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Humor político ¿Y dónde está la guita

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Algunas especulaciones sobre el destino de los dineros de la corrupción.

Ella ya dijo que en La Patagonia no van a encontrar nada. Foto: Federico López Claro.

La quemaron. Amigo lector, no tenga ninguna duda de que a la guita la quemaron. Bonadio Perforation & Excavation Company podrá agujererar todo el suelo argentino que sólo se va a topar con un papelón atrás de otro. Ojalá me equivoque pero me temo que será así. Mejor empecemos por el principio.

“La plata hace girar al mundo” dice la letra de “Money Money”, la canción que Liza Minelli cantó por años (“Money makes the world go around… the world go around”). En todos los países es igual.

La diferencia es que acá la plata a medida que va girando, rápidamente va desapareciendo sin que nadie pueda explicar con precisión adónde va a parar.

Hay mil teorías al respecto, pero la mejor síntesis del asunto se resume en el siguiente dato: el billete de 100 pesos que hoy circula agonizante entre nosotros, cuando Menem y Cavallo lo emitieron valía 100 dólares. Hoy vale 2,5 dólares. Para que se entienda bien lo escribo en letras, como en los cheques: dos dólares con cincuenta centavos.¿Hace falta explicar algo más? Esta nota podría terminar acá. Sin embargo, vamos a tratar de remarla un poquito más.

Tenía razón Néstor Kirchner cuando, según cuenta Uberti, pateaba furiosamente los bolsos contra las paredes cada vez que, en lugar de traerle dólares o euros, le traían pesos. Como cualquiera que haya vivido algunas décadas en la Argentina, sabía que al poco tiempo esos pesos no iban a valer nada.

Aunque esto ya fue dicho infinidad de veces, siempre vale la pena recordarlo: un argentino que hoy tiene 50 años vio pasar cinco monedas diferentes. El Peso Moneda Nacional (hasta 1969), el Peso Ley 18.188 (d 1970 a 1982), el Peso Argentino (de 1983 a 1985, este no nos duró nada), el Austral (de 1985 a 1991) y el Peso Convertible que todavía se arrastra penosamente por los cajeros de la Patria.

Esto significa, amigo lector, que lo que usted tiene en la billetera en este preciso momento es un cadáver monetario. Sáqueselo de encima lo más rápido posible, gástelo, cámbielo o entiérrelo antes de que se le pudra en el bolsillo.

La plata le llega al simple ciudadano, a la empresa o al país y, al ratito, como por arte de magia, se esfuma. La economía argentina es un gran truco de David Copperfield.

Esto vale tanto para los miles de millones de dólares de deuda que contrajo este gobierno como para los miles de millones de dólares que, por la bonanza internacional, le llovieron al gobierno anterior.

Pero también vale para los miles de millones de dólares que se robaron los accionistas de The Hotels & Constructions Illicit Association durante la década ganada (ganada por ellos, por supuesto). ¿Dónde está la guita?

Tal vez, la del actual endeudamiento es la más fácil de rastrear. A razón de 30/35.000 palos verdes por año, desde que Macri asumió nos entraron unos 100.000 palos verdes de prestado, gracias a la confianza que le tuvieron al Gato. Hasta que, hace unos meses, se la perdieron.

¿Qué hicimos con esa torta de guita? Una buena parte se la llevó el déficit fiscal que dejó el kirchenrismo y que Cambiemos no supo bajar. El déficit fiscal es esa cosa que ahora le estamos haciendo creer al mundo que vamos a llevar a cero.

Otra parte fue para pagar intereses de deudas contraídas por este gobierno y el anterior (cupones Bonar 2024, Repsol, Club de París…).

Otra parte se la gastó la clase media en Miami, Chile o Brasil aprovechando que Sturzenegger mantuvo el dólar baratito.

Y el resto se encanutó en cajas de ahorro en dólares a la vista, cajas de seguridad no tan a la vista, colchones, mesitas de luz, cuentas en Uruguay, Suiza o Seychelles (cuanto más lejos está el banco, más grande es el canuto que se guarda). Todos mecanismos destinados a evitar que el peso ganado fallezca en casa.

¿Donde está la que le llovió al kirchnerismo en los 12 años de gobierno? Es más difícil de encontrar pero hay algunas pistas. Por ejemplo, en los 12 puentes construidos en Tucumán y que ya se cayeron. Gestión Arquitecto De Vido, López, Baratta. ¿Qué podía salir mal?

Sin embargo, la obsesión nacional es tratar de encontrar la que estos muchachos se chorearon, entre otras razones porque es la que eventualmente se podría recuperar.

El primer dato cierto es que todo lo recaudado para hacer la revolución se juntaba en dólares o euros. Nada mejor que usar a las corporaciones para combatir a las mismas corporaciones y nada mejor que las monedas del imperio para combatir al mismo imperio. Para ganarles, había que chorear.

Aunque jamás lo vayan a reconocer en público, este es el razonamiento que íntimamente hace la dirigencia y la militancia kirchnerista para justificar el valijeo. No era delito, era estrategia política. A juzgar por el resultado, no les alcanzó. Una pena.

Algo de esa guita se usó para financiar la política. Actos, campañas, ayuditas a los amigos, repartijas, mejicaneadas. etc. No hace falta perforar toda la Patagonia. Alcanza con revisar las imágenes televisivas y prestarle atención a la cantidad de ex funcionarios que no tienen manera de justificar trajes, corbatas, relojes o carteras que usaban, teniendo en cuenta la cantidad de años en los que sólo recibieron sueldos como empleados del Estado. No a todos, pero a los más sospechosos los deschava una simple requisa en el placard.

Otra buena parte de la guita fue invertida en propiedades que están a la vista. Desde los campos en donde excava Bonadio hasta las casas, los hoteles, los pisos en Puerto Madero, etc. No sumarán gran cosa, pero son la puntita del iceberg que alcanza para abrocharlos.

¿Dónde está el paquete groso? Puede haber cuentas afuera con cifras importantes, pero no era una movida fácil de hacer cuando hablamos de miles de millones de dólares.

Imaginemos la escena: Uberti, Clarens, Baratta y Jaime van en un Toyota manejado por Centeno. Paran frente a una financiera, bajan con varios bolsos y entran mientras Centeno los espera en el auto y anota.

“Che, le dice uno de ellos al cajero de la cueva, ¿me transferís estos 500 palos verdes al Banco de Seychelles, a la cuenta a nombre de Crisnekir SA ?”. Imposible. Localmente esas cifras alterarían todo el mercado. Y en el exterior, tampoco es fácil hacer semejante maniobra sin que suenen todas las alarmas.

¿Mandaron la guita en vuelos privados a Venezuela? Si es así, olvidate. No la ven más.

Lo más probable es que hayan guardado buena parte acá y en efectivo. Enterrados, en caletas, en deptos, en casas o en su lugar en el mundo. A la espera de que un polvillo oscuro disuelto en el café con leche de Scioli le dejara a Zannini el camino libre para llamar a Asamblea Legislativa, volver a poner a Cristina y seguir acumulando bolsos para poder acabar con Bonelli y Alfano. Pero como siempre les pasa a estos muchachos, el plan falló.

Dado el nuevo escenario. ¿Qué podían hacer con esa guita? Nada. Si es como siempre se dijo que juntaban billetes de 500 euros, hoy no te los acepta nadie. ¿Sacarlos, usarlos y gastarlos? No hay chance, se avivaría todo el mundo. ¿Guardarlos para una próxima oportunidad y arriesgarse a que los encuentre Bonadio? ¿Y si se arrepiente alguno de los changarines? Imposible. Sería el final del relato.

Aunque cueste creerlo, lo más inteligente era quemarla en una discreta ceremonia. En todo caso, la única esperanza que nos queda para recuperar algo es que justamente nunca fueron demasiado inteligentes.

Pero me temo que, como diría Borges, alguna vez se cerrarán los últimos ojos que hayan visto esa millonaria columna de humo elevarse y perderse en el profundo cielo azul del sur argentino. Mamita.

CLARIN

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Un accidente atroz cambió su mirada sobre la muerte: “¿Si te quedara un año de vida harías lo mismo que estás haciendo?”

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Era dermatóloga pero ahora se dedica a acompañar a personas que están por morir y a quienes tienen una enfermedad sin cura. ¿Qué lamentan las personas que ya no tienen tiempo?

Laura Aresca era dermatóloga hasta que empezó a mirar a la muerte a los ojos (Adrián Escandar)

Laura Aresca era dermatóloga hasta que empezó a mirar a la muerte a los ojos (Adrián Escandar)

Fue de madrugada, en la casa de enfrente, la despertaron los gritos. Laura estaba por cumplir 40 años, era dermatóloga y su vecina -la mujer que gritaba- acababa de encontrar a sus dos hijos muertos. Durante los 10 años que siguieron, Laura no logró hablar de aquella noche sin llorar. Fue un accidente dramático y, sin embargo, cambió para siempre su relación con la muerte.

Pasaron 27 años de la madrugada fría en que esos dos chicos murieron intoxicados con monóxido de carbono y Laura Aresca (66), que ya no es dermatóloga, dice a Infobae: 

“Hasta ese momento, la muerte era un cuco para mí. ‘De esto mejor no hablo, mejor ni la pienso, a ver si la atraigo‘. Tenía esa fantasía de que si no pensaba en eso hacía una especie de conjuro para que no ocurriera. Pero a partir del accidente empecé a ver la muerte desde otro lugar“.

“¿Qué harías si hoy te despertaras con la certeza de que es el último día de tu vida?”, pregunta. “¿Qué no harías?” (Adrián Escandar)

“¿Qué harías si hoy te despertaras con la certeza de que es el último día de tu vida?”, pregunta. “¿Qué no harías?” (Adrián Escandar)

No es que la muerte y la discapacidad no hubieran estado presentes en su vida, porque habían existido desde que ella se gestaba en la panza de su mamá. Laura lo contó en una charla TED llamada “Somos lo que superamos”.

Cuando su mamá estaba embarazada, su papá fue a ver un torneo de boxeo a un club de Bell Ville, Córdoba, donde vivían. La lluvia se acumuló sobre un toldo improvisado y una pared cayó encima de los espectadores: murieron 41 personas, su papá sobrevivió pero quedó parapléjico.

Lo que cambió entonces, con respecto a la muerte, fue su forma de acercarse. En 1994, dos años después de la muerte de los dos chicos, Laura Aresca hizo un posgrado en psicología clínica y fue ahí que conoció a un médico que acompañaba a las personas a morir. Después estudió psico- oncología y, durante las últimas décadas, acompañó a cientos de personas en el proceso final de sus vidas.

De los años que lleva acompañando, no sólo a quienes están por morir sino a quienes se enfrentan al desafío de vivir durante años con una enfermedad que pone en riesgo sus vidas, sabe algo: ¿Qué es lo que más lamentan las personas que están en esa etapa?

“¿Qué harías si no tuvieras miedo?”, es otra de las preguntas (Adrián Escandar)

“¿Qué harías si no tuvieras miedo?”, es otra de las preguntas (Adrián Escandar)

“Hay algo que suelen decir: ‘Si hubiera sabido que me iba a enfermar habría aprovechado más mi vida’. Porque como todos fantaseamos con que nos vamos a morir dentro de mucho tiempo, decimos ‘bueno, no hago esto ahora porque tengo 40, 50 años más de tiempo’. Cuando uno se plantea esto en el momento en que las cosas no tienen solución, porque ya no tenés tiempo, la sensación de frustración y de impotencia es muy grande”.

La muerte es la única certeza que tenemos, sin embargo es raro encontrar a alguien sano que sea consciente de su finitud. “Lo interesante es que cuanto antes uno se lo plantee más chances tiene de decidir qué es lo que quiere hacer con su vida”, sigue.

Con esa intención, Laura Aresca hace la misma pregunta cada vez que dicta cursos a otros profesionales de la salud. “‘¿Si hoy te enteraras de que te queda un año de vida, harías lo mismo que estás haciendo?‘. ¿Te planteaste eso alguna vez? ¿y qué no harías?”.

Junto a sus nietos

Junto a sus nietos

¿Mantendríamos un trabajo que nos da dinero pero nos pone de mal humor? ¿Mantendríamos una relación que no nos hace felices? Aresca explica:

“Esto de haber inmolado años de la vida en un trabajo que no te gusta o en una relación dañina también son lamentos que aparecen en el proceso final de vida. ¿Por qué no me animé a soltar esta relación? ¿Por qué no pude dejar ese trabajo que me generaba tantos sentimientos negativos? Lo que hay en el fondo es miedo: miedo a no quedarme solo, miedo a no pasar estrecheces económicas”.

Algo de eso dice Carlos Castaneda en el libro “Las enseñanzas de Don Juan”: Mira cada camino de cerca y con intención. Pruébalo tantas veces como consideres necesario. Luego hazte a ti mismo, y a ti solo, una pregunta. Es una pregunta que sólo se hace un hombre muy viejo… Te diré cuál es: ¿Tiene corazón este camino? Todos los caminos son lo mismo: no llevan a ninguna parte. Son caminos que van por el matorral. Puedo decir que en mi vida he recorrido caminos largos, largos, pero no estoy en ninguna parte. Si el camino tiene corazón, es bueno; si no, de nada sirve. Ningún camino lleva a ninguna parte, pero uno tiene corazón y el otro no. Uno hace gozoso el viaje; mientras lo sigas, eres uno con él. El otro te hará maldecir tu vida. Uno te hace fuerte, el otro te debilita”.

Laura habla del miedo y de ahí nace otra pregunta: “¿Qué harías si no tuvieras miedo?A no tener plata, a enfermarte, a morir o que se muera alguien querido, a perder un vínculo. Podemos contestar ‘sería más libre’ pero cuánta responsabilidad hay cuando uno es dueño de su vida, de sus decisiones y no puede culpar al miedo por lo que no hizo, ¿no?”

“Muchos se quedan en logros pasatistas pero no es eso lo que valoran en el final de la vida” (Adrián Escandar)

“Muchos se quedan en logros pasatistas pero no es eso lo que valoran en el final de la vida” (Adrián Escandar)

Muchos lamentan, además, haber conseguido dinero o buena reputación profesionalpero “no haber logrado cosas realmente importantes”: Laura lo ve a diario: “Cuando nos atraviesa una enfermedad grave y la posibilidad de morir todo cobra otra dimensión. ¿Qué es lo que valoran en ese momento? Ni el dinero ni la profesión. Se valoran los afectos”.

Lo sabe porque quienes se dedican a los cuidados paliativos acompañan a las personas que tienen enfermedades que ponen en riesgo sus vidas desde distintos lugares: el espiritual, el emocional y el físico. 

Por eso, de aquella pregunta madre -¿qué harías si hoy te dijeran que te queda un año de vida?-, deriva otra, que Laura también hace a sus pacientes y colegas: ‘¿Y si hoy te despertaras con la certeza de que hoy mismo vas a morir, ¿cómo vivirías este último día de tu vida?”. ¿Qué no harías, de todo lo que estás por hacer hoy? ¿Qué sí harías? ¿Un llamado? ¿Un agradecimiento? ¿A quién?

Dice que otro de los mayores arrepentimientos es no haber vivido “una vida con sentido” basada en dos conceptos que suelen estar bastardeados: el amor y la compasión: “No sólo hacia los demás. A veces creemos que ser compasivo es ‘te doy todo’ y no: ser compasivo también es decir ‘no, hoy no puedo’, ‘hoy no tengo ganas’, ‘hoy estoy cansada’. Escuchar cuáles son mis necesidades, tratarme bien, poner límites. Sólo cuando uno es amoroso con uno mismo puede serlo con los demás”. De amor y compasión también habló en una extensa entrevista para el sitio “Aprender de grandes”.

¿Qué hacer cuando todavía hay tiempo? “Creo que hay un gran capítulo que es trabajar para ir liberándose de las culpas, incluso cuando hemos dañado a alguien. Y trabajar para ser coherentes entre lo que uno siente, piensa, dice y hace. Cultivar una vida que tenga sentido y no esté llena de logros pasatistas. Que lleguemos satisfechos al final, sin nada pendiente“.

Se despide Laura pero lo último que dijo le hace recordar a Diego, uno de sus pacientes, que tenía 26 años y un tumor maligno que fue creciendo bajo su axila. El día final, cuando ya todos sabían que le faltaban horas para morir, Laura pasó varias horas a su lado ayudándolo con la medicación para que no sufriera. En un momento, Diego abrió los ojos y se despidió: “Bueno, al final viví la vida que quise”, le dijo.

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“RELEVAMIENTO DE LA CATEDRAL DE MAR DEL PLATA “

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El Colegio de Arquitectos de la Provincia de Buenos Aires Distrito IX inaugurará este miércoles a las 19  la 4° Muestra de este año Ciclo “Expresiones de Arquitectos”.

Se trata de “Relevamiento de la Catedral de Mar del Plata”,  Investigación histórica de la Arquitectura a través del dibujo”, del Arq, Máximo Bonetti que se expondrá en su sede de Dorrego 1657 hasta el 31 de mayo, con acceso libre y gratuito.

La curaduría está a cargo del  presidente de la institución, Daniel Monzón y del artista plástico Cristian Dalgaard. La coordinación es de la Arq. Romina E. Chocou.

Al respecto Bonetti señaló: “Pasaron ya casi 30 años desde que comencé a relevar y estudiar la Catedral de Mar del Plata.

Conocerla y comprenderla era una vocación que comenzó en mi infancia cuando asistía a misa allí en compañía de mis padres. Mi mirada y pensamiento recorrían ese espacio, entonces inconmensurable para la percepción infantil.  Vagando desde la misteriosa y oscura profundidad de la Cripta para detenerme en el dibujo de las baldosas del solado que muchos años después pude comprender. Desde allí ascendía por los pilares de la nave hacia las alturas, hasta los vitrales y las bóvedas. Terminada la Misa, mi “rito” consistía en recorrer el semi laberinto del crucero en dirección al centro, ritual de peregrinaje intuitivo, pues todo ser humano busca en algún momento de su vida su inhallable Jerusalén Celeste.

En eee entonces desconocía que alguna vez habían existido personajes como “Pedro Benoit”, su proyectista, y su romántica historia de reyes perdidos. Que en su lejana Patria de origen un Movimiento Medioevalista encabezado por Alphonse Didron y sus “Annales Archeologiques”, en la primera mitad del siglo XIX proclamaban la absoluta superioridad de la Arquitectura Gótica del siglo XIII sobre el resto de la Arquitectura Medioeval. O el monumental “Eugene Emmanuel Viollet-le-Duc”,que más  allá de un restaurador fue un resucitador del estilo.  Y alejándome en el tiempo en este viaje retrospectivo que conlleva el estudio y la comprensión de le Historia de la Arquitectura, a los creadores de los modelos originales cuyos nombres conocemos, como “Jean D’ Orbais” (Reims), “Robert De Luzarches” (Amiens). Sin dejar de lado a los que realmente marcaron mi posterior accionar, como los antagónicos “Abad Suger de la Abadía de Saint Dennis”, y el estoico Monje, “San Bernardo de Claraval”. Por otro lado también  esa entelequia del estudiante de arquitectura viajero, característico de la Edad Media, como “ Villard De Honnecourt”, y su maravilloso Manuscrito del siglo XII. Todos ellos marcaron mi vida en forma indeleble.

Nuestra catedral es la “Summa”, el compendio de todo este pasado. Un tratado de arquitectura que nos revela sus secretos. Esto no es común a todos los edificios decimonónicos, pero en su caso confluyeron una serie de factores históricos poco comunes que la convirtieron en un edificio de características singulares. Ejemplo de esto es su perfecta geometría , que poco se aparta en su interior de los cánones compositivos del siglo XIII, como vemos en el alzado del muro de la nave mayor, culminando en una vidriera (claristorio) de 36 ventanas, ordenadas temáticamente y en la cual cada una relata la vida de un Santo, o un pasaje del Nuevo Testamento. 29 de ellas son de características poco común ya que fueron diseñadas y pintadas por el Maestro Vidriador y Pintor “Emmanuel Champigneulle”, oriundo del Condado de Var-le Duc, perteneciente al Taller: “Ancient Maison Marechal et Champigneulle de Metz”, siendo esta la cuna del vitral europeo, y por añadidura, los vitralistas del mismo Viollet-Le-Duc. Y por encima de todo, vemos el intradós de las bóvedas de crucerías cuadripartitas, tan clásicas, tan equilibradas con su geometría de “Ojivas Equiláteras” ocultándonos en realidad su maravillosa verdad constructiva.

Edificios como este constituyen la síntesis perfecta de un proceso histórico que comienza en el siglo XII, y se prolonga en el tiempo hasta el siglo XIX, y principios del XX. Sin embargo, Pedro Benoit  se aparta de la corriente,  puesto que prefería utilizar el término “Ojival” al de “Gótico” para su obra religiosa ya que atribuía a este último un carácter peyorativo y sin un significado preciso. Mientras que el primero explica y determina perfectamente el género de la arquitectura y el estilo que representa, valorizando de alguna manera aspectos de materialidad que respeta al pie de la letra, fiel a su formación arqueológica heredada del “Diccionario Razonado” de Viollet.  Como él mismo explica, -“adopta este Estilo para sus iglesias porque lo considera esencialmente Cristiano”-, pero, por otro lado maneja libremente la estructura simbólica  y  con un sentido “americanista”, (a la manera de Thomas Jefferson) incorpora un carácter autóctono a su obra utilizando la flor de la pasión (Pasiflora Cerúlea) como “Leitmotiv” ornamental del templo.

Hubo tiempos en que el templo fue olvidado, aun así  mantuvo su grandeza, escondida en su interior, y así sucedieron 126 años, y envejece, y se complace en envejecer, como diría el Romántico “John Rankin” en su Lámpara de la memoria”, porque a pesar de todo está vivo.

La sumatoria de todo lo antedicho fue el motor de mí accionar en la Catedral, lo que me motivo a descifrarla. Para lograr este objetivo comencé por el dibujo, utilizando los métodos del Relevamiento Arquitectónico como una herramienta para el análisis, la crítica y la comprensión del monumento. De esa forma pude revelar sus leyes de crecimiento armónico, ajuste proporcional, y en síntesis, su lógica sistémica.

Las pequeñas intervenciones proyectuales fueron consecuencia del tiempo transcurrido en su interior, en jornadas de relevamiento, a través de las cuales comencé a ser parte del lugar. En  1991 comenzó la construcción del nuevo Pórtico (acceso lateral con rampa hacia el Pasaje del Obispado), y un tiempo después instalé mi estudio en la torre de la fachada lindante con la calle Mitre. Por algunos años permanecí allí.

Finalmente, como todas las relaciones intensas, un día terminó”, apuntó.

Cabe destacar que este Ciclo de exposiciones, declarado de Interés Cultural por la Secretaría de Cultura de General Pueyrredon – Resolución Nº 0716,  fue creado en 2013 y de manera ininterrumpida da visibilidad y conecta con la comunidad a los excelentes trabajos artístico visuales que desarrollan sus matriculados a la par de su actividad específica en la Arquitectura. Para ello se ha acondicionado la Sala de Exposiciones en su aspecto tanto estético y funcional como lumínico.

 

Marta Abachian

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Día del Himno Nacional Argentino: los secretos que dieron vida a nuestra marcha patriótica

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Cuenta la historia que la noche del domingo 24 de mayo de 1812, Vicente López y Planes fue uno de los espectadores que habían ido al Teatro El Coliseo a ver la obra El 25 de Mayo, a la que el catalán Blas Parera le ponía música. Dicen que, inspirado por el coro interpretado por el pueblo que le cantaba a la libertad, escribió los primeros versos de una canción patriótica, numen de lo que sería el himno nacional. Hubo historiadores que se ocuparon, en sendos trabajos, de descubrir los orígenes y el desarrollo de este símbolo patrio, como son Esteban Buch, Luis Cánepa y Dardo Corvalán Mendilaharsu, por nombrar a algunos. Ya en 1810 había sido publicada en La Gaceta una primera canción patria.

Pero otra parte de la historia señala que el Cabildo estaba empeñado en la búsqueda de compositores y autores de un himno nacional. Y, llegado el momento, se sometieron a una compulsa dos obras; una, de Fray Cayetano Rodríguez, un sampedrino que había adherido al gobierno de Mayo y que cuatro años después sería diputado en Tucumán; y la otra, de Vicente López y Planes. Si bien no existen datos concretos, luego de escuchar ambas composiciones, se habían inclinado por la del clérigo pero éste, al escuchar la otra versión, retiró la propia. También, algunos autores dicen que su obra se impuso sobre la de su amigo, el poeta y militar Esteban de Luca, quien en 1812 también había escrito una marcha patriótica.

En noviembre de 1812 se la ejecutó frente al gobierno; el viernes 7 de mayo de 1813 en la casa de Mariquita Sánchez de Thompson y el 11 de mayo, cuatro días después, la Asamblea General Constituyente la sancionó como la marcha patriótica oficial. Esta es:

Oíd mortales el grito sagrado
Libertad, libertad, libertad;
Oíd el ruido de rotas cadenas
Ved el trono a la noble igualdad
Se levanta en la faz de la tierra
Una nueva, gloriosa nación
Coronada su cien de laureles
Y a sus plantas rendido un león.

Sean eternos los laureles
Que supimos conseguir
Coronados de gloria vivamos
O juremos con gloria morir.

De los nuevos campeones los rostros
Marte mismo parece animar
La grandeza se anima en sus pechos;
A su marcha todo hacen temblar.
Se conmueven del Inca las tumbas
Y en sus huecos revive el ardor
Lo que va renovando a sus hijos
De la Patria el antiguo esplendor.

Pero muros y sierras se sienten
Retumbar con horrible fragor
Todo el país se conturba por gritos
De venganza, de guerra y furor.
En los fieros tiranos la envidia
Escupió su pestífera hiel
Su estandarte sangriento levantan
Provocando a la lid más cruel.

¿No los veis sobre México y Quito
Arrojarse con saña tenaz?
¿Y cual lloran bañados en sangre
Potosí, Cochabamba y La Paz?
¿No los veis sobre el triste Caracas
Luto y llantos, y muerte esparcir?
¿No los veis devorando cual fieras
Todo pueblo que logran rendir?

A vosotros se atreve argentinos
El orgullo del vil invasor
Vuestros campos ya pisa cantando
Tantas glorias hollar vencedor
Mas los bravos, que unidos juraron
Su feliz libertad sostener
A estos tigres sedientos de sangre
Fuertes pechos sabrán oponer.

El valiente argentino a las armas
Corre ardiendo con brío y valor
El clarín de la guerra, cual trueno
En los campos del sud resonó
Buenos Aires se opone a la frente
De los pueblos de la ínclita unión
Y con brazos robustos desgarran
Al ibérico altivo león.

San José, San Lorenzo, Suipacha,
Ambas Piedras, Salta y Tucumán
La colonia y las mismas murallas
Del tirano en la banda oriental
Son letreros eternos que dicen:
Aquí el brazo argentino triunfó
Aquí el fiero opresor de la Patria
Su cerviz orgullosa dobló.

La victoria al guerrero argentino
Con sus alas brillantes cubrió
Y azorado a su vista el tirano
Con infamia a la fuga se dio
Sus banderas, sus armas se rinden
Por trofeos a la libertad
Y sobre alas de gloria alza el pueblo
Trono digno a su gran majestad.

Desde un polo hasta el otro resuena
De la fama el sonoro clarín
Y de América el nombre enseñado
Les repite, mortales oíd:
Ya su trono dignísimo abrieron
Las provincias unidas del Sud
Y los libres del mundo responden:
Al gran pueblo argentino salud.

Los autores

Tanto el autor de la letra como el de la música recorrieron caminos disímiles. Vicente López y Planes había nacido en la ciudad de Buenos Aires el 3 de mayo de 1785. Cursó estudios en San Francisco y los secundarios en el Colegio de San Carlos. Como teniente de Patricios, peleó contra los ingleses. Cuando regresó de Chuquisaca con el diploma de abogado bajo el brazo, adhirió a la revolución de Mayo, ocupando diversos cargos. Hasta fue presidente interino en 1827 cuando cayó Bernardino Rivadavia. Era un aficionado a la astronomía; hablaba inglés, francés, italiano y alemán y colaboraba en diversas publicaciones culturales de la época. Durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas estuvo en el Tribunal Superior de Justicia y cuando aquel fue derrocado, López y Planes, por unos meses, fue gobernador interino de la provincia de Buenos Aires. Moriría el 10 de octubre de 1856.

Nacido como Blas Perera Morat en Murcia el 3 de febrero de 1776, este hijo de catalanes que desde muy chico fuera criado en Mataró, por 1797 emigró a América. Se ganaba la vida como compositor y como profesor de música en el Colegio de Niños Expósitos. También daba clases particulares de violín, piano y laúd y solía ser el organista de las iglesias de la ciudad. Como López y Planes, peleó contra los ingleses, pero como voluntario. El 14 de octubre de 1809 se casó en la iglesia de San Nicolás de Bari (donde actualmente está el Obelisco) con una de sus alumnas, Facunda del Rey, con quien tendría tres hijos: Juan Manuel, Dolores y Juana. La persecución a los ciudadanos españoles en estas tierras lo llenó de temor y en 1818 emprendió el regreso a España. Moriría en la pobreza en 1840.

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La ejecución de la versión oficial del himno insumía cerca de veinte minutos. Los arreglos fueron realizados en 1860 por Juan Pedro Esnaola. Este era un músico porteño pero que –curiosidades de la historia- por las ideas monárquicas de su tío español debió dejar el país en 1818, como ocurrió con Blas Parera. En Europa, por su talento musical, llegó a ser considerado un “niño prodigio”. Esnaola regresó al país en 1822, gracias a la amnistía decretada por Martín Rodríguez, y se ganó la vida como profesor de música. Entre sus alumnas se contaba a Manuelita Rosas y él mismo fue amigo personal del padre.

Fue en la segunda presidencia de Julio Argentino Roca cuando se reglamentó cuáles estrofas cantar y cuáles no. El decreto del 30 de marzo de 1900 argumentaba que el himno se había escrito en épocas en la que se luchaba por nuestra independencia, pero que con el correr de los años podía resultar ofensivo, particularmente para España, la inclusión de la letra completa. Se cantarían los primeros cuatro versos, los últimos cuatro y el coro.

Sin embargo, la polémica continuó entre intelectuales, historiadores y el periodismo, lo que llevó al presidente Marcelo T. de Alvear a formar una comisión y a ratificar, finalmente en 1928, la versión de Esnaola con los recortes impuestos por Roca. ¿Qué dirían sus autores si ahora escucharan tararear una parte del Himno, tal como ocurre en espectáculos deportivos masivos?

*Este artículo fue publicado el 11 de mayo de 2018

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