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Esta nota revela la historia de Alberto Fernandez y el GRUPO CLARIN

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Alberto Fernández, Clarín y el periodismo: la política por otros medios

Por: Iván Schuliaquer
Alberto Fernández anunció su voluntad de acercarse a Clarín y dijo que, con él, “la guerra se terminó”. ¿Qué trato recibirá de parte del Grupo? En caso de llegar a la presidencia, ¿puede retornar la alianza estratégica que se sostuvo mientras era jefe de gabinete? En esta nota, Iván Schuliaquer repasa la historia de una confrontación que ocupó el centro de la política argentina y se pregunta quién impondrá los temas y la agenda en el mediano plazo: si los medios a la política o la política a los medios.

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Cuando terminó el “conflicto del campo”, Alberto Fernández vivía su última etapa como jefe de gabinete. Mientras Cristina Fernández y Néstor Kirchner coincidían en que el Grupo Clarín había sido un articulador clave del triunfo de las entidades rurales, Alberto Fernández repetía una tesis: el gobierno no podía pelearse con el Grupo. La razón: que el kirchnerismo era reformista, no revolucionario. Para entonces ya habían pasado el pago al Fondo Monetario Internacional, el rechazo al Área de Libre Comercio de las Américas y los cambios en la Corte Suprema. Pero pelearse con Clarín marcaba un punto de no retorno: implicaba abandonar el reformismo.

Fernández no tuvo éxito y a mediados de 2008 se fue del gobierno acusado de haberse convertido en un hombre de Clarín. Desde entonces, la confrontación entre el kirchnerismo y el Grupo estuvo en el centro de la política argentina y reconfiguró apoyos y alianzas.

Una década después, la candidatura de Alberto Fernández abre el interrogante de si puede regresar la alianza estratégica que se sostuvo mientras era jefe de gabinete. En esa época el gobierno fue bien tratado en las escenas de Clarín y el Grupo obtuvo beneficios de parte del Estado. Ese tipo de vínculo responde a la lógica que primó en la historia de los medios en América Latina, y Clarín creció al calor de esa dinámica. Los gobiernos pasaron y Clarín se quedó, cada vez más fortalecido.

Fernández ya anunció su voluntad de congraciarse. Dijo que con él la guerra se terminó y que es hora de que Clarín se entere. También advirtió que en su agenda no está ni un reimpulso de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual ni una revisión de la fusión Cablevisión-Telecom.

Por ahora no queda claro el trato que recibirá en las escenas del Grupo. Desde que Fernández fue ungido como precandidato, el editor general de Clarín lo señaló como garante de la impunidad y se publicó una nota sobre unas expensas adeudadas en el lote de un country. Sin embargo, los gestos no van en una sola dirección: también Canal 13 lo entrevistó con su perro Dylan y fue bien tratado en un programa político de TN, conducido por un viejo conocido suyo, Eduardo van der Kooy. Lo que sí queda claro es que los vínculos entre el kirchnerismo y Clarín no son los mismos que cuando era jefe de gabinete.

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Era 2002. Néstor Kirchner y Alberto Fernández pensaban la estrategia para las elecciones presidenciales del año siguiente. Kirchner era gobernador de Santa Cruz desde hacía más de una década, pero resultaba desconocido para la mayoría de la ciudadanía argentina. Ante ese panorama, creía fundamental acercarse a los medios y, sobre todo, acercarse a Clarín haciendo propia una premisa que circulaba entre los políticos: el que no salía ahí, no existía.

Néstor Kirchner llegó a la presidencia con 22% de los votos en tiempos de crisis económica, de erosión de la centralidad de los partidos políticos y sin controlar la facción peronista que lo había apoyado. En ese contexto, Alberto Fernández planteó, como dice en su libro Políticamente incorrecto, que el suyo sería un “gobierno de la opinión pública” en el que la prensa ocuparía un lugar de “punto de apoyo sólido y serio”. En aquel momento, Clarín se reponía de una crisis que lo había dejado al borde de ser absorbido por sus acreedores internacionales. La ley de preservación de bienes y patrimonios culturales, conocida como “Ley Clarín”, debía ser –y fue– refrendada por el gobierno recién arribado. Si el Grupo precisaba garantizar su subsistencia, el gobierno precisaba asegurar su gobernabilidad. A eso se agregó que, como señala Martín Sivak en sus libros sobre Clarín, Néstor Kirchner creía que sus votantes leían ese diario.

Prueba de la centralidad que tuvo el vínculo con el Grupo es que lo manejaron directamente Alberto Fernández y Kirchner. Y lo pensaron en tres niveles. Uno, el de los periodistas que cubrían los temas políticos del día a día: los que publicaban información, el qué. Dos, el de los jefes periodísticos y editorialistas, llamados por Fernández “los formadores de opinión”, con los que discutían el por qué. Tres, el de los propietarios, con los que dialogaban y negociaban como actores políticos y económicos. Eso era posible porque los distintos niveles tenían cierta autonomía entre sí: Clarín era más que “el medio de Magnetto”.

Al mismo tiempo, el gobierno contactó a un grupo de editorialistas y periodistas políticos, de Clarín y de otros medios, con los que tuvo un diálogo sostenido off the record. El jefe de gabinete era el anfitrión, aunque, a través de la puerta contigua entre los despachos, Kirchner solía aparecer y sumarse a la charla. Esos contactos en off no representaban una novedad. Lo que cambiaba en el caso de Kirchner era que, a pesar del diálogo frecuente que mantenía con esos periodistas, se mostraba como un líder que no atendía a la prensa, que no aceptaba sus preguntas y que solía cuestionarlos públicamente. Fernández y el presidente querían disputar simbólicamente quién imponía los temas y la agenda: si los medios a la política o la política a los medios.

La centralidad de los medios en la acción gubernamental se observaba también en los diálogos frecuentes con propietarios de otros medios y en los beneficios regulatorios para los actores establecidos. Entre ellos se contó la renovación automática de las licencias televisivas. Por su parte, Clarín sumó la fusión Cablevisión-Multicanal. Para eso contó con una interpretación laxa de la normativa. La empresa de cable –con la mitad de los abonados del país– y de conexión a internet –con un tercio del mercado– pasó a representar, para el fin de los gobiernos kirchneristas, más de 80% de los ingresos del Grupo.

Néstor Kirchner estuvo cómodo en ese juego de persuasión mutua entre políticos, empresarios de medios y periodistas por definir la representación de la realidad. Desde ahí, el gobierno incidió sobre los temas y los marcos en los que se debatía la política.

La reunificación personal y política de Alberto y Cristina se produce luego de diez años de disputa pública con Clarín. En ese período, el ahora candidato estuvo a cargo del armado político y de distintas campañas electorales, del peronismo no kirchnerista, como la de Sergio Massa en 2015 y la de Florencio Randazzo en 2017. Esos candidatos fueron bien tratados por el gran grupo mediático. Para ello colaboró el vínculo que Fernández había sostenido con editorialistas, jefes periodísticos y funcionarios de la empresa, aunque lo central había pasado por la coincidencia estratégica con el Grupo en tanto el kirchnerismo era un adversario común.

De 2003 a esta parte, Clarín pasó de la crisis económica a convertirse en la empresa que más dinero gana en la Argentina. Aunque su poder sobre las audiencias aparece más cuestionado, es la empresa más influyente del país. No vende acero ni limones y su lobby puede ser tras bambalinas o desde sus propias escenas. En ese sentido, una premisa compartida entre la mayoría de los espacios políticos hoy es que “contra Clarín no se puede”. Es decir, en la era de los medios digitales, aún sigue siendo racional para los políticos congraciarse con el gran grupo mediático.

Aunque la fragmentación de los públicos en internet erosiona la pretensión “atrapa-todo” que tuvo antes, Clarín retiene un poder diferencial. Como muestra un estudio de Reporteros sin Fronteras y Tiempo Argentino, Clarín reúne 25% de las audiencias de todos los medios tradicionales de la totalidad del país y posee cuatro de los seis sitios de noticias más visitados. Al mismo tiempo, la circulación de información entre sus propios medios le da una capacidad sin equivalentes para generar narrativas. A eso se agrega, como señalan Natalia Aruguete y Ernesto Calvo, que los grandes medios funcionan en las redes sociales como autoridades de sentido.

En función de ese poder también actuó la fuerza que conduce Mauricio Macri, tanto cuando gobernaba la Ciudad de Buenos Aires como desde que llegó a la presidencia. Más allá de la centralidad de las redes sociales en la estrategia comunicacional de Cambiemos, Clarín es un pilar para su gobernabilidad. Sus acciones políticas son elocuentes. Primero, a los 20 días de haber asumido desarticuló por decreto las cláusulas anticoncentración de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Se trataba de una ley refrendada por los tres poderes del Estado, que había colocado en el centro del debate público los intereses de las empresas mediáticas. Luego, aprobó la fusión Telecom-Cablevisión, algo que el Grupo no consiguió durante el kirchnerismo y que había estado en el origen de la disputa pública que sostuvieron. La fusión le permitió al conglomerado sumar la mitad de la telefonía fija del país, un tercio de la telefonía móvil y aumentar su cuota de mercado en provisión de internet. Por lo tanto, Argentina tiene, a escala relativa, al actor comunicacional más concentrado de la región, que le lleva varios cuerpos de ventaja a Televisa en México y a Globo en Brasil.

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Los consensos característicos del primer kirchnerismo se dieron en el marco de acuerdos posteriores a la crisis de 2001. Como señala Gabriel Vommaro, ahí las élites mediáticas buscaron recomponer un juego representativo, sin el cual ellas también perdían poder. En la última década esos consensos explotaron. La disputa entre el Grupo Clarín y los gobiernos de Cristina Fernández tuvo entre sus consecuencias la creación de una escena mediática dividida en dos polos, producida en los medios informativos desde arriba hacia abajo. Algo que se retroalimentó con la masificación de las redes sociales que, como dice Ernesto Calvo, se caracterizan por la fragmentación en “barrios” separados donde todos somos mayoría.

El polo antikirchnerista se articuló en torno de los medios del Grupo Clarín, donde desde 2012 ocupó un lugar central el programa Periodismo para todos, de Jorge Lanata, que presentó al kirchnerismo como farsa y como actor ilegítimo y corrupto. El polo cercano al gobierno giró sobre la figura presidencial, los mecanismos de comunicación controlados –con la cadena nacional como ejemplo–, la oficialización de parte de los contenidos de los medios estatales y la creación de medios privados cercanos vía pauta publicitaria, donde Clarín aparecía como el principal adversario político.

Ese empate entre actores que no lograron disciplinarse entre sí se definió para uno de sus lados con la llegada de Mauricio Macri a la presidencia. Cambiemos encontró un contexto propicio para desarticular el polo kirchnerista y por esa vía beneficiar al polo del que formaba parte. Los medios públicos cambiaron su línea editorial y perdieron las audiencias masivas que habían construido. Eso fue acompañado de un recambio de los elencos periodísticos y del desfinanciamiento. A la vez, parte de los medios privados que eran financiados vía pauta se terminaron con el gobierno. El caso paradigmático es el del empresario Sergio Szpolski, el más beneficiado por la pauta oficial a lo largo del período, que abandonó sus empresas de inmediato, sin siquiera pagar indemnizaciones. Sólo algunos medios del polo más cercano al kirchnerismo continuaron. Las dificultades incluyeron, como en el caso de Horacio Verbitsky y Página/12, la salida de algunas de sus figuras periodísticas para frenar el avance del gobierno sobre esos medios o el embargo de las cuentas para pagar los sueldos de C5N, el canal de noticias de mayor audiencia.

Otro de los cambios centrales que se produjeron en la última década tiene que ver con las prácticas periodísticas en la Argentina. Como señala Martín Sivak, en medio de la pelea con el kirchnerismo, en Clarín “se abandonaron todos los matices”, aumentó la intervención directa de los propietarios en los contenidos y se hizo un “periodismo de guerra”. Lejos quedaba el medio que en los 90, inspirado por la irrupción de Página/12, había apostado por el “periodismo de calidad” y había construido una marca en la que la credibilidad aparecía como un valor central. Prueba del cambio es que en los últimos años, ante noticias que se probó que no eran ciertas, sus medios no se retractaron. Como señala un editor del diario: “Hay una máxima que es que digamos lo que digamos nos van desmentir. Y eso es cierto. El problema es que, en ese juego, vale todo”.

En ese marco, en la Argentina reapareció con fuerza el periodismo de denuncia, que había sido central hasta 2001. Como dice el sociólogo Sebastián Pereyra, surge del periodismo de investigación, pero lo central pasa por la producción de escándalos. Es un periodismo que no sigue la actualidad, sino que la produce y, por lo tanto, modifica el escenario político. El problema es que en muchas de las denuncias primó lo que el sociólogo Silvio Waisbord llama denuncismo: “denuncias fáciles que carecen de evidencia suficiente y que son el producto de información pasada por una o dos fuentes”.

A la vez, eso se planteó en un contexto que, a tono con la escena mediática dividida, se focalizó en el kirchnerismo. En tanto la ideología del periodismo como cuarto poder se propone controlar a los poderes públicos, resultaba lógico cuando estaba en el gobierno. Sin embargo, desde que Cristina Fernández dejó la presidencia, ese periodismo de denuncia se sigue enfocando en el kirchnerismo. Con lo cual, es un cuarto poder selectivo, destinado a una fuerza política.

Como señala el sociólogo Cyril Lemieux, el periodismo no es una profesión liberal. Por el contrario, está a mitad de camino entre un trabajo industrial y un trabajo artesanal. En ese sentido, para aumentar su autonomía es clave resguardar la distinción con la parte empresarial o industrial. La característica distintiva de la Argentina no es que los propietarios de medios sean magnates que tienen otros intereses. Basta ver la compra de The Washington Post por parte de Jeff Bezos, el dueño de Amazon. Lo distintivo es que los propietarios se inmiscuyeron en las prácticas de los periodistas y que eso no tuvo grandes consecuencias.

Mientras esto sucedía, algunos actores se apropiaron del significante “periodismo”, del que se presentan como sus representantes y sus guardianes. Vale para los empresarios de medios, vale para varias de las estrellas periodísticas más conocidas. Vale también para el Foro de Periodismo Argentino, que hace poco distinguió las repetidas informaciones falsas de la cobertura del diario Clarín sobre el caso Santiago Maldonado con el premio al mejor trabajo de periodismo de profundidad. Gran parte de los periodistas se opone a esa manera de concebir el periodismo, pero no cuentan con una voz colectiva para resguardar las prácticas profesionales, como sí tienen en el Sindicato de Prensa de Buenos Aires, una voz sindical para disputar las condiciones laborales. La situación no es fácil ante la precarización, los despidos y la constatación de que quienes hablan en nombre del “periodismo” muchas veces son sus jefes o los propietarios de sus medios.

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El politólogo Rasmus Kleis Nielsen señala que la masificación de internet dio herramientas para que más actores puedan expresarse, a la vez que desembocó en un escenario en el que “la producción de noticias es menos atractiva comercialmente, pero no disminuye su significado político y social”. Los propietarios tienen más incentivos para instrumentalizar sus medios, ya que hoy importan más como fuente de poder que como fuente comercial directa. Es decir, más que como un negocio en sí mismo, funcionan como una forma de capturar recursos estatales.

Esas nuevas condiciones son internacionales, pero se procesan a escala nacional. Tanto la historia de los medios en la Argentina como las prácticas recientes de los propietarios de los grandes medios hacen prever que tendrán más incentivos para subsumir sus coberturas políticas a sus intereses como actores y que la autonomía periodística será cada vez menor. Con todas esas reconfiguraciones se encontraría Alberto Fernández en caso de llegar a la presidencia. Y ya anticipó que entiende a la comunicación como un negocio. De lo cual se desprende que esa relación incluirá como parte central el vínculo con los empresarios.

Quizás la gran diferencia es que esa negociación que siempre se dio tras bambalinas hoy es más conocida. Así, que los propietarios del Grupo América vayan a escuchar a referentes del kirchnerismo es leído como un signo de que podrían tratarlos mejor en caso de que volvieran al gobierno. A la vez, los movimientos de los distintos candidatos apuntan a que Clarín es clave para gobernar. En ese escenario, a ninguno le conviene contradecir sus intereses empresariales. Que esas estrategias aparezcan como racionales y lógicas dentro de la realpolitik no implica que no sean un problema para la democracia.
Foto: Ricardo Antúnez
Fuente: Amfibia

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Incorporar suficiente vitamina D reduce 52% las probabilidades de morir a causa de COVID-19

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Se trata de una investigación de la Universidad de Boston, que halló también que ‘la vitamina del sol’ juega un papel crucial en el fortalecimiento y aumento de capacidades del sistema inmunológico para combatir infecciones y mantener bajo control inflamaciones

Las personas que incorporan suficiente vitamina D tienen un riesgo 52 por ciento menor de morir de COVID-19 que aquellos que tienen deficiencia de la ‘vitamina del sol’ (Foto: Shutterstock)

Una nueva investigación determinó que obtener vitamina D está relacionado con un menor riesgo de sufrir infecciones graves por coronavirus y padecer síntomas graves como confusión, pérdida del conocimiento, dificultad para respirar y muerteLas personas que incorporan suficiente vitamina D tienen un riesgo 52 por ciento menor de morir de COVID-19 que aquellos que tienen deficiencia de la ‘vitamina del sol’, revelaron.

Se trata de un estudio llevado adelante por la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston de los Estados Unidos, en donde los científicos se preguntaron qué hace que una persona sea más propensa a contraer COVID-19. La falta de vitamina D se determinó mediante la medición del elemento ´25-hidroxivitamina D´ en sangre, según un nuevo estudio en más de 190.000 personas dirigido por Michael F.Holick, PhD, MD, endocrinólogo estadounidense, especializado y reconocido en el campo de la vitamina D, profesor de Medicina, Fisiología y Biofísica Molecular en el campus médico de la Universidad de Boston.

La luz solar es nuestra fuente más importante de vitamina D (Foto: Shutterstock)La luz solar es nuestra fuente más importante de vitamina D (Foto: Shutterstock)

La vitamina D juega un papel crucial en el sistema inmunológico -de defensa del organismo- y puede combatir la inflamación. Estas características resaltadas por el equipo investigador pueden convertirlo en un actor clave en la lucha del cuerpo contra el coronavirus. A partir de años de investigar este compuesto, se sabe que la falta de vitamina D afecta tanto al sistema inmune innato como al adaptativo e incorporarla puede tener un papel en la protección contra las infecciones respiratorias. Pequeños estudios anteriores han sugerido una relación entre la deficiencia de vitamina D y el riesgo de infecciones y mortalidad por COVID-19, pero los estudios se basaron principalmente en tendencias geográficas en el estado de vitamina D y las tasas de infección por COVID-19 en lugar de pacientes individuales.

En este contexto, tres importantes estudios analizaron los efectos del aislamiento en la salud y la importancia de la vitamina D, que necesita de la exposición al sol y al aire libre para incorporarse adecuadamente al organismo y llegaron a la conclusión de que existe suficiente evidencia científica para determinar que la deficiencia de este compuesto ‘del sol’ aumenta el riesgo de contagio.

Este nuevo estudio retrospectivo, que se publicó en el sitio médico PLOS ONE, mostró una fuerte correlación entre los niveles sanguíneos más altos de 25-hidroxivitamina D y las tasas más bajas de positividad para el SARS-CoV-2, especialmente en pacientes que vivían en códigos postales predominantemente afroamericanos e hispanos.

Pescados como el salmón, trucha, fletán, caballa, esturión, pez espada y bacalao, arenque, sardina y la tilapia aportan vitamina D (Shutterstock)Pescados como el salmón, trucha, fletán, caballa, esturión, pez espada y bacalao, arenque, sardina y la tilapia aportan vitamina D (Shutterstock)

Evaluamos más de 190.000 muestras de sangre de pacientes de todas las etnias y edades infectados con COVID en los 50 estados en los Estados Unidos. Observamos que cuanto más alto era el nivel en sangre del paciente de 25-hidroxivitamina D, hasta 55 ng / mL menor era su riesgo de infectarse con el coronavirus. Las personas de color se han visto particularmente afectadas por COVID 19”, dijo el doctor Holick.

De acuerdo a lo manifestado por el endocrinólogo y su equipo de trabajo, los pacientes que viven en vecindarios predominantemente afroamericanos e hispanos tenían más probabilidades de tener deficiencia de vitamina D y un mayor riesgo de contraer la infección. “Encontramos que los pacientes que tenían deficiencia de vitamina D -nivel en sangre de 25-hidroxivitamina D menor de 20 ng / ml- tenían una tasa de positividad 54% más alta en comparación con aquellos que tenían suficiente vitamina D -nivel en sangre de 25-hidroxivitamina D de al menos 30 ng / mL- y que para alcanzar un nivel en sangre de 25 hidroxivitamina D de al menos 30 ng / ml, las directrices de la Endocrine Society de los Estados Unidos recomiendan que los bebés, los niños y los adultos reciban 400-1000 UI (Unidades Internacionales), 600-1000 UI y 1000-1500 UI de vitamina D al día, respectivamente, mientras que los adultos obesos requieren de 2-3 veces más vitamina D”, explicó Holick.

La falta de vitamina D se determinó mediante la medición del elemento ´25-hidroxivitamina D´ en sangre (REUTERS/Phil Noble)La falta de vitamina D se determinó mediante la medición del elemento ´25-hidroxivitamina D´ en sangre (REUTERS/Phil Noble)

Esta intervención simple y económica de tomar vitamina D puede ayudar significativamente a reducir el riesgo de infección por este virus mortal”, concluyó el principal investigador del documento científico.

Holick y su equipo han descubierto que las personas que no obtienen suficiente vitamina tienen muchas más probabilidades de enfermarse gravemente, desarrollar sepsis o incluso morir después de contraer el coronavirus.

Debido a que la deficiencia de vitamina D es común en personas con otras enfermedades que aumentan los riesgos de coronavirus, es imposible decir exactamente cuántas vidas se salvarían si todos obtuviéramos nuestra dosis diaria de vitamina solar. Pero sí se sabe que alrededor del 42 por ciento de la población de EE. UU. tiene deficiencia de vitamina D. Si esa tasa fuera cierta para los más de 203 mil estadounidenses que murieron de coronavirus, quizás a unos 85.000 les hubiera ido mejor con niveles mejorados de vitamina D, ejemplificaron los investigadores.

190.000 personas participaron del estudio (REUTERS/Dylan Martinez)190.000 personas participaron del estudio (REUTERS/Dylan Martinez)

Entre las 190.000 personas que participaron del estudio, los que tenían niveles suficientes de vitamina D en sangre tenían menos probabilidades de tener niveles de oxígeno en sangre peligrosamente bajos y tenían más probabilidades de estar conscientes al llegar a los hospitales.

Los pacientes con niveles bajos de vitamina D tenían un 46% más de probabilidades de necesitar ser intubados o de desarrollar el síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA), la afección de insuficiencia pulmonar que resulta fatal para muchos pacientes con COVID-19.

Según datos de la Universidad Johns Hopkins, el mundo se acerca con 990 mil muertos al millón de fallecidos por COVID-19 (EFE/Ernesto Guzman Jr./Archivo)
Según datos de la Universidad Johns Hopkins, el mundo se acerca con 990 mil muertos al millón de fallecidos por COVID-19 (EFE/Ernesto Guzman Jr./Archivo)

Los pacientes con deficiencia de vitamina D también tenían niveles más altos de proteína C reactiva, un probable marcador temprano del nuevo coronavirus grave, y recuentos bajos de glóbulos blancos, una mala señal para su sistema inmunológico.

En general, el 74 por ciento de los pacientes, que tenían entre 30 y 90 años, desarrollaron COVID-19 grave. Pero la tasa entre las personas con suficiente vitamina D fue menor: alrededor del 64 por ciento padecieron una enfermedad grave. Todos los pacientes menores de 40 años incluidos en el estudio sobrevivieron al COVID-19. Pero el 16,3 por ciento de los que tenían 40 años o más, 38 personas, finalmente murieron de coronavirus.

Aunque nadie en el estudio menor de 40 años murió, las muertes fueron más comunes entre las personas con deficiencia de vitamina D (debajo de la línea negra) de todas las edades. Aunque nadie en el estudio menor de 40 años murió, las muertes (rojo) fueron más comunes entre las personas con deficiencia de vitamina D (debajo de la línea negra) de todas las edades (Public Library of Science US)Aunque nadie en el estudio menor de 40 años murió, las muertes fueron más comunes entre las personas con deficiencia de vitamina D (debajo de la línea negra) de todas las edades. Aunque nadie en el estudio menor de 40 años murió, las muertes (rojo) fueron más comunes entre las personas con deficiencia de vitamina D (debajo de la línea negra) de todas las edades (Public Library of Science US)

Eso incluyó solo al 9,7 por ciento de las personas con niveles suficientes de vitamina D, mientras que el 20 por ciento de los que tenían niveles bajos de vitamina murieron.

Además, aquellos con niveles particularmente altos de vitamina D (40 ng / ml) tenían el riesgo más bajo de muerte, con solo el 6.3 por ciento de ese grupo muriendo.

¿Dónde se obtiene la vitamina D?

La luz solar es la fuente más importante de vitamina D. La reacción de la luz ultravioleta con el colesterol desencadena la producción de la vitamina. Pero las personas con piel más oscura tienen más melanina, lo que dificulta que la piel absorba los rayos UV y que se produzca la vitamina D. También se puede absorber vitamina D a través de la alimentación, aunque en dosis más pequeñas, en ciertas dietas, al comer los siguientes alimentos:

Según Medline Plus, el cuerpo produce la vitamina D cuando la piel se expone directamente al sol. Por eso, con frecuencia se denomina la vitamina de la "luz del sol". La mayoría de las personas satisfacen al menos algunas de sus necesidades de vitamina D de esta manera. Muy pocos alimentos -como los pescados- contienen vitamina D de manera natural (Shutterstock)Según Medline Plus, el cuerpo produce la vitamina D cuando la piel se expone directamente al sol. Por eso, con frecuencia se denomina la vitamina de la “luz del sol”. La mayoría de las personas satisfacen al menos algunas de sus necesidades de vitamina D de esta manera. Muy pocos alimentos -como los pescados- contienen vitamina D de manera natural (Shutterstock)

Pescados: salmón, trucha, fletán, caballa, esturión, pez espada y bacalao, arenque, sardina y tilapia

Hongos o setas: portobellos y rebozuelos

Leche: incluye leche baja en grasa, leche con chocolate baja en grasa, leche de soja, leche de almendras y leche de arroz

Yogur: la mayoría de tipos y sabores

Huevo duro

Cerdo

Jugo de naranja fortificado

Cereales fortificados

Los distintos tipos de vitaminas y minerales (Foto: Shutterstock)Los distintos tipos de vitaminas y minerales (Foto: Shutterstock)

FUENTE : INFOBAE

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¿Nueva operación mediática o caso de diván?

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Duhalde insiste con el “golpismo psicótico”: esta vez comparó a Alberto Fernández con De la Rúa

La última vez que Eduardo Duhalde concitó la atención pública, no quedó del todo claro si formaba parte de las evidentes operaciones de desgaste sobre el Gobierno o simplemente había sufrido “un brote psicótico”, como él mismo terminó definiendo su insólito pronóstico de que no habría elecciones en la Argentina en 2021 porque sufriría antes un golpe de estado.

No conforme con el efecto logrado, ahora volvió a la carga, lo que hace suponer que lo suyo es más una contribución a las operaciones mediáticas y políticas opositoras que a la psicología. Esta vez, intentó ligar la imagen del presidente Alberto Fernández a la de Fernando de la Rúa, o a la suya propia cuando le tocó ejercer la presidencia.

“Mi impresión es que el Presidente está grogui, no contesta, como estuvo De la Rúa en un tiempo, como estuvo Duhalde cuando gobernaba”, dijo hablando de sí mismo en tercera persona.

Duhalde, quien siendo senador llegó a la Presidencia en 2002 por un acuerdo político tras la renuncia de cuatro presidentes en menos de dos semanas, consideró que Fernández podría ser víctima de “los problemas e impactos psíquicos que tiene un presidente” cuando administra una crisis.

“En un momento no contestan. Son tantos los problemas e impactos psíquicos que tiene un presidente, que llega un momento en que, bueno, tiene que buscar ayuda”, dijo durante una entrevista por Radio Rivadavia, en la que calificó a su análisis como “la explicación más benigna” que él haría sobre el jefe de Estado.

Es la segunda vez que Duhalde analiza la política en términos de diagnóstico psicológicoLa vez anterior fue cuando anunció que “la Argentina puede tener un golpe de Estado” y luego, ante las críticas de casi todo el arco político democrático, salió a pedir disculpas con un análisis médico: “Yo no estoy exento de tener esos temas psicóticos, a mí me puede pasar. No me reconozco diciendo lo que dije. No es un brote psicótico, es un instante, es un desenganche de la realidad. Es como un flash”.

Las nuevas declaraciones del ex gobernador contra el presidente Alberto Fernández también se dirigieron al Frente de Todos. Dijo que se trata de “un Gobierno que no entiende y que no sabe que la gobernanza en crisis es absolutamente distinta a una gobernanza en tiempos normales o cuasi normales. No lo ha entendido nunca, por eso arranca con 22 ministerios”.

Además, puso en duda la experiencia de Fernández, quien como jefe de Gabinete de Néstor Kirchner fue parte clave de esa gestión. “Él no estuvo en el poder. Estar en el poder es otra cosa. Él fue acompañante. El poder es toma de decisiones, manejar eso como tema central”, rezó Duhalde.

En su opinión, el gobierno actual está “dispersando energías atendiendo 10 temas a la vez, sin arreglar ninguno”. Al respecto, citó como ejemplo su gestión como presidente tras la crisis de 2001. “Cuando asumimos, decidimos solo tres objetivos básicos” y “de los demás, como tierra, corrupción y adicciones, ni siquiera me acordé”.

De paso también criticó al Gobierno por tener a sus funcionarios “ocupados con temas del pasado”, lo cual “es un absurdo, una tontera y una locura”. “El pasado es inmodificable”, dijo y aconsejó que a los dirigentes “habría que prohibirles hablar del pasado”.

La profecía/amenaza de Duhalde

Cuando Duhalde realizó su primera irrupción de “golpismo psicótico”, se desató un extenso debate sobre el sentido de sus palabras. En ese momento, Luis Bruschtein realizó en Página/12 un interesante aporte:

“El sentido de lo que dijo el expresidente es una profecía-advertencia de que si Alberto Fernández impulsa políticas como la llamada reforma judicial, la declaración de las comunicaciones como servicio público, o el aporte extraordinario de las grandes fortunas, pasará esa doble desgracia (suspensión de elecciones y golpe de estado).

Eduardo Duhalde rechaza esas medidas del gobierno por lo que, además de profecía y advertencia, sus palabras asumen también un sentido de invitación y hasta de conformidad con que sucedan esas tragedias.

La profecía duhaldista es también manifestación pública del deseo de muchos, empezando por los que se reunen a protestar en el obelisco. El núcleo duro macrista piensa así: no acepta que perdió las elecciones y cree que el gobierno no puede llevar adelante el mandato de los que lo votaron, sino que debe subordinarse al mandato de los que votaron en contra y perdieron. Es el consenso del que habla Duhalde: nada que no concuerde con lo que quiere la oposición se debe hacer.”

FUENTE PAGINA 12

FOTO TAPA iPROFESIONAL

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Mundo

En el mundo entero la gastronomía no genera contagios

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Protocolos adecuados y control han sido suficientes para que el nivel de riesgo de contagio en el sector gastronómico haya sido considerado ínfimo en todo el planeta.

Las experiencias en todo el mundo -y más recientemente en nuestro país- demuestran que la actividad gastronómica supone un bajo riesgo en lo que tiene que ver con el riesgo de contagio.

De hecho la OMS aprobó un cuadro de actividades en las que tal actividad aparece en el cuadro de lo considerado como «BAJO MODERADO»  lo que indica la posibilidad cierta de llevar a cabo su apertura.

De hecho existe en Argentina un caso paradigmático y es el de la provincia de Salta. En la capital de ese estado provincial se retornó a la actividad gastronómica plena, siguiendo un estricto protocolo, y pese a la explosión de contagios que la convierten en epicentro de la pandemia no se ha detectado un solo caso de contagio proveniente de la asistencia a un local gastronómico.

Dicho esto analicemos que pasa con la materia prima y su manipulación en los restaurantes y otro tipo de locales dedicados a la acrividad.

Es poco probable que la COVID-19 se transmita a través de los alimentos o de envases de productos alimenticios. La COVID-19 es una enfermedad respiratoria que se transmite principalmente a través del contacto entre personas y del contacto directo con las gotículas expulsadas al toser o
estornudar por una persona infectada.

Hasta la fecha, no se ha demostrado que los virus que causan enfermedades respiratorias puedan transmitirse a través de los alimentos o de los envases que los contienen. Los coronavirus no pueden multiplicarse en los alimentos, pues necesitan un huésped animal o humano para hacerlo.

Lo que nos lleva a resumir que, siguiendo los protocolos indispensables que reglen la distancia mínima obligatoria, la higiene y desinfección del local, el desarrollo de la actividad en la vereda, el auto control de los visitantes, el control de los responsables del lugar y la supervisión constante del estado no existe motivo alguno para seguir demorando la apertura de la gastronomía en nuestra ciudad.

En el caso puntual de Mar del Plata la cuestión engloba a una de las actividades comerciales de mayor relevancia y la continuidad de la prohibición representará una cadena de cierres, pérdidas de puestos de trabajo y de quiebras que pueden llegar a causar un daño irreparable para los próximos meses, agravando la ya de por sí desesperante realidad socio-económica de la ciudad.

Algo que a la luz de los datos recogidos en todo el planeta y el insólito hecho de que se hayan autorizado actividades que en el mismo ránking de la OMS aparecen como del más alto riesgo (ej: bares) convierte la negativa en algo sin explicación. Máxime cuando todos los especialistas coinciden en que el mayor índice de contagios proviene de la violación de las normas en reuniones de amigos, bailes, aseados y mateadas. Algo que en ningún caso puede ser detectado por las autoridades de no mediar una denuncia concreta.

Más allá de las especulaciones políticas que han partido al medio a la Comisión de Reactivación Económica -y que muestran a un sector partidario utilizando en beneficio propio la delicada situación de miles de pequeños empresarios y más trabajadores- el gobierno municipal debe tomar el toro por las astas y devolver la actividad a un sector probadamente inocuo con respecto al COVID-19 y sus riesgos y también comprobado eje de la realidad económica marplatense.

No es atacando la gastronomía como vamos a salir adelante; y ello ya ha quedado debidamente comprobado en todos lados.

 

ADRIAN FRTEIJO

LIBRE EXPRESION

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