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Opinión

Horacio “Pechi” Quiroga: “Voy a destinar hasta el último día de mi vida a extinguir el populismo de mi provincia y de mi país”

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En poco menos de dos meses, Neuquén inaugurará el calendario de elecciones para renovar gobernadores. El candidato a gobernador de Cambiemos mantiene una virtual paridad con el kirchnerismo y el Movimiento Popular Neuquino

El intendente radical de la capital neuquina, Horacio “Pechi” Quiroga, habla con la seguridad de quien ya se asume como el próximo gobernador de Neuquén. Confía en que el 10 de marzo la fórmula de Cambiemos, en la que lo secunda el diputado y pastor evangelista, David Schlereth, hará historia, al interrumpir por primera vez en las urnas los 57 años de hegemonía del Movimiento Popular Neuquino (MPN).

“Como sucedió con el PRI en México, en la vida nada es eterno”, dirá en su despacho capitalino sobre ese movimiento que cultiva “un peronismo perfeccionado en su exacerbado populismo” durante una extensa entrevista con Infobae. El MPN logró entronizarse en el poder sin alternancia —afirma— imponiendo un sofisma: “Ese que dice Neuquén no es una provincia, tampoco un país o un continente, sino que es un planeta aparte. Y el que habita este planeta y no está afiliado al MPN no es neuquino, es un marciano sin futuro”, se descarga.

Las encuestas sobre intención de voto exhiben hasta ahora un escenario electoral de virtual paridad entre los tres principales candidatos que aspiran a la gobernación. Según las mediciones de Julio Aurelio, contratado por Quiroga, el radical se impone por uno y tres puntos (24%) al ex líder piquetero Ramón Rioseco (Unidad Ciudadana-Frente Neuquino, con 23%) y al gobernador Omar Gutiérrez (MPN, 21%). Ante ese escaso margen, signado por una contienda sin ballotage, en la que la diferencia de un voto puede definir la elección, la realidad es que ninguno se perfila como un claro ganador.

Horacio “Pechi” Quiroga asegura que él lidera las encuestas con un 24 % de intención de voto.

Horacio “Pechi” Quiroga asegura que él lidera las encuestas con un 24 % de intención de voto.

Quiroga lo sabe y, frente a ese escenario, desenvaina sus armas: propone aumentar las regalías hidrocarburíferas y volcarlas en infraestructura; intensificar la “rezagada producción convencional” y licitar otras áreas sujetas a la explotación inmediata. También postula diversificar la matriz económica de la provincia, hoy monopolizada, dice, por la extracción de recursos no renovables como el shale gas y shale oil. Quiere incrementar las exportaciones de fruta; empoderar a la vitivinicultura; apuntalar a la ganadería y dinamizar el turismo.

“Desde la exploración de litio a la instalación de salmoneras en lugares aptos ambientalmente, yo pienso en el desarrollo sustentable de la provincia a 50 años”, dice. Y redobla su apuesta en materia de seguridad, empleo público, y en esa asignatura pendiente—afirma—que es el otorgamiento de títulos de propiedad a los ocupantes legítimos de tierras.

El candidato a gobernador de Neuquén quiere incrementar las exportaciones de fruta y empoderar a la vitivinicultura

El candidato a gobernador de Neuquén quiere incrementar las exportaciones de fruta y empoderar a la vitivinicultura

Quiroga pretende diversificar la matriz económica de la provincia y apuesta por la industria frutihortícola

Quiroga pretende diversificar la matriz económica de la provincia y apuesta por la industria frutihortícola

Según la Sedronar, Neuquén ostenta el mayor consumo de cocaína per cápita del país y la estadística delictiva sitúa a la provincia como segunda en el ranking nacional en cantidad de robos cada 100.000 habitantes. En ese contexto, dice que combatirá el narcomenudeo y la delincuencia formando grupos de elite en las fuerzas de seguridad provinciales y entrenándolos en inteligencia criminal.

Quiroga, “ferviente admirador de Julio A. Roca”, es enfático al reconocerse como un candidato políticamente incorrecto: “La corrección política se la dejo a la izquierda, que son una manga de inútiles y hunden al país”, dispara. Y se reserva otra declaración altisonante, entre muchas otras que postula en esta entrevista, al describir al papa Francisco: “Tenía que llegar un Papa argentino, populista y peronista para romper una institución que viene perdurando hace más de 2000 años”.

-¿Cuáles son las condiciones objetivas por las cuales cree que puede terminar con la hegemonía del MPN?

-Como sucedió con el PRI en México, en la vida nada es eterno. El MPN comenzó a gobernar el mismo día en que yo tomaba la primera comunión, en 1963, y pudo mantenerse 57 años porque el partido funcionaba como oficialismo y oposición.  Pero para asumir una oposición responsable lo único que te faltaba era convertirse en guerrillero. Eso sumado a la industria del puntelaje y el clientelismo que hace que hoy tengamos más de 70.000 empleados públicos: el 38 % de la población económicamente activa en Neuquén.  Porque hay que entender que el MPN hoy es un peronismo perfeccionado, con un populismo exacerbado en su ADN.  Ha gobernado con un presupuesto que dividido por cada habitante supera ampliamente en recursos al de otras provincias. Tomando como ejemplo el presupuesto de 2017 y comparándolo con los recursos por habitante de Córdoba ($34.000), Mendoza ($36.000) o Río Negro ($49.000), Neuquén tuvo $108.000. Y sin embargo, no hay obras, no tenemos mejor salud ni educación y cargamos con una provincia muy endeudada. Por cada $100 que ingresan, hay deuda por $62. Y nos ponemos contentos cada vez que sube el dólar porque se incrementa lo que percibimos por regalías. En cambio, en la municipalidad que presido, por cada $1000 que ingresan, debemos 0,97 centavos. Hay claras diferencias de administración: no gastamos más de lo que tenemos, hemos aprendido a ahorrar y destinamos el 37 % de nuestro presupuesto a grandes obras públicas sin endeudarnos.

El presidente recibió al intendente radical de la capital neuquina, Horacio “Pechi” Quiroga (Presidencia)

El presidente recibió al intendente radical de la capital neuquina, Horacio “Pechi” Quiroga (Presidencia)

-Representar a Cambiemos en este momento tan crítico de la economía, ¿le suma o le resta votos para su elección?

-Acá lo que está en juego es cómo se va a administrar la provincia de Neuquén. Y no voy a renegar de lo que soy, porque me hago cargo de las circunstancias buenas, malas y las más o menos. Soy consciente de que estamos viviendo una situación de muchísima angustia, donde el límite de las cosas es el hambre. Pero para salir o desembarazarnos de ese gen maldito que se llama populismo, tenemos que cruzar el río. Con angustias, con llantos, con postergaciones. Pero esta Argentina bipolar tiene que ver una cosa: o vuelve al pasado, con el riesgo de ser Venezuela o cruzamos el río braseando por más olas y tempestades que vengan, sabiendo que la situación es compleja. Yo no voy a especular con qué es lo que me conviene más o menos. Quiero seguir haciendo fuerza para cruzar al otro lado del río y mirar desde la otra orilla el populismo como una etapa superada de los argentinos.

-¿Qué efecto cree que tendría entre los neuquinos si el Presidente vinieran aquí a respaldarlo?

-Ayudaría a aclarar las aguas. Porque hay algunos que creen que el Presidente tiene mejor relación con el gobernador. Yo aplaudo esa buena sintonía: debe ser así.

Quiroga celebra la buena relación que el presidente tiene con el gobernador de Neuquén

Quiroga celebra la buena relación que el presidente tiene con el gobernador de Neuquén

-¿Se sintió postergado?

-Primero, no soy celoso. Segundo, viví la otra cara de la moneda durante el kirchnerismo. En los años en que fui intendente jamás me recibieron. Ni siquiera para darme un café frío y escupido. Hablo del ministro Kicillof, a quien me cansé de llamar una vez por semana. Yo le decía a su secretaria: “Mire, dígale que necesito reunirme con él para mostrarle los buenos resultados financieros que tenemos. Pero también para lograr unos recursos para obras para las que no tenemos espalda. Dígale también que si no me va a atender, no importa: yo lo seguiré llamando igual. Y trasmítale, por favor, también de parte mía, que como sé que no me va a recibir y aún sabiendo que debería contenerme, que se vaya a la reputísima madre que lo parió. Y que le repetiré esto como un rezo laico todas las semanas hasta que él deje de ser ministro de Economía”.

-Pero no respondió la pregunta: ¿cree que puede despegarse de la coyuntura económica nacional frente a su electorado?

-He ganado elecciones en situaciones adversas, en distintas veredas en relación a quien gobernaba la Nación. En el 2011 competimos contra el kirchnerismo, contra el MPN, y contra la UCR que era mi partido. Ganamos igual. La gente sabe lo que hemos hecho en la ciudad de Neuquén. Y sabe que lo podemos repetir en toda la provincia. Cuando me hice cargo de la intendencia, las calles asfaltadas eran sólo del 30 %, hoy son el 80 %. Sacamos una terminal que era un certificado de vergüenza e hicimos otra moderna como si fuera un aeropuerto y ahora estrenaremos el primer Metrobus. Desarrollamos todo el Paseo de la Costa sobre el río Limay que era un área inaccesible y hoy es un espacio público por excelencia. Hicimos un Museo de Bellas Artes vinculado al MNBA. Trajimos a Julio Le Parc, las exposiciones de Picasso, Rembrandt, los grabados de Goya. Hoy ese museo, diseñado por Mario Roberto Álvarez, es una obra monumento, premiada por la Bienal Internacional de Arquitectura. Y todo con recursos municipales. Toda esa transformación apuntó a cambiar el espacio público. Este año calculamos que habrá permisos de construcción por más de 1 millón de m2 en inversión privada. Además, estamos estrenando el primer Metrobus.

Quiroga hizo muchas obras de infraestructura para cambiar el espacio público (Thomas Khazki)

Quiroga hizo muchas obras de infraestructura para cambiar el espacio público (Thomas Khazki)

-El senador Guillermo Pereyra le reclama a la Nación un fondo de reparación histórica para desarrollar Vaca Muerta. ¿Usted está de acuerdo con que el Estado Nacional deba invertir en infraestructura en Vaca Muerta cuando las regalías por hidrocarburos van a la provincia?

-No voy a discutir con Pereyra; tiene una visión demasiado silvestre para mi gusto. A la Nación lo único que hay que pedirle es que cumpla con la coparticipación federal de impuestos. No solo no le tenemos que pedir un peso a la nación para desarrollar Vaca Muerta, sino que bien administrada no es necesario pedir un peso. No se puede tener un gobierno federal con 24 gobernantes mangueros. Cada provincia tiene que ser consciente de la potencialidad de su territorio. Y en el tema de Vaca Muerta, especialmente, a esos recursos hay que blindarlos.  Nosotros no los utilizaríamos para pagar la luz, el gas, las horas extras, el papel higiénico, el café o para hacer demagogia barata y sostener a la industria de los punteros. Los volcaríamos para mejorar la calidad de vida de los neuquinos, promoviendo urbanizaciones, obras de infraestructura, desarrollo en general.

El senador del MPN, Guillermo Pereyra,líder sindical del gremio petroleros

El senador del MPN, Guillermo Pereyra,líder sindical del gremio petroleros

-¿Cuál sería un modelo eficiente de administración para Vaca Muerta?

-Estoy de acuerdo con desarrollar el shale pero también hay que licitar y mejorar la producción de los pozos convencionales que tienen un costo operativo muy inferior y a eso se le podría bajar unos puntitos de Ingresos Brutos. Pero Neuquén tiene que aumentar las regalías. Una variable podría ser que las licitaciones, que son procesos de competencia y de selección, se otorguen en función de quién paga más regalías con beneficios para las empresas que más velozmente concretan las inversiones. Hoy se concesionan áreas y se permite que las empresas hagan un negocio inmobiliario: no las ponen a producir inmediatamente, luego las venden para que otros las exploten o directamente no invierten para la extracción. En ese último caso las regalías son cero. Hay que defender todos esos recursos porque somos los propietarios. Neuquén tiene que capitalizar lo producido en infraestructura, como dije, y en permitir la diversificación de la economía. Hay que incrementar las exportaciones de la industria de frutas y vitivinícola, robustecer la ganadería en el norte de la provincia, apuntarlar al turismo y salir a conquistar mercados. Chile con la misma materia prima que Neuquén lo hace. Pienso también en la exploración del litio para minería, aunque no me gusta la minería a cielo abierto, y en el desarrollo de salmoneras en lugares seguros y ambientalmente aptos. Yo pienso para los próximos 50 años.

Quiroga buscará  licitar y mejorar la producción de los pozos convencionales en Vaca Muerta

Quiroga buscará  licitar y mejorar la producción de los pozos convencionales en Vaca Muerta

-¿No teme que a querer modificar las reglas a las petroleras sea acusado de vulnerar la seguridad jurídica?

-Lo bueno en ese caso es que nos ponemos exigentes todos. Y me parece bien porque las exigencias bien entendidas nos pueden llevar al éxito a ambos en serio. Por ejemplo, les vamos a exigir mayores controles ambientales, ya que hemos tenido algunos problemas. Yo no les tengo miedo a los grandes empresarios; los respeto y todos necesitamos de esta provincia y de Vaca Muerta. Pero la actividad del petróleo y del gas tiene tres etapas: exploración, producción y remediación. Si hay una que no hacemos, estamos haciendo las cosas mal. Y cuando hablo de la ecuación económica, yo también me pongo en el lugar de las empresas, sobre todo cuando algún CEO tiene que explicarles a los accionistas cosas inexplicables. Por ejemplo, la prepotencia del gremio fuera de Vaca Muerta, o las ocupaciones irregulares por parte de seudocomunidades mapuches que en realidad hacen mapuchismo: tienen una gran capacidad selectiva para elegir dónde hacer despelote. O son lugares de alto valor inmobiliario, en la zona de los parques nacionales, o donde hay hidrocarburos. Y le aseguro que allí antes no había ni lagartijas.

-¿Cómo lo va a combatir?

-Haciendo cumplir la ley. YPF ha hecho más de 200 denuncias penales en la provincia de Neuquén y nunca se ha investigado o dictado medidas que sean conducentes. De hecho había 27 pozos en Loma La Lata que no podían operar porque una comunidad les exigía un derecho de perforación inexistente. Acá se permitió que funcione un estado dentro de otro estado: funcionó el estado mapuche dentro del estado neuquino. Me consta que a YPF le resulta muy difícil poder explicarles eso a los accionistas. Hay días que tienen tomado un yacimiento, no pueden operar y los neuquinos perdemos tantos dólares como ellos. Si todos acatamos la ley, no es necesario el uso de la fuerza. Pero acá usa la fuerza cualquiera menos el Estado.

Quiroga asegura que a YPF le resulta difícil lidiar con las tomas de yacimientos por parte de los gremios y las ocupaciones ilegales de grupos mapuches

Quiroga asegura que a YPF le resulta difícil lidiar con las tomas de yacimientos por parte de los gremios y las ocupaciones ilegales de grupos mapuches

-¿Va a apurar la entrega de títulos a comunidades que estando en regla hace años los esperan?

-Lógico. Hay que regularizar esa situación y decirles que son bienvenidos al sistema capitalista como sucede en otras partes del mundo. Tienen un beneficio inicial que es la titularidad de la tierra y la posibilidad de asociarse incluso con otras comunidades o etnias para lograr una ecuación económica que les permita vivir mejor y por supuesto pagar impuestos.

-¿Las tierras en posesión comunitaria no están exentas de tributos?

-En realidad, en Neuquén nadie es dueño de nada, porque nunca han entregado títulos. No sólo los mapuches, también los crianceros del norte y mucha otra gente tienen tenencia precaria. Es un tema prioritario: hay que convertir al ocupante legítimo en propietario. Y el que no lo sea, se tendrá que ir.

Varias comunidades mapuches reclaman la titularidad de tierras en Vaca Muerta, (Gentileza LMNEUQUÉN)

Varias comunidades mapuches reclaman la titularidad de tierras en Vaca Muerta, (Gentileza LMNEUQUÉN)

-No es lo mismo ser intendente que manejar las fuerzas de seguridad en una provincia con un alto índice de delitos que además lidera el consumo de drogas. ¿Qué postula en materia de seguridad?

-Hay que entender por qué se producen esos números. No hay dudas que el ingreso per cápita en Neuquén es superior al de otras provincias. Hay dos aspectos que hemos estudiado: la cocaína que se logra sacar de Bolivia cuesta 1000 dólares el kilo. En territorio argentino cuesta hasta cinco veces más. Pero si pasa a Chile, ese costo se multiplica otras dos veces.

¿Hay tráfico de Neuquén hacia Chile?

-Lo he hablado con la ministra [Bullrich] y han mejorado muchísimo los controles. Acá hubo pasos como el Icalma, que está a la altura de Villa Pehuenia, donde se han encontrado esporádicamente pasos clandestinos a través de cuatriciclos y a algunas de esas personas se les ha encontrado droga. En la esfera provincial, hay que llegar con mayor efectividad a los pozos y yacimientos. El mismo Pereyra dijo que el 40 % de las personas que trabajan en los yacimientos consume cocaína.el  Ahora bien, alguien se la lleva. De la misma manera que hay prostíbulos clandestinos. Son todas cosas que hay que erradicar y lo primero que deberán saber los dealers es que vamos a formar grupos de elite para hacer inteligencia. Y que no me vengan a correr por izquierda después con que le están haciendo inteligencia a los opositores, a los grupos de izquierda o a los sindicalistas. Así ellos terminan siendo funcionales al narcotráfico y a la delincuencia organizada. Porque algunos gobernantes, incluido el actual, temen hacer inteligencia por ese prejuicio. Nosotros vamos a hacer inteligencia y los narcos van a tener miedo de venir a Neuquén porque los vamos a meter presos. Y a la delincuencia organizada la vamos a enfrentar con la fuerza de la ley y con todos los instrumentos que tiene un funcionario público, incluida su arma.

-¿Qué opinión tiene sobre cómo ha manejado a nivel nacional el tema seguridad la ministra Bullrich?

-Ha mejorado mucho, ha tirado un mensaje muy claro a la sociedad, a pesar de los famosos progres que tiene este país, que son una manga de inútiles que hunden al país. Ella se anima y marca la diferencia.

La industria frutihortícola neuquina, una de las principales actividades en Neuquén, necesita expandirse, según Quiroga.

La industria frutihortícola neuquina, una de las principales actividades en Neuquén, necesita expandirse, según Quiroga.

-Si es electo desplegará una política similar a la de la ministra…

-No, muchísimo más exigente. Ella se maneja en un país donde antes gobernaban los que se creían con derecho a no tener razón. Aquellos que decían que en Argentina había menos pobres que en Alemania y cuando los refutaban decían: “Yo tengo razón y ¿qué?”. En esta sociedad donde todavía quedan muchos vestigios sobre el derecho a no tener razón, hubo que redactar un protocolo que para mí no es necesario. Terminemos con la hipocresía: si queremos una policía que nunca saque un arma, digamos: “Señor, usted nunca va a sacar un arma”.

-Sus propuestas electorales, ¿no son demasiado radicales para una sociedad acostumbrada a otras reglas?

-Claro que lo son, porque lo que proponemos es cambiar. Acá los policías son asistentes sociales. Y yo no sé si la sociedad neuquina está preparada para este cambio, pero los políticos tenemos como misión fabricar futuro. Los políticos que creen que a los problemas los resuelve el tiempo proyectan el peor escenario.

-¿Cómo está en las encuestas?

-Tenemos 24 puntos. Estamos un punto arriba de Rioseco, del FPV, y a tres del gobernador Omar Gutiérrez, del MPN, según la medición de Julio Aurelio. Los números de Isonomía que aporta el gobierno nacional son similares.

Según las encuestas,  Quiroga se impone entre los demás condidatos con el 24%

Según las encuestas,  Quiroga se impone entre los demás condidatos con el 24%

-¿A qué le atribuye este robustecimiento en la intención de voto a Unidad Ciudadana?

Neuquén es una provincia muy peronista. El MPN nace del neoperonismo. Por eso el peor peronismo fuera de Buenos Aires siempre fue el de Neuquén. El tema es que el MPN, que concentraba y contenía a todo el peronismo, se fue desdibujando. Cambió diciendo: “No, nosotros somos neuquinos”. Hoy hay polarización y por eso veo una gran posibilidad de llevar adelante la alternancia. Incluso si ganara Unidad Ciudadana también sería bienvenida la alternancia.

-¿A pesar de que Rioseco se sitúa en las antípodas de su ideario?

-Sí, y por suerte, si no todos decimos lo mismo. ¿Usted cree que mucho de lo que digo a mí me conviene decirlo? La verdad es que no. Pero la gente me conoce y si llego a mentirle se va a dar cuenta de que lo estoy diciendo por una cuestión electoral.  Más allá de que soy un hombre grande para ocultar cómo pienso.

-Pero también es un político en campaña.

-Pero para mí la política pasa por decir lo que uno es. Y yo soy esto, además de ser un ferviente admirador del presidente Roca…

-Tiene siete hijos, ¿es muy católico?

– Soy vocacionalmente creyente pese a mi esfuerzo adolescente por ser ateo. Pertenezco a una familia chupacirios, en la cual los domingos se sentaba el cura a nuestra mesa. Y he mirado siempre a la iglesia como una institución solemne, llena de misterio y casi perfecta. Tenía que llegar un Papa argentino, populista y peronista, para romper una institución que viene perdurando hace más de 2000 años.

 

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EL ÚLTIMO QUE APAGUE LA LUZ

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Martín Guzmán fue la nueva víctima de una larga cadena de funcionarios que ya se ha cobrado la relación patológica entre el presidente y su vice. Sin embargo, la cabeza que más le interesa a Cristina Kirchner aún no ha rodado.

La renuncia de Martín Guzmán al Ministerio de Economía coloca al presidente Alberto Fernández en una encrucijada terrible cuya salida es muy difícil de predecir, pero que incluye como una de las variantes posibles su propia renuncia anticipada y la eventual asunción de Cristina Kirchner como presidenta de la Nación.

Por más que haya sido Guzmán quien sorprendió ayer con su renuncia, el ministro saliente es la nueva víctima de una larga cadena de funcionarios que ya se ha cobrado la relación patológica entre el presidente y su vice. Esas víctimas ya han sido tantas que nadie podría asegurar que esta sea la última, sobre todo porque la cabeza que más le interesa a Cristina aún no ha rodado. Todo esto se produce, además, en medio de un proceso inflacionario y de inestabilidad cambiaria y financiera que puede precipitarse hacia una crisis terminal. “Si las cosas no se manejan correctamente, es difícil que no se produzca una crisis hiperinflacionaria antes del cambio de Gobierno”, advirtió hace un par de semanas el prestigioso economista Roberto Frenkel. Tal vez los tiempos sean más cortos.

El problema de Fernández es urgente. La nueva crisis se produjo en un marco de inquietante inestabilidad financiera. Los últimos quince días fueron agitados por dos amenazas serias: aumentó la demanda de dólares de todo tipo ante la evidencia de que no habían crecido las reservas en el momento de mayor liquidación, y vencía una cantidad enorme de deuda en pesos, en un marco creciente de desconfianza sobre la capacidad del Gobierno para honrarla. Esos dos elementos produjeron una nueva corrida que aumentó el precio de los dólares paralelos alrededor de un 20 por ciento en menos de un mes. Mientras tanto, en los supermercados faltaban productos y se aceleraban las remarcaciones. En ese contexto difícil, Cristina golpeó y golpeó sin piedad. Sobre el final de la semana, las gestiones del propio Guzmán y del presidente del Banco Central, Miguel Pesce, habían logrado un poco de calma. O, al menos, un poco de tiempo. A un alto costo, el BCRA había logrado aumentar las reservas y renegociado una porción significativa de la deuda. Pero ninguna persona seria podía asegurar que el tema estuviera terminado.

En este clima tan inestable, renunció el ministro de Economía. Eso coloca al Presidente frente a una opción dramática entre dos caminos. El problema es que cualquiera de esas alternativas tiene altas chances de terminar muy mal. Por un lado, Fernández podría ratificar el rumbo trazado por el ministro saliente: acuerdo con el Fondo, reducción del déficit, aumento de tarifas por eliminación de subsidios y ensayar algún plan de estabilización. A última hora del sábado, esa parecía ser la primera preferencia del Presidente. El objetivo sería serenar la ansiedad que produjo la salida de Guzmán en inversores, ahorristas y acreedores, pero eso mismo enojaría a la Vicepresidenta, cuyo poder de demolición es muy evidente.

Alberto Fernández y Martin Guzmán (Crédito: Telam)Alberto Fernández y Martin Guzmán (Crédito: Telam)

El segundo camino sería entregarle el Ministerio de Economía a Cristina Kirchner. Eso alteraría a los mercados y los formadores de precios que, a su manera, también tienen una gran capacidad de daño. La estampida podría ser estremecedora. En cualquiera de los dos casos, la primera pregunta es qué pasará con todos los precios de la economía a partir de mañana lunes: el dólar, los alimentos, y todo lo demás, y cuáles serán las consecuencias sociales del descalabro. Antes de la renuncia de Guzmán, la precaria estabilidad económica -por llamarla de alguna manera- se deslizaba por un camino de cornisa. Ahora, hay un riesgo mucho más serio de que se espiralicen todos los problemas.

Al cierre de esta nota, en los ámbitos oficiales crecía la versión de que Sergio Massa sería el nuevo jefe de Gabinete, Marco Lavagna el nuevo ministro de Economía y Martín Redrado el presidente del Banco Central. Sea ese el esquema, o cualquier otro, los nuevos funcionarios se enfrentarán al desafío de poner en marcha algún tipo de plan de estabilización, en el medio de aguas muy tormentosas donde la hiperinflación estará siempre como amenaza inminente.

¿Puede existir semejante plan cuando el que conduce es un Gobierno derrotado, quebrado por dentro, cuando la poderosa vicepresidenta impulsa sin pudor un proceso destituyente contra el primer mandatario? Para ningún Gobierno es fácil enfrentar una inflación desbocada. Pero es mucho peor si ese Gobierno se conduce como la Armada Brancaleone. No parece una cuestión de nombres. Se trata de un contexto que, en principios, tiene impreso el desastre en su propia dinámica.

La alternativa más razonable consistiría en que el Presidente y la Vicepresidenta fueran conscientes de los riesgos que existen, pudieran saldar sus diferencias puertas adentro y establecieran una estrategia conjunta. Pero no hay ninguna posibilidad de que eso ocurra, si es que alguna vez la posibilidad existió. Durante el acto que encabezó ayer en Ensenada, Fernández de Kirchner utilizó su histrionismo para burlarse del presidente. Solo en los últimos días, seguidores de la Vicepresidenta le han dicho a Fernández que es un “borracho”, que no tiene “pelotas”.

Una de las personas que más lo ha insultado fue Hebe de Bonafini, la presidenta de Madres de Plaza de Mayo que protagonizó un hecho de corrupción escandaloso durante la gestión cristinista. Cristina la sentó ayer en primera fila: un signo ominoso de que la ofensiva, el destrato, los insultos humillantes, continuarán. Se trata de una de las conspiraciones más evidentes contra un presidente desde 1983. Cada gesto de la vice les da la razón a los funcionarios que le han implorado al Presidente que reaccione porque su debilidad lo ponía al borde del abismo y, al mismo tiempo, no calmaba a su enemiga. Fernández no reaccionó.

Cristina Kirchner en EnsenadaCristina Kirchner en Ensenada

La discusión sobre qué hacer con la economía sobrevivirá, naturalmente, a Guzmán. En el mismo acto de ayer, Cristina Kirchner deslizó una idea fuerte. “Tenemos que encontrar los argentinos un instrumento que vuelva a colocar una unidad de cuenta, una moneda de reserva y una moneda de transacción en la Argentina. Si no hacemos esto, estamos sonados. Venga quien venga”. Es una definición demasiado general y técnica, pero por momentos pareciera que estaba sugiriendo algún tipo de dolarización de la economía argentina.

Sin embargo, unos segundos antes de su discurso, los asistentes pudieron escuchar fragmentos cuidadosamente seleccionados de discursos del general Perón: “Si los precios suben, justificadamente, no queda otra que aumentar los salarios. Pero si suben los precios injustificadamente, el remedio consiste en bajar los precios. Lo primero ha de encararse, para resolverlo, en forma absolutamente racional y, por lo tanto, con medidas racionales. Lo segundo, es decir la especulación, deberá combatirse con medidas drásticas de la mayor energía”. Las imágenes recordaban cómo, en los años cincuenta, se clausuraban con fajas pequeños comercios.

Unos días antes, además, La Cámpora difundió un video de homenaje a Perón que arrancaba con la tapa que el día de su muerte publicó el diario Noticias, que pertenecía a los Montoneros, la organización armada a la que, justamente, Perón expulsó de la plaza de Mayo antes de su muerte.

A esa ensalada de ideas, deberá rendirles cuenta el nuevo equipo económico, en medio de una tormenta financiera. No será fácil que apruebe esos exámenes entre otras razones porque esa eventual discusión está atravesada por la evidente decisión de Cristina de dañar al Presidente y, eventualmente, deshacerse de él. ¿Por qué colaboraría si eso le podría dar una vida más a Fernández?

De esa irracionalidad conoce mucho el ministro saliente. Guzmán renunció cansado de no tener el poder necesario para conducir una economía alocada. El disparador final fue la dificultad para elaborar el formulario que deberían llenar aquellos que pretendieran seguir beneficiados por los subsidios al consumo de gas y electricidad. Ese formulario era el paso previo indispensable para la segmentación tarifaria que, durante dos años y medio, el Gobierno no pudo poner en práctica por las sucesivas trabas que imponían los funcionarios que respondían a Cristina Kirchner. El cristinismo exigía cada día una nueva condición. La última era que los subsidios se mantuvieran intocables en la provincia de Santa Cruz.

Antes de eso, por ejemplo, a Guzmán le resultaba inverosímil la crisis que se produjo por el desabastecimiento de gasoil, y que generó un muerto en las rutas. Todos los estudios técnicos indican que el Gobierno impuso un precio ridículamente bajo en comparación con el internacional. Así las cosas, las empresas, entre ellas YPF, eran reacias a importar porque debían hacerlo a pérdida. La escasez más el precio vil generaron una avalancha de demanda, que provocó la crisis. Nicolás Arceo, funcionario clave de la política energética entre 2013 y 2015, acaba de difundir un informe donde sostiene que el Gobierno podría haber subido los precios, o subsidiado, o importado. La demora en tomar esas decisiones provocó los efectos que se conocen.

En el centro del proceso de toma de decisiones que fijó el precio del gasoil, no estableció políticas compensatorias, demoró el gasoducto, el formulario de segmentación, la implementación del plan Gas o la eliminación de subsidios pro ricos, hubo un grupo de funcionarios que dependen de la Vicepresidente. Aquello contra lo que protestaba Guzmán en privado, es lo mismo que Matías Kulfas dijo en público cuando renunció. Ambos se cansaron de esperar a un Presidente que no reaccionaba. O no reaccionaba con la energía suficiente. O no reaccionaba a tiempo. La economía se deterioraba, la inflación aumentaba, y todo seguía como siempre. Así las cosas, hay un alto riesgo de que el nuevo ministro de Economía sea el próximo punching ball de CFK. ¿Por qué alguien querría asumir el cargo en esas condiciones?

Hay una enorme responsabilidad presidencial en este deterioro grave e innecesario. Una y otra vez, en estos dos años y medio, Fernández decidió sacrificar la gestión económica del Gobierno en función de la necesidad de mantener su alianza con Kirchner. Al final de la historia, ambos objetivos fueron dañados. Ni hay unidad ni hay gestión. Desde el comienzo, Fernández sintió que era un presidente débil porque representaba a un sector minoritario del Frente de Todos. Era cierto. Pero también eso podría haber pensado Nestor Kirchner en 2003. Sin embargo, para mal o para bien, ejerció su autoridad.

Hace exactos treinta días, el día de la renuncia de Matías Kulfas, esta columna terminó con el siguiente párrafo: “¿Será Kulfas el último en irse? ¿Cómo leerá Martín Guzmán la decisión que tomó hace unas horas el Presidente? ¿Se sentirá respaldado? En el caso que Guzmán se vaya, ¿será el último en irse? ¿Cómo influirá toda esta maravilla en la demanda de dólares? ¿De qué manera contribuirá para frenar la inflación? Cada día, todo se pone peor”.

Guzmán ya se fue.

¿A quién intentará ahora voltear la vice?

¿No es demasiado evidente?

 

 

 

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Opinión

EL DURO INFORME QUE MUESTRA CÓMO LOS ALIMENTOS SUBIERON MÁS QUE EL BLUE

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La escalada del dólar blue de las últimas semanas pone en zona crítica a la economía. Pese a que el Gobierno nacional minimiza la cotización de este tipo de cambio, un informe muestra que los precios de alimentos básicos subieron igual o más que el dólar libre y aceleran la inflación

Mientras que desde el Gobierno nacional se insiste en que el comportamiento del dólar blue no afecta a la economía porque se trata de una mercado pequeño y marginal -así lo definió el jefe de Gabinete, Juan Manzur-, la realidad parece desmentirlo.

Tras el anuncio de nuevas medidas del Banco Central para endurecer el acceso al dólar a más empresas, los problemas se multiplican en diferentes sectores. El caso más sensible es lo que sucede con la industria de la alimentación con un impacto significativo, no solo sobre los productos del exterior, sino también sobre aquellos que utilizan insumos importados para los empaques.

Un estudio elaborado por la consultora INDECOM muestra que los precios de una serie de productos básicos acompañaron, en junio, la evolución del tipo de cambio paralelo o, incluso, lo superaron.

El trabajo señala que siguiendo la suba del dólar blue, la leche en sachet de 1 litro debería costar U$S 0,58, pero cuesta U$S 0,68, el aceite de girasol de 900 cc debería valer U$S 1,73 y cuesta U$S 1,75 y el pan de molde integral de 350 grs, que debería presentar un precio de U$S 1,34, en las góndolas se observa a U$S 1,37, entre otros.

Lo mismo sucedió con otros productos relevados como la azúcar por kilo, la harina por kilo, la docena de huevos, los fideos secos tirabuzón por 500 gramos, el queso rallado por 130 gramos y el agua mineral sin gas por litro. En todos estos casos, la suba de precios en pesos acompañó el salto del “blue”, lo que implica que las fábricas y comercios ajustan sus lista en base a esa cotización libre y no al cambio oficial que controla el Banco Central.

Miguel Calvete, director de la consultora, explicó que “la imposibilidad de acceder a la compra de divisas acarrea inevitablemente una complicación para importar materias primas y productos manufacturados de origen extranjero que tienen una presencia permanente en la mesa de los argentinos”.

En ese marco, el especialista reconoció que “el sector frutihortícola aparece a priori como uno de los más complicados, al igual que el sector lácteo, las salsas, vinos en cartón y el de los enlatados en todos sus rubros”.

El informe destaca la incidencia de la medida de la entidad monetaria en la comercialización de bananas y paltas es en su mayoría importada, al igual que el atún y las sardinas, entre otras, que además utilizan el sistema importado de “abrefácil”, mismo mecanismo que comparten con muchas bebidas en lata.

En el caso de los lácteos y salsas, el sistema de tetra pak también es importado en su mayoría, lo que puede producir un faltante notorio de uno de los principales alimentos de la canasta básica alimentaria.

Calvete reconoció que muchos puntos de venta “ya están recibiendo poco más de la mitad de los productos que habían solicitado” y agregó que “eso se debe a que las industrias están segmentando las entregas ante la incertidumbre que generó la disposición oficial conocida el pasado lunes”.

El análisis sobre el total de estos nueve productos que integran la canasta básica de alimentos arrojó que en la mayoría de los casos, las subas de precios en dólares fueron superiores al incremento que sufrió esa divisa en la última semana.

El estudio se realizó durante los últimos 4 días sobre folders digitales y webs oficiales de las principales cadenas de supermercados del país.

Calvete advirtió que “si no se toman medidas urgentes, la situación se va a ir agravando cada vez más con el paso de los días” y cerró diciendo que “también se puede proyectar un crecimiento de precios aún más pronunciado en aquellos productos en los que se registren faltantes.”

 

Horacio Alonso

Horacio Alonso

FUENTE : MDZOL.COM

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Opinión

LAS ZONCERAS QUE DICE CRISTINA CUANDO HABLA DE ECONOMÍA

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Es muy difícil entender por qué una persona inteligente como la Vicepresidenta pifia tanto en un tema central. ¿Pifia o miente? ¿En qué medida cree lo que dice o dice lo que cree que le conviene?.

Cristina Kirchner (Franco Fafasuli)

El lunes por la tarde, en Avellaneda, Cristina Kirchner intentaba demostrar -con ciertas dificultades- que las ganancias de las grandes empresas son el principal motivo de la inflación. En ese contexto, la Vicepresidente empezó a juguetear con una expresión desconocida para la mayoría de las personas. “Me puse a mirar la edbita de algunas empresas…”, anticipó. “¿Qué es el edbita de algunas empresas?”, se preguntó. “Cuando voy a mirar, por ejemplo, el edbita…”, insistió. “¡224,3 por ciento de edbita!”, destacó. Tanto énfasis en esa palabrita, tenía un costado, a la vez, complicado y gracioso. Porque, en realidad, nadie en el mundo sabe qué es el “edbita”. A juzgar por el contexto, tal vez Kirchner se refería al ebitda, que es el acrónimo de la expresión “Earning before interest, taxes, depreciations and amortizations” (ganancias antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones).

Se trata de un desliz menor y disculpable, porque el concepto estaba bien explicado en castellano. Además, a mucha gente le sucede que cancherea y queda pagando. El problema se agravaría, en cambio, si ese pequeño error revelara que la ex presidenta presume de saber mucho de Economía, cuando no tiene idea del asunto. Y sería mucho más grave aún si en función de esa ignorancia de base emprende batallas políticas o embate violentamente contra su propio gobierno. En sus últimas intervenciones, Kirchner ha dado señales de que eso es, precisamente, lo que está ocurriendo. Por eso, seguramente, varios economistas y periodistas que la han defendido en las situaciones más difíciles, empezaron tomar distancia y a manifestar cierta perplejidad frente a sus intervenciones.

He aquí un listado, para nada exhaustivo, de las últimas incongruencias vicepresidenciales:

1. Durante el discurso del lunes, Kirchner sostuvo que ella defendió las reservas argentinas al imponerle a empresas con balance comercial negativo, que desarrollaran proyectos para exportar. El miércoles insistió con ese tema al citar una nota periodística que destacaba la experiencia supuestamente virtuosa de la empresa Newsan. Más allá de ese caso, que merece un análisis más exhaustivo y sobre el cual hay versiones contrapuestas, tal vez corresponda analizar qué pasó con las exportaciones y las importaciones durante la gestión de CFK: no fijarse en pequeños detalles sino en el cuadro general. Los datos del Banco Central indican que, a un valor 100 para 2004, las exportaciones -en cantidades- apenas treparon a 104 para el 2015. Las importaciones, en cambio, aumentaron –también en cantidades- a 242 en el 2011. Los resultados de su gestión en términos de defensa de las reservas, y por lo tanto de la soberanía nacional, fueron muy malos. Es criterioso entonces que otros funcionarios eviten repetir esa experiencia fallida. Pero CFK sostiene que, como usó la lapicera, tuvo éxito; y arma un escándalo cuando no aplican sus recetas. Hay allí un pequeño problemita para todos y todas.

2. Pero los problemas apenas comienzan. El lunes pasado, Cristina Kirchner dijo: “En el ranking de países evasores, de países donde la evasión es muy importante, Argentina ocupa el tercer puesto. En nuestro país la recaudación representa el 28 del PBI cuando debería representar el 45 del PBI. El primer país es Guyana. El segundo lugar del podio está ocupado por Malta, que no es una cerveza ni una marca ni nada… Y el tercero Argentina. Sí. Tercer país evasor en el mundo, junto a Zambia, a Pakistán y no me acuerdo a qué otro país más”.

La historia de cómo CFK llega a esos números es impactante. Unos días antes del acto de Avellaneda, el Instituto Patria difundió un trabajo donde están los datos que nutren a la vice. Ese estudio concluye que, de existir “un eficaz control tributario”, la recaudación aumentaría un 60 por ciento y representaría un 45 por ciento del PBI en lugar del 28 actual. Eso mismo repitió Cristina. Para obtener esas conclusiones, “el Patria” se apoyó en un estudio realizado por la Universidad de las Naciones Unidas, sobre una base de datos del FMI.

Lo que no dicen “el Patria” ni la Vicepresidente es que todos los datos ¡¡¡corresponden al año 2013!!!!. Es decir, que la incapacidad de recaudar como corresponde se debería a su Gobierno y no al actual. El pequeño detalle da sustento a una frase que pronunció esta semana el periodista Alejandro Bercovich: “Se está asesorando con economistas del fondo de la ola”. ¿No lo vieron? ¿Lo ocultan? El cuadro puede verse a continuación: allí, en el encabezado, se lee claramente a qué año pertenecen los datos.

Todos los años, varios organismos internacionales de primer nivel -el Ciat, la Cepal, el BID y la Ocde- elaboran un trabajo llamado “Estadísticas tributarias en América Latina y el Caribe”. El 27 de abril difundieron el correspondiente al período 2010/2020. Los datos de ese informe son brutalmente distintos a los que presentó la Vicepresidenta. En principio, la Argentina aparece como el tercer país que recauda más impuestos como porcentaje del PBI en la región. La Argentina recauda el 29,3 por ciento del PBI, 8 puntos más que el promedio de los países de América Latina y el Caribe. Ese estudio informa que los países de la OCDE recaudan 33 puntos del PBI, ¡doce menos de los que Cristina cree que podrían recaudar la Argentina! ¿De dónde sacaran en “el Patria” esas conclusiones que ella repite? ¿Del edbita?

O sea que, en base a datos que revelarían cómo recaudaba el gobierno que ella presidía 2013, la Vicepresidenta denunció como inoperantes o cobardes a los actuales ministro de Economía, titular de la AFIP y presidente del Banco Central , y pidió sus remociones. Al mismo tiempo, acaba de colocar al frente de la aduana a Guillermo Mitchell, que era el número 2 de la AFIP cuando, según el estudio en el que se apoya el instituto Patria, se recaudaba tan mal. La casa está en orden.

3. Los problemas se profundizan. Luego de su salida del Ministerio de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas presentó una carta de renuncia muy crítica hacia la política energética del Gobierno, por la que responsabilizaba a la Vicepresidenta. Horas después, la empresa estatal involucrada, Enarsa, le contestó a Kulfas. Esa respuesta fue respaldada por Cristina, quien la subió a sus redes para darle una máxima difusión. Allí aparece una frase que mezcla el surrealismo con la psicodelia: “Es miópico (sic) sostener que la importación de energía debilita a las reservas internacionales del país”. Ningún economista, de la línea teórica que fuere, podrá entender jamás cómo alguien escribió semejante cosa. ¿De dónde supondrá la Vicepresidenta que salen los recursos para pagar las importaciones? Si alguien realmente cree que importar energía no debilita las reservas, tal vez no se preocupe cuando su país pierde la soberanía energética, que fue exactamente lo que ocurrió cuando Kirchner gobernaba.

Matías Kulfas (Maximiliano Luna)Matías Kulfas (Maximiliano Luna)

4. A principios de mayo, Cristina dio el primer discurso en el que desarrolló su teoría sobre cómo se combate la inflación, en base a su propia experiencia. Dijo entonces: “Tuvimos una devaluación en enero de 2014 y la inflación se nos fue a 38. Pero al año siguiente la bajamos a 24 o 25″. Esa frase ofrece varios flancos. El primero es que se trata de un recorte que omite lo central. Lo que en realidad ocurrió con la inflación desde que Cristina asumió en 2007 no fue, precisamente, que “la bajamos”. En 2006, antes de que ella asumiera, los precios en la Argentina habían subido un 9,8 por ciento. Pocos años después, como reconoce Cristina, habían trepado a casi un cuarenta por ciento. La mala praxis produjo el regreso de la inercia inflacionaria, erradicada en los años noventa mediante la convertibilidad. No había vuelto ni siquiera luego de la trágica ruptura de ese régimen. Pero además, la razón por la que en 2015 hubo menos inflación que en el 2014 no tiene nada que ver con la lapicera de Cristina: simplemente, en 2014 el Gobierno devaluó y al año siguiente no. Lo que parece una discusión histórica tiene efectos determinantes sobre el presente. Porque, contra toda evidencia, ella cree que efectivamente triunfó contra la inflación gracias a la administración de la puja distributiva y entonces recomienda medidas similares a las que, en realidad, causaron el problema.

5. En ese mismo giro, Cristina permite recordar tal vez la única medida significativa que tomó durante su mandato contra la inflación. “Tuvimos una devaluación en enero de 2014 y la inflación se nos fue a 38. Pero al año siguiente la bajamos a 24 o 25″, dijo. El problema de ese ejemplo es que en ese año, el 2014, la inflación oficial, que informó su propio Gobierno, había sido del 23 por ciento y no del 38, ¡15 puntos menos de lo que Cristina reconoce ahora! Esa diferencia se explica porque el Gobierno de Cristina Kirchner, durante largos ocho años, mintió sobre la inflación. Eso logró el milagro de bajar la inflación, que ella recuerda con orgullo, mientras, al mismo tiempo, subían los precios, un detalle que ella olvida.

6. El discurso del lunes tuvo otro gran momento. La Vicepresidenta dijo que todo proceso inflacionario fue precedido por un gran endeudamiento. Para defender esa idea apeló a dos ejemplos: la inflación de la década del 80 que sucedió al endeudamiento producido durante la dictadura, y la actual, que es posterior al endeudamiento de la gestión macrista. La historia ofrece dos contraejemplos muy recientes. El primero es el de la década del 90, cuando la deuda crecía a paso rápido mientras había deflación. El segundo es autobiográfico. Antes de la asunción de CFK, Nestor Kirchner no había endeudado a la Argentina sino, todo lo contrario, la había desendeudado. Entonces: ¿por qué entonces con ella volvió la inflación? Esa pregunta es el elefante del que nunca se habla en los discursos de la Vicepresidenta, pero que puede ver cualquiera que no sea un believer: con ella volvieron la inflación, la restricción externa, la pérdida de la soberanía energética, los déficits gemelos. ¿No debería explicar algo de eso en lugar de presentar como una serie de triunfos lo que, en realidad, fue una cadena de derrotas?

Cristina Kirchner y Alberto Fernandez (Franco Fafasuli)Cristina Kirchner y Alberto Fernandez (Franco Fafasuli)

7. Durante sus últimos discursos, la Vicepresidenta elogió al capitalismo chino, en comparación con el norteamericano, porque incluyó muchas más personas en el mercado, y las sacó de la pobreza. Al mismo tiempo, reclamó aumentos de salarios en la Argentina. Cualquier conocedor superficial del proceso de desarrollo chino, sabe que ese proceso tan espectacular tuvo entre sus rasgos centrales a los salarios bajos. Empresas de todo el mundo se radicaron, entonces, en China para aprovechar esa ventaja. CFK admira la manera en que se desarrolló China pero recomienda lo contrario para la Argentina. ¿Cómo se juntarán las dos ideas? Misterio.

8. En septiembre del año pasado, luego de la debacle oficialista en las primarias, la Vicepresidenta difundió una carta en la que adjudicaba el resultado electoral a un supuesto plan de ajuste del Gobierno. Un ajuste implica que el Estado gaste menos que un año antes. En agosto de 2021, sin embargo, se gastó 66 por ciento más que el mismo mes del año anterior, una diferencia que superaba con creces a la inflación. “Tiene razón Guzmán. No hubo ajuste”, explicó por entonces Alfredo Zaiat, tal vez el periodista más elogiado por CFK en sus discursos.

9. En la misma carta, la ex presidenta había dicho que este Gobierno tiene más reservas que el suyo para enfrentar la presión cambiaria. Su ex viceministro de Economía, Emmanuel Álvarez Agis, explicó que en 2009 Cristina disponía de 45 mil millones de dólares de reservas. En el momento en que Cristina escribió su carta había solo 9 mil millones. ¡Cinco veces menos! De esa magnitud suelen ser los errores de la Vicepresidenta. No se trata solo de confundir ebidta con edbita.

10. La relación de Cristina Kirchner con los números, en realidad, siempre fue complicada. El ejemplo que mejor permite entenderlo es lo que ocurrió con la resolución 125. Esa medida reestructuró el esquema de relaciones políticas y humanas en la Argentina. Muchas familias y amistades se rompieron en ese momento. El peronismo se dividió. Durante siete años, ella agredió a quienes señalaron que aquella medida era un error político y, sobre todo, técnico, de la misma manera que agrede ahora a quienes no acuerdan con su mirada. En el año 2015, durante la campaña electoral por la jefatura de Gobierno porteño, Cristina admitió que la resolución 125 tenía, efectivamente, un problema de cálculos. Por entonces, Martín Lousteau encabezaba una lista opositora. “Ahí está el que nos hacía mal los números de la 125″, dijo Cristina. Finalmente, había llegado el reconocimiento del error. Tardísimo. El daño ya se había producido.

Es muy difícil entender por qué una persona tan inteligente como Cristina Kirchner pifia tanto en un tema central. ¿Pifia o miente? ¿En qué medida cree lo que dice o dice lo que cree que le conviene? Nadie puede responder esas preguntas. Lo cierto es que tantos errores de diagnóstico, y de tanta magnitud, explican muchos de los pesares que viven los argentinos. Gobernar no es solo una cuestión de números, pero los números importan mucho. Si son incorrectos, o si se los interpreta mal, se puede hacer mucho daño.

Claro, se trata de un punto de vista. Como todo. Máximo, el hijo de la vice, hace un tiempo defendió una visión alternativa con una reflexión deslumbrante: “Una cosa son los números y otra el bolsillo de la gente”.

Eso dijo.

Y tiene razón.

Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.

 

 

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