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Opinión

Humor político República o puré de calabaza

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Sería positivo que la oposición ofreciera una alternancia sensata.

República o puré de calabaza

Día de urnas en la Argentina: “Vayan a votar con alegría”. (DYN)

Alejandro Borensztein

Alejandro Borensztein

Por suerte, llegamos a estas elecciones con la tranquilidad de saber que la política argentina ha podido mantener el invicto: seguimos sin discutir ninguna propuesta.

Una vez más, frente a una elección, nuestros políticos no propusieron ni discutieron seriamente nada. Cero. Ni una ideíta. Impecable.

No sé en qué momento se entra al libro Guinness de los récords, pero no debe faltar mucho para que encabecemos la lista de países democráticos donde los candidatos compiten sin proponer nada concreto, ni mucho menos debatirlo.

Casi arruina todo el irresponsable de Lousteau cuando presentó una propuesta alternativa para escalonar los aumentos de las tarifas, pero como nadie salió a refutarlo no hubo debate y todo quedó en la nada. A los efectos estadísticos, propuesta sin debate no computa.

Obviamente, tampoco computan como propuestas frases tales como “nuestra prioridad es la educación” o “lo importante es ayudar a las pymes” o la ya clásica “debemos combatir la inflación porque a los que más perjudica es a los pobres”.

Mucho menos podemos considerar como propuestas concretas las expresiones “sigamos juntos”, “enfrentemos a la dictadura del gato”, “cumplir con la palabra” y otras gansadas por el estilo.

Debemos estar orgullosos. Mantener el invicto de no proponer nada en una elección de medio término es todo un mérito.

No nos olvidemos de que estamos votando candidatos para ocupar cargos en el Poder Legislativo, que es donde justamente se presentan y debaten las propuestas.

O sea, esta es una elección entre gente que va a discutir leyes y hasta hoy domingo, día del comicio, no discutimos ni una.

Y gracias a Dios que así fue.

Si con este vacío de propuestas tuvimos el quilombo que tuvimos, imaginate lo que habría ocurrido si nos hubiéramos metido a debatir proyectos.

¿Dónde estuvo lo novedoso de esta campaña?

Muy simple: por primera vez la ex presidenta salió de yiro por los medios para responder en 30 días las preguntas que jamás siquiera se dignó escuchar en los 2.920 días que gobernó.

Perdón: en realidad fueron 2.919, porque un día antes le tiró el gobierno por la cabeza a Pinedo y pegó el portazo.

Si bien ella es una gran entendida en medios (desarrolló los de Szpolski, Gvirtz, Electroingeniería, Cristóbal López y otros éxitos), cometió el error garrafal de generar una gran expectativa y terminar aburriendo. En el show business eso no se perdona.

Empezó con los periodistas matándose por tener la exclusividad de la primera nota y terminó con todos los medios poniéndole excusas para no entrevistarla más: “Ay, qué pena, doctora… Me hubiera avisado antes: hoy vienen los Caniggia al programa y mañana hacemos un bloque de política pero con Facundo Moyano y Nicole Neumann en el piso… Hablemos el año que viene”.

Concedió siete reportajes, una conferencia de prensa con siete preguntitas y dejó algunos títulos para la posteridad.

Desde “en la Argentina no hay Estado de derecho” hasta “acá no hay libertad de expresión” pasando por “si el maquinista de Once no frena, y bueno…” y cerrando con la inolvidable explicación que, sobre la designación de Milani, nos regaló en el programa de Gerardo Rozín.

Rozín: ¿Reconocés que fue un error designar a Milani?

Ella: No, porque lo saqué.

Fin del textual.

También dijo que la campaña de Cambiemos la hicieron en Comodoro Py basándose en la cantidad de citaciones y detenciones de funcionarios y dirigentes kirchneristas.

Si eso es así, por suerte la campaña termina hoy porque, con la cantidad de malandras que la rodearon, si duraba un par de semanas más se quedaba sola.

Sin embargo, la única definición fehaciente, sólida y creíble de su raid mediático se la sacó Chiche Gelblung: “Me gusta el puré de calabaza”.

Mientras tanto, del otro lado de la grieta se produjo un fenómeno extrañísimo.

Por razones que aún se desconocen, la doctora Carrió habría sido reemplazada por una señora muy parecida pero completamente delirante que se presentó en el debate de los candidatos que se hizo en TN, dispuesta a hacerle perder la mayor cantidad de votos posibles.

Mientras los servicios de inteligencia investigaban el asunto, el Gobierno decidió que para ir al programa de los Leuco la posible falsa Carrió fuera acompañada por Rodríguez Larreta, para el caso de una imprevista descompresión.

Fue inútil.

No podría haber salido peor. Además de la lamentable comparación con el ridículo mito del congelamiento de Walt Disney, asistimos a un ego trip como no se veía desde los años de Cristina.

Quedará para la historia de la televisión argentina la imagen de Larreta buscando desesperadamente, en la mesa de Los Leuco, el botón de eyección.

¿Qué debemos esperar para esta noche?

Creo que el posible triunfo de Cambiemos a nivel país provocará la tradicional suelta de globos, pero dadas las circunstancias tal vez nos salvemos del bailecito.

Es más, aún conservo la esperanza de que esta vez nos ahorren el deplorable “Sí, se puede” que le chorearon a Obama.

Supongo que a las 22 van a salir a anunciar que ganaron en todos los lugares del país que tienen previsto ganar y que en provincia de Buenos Aires “vamos a esperar hasta mañana o el martes para estar seguros del resultado final”.

Después van a apagar las luces, buenas noches para todos y se van a ir a apoliyar dejando a los kirchneristas en su búnker cortando clavos hasta la madrugada, al grito de “¡fraude! ¡manipulación! ¡dictadura! ¡resistencia! ¡enemigo!” y todo ese simpático repertorio en blanco y negro al que nos tienen acostumbrados. Salvo el uso de la palabra “traidores”, a la que borraron del cancionero para que no les recuerde el éxito del memorándum con Irán.

Lo que seguro va a ocurrir en Unidad Ciudadana es que con cualquier resultado van a salir a explicar que el 60% de los argentinos está en contra de la dictadura de Macri porque no lo votaron.

Que quienes voten contra el kirchnerismo sean muchos más que quienes voten contra Macri es un detalle que pasarán por alto. Son tan de manual que a veces dan ternura.

Sin embargo, no está dicha la última palabra y nada es seguro.

Como tantas veces han explicado los que saben, dicen que al Gobierno le conviene ganarle a Cristina pero sólo por un par de puntitos para mantenerla políticamente activa, taponando la renovación del peronismo y asegurándose de ese modo décadas de Cambiemos.

A usted, lector, y a mí, eso no nos conviene.

Sería mejor que Ex Ella pierda por una diferencia suficiente como para que el resto de la oposición se renueve, se reagrupe racionalmente y le ofrezca a la sociedad una alternancia posible, sensata, previsible, republicana y democrática.

Así podremos putear a muchos de los inútiles que nos gobiernan ahora con la tranquilidad de saber que el sistema tiene otros inútiles a la espera del recambio.

En el fondo, de eso se trata esta elección: República o puré de calabaza.

Para el puré de calabaza se cortan trozos de calabaza, se los pone a hervir hasta ablandarlos y se los pisa con un pisapapa o un simple tenedor, agregando aceite de oliva o girasol, sal y pimienta a gusto. Ideal para acompañar un bifecito o un filet de merluza.

Un detalle: mientras al puré de calabaza uno se lo hace solito, la República se hace entre todos.

Por eso hoy es un día importante. Vamos, macho. Levantate, despertá a tu jermu, cebale unos mates y vayan a votar con alegría.

Lo mejor siempre está por venir.

Clarin

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Opinión

INFORME SOBRE SITUACIÓN DEL MERCADO DE TRABAJO

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El informe retrata la culminación del proceso de recuperación del empleo que tuvo lugar luego de la fuerte caída que implicó la pandemia de Covid-19. Se destaca que el incremento en el número de ocupados fue –siguiendo a la recuperación económica– significativo, de modo que en el último trimestre de 2021 resultó superior en 3,4% al nivel del mismo trimestre de 2019. Ello permitió que la tasa de desocupación retrocediese hasta ubicarse en ese mismo trimestre en 7,0% sobre la PEA.

Si bien se incrementó la porción de las personas ocupadas que lo son porque realizan la contraprestación laboral de algún plan de empleo, el impacto de este efecto sobre el aumento de la ocupación es mínimo o, dicho en otras palabras, son otras las razones que lo explican.

En comparación con la situación previa a la pandemia, se observa además una composición del empleo de mayor calidad, en tanto incluye una proporción mayor de empleos asalariados registrados y un menor peso del empleo no registrado. Si bien las diferencias no son marcadas, representa un auspicioso cambio de tendencia.

En promedio, el poder adquisitivo de los ingresos laborales aumentó sólo 1,6% entre los cuartos trimestres de 2019 y de 2021; de modo que queda aún 18,1% por debajo si se compara la situación con la vigente en el último trimestre de 2017, previo a la fuerte caída que tuvo lugar al final del gobierno de M. Macri.

El mantenimiento de un bajo nivel salarial implica que el proceso de recuperación se haya dado con un marcado empeoramiento en la distribución del ingreso, que profundizó el que ya había tenido lugar durante la administración de Cambiemos. La participación de las remuneraciones en el valor agregado, que era de 51,8% en 2016, pasó al 46,1% en 2019 y descendió al 43,1% en 2021. Así, en los últimos años puede computarse un transferencia de ingresos desde los asalariados hacia el capital de $ 7,7 billones, que equivalen al 46% de la masa salarial y al 19,6% del valor agregado de 2021.

A su vez, persiste una importante desigualdad entre los trabajadores y se amplió la brecha entre quienes más y menos ganan. En el cuarto trimestre de 2017 el ingreso laboral del 10% de los ocupados con mayor ingreso equivalía a 18,4 veces el promedio del 10% con menores ingresos; en el mismo trimestre de 2021 esa brecha creció hasta 24,1 veces. En comparación con la situación previa a la pandemia, el ingreso laboral del 10% con mayores ingresos creció 11,8% en términos reales, mientras el estrato medio continuó cayendo y el más bajo apenas se sostuvo.

La incidencia de la pobreza y de la indigencia resultaron del 36,1% y 8,0%, respectivamente, en el cuarto trimestre de 2021. Es decir, se trata de niveles inferiores a los previos a la pandemia. El descenso se vio limitado, sin embargo, ante la falta de recuperación en los ingresos de los hogares respecto de ese momento y, más aún, respecto de valores previos a la crisis de 2018-2019.

Políticas de ingreso como el haber jubilatorio mínimo, la Asignación Universal por Hijo y el salario mínimo, vital y móvil mantenían en diciembre de 2021 valores reales inferiores a los del mismo mes de 2019, de modo que puede decirse que no fueron utilizadas para empujar una recuperación de los ingresos reales y un descenso mayor de la pobreza.

Mientras tanto, la nueva aceleración de la inflación desde inicios de este año, vinculada con el alza internacional de precios de alimentos y materias primas, pone dudas sobre la continuidad de ese proceso de reducción en la pobreza.

En lo que respecta a los salarios registrados –que aumentaron 3,0% en términos reales entre diciembre de 2019 y el mismo mes de 2021– la subestimación de la inflación futura a la hora de definir la pauta salarial inducida por el gobierno, fue uno de los factores que dificultó la recuperación del salario incluso para los trabajadores formales, protegidos por el mecanismo de la negociación paritaria. Los gremios que están actualmente en negociaciones plantean acuerdos por períodos inferiores a un año, buscando que el salario no quede siempre detrás de la inflación.

En torno a estas evidencias, se discute actualmente si la propia recuperación económica y del empleo es suficiente para inducir un aumento en los salarios reales y, por esta vía, mejorar también la situación social. Cierto es que la baja en la tasa de desocupación implica para las y los trabajadores una situación de mayor fortaleza relativa; aunque con desigualdades muy grandes. Pero también es cierto que las políticas del Estado tienen incidencia –por acción u omisión– en la distribución del ingreso. Ante el deterioro acumulado en las condiciones de vida de las y los argentinos, esperar a que solo el libre mercado mejore estas condiciones implica sostener el empobrecimiento e incluso dificultar la propia recuperación de la economía.

CIFRA
Centro de Investigación y Formación de la República Argentina
www.centrocifra.org.ar
centro.cifra@gmail.com

Tel: +5411 52609384

FOTO TAPA : YUOUTUBE

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CRISTINA KIRCHNER VAPULEÓ AL PRESIDENTE Y TRATÓ DE MOSTRARSE FUERA DE UN GOBIERNO DEL QUE ES RESPONSABLE

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En Chaco, la Vicepresidente habló como una analista externa. No admitió yerros propios, dejó mal parado a Alberto Fernández, criticó el rumbo económico y sugirió que “algo, alguien o algunos” están fallando. La mención a “los defraudados”

Si alguien pensó que el discurso de la Vicepresidente al recibir un doctorado honorífico de la Universidad Nacional del Chaco Austral, tendría un tono académico, es que no conoce a Cristina Fernández. A lo largo de una hora, lanzó una arenga auto exculpatoria, alejó de su persona el drama por el que atraviesa el país bajo el gobierno que ella integra, criticó las fisuras ya descascaradas que rodean la gestión de Alberto Fernández, como si no hubiese sido ella misma, su hijo Máximo y los estandartes de La Cámpora quienes alimentaron y alimentan esas llamas. Volvió a esmerilar al presidente, que parece ser ya su deporte favorito y atacó a la Corte Suprema de Justicia, su gran preocupación, su única preocupación, dado las causas judiciales que la acechan a ella y a sus hijos.

En el colmo de la complacencia, dijo: “Algo, alguien o algunos están fallando”. Alguien, algo o algunos. Están, no “estamos”. Son los otros. La culpa siempre la tiene el otro. Kirchnerismo puro. “Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo al ataque con el ataque”, decía una premisa gobbeliana

Cristina Kirchner habló sobre la fórmula con Alberto Fernández

La vicepresidente, que se dio el lujo de designar al presidente como candidato y seguro ganador de las elecciones de 2019, pretende hacer creer que aquel fue un error. Si lo fue, está en juego su pretendida astucia política. Ni Cristina Fernández, ni Alberto Fernández creyeron que esa mal nacida relación, luego de las críticas feroces que el hoy presidente lanzó sobre la entonces presidente, iba a transitar los caminos de la paz y la armonía. Solo que confiaron en el vamos viendo, esa degradación sublime del pragmatismo.

En su discurso de anoche, la vicepresidente vistió de generosidad, la suya, la estratagema política que le permitió al kirchnerismo regresar al poder. Dijo que pudo elegir como candidato al representante de alguna fuerza política interna del peronismo, a un gobernador o a un miembro de la CGT. Nada de lo que dice Cristina Fernández es inocente. Como quien no quiera la cosa, se arrogó el derecho eterno de elegir candidatos a presidentes, una aberración que esquiva lo normal, que el presidente elija a su vice. Estas cosas pasan sólo en Argentina. Enseguida lanzó un gancho al mentón del presidente. Dijo que había elegido a alguien que no representaba a ninguna fuerza política “y, además, me había criticado”, recordó. “¿Alguien piensa que yo puedo decidir las cosas por enojo?”, preguntó con aire inocente. Y hasta calificó de generosidad, la suya, el haber permitido que el Presidente haya podido elegir a su equipo económico.

Es difícil no rendirse ante tanta generosidad. ¿Pretendía la vicepresidente designar también al equipo económico? Porque a lo que hoy aspira es a desalojar del gobierno el ministro de Economía. Casi habría que pedirle a la vicepresidente que administre mejor su generosidad.

Luego la vicepresidente reveló que cuando el entonces ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, dejó el ministerio, el presidente Fernández llamó al diputado Kirchner, hijo de la vicepresidente, para decirle que iba a designar como reemplazo de Arroyo a Andrés Larroque. Y agregó, para pegar un par de palos durísimos al “albertismo”, si es que eso existe. Dijo que su hijo le dijo al Presidente que iba a dejar a Larroque en el gobierno de la provincia de Buenos Aires. “Ponelo a Juanchi Zabaleta”, dice la vicepresidente que le dijo su hijo al Presidente. Zabaleta es hoy el ministro. “Me parece que algunos y algunas deberían revisar editoriales. ¡Cuánta mediocridad y chatura hay!”

Traducción: los palos iban para quienes, en el gabinete nacional, vociferan contra La Cámpora a la que acusan de criticar al gobierno pero permanecen en él y en el manejo de las “cajas”. Por lo que fuere, La Cámpora no renuncia al manejo de esas cajas. Pero en la revelación del diálogo Kirchner hijo-Alberto Fernández, el Presidente volvió a salir vaciado de autoridad. Ya no sólo elige la vicepresidente, el hijo también elije.

La referencia a Larroque no fue casual. Es la voz de Cristina Fernández. El martes pasado, dijo que el Presidente “hace operaciones de desgaste” contra la vicepresidente y desafió: “El gobierno es nuestro”. En este clima de directos al mentón y palos a la cabeza, la vicepresidente aclaró que no hay pelea en el gobierno y menos con el Presidente. Habló de “un debate de ideas”. Ahí queda eso.

Cristina Kirchner y un discurso pronunciado en Chaco que impactó en el escenario político.Cristina Kirchner y un discurso pronunciado en Chaco que impactó en el escenario político.

Cargó con dureza contra la Corte Suprema. Dijo “La Corte que decide sobre la vida y la libertad de los cuarenta y cinco millones, la integran solo cuatro personas”, el quinto juez en reemplazo de la renunciante Elena Highton de Nolasco debe nombrarlo el gobierno que integra la vicepresidente y no lo hace, como tampoco nombra a infinidad de jueces, vitales para el funcionamiento de la Justicia que dice defender Cristina Fernández. “¿No será que al poder le conviene poquitos?”, preguntó con cierta malicia y sin aclarar a cuál poder hacía referencia, ¿el propio Poder Judicial, el Ejecutivo, el Legislativo? Y castigó al presidente de la Corte Suprema de Justicia. Horacio Rosatti.

Por supuesto, atacó la política económica del gobierno que integra y del que es la responsable número dos. Casi la número uno, si se tiene en cuenta su generosidad al haber designado candidato a Alberto Fernández. Cargó contra el ministro Guzmán, a quien quiere fuera del gobierno a como dé lugar: “Hoy hay una insatisfacción democrática grande, la plata no alcanza, no llega a fin de mes y se produce un fenómeno que no habíamos conocido que es el de los trabajadores en relación de dependencia pobres. Esto nunca había pasado”. ¿Nunca había pasado? ¿De verdad siempre los trabajadores en relación de dependencia vivieron por encima de la línea de pobreza? Negó que la inflación sea producida por la emisión monetaria, la adjudicó a la falta de dólares y por primera vez bajó del sitial de analista externa del gobierno que integra y confesó: “No le estamos haciendo honor a tanta confianza, tanto amor y tanta esperanza que depositaron en nosotros”.

Fue sobre el final de su discurso de casi una hora y media y después de vapulear y dejar mal parado a la cabeza del gobierno al que pertenece.

La aplaudieron unas cuatro mil quinientas personas entre quienes destacaban su ex ministro, hoy gobernador del Chaco, Jorge Capitanich, y el senador Oscar Parrilli.

Se avecinan más discursos como este, acaso más subidos de tono incluso, mientras la sociedad asiste en silencio a los caprichos de la familia Kirchner, a los deseos de La Cámpora y a la guerra desatada en un gobierno devastado que no atina a enfrentar el drama social y económico del país.

Pero, ya se sabe, no es guerra. Ni siquiera es una “operación especial”. Es un debate de ideas.

FUENTE : INFOBAE

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Opinión

ALFREDO CASERO TUVO UN ATAQUE DE FURIA Y ESTALLÓ A LOS GRITOS CONTRA LUIS MAJUL

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El humorista tuvo una violenta reacción y abandonó a los gritos el programa del periodista mientras lo increpaba por interrumpirlo.

El humorista Alfredo Casero tuvo una violenta reacción y abandonó a los gritos el programa +Voces de LN+ luego de enojarse con el conductor Luis Majul.

Enojado porque Majul no lo dejaba hablar, Casero golpeó con fuerza el escritorio, increpó a los periodistas que estaban en el programa y se retiró a los gritos. “No me tomés por pelotudo”, increpó a Majul antes de retirarse del estudio.

“Todos ustedes son una manga de…. todo lo que están haciendo en este país, todo lo que vienen haciendo, lo están haciendo absolutamente sabiéndolo. Los periodistas, los políticos, lo saben, saben lo que están haciendo y se están llevando todo”, aseguró Casero antes de retirarse.

Casero estalló de furia a raíz de que Majul lo interrumpía mientras intentaba desarrollar sus ideas. “Desde afuera, les puedo decir que lo que veo es que hay desidia, una forma de tomarnos por estúpidos a nosotros, los que estamos del otro lado de esa pantalla, en nuestras casas. Señores, déjense de joder, nos están robando la República”, sostuvo antes de su ataque de furia.

“Hay mucha gente que está detrás de los ladrones, que tienen su pauta, su vida, viven perfectamente felices, y son los únicos a los que les va bien: los políticos. Nosotros estamos viendo lo bien o mal que se viste esta persona, lo mal, lo mucho o lo poco que habla”, se quejó Casero.

A continuación, Casero resaltó que podía expresarse de esa forma porque no le tenía “miedo” a Cristina Kirchner ni “a nadie”, y agregó: “Y por más que me quieras dejar como un freak, o como un loco, yo te puedo decir… Sí, estás molesto conmigo y lo siento”.

“Si a vos no te molesta, a mí tampoco”, acotó Majul. “Ay, ¡Qué plomo! ¡dios mío! No puedo, yo no puedo así”, respondió el actor. “¿Te estás refiriendo a mí?”, le preguntó el periodista. “Sí, ahora me refiero a vos, ¿puedo terminar de hablar?”, increpó Casero.

“Sí, Casero”, agregó en tono burlón Majul. La respuesta de Majul irritó al humorista, quien le dio un golpe de puño a la mesa con fuerza, se puso de pie y comenzó a quitarse el micrófono, mientras gritaba en contra del conductor y de los periodistas que integraban la mesa.

“No me tomés por pelotudo, porque después de te c… en las patas, y empezás a ver Mandelas por todos lados. Ustedes periodistas [a los] que les va bien, lo primero que hacen es ponerse pantalones chupines y ganar plata, [mientras] la gente está en la calle. Y siguen viendo a ver si está bien o si está mal que esa persona esté ahí”, sostuvo en alusión a Cristina Kirchner.

“Sí, echame, vos te ganás el problema, no yo”, completó antes de retirarse del estudio de televisión.

Luego Casero hizo su descargo en su cuenta de Twitter y escribió: “Basta ya de todo esto. Me cansé que se caguen en lo que les digo. Piensan que somos boludos. Y te ponen a la connchanegra de lady Godiva. Y te sacan de la cancha que el hijo de Morales,le dieron 26 palos para plantar Faso. Y vos coméntame al moderado”.

FUENTE  MDZOL.COM

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