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Facundo Arens: “En Bahía Basket se entrena igual o más que en la NCAA”

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El base-escolta bahiense, que partió hace poco a jugar a Kutztown en la NCAA, habló de la decisión de haber pegado su salto desde Bahía Basket.

Facundo Arens llegó a Bahía Basket con un objetivo en claro: jugar la NCAA. En 2016, el talentoso alero decidió no jugar el TNA con Olimpo, para darle vuelo a sus sueños. Con sus objetivos en claro, eligió a Bahía Basket como trampolín para saltar a la universidad y, tras una temporada de Liga de Desarrollo -2016/17, donde fue campeón- llegó a la Universidad de Kutztown.
“Quería seguir estudiando, pero no quería dejar de lado el básquet. La realidad es que mi sueño es vivir como jugador profesional, y que el estudio sea un plan B”, explicó.
– ¿Por qué tomaste la decisión de ir a una Universidad?
– En el 2014, Daniel Allende, directivo del Club Olimpo, me dijo que empezará a tener en cuenta la posibilidad de ir a Estados Unidos a estudiar y jugar al básquet. A partir de ahí, empecé a interiorizarme más sobre las diferentes universidades, y la vida de los jugadores universitarios. Cuando llegó mi último año del secundario aquello que había comenzado como una posibilidad, se convirtió en un sueño. La razón más fuerte fue porque mis padres desde pequeño siempre me inculcaron que tenía que jugar, pero a la vez estudiar. Entonces, quería seguir estudiando, pero no quería dejar de lado el básquet. La realidad es que mi sueño es vivir como jugador profesional, y que el estudio sea un plan B. Esto en Argentina no es imposible, pero no es lo mismo y no tenemos las mismas herramientas.
– ¿Por qué elegiste Bahía Basket antes de dar el salto?
– Luego de varios años de estar en Olimpo, el club que me acobijo desde pequeño, sentí la necesidad de un cambio, y el único lugar en Bahía Blanca para dar un salto de calidad era Bahía Basket. En mis planes estaba irme a una Universidad de Estados Unidos, eso fue lo que hablé con Pepe Sánchez en la primera reunión que tuvimos. Le expliqué que no importaba si no tenían lugar para jugar en el club, lo que quería era entrenar con ellos. Entonces, Pepe me abrió las puertas de Bahía Basket, y además, me dijo que iba a hacer todo para que yo pudiera ir a una universidad. Empecé a entrenar, y con el tiempo Mauro Polla me consultó sobre la posibilidad de sumarme al equipo de Liga de Desarrollo. Obviamente, no lo dudé un segundo porque era una oportunidad muy linda para aprender, y también para no estar tanto tiempo entrenando sin competir. Hoy puedo decir que no me equivoqué en mi decisión porque en Bahía Basket se entrena igual o más que una universidad. Por eso, de antemano yo estaba preparado desde lo mental y también desde lo físico para afrontar este nuevo desafío. Sin dudas Bahía Basket está en el top de los clubes argentinos y, obviamente, era el paso que tenía que dar si realmente quería cumplir mi deseo.
– ¿El hecho de que Pepe haya transitado el camino que vos elegiste, te dio mayor tranquilidad y confianza?
– Sin dudas. Creo que Pepe es una persona a la que le debo todo, no sólo porque me consiguió esta posibilidad, sino porque he tenido largas charlas con él, donde me adelantó lo que iba a vivir. Es decir, me preparó durante esos meses que estuve en Bahía Basket para que sepa con qué me iba a encontrar. Ahora sigo en constante contacto con él porque quiere saber como estoy, si me siento bien, como me tratan, etcétera. Creo que caminos hay muchos, pero saber elegirlos es lo más importante.
– ¿El estudio fue una pretexto o estabas convencido que querías hacer ambas cosas?
– Una de las principales razones por la que elegir venir fue porque podía jugar y estudiar a la vez. Acá, al estudio y al básquet se lo toman muy en serio. Si faltas o te va mal en una clase, después se vienen las consecuencias. El estudio es lo principal.
– ¿Qué carrera universitaria elegiste?
– Fisoterapia. La elegí porque es como un camino paralelo al deporte, entonces el día de mañana me podría dedicar a esto y estar en contacto permanente con el deporte. Además, me interesa mucho, y me da mucha curiosidad el tema de que es lo que le pasa al cuerpo y cómo podemos solucionar esos problemas.
– ¿Cuáles son las principales diferencias qué encontraste?
– Creo que la principal diferencia es que en es muy difícil complementar el estudio con el básquet profesional. Sí, se puede estudiar a distancia, pero no es lo mismo que presenciar una clase. En Estados Unidos está todo muy organizado y muy estructurado. A mi entender, una de las soluciones es que exista un convenio entre las universidades y los clubes.
– ¿Te costó la adaptación?
– Sí, además del idioma, todavía no lo domino al 100%, lo que más me costó fue levantarme temprano para ir a cursar, en el medio entrenar o ir al gimnasio, volver a cursar a la tarde, y entrenar nuevamente a la noche. Así todos los días. Tenemos que cumplir horarios estrictamente. Me costó, sobre todo, en el primer mes. Ahora estoy muy bien, con el tiempo se fue haciendo una rutina que, al fin y al cabo, la terminas disfrutando porque la pasas bien. Como diría mi abuelo, “antes de correr hay que aprender a caminar”.
– ¿Cómo trabajaste el aspecto mental?
– Soy una persona muy familiera, a la que le gusta pasar mucho tiempo en mi casa con mis amigos, mi familia y mis perros. Los domingos siempre son en familia, por eso pensé que me iba a costar mucho más el hecho de estar lejos de todo esto. Hasta ahora lo llevo muy bien. Obviamente que estoy en contacto permanente. Además, el hecho de cursar y entrenar hace que los días pasen muy rápido y la verdad es que nos terminamos acostumbrando a esta vida, estamos todo el día ocupados, y la cabeza la tenemos ocupada en otra cosa. En un principio pensé que se me iba a hacer un poco más difícil, pero, por suerte, me siento muy bien. Igualmente, en la semana de Navidad mis hermanas vienen para acá.
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LA SCALONETA NO PARA. GOLEADA DE LA SELECCION NACIONAL

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Es imposible de frenar. Messi, su equipo, el entusiasmo, la euforia que estalla en el Monumental. La ovación para Leo, para Dibu Martínez, para De Paul, para Di María, hasta para Scaloni (aplaudido con cantito incluido en pleno partido, sí). Es imposible de frenar esta ola celeste y blanca, ese ritmo, ese empuje, esa precisión en velocidad, esa voracidad. Es imposible de frenar, claro, porque el campeón está así, unido en una misma causa, en un puño apretado gritando por Argentina. La Selección derrocha confianza, optimismo, seguridad, energía, buena salud. Y da placer. Así aplastó a Uruguay 3-0. Y así, dio un paso más, uno enorme, a Qatar 2022.
Si ganó más que un partido es por las condiciones en las que se presentó el juego. Porque ganó (goleó y gustó) ante un rival que armó un cerrojo que parecía imposible de romper. Le ganó a una línea de cinco y a otra de cuatro, tiró una doble pared que buscó quebrarle la paciencia. Le ganó a un adversario que lo hizo sufrir, que puso a prueba a su arquero, cada vez más gigante, con tapadas decisivas . Y le ganó, como si fuera poco, a la presión de la tabla, porque en la previa se habían dado resultados favorables para cortar camino al Mundial. No le pesó.
La Selección se impuso a todo eso. Incluso, a las dudas iniciales de su defensa (luego Romero y Otamendi se afirmaron). Pero hay un aura tan positivo, que no sólo el palo ahora juega a favor (como en la de Suárez). también las asistencias se convierten en goles. En efecto, ese pase de Messi en cachetada para la entrada de Nico González que se le coló a Muslera, cambió el partido, partió a Uruguay, lo hundió. Sin embargo, fue Argentina el que provocó ese derrumbe. Con paciencia, con solvencia, con juego asociado, con decisión. Nunca se apartó de su libreto. Su rival, en cambio, sí se quedó sin él.
Si el gol de Messi fue un mazazo, el de De Paul seis minutos después fue un golpe de nocaut. A partir de ahí, fue todo de Argentina. Pero todo, absolutamente todo. Con un Messi inspirado, picante, imparable. Con un De Paul todoterreno, lugarteniente del capitán, intratable para meter y para jugar. Con un Lo Celso metido, preciso, siempre peligroso. Con un Lautaro Martínez que, sin estar en sintonía, igual selló la goleada. Y con un equipo comprometido, lúcido, en el que los que juegan demuestran por qué juegan y los que entran no desentonan.
El equipo de Scaloni se floreó a tal punto que la gente terminó gritando “ooole” al final del primer tiempo, en el final del partido y en varios pasajes más. Fueron tres, pudieron ser cuatro o cinco (Uruguay le terminó pidiendo clemencia), en el mejor partido de la Selección en las Eliminatorias. Por el rival, por el contexto, por lo que significa, porque en el camino a Qatar hoy le sacó siete puntos a Colombia, el quinto que se clasifica por repechaje (y falta ver los tres de Brasil).


Si ganó más que un partido es por las condiciones en las que se presentó el juego. Porque ganó (goleó y gustó) ante un rival que armó un cerrojo que parecía imposible de romper. Le ganó a una línea de cinco y a otra de cuatro, tiró una doble pared que buscó quebrarle la paciencia. Le ganó a un adversario que lo hizo sufrir, que puso a prueba a su arquero, cada vez más gigante, con tapadas decisivas . Y le ganó, como si fuera poco, a la presión de la tabla, porque en la previa se habían dado resultados favorables para cortar camino al Mundial. No le pesó.


La Selección se impuso a todo eso. Incluso, a las dudas iniciales de su defensa (luego Romero y Otamendi se afirmaron). Pero hay un aura tan positivo, que no sólo el palo ahora juega a favor (como en la de Suárez). también las asistencias se convierten en goles. En efecto, ese pase de Messi en cachetada para la entrada de Nico González que se le coló a Muslera, cambió el partido, partió a Uruguay, lo hundió. Sin embargo, fue Argentina el que provocó ese derrumbe. Con paciencia, con solvencia, con juego asociado, con decisión. Nunca se apartó de su libreto. Su rival, en cambio, sí se quedó sin él.


Si el gol de Messi fue un mazazo, el de De Paul seis minutos después fue un golpe de nocaut. A partir de ahí, fue todo de Argentina. Pero todo, absolutamente todo. Con un Messi inspirado, picante, imparable. Con un De Paul todoterreno, lugarteniente del capitán, intratable para meter y para jugar. Con un Lo Celso metido, preciso, siempre peligroso. Con un Lautaro Martínez que, sin estar en sintonía, igual selló la goleada. Y con un equipo comprometido, lúcido, en el que los que juegan demuestran por qué juegan y los que entran no desentonan.


El equipo de Scaloni se floreó a tal punto que la gente terminó gritando “ooole” al final del primer tiempo, en el final del partido y en varios pasajes más. Fueron tres, pudieron ser cuatro o cinco (Uruguay le terminó pidiendo clemencia), en el mejor partido de la Selección en las Eliminatorias. Por el rival, por el contexto, por lo que significa, porque en el camino a Qatar hoy le sacó siete puntos a Colombia, el quinto que se clasifica por repechaje (y falta ver los tres de Brasil).


“La Scaloneta, la puta que lo parió”, fue el grito que se sumó esta vez al “que de la mano, de Leo Messi…”. Hubo ovaciones para todos. Para los que salieron y para los entraron (porque el DT hasta se dio el lujo de cuidar jugadores antes uno de los rivales más fuertes). Y para cada jugada que tenía olor a gol. Como si todo pasara en Disney y no en el Monumental…

Argentina, en este nivel, no sólo defiende con honores el título de campeón de América. No sólo sigue invicto en 24 partidos. Confirmó que hoy es la mejor selección del continente, aunque la tabla diga lo contrario. Y no sólo mira el Mundial más cerca. Así como está, lo mira con ilusión, con ganas, con esperanza…
Nota del periodista Sergio Maffei para Ole

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ARGENTINA ENFRENTA A URUGUAY EN EL MONUMENTAL

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El seleccionado argentino de fútbol, que lleva 23 partidos invicto, recibirá este domingo a Uruguay, en el partido postergado de la quinta fecha de Eliminatorias Sudamericanas hacia el Mundial de Qatar 2022.

El encuentro comenzará a las 20.30 en el estadio Monumental, que contará con el 50 por ciento de aforo, y arbitraje del chileno Roberto Tobar.

Argentina llega al clásico del Río de la Plata con 19 puntos, único escolta de Brasil (27), y con un invicto de 23 juegos, entre clasificatorios, amistosos y Copa América.

El panorama del lado de Uruguay es otro, ya que si bien se posiciona en el cuarto lugar, dentro de los clasificados a Qatar, tiene 16 unidades y le restan cinco fuera de Montevideo sobre ocho echas.

Para este choque, el DT Lionel Scaloni maneja la opción de sacar a Joaquín Correa del ataque y colocar a Lautaro Martínez, que no estuvo con Paraguay por una molestia muscular y lo esperará hasta último momento.

El delantero del Inter de Milán, hombre clave en el ataque del equipo -un grito cada 146 minutos en 27 partidos-, y se notó sobre todo en el último toque dentro del área, más allá de las buenas apariciones de Correa, compañero también en el club italiano.

Por otro lado, Marcos Acuña, que llegó desde Sevilla con una dolencia y pidió probar contra Paraguay, posiblemente se ausente contra Uruguay, más allá del deseo concreto de ocupar la banda izquierda de la defensa.

Por el lado de Uruguay, las bajas confirmadas son Rodrigo Bentancur -límite de amarillas- y los lesionados José María Giménez y Giorgian De Arrascaeta, lo que obligará a Óscar Washington Tabárez a rearmar su mediocampo y a buscar un referente para la defensa.

Argentina: Emiliano Martínez; Gonzalo Montiel, Cristian Romero, Nicolás Otamendi y Nicolás Tagliafico; Rodrigo de Paul, Guido Rodríguez o Leandro Paredes y Giovani Lo Celso; Lionel Messi, Lautaro Martínez y Ángel Di María. DT: Lionel Scaloni.

Uruguay: Fernando Muslera, Nahitan Nández, Diego Godín, Ronald Araújo o Sebastián Coates y Matías Viña, Matías Vecino, Federico Valverde, Lucas Torreira y Nicolás De La Cruz; Luis Suárez y Edison Cavani o Darwin Núñez DT: Washington Tabárez.

Hora: 20.30.

Árbitro: Roberto Tobar (Chile).

Estadio: Monumental (36.000 habilitados).

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“DIBU MARTINEZ” CANDIDATO A MEJOR ARQUERO DEL MUNDO

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El marplatense Emiliano Martínez es uno de los nominados al premio Lev Yashin, el balón de oro de los arqueros, que desde hace un par de años se sumó al premio mayor -por el que peleará Messi- que otorga la prestigiosa revista francesa France Football. Dibu, figura de la Selección Argentina y del Aston Villa, competirá con otros nueve colegas por el galardón.

Clave durante la Copa América que ganó Argentina, importante para bancar el cero en el arco en la visita a Paraguay por Eliminatorias, a Martínez le llega este gran reconocimiento en el punto más alto de su carrera. A sus grandes condiciones como arquero, “Dibu” le suma una tremenda personalidad que le permite agrandarse en los momentos más calientes, como la definición por penales frente a Colombia.

No la tendrá nada fácil Dibu, ya que sus competidores también tienen un gran nivel y pergaminos. Los otros nominados son: Gianluigi Donnarumma (campeón de la Euro con Italia), Ederson (Brasil), Kasper Schmeichel (Dinamarca), Edouard Mendy (senegalés, ganó la Champions con Chelsea), Thibaut Courtois (Bélgica), Keylor Navas (Costa Rica), Manuel Neuer (Alemania) y los eslovenos Jan Oblak y Samir Handanovic.

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