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Opinión

Genocidio Armenio: no podemos ser indiferentes

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1915/2021. Recordar el Genocidio Armenio -no calamidad como se empecina Turquia en definirlo-, no debe ser un ritual o un acto políticamente correcto cuando lo señala el calendario, como tampoco el tributo de la comunidad en su soledad. Los dolores son de todo el cuerpo social.
Cada 24 de abril se honra la memoria de 1.500.000 de víctimasCada 24 de abril se honra la memoria de 1.500.000 de víctimas

En 1915, las noticias que llegaban desde Estambul, capital del Imperio Otomano, eran alarmantes. Los turcos habían asesinado, el 24 de abril, a 250 intelectuales, escritores, políticos, pensadores, economistas, todos ellos referentes de la comunidad armenia. El objetivo era dejar a esta minoría sin guías ni líderes.

El padre de Armenuhi entendió que había llegado el límite: si quería salvar a su mujer y a sus dos hijos debía dejar Anitab, por entonces un pueblo al sur de La Anatolia, en el Imperio Otomano.

Durante la noche, Housep preparó el único burro que había en la casa. Vistió a sus hijos con ropa de varón para cubrirlos de los controles otomanos donde separaban a las mujeres. En la alforja del burro escondió de un lado a Armenhui y del otro al pequeño Antranik. En el lomo iba su esposa.

Debido al estrés de aquella huida de 100 kilómetros por el desierto hacia Alepo, Armenhui encaneció por completo. En Alepo la raparon para que su cabello volviera a ser negro y brillante. Una tortícolis crónica por estar en la alforja la acompañó toda la vida. Recién había aprendido a caminar pero en su sangre ya habitaban los genes de la resiliencia. Los traía desde mucho antes.

Los párrafos anteriores pertenecen al bellísimo libro de Magda Tagtachian “No me olvides Armenuhi, la historia de mi abuela armenia”, cuya relectura en estos días me emociona, y enseña como la primera vez, tanto como cuando en Armenia, acompañando la histórica visita del Papa Francisco, en una mesa del hotel en Ereván nos compartió a un puñado de compañeros de viaje su investigación familiar que estaba pronto a aparecer. Nos hablaba con la emoción profunda que el amor a la identidad heredada puede movilizar cuando es escuchada en intimidad. Cuando es orgullosamente vivida y puesta a compartir sin reparos.

Por cierto, la historia de Armenuhi es la de miles de mujeres y hombres desparramados -desplazados- por el mundo, cuyas vidas siguen siendo el testimonio del horror, del genocidio llevado a cabo por los Jóvenes Turcos.

Los libros que sus hijos y nietos que como Magda escriben, son la perpetuación de esa memoria que honra, y homenajean el inalterable compromiso con la verdad trágica e irrefutable de persecución, segregación y muerte pero que es también heroica y loable por la resistencia, la búsqueda de justicia y la reconstrucción que como comunidad y pueblo los armenios llevaron a cabo.

Recordar el Genocidio Armenio -genocidio y no calamidad como se empecina Turquia en definirlo-, no debe ser un ritual o un acto políticamente correcto cuando lo señala el calendario, como tampoco debe ser dejado el tributo, la reflexión y el estudio a la comunidad en su soledad. Los dolores son de todo el cuerpo social.

Ellos sufren por el silencio de muchos países, sólo una treintena han reconocido el genocidio, Argentina es parte de este grupo- y también por Artzaj, un conflicto irresuelto que hiere en lo más profundo con la guerra reciente y siempre latente. Indigna, enoja, asusta.

Frente a ello no podemos ser indiferentes.

Cada 24 de abril debe ser el punto de partida de nuevos compromisos, de examinarnos como individuos y como sociedad, qué camino hemos recorrido, preguntarnos si hemos actuado y acompañado como es de esperar sin vacilaciones ni contradicciones.

Argentina disfruta hoy de la comunidad armenia, que al igual que la mayoría de las colectividades supieron darle desde el dolor más profundo lo mejor de sí.

Soñaron y crearon apostando a la esperanza por sobre la venganza.

Así, iglesias, escuelas, centros culturales y deportivos, teatros, y restaurantes son parte indivisible de nuestra escenografía y cultura ciudadana diaria. Artistas, intelectuales, deportistas, periodistas, profesores, comerciantes, artesanos, empresarios, profesionales nos nutren con sus conocimientos y aportes honrando la memoria de 1.500.000 de víctimas inocentes. Continúan escribiendo su historia milenaria.

Ejemplos de vida y logros que en nuestra cotidianeidad fragmentada y enfrentada representan valores que merecen se les preste más atención. Son legados invalorables, sagrados, lecciones para aprender que nos da el pueblo armenio.

Los argentinos debemos saber que gozamos de una ley del año 2006, nacida e inspirada desde el seno de la comunidad que determina cada 24 de abril como Día de Tolerancia y Respeto entre los Pueblos y que en su artículo primero dice: “Con el espíritu que su memoria sea una lección permanente sobre los pasos del presente y las metas de nuestro futuro”.

Que así sea, es responsabilidad de todos.

* El autor es ex Secretario Derechos Humanos de la Nación y Pte. Honorario Museo del Holocausto.

 

Local

EMERGENCIA EN SEGURIDAD: ULTIMO MANOTAZO DEL FDT LOCAL

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El bloque del Frente de Todos local demuestra no haber recibido el mensaje de la gente e insiste con todos los vicios que terminaron poniéndolo de espaldas a la sociedad.



Cualquier camino lleva al Frente de Todos local a la titánica tarea de conseguir apoyos electorales. Tal vez si cambiara su neurótica intención de trabar al gobierno por una actitud que los marplatenses lograsen percibir como positiva la suerte no le sería tan esquiva.

Pero no…los ediles kirchneristas parecen no entender el duro mensaje que los marplatenses y batanenses les dieron en las urnas.

Tras un largo año de entorpecer la acción de gobierno del intendente Montenegro, en un escenario que más que nunca antes en la historia lugareña hubiese requerido de grandeza y capacidad de acompañamiento, la paliza electoral solo sirvió para agudizar las peleas internas, disparar las posiciones más extremas y pretender que los vecinos de General Pueyrredón no entienden nada y por lo tanto no merecen ser escuchados.

Tan mal anda la seguridad en el país que el presidente de su partido, aunque la mayoría de ellos se niegue a reconocerlo y crean que la política comienza y termina con Cristina Kirchner, debió cambiar a su ministra de Seguridad por un hombre ducho en los teje y manejes de la política, con visiones sesgadas sobre la relación estado-delito y al que sin embargo los progresistas seguidores locales recibieron con un «silenzo stampa» digno del perro que esconde el rabo y mira hacia otro lado a sabiendas de que el jarrón que yace hecho añicos en el piso fue empujado por él mientras jugaba.

Hace apenas una semana todo lo que venía de afuera del distrito como política de seguridad era un ejemplo a seguir. ¿Ahora que todo voló por los aires y está al frente del área Aníbal, el compadrito irredento, todo es lo mismo?.

¿O, como ocurre con las barras de la esquina en los barrios, el haber sumado a Nicolás Lauría y Alejandro Carrancio, los que un día comprendieron que nada era como ellos imaginaban y tomaron el atajo, los empuja a tratar de imponer una mayoría que, quedó en claro, nada tiene que ver con las expectativas y el deseo de la comunidad?

¿En serio creen que la ciudadanía no se da cuenta de nada?…

Empecinados en sacar una ordenanza que declare la emergencia en materia de seguridad -con el único interés de machacar acerca de «la falta de política pública municipal en materia de seguridad”– se niegan a siquiera debatir cambios propuestos por el oficialismo e insisten en poner en boca del secretario del área la afirmación falsa de que es fundamental tener la emergencia, aún cuando el propio Horacio García aclaró hasta el cansancio que su afirmación se refería solo a lo administrativo por la necesidad de acelerar los mecanismos de compra de insumos y bienes necesarios para su tarea.

Ya en su momento LIBRE EXPRESIÓN advirtió sobre estas dos cuestiones: la mala fe del bloque del Frente de Todos y la inexperiencia del funcionario municipal en cuestiones políticas, lo que lo lleva en reiteradas ocasiones a hablar sin medir el uso tergiversado que una oposición que solo sabe entorpecer podía hacer de sus palabras (Ver: Fuegos de artificio que ponen la inseguridad en modo campaña). Aquella distracción semántica en su visita a la comisión en el Concejo se vuelve ahora caballito de batalla de quienes buscan poner contra la pared al gobierno municipal.

Y en este país patas para arriba se da la paradoja de que, en nombre del progresismo kirchnerista tan amigo de largos discursos y parrafadas cuando de hablar sobre derechos humanos y de minorías se trata, dos cultores de la mano dura como Sergio Berni y Aníbal Fernández, uno por definición y profesión y el otro por sus innegables contactos con el lumpen del delito, lo que lo lleva a manejar una red de informantes y marginales a los que a cambio de prebendas y concesiones se les permite vivir en los límites de la marginalidad legal, conducen las políticas de seguridad de las jurisdicciones de ese signo mientras en General Pueyrredón lo hace un técnico desapasionado, amigo del diálogo y las estadísticas.

El uso de una cuestión tan delicada en beneficio de posiciones electorales demuestra la falta de empatía con la sociedad. Quien así actúa solo busca el poder como objetivo final de todos sus actos.

Y la gente siempre se da cuenta. ¿O no fue suficiente con el aviso del 12 de setiembre?.

A veces los que se creen más vivos no dan abasto con su gilada…


Nota del periodista Adrian Freijo para Libre Expresion


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Opinión

UNA ERA DE LOCURA TOTAL: LAS REPERCUSIONES DE LAS PASO

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A la derrota brutal sufrida en las PASO por el Frente de Todos en todo el país, se le sumó la blitz de la vice presidenta Cristina Fernández viuda de Kirchner con una carta incendiaria que volteó a medio gobierno.

Esta semana se expuso como nunca la brutalidad de los actores de las tribus justicialistas, un remedo de ideologías en contraste que unen en un mismo cartabón a los conservadores populistas de las provincias, que son en la práctica los herederos del conservadurismo responsable del “fraude patriótico” de la “década infame” del ’30, con izquierdistas urbanos preocupados por el patriarcado, la libertad de consumo de drogas, o la legalización del aborto.

Quien condensa estas carnestolendas es Cristina Fernández. Tan enojada está la vice presidenta, que eliminó de su cuenta de Twitter su apellido paterno, y dejó sólo el «Kirchner». La carta de quien se siente la dueña del poder a su «presidente designado», es tremenda. Le exige que respete su determinación de ungirlo al cargo de presidente de la nación argentina y que actúe según sus deseos. Luego de amagar con ser él mismo y darle carnadura a la investidura presidencial, Alberto Fernández se allano por completo a sus demandas.

Las exigencias de Cristina son la consecuencia de lo inexorable de los hechos: Alberto Fernández no es un líder. Es un peón en un juego, y en ese juego, él, está en default. No pudo articular la caída de los juicios que pesan sobre Cristina y la conectan al latrocinio perpetrado entre 2002 y 2015 en el que millones fueron robados del erario público. La ciada electoral asumida por el resultado de las PASO es tan grande, que el animal político de olfato más sensible, “la justicia”, ya inició la movida para proceder en causas que están inmovilizadas desde 2019.

En un fallo del viernes 17 de Septiembre, los jueces Farah y Llorens le ordenaron al juez de primera instancia Sebastián Casanello que reviera la situación procesal de Cristina Fernández en la causa conocida como «La ruta del dinero K». Es la primera definición y, de cara a noviembre, ese avispero judicial se va a tornar cada vez más intenso.

En tanto, las definiciones del presidente en el armado del nuevo gabinete con Juan Manzur y Aníbal Fernández sólo aportan mayor negatividad a un gobierno que, con dos años aún por delante, está liquidado políticamente.

A como dé lugar, el fin de esta etapa marca, claramente, el fin de una era. Se terminó el mito de la invencibilidad del PJ unido y la idea peregrina contra todo dato cierto de que, sin el peronismo, no se puede gobernar. Un párrafo para la enorme derrota del gobernador Axel Kicillof: liquidó todo su capital político en sus discursos diletantes y sus torpezas ideológicas.

Sin embargo, la madre de todas las batallas no es en Buenos Aires. Es en las seis provincias que renuevan sus bancas al Senado. Por primera vez desde 1983, el PJ perdería el control de la cámara alta. Esa es la madre de todas las batallas. Fuente: Noticias y Protagonistas

 

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EL SACUDÓN DE LAS PASO QUE DEJÓ LAS FORMAS DE LADO E IMPACTÓ DE LLENO EN EL GABINETE

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El desaire de las urnas al Gobierno. Los errores de percepción que quedaron al desnudo. Los cambios de protagonistas y de políticas que se vienen. Un debate que jugó al límite para encarrilar las políticas oficiales.

Mucho nervio, mucho enojo o festejo, muchos memes, anochecer de un día agitado diría el ausente John Lennon. El Frente de Todos acusó fuerte el desaire de las urnas, a todo el mundo le salió el DT argentino y hubo los que maldijeron el voto castigo y se multiplicaron los falsos “yo lo dije”, hubo la carta de Cristina Fernández de Kirchner y el malestar del presidente Alberto Fernández y un desenlace con cambios en el gabinete, con un perfil de experiencia en la gestión, como el gobernador de Tucumán, Juan Manzur, o Aníbal Fernández en Seguridad, Daniel Filmus en Ciencia y Técnica y Julián Domínguez en Agricultura. Es difícil saber si tanto ajetreo podrá cambiar el resultado de las PASO, pero sí es seguro que sin reacción, no había cambios.

El Gobierno busca proyectar la idea de mensaje recibido, que seguramente tendrá que completarse con el anuncio de medidas en el plano de la economía. Los cambios no tocaron al equipo económico que deberá diseñar esas medidas. Casi todos los nuevos ministros colaboraron en esas funciones en los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner –al igual que el mismo Alberto Fernández–, aunque la mayoría de ellos no son orgánicos de ninguna de las corrientes más kirchneristas del peronismo.

El mensaje de las urnas en las PASO empezó así a ser traducido en cambios y propuestas. Hubo millones de personas que en 2019 votaron al Frente de Todos y que en las PASO no fueron a votar o eligieron otras boletas. Esa diferencia ominosa implicó un mensaje que fue dimensionado en forma distinta por la vicepresidenta Cristina Fernández y el presidente Alberto Fernández y escaló en una polémica que puso en vilo a todo el oficialismo.

La reacción de ambos demostró que coincidieron en el sentido del mensaje de las urnas, pero no en su urgencia y muchos criticaron las formas como se planteó la polémica.

Se advirtió desde el comienzo el impacto de la pandemia en el plano sanitario y en consecuencia se promovieron acciones especiales, casi épicas, con la creación de miles camas, la construcción de hospitales y con el esfuerzo de los trabajadores de la salud, en cuarentenas y aislamientos, en la provisión de vacunas en el plano mundial contra viento y marea, y en montar un enorme y eficaz operativo de vacunación.

Resulta paradójico que se advirtiera la dimensión en el plano de la salud, pero que no se viera cómo estaba afectando la economía doméstica de la mayoría de los ciudadanos, sumidos muchos de ellos en estado de emergencia. Comerciantes, profesionales y trabajadores vivieron estos meses en una economía de guerra. Y la reactivación que ha comenzado no llega a todos los que fueron afectados, muchos de los cuales ya venían en baja desde el gobierno macrista.

El IFE y las ATP implicaron un enorme esfuerzo financiero y, si bien sirvieron como paliativo, se cortaron antes de que comenzara la reactivación.

La conciencia de la dimensión de la tragedia sanitaria movilizó una campaña de salud extraordinaria, muy superior a una estrategia para situaciones normales y fue bien percibida por la sociedad, a pesar de las dificultades que generó. No hubo esa misma visión para atenuar el impacto destructivo en otros planos de la vida que fueron afectados por la pandemia.

Hubo lecturas sobre el resultado electoral que se tranquilizaban con la excusa de que los votantes del Frente de Todos no habían asistido a los comicios porque no se definía nada en la interna de esa fuerza. Es probable que haya sido una de las causas de esa inasistencia. Pero confiarse en esa sola variable implicaba no ver las otras causas que desmotivaron a los votantes.

El resultado de las PASO puso en evidencia ese error de percepción y lo hizo con cantidades que son inapelables. La magnitud de las cifras de las PASO es una medida de la gravedad de lo que se reclama. Resulta obvio que el impacto de ese resultado tomaría la forma tumultuosa que irritó a muchos. No son situaciones normales. La pandemia disloca lo normal porque genera situaciones drásticas con más de 20 millones de personas por debajo de la línea de pobreza, que requieren soluciones drásticas. En este caso extraordinario por la pandemia, lo que importa no son las formas sino que el Frente de Todos haya tenido la sensibilidad para asumir ese reclamo y buscar respuestas.

El debate sobre las formas es secundario siempre que no se transformen en puja de poder o que desemboquen en ruptura o en el debilitamiento del presidente Alberto Fernández. El debilitamiento del Presidente debilitaría a todos los jugadores de la alianza de gobierno. En ese sentido, todo el mundo puede opinar, pero el que toma las decisiones es el Presidente.

La carta de Cristina es una opinión que puede ser valiosa, pero la decisión definitiva es de Alberto Fernández. Y allí no valen los argumentos de una vicepresidenta distinta porque tiene la mayoría de los votos, porque cada cual recibió de la sociedad una responsabilidad específica y clara.

Presentada la polémica, encontradas las respuestas y aplicadas las medidas correspondientes, la fuerza política tendrá que mostrar a la sociedad que ese debate estaba referido a esas problemáticas y confluir en una gran demostración de unidad. Si la pandemia lo permite, el 17 de octubre sería la oportunidad de hacer esa demostración.

El vocero presidencial Juan Pablo Biondi, que había quedado muy golpeado por la difusión de la fotografía del cumpleaños de la primera dama, Fabiola Yáñez, presentó su renuncia indeclinable. Cristina Kirchner lo acusó en su carta de haber operado en los medios contra ella. La permanencia de Biondi se hizo insostenible.

También fue polémica la decisión de varios funcionarios de la corriente política interna del Frente que se referencia en la vicepresidenta, de poner a disposición del Presidente sus renuncias. Si hubieran sido indeclinables, hubieran puesto al Gobierno frente a una situación de hecho que lo hubiera debilitado en forma irreversible. En cambio, en este caso, la decisión de aceptarlas o rechazarlas estaba en el Presidente, fue una actitud que puede ser polémica pero que expresó con claridad el acatamiento a sus decisiones.

La misma Cristina Kirchner en su carta aclaró que siempre ha sido peronista, además de recordar que ella tuvo un vicepresidente –por el radical Julio Cobos— que le votó en contra y se pasó a la oposición. Y que ella nunca haría tal cosa.

La aclaración implicó un compromiso, podría no haberla incluido y dejar abierta esa posibilidad. Pero al ponerla por escrito en esa carta pública expresó su compromiso con la gestión de Alberto Fernández

El planteo de su carta es que el crecimiento que se va a producir tras la pandemia deberá llegar a todo el mundo y no solamente beneficiar a un sector y señaló que no se pueden postergar las políticas distributivas por las presiones del poder económico. Es un tema propio de la alianza que gobierna y del mismo Alberto Fernández, no se trata de una novedad. La vicepresidenta no lo plantea como tal sino que está haciendo referencia a urgencias y prioridades.

El Gobierno necesitaba reformular la gestión después del revés electoral. Más allá de las formas y los malhumores, el Frente de Todos saldrá fortalecido de un debate que lo proveyó de las herramientas para introducir esos cambios.

 

a encarrilar las políticas oficiales.

Luis Bruschtein
Por Luis Bruschtein
FUENTE : PAGINA 12

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