo Clarín había sido un articulador clave del triunfo de las entidades rurales, Alberto Fernández repetía una tesis: el gobierno no podía pelearse con el Grupo. La razón: que el kirchnerismo era reformista, no revolucionario. Para entonces ya habían pasado el pago al Fondo Monetario Internacional, el rechazo al Área de Libre Comercio de las Américas y los cambios en la Corte Suprema. Pero pelearse con Clarín marcaba un punto de no retorno: implicaba abandonar el reformismo.

Fernández no tuvo éxito y a mediados de 2008 se fue del gobierno acusado de haberse convertido en un hombre de Clarín. Desde entonces, la confrontación entre el kirchnerismo y el Grupo estuvo en el centro de la política argentina y reconfiguró apoyos y alianzas.

Una década después, la candidatura de Alberto Fernández abre el interrogante de si puede regresar la alianza estratégica que se sostuvo mientras era jefe de gabinete. En esa época el gobierno fue bien tratado en las escenas de Clarín y el Grupo obtuvo beneficios de parte del Estado. Ese tipo de vínculo responde a la lógica que primó en la historia de los medios en América Latina, y Clarín creció al calor de esa dinámica. Los gobiernos pasaron y Clarín se quedó, cada vez más fortalecido.

Fernández ya anunció su voluntad de congraciarse. Dijo que con él la guerra se terminó y que es hora de que Clarín se entere. También advirtió que en su agenda no está ni un reimpulso de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual ni una revisión de la fusión Cablevisión-Telecom.

Por ahora no queda claro el trato que recibirá en las escenas del Grupo. Desde que Fernández fue ungido como precandidato, el editor general de Clarín lo señaló como garante de la impunidad y se publicó una nota sobre unas expensas adeudadas en el lote de un country. Sin embargo, los gestos no van en una sola dirección: también Canal 13 lo entrevistó con su perro Dylan y fue bien tratado en un programa político de TN, conducido por un viejo conocido suyo, Eduardo van der Kooy. Lo que sí queda claro es que los vínculos entre el kirchnerismo y Clarín no son los mismos que cuando era jefe de gabinete.

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Era 2002. Néstor Kirchner y Alberto Fernández pensaban la estrategia para las elecciones presidenciales del año siguiente. Kirchner era gobernador de Santa Cruz desde hacía más de una década, pero resultaba desconocido para la mayoría de la ciudadanía argentina. Ante ese panorama, creía fundamental acercarse a los medios y, sobre todo, acercarse a Clarín haciendo propia una premisa que circulaba entre los políticos: el que no salía ahí, no existía.

Néstor Kirchner llegó a la presidencia con 22% de los votos en tiempos de crisis económica, de erosión de la centralidad de los partidos políticos y sin controlar la facción peronista que lo había apoyado. En ese contexto, Alberto Fernández planteó, como dice en su libro Políticamente incorrecto, que el suyo sería un “gobierno de la opinión pública” en el que la prensa ocuparía un lugar de “punto de apoyo sólido y serio”. En aquel momento, Clarín se reponía de una crisis que lo había dejado al borde de ser absorbido por sus acreedores internacionales. La ley de preservación de bienes y patrimonios culturales, conocida como “Ley Clarín”, debía ser –y fue– refrendada por el gobierno recién arribado. Si el Grupo precisaba garantizar su subsistencia, el gobierno precisaba asegurar su gobernabilidad. A eso se agregó que, como señala Martín Sivak en sus libros sobre Clarín, Néstor Kirchner creía que sus votantes leían ese diario.

Prueba de la centralidad que tuvo el vínculo con el Grupo es que lo manejaron directamente Alberto Fernández y Kirchner. Y lo pensaron en tres niveles. Uno, el de los periodistas que cubrían los temas políticos del día a día: los que publicaban información, el qué. Dos, el de los jefes periodísticos y editorialistas, llamados por Fernández “los formadores de opinión”, con los que discutían el por qué. Tres, el de los propietarios, con los que dialogaban y negociaban como actores políticos y económicos. Eso era posible porque los distintos niveles tenían cierta autonomía entre sí: Clarín era más que “el medio de Magnetto”.

Al mismo tiempo, el gobierno contactó a un grupo de editorialistas y periodistas políticos, de Clarín y de otros medios, con los que tuvo un diálogo sostenido off the record. El jefe de gabinete era el anfitrión, aunque, a través de la puerta contigua entre los despachos, Kirchner solía aparecer y sumarse a la charla. Esos contactos en off no representaban una novedad. Lo que cambiaba en el caso de Kirchner era que, a pesar del diálogo frecuente que mantenía con esos periodistas, se mostraba como un líder que no atendía a la prensa, que no aceptaba sus preguntas y que solía cuestionarlos públicamente. Fernández y el presidente querían disputar simbólicamente quién imponía los temas y la agenda: si los medios a la política o la política a los medios.

La centralidad de los medios en la acción gubernamental se observaba también en los diálogos frecuentes con propietarios de otros medios y en los beneficios regulatorios para los actores establecidos. Entre ellos se contó la renovación automática de las licencias televisivas. Por su parte, Clarín sumó la fusión Cablevisión-Multicanal. Para eso contó con una interpretación laxa de la normativa. La empresa de cable –con la mitad de los abonados del país– y de conexión a internet –con un tercio del mercado– pasó a representar, para el fin de los gobiernos kirchneristas, más de 80% de los ingresos del Grupo.

Néstor Kirchner estuvo cómodo en ese juego de persuasión mutua entre políticos, empresarios de medios y periodistas por definir la representación de la realidad. Desde ahí, el gobierno incidió sobre los temas y los marcos en los que se debatía la política.

La reunificación personal y política de Alberto y Cristina se produce luego de diez años de disputa pública con Clarín. En ese período, el ahora candidato estuvo a cargo del armado político y de distintas campañas electorales, del peronismo no kirchnerista, como la de Sergio Massa en 2015 y la de Florencio Randazzo en 2017. Esos candidatos fueron bien tratados por el gran grupo mediático. Para ello colaboró el vínculo que Fernández había sostenido con editorialistas, jefes periodísticos y funcionarios de la empresa, aunque lo central había pasado por la coincidencia estratégica con el Grupo en tanto el kirchnerismo era un adversario común.

De 2003 a esta parte, Clarín pasó de la crisis económica a convertirse en la empresa que más dinero gana en la Argentina. Aunque su poder sobre las audiencias aparece más cuestionado, es la empresa más influyente del país. No vende acero ni limones y su lobby puede ser tras bambalinas o desde sus propias escenas. En ese sentido, una premisa compartida entre la mayoría de los espacios políticos hoy es que “contra Clarín no se puede”. Es decir, en la era de los medios digitales, aún sigue siendo racional para los políticos congraciarse con el gran grupo mediático.

Aunque la fragmentación de los públicos en internet erosiona la pretensión “atrapa-todo” que tuvo antes, Clarín retiene un poder diferencial. Como muestra un estudio de Reporteros sin Fronteras y Tiempo Argentino, Clarín reúne 25% de las audiencias de todos los medios tradicionales de la totalidad del país y posee cuatro de los seis sitios de noticias más visitados. Al mismo tiempo, la circulación de información entre sus propios medios le da una capacidad sin equivalentes para generar narrativas. A eso se agrega, como señalan Natalia Aruguete y Ernesto Calvo, que los grandes medios funcionan en las redes sociales como autoridades de sentido.

En función de ese poder también actuó la fuerza que conduce Mauricio Macri, tanto cuando gobernaba la Ciudad de Buenos Aires como desde que llegó a la presidencia. Más allá de la centralidad de las redes sociales en la estrategia comunicacional de Cambiemos, Clarín es un pilar para su gobernabilidad. Sus acciones políticas son elocuentes. Primero, a los 20 días de haber asumido desarticuló por decreto las cláusulas anticoncentración de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Se trataba de una ley refrendada por los tres poderes del Estado, que había colocado en el centro del debate público los intereses de las empresas mediáticas. Luego, aprobó la fusión Telecom-Cablevisión, algo que el Grupo no consiguió durante el kirchnerismo y que había estado en el origen de la disputa pública que sostuvieron. La fusión le permitió al conglomerado sumar la mitad de la telefonía fija del país, un tercio de la telefonía móvil y aumentar su cuota de mercado en provisión de internet. Por lo tanto, Argentina tiene, a escala relativa, al actor comunicacional más concentrado de la región, que le lleva varios cuerpos de ventaja a Televisa en México y a Globo en Brasil.

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Los consensos característicos del primer kirchnerismo se dieron en el marco de acuerdos posteriores a la crisis de 2001. Como señala Gabriel Vommaro, ahí las élites mediáticas buscaron recomponer un juego representativo, sin el cual ellas también perdían poder. En la última década esos consensos explotaron. La disputa entre el Grupo Clarín y los gobiernos de Cristina Fernández tuvo entre sus consecuencias la creación de una escena mediática dividida en dos polos, producida en los medios informativos desde arriba hacia abajo. Algo que se retroalimentó con la masificación de las redes sociales que, como dice Ernesto Calvo, se caracterizan por la fragmentación en “barrios” separados donde todos somos mayoría.

El polo antikirchnerista se articuló en torno de los medios del Grupo Clarín, donde desde 2012 ocupó un lugar central el programa Periodismo para todos, de Jorge Lanata, que presentó al kirchnerismo como farsa y como actor ilegítimo y corrupto. El polo cercano al gobierno giró sobre la figura presidencial, los mecanismos de comunicación controlados –con la cadena nacional como ejemplo–, la oficialización de parte de los contenidos de los medios estatales y la creación de medios privados cercanos vía pauta publicitaria, donde Clarín aparecía como el principal adversario político.

Ese empate entre actores que no lograron disciplinarse entre sí se definió para uno de sus lados con la llegada de Mauricio Macri a la presidencia. Cambiemos encontró un contexto propicio para desarticular el polo kirchnerista y por esa vía beneficiar al polo del que formaba parte. Los medios públicos cambiaron su línea editorial y perdieron las audiencias masivas que habían construido. Eso fue acompañado de un recambio de los elencos periodísticos y del desfinanciamiento. A la vez, parte de los medios privados que eran financiados vía pauta se terminaron con el gobierno. El caso paradigmático es el del empresario Sergio Szpolski, el más beneficiado por la pauta oficial a lo largo del período, que abandonó sus empresas de inmediato, sin siquiera pagar indemnizaciones. Sólo algunos medios del polo más cercano al kirchnerismo continuaron. Las dificultades incluyeron, como en el caso de Horacio Verbitsky y Página/12, la salida de algunas de sus figuras periodísticas para frenar el avance del gobierno sobre esos medios o el embargo de las cuentas para pagar los sueldos de C5N, el canal de noticias de mayor audiencia.

Otro de los cambios centrales que se produjeron en la última década tiene que ver con las prácticas periodísticas en la Argentina. Como señala Martín Sivak, en medio de la pelea con el kirchnerismo, en Clarín “se abandonaron todos los matices”, aumentó la intervención directa de los propietarios en los contenidos y se hizo un “periodismo de guerra”. Lejos quedaba el medio que en los 90, inspirado por la irrupción de Página/12, había apostado por el “periodismo de calidad” y había construido una marca en la que la credibilidad aparecía como un valor central. Prueba del cambio es que en los últimos años, ante noticias que se probó que no eran ciertas, sus medios no se retractaron. Como señala un editor del diario: “Hay una máxima que es que digamos lo que digamos nos van desmentir. Y eso es cierto. El problema es que, en ese juego, vale todo”.

En ese marco, en la Argentina reapareció con fuerza el periodismo de denuncia, que había sido central hasta 2001. Como dice el sociólogo Sebastián Pereyra, surge del periodismo de investigación, pero lo central pasa por la producción de escándalos. Es un periodismo que no sigue la actualidad, sino que la produce y, por lo tanto, modifica el escenario político. El problema es que en muchas de las denuncias primó lo que el sociólogo Silvio Waisbord llama denuncismo: “denuncias fáciles que carecen de evidencia suficiente y que son el producto de información pasada por una o dos fuentes”.

A la vez, eso se planteó en un contexto que, a tono con la escena mediática dividida, se focalizó en el kirchnerismo. En tanto la ideología del periodismo como cuarto poder se propone controlar a los poderes públicos, resultaba lógico cuando estaba en el gobierno. Sin embargo, desde que Cristina Fernández dejó la presidencia, ese periodismo de denuncia se sigue enfocando en el kirchnerismo. Con lo cual, es un cuarto poder selectivo, destinado a una fuerza política.

Como señala el sociólogo Cyril Lemieux, el periodismo no es una profesión liberal. Por el contrario, está a mitad de camino entre un trabajo industrial y un trabajo artesanal. En ese sentido, para aumentar su autonomía es clave resguardar la distinción con la parte empresarial o industrial. La característica distintiva de la Argentina no es que los propietarios de medios sean magnates que tienen otros intereses. Basta ver la compra de The Washington Post por parte de Jeff Bezos, el dueño de Amazon. Lo distintivo es que los propietarios se inmiscuyeron en las prácticas de los periodistas y que eso no tuvo grandes consecuencias.

Mientras esto sucedía, algunos actores se apropiaron del significante “periodismo”, del que se presentan como sus representantes y sus guardianes. Vale para los empresarios de medios, vale para varias de las estrellas periodísticas más conocidas. Vale también para el Foro de Periodismo Argentino, que hace poco distinguió las repetidas informaciones falsas de la cobertura del diario Clarín sobre el caso Santiago Maldonado con el premio al mejor trabajo de periodismo de profundidad. Gran parte de los periodistas se opone a esa manera de concebir el periodismo, pero no cuentan con una voz colectiva para resguardar las prácticas profesionales, como sí tienen en el Sindicato de Prensa de Buenos Aires, una voz sindical para disputar las condiciones laborales. La situación no es fácil ante la precarización, los despidos y la constatación de que quienes hablan en nombre del “periodismo” muchas veces son sus jefes o los propietarios de sus medios.

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El politólogo Rasmus Kleis Nielsen señala que la masificación de internet dio herramientas para que más actores puedan expresarse, a la vez que desembocó en un escenario en el que “la producción de noticias es menos atractiva comercialmente, pero no disminuye su significado político y social”. Los propietarios tienen más incentivos para instrumentalizar sus medios, ya que hoy importan más como fuente de poder que como fuente comercial directa. Es decir, más que como un negocio en sí mismo, funcionan como una forma de capturar recursos estatales.

Esas nuevas condiciones son internacionales, pero se procesan a escala nacional. Tanto la historia de los medios en la Argentina como las prácticas recientes de los propietarios de los grandes medios hacen prever que tendrán más incentivos para subsumir sus coberturas políticas a sus intereses como actores y que la autonomía periodística será cada vez menor. Con todas esas reconfiguraciones se encontraría Alberto Fernández en caso de llegar a la presidencia. Y ya anticipó que entiende a la comunicación como un negocio. De lo cual se desprende que esa relación incluirá como parte central el vínculo con los empresarios.

Quizás la gran diferencia es que esa negociación que siempre se dio tras bambalinas hoy es más conocida. Así, que los propietarios del Grupo América vayan a escuchar a referentes del kirchnerismo es leído como un signo de que podrían tratarlos mejor en caso de que volvieran al gobierno. A la vez, los movimientos de los distintos candidatos apuntan a que Clarín es clave para gobernar. En ese escenario, a ninguno le conviene contradecir sus intereses empresariales. Que esas estrategias aparezcan como racionales y lógicas dentro de la realpolitik no implica que no sean un problema para la democracia.
Foto: Ricardo Antúnez
Fuente: Amfibia

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EL AUDIO DE FERNANDEZ VALLEJOS CONTRA EL PRESIDENTE. LA DESGRABACION DE SUS EXPLOSIVAS DECLARACIONES

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La crisis política que atraviesa el gobierno nacional sumó este jueves un ingrediente: la filtración de un audio de una diputada ultra K en el que califica al Presidente de “ocupa”, “mequetrefe” y “atrincherado” entre otros duros términos.

Se trata de la economista Fernanda Vallejos, que reconoció la autoría del mensaje cuya desgrabación se encuentra en esta nota.

La nota de voz, que se viralizó visiblemente editada, está dirigida a un interlocutor llamado “Pedro”.

“Todos esperábamos que el enfermo de Alberto Fernández, que el ocupa de Alberto Fernández, el lunes a las 8 de la mañana estuviera haciendo una conferencia de prensa en un escritorio con todas las renuncias sobre la mesa”, introduce la economista en una grabación de casi 12 minutos en la que dispara no sólo contra el Presidente, sino contra el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, y otros miembros del Frente de Todos.

“No lo hizo y no lo quiere hacer, quiere conservar a su núcleo de inútiles, que están ahí de prestado ocupando las oficinas de la Casa Rosada y no han hecho nada. No hay conducción política porque el jefe de Gabinete es un payaso”, continúa.

De acuerdo a la visión de Vallejos, parte del resultado electoral se explica en la política económica instrumentada por Martín Guzmán. Dijo que se debería haber subordinado la gestión a la pandemia y no a disminuir el déficit fiscal.

El audio incluye insultos y exabruptos a integrantes del Frente de Todos. Vallejos se disculpó en redes sociales y dijo que fue una reacción en caliente al resultado en las Primarias del domingo 12 de septiembre.

“El tipo está atrincherado, como Redrado en el Banco Central, así, atrincherado en la Casa Rosada. Y él es un ocupa porque no tiene votos, no tiene legitimidad, no lo quiere nadie… A la derecha le sobran opciones. Mirá si va a votar a este mequetrefe que no sirve para nada. Y nuestra gente no lo quiere, no lo quiere porque justamente no se subordinó a la política para la cual fue elegido”, continúa el registro de casi 12 minutos.

Vallejos criticó que no se asistió a la ciudadanía como se debía haber hecho, reconoció que hubo muchas más muertes por COVID-19 que las que deberían haber existido y aseguró que hay un problema político en la conducción del Frente de Todos.

“Martín Guzmán hizo un presupuesto donde se partía de la premisa de que en marzo se terminaba la pandemia. Todos sabíamos que era una mentira, pero no sólo eso: cuando ocurrió lo obvio y hubo que endurecer las medidas de cuidado… no hubo medidas económicas que acompañen. Y tenemos prácticamente equilibrio fiscal. ¡Equilibrio fiscal con 50% de pobreza y en medio de una pandemia! Era obvio que la gente no iba a venir aplaudiendo”, suscribe.

La grabación empezó a correr a través de WhatsApp casi al mismo momento que el presidente Fernández se expedía sobre la crisis y planteaba: “La gestión seguirá desarrollándose del modo que yo estime conveniente, para eso fui testigo”.

La legisladora nacional cree que Guzmán debería haber sido el primero en presentar la renuncia luego de las elecciones porque la política económica es una de las peores del gobierno actual. Esta idea contradice con una información que difundió anoche el entorno de Cristina Kirchner que indicaba que la vicepresidenta no pide su salida del Gabinete.

El quiebre en el Gobierno se produjo como consecuencia de la derrota electoral y luego de que parte de los funcionarios que responden a Cristina Kirchner presentaran su renuncia para presionar a los “albertistas” a irse del Gobierno.

 

La desgrabación completa del audio

“Estoy de acuerdo Pedro con lo que vos decis, lo que pasa es quetodos esperábamos que el enfermo de Alberto Fernández, el ocupa de Alberto Fernández, el lunes a las 8 de la mañana estuviera haciendo una conferencia de prensa en un escritorio con todas las renuncias sobre la mesa, diciéndole a toda la Argentina, no que había escuchado el mensaje de las urnas como dijo hipócritamente el domingo, porque obviamente se ve que además de ciego es sordo porque jamás a escuchado nada, ni tampoco ha aprendido nada de Néstor ni de nadie. Pero no lo hizo, no solamente no lo hizo, no lo quiere hacer; quiere conservar a su núcleo de inútiles, que están ahí todos de prestado ocupando las oficinas de la Casa Rosada y no han hecho nada. No hay conducción política en el Gabinete porque el jefe de Gabinete es un payaso.

Tuvimos este resultado en la elección del domingo, y vos lo sabés porque todos acá pensamos lo mismo, lo venimos discutiendo desde marzo del año pasado, porque la política económica en marzo del año pasado se debió subordinado a la política sanitaria, no a la reducción del déficit fiscal y a cumplir el mandato del Fondo Monetario. Me salió como cuando discutimos en la Cámara el Presupuesto 2018 de Macri, que le dije que estábamos ahí para honrar el mandato del pueblo y no para cumplir con el mandato del Fondo Monetario.

Mirá qué triste tener que terminar diciéndole lo mismo a un tipo que nosotros llevamos de Presidente. El tipo está atrincherado como (Martín) Redrado en el Banco Central, así atrincherado en la Casa Rosada. Y él es un ocupa, porque no tiene votos, no tiene legitimidad, no lo quiere nadie; porque la derecha si tiene que votar derecha tiene a Macri, tiene a los ultra, le sobran opciones mirá si van a votar a este mequetrefe que aparte no sirve para nada. Y nuestra gente no lo quiere, no lo quiere porque justamente no se ha subordinado a la política para la cual fue elegido.

Entonces, no se asistió a la gente como se la debió haber asistido, eso impidió además tener una política sanitaria muchísimo más efectiva y evitar un montón de muertes, porque tuvimos que abrir antes de tiempo y mal, porque justamente la gente se estaba cagando de hambre y se siguió cagando de hambre.

Martín Guzám hizo un presupuesto donde se partía de la premisa que en marzo se terminaba la pandemia, esto todos lo sabemos bien. Una mentira, que todos sabíamos que era una mentira pero no solo eso, después cuando ocurrió lo obvio, la pandemia no se terminó, y hubo que endurecer las medidas de cuidado para lo cual más o menos hubo que hacerse un harakiri durante prácticamente dos meses porque tampoco quería hacer eso, y no hubo políticas económicas que acompañen, entonces la situación se fue agravando cada vez más. Y tenemos prácticamente equilibrio fiscal, equilibrio fiscal con 50% de pobreza en medio de una pandemia. Entonces, es obvio que la gente no iba a venir a aplaudirnos. Algunos lo venimos diciendo hace muchos tiempo, vos mismo, y muchos de los que compartimos este espacio.

¿Hay un problema de poder? Puede ser. Pero fundamentalmente hay un problema político que es que el pueblo no está marcando un camino y hay un tipo atrincherado en la Casa Rosada que dice ‘me cago en el camino que el pueblo nos marcó el domingo’ y me lo mantengo al tipo este, que salió del frasco de la buena … y se fue al frasco de yanquilandia, y lo trajeron y lo sentaron en el Ministerio de Economía, no tiene la más mínima formación política y evidentemente sobre todas las cosas, no tiene la más mínima sensibilidad social.

Acá no somos boludos ni somos loquitos como dice Clarín, no queremos incendiar la economía, todos conocemos perfectamente la restricción externa, la descubrimos mucho antes que Guzmán por cierto, porque nosotros somos keynesianos, somos kaleckianos, él es el Heimann, Leijonhufvud es neo. Es neo, esa es la realidad.

Se aprendió el versito de la restricción externa, le viene bien como anillo al dedo, pero en realidad lo que ha hecho es ajustar el gasto. Esta es la realidad, ha ajustado el gasto. Lo único que expandió la obra pública, tiene el presupuesto pisado, completamente subejecutado. Esta es la realidad y los resultados son las consecuencias de esa política económica, que es lo peor, además de que comparto con los compañeros que dicen que el Gabinete no ha funcionado en general, pero lo que hemos tenido, porque es lo que ha afectado de manera directa a la vida de las personas, es la política económica.

Se cae de maduro que si hiciste una mala política económica, tan mala que el pueblo te lo hizo sentir de esta manera en una elección, el primero que debió haber presentado la renuncia es el ministro de Economía. ¿Por qué no la presenta? Esa es la pregunta. A lo mejor no la presenta porque tiene otro mandato que cumplir, como le dije en aquella sesión a los diputados y a las diputadas del macrismo. No es el mandato del pueblo, está atornillado ahí porque deberá tener otro mandato que cumplir, y como dijo Máximo en la última sesión que tuvimos, no se puede servir a dos señores.

Y nosotros no podemos estar en un Gobierno, y me parece que este es el mensaje que los compañeros están dando, mirando para el costado, no podemos estar en un Gobierno mirando para el costado, que decide no respetar el mandato popular. No lo podemos hacer, porque es nuestro capital político, nosotros lo construimos, no Alberto Fernández marchando con Nisman, no Alberto Fernández yendo a recorrer los estudios de TN diciendo que Cristina era una psicópata y una asesina, y una corrupta y una ladrona; de ella y obviamente de los demás compañeros que hoy están presos políticos, y ni Alberto Fernández ni ninguno de los conchudos que están ahí cobrando el sueldo son capaces siquiera de mencionar.

Entonces, cuáles son las opciones si hace tres días que le están diciendo: recapacitá. A ver, sacaron 600 mil votos menos, obviamente con un padrón más grande, cuatro años después, 600 mil votos menos, números absolutos, que los que sacamos Cristina y yo solitas, en la categoría de diputados te estoy diciendo, en senadores más perdimos, porque Cristina sacó más votos que yo; 600 mil votos menos en diputados que los que sacamos en 2017 sin nada, solos, nosotros solos, solas, contra el mundo, contra Clarín, en el mejor momento del macrismo, cuando hizo todas nuestra políticas, cuando expandió, el único año de no recesión que tuvo Macri; sin un peso, sin un peso, sin un cartel, sin nada más que las boletas, sacamos 600 mil votos más que el domingo. Qué más necesitas…

Si no te levantas como Gobierno, si no te levantás de esto, no te despertás con nada, y si no se despiertan con esto, después de lo que ha ocurrido, y de las implicancias que esto tiene, bueno, están persiguiendo otros objetivos.

Yo no me voy a poner a hacer interpretaciones, cada uno tendrá la suya, pero claramente el objetivo no es ganar la elección, no es poner de pie la Argentina, no es poner en marcha la economía. El objetivo es otro, porque si los objetivos son esos, los hombres son lo de menos y si tenés a un ministro que no funciona, como dijo Cristina, repiten todos los compañeros, lo sacás porque es una pieza móvil, es un fusible, cuál es la relevancia de Martín Guzmán, o es (Kristalina) Georgieva la que pide que se quede, pero entonces avisame, porque los votos no se los puso Georgieva, se lo pusimos nosotros, a Georgieva no la vota ni magoya acá, en Argentina.

No sé cuál es la solución, pero yo banco esta movida, porque algo hay que hacer y porque no, no somos lo mismo, y no podemos permitirnos el lujo de que ni el pueblo, ni las masas piensen que somos lo mismo, porque no lo somos. Y yo no quiero ser lo mismo que estas bazofias, no lo quiero ser, y el resto de los compañeros y compañeras tampoco lo quieren ser.

Obviamente, todo esto que digo acá lo digo entre compañeros, ahora voy a la tele, voy a decir otra cosa, nadie va echarle leña al fuego, nadie va armar un incendio con los arboles caídos, pero acá hay que ubicarse en qué lugar está cada uno, y este señor, que gracias a Cristina, y a todas y todos nosotros, está sentado ahí, en el sillón de Rivadavia, no tiene ningún mérito propio para estar sentado ahí, entonces se tiene que allanar, allanar a lo que le diga Cristina que tiene que hacer. ¿Por qué? porque Cristina es la representación de la voz del pueblo argentino, por su boca habla el pueblo argentino. No por la de Alberto Fernández, por la del pelotudo de Guzmán, de Kulfas, que se dedicó a escribir libros en contra de Kicillof, o la pelotuda de Vilma Ibarra, que todos se hacían publicidad escribiendo o hablando en contra de Cristina, pero ¿por qué no se van a cagar y se ubican un poquitito haber a donde están parados?, gracias tienen que dar de tener el privilegio de ocupar los lugares que ocupan que no se los ganaron, no se los ganaron. Me parece que es así, perdón por la vehemencia.”

 

 

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EMPRESARIOS DE LA NOCTURNIDAD PRESENTAN PROCOLO A LA PROVINCIA

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Empresarios de la nocturnidad de Mar del Plata impulsan un nuevo protocolo de seguridad e higiene que será elevado en las próximas horas al Gobierno de la provincia de Buenos Aires. Piden eliminar las burbujas y trabajar con aforos. Para ingresar, sería obligatorio estar vacunado contra el Covid-19 o al menos tener PCR negativo.

Tras una reunión con autoridades de la Subsecretaría de Inspección General, desde el sector avanzaron en la confección de un nuevo protocolo que sería elevado a la Provincia por el Gobierno que conduce Guillermo Montenegro.

“En base a la situación sanitaria, creemos que es el momento de empezar a trabajar en un formato como nuestra actividad y no tanto con el formato gastronómico. Por eso, trabajaríamos con aforos del 50% en el interior y del 70% en el exterior; y no sobre burbujas”, explicó el empresario Juan Rodríguez.

Además, indicó que para ingresar al local bailable se establecería como requisito obligatorio tener al menos una dosis de la vacuna contra el Covid-19 o un test PCR negativo con 72 horas de antelación. “Nosotros también queremos incentivar a la vacunación de los jóvenes, que son los más retraídos con esta decisión”, sostuvo.

“Desde marzo de 2020 que estamos sin trabajar. La pandemia nos complicó bastante. Tuvimos un verano muy malo. Ya casi estamos sin recursos para continuar. Necesitamos volver a la actividad y creemos que es el momento adecuado”, concluyó Rodríguez. Fuente:223digital

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FERNANDEZ: LA GESTION SEGUIRA COMO YO ESTIME CONVENIENTE

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Durante la jornada de ayer una serie de ministros presentaron su renuncia ante el presidente tras la derrota en las PASO y las versiones al respecto fueron muchas. Sin embargo, Alberto Fernández decidió hablar y aseguró que es momento de “escuchar el mensaje de las urnas y actuar con toda responsabilidad”.

“Nosotros tenemos que dar respuestas honrando el compromiso asumido en diciembre de 2019, de cara a la sociedad. No es este el tiempo de plantear disputas que nos desvíen de ese camino”, agregó Fernández en una serie de tweets publicados este mediodía.

Aprovechó también la ocasión para referirse a la oposición y sostuvo que en noviembre se debaten dos modelos de país: “el que descree del trabajo y la producción y sólo promueve la especulación financiera y el que cree que con una producción pujante recuperaremos la dignidad del trabajo para todos y todas”.

La coalición de gobierno debe escuchar el mensaje de las urnas y actuar con toda reesponsabilidad. Debemos hacerlo, y lo haremos, para asegurar que se satisfagan las necesidades de nuestro pueblo.

— Alberto Fernández (@alferdez) September 16, 2021
En el extenso descargo, el mandatario aclaró: “He oído a mi pueblo. La altisonancia y la prepotencia no anidan en mi. La gestión de gobierno seguirá desarrollándose del modo que yo estime conveniente. Para eso fui elegido. Lo haré llamando siempre al encuentro entre los argentinos”.

“Mientras lo haga seguiré garantizando la unidad del Frente de Todos a partir del respeto que nos debemos. Es tiempo de que nuestra única obsesión sea promover la prosperidad de los hombres y mujeres de nuestra Patria”, cerró. Fuente: Telam

 

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