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“Gonzalito” Rodríguez: “Hay que estar desesperado para hacer periodismo” El periodista pasó por la Escuela de Comunicación y opinó sobre el oficio.

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También habló de CQC: “Si el programa volviera, me gustaría estar. Un CQC Kids podría funcionar”. Gonzalito Rodríguez en la Escuela de Comunicación

FOTO: MARCELO ESCAYOLA MÁS NOTICIAS DE UNIVERSIDADES

Historia reciente del peronismo y la derecha argentina, nuevo curso de Perfil Educación Desayunos de Actualidad Política y Económica en Perfil Educación Javier Milei: “Valoro a Alberto Fernández, es muy inteligente” El periodista Gonzalo Rodríguez pasó por la Escuela de Comunicación de Perfil y en entrevista con los alumnos de periodismo dejó un par de consejos: “Hay que salir a la calle”. “Gonzalito” también comentó su particular manera de ejercer la profesión, a la cual calificó como “periodismo de desesperación”.

También opinó sobre la situación del país, al que ve “muy mal”, del eventual regreso de CQC y del rol del periodismo. – Hablas de “periodismo de desesperación”, y es interesante porque hay una dualidad ahí: el periodista tiene como ese último dique de contención del vecino, pero también hay un reclamo social muy extendido contra el periodismo como institución, que a veces es mirado con desconfianza. – Yo empecé a salir a la calle a implementar un formato, que ahora lo llamo “periodismo de desesperación”.

Es muy poca la gente o los periodistas que pueden salir a la calle para solucionar problemas de gente que está desesperada, y que nos toma a nosotros como formato, como último recurso. Entonces, hay que estar desesperado: yo salgo desesperado, si yo no traigo algo distinto como que me muero, es como un gen, no sé si lo aprendí, me lo enseñaron o nací con eso. Es intentar no estar en la media. – ¿Cuánto poder piensa que tiene el periodismo?

Está esa idea de que el periodismo pone y saca presidentes, o influye en cómo piensa la sociedad. – Eso pasaba antes, pero ahora la realidad es la que pone y saca presidentes. Hoy con el acceso a tanta información es difícil que la realidad le gane a la ideología, si no tenés para comprar un paquete de fideos, por más que seas radical, peronista, del PRO, o quieras votar a Lavagna, gana el voto heladera.

En cuanto lo que preguntás, si el periodismo tiene un poder importante, yo creo que sí, total y absolutamente, sobre todo en formar opinión: las columnas de opinión son mucho más baratas que las columnas de investigación. – En este línea del “periodismo de desesperación”, ¿recibió algún tipo de apriete de algún funcionario o alguna amenaza de otro tipo? -No. Lo que nosotros tenemos es la capacidad de hacer un periodismo sin depender de una pauta oficial. Tampoco he recibido un sobre de parte de nadie.

Cuando uno tiene la capacidad de no flaquear ante ningún ofrecimiento, todos los demás saben que sos independiente, ninguno se anima a ofrecerte nada porque ya saben que vas a decir que no. Y ahí arranca esta cosa de “che, mirá que es un loquito que anda dando vueltas, dale bola o tené cuidado”.

¿Y por qué? Porque va a entrar, se va a quedar, porque te va a preguntar, porque no está comprado, porque no viene a decir nada que le dijeron que diga: o sea, está convencido de que lo que te va a preguntar es cierto, es verdad, porque ya lo investigó.   – ¿Un programa como CQC podría funcionar hoy? – Hoy sería difícilisimo hacer Caiga. Nosotros antes hacíamos lo que hoy hace un poco la gente a través de Twitter o Instagram, que es estar cerca de aquella persona a la que no podías llegar con una pregunta o con un comentario o con una puteada. Ahora, además, hay muchas herramientas para competir, mucha creatividad que la ves todos los días en WhatsApp. Hoy sería un ejercicio tremendo de poder superar el humor de las redes, lo haría con toda otra gente, con pibes. –

Si CQC se volviera a hacer, ¿te gustaría estar? – Sí, claro. Por esto que te contaba de los recursos y de las formas de pensar en hacer una nota, un informe. Hoy peleas mucho contra esto, contra los recursos. Lo haría con nuevos talentos, con pibes, nosotros ya estamos grandes. Me parece que estaría bueno hacer un CQC Kids, eso sorprendería. Descubrís cosas increíbles de los pibes y me parece que hay que estar atentos a eso. –

¿Cómo ve la situación del país? – Hay mucha diferencia social, mucha, demasiada por lo que veo, no hay proyección, no hay proyectos, la gente se quedó sin sueños. Un país que tiene turismo, minería, litio que esté en emergencia económica y alimentaria me hace mucho ruido, pero también me hace mucho ruido que se quieran hacer cargo de ese país todos. Entonces, evidentemente, es porque la fábrica algo tiene para dar.

Yo lo veo muy mal, veo que la gente está como sedada, mansa, es como un virus que se empezó a propagar y que nos va enfermando de a poquito, somos la rana que nos van calentando en una olla de a poquito y no nos damos cuenta de que el país está que hierve, no somos capaces de saltar. Estamos desperdiciados. Desperfilados. Por Brenda Avalos y Karina Rocca (Alumnas de primer año de la Escuela de Comunicación) Producción: Ornella Tiesso y Daiana Castro (Alumnas de segundo año de la Escuela de Comunicación) (Fuente www.perfil.com).

 

El periodismo profesional es costoso y por eso debemos defender nuestra propiedad intelectual. Robar nuestro contenido es un delito, para compartir nuestras notas por favor utilizar los botones de “share” o directamente comparta la URL. Por cualquier duda por favor escribir a perfilcom@perfil.com

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10 años de la Ley Audiovisual: “Alberto Fernández, no basta con aplicar la defensa de la competencia”

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La nueva realidad del mercado audiovisual y las innovaciones tecnológicas pondrán en crisis muchos de los paradigmas existentes

Por: Graciana Peñafort
A 10 años de la sanción de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual cuesta imaginar el futuro. La ley que fue aprobada en el 2009 respondía a un análisis de mercado que ha variado sustancial y dramáticamente en estos 10 años.

Lo primero que hay que señalar es que, si bien se cumplen los 10 años, la ley se aplico por muchísimo menos tiempo. Apenas promulgada, fue suspendida por diversas cautelares, que fueron inequívocamente ganadas por el Estado Nacional. El proceso de judialización concluyó en 2013 cuando se expidió la Corte Suprema, desestimando el planteo de Clarín respecto a las cláusulas antimonopólicas que contenía la ley. La Corte consideró que dichas clausulas eran constitucionales.

Pero no duraría mucho la vigencia de las cláusulas antimonopólicas. En diciembre del 2015 el recientemente electo gobierno de Macri, modificó por DNU, derogando buena parte de sus normas anti monopólicas. El Gobierno lo hizo bajo la promesa de hacer una nueva ley, mas moderna. Han pasado casi cuatro años sin que la ley prometida sea presentada siquiera para su tratamiento legislativo.

Ante la ausencia de una norma aprobada por el Congreso, el sector audiovisual ha sufrido un retroceso significativo. El nivel de concentración, que ya era dramático, se ha agravado a través de la autorización de fusiones como la de Telecom con Cablevisión. La concentración de redes (las carreteras de fibra por las que circula la información) no solo implica un riesgo al derecho a la información, sino una espada de Damocles al básico derecho de acceso a esa información. El remate de frecuencias a poco de terminar el gobierno, practica que conocimos en menemismo y que este gobierno pretende reiterar, solo implicará, como en los años 90, un largo proceso de nulidades y cautelares, que impedirán por años la normalización del sector.

Una de las más valiosas instituciones creadas por la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, la Defensoría del Público, cuyas funciones fueron muy efectivas a los fines de dar respuesta a las audiencias, fue intervenida hace poco mas de un año, sus profesionales expertos en la materia, removidos de sus funciones y está actualmente conducida por un señor con nulos antecedentes en comunicación y que jamás podría haber sido designado allí, conforme los requisitos que establece la ley para ser designado como defensor.

Alberto Fernández, candidato a presidente del espacio político que apoyo, promueve que la regulación del sector puede ser efectuada mediante la ley de defensa de la competencia. Las legislaciones extranjeras y los especialistas han fundado por qué no basta con la ley de defensa de la competencia para garantizar la libertad de expresión, tesis que sostengo en lo personal.

La nueva realidad del mercado audiovisual y las innovaciones tecnológicas pondrán en crisis muchos de los paradigmas existentes. Lo que no puede entrar en crisis es la certeza respecto a la información como derecho inescindible de la democracia. Y que los medios de comunicación, más allá de realizar una actividad de evidente contenido económico, deben subordinarse en su actividad al pleno y efectivo ejercicio del derecho de acceso la información de los ciudadanos.
*Abogada, co-redactora de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.
Fuente: Revista Noticias

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Hola Alberto, soy el traje de Alfonsín

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Está lleno de políticos que en vida lo volvieron loco a Don Raúl y ahora no paran de elogiarlo.
Raul Alfonsín, en un homenaje a su figura. Foto: Juan Manuel Foglia

Aunque dejé en las tintorerías jirones de mi vida, soy y seguiré siendo el traje de Don Raúl Alfonsín. Y como tal, estoy acostumbrado a que cada tanto aparezca algún ñato que quiera probarme y usarme.

Ahora me toca Tío Alberto que anda por la vida disfrazado de Alfonsín vendiendo la remanida falsa admiración post mortem de mi Jefe. No es el único.

Está lleno de políticos que en vida lo volvieron loco a Don Raúl y después de su partida no se cansan de elogiarlo. Es un clásico. Todo político que quiere presumir de moderno y democrático lo primero que hace es hablar bien de mi dueño, elogiar su rol en la historia, tratar de robarse su prestigio y finalmente usarme a mi, el traje de Alfonsín.

En realidad, al gobierno de Don Raúl le hicieron 13 paros generales y más de una huelga sectorial por día, lo emputecieron sin parar, le sabotearon todas las leyes y lo terminaron sacando de la Casa Rosada escupiendo sangre, como le gustaba decir al peronismo. La frase clave de aquel año 1989 fue la del entonces presidente electo Carlos Menem: “Yo ya estoy listo para asumir, solo espero un gesto del presidente Alfonsín”. Y cuando Alfonsín concedió el gesto que le pedían, le fabricaron la otra frase que siguen repitiendo hasta el cansancio con acento riojano: “Me tiraron el gobierno por la cabeza y tuve que asumir antes de tiempo”. Así nace el mito de que a este país sólo lo pueden gobernar los peronistas.

Mi dueño se tuvo que morir para que finalmente lo reconozcan como el padre de nuestra democracia moderna. Y de ahí en más, su imagen la usa cualquiera sin que nadie salga a defenderlo. Hasta Leopoldo Moreau se dio el lujo de chorearle el nombre para fundar su propio kiosquito: Movimiento Nacional Alfonsinista. Y está sentado al lado de Cristina, de los gordos de la CGT, de La Cámpora y de De Vido, entre otros prohombres del radicalismo y del alfonsinismo.

Obviamente, fueron muchos años vistiendo a mi Jefe. Arrancamos juntos en los 70 fundando el Movimiento de Renovación y Cambio como línea interna de la UCR.

Junto a Conrado Storani (padre de Fredy) enfrentamos y perdimos contra la Línea Nacional liderada por Ricardo Balbín. Nuestra fórmula era Alfonsín-Storani. Curiosidades de la época: si cambiás de lugar una “a” te queda Alfonsina Storni. Cosas raras que pasan en el radicalismo. No es la única. La presidencia de la UCR fue ejercida por Ricardo Balbín (desde 1959 hasta 1981), luego Carlos Contín (1981/1983) y finalmente Raúl Alfonsín. Desafío a quien pueda encontrar una sucesión de presidentes consecutivos de cualquier cosa cuyos apellidos terminen siempre en “ín”. Balbín, Contín, Alfonsín. Imposible empatar esta.

Durante la dictadura, Don Raúl se dedicó a defender presos políticos. Me acuerdo que yo, como su traje preferido, siempre le decía que se dejara de jorobar. Que hiciera como los Kirchner, que tambien eran abogados pero se habían ido al sur y se dedicaban a desalojar a los pobres tipos que no podían levantar sus hipotecas por la famosa 1050 promulgada por Martinez de Hoz. Hagamos como ellos que les chupan un huevo los derechos humanos y se están haciendo ricos en Río Gallegos, le rogaba yo a Don Raúl pero el tipo insistía con el tema y hasta presentaba hábeas corpus. La guita que nos perdimos de hacer. Mi Dios.

Durante la guerra de Malvinas, los militares fueron apoyados por todos los sectores del país. ¿Todos menos quién?. Sí, otra vez el cabezadura de Alfonsín que publicó una carta diciendo que la guerra de Malvinas era una maniobra de la dictadura para esconder su fracaso. En lugar de ser más vivo y hacer como Néstor que se fue a festejar la toma de Malvinas con los milicos del Proceso (está la foto para quien quiera googlearla, paradito detrás del general Guerrero), Alfonsín se puso a todos en contra. Otra vez sopa.

Después vino el 83 cuando enfrentamos a Luder y al PJ y denunciamos el pacto sindical militar que garantizaba la autoamnistía de los militares. Yo le decía, dejémonos de joder Raúl, vayamos de oposición que es mucho más fácil pero no, el tipo insistió y llegamos a la Rosada. Y de entrada nomás plantó lo que sería la piedra fundacional de nuestra democracia: la CONADEP, el Juicio a las Juntas y el Nunca Más.

Veinte años después, el kirchnerismo arrogándose la condición de continuadores de Alfonsín, en 2003 plantaría su propia piedra fundacional: Lázaro Báez y Austral Construcciones.

Y al toque Néstor pronunciaría en la ESMA la frase que mejor define su condición de impostores: “Vengo a pedir perdón en nombre del Estado Nacional por la vergüenza de haber callado durante 20 años de democracia tantas atrocidades”. Y de un plumazo intentaron borrar de la memoria los Juicios, la CONADEP, Sábato, Magdalena, Fernandez Meijide, Klimovsky, Marshall Meyer, Monseñor De Nevares, Strassera y tantos más.

Inmediatamente Don Raúl recibió la llamada privada de Néstor pidiéndole disculpas. Yo le rogué que aceptara las disculpas y que le propusiera armar algún negocito con Cristobal, con De Vido, con Jaime. Hagamos un sope Raúl alguna vez, le imploré. Pero nada. La respuesta de Alfonsín a Kirchner fue contundente: “Usted habló en público, ahora pida perdón en público”. Chau negocio.

Obviamente, no se disculparon, ni Kirchner ni nadie. El kirchnerismo nunca pide disculpas. Tampoco permiso.

Recién cuando mi Jefe ya estaba muy enfermo, fue homenajeado por el gobierno de Cristina. Tarde. Muy tarde.

Durante su gobierno Don Raúl quiso reformar la Constitución y modificar el mandato de 6 años sin reelección por uno de 4 años con reelección. Pero aclarando que él mismo se autoexcluía de esa reelección.

Años después, con la venia de Alfonsín, Menem lograría esa reforma constitucional sin autoexcluirse un corno, por supuesto. De hecho, en 1999 pretendió un tercer mandato consecutivo con la excusa de que el primer mandato no valía porque había sido bajo la Constitución anterior. Un genio.

Cristina quiso liquidar la Constitución en 2013 para hacer posible lo que Diana Conti había definido como “Cristina eterna”. O sea, la reelección indefinida, como hizo Néstor con la Constitución Provincial de Santa Cruz.

La frenó Massa, el otro Massa, el que era antikirchnerista después de haber sido kirchnerista y antes de volver a serlo ahora.

Aunque Tío Alberto me usa de traje y dice que él no quiere cambiar la Constitución, su tropa no para de reclamar la reforma, sobre todo su compañera de fórmula y dueña de los votos.

Por eso en estos tiempos electorales de tanta ebullición y donde suele volver a ponerse en juego los valores básicos de una República, este viejo traje viene aquí a recordar las palabras inolvidables que en octubre de 1983, hace 36 años, mi Jefe pronunció en el acto de cierre de campaña en la Avenida 9 de Julio frente a una multitud sólo comparable a la que juntó Luder al día siguiente.

Justamente esta semana el genial Coqui Capitanich plagió y repitió el mismo texto como propio, palabra por palabra, como si fuéramos todos boludos y no nos acordáramos de aquel único e inolvidable momento de la historia democrática argentina. Difícil superar semejante truchada.

Aquella noche, Don Raúl se me transpiraba todo encima y se largó a decir que “si alguien distraído al costado del camino, cuando nos ve marchar, nos pregunta, ¿como juntos? ¿hacia donde marchan? ¿por qué luchan? tenemos que contestarles con las palabras del Preámbulo, que marchamos, que luchamos, para constituir la Unión Nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general y asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que deseen habitar el suelo argentino”.

Anotala Tío Alberto, antes de vestirte otra vez conmigo.

CLARIN

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Kicillof y un paseo signado por la desmemoria

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Con algunas miradas sesgadas con respecto a la situación social y laboral de la ciudad y sin propuestas para resolverlas, el objetivo fue buscar apoyo para la candidata. 

Por Adrián Freijo –  

Cuando Axel Kicillof asumió el Ministerio de Economía ya Mar del Plata figuraba a la cabeza de la desocupación en el país. Corría el mes de noviembre de 2013 y se mantendría en el cargo hasta el 10 de diciembre de 2015, fecha del final de mandato de Cristina Fernández de Kirchner.

A la fecha del inicio de su gestión el índice se ubicaba en un 11,7% y a la salida había trepado levemente hasta el  11,8%. En tanto la subocupación que recibió era del  11,8% y la dejó en un 10,8% tras la discutible decisión de incluir a los tenedores de planes sociales en el rubro «ocupados», algo que desde el final del mandato de Néstor Kirchner sirvió para disfrazar la realidad laboral argentina y que no terminó en un verdadero escándalo porque el día en que se llevó a cabo el censo nacional bajo la nueva modalidad fue el de la muerte del ex mandatario. El país tenía entonces otros motivos centrales de preocupación…

El ahora candidato a gobernador provincial acaba de afirmar que se ha vivido “una verdadera masacre a nivel laboral y de puestos de trabajo” en Mar del Plata, para la que adelantó un plan de desarrollo que le permitiese salir de esa situación. También alertó que en Mar del Plata “los indicadores socioeconómicos están en estado muy crítico“ y cargó contra la gobernadora María Eugenia Vidal por lo que consideró su insensibilidad frente al problema.

Cabe recordar que el último índice de desocupación fijó para este conglomerado un porcentaje de 11,4%, es decir 0,4% décimas por debajo de lo que Kicillof dejó junto con su ministerio.

Lo que no obsta para calificar la gestión económica de Cambiemos como un verdadero desastre ya que pese a las promesas de campaña no solo no ha podido resolver ninguno de los problemas de la ciudad sino que en muchos casos los ha agravado hasta límites inimaginables. Así fue una perfecta continuidad de la destrucción económica de sus antecesores que a la luz de los números ya había sumido a Mar del Plata en la citada catástrofe,

Por esa convicción de la dirigencia política sobre la falta de memoria de la gente -lo que lamentablemente no está muy distante de la realidad- el ex titular de Economía supone que nadie va a acordarse de esos índices y menos recurrir a los archivos para cotejar sus dichos con sus hechos. De no ser así seguramente evitaría hablar de una masacre que durante su tiempo en el poder tuvo más víctimas aún que en este triste presente.

Si así no fuese, seguramente obviaría hablar de este tema y mucho menos insistir en ser portador de soluciones que cuando estuvieron a su alcance brillaron por su ausencia. Algo que tanto él como Raverta parecen haber olvidado o se esfuerzan por esconder.

Aunque no lo logren… porque el pasado siempre aparece a la vuelta de una esquina…

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