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Opinión

Jorge Fernández Díaz: “La colonización populista es el gran relato institucionalizado por el kirchnerismo”

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El periodista y escritor habla de su libro “Una historia Argentina en tiempo real” (Planeta). Desfilan por sus páginas su giro del peronismo a su pensamiento actual, los amigos que perdió, la inmigración de su familia y la de Cristina y las charlas donde Alberto Fernández “le daba la razón a mis críticas”
Jorge Fernández Díaz y la entrevista vía zoom con Infobae. La tapa de su nuevo libro

“Estaba comiendo en Palermo, y una chica que estaba con dos hombres me empezó a mirar con insistencia, Pensé ‘me conocerá de algún lado, de la radio, de los libros… A tal punto me miraba que parecía que me leía los labios. Terminamos, pagamos y cuando salimos vino corriendo. Yo me di vuelta para saludarla, porque creí que era alguien que quería un autógrafo o decirme algo. Bueno, me dio un papel, se dio vuelta y salió corriendo. Cuando abrí el papel dentro del taxi, decía “espero que tu nuevo sueldo de gorila sea bueno…” No recuerdo ahora exactamente la frase. Pero la idea era “nos traicionaste, no te puedo leer más”. Casi era una recriminación desde el dolor. No es que me shockeó el episodio. Pero me pareció un interesante punto de partida para este libro, en el que quisiera explicarle a esta chica, idealmente, fantasmalmente, qué es lo que yo pienso. Y por qué lo pienso. No lo estoy haciendo por plata, no lo estoy haciendo porque me volví loco, no lo estoy haciendo porque soy la derecha, el conservadurismo, por nada de eso. Tampoco por odio, aunque tengo una bronca bárbara. Lo estoy haciendo porque siento que es lo que tengo que hacer, y eso fue como un punto de partida”.

-¿Preferís eso -que te dejen un papelito y salgan corriendo- o que venga alguien y te diga las cosas en la cara?

-Yo sería incapaz de molestar a nadie en un café por una idea o algo por el estilo. Vos me conocés y soy una persona de modales caballerescos. Y además, más allá de todo, al final de las batallas los generales se encuentran a desayunar. Tiene que seguir así. Yo no tendría problemas en hablar con un intelectual, escritor o periodista kirchnerista. Ya he perdido muchos amigos por esto. Y fue muy doloroso..

Si Los Beatles tienen su ‘Álbum Blanco’ -y sin querer establecer un paralelismo textual, por favor, sino cromático- podríamos decir que el prolífico escritor y periodista Jorge Fernández Díaz (59) tiene, después de publicar 15 volúmenes, su “libro blanco”. La tapa inmaculada, apenas salpicada con letras negras y rojas, sin ilustraciones, cuenta que la flamante criatura se llama Una historia Argentina en tiempo real, está editado en la colección Espejo de la Argentina de Planetay tiene una bajada que advierte qué es aquello que quisiera contarle a quien lo interceptó afuera del restaurante: “Apuntes sobre la colonización populista y la resistencia republicana”. En la contratapa destaca una frase de su adorado Juan José Sebreli, que define al autor como “un faro, un intelectual cuya elegante sencillez discursiva le confiere un inusitado valor en la lucha contra el autoritarismo”. Son 1054 páginas -un acto de fe editorial en esta Argentina pandémica- que abrevan en los artículos que el autor publica desde hace una década en el diario La Nación.

La entrevista con el autor corre vía zoom. Está en su casa, detrás se adivinan libros -tiene una frondosa biblioteca-, pero luce saco y corbata. Una señal de respeto sin dudas de otra época.

-¿Qué es la “colonización populista”?

-El gran relato institucionalizado por el kirchnerismo, que en realidad viene de antes, y que no sólo penetró a los votantes eventuales del peronismo. Ha penetrado en las capas medias, las altas, en toda la sociedad argentina. Ya es un modo de ser argentino. Entre todos devastamos el país que teníamos. Entonces, vale la pena cuestionar ese relato. Este es el libro más ambicioso que escribí en toda mi vida. Lo vengo escribiendo desde hace diez años. Conciencia de que es un libro tengo desde hace siete años. Tuve que estudiar mucho, releer cosas que leí a los 20 años. Ese trabajo de biblioteca, intelectual, lo abordo no como un periodista tradicional sino como un escritor político. Y me hizo replantear el género del articulista, tratar de encontrar un estilo literario. Y encontrar los grandes hilos ideológicos, aunque hay quienes dicen que las ideologías han muerto.

-¿Han muerto?

-Yo creo que siguen vivas, son intensas y decisivas en el modo en que la política se maneja. Así que volví a estudiar mucho.

-¿A quienes?

-El peronismo ha sido algo fundamental. Por ejemplo,los libros de Larraquy sobre los ’70 son una revisión muy interesante. No de lo que dicen que pasó, sino de lo que pasó. El Archivo Hoover sobre Perón es impresionante, las revelaciones en esas cartas personales… Y muchos más. Después, quitar la coyuntura y encontrar los textos fundamentales fue un trabajo demoledor. Y a eso le quise agregar una crónica personal. Redundó en un libro que es una respuesta ideológica, que pretende hacer una radiografía computada del kirchnerismo.

-¿Y qué muestra la radiografía del kirchnerismo que tomaste vos?

-Por empezar, no es exactamente el peronismo, aunque lo contiene junto a otras corrientes que lo construyen como una especie de Frankestein. La mala caracterización del kirchnerismo llevó a muchos errores dentro y fuera del peronismo, en los medios y la sociedad. Este libro trata de contar las mentiras, y quise hacerlo, como sabés, de una manera leal. Y para hacerlo así debía contar mi propia historia, que está muy imbricada dentro del peronismo. Por eso digo que es mi libro más personal.

-Habría un chiste medio kafkiano que no voy a hacer, pero ¿cuál fue tu metamorfosis con respecto al peronismo?

-Es interesante para mí contar, sobre todo, que no hablo desde fuera del fenómeno. Yo formé parte de cada una de las vetas que formaron al kirchnerismo. Sé que esto a los puristas los vuelve locos y a los kirchneristas los enoja. Pero es la verdad. Empezando porque mi padre es de una aldea asturiana muy vecina a la aldea donde nació la abuela paterna de Cristina Kirchner: Amparo Fernández. Esta abuela sigue persiguiendo fantasmalmente a Cristina hasta el día de hoy. Hay una referencia en la biografía que le hizo Sandra Russo, hay otra en Sinceramente. Hay tuits del año pasado hablando de ella. Y qué pasaba? Era muy parecida a mis padres. Vinieron con una mano atrás y otra adelante, habían progresado, y no querían el tutelaje del Estado, ni subsidios ni cosas por el estilo. Creían que el desarrollo estaba en la épica inmigrante. Cuando se estudia a los pensadores nacionalistas argentinos se ve que el desprecio a esa épica fue muy grande. Los inmigrantes europeos son tachados de individualistas, de eurocentristas, de no tener una visión suficientemente argentina. Y ahí se inscribe Cristina, que toma partido por su familia materna, que venía del conservadurismo popular, del gremialismo, del estatismo.

Los inmigrantes europeos son tachados de individualistas, de eurocentristas, de no tener una visión suficientemente argentina. Y ahí se inscribe Cristina, que toma partido por su familia materna, que venía del conservadurismo popular, del gremialismo, del estatismo

-En el libro contás algunas anécdotas familiares sobre este punto…

-Mi tío abuelo, Marcelino, el jefe de la familia, quería pasar por un caballero argentino. Él no quería ni que se notara su acento español. A tal punto que su hermano, para tocar la gaita tenía que bajar al sótano para que no lo escucharan los vecinos, porque ser español -o italiano, y ni hablar asturiano- era burdo, y ser argentino era fino. La clandestinidad de esa casa donde me crié, donde se hablaba bable (Nota: el dialecto asturiano) hizo que en el colegio me pegaran porque hablaba diferente. Y me pasó como a muchos inmigrantes, y no solo en la Argentina: para ser asimilados en el lugar, barrimos lo que éramos bajo la alfombra. Esa idea de que “descendemos de los barcos” es falsa. Descendemos de familias con canallas y héroes que provienen de otros sitios.

-¿Lo que hacía tu tío Marcelino no es lo mismo que hacen hoy muchos argentinos que están emigrando y quieren borrar al argentino que llevan dentro?

-Si, renunciar a la idea de ser argentino me parece terrible y es inútil, además. Ya lo decía Borges: “Seremos igualmente argentinos, no importa lo que hagamos y adónde vayamos”. Yo me siento más argentino que nunca. Pero bueno, en ese momento, el modo de ser argentino, para mí, fue ser peronista. Y eso le rompió el corazón a mi padre. No lo podía creer.

-¿Cómo fue tu entrada al peronismo?

-Nunca fui militante. Pero fui lector de Jorge Abelardo Ramos, de la izquierda nacional. Cristina Kirchner también votó al peronismo desde la izquierda de Ramos. Era un gran ensayista. Los leía a él y a Sebreli. Eran brillantes. Por supuesto que no congeniaba con Sebreli. Pero siempre leí a gente con la que no estaba de acuerdo.

“A los chicos de La Cámpora les falta mucha lectura de los libros que deberían leer. Les puedo preparar una biblioteca”

-En un punto, decís en el libro que el kirchnerismo reivindica a Ramos, pero no lo leyó o lo leyó mal.

-Me pasa siempre: refuto libros que ellos supuestamente leyeron y después me entero que no los leyeron. A los chicos de La Cámpora les falta mucha lectura de los libros que deberían leer. Les puedo preparar una biblioteca. Yo sí los leí y los releí.

-¿Por qué espacios de la política transitaste?

-Por el peronismo, por el nacionalismo de izquierda. Hice estupideces increíbles como criticar a Alfonsín porque era “la derecha”, cuando desde el comunismo habíamos votado a Luder que traía la autoamnistía militar bajo el brazo mientras Alfonsín hacía todos los intentos para juzgarlos. Fuimos imbéciles. Me plegué a las huelgas de ese momento. Creíamos que el progresismo era el peronismo y era Alfonsín. Pude hablarlo con él y pedirle disculpas.

-¿Qué diría Alfonsín hoy si viera al radicalismo en Juntos por el Cambio?

-Es una pregunta que no podría responder. Parto del hecho que fue un socialdemócrata republicano, que pensaba parecido a Felipe González. Y muchos de los alfonsinistas que piensan así están en Cambiemos, en un momento de emergencia donde no parece que haya que hablar de izquierdas y derechas, sino de un populismo que quiere llegar a una autocracia y gente que defiende una democracia normal y republicana. Y justamente Alfonsín funda, en el ’83, eso mismo. Es contra fáctico, pero creo hubiera estado ahí.

La tapa blanca del nuevo libro de Fernández DíazLa tapa blanca del nuevo libro de Fernández Díaz

-¿A qué personajes seguías en esa época?

-Te cuento. Cuando era redactor de policiales, estaba totalmente fascinado por (Raúl) Zaffaroni, por Elías Neumann, por el ultra garantismo, lo que luego fue abolicionismo. Caí un poco en el terrible error de Borges, que por seguir el culto del coraje terminó exaltando a delincuentes de cuchillo. Yo también, en un momento sentí una enorme atracción por el mundo de la delincuencia, algo que se ve hoy con el Vatayón Militante, el kirchnerismo de paladar negro. Es un terrible error, consideran que eso es ser progresista, cuando el 80% de los pobres son las principales víctimas de una sociedad que, cuando la conocí de cerca por entrar a las cárceles, es lo más fascista que existe. Pero la defienden los supuestos progres de Palermo Hollywood. Fue un grave error del que me alejé. Llegué a escribir como ghost writer un libro inspirado en Zaffaroni. Ellos son los reaccionarios, tienen la mirada pequeño burguesa que confunde pobreza con delincuencia. Es estigmatizante. Después me fui de todos estos lugares.

-Y te fuiste a Neuquén. ¿Por qué?

-En un momento cayeron todos los diarios: Tiempo Argentino, La Voz, y luego La Razón. Pensé que no iba a trabajar más de periodista. Estaba casado, era padre y tenía que parar la olla. Alguien me dijo que se podía vivir la utopía patagónica. Desde acá parecía un paraíso, pero la Patagonia es áspera, dura. Allá conocí a Felipe Sapag. Me enamoré de ese señor feudal, no muy distinto de Néstor Kirchner o de Rodríguez Saá. Vi cómo funcionaba un feudo, cómo todo termina por depender del Estado.

-Hay una anécdota en el libro sobre el encuentro del gobernador con una señora y la charla acerca de su dentadura…

-Si, si… En una gira por el norte neuquino vi a Felipe Sapag con una larga fila de personas que le van a hablar. Y a una señora le dijo: “El año pasado le regalamos dinero para que se hiciera la dentadura y no se la hizo, ¿por qué?”. La mujer le explicó: “Porque mi hijo perdió el trabajo”. “Deme el nombre de su hijo que le vamos a conseguir trabajo. Y a usted le vamos a pagar de vuelta, pero la próxima vez quiero ver la dentadura hecha”. Es decir, una relación clientelista, seductora, populista y personal típica de los señores feudales. Consiguió que la Justicia fuera favorable al Poder Ejecutivo, controlar los fondos, las empresas, y que jamás se lo pudiera vencer. Esto lo sabe bien (Oscar) Parrilli, que nunca le pudo ganar. Ahí vi el peligro tremendo y la mediocridad que va formando ese modelo, que Néstor Kirchner quiso llevar al país y todavía quieren llevar. Todos estos pecados míos entre los 18 y los 32 años los fui dejando.

-Pero según relatás, y con dolor, muchos de tus amigos no.

-Es curioso, cuando tenían 30 años, algunos de ellos se iban del peronismo. Yo les decía que se quedaran. Muchos pasaron al Frepaso, otros al librepensamiento. Y luego los seguí. Pero de repente volvió la religión. El peronismo, como el comunismo, es una iglesia. Y vivir a la intemperie, fuera de esas religiones, es muy difícil. A muchos de mis amigos les resultó irresistible volver a creer en esas cosas que estaban equivocadas.

Jorge Fernández Díaz en la Feria del Libro como anfitrión de Vargas Llosa, el día que ambos tuvieron un encuentro con Hebe de Bonafini.  Télam 162Jorge Fernández Díaz en la Feria del Libro como anfitrión de Vargas Llosa, el día que ambos tuvieron un encuentro con Hebe de Bonafini. Télam 162

-Hay dos que no nombrás: los llamás El Novelista y Javier…

-Hay muchos. Yo denuncié las listas negras del kirchnerismo con los escritores. Y no recibí la solidaridad de ni uno solo. Casi ni siquiera lo hicieron muchos de los que estaban en esas listas. No los invitaban a ferias internacionales, becas, premios… Los dejaban afuera sólo porque opinaban en contra. Me encontré a cenar con uno de los grandes escritores, que es kirchnerista. Era amigo suyo, lo había llevado a la radio para presentar su libro. Y le digo “¿viste lo que publiqué?”. “Si” “¿Y? ¿Dijiste algo?”. “Le dije al gobierno que agarren alguno para disimular. No me dieron bola, ¿qué voy a hacer?”. Entonces le respondí que si alguna vez lo ponían en una lista negra a él, yo iba a salir a defenderlo a muerte. Ese tipo de actitudes, o ver que a tipos que admiré y quise los empezaron a comprar con programas de televisión… Se los dije: “Los están comprando”. Y uno finalmente me dijo “Jorge, qué otro gobierno me iba a dar lo que yo merecía”. Una frase tremenda. Hubo cosas jodidas. Cuando Vargas Llosa me eligió como interlocutor en la Feria del Libro, un amigo mío tomó partido por Aníbal Fernández en contra mío. Me dijo “¿cómo podés darle tribuna a Vargas Llosa?” ¡A Vargas Llosa, que venía de ganar el Premio Nobel de Literatura!

-En ese episodio involucrás a Hebe de Bonafini.

-Yo marché con Hebe cuando tenía 23 años. Era impresionante. Ese día de Vargas Llosa amenazaron con boicotear el acto. De repente aparece Hebe en el camarín donde estábamos Vargas Llosa y yo. Y le dijo: “No se preocupe porque no vamos a hacer ningún lío, la presidente me ordenó que no hiciera nada”. Me ordenó, dijo Hebe, a quien nadie le ordenaba nada. Fue una anarco dirigente durante décadas. Y de repente era una militante que recibía órdenes de Cristina Kirchner. Lo mismo pasó con Estela de Carlotto, con quien tuve un gran cariño.

-En una nota anterior me lo dijiste, y en el libro lo reiterás, que soñabas que te encontrabas con Cristina Kirchner en Casa de Gobierno y hablaban…

-Si, titulaste con eso…

-¿Es una obsesión Cristina para vos?

-No, no estoy obsesionado. La reconozco como la última peronista que tuvo una idea. Como Menem, como Néstor. Es una idea que no comparto y me parece nefasta. Pero tiene ideas y argumentos que vale la pena discutir. Tiene talento, sin eso no hubiera sobrevivido. Pero también sobrevivió porque el peronismo fue incapaz de crear un líder superador. Para mí esa nueva idea sería un peronismo republicano. Una especie de (Juan) Schiaretti, alguien que dijera “el peronismo es otra cosa”.

-En una escena que ubicás después del desfile del Bicentenario Néstor Kirchner toma whisky con su hijo Máximo y dice “ganamos la batalla cultural”. ¿Qué es esa batalla?

-Algo que viene de muy atrás, pero Néstor Kirchner vio mejor que nadie. Después del golpe del ’55, gracias a una pléyade de marxistas y nacionalistas -fijate la importancia de los escritores- se construyó un nuevo relato, que comienza con John William Cooke, termina en Verbitsky e institucionaliza Néstor a través de medios públicos, escuelas y facultades. Cuando muere Scalabrini Ortiz, Jauretche le dice en la tumba: “Podés morir tranquilo, que lo que pensamos en 1930 y dijimos luego, hoy es el lugar común de la política”.

-¿Hubo otro momento en que los escritores hayan sido tan preponderantes?

-Si. En el siglo XIX la era liberal fue creada por escritores y periodistas: Mitre, Sarmiento, Alberdi, Mansilla… Un modelo que fue hegemónico durante 80 años. La importancia de los escritores políticos está poco estudiada en la Argentina de los siglos XIX, XX. Me saco el sombrero frente a ellos y es un desafío enfrentar a quienes han hecho el último gran relato, que para mi ha hecho daño.

-Son la expresión de dos Argentinas, lo que hoy se llama la grieta.

-Claro, hay dos Argentinas, dos almas, como decía Machado respecto de España. Una cosmopolita, pro mercado, salir al mundo, respetar las instituciones; y otra que es vivir con lo nuestro, más estado, más industria nacional… A mí me parece que esas dos Argentinas deben convivir. Ambas teorías son necesarias, no son excluyentes. A veces se necesita un poco más de vivir con lo nuestro y otras más mercado. Y el sistema democrático es el que permitiría a las dos convivir. Es por lo que lucho, y es bastante básico. Pero el kirchnerismo no quiere un sistema de compartir, quiere someter. Porque tiene el impulso de los 70 de decir “yo tengo una verdad y la quiero imponer”. Hoy no lo puede hacer con las armas. Pero ahora la forma de destruir las democracias, como dice Verbitsky, es entrar a través del voto y desde adentro -como en Santa Cruz-, ir apoderándote del Estado, de los privados, del Poder Judicial, del sistema electoral, para terminar siendo el partido único que fue por todo y se lo quedó. Eso me desvela.

-Pero los dos últimos períodos fueron de alternancia a nivel nacional…

-Si, porque no les quedó alternativa. Las cosas salieron muy mal económicamente. Kicillof fue un verdadero desastre como ministro de Economía y perdieron las elecciones. Si no hubieran hecho las cosas tan mal económicamente viviríamos en esto tan post 2001 de que sólo el peronismo puede gobernar. Admito y le hablé muchas veces a Macri de sus terribles errores conceptuales desde lo político y lo económico. Y sobre todo, de no darle bola a la construcción de una narración, de creer que cualquier narración es sospechosa de ser una mentira. Yo creo mucho en los escritores políticos que construyeron la Argentina.

-¿Hoy se incuba algún tipo de nueva narración?

-Intento modestamente, con estas mil páginas, construir el contrarrelato republicano de la Argentina. Tampoco quiero agrandarme ni decir que va a cambiar la historia, de ninguna manera. Es otro modo de ver la realidad. Modestamente, la idea de que la cuestión no es de izquierda ni de derecha, sino entre populismo y republicanos es algo que vengo trabajando desde hace mucho tiempo. El gran peligro argentino para mi es la autocracia. Hace falta una épica republicana. Y esta batalla cultural vale la pena darla.

-¿Y del otro lado de la grieta, quien encarna una idea novedosa?

-En general hay una idea básicamente republicana. Pero no la que a mí me representa de un país normal. Tampoco veo a un líder que sea creador, lector de la realidad, que se plante ante la sociedad argentina con algo interesante. Hay dirigentes, faltan talentosos. Tiene que ver con que no solo se necesita un gerente, un tecnócrata o un denunciador. Lo que falta en el peronismo, falta ahí también.

“Yo le dedico el libro a Alberto, en el sentido que él me ayudó a ver muchas cosas que estaban mal del peronismo. Compartía conmigo todas las críticas que yo hacía”

-¿Cómo está ahora tu relación con Alberto Fernández, a quién dedicás un capítulo sobre las charlas que han tenido?

-Hoy no hablamos. Pero lo hicimos durante ocho años de manera muy intensa. Ha sido un gran interlocutor para mí. Alberto hablaba con cuatro periodistas semanalmente: Eduardo Van der Kooy, Julio Blanck, Joaquín Morales Solá y yo. Ellos lo hacían de la coyuntura. Yo, en cambio, hablaba de ideología, del peronismo en profundidad, del kirchnerismo, del camporismo, los errores, etcétera… Yo le dedico el libro a Alberto, en el sentido que él me ayudó a ver muchas cosas que estaban mal en el peronismo. El compartía conmigo absolutamente todas las críticas que yo hacía. Después nos fuimos alejando porque él tenía un enfrentamiento personal con Macri. No ideológico. Los dos se detestaban mutuamente. Ya no se podía hablar con Alberto. El resentimiento personal que tenía lo hacía un interlocutor poco válido.

-¿Por qué se dio ese enfrentamiento?

-Está escrito acá. Hay un momento donde hago un parangón entre ambos. Es un duelo tan inexplicable como el de la novela El Duelo de Conrad: dos oficiales napoleónicos empezaron a odiarse por una tontería y se va creando una bola de nieve de odio que los lleva a enfrentarse durante un montón de tiempo y no terminan de matarse. Esto se parecía mucho a ese asunto. Ahora, me terminé completamente de alejar el día que vi que volvía con Cristóbal López, volvía a representarlo, y entonces no tengo nada. Todas las cosas que hablé con Alberto ya no existen.

FUENTE : INFOBAE

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Opinión

LAS ZONCERAS QUE DICE CRISTINA CUANDO HABLA DE ECONOMÍA

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Es muy difícil entender por qué una persona inteligente como la Vicepresidenta pifia tanto en un tema central. ¿Pifia o miente? ¿En qué medida cree lo que dice o dice lo que cree que le conviene?.

Cristina Kirchner (Franco Fafasuli)

El lunes por la tarde, en Avellaneda, Cristina Kirchner intentaba demostrar -con ciertas dificultades- que las ganancias de las grandes empresas son el principal motivo de la inflación. En ese contexto, la Vicepresidente empezó a juguetear con una expresión desconocida para la mayoría de las personas. “Me puse a mirar la edbita de algunas empresas…”, anticipó. “¿Qué es el edbita de algunas empresas?”, se preguntó. “Cuando voy a mirar, por ejemplo, el edbita…”, insistió. “¡224,3 por ciento de edbita!”, destacó. Tanto énfasis en esa palabrita, tenía un costado, a la vez, complicado y gracioso. Porque, en realidad, nadie en el mundo sabe qué es el “edbita”. A juzgar por el contexto, tal vez Kirchner se refería al ebitda, que es el acrónimo de la expresión “Earning before interest, taxes, depreciations and amortizations” (ganancias antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones).

Se trata de un desliz menor y disculpable, porque el concepto estaba bien explicado en castellano. Además, a mucha gente le sucede que cancherea y queda pagando. El problema se agravaría, en cambio, si ese pequeño error revelara que la ex presidenta presume de saber mucho de Economía, cuando no tiene idea del asunto. Y sería mucho más grave aún si en función de esa ignorancia de base emprende batallas políticas o embate violentamente contra su propio gobierno. En sus últimas intervenciones, Kirchner ha dado señales de que eso es, precisamente, lo que está ocurriendo. Por eso, seguramente, varios economistas y periodistas que la han defendido en las situaciones más difíciles, empezaron tomar distancia y a manifestar cierta perplejidad frente a sus intervenciones.

He aquí un listado, para nada exhaustivo, de las últimas incongruencias vicepresidenciales:

1. Durante el discurso del lunes, Kirchner sostuvo que ella defendió las reservas argentinas al imponerle a empresas con balance comercial negativo, que desarrollaran proyectos para exportar. El miércoles insistió con ese tema al citar una nota periodística que destacaba la experiencia supuestamente virtuosa de la empresa Newsan. Más allá de ese caso, que merece un análisis más exhaustivo y sobre el cual hay versiones contrapuestas, tal vez corresponda analizar qué pasó con las exportaciones y las importaciones durante la gestión de CFK: no fijarse en pequeños detalles sino en el cuadro general. Los datos del Banco Central indican que, a un valor 100 para 2004, las exportaciones -en cantidades- apenas treparon a 104 para el 2015. Las importaciones, en cambio, aumentaron –también en cantidades- a 242 en el 2011. Los resultados de su gestión en términos de defensa de las reservas, y por lo tanto de la soberanía nacional, fueron muy malos. Es criterioso entonces que otros funcionarios eviten repetir esa experiencia fallida. Pero CFK sostiene que, como usó la lapicera, tuvo éxito; y arma un escándalo cuando no aplican sus recetas. Hay allí un pequeño problemita para todos y todas.

2. Pero los problemas apenas comienzan. El lunes pasado, Cristina Kirchner dijo: “En el ranking de países evasores, de países donde la evasión es muy importante, Argentina ocupa el tercer puesto. En nuestro país la recaudación representa el 28 del PBI cuando debería representar el 45 del PBI. El primer país es Guyana. El segundo lugar del podio está ocupado por Malta, que no es una cerveza ni una marca ni nada… Y el tercero Argentina. Sí. Tercer país evasor en el mundo, junto a Zambia, a Pakistán y no me acuerdo a qué otro país más”.

La historia de cómo CFK llega a esos números es impactante. Unos días antes del acto de Avellaneda, el Instituto Patria difundió un trabajo donde están los datos que nutren a la vice. Ese estudio concluye que, de existir “un eficaz control tributario”, la recaudación aumentaría un 60 por ciento y representaría un 45 por ciento del PBI en lugar del 28 actual. Eso mismo repitió Cristina. Para obtener esas conclusiones, “el Patria” se apoyó en un estudio realizado por la Universidad de las Naciones Unidas, sobre una base de datos del FMI.

Lo que no dicen “el Patria” ni la Vicepresidente es que todos los datos ¡¡¡corresponden al año 2013!!!!. Es decir, que la incapacidad de recaudar como corresponde se debería a su Gobierno y no al actual. El pequeño detalle da sustento a una frase que pronunció esta semana el periodista Alejandro Bercovich: “Se está asesorando con economistas del fondo de la ola”. ¿No lo vieron? ¿Lo ocultan? El cuadro puede verse a continuación: allí, en el encabezado, se lee claramente a qué año pertenecen los datos.

Todos los años, varios organismos internacionales de primer nivel -el Ciat, la Cepal, el BID y la Ocde- elaboran un trabajo llamado “Estadísticas tributarias en América Latina y el Caribe”. El 27 de abril difundieron el correspondiente al período 2010/2020. Los datos de ese informe son brutalmente distintos a los que presentó la Vicepresidenta. En principio, la Argentina aparece como el tercer país que recauda más impuestos como porcentaje del PBI en la región. La Argentina recauda el 29,3 por ciento del PBI, 8 puntos más que el promedio de los países de América Latina y el Caribe. Ese estudio informa que los países de la OCDE recaudan 33 puntos del PBI, ¡doce menos de los que Cristina cree que podrían recaudar la Argentina! ¿De dónde sacaran en “el Patria” esas conclusiones que ella repite? ¿Del edbita?

O sea que, en base a datos que revelarían cómo recaudaba el gobierno que ella presidía 2013, la Vicepresidenta denunció como inoperantes o cobardes a los actuales ministro de Economía, titular de la AFIP y presidente del Banco Central , y pidió sus remociones. Al mismo tiempo, acaba de colocar al frente de la aduana a Guillermo Mitchell, que era el número 2 de la AFIP cuando, según el estudio en el que se apoya el instituto Patria, se recaudaba tan mal. La casa está en orden.

3. Los problemas se profundizan. Luego de su salida del Ministerio de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas presentó una carta de renuncia muy crítica hacia la política energética del Gobierno, por la que responsabilizaba a la Vicepresidenta. Horas después, la empresa estatal involucrada, Enarsa, le contestó a Kulfas. Esa respuesta fue respaldada por Cristina, quien la subió a sus redes para darle una máxima difusión. Allí aparece una frase que mezcla el surrealismo con la psicodelia: “Es miópico (sic) sostener que la importación de energía debilita a las reservas internacionales del país”. Ningún economista, de la línea teórica que fuere, podrá entender jamás cómo alguien escribió semejante cosa. ¿De dónde supondrá la Vicepresidenta que salen los recursos para pagar las importaciones? Si alguien realmente cree que importar energía no debilita las reservas, tal vez no se preocupe cuando su país pierde la soberanía energética, que fue exactamente lo que ocurrió cuando Kirchner gobernaba.

Matías Kulfas (Maximiliano Luna)Matías Kulfas (Maximiliano Luna)

4. A principios de mayo, Cristina dio el primer discurso en el que desarrolló su teoría sobre cómo se combate la inflación, en base a su propia experiencia. Dijo entonces: “Tuvimos una devaluación en enero de 2014 y la inflación se nos fue a 38. Pero al año siguiente la bajamos a 24 o 25″. Esa frase ofrece varios flancos. El primero es que se trata de un recorte que omite lo central. Lo que en realidad ocurrió con la inflación desde que Cristina asumió en 2007 no fue, precisamente, que “la bajamos”. En 2006, antes de que ella asumiera, los precios en la Argentina habían subido un 9,8 por ciento. Pocos años después, como reconoce Cristina, habían trepado a casi un cuarenta por ciento. La mala praxis produjo el regreso de la inercia inflacionaria, erradicada en los años noventa mediante la convertibilidad. No había vuelto ni siquiera luego de la trágica ruptura de ese régimen. Pero además, la razón por la que en 2015 hubo menos inflación que en el 2014 no tiene nada que ver con la lapicera de Cristina: simplemente, en 2014 el Gobierno devaluó y al año siguiente no. Lo que parece una discusión histórica tiene efectos determinantes sobre el presente. Porque, contra toda evidencia, ella cree que efectivamente triunfó contra la inflación gracias a la administración de la puja distributiva y entonces recomienda medidas similares a las que, en realidad, causaron el problema.

5. En ese mismo giro, Cristina permite recordar tal vez la única medida significativa que tomó durante su mandato contra la inflación. “Tuvimos una devaluación en enero de 2014 y la inflación se nos fue a 38. Pero al año siguiente la bajamos a 24 o 25″, dijo. El problema de ese ejemplo es que en ese año, el 2014, la inflación oficial, que informó su propio Gobierno, había sido del 23 por ciento y no del 38, ¡15 puntos menos de lo que Cristina reconoce ahora! Esa diferencia se explica porque el Gobierno de Cristina Kirchner, durante largos ocho años, mintió sobre la inflación. Eso logró el milagro de bajar la inflación, que ella recuerda con orgullo, mientras, al mismo tiempo, subían los precios, un detalle que ella olvida.

6. El discurso del lunes tuvo otro gran momento. La Vicepresidenta dijo que todo proceso inflacionario fue precedido por un gran endeudamiento. Para defender esa idea apeló a dos ejemplos: la inflación de la década del 80 que sucedió al endeudamiento producido durante la dictadura, y la actual, que es posterior al endeudamiento de la gestión macrista. La historia ofrece dos contraejemplos muy recientes. El primero es el de la década del 90, cuando la deuda crecía a paso rápido mientras había deflación. El segundo es autobiográfico. Antes de la asunción de CFK, Nestor Kirchner no había endeudado a la Argentina sino, todo lo contrario, la había desendeudado. Entonces: ¿por qué entonces con ella volvió la inflación? Esa pregunta es el elefante del que nunca se habla en los discursos de la Vicepresidenta, pero que puede ver cualquiera que no sea un believer: con ella volvieron la inflación, la restricción externa, la pérdida de la soberanía energética, los déficits gemelos. ¿No debería explicar algo de eso en lugar de presentar como una serie de triunfos lo que, en realidad, fue una cadena de derrotas?

Cristina Kirchner y Alberto Fernandez (Franco Fafasuli)Cristina Kirchner y Alberto Fernandez (Franco Fafasuli)

7. Durante sus últimos discursos, la Vicepresidenta elogió al capitalismo chino, en comparación con el norteamericano, porque incluyó muchas más personas en el mercado, y las sacó de la pobreza. Al mismo tiempo, reclamó aumentos de salarios en la Argentina. Cualquier conocedor superficial del proceso de desarrollo chino, sabe que ese proceso tan espectacular tuvo entre sus rasgos centrales a los salarios bajos. Empresas de todo el mundo se radicaron, entonces, en China para aprovechar esa ventaja. CFK admira la manera en que se desarrolló China pero recomienda lo contrario para la Argentina. ¿Cómo se juntarán las dos ideas? Misterio.

8. En septiembre del año pasado, luego de la debacle oficialista en las primarias, la Vicepresidenta difundió una carta en la que adjudicaba el resultado electoral a un supuesto plan de ajuste del Gobierno. Un ajuste implica que el Estado gaste menos que un año antes. En agosto de 2021, sin embargo, se gastó 66 por ciento más que el mismo mes del año anterior, una diferencia que superaba con creces a la inflación. “Tiene razón Guzmán. No hubo ajuste”, explicó por entonces Alfredo Zaiat, tal vez el periodista más elogiado por CFK en sus discursos.

9. En la misma carta, la ex presidenta había dicho que este Gobierno tiene más reservas que el suyo para enfrentar la presión cambiaria. Su ex viceministro de Economía, Emmanuel Álvarez Agis, explicó que en 2009 Cristina disponía de 45 mil millones de dólares de reservas. En el momento en que Cristina escribió su carta había solo 9 mil millones. ¡Cinco veces menos! De esa magnitud suelen ser los errores de la Vicepresidenta. No se trata solo de confundir ebidta con edbita.

10. La relación de Cristina Kirchner con los números, en realidad, siempre fue complicada. El ejemplo que mejor permite entenderlo es lo que ocurrió con la resolución 125. Esa medida reestructuró el esquema de relaciones políticas y humanas en la Argentina. Muchas familias y amistades se rompieron en ese momento. El peronismo se dividió. Durante siete años, ella agredió a quienes señalaron que aquella medida era un error político y, sobre todo, técnico, de la misma manera que agrede ahora a quienes no acuerdan con su mirada. En el año 2015, durante la campaña electoral por la jefatura de Gobierno porteño, Cristina admitió que la resolución 125 tenía, efectivamente, un problema de cálculos. Por entonces, Martín Lousteau encabezaba una lista opositora. “Ahí está el que nos hacía mal los números de la 125″, dijo Cristina. Finalmente, había llegado el reconocimiento del error. Tardísimo. El daño ya se había producido.

Es muy difícil entender por qué una persona tan inteligente como Cristina Kirchner pifia tanto en un tema central. ¿Pifia o miente? ¿En qué medida cree lo que dice o dice lo que cree que le conviene? Nadie puede responder esas preguntas. Lo cierto es que tantos errores de diagnóstico, y de tanta magnitud, explican muchos de los pesares que viven los argentinos. Gobernar no es solo una cuestión de números, pero los números importan mucho. Si son incorrectos, o si se los interpreta mal, se puede hacer mucho daño.

Claro, se trata de un punto de vista. Como todo. Máximo, el hijo de la vice, hace un tiempo defendió una visión alternativa con una reflexión deslumbrante: “Una cosa son los números y otra el bolsillo de la gente”.

Eso dijo.

Y tiene razón.

Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.

 

 

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Opinión

¿POR QUÉ VOLODÍMIR ZELENSKI CREE QUE ESTA SEMANA ES “HISTÓRICA” PARA UCRANIA?

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El presidente ucraniano advierte sobre “una mayor actividad hostil” de Rusia ante una “semana histórica” para Ucrania. Según él, se aguarda que el Consejo Europeo apruebe la candidatura de Kiev a sumarse a la Unión Europea.

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, ha advertido de que “debe esperarse una mayor actividad hostil por parte de Rusia y su presidente Vladimir Putin, ante esta “semana histórica”, de cara a la decisión del Consejo Europeo sobre la candidatura de Kiev a adherirse a la Unión Europea (UE).

“Ya tenemos una decisión positiva de la Comisión Europea y a finales de semana habrá una respuesta del Consejo Europeo. Creo que es obvio para todos que desde 1991 ha habido pocas decisiones tan clave para Ucrania como la que esperamos ahora”, explicó.

“Estoy convencido de que sólo una decisión positiva beneficia los intereses de toda Europa“, dijo, antes de resaltar que estas “actividades hostiles” de Rusia “no sólo estarán dirigidas contra Ucrania, sino también contra otros países europeos“.

Así, ha incidido en que las autoridades ucranianas “se están preparando”. “Advertimos a los socios“, señaló, al tiempo que manifestó que “los ocupantes están acumulando fuerzas en dirección a Járkov y en la región de Zaporiyia“.

“Continúan los intensos combates en el Donbás. El Ejército ruso usa el mayor número de artillería ahí, con el mayor número de fuerzas ofensivas, pero Severodonetsk, Lisichask, Avdiivka, Krasnohorivka y otros puntos calientes resisten”, agregó.

“Nuestro pueblo es así. Están aguantando. Nuestro Ejército está aguantando. Estoy agradecido a todos aquellos cuya fuerza de hoy significa victoria mañana”, manifestó el mandatario ucraniano en un discurso, según la transcripción facilitada por la Presidencia a través de su página web.

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Opinión

VOLODIMIR ZELENSKY ASEGURÓ QUE LOS RUSOS PERDIERON 40.000 SOLDADOS EN JUNIO, MÁS QUE EN CUALQUIER OTRA GUERRA

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“Paree que arrojarán a la batalla a reclutas mal entrenados, así como a aquellos que habían sido reclutados a través de esfuerzos de movilización encubiertos”, aseguró el mandatario.

Rusia ha podido perder en el mes de junio más de 40.000 soldados, unas cifras que superan a las de cualquier otra guerra en la que ha participado Moscú, aseguró en el presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky.

”Las pérdidas rusas en junio podrían superar los 40.000 militares. No han perdido tantos soldados en ninguna otra guerra en muchas décadas”, precisó el mandatario Ucraniano.

Dijo además que el “ejército ruso está tratando de desplegar tropas de reserva en el Donbás. ¿Pero de qué reservas pueden hablar en este momento?”, se preguntó.

El Donbás, en el este de Ucrania y que incluye a las regiones prorrusas de Donestk y Lugansk, es el foco actual de los ataques rusos donde son ayudados por guerrillas afines a Moscú.

”Parece que arrojarán a la batalla a reclutas mal entrenados, así como a aquellos que habían sido reclutados a través de esfuerzos de movilización encubiertos”, prosiguió Zelensky.

Miembros del servicio de las tropas prorrusas viajan en un vehículo blindado (REUTERS/Alexander Ermochenko)
Miembros del servicio de las tropas prorrusas viajan en un vehículo blindado (REUTERS/Alexander Ermochenko)

En su opinión, “los generales rusos consideran a su gente simplemente como carne de cañón, que necesitan para asegurarse de que nos superen en número, en personal militar, en equipo militar”.

Zelensky explicó que las “batallas más feroces se libran actualmente en Severodonetsk (en la región de Lugansk)”, donde los ucranianos están “luchando por cada centímetro de tierra”.

Las fuerzas de ocupación rusas también están avanzando sobre Lisichansk, Bakhmut y Sloviansk, tres poblaciones clave de esta región, admitió el mandatario.

La Administración Militar de la región Lugansk informó con anterioridad de que las fuerzas rusas han estado disparando sin descanso contra Lisichansk y Severodonetsk durante el transcurso del domingo 12 de junio.

CERCO A LISICHANSK

Los separatistas prorrusos de la autoproclamada república popular de Lugansk se preparan para cerrar el cerco en torno a Lisichansk, el último bastión ucraniano en esta región.

Miembros del servicio ucraniano disparan un sistema de lanzamiento múltiple de cohetes BM-21 Grad (REUTERS/Gleb Garanich)Miembros del servicio ucraniano disparan un sistema de lanzamiento múltiple de cohetes BM-21 Grad (REUTERS/Gleb Garanich)

”El principal ataque a Lisichansk probablemente se lleve a cabo junto al ataque a Siversk para no permitir a nadie la retirada del cerco en dirección a Sloviansk. Se trata de algo que sucederá en breve”, señaló en su cuenta de Telegram el “embajador” en Rusia de la región separatista, Rodión Miroshnik.

Miroshnik añadió que fueron destruidos también varias posiciones ucranianas al oeste de Azot, en la dirección de Novodruzhesk y Pryvilia.

”Parte de las fuerzas ucranianas salió de Pryvilia rumbo a Novodruzhevsk. Algunos de ellos intentaron esconderse en los sembrados y en una cantera caliza entre Novodruzhevsk y Bilohorivka. Les atacamos. Nadie ya les dará la posibilidad de cambiar tranquilamente de posiciones”, dijo.

UCRANIA PIDE ARMAS

Ucrania necesita al menos mil obuses, quinientos tanques, trescientos sistemas de cohetes de lanzamiento múltiple y 2.000 vehículos blindados para lograr la paridad de armas pesadas con la Federación Rusa y liberar los territorios ucranianos de los invasores rusos.

El asesor de la Oficina del presidente de Ucrania, Mykhailo Podolyak, cuantificó esas necesidades armamentísticas en su cuenta de Twitter.

Los bomberos se reúnen cerca de un edificio destruido en el mercado central de Maisky (REUTERS)
Los bomberos se reúnen cerca de un edificio destruido en el mercado central de Maisky (REUTERS)

”Para poner fin a la guerra necesitamos paridad de armas pesadas”, agregó Podolyak, quien aludió a la próxima reunión que los ministros de Defensa de los países aliados de Ucrania celebrarán en Bruselas el próximo 15 de junio donde “estamos esperando una decisión”, subrayó.

RUSIA DESTRUYE UN ARSENAL

El Ejército ruso destruyó hoy un importante lote de armas ucranianas en la región de Donetsk, que incluía armamento suministrado por Estados Unidos y Europa, según informó hoy el Ministerio de Defensa de Rusia en su parte de guerra matutino.

”En las cercanías de la estación ferroviaria Udachnoye, de la república popular de Donetsk fue destruida con misiles de alta precisión y emplazamiento aéreo una gran cantidad de armas y equipamiento bélico, incluyendo armas de EEUU y Europa, destinadas a las fuerzas de los nacionalistas ucranianos”, según el mando ruso.

El portavoz de Defensa, Igor Konasénkov, añadió que la aviación rusa destruyó con misiles de alta precisión un centro de emplazamiento temporal de mercenarios extranjeros en la región de Lugansk y dos baterías de lanzaderas múltiples en las regiones de Járkov y Lugansk.

La aviación rusa también destruyó otras infraestructuras y a consecuencia de sus ataques murieron más de 120 militares ucranianos.

(con información de EFE)

FUENTE : INFOBAE

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