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Sociedad

Graciela Fernández Meijide cumple 90 años: “Puedo ser feliz por otras cosas, pero la herida por la desaparición de Pablo siempre está ahí”

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El 27 de febrero de 1931 nació en Avellaneda. Conoció a su esposo en un club y tuvieron tres hijos. Era docente y tenía una vida sencilla cuando en 1976 la dictadura secuestró a su hijo Pablo, de 17 años. Eso marcó un quiebre en su vida y la llevó a la política. Recuerdos, anécdotas y confesiones de una mujer aguerrida y de una madre que jamás podrá dejar del todo aquel dolor

Graciela Fernández Meijide cumple 90 años

El martes 23 de febrero, Rosa Graciela Castagnola de Fernández Meijide llegó a uno de los centros de vacunación de la Ciudad de Buenos Aires para aplicarse la primera dosis de la vacuna contra el coronavirus. Su cabellera blanca la dejó expuesta ante quien capturó la imagen que se viralizó en las redes sociales.

Hoy cumple 90 años y lo celebrará con sus hijos Alejandra y Martín, sus nietos y su nuera. Camila, la nieta y repostera de la familia, será la que lleve la torta elaborada especialmente para su abuela, como cada año.

“¿Querés saber cómo se llega a los 90? ¡No me pidas la receta!”, bromea la mujer que integró Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) a partir de 1983, fue una de las principales dirigentes del Frente País Solidario (FREPASO) y ministra de Desarrollo Social durante el gobierno de Fernando de la Rúa. Primero admite: “Nunca pensé que llegaría a esta edad”. Luego dirá que es porque no hay antecedentes de longevidad en la familia. Lo que lamenta, dice, son las “debilidades” físicas que se cobran los años y darse cuenta de que ya no puede hacer las mismas cosas que antes, aunque sí en sus fantasías.

Graciela Fernández Meijide. (Adrián Escandar)Graciela Fernández Meijide. (Adrián Escandar)

El diálogo con Infobae será descontracturado, con risas de ambos lados porque deja salir su costado gracioso mientras recuerda los juegos de la infancia, las llegadas tarde a casa cuando era adolescente (desafiando la autoridad paterna), la relación con Enrique (ex esposo y padre de sus hijos), pero a la vez se emocionará al volver a la desaparición forzada de su hijo el 23 de octubre de 1976, durante la dictadura militar argentina. “Debí aprender a vivir sin Pablo”, confiesa sobre la profunda herida que quebró en dos su vida y la de toda la familia.

Nació el 27 de febrero de 1931 en el barrio de Avellaneda. Es hija de una maestra y de un médico, tiene tres hermanas. Es hincha de Racing, club en que pasó sus años de infancia y adolescencia practicando deportes: tenis y natación, actividad que también la llevó al Club Regatas de esa localidad, donde a los 19 años conoció a Enrique Fernández Meijide, su ex esposo (fallecido en septiembre de 2020) y padre de sus dos hijos, Pablo y Martín, y de Alejandra.

Con él hubo amistad, primero. Un noviazgo nacido de horas de charlas, reflexiones, libros compartidos y “química”, admitirá. De él se separó cuando su vida política rozaba su propia cima. No se volvió a enamorar de otro hombre porque “mi libido estaba en la política”, admitió cuando participó en el ciclo Confesiones, de Infobae.

Graciela Fernández Meijide fue retratada por José Luis Cabezas, el reportero gráfico asesinado el 25 de enero de 1997. (José Luis Cabezas)Graciela Fernández Meijide fue retratada por José Luis Cabezas, el reportero gráfico asesinado el 25 de enero de 1997. (José Luis Cabezas)

—¿Cómo se prepara para los 90 años?

—Me preparo lo mejor que puedo. En la semana me di la primera dosis de la vacuna (contra el coronavirus) y ahora tengo que esperar que llegue la segunda. No se cuándo será, pero dicen que van a avisar. Tampoco es que estoy ansiosa esperando, eh… Por otro lado, sigo atentamente los avatares de nuestra política. Eso me entretiene, por no decir que a veces me tiene amargada…

—Y en este contexto tan particular ¿cómo lo siente?

Una cosa fue llegar a 2019 y otra haber atravesado 2020 y lo que va de 2021. Eso sí fue un desafío en este contexto, muy difícil para mí porque estaba muy acostumbrada a moverme mucho. Hasta 2019 manejé mi coche, hice gimnasia. Y esta cuarentena, tan extensa y obligatoria, me hizo frenar con todos mis movimientos, cosa que a los músculos los resiente mucho. A cualquier edad pasa eso, pero a ésta se siente más. Eso es lo que más me fastidia, porque además soy muy sociable. Si bien el Zoom o las plataformas similares me han ayudado muchísimo y para mí han sido un gran descubrimiento y un gran éxito porque los políticos seguimos trabajando todo el año reuniéndonos tres veces por mes, la presencia humana para mí es indispensable. Tocar, besar y abrazar lo son… ¡Sabés hace cuánto que no abrazo a mis hijos y a mis nietos! Creo que a todos eso nos fastidió y mucho.

—¿Cómo fue la experiencia de ponerse la vacuna?

—¡Normal! Todo fue prolijo, a tiempo y en horario, en un lugar amplio donde me encontré con un viejo amigo rabino. Él me reconoció, yo no lo hubiera reconocido. Estábamos juntos en la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, ¡calculá hace cuánto tiempo que lo conozco! Nos emocionamos porque hace mucho no nos veíamos, y cuando te encontrás con personas que no seguiste viendo y volvés a ver se vienen encima los recuerdos, los duros y los no tan duros. Y ahí -me tocó en un centro en Colegiales-, estuve 45 minutos porque estaba todo muy organizado: separados los que aguardábamos nuestro turno de aquellos que tenían que esperar -como tuve que hacerlo luego de la aplicación- para ver si nos producía un efecto contrario. Pero no pasó. Mientras estuve, a ninguno les produjo algo contrario. Fue como darse una vacuna antigripal.

Graciela Fernandez Meijide con sus hijos.Graciela Fernandez Meijide con sus hijos.

—Al cumplir 90 años ¿es inevitable mirar para atrás y hacer un balance de lo vivido?

—¡Sabés que sí! Mirá: hoy justamente mi hijo Martín me acompañó a buscar los nuevos anteojos y me preguntó si recordaba la primera vez que usó lentes de contacto, ¡y él acaba de cumplir 60 años! Le dije que era chico, tenía 13 años, era deportista y aún no sabe cómo le pegaba a la pelota porque era muy corto de vista (se ríe). Y ese fue un momento en el que tuve que volver a ubicarme en el tiempo e inmediatamente me pregunté qué edad tendría yo. Me di cuenta que tenía 30 y pico de años, y que podía hacer lo que se me daba la gana… o era esa mi fantasía. Sin embargo hoy sé que no puedo hacerlo. A veces tengo esa sensación fantástica de que podría hacer todo como antes, pero es la cabeza la que siempre puede, porque el cuerpo ya no acompaña. (vuelve a reír). Esas son las fantasías que uno tiene de sí mismo.

—¿Cuáles son las limitaciones qué siente o que más lamenta?

—Ya no puedo correr un taxi y antes podía—dice en tono de broma—. Me llamo la atención a mi misma y me digo “¡Ojo, levantate con cuidado!”, “¡Anda despacio!”, “¡No te atropelles, que no te atropellen…!” Nada de eso me pasaba hace unos años, obviamente.

—Recién dijo que desearía volver a hacer ciertas cosas. ¿Cuáles?

—¡Viajar más! He viajado bastante, pero ya no me animo. El solo hecho de pensar que tengo que estar en un avión no sé cuántas horas con el barbijo puesto… ¡ya estoy regalando los pasajes!

—En otro contexto o imaginando que no estuviéramos atravesando esta pandemia ¿cómo se imaginaba festejar sus 90 años?

—¡Nunca me imaginé que iba a llegar a los 90 años!

—¿Por qué?

—Porque nunca lo pensé. Si alguien me decía “Vos vas a llegar a los 90″, yo automáticamente decía que no porque mi padre murió joven, a los 62; mi mamá a los 81. No hay una historia de ancianos muy ancianos en mi familia. Mi ex marido se murió en septiembre durante la pandemia, no de COVID, e iba a cumplir 94, pero es de otra familia, no es mi genética. Mi genética me decía “¡Si llegás a los 80 años, tres hurras!” Y pasé los 80 y me siguen interesando un montón de cosas: leo los los diarios todo los días, presido del Club Político Argentino, intercambio mucho.

—¿Qué no le gusta de los 90 años?

—Me fastidian las debilidades que trae la edad. Por ejemplo, tengo maculopatía y no la tendría si no tuviera esta edad, y tantas otras dolencias, pero es así. La única manera de no tenerlas es morirse y bueno… no me morí.

—Si le pido que hable sobre su infancia ¿qué es lo primero que recuerda?

(Se queda pensando) —Dentro de lo que era la época, mi infancia fue bastante más libre que la de otras chicas compañeras mías. Tené en cuenta que nací en 1931 y que la cuestión del patriarcado era muy fuerte. Se necesitaba, ante todo, tener carácter para poder ser una misma, y a veces se duda hasta qué punto se logró serlo. Había reglas. Recuerdo, por ejemplo, que cuando empecé a salir a bailar me ponían horarios para volver, y aunque me sobrara tiempo tardaba y al llegar me ligaba un reto, pero era para acostumbrarlos a mis padres… (ríe con ganas). Lo hacía, pero nunca me trajo consecuencias graves.

—¿Cómo fue la crianza y la relación con su familia?

—Éramos tres hermanas y a las tres nos impulsaron a estudiar. Mi padre era médico, mi mamá maestra pero no ejercía. Las tres somos profesionales. Yo tenía mis quejas como cualquier otra persona, pero fue una vida muy de barrio en Avellaneda.

—¿A qué jugaban?

—En la infancia jugamos en la vereda, andábamos en bicicleta, en patines, jugábamos con los vecinos del barrio, iba a nadar a Racing donde me encontraba con chicas y chicos de mi edad. La educación era más bien autoritaria.

—Y en la adolescencia conoció a Enrique, su ex esposo. ¿Cómo fue ese encuentro?

—Lo conocí mientras estaba en el club jugando al tenis. Coincidimos en el Regatas de Avellaneda, donde él remaba, jugaba tenis e iba a la pileta. Él iba a otro club pero fue invitado por alguien ese día y después volvió. Nos conocimos, nos hicimos amigos. Entonces yo tendría 18 o 19 años y tenía novio. ¡Y después me puse de novia con él! Bueno, tuve muchos novios, o llamalos como quieras (ríe). Los chicos dejaban de gustarme rápidamente como a todas las adolescentes. Hasta que me puse de novia con Enrique y me casé con él.

—Qué fue lo que le llamó la atención de él?

—Hablábamos mucho, a los dos nos gustaba leer y él era muy tenaz. Después fue la química y lo que sea…

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—Y siguió el matrimonio y la familia…

—Si. Y tres hijos hasta la tragedia de la desaparición de nuestro hijo Pablo. Eso algunas parejas los separó, en nuestro caso nos unió, nos hizo luchar juntos por la búsqueda de Pablo, primero, y la búsqueda de justicia después. Juntos llevamos ese tajo que fue muy profundo para nosotros dos, para Alejandra y para Martín. Nos hirió en un lugar para siempre. Es una herida que se puede aliviar, se puede tener felicidad por otras cosas, otros éxitos y demás pero la herida está ahí y hubo que aprender a vivir sin Pablo, sin noticias de Pablo. No es lo mismo cuando hay una muerte por enfermedad y se lucha juntos o cuando se pueden cumplir los rituales de la despedida, no. La desaparición es un duelo muy especial.

—Ese fue el quiebre completo en su vida.

—Nos cambió como familia. Profesionalmente yo cambié 180 grados. Mi vida iba por un lado y fui completamente para otro. ¿Quién me iba a decir a mí que yo iba a ingresar en la política partidaria a los 60 años? ¡Nadie!

—¿Cómo fue la vida hasta la desaparición de Pablo?

—Yo era docente. Tenía un instituto de idiomas, trabajaba en una escuela secundaria. Toda mi vida era para ese lado. No sé adónde hubiera llegado, esa era mi normalidad.

Durante la campaña que llevó a la presidencia a Fernando de la Rúa.Durante la campaña que llevó a la presidencia a Fernando de la Rúa.

Graciela comenzó a militar como activista por los derechos humanos durante la dictadura militar tras la desaparición forzada de Pablo, un estudiante de 17 años. En 1983, formó parte de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) y más tarde se convirtió en dirigentes del FREPASO. Encabezó el triunfo electoral de la Alianza, en la provincia de Buenos Aires, y disputó las elecciones internas por la presidencia con el candidato radical Fernando de la Rúa. En octubre de 1999, se postuló por la Alianza a gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, pero se convirtió en ministra de Desarrollo Social, el mayor cargo que ocupó.

Las distintas situaciones políticas ocuparon su vida por completo y en 1997 se separó de Enrique Fernández Meijide. “Me separé cuando se acaba de formar la Alianza y gané las elecciones legislativas de la provincia Buenos Aires. Después me enamoré de la política”, confiesa.

—¿Qué la enamoró de la política?

—Es algo que a mí siempre me emociona, me conmueve en todo sentido: enojándome o alegrándome. Hoy justamente hablaba con mi hijo de eso, del concepto de los políticos con los que trabaje: Raúl Alfonsín, Chacho Álvarez, Alfredo Bravo Oscar Alende, con quienes conviví; o en la Asamblea Permanente por Derechos Humanos; directamente en la batalla política. Había una vocación por la cosa pública muy fuerte, nadie iba a supeditar esa vocación al beneficio personal económico, de hecho ninguno de los que nombré se enriquecieron o nos enriquecimos. Todos tuvimos una vida común, vulgar y silvestre, y eso que llegué a ministra y demás. El tema de la obligación con la cosa pública es que la política se destina a la lucha por el poder. Quien te diga que está en política y no quiere el poder te está mintiendo. La cuestión es el poder para qué, para hacer qué cosa. ¡Esa es la pregunta! Y la “qué cosa” viene en servicio de la cosa pública, la Rēs pūblica. Si ponés por delante tu interés personalísimo, o el de un grupo de personas, sobre todo el económico, lo vas a hacer liviano, para perdurar y nada más; no vas a tomar ningún riesgo y la voluntad de cambiar las cosas injustas no va a existir. El juego de la política, para mí, tiene valor en el compromiso.

—¿Qué es lo que más la decepcionó de la política?

—No fue la política sino nosotros mismos. Lo escribí en el libro de autocrítica, La ilusión (Sudamericana, 2007) que trata sobre por qué nos fue mal con la Alianza, donde yo había puesto muchas fuerzas y esperanzas en lo que fue la formación del FREPASO. Para mí era un partido social demócrata que aparecía como una alternativa válida entre los tradicionales del radicalismo y el justicialismo y que podía involucrarnos, pero por distintos motivos fue un fracaso y eso me dolió mucho, al punto que me alejé de la política partidaria. Y me vi escribiendo con mucha depresión, y una de las formas de trabajar con esa depresión fue escribir y escribir y escribir lo que me había pasado en distintos ámbitos. Eso me ayudó mucho.

El ex presidente Raúl Alfonsín saludando a Graciela Fernández Meijide durante el acto que que recordó los 20 años del informe de la CONADEP. (NA: Mariano Sánchez)El ex presidente Raúl Alfonsín saludando a Graciela Fernández Meijide durante el acto que que recordó los 20 años del informe de la CONADEP. (NA: Mariano Sánchez)

—Antes mencionó al ex presidente Raúl Alfonsín ¿qué es lo que más destaca de él?

—Su coraje, su entrega, su visión de lo que era la democracia. Pensá que terminada la dictadura, los militares dejaron dos deudas fenomenales: una de sangre y otra económica, además de la autoamnistía, pero él tuvo coraje. Lo conocí cuando se acercó preguntando por Pablo y nos ayudó siendo consciente del riesgo que tomaba.

—¿Cómo ve el presente de Argentina?

—Muy difícil, sobre todo por la pandemia, por un lado, y por el poco valor que se le está dando desde el gobierno a la fortaleza institucional.

—¿Se arrepiente de algo?

—No, y te digo por qué. No porque esté chocha de todo lo que hice. Si pensara hecho por hecho, seguro que de muchos diría “esto no lo haría de nuevo”. Pero para eso debería tener la sabiduría de hoy, de la que entonces carecía. Sin embargo, nada de lo que hice perjudicó a alguien, eso sí que me hubiera hecho arrepentir y pedir disculpas especialmente. En todo caso, si fastidié me fastidié a mí misma. Los errores que cometí los cometí por ignorante. A mi edad, arrepentirse de algo del pasado ya no tiene demasiado sentido.

FUENTE INFOBAE

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Sociedad

IMPUNIDAD: DE MUERTOS, DEGOLLADOS Y FINADOS…

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«El muerto se asusta del degollado y los dos eran finados» recuerda el viejo dicho. Y el mundo, sin diferenciar ricos de pobres, parece demostrar que el adagio no estaba equivocado si del poder se trata.

Unos 2,3 millones de italianos recibieron por lo menos una dosis de la vacuna contra el coronavirus saltándose el turno correspondiente y sin respetar el orden establecido por el Gobierno, indicó hoy el diario La Repubblica, citando un informe del comisario extraordinario para la emergencia Covid.

«Un número que da miedo. Más de 2.300.000 italianos recibieron por lo menos una dosis de la vacuna», saltando la cola, comunicó el rotativo.

Según precisó, la situación es particularmente grave en las regiones de Sicilia, Calabria, Apulia, Campania y Toscana, donde hasta el 30% del total de las inyecciones fue suministrado a personas que no tenían derecho a recibirlas.

Mientras tanto el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, anunció hoy la creación de una comisión de expertos para estudiar una reforma a la Corte Suprema, cuyo funcionamiento es objeto de constantes críticas que arreciaron en la gestión de su antecesor, Donald Trump.

Biden firmará hoy un decreto para iniciar el funcionamiento de esta comisión que tendrá una duración de seis meses y que luego emitirá sus recomendaciones, informó la Casa Blanca en un comunicado.

Este grupo de expertos bipartidistas analizará los temas que están en el debate sobre una posible reforma, como la duración del mandato de los jueces, actualmente vitalicio, la cantidad de magistrados, la forma en la que la institución selecciona los temas sobre los que se pronuncia y sus reglas y prácticas.

Ante el caso de la presunta corrupción del ex monarca español Juan Carlos I, se da por sentado que, por muchos que sean los indicios de responsabilidad, el sospechoso es absolutamente inviolable.  Y es que sólo se le podría investigar policial, judicial y políticamente por actuaciones de tiempos posteriores a su reinado, mientras que las certezas acerca del cobro de millones de euros en comisiones por negocios del estado ocurrieron en tiempos en que aún ceñía la corona de España. Así lo dispone la Constitución.

Tres temas que hoy en la Argentina, país empobrecido y marginal si los hay, generan un debate constante que alimenta la grieta y potencia el escándalo: la reforma de la justicia y los vacunatorios VIP y la impunidad de los gobernantes.

Indicios claros de que nada nuevo existe bajo el sol y que la corrupción es parte de la vida institucional de la humanidad y el deseo de manejar la justicia como complemento del poder no es privativo de las sociedades cuyos parámetros democráticos no se atienen a los estándares «aceptados».

Cuidado…esto no significa que haya que resignarse a esta escasez de valore morales. Solo que no debemos creer que somos los peores, ni mucho menos.

Más ansias de mejorar y menos sentimiento de culpa ante los falsos dedos acusadores. ¿No le parece?.

FUENTE : LIBRE EXPRESION

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Sociedad

Periodismo: alerta amarillo para una profesión que la gente cuestiona

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La gente no cree en lo publicado. La percepción de una profesión en alquiler, postrada frente a  intereses económicos, expulsa a la sociedad hacia alternativas que excluyan al periodista.

Es cierto que la calidad del periodismo ha sufrido una caída vertical a lo largo de los años. De aquellos tiempos en el que los intelectuales más brillantes, se coincida o no con su mirada sobre el país, ejercían la profesión y marcaban el tono del debate público, a estos en los que sin siquiera sonrojarse, los hombres de prensa cambian de opinión como de ropa interior cuando sus mandantes directos, los medios, o los solapados, los políticos que compran opinión por kilo, resuelven que aquello que ayer sostenían hoy no tiene más ventajas para extraer, ha pasado mucha agua bajo el puente.

Sea por lo que fuese la sociedad ha dejado de creer en el valor de la profesión y busca en los medios tradicionales tan solo el show, mientras se vuelca a los alternativos -esos que se construyen con la opinión individual de los usuarios o que responden a líneas de pensamiento que permiten al lector recibir la información que prefiere o lo tranquiliza- para «informarse», aunque esto sea solo el eufemismo que encierra esa vocación enfermiza que hoy traspasa a nuestra sociedad: tener razón a cualquier precio.

Un estudio de la consultora Zuban, Córdoba y Asociados, que en este caso de se detiene en el territorio de la principal provincia argentina pero que bien puede ser tomado como una muestra general de la realidad actual,  no hace otra cosa que poner en números lo que los especialistas en comunicación perciben día a día, muestra con claridad lo que sostenemos en este editorial: mueren los medios impresos -lo que tiene que ver con el paso del tiempo y el acceso a nuevas tecnologías- se mantiene, aún en decadencia si tomamos los datos de hace apenas una década, la televisión, que sigue siendo el medio compartido por excelencia en los hogares argentinos, y decae lentamente la radio que, aún incorporada como emisor de noticias a la cultura de la comunicación, cambia lentamente su tecnología receptiva para abandonar el clásico receptor directo por el celular como vía de escucha de sus contenidos.

Pero es explosivo el crecimiento de las redes sociales, en el que el usuario comparte y aún supera el protagonismo de los profesionales de la comunicación, y el de los diarios digitales, que permiten la controversia de opinión y el debate -por momento de una pobreza alarmante- entre el autor de los contenidos y sus lectores.

Todo indica que los periodistas son tomados, por ahora, como los grandes responsables de la escasa o nula credibilidad que tiene el tratamiento de las noticias. Y aunque en un futuro no muy lejano el juicio crítico sobre los medios pase por otros vectores, no sería inteligente ocultar que somos nosotros los únicos responsables de no haber sabido dar a la profesión la solidez cultural y el resguardo moral que pudiese ponernos a resguardo de esta decadencia ominosa.

Preocupados por cuidar nuestros lugares -oscuros sitios de ganapanes que no comprenden el valor de una profesión que históricamente fue considerada la primera versión de la historia- bajamos mansamente la cabeza frente a nuestros mandantes y descargamos en los demás la frustración de estas cobardías y claudicaciones. Hasta que logramos convencernos de que éramos parte de «un mercado competitivo» para no aceptar que nos habíamos convertido en apéndices miserables del poder de turno.

La gente nos está dando la espalda, y así como en los tiempos fundacionales de la patria fue bueno que los argentinos posaran su mirada en el periodismo que se comprometía con las luchas políticas y sociales de una comunidad que quería cambiar y encontrarse con sus derechos, posiblemente ahora lo sea que nos abandone y desprecie por traicionarla y supeditarla a nuestros intereses personales.

Valga saber que aún estamos a tiempo de cambiar…

FUWNTE : LIBRE EXPRESION

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Politica

Las organizaciones piqueteras vinculadas al Gobierno manejan planes de trabajo del Ministerio de Desarrollo Social por $82 mil millones

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Emilio Pérsico, Secretario de Economía Social y líder del Movimiento Evita, es quien controla el Registro Nacional de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular
Daniel Arroyo y Emilio Pérsico, el día que se creó el Registro Nacional de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (RENATEP) a través del cual se movilizan millones de pesos para los programas Potenciar Trabajo (Prensa ministerio Desarrollo Social)

El programa se llama “Potenciar Trabajo”. La iniciativa del Ministerio de Desarrollo Social, a cargo de Daniel Arroyo, está destinado a brindar inclusión laboral, sobre todo a los trabajadores de la economía popular, y favorecer el acceso al crédito no bancario. Entre enero del año pasado y enero de 2021, el gobierno de Alberto Fernández le destinó $82.705.119.547. Para acceder a los beneficios que otorga el programa hay que inscribirse en el Registro Nacional de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (RENATEP) que está bajo el liderazgo de Emilio Pérsico, el secretario de Economía Social y principal referente del Movimiento Evita.

Pérsico es secundado en el cargo por el coordinador nacional del movimiento Barrios de Pie, Daniel Menéndez, quien fue nombrado subsecretario de Promoción de la Economía Social y Desarrollo Local.

Rafael Klejzer, otro nombre con volumen propio dentro de las organizaciones barriales, también comparte ministerio con Pérsico y Menéndez. Es el director de la Secretaría de Economía Social y es el referente del Movimiento Popular La Dignidad.

Con la llegada de Fernández a la Casa Rosada, los principales grupos piqueteros, alineados al kirchnerismo, accedieron a cargos con poder de decisión y abultados presupuestos en la cartera de Arroyo.

Fernando Chino Navarro, Emilio Pérsico, Daniel Menéndez, Esteban Gringo Castros, algunos de los dirigentes de organizaciones sociales que dejaron los piquetes para pasar a ser funcionarios del gobierno de Alberto Fernández. (Marcelo Regalado)Fernando Chino Navarro, Emilio Pérsico, Daniel Menéndez, Esteban Gringo Castros, algunos de los dirigentes de organizaciones sociales que dejaron los piquetes para pasar a ser funcionarios del gobierno de Alberto Fernández. (Marcelo Regalado)

El programa Potenciar Trabajo es una de las principales iniciativas del ministerio, y desde un comienzo estuvo consensuada con Pérsico y otros referentes sociales, como Fernando “Chino” Navarro, otro de los líderes del Movimiento Evita y con despacho en Balcarce 50.

Junto a la Tarjeta Alimentar, es uno de los principales programas que cuenta con millonarios fondos para destinar a un amplio sector de la sociedad golpeada por la crisis económica del país que se agigantó con las restricciones impuestas por el gobierno nacional durante el aislamiento social por la pandemia del coronavirus.

Como ya informó este medio, entre el primer mes de 2020 y febrero de este año, el gobierno del Frente de Todos, destinó $131.826.220.932 al Plan Nacional Argentina Contra el Hambre (PNACH). De ese total, $113.057.865.000 se vehiculizó a través de la Tarjeta Alimentar. Los restantes $18.768.355.932 corresponden a otros programas que entregan víveres a los sectores más vulnerables de la sociedad.

De ese último monto, casi $10 mil millones fueron manejados por las organizaciones sociales que también manejan Potenciar Trabajo. Es decir que en entre el año pasado y el comienzo de este, administraron casi $100 mil millones.

Una poderosa herramienta para hacer política.

En total se repartieron 61.199.010 kilos alimentos. Una cifra que habla por sí sola sobre la situación de vulnerabilidad por la que atraviesan millones de familias argentinas.

El ministerio de Desarrollo Social destinó $82.705.119.547 al programa Potenciar Trabajo.El ministerio de Desarrollo Social destinó $82.705.119.547 al programa Potenciar Trabajo.

Al acceder al gobierno central, Fernández cumplió con una de sus primeras promesas de campaña: que integrantes de organizaciones sociales accedan a espacios de poder en el gobierno nacional. Si bien no fueron nombrados al frente de un ministerio, como aspiraba Juan Grabois, el fundador y referente del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), las primeras líneas de los principales grupos piqueteros accedieron a puestos relevantes.

“Ahora, cada uno de nosotros va a poder trabajar para la gente desde el Poder Ejecutivo Nacional”, le había dicho a Infobae el “Chino” Navarro. Y agregó: “Vamos a poder tomar decisiones inteligentes para ser parte de la solución, no del problema. En vez de estar en la calle reclamando, vamos a utilizar ese tiempo y energía para buscar soluciones a problemas dramáticos como el hambre, la indigencia, la falta de trabajo y de vivienda”.

El manejo de esos presupuestos corroboran aquellas palabras.

Navarro, que integra la conducción nacional del Movimiento Evita, fue designado como secretario de Relaciones Políticas y Parlamentarias, un área del organigrama de la jefatura de Gabinete, a cargo de Santiago Cafiero.

Los dirigentes sociales no sólo aterrizaron en Desarrollo Social. Edgardo Depetri, por ejemplo, desembarcó en el Ministerio de Obras Públicas de la Nación que encabeza el ex intendente de San Martín Gustavo Katopodis. Está a cargo de la subsecretaría de Obras Públicas de la Nación.

Depetri es dirigente nacional del Frente Transversal Nacional y Popular, una de las organizaciones piqueteras más leales al kirchnerismo.

Esteban "Gringo" Castros, el Secretario General de la UTEP en el ministerio de Trabajo, Junto al jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, el día que el ministro Claudio Moroni le otorgó a esa organización la "personería social"(Prensa Ministerio de Trabajo)Esteban “Gringo” Castros, el Secretario General de la UTEP en el ministerio de Trabajo, Junto al jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, el día que el ministro Claudio Moroni le otorgó a esa organización la “personería social”(Prensa Ministerio de Trabajo)

El 5 de junio pasado el Ministerio de Desarrollo Social lanzó el Registro Nacional de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (RENATEP) con el que se impulsa el acceso a programas de empleo, seguridad social y capacitación.

El registro, bajo la órbita de Pérsico, funciona a través de la página de la cartera de Arroyo que supervisa la secretaría del dirigente del Movimiento Evita.

Según el último informe sobre el “Estado de Situación” del programa Potenciar Trabajo, “se presentaron un total de 2.069.719 solicitudes de inscripción de trabajadores y trabajadoras. De las que ya poseen resolución favorable 1.152.577 solicitudes”.

Entre enero de 2020 y enero de 2021, todos los meses recibieron el subsidio Potencial Trabajo, 824.303 titulares. Están distribuidos en todo el territorio nacional y la mayor cantidad de beneficiarios, 449.869 están en la provincia de Buenos Aires. Muy lejos se ubica Tucumán con 48.869 y en tercer lugar la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con 38.065.

A lo largo de esos doce meses recibieron $82.705.119.547. Ese monto incluye, según se lee en el informe, varios programas de inclusión laboral y apoyo económico “que consiste en programas de transferencias monetarias a personas y organizaciones ejecutantes de proyectos orientados al desarrollo y fortalecimiento de las actividades socio-productivas, sociolaborales y socio-comunitarias, priorizando los siguientes rubros: Tareas de cuidados y servicios socio-comunitarios. Reciclado y servicios ambientales. Construcción, infraestructura social y mejoramiento barrial y habitacional. Agricultura familiar y producción de alimentos. Producción textil y de otras manufacturas”.

También proyectos sociolaborales como apoyo a la búsqueda de empleo, Formación profesional, cooperativismo e Inclusión financiera. Solo en el mes de enero pasado, los beneficiarios de Potenciar Trabajo, recibieron subsidios por $8.478 millones.

Si bien no hay registros oficiales que lo confirmen, Infobae pudo saber que una buena parte de los que accedieron a estos subsidios forman parte de alguno de los movimientos sociales que integran la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP).

El secretario general de esa organización es Esteban “Gringo” Castro quien también, como Navarro y Pérsico, es integrante del Movimiento Evita.

El 11 de marzo pasado, el Gobierno, a través del Ministerio de Trabajo, a cargo de Claudio Moroni, le otorgó la “personería social” a la Unión de Trabajadores de la Economía Popular y un hecho que lo dejó a un paso de la sindicalización, aunque esto genera resistencia dentro de la CGT.

Dentro de la UTEP se encuentran, entre otras, todas las organizaciones sociales que, a través de sus dirigentes, forman parte del gobierno de Alberto Fernández.

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