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Jóvenes y viejos

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Bajando línea. Cristina Fernández de Kirchner en su última aparición discursiva del pasado miércoles 24 de marzo, en Las Flores. | NA.

Algunos efectos de la mezcla siempre imprecisa de cultura e ideología se hacen sentir hoy. La celebración del juvenilismo, por ejemplo, arrasó en Argentina con una fuerza mayor que en los países europeos. Argentina atravesó muchos períodos juvenilistas. El de la “juventud maravillosa”, por ejemplo, que anduvo a los tiros en nombre de la revolución y luego los recibió en su propio cuerpo.

Perón hablo de la “juventud maravillosa” durante su brevísimo regreso del año 1973 y terminó echando a los Montoneros de la Plaza de Mayo porque le hicieron la vida imposible, le pidieron más de lo que les había ofrecido, insultaron a Isabel, su mujer, y quisieron imponerle hasta el último secretario, a lo cual Perón les contestó con López Rega. Pero, antes, un comando de la juventud maravillosa lo mató a Rucci, el más fiel apoyo que Perón tenía en el sindicalismo.

De todas formas no dejamos de adorar a la juventud, aunque procuramos que se distancie y diferencie un poco de aquella legendaria “juventud maravillosa”. Defendemos a la juventud, porque no queremos ser portadores de ninguna jerarquización ni ideológica, ni religiosa ni filosófica, ni que se nos atribuya la antipática envidia de los viejos. Por otra parte, defender a la juventud conviene para barnizar las transgresiones de los turistas adultos que salieron corriendo hacia las playas de Brasil y los shoppings de Miami, con un entusiasmo tan admirable como el de los impostergables viajes de fin de curso de los secundarios. Adorar a la juventud implica también comprar algunos permisos para uso de los adultos.

El juvenilismo de los adultos tiene un lugar asegurado en las culturas contemporáneas, excepto en países donde el rendimiento educativo es muy importante, como en Francia o Alemania, y no se suplanta con otros encantos.

Un poco de historia reciente. A comienzos del otoño pasado, se conoció la siguiente noticia: un anciano había muerto de coronavirus, cuya génesis habría sido el abrazo de un joven que rompió la cuarentena obligatoria a su regreso del extranjero. Asistió a una celebración que reunió a más de cien personas, entre las que estaba su abuelo. Es de suponer que se saludaron rompiendo todo recaudo. El viejo se contagió y murió. El joven no pudo asistir ni al velorio ni al entierro de alguien que quería tanto, porque estaba internado con covid, pero tuvo un destino previsible y mejor. No sabemos si sintió remordimientos y tampoco importa. El joven contagiador es un caso social, no una simple y poco significativa peripecia individual.

Alberto F es un hombre de 60 años muy juveniles, ya que acepta como puede los dones de su jefa

¿Qué puede decirse, aparte de generalidades inútiles, sobre el impulso que condujo al nieto a los brazos de su abuelo, sin que la sombra de una idea pasara por la cabeza de ninguno de los dos? Se puede hablar del autocentramiento juvenil y la puesta en acción de un impulso, que no evalúa las consecuencias. La escuela hoy no enseña consecuencias. La moral familiar, al parecer, tampoco. Se habilita para la libertad irrestricta, olvidando que todo acto libre debe ser evaluado moralmente porque la responsabilidad es la primera de sus condiciones.

La educación descuida este aspecto. Lo subsume en la glorificación de los niños y adolescentes, como si solo se convirtieran en personas responsables después de cierta edad. Sin embargo, cuando son pobres, nadie les concede a ellos esa moral libertina de hacer lo que venga en gana. Digo mal, no es libertina esa moral, porque los verdaderos libertinos son conscientes de su transgresión. Sade lo demostró a lo largo de sus novelas. Cuando no enseña normas morales, la educación glorifica a los menores de dieciocho años, como si fueran a la vez libertinos e ingenuos.

Tuve esa edad y habría mirado con despreciativa superioridad a los mayores que me consideraran sujeto de privilegios. Buscaba la más radical independencia y esa independencia comenzaba con el rechazo a lo que podían darme. Fuimos muchos los que buscamos liberarnos tanto de la protección como de las ventajitas que una cultura tradicional dispensaba a los jóvenes como aliciente para que contribuyeran a la continuidad de esa misma cultura.

Los privilegios, por menores que fueran eran, para nosotros, una forma de extender el dominio de los adultos y obedecer sus órdenes encubiertas. Aprendíamos la moral de la transgresión, que es una moral conocedora de los principios, porque, si los ignorara, no sería transgresora sino simplemente la divagación que una cabeza hueca pone en práctica.

Cristina habla como si no hubiera ejercido la presidencia nadie del peronimo en el pasado reciente

El hada madrina. Alberto Fernández es un hombre de 60 años muy juveniles, ya que acepta como puede los dones de su jefa Cristina: votos, porciones del movimiento justicialista, apoyos variados de intendentes que creen entender bien los deseos de la Señora. Alberto Fernández no parece joven por su aspecto, ni por su afición a tocar la guitarra, que es enternecedora y no tiene el defecto del exhibicionismo. Pero sus actos obedecen a la ideología, la necesidad y los deseos de los mayores, en este caso de Cristina. Alberto es un joven modelo, trabajador y disciplinado, aunque lleguen rumores de que a veces discute un poco, como todo joven.

La Cancillería, a cargo de Felipe Solá, acaba de comunicar que la Argentina se retira del Grupo de Lima, integrado por los países americanos que no buscan una humillación de Venezuela, ni invadirla con marines llegados del norte, sino seguir una camino largo de negociaciones con Maduro, protagonista singularmente inepto para negociar. El argumento argentino para abandonar el Grupo de Lima es que las acciones impulsadas a nivel internacional no habían conducido a nada.

Si pierde la paciencia tan rápido por la falta de resultados, Fernández deberá hacer sus propias cuentas de tiempo y logros. En cuanto al canciller Solá, nunca creí que fuera tan plástico a las sugerencias.

Sabias palabras de Cristina. En este caso las sugerencias fueron, sin duda, de Cristina. La semana pasada, su intervención pública fue desopilante. Tuvo lugar durante un acto en el distrito de Las Flores, aprovechando en beneficio propio la apertura de un “espacio de memoria”. Cristina no se caracteriza por tener recuerdos exactos. Acusó a los Estados Unidos de haber bancado el golpe de 1976, como si aquel golpe argentino fuera una fotocopia del golpe chileno. La potencia del norte es responsable de muchos errores y de haber encubierto muchos crímenes de gobiernos que le eran fieles. Pero no bancó el golpe del 76, cuyos dirigentes confiaron más en el apoyo de Cuba y la URSS que en el del gobierno del entonces presidente norteamericano Carter.

Cristina, que es una antimperialista verbalmente clásica, pasa por alto estos datos. Y quizás los desconozca porque, en aquel entonces, estaba muy interesada en acrecentar el bienestar económico de su familia en Río Gallegos, acompañada por su marido Néstor. Ambos descubrieron los derechos humanos varios años después, cuando comenzaron a formar parte de un capital político que no habían ganado con lucha propia. Tardaron casi tanto como amplios sectores de la sociedad argentina.

Negligente. La vicepresidenta no incurrió solamente en olvidos y negligencias. Como siempre, culpó a la familia de Macri y lo señaló a él como responsable absoluto de los desastres pasados y presentes. Habla como si en la Argentina no hubiera habido presidentes peronistas durante el pasado reciente. Menem, dos mandatos; Kirchner, un mandato; Cristina Fernández, dos mandatos.

También hizo un llamado de respeto a la oposición. Están claras las razones. Por un lado, Fernández necesita esos votos en el Congreso para gobernar. Por el otro, y esto es para Cristina fundamental, necesita de esas voluntades para que la favorezcan con el cierre de sus causas, a las que prefiere que no se les aplique ni indulto ni amnistía, porque eso sería reconocer que esas causas tienen objetos precisos de los que la justicia tomó noticia.

Dejo para quienes conocen la teoría de Freud su observación sobre la rebelión carapintada contra el gobierno de Alfonsín. A Cristina se le soltó el subconsciente y dijo que ningún peronista estuvo del lado del presidente que se pretendía derrocar. Señora, por favor,  vaya más seguido a ver a su terapeuta, si es que el profesional (o la profesionala) ya no se cansó de interpretar sus furcios.

Como los jóvenes, Cristina se mueve con cierta irresponsabilidad omnipotente.

Beatriz Sarlo

Beatriz Sarlo

FUENTE : PERFIL

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Malestar de empresas y profesionales de la salud por las declaraciones de Alberto Fernández: “El sector nunca se relajó”

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El Presidente señaló que el sector privado priorizó atender necesidades quirúrgicas que podían esperar. Los médicos iniciaron una campaña en redes sociales con fotos y fuertes críticas al jefe de Estado

Durante el anuncio de las nuevas medidas restrictivas, el presidente Alberto Fernández apuntó contra el sector privado de la salud por el aumento del porcentaje de ocupación de camas de terapia intensiva, ya que consideró que cuando comenzaron a disminuir los contagios, el sistema priorizó atender “otro tipo de necesidades quirúrgicas que podían esperar”.

La frase del presidente “el sistema sanitario también se ha relajado” impactó en las empresas del sector y también en los médicos y profesionales de la salud. Aunque luego, este jueves, en declaraciones radiales, el presidente señaló que se refería “al relajamiento de las clínicas que creyeron que era un buen momento para avanzar en atenciones quirúrgicas que en otro momento suspendieron”.

Las instituciones están de hace ya algunas semanas abocadas a la desprogramacion de internaciones postergables. El gran limitante es el personal calificado (Barbagallo)

Desde el sector privado señalaron que el sistema de salud se encuentra saturado y con serio riesgo de desborde. “Las instituciones están de hace ya algunas semanas abocadas a la desprogramacion de internaciones postergables, la ‘medicalización’ de hoteles para concentrar allí personas con bajos síntomas de Covid y la complejizacion de camas comunes en camas de UTI. Se están admitiendo personas en sectores que habitualmente no están destinados a la atención crítica. El gran limitante es el personal calificado. Por eso creo que algunas medidas que bajen los contagios eran muy necesarias”, explicó a Infobae Gabriel Barbagallo, secretario de la Unión Argentina de Entidades de Salud (UAS).

Sobre la frase del presidente, consideró que no fue oportuna. “Si hay un sector que nunca se relajó, incluso en meses de verano, fue el sector de la salud público y privado. Quizás fue un error de expresión. Hay internaciones impostergables. Por ejemplo partos y cesáreas”, agregó. Ahora, la gran preocupación del sector es qué puede pasar si estas medidas no alcanzan para aliviar al sistema sanitario.

Decir que el sistema de salud se ha relajado es una falta de respeto a los trabajadores de la salud que vienen trabajando incansablemente desde marzo del 2020 sin vacaciones y poniendo todo su esfuerzo al servicio de los pacientes. Revela también un desconocimiento de la operatoria del sistema especialmente en el sector privado”, indicó Miguel Blanco, director general de Swiss Medical Group.

“En cuanto a las medidas, considero que deberían establecerse mayores restricciones especialmente en reuniones en lugares cerrados y marchas multitudinarias donde no se ve ninguna intención del Gobierno de restringirlas ni de desalentarlas. En mi opinión personal no veo justificado el cierre de escuelas, donde los contagios son mínimos y ocurren fuera de los establecimientos, ni de las actividades que han establecido protocolos que han funcionado bien como ocurre en hoteles, restaurantes, fábricas y otras actividades productivas. Este puede ser un golpe letal a esas actividades que ya venían muy golpeadas y que sin ayuda pueden sucumbir si ya no lo hicieron”, agregó Blanco.

“Esta expresión del presidente es una idea mal expresada. Es como decir que los bomberos se han relajado atendiendo incendios en otra parte de la ciudad. El sistema de salud se ocupó, sin relajarse, de atender las necesidades médicas de la población, postergadas por motivo de la atención de la primera ola de la pandemia. El sistema de salud es polivalente y universal y no monovalente para atender una sola enfermedad y no puede ni debe discriminar a los pacientes que concurren a pedir asistencia”, explicó Ricardo Lilloy, presidente de la Cámara de Entidades de Medicina Privada de la República Argentina (Cempra).

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Alberto Fernández habló sobre la relajación del sistema sanitario

“Hay muchas dolencias tanto o más graves que deben ser atendidas y eso estamos haciendo. Ahora estamos atendiendo las nuevas urgencias con criterios médicos y éticos de valor universal. Por otro lado, es un poco una falta de respeto a profesionales y personal de salud, que agotados luego de la primera ola, continuaron y continúan atendiendo la demanda de atención. Creo que al presidente lo exime de recriminación su carácter de no especialista en la materia”, agregó Lilloy.

El enojo de los médicos en las redes

Las declaraciones del presidente sobre el sistema de salud generaron enojo de los profesionales del sector, con críticas que se multiplicaron a través de las redes sociales.

Críticas de los profesionales de la salud en las redes sociales Críticas de los profesionales de la salud en las redes sociales

El mensaje de un cirujano cardiovascular de Mendoza fue claro y contundente a la hora de expresar la sensación que provocaron las palabras del presidente Alberto Fernández: “Qué falta de respeto tan grande decir que el sistema de salud se relajó. Llevo un año intubando y ventilando pacientes covid. Los relajados fueron vos y tu gobierno de científicos, que no tomaron una sola medida conducente en más de un año. Eso sí, se vacunaron ustedes primero”.

Soy médico de Salud Pública, trabajo 68 horas por semana en guardias de emergencias. Y lo que se me ha relajado es el esfínter, por escuchar estas boludeces. Lo que está colapsada es la paciencia de la gente, que tiene que lidiar con turnos eternos para ser operados”, se quejó otro profesional de la salud.

FUENTE : INFOBAE

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El presidente en un laberinto del que parece no querer salir

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Alberto Fernández aparece como un hombre espasmódico, inseguro, tenso y hasta fuera de sí. Ya no puede ocultar su debilidad y nadie atina a saber si podrá o querrá salir de su encierro.

Alberto Fernández no encuentra el rumbo de su gobierno y aparece cada día más solo y enfrentado a la sociedad. Su propia lógica confronta siempre con el cristinismo duro  e invariablemente pierde la pulseada y lesiona su credibilidad.

Esta tensión constante parece hacer mella en su capacidad de discernimiento y ya en las últimas semanas se ve un mandataria espasmódico, crispado y por momentos con gestos que parecen anticipar un hartazgo peligroso de las funciones que la sociedad le ha encomendado.

A ello debe agregarse que los intereses sectoriales, nada lerdos a la hora de observar la debilidad del poder, avanzan peligrosamente sobre la imagen presidencial cuando se trata de lograr sus objetivos se trata. El caso de los docentes es emblemático: exigieron vacunas para volver a las aulas y una vez conseguidas e inmunizados exigieron cerrar la escuelas. Si ese no es un abuso …

Nadia en las cercanías de Alberto parece dar la altura de las responsabilidades que le corresponden. La impericia del Jefe de Gabinete Santiago Cafiero es de una magnitud inimaginable. Ayer, por solo citar un ejemplo, se olvidó de incluir los shoppings en la batería de medidas que el presidente iba a anunciar y así lo obligó a tener que hacer hoy una aclaración que hasta sonó ridícula.

Y todo así…hace una semana lanzó irresponsablemente el desafío a los gobernadores invitándolos a salir a comprar vacuna; algo que desde el inicio de la pandemia estaba expresamente prohibido: el propio gobierno había afirmado que ello estaba reservado a gestiones de estado a estado.

Mientras otros ministros, como Carla Vizzotti y Nicolás Trotta, miran azorados como se los ignoró a la hora de tomar decisiones que afectaba a sus carteras y a su propia credibilidad. Durante 48 hs. estuvieron afirmando cuestiones vinculadas a las restricciones y a la educación que luego fueron demolidas por la decisión presidencia.

Arrastrado por las inquinas de su vicepresidente, Fernández aparece hoy enfrentado con la Corte, con los jueces, con varios gobernadores -especialmente con Horacio Rodríguez Larreta a quien poco a poco va convirtiendo en víctima de una persecución que ya es imposible disimular- con más de la mitad de los países de América Latina a los que agrede constantemente para cumplir el mandato de su jefa de lanzarse en brazos de Venezuela, Nicaragua y Cuba y, pese a los esfuerzos del mismo gobierno de EEUU y de la canciller alemana Angela Merkel, con los centros financieros internacionales a los que en pocas horas más Argentina volverá a defraudar tras el fracaso de las negociaciones por la deuda.

Y es que un cuestionado Martín Guzmán está realizando su gira de convencimiento desde una doble posición de debilidad: sus interlocutores saben que a ese hombre que tienen sentado enfrente ya le están buscando reemplazante en Buenos Aires y la propuesta que el joven economista lleva no tiene punto de contacto con las aspiraciones de los acreedores y ni siquiera con lo que sus propias cartas orgánicas le permite aceptar al FMI o a Club de París.

Alberto Fernández se ha perdido en su propio laberinto y no encuentra la forma de salir y retomar el rumbo.

La pregunta es…¿quiere hacerlo?.

FUENTE : LIBRE EXPRESION

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A Mauro Viale lo mató el enemigo al que intentó combatir

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Es muy triste despedir a un profesor, pero es trágico despedir a un alumno que luego fue discípulo. Murió disfrutando la plenitud de su vocación. Murió cuando todavía estaba siendo
Mauro Viale tenía 73 años

Resulta increíble pero Mauro murió de temor. Durante más de un año comunicó su miedo al COVID-19 y trató de transmitirle a la comunidad que veía sus programas su propio pánico. Terrible el destino finito y corto que termina dándonos una noticia increíble por cuanto Mauro Viale parecía eternizado frente a la pantalla a cualquier hora y con cualquier perfil de programa donde pudiera decirse alguna cosa provocativa e inteligente.

Es muy triste despedir a un profesor, pero es trágico despedir a un alumno que luego fue discípulo.

Mauro Viale se sentaba junto a Marcelo Araujo -quien también está luchando contra el COVID-19 hace más de 30 días en el Hospital Italiano- en un aula de la Escuela del Círculo de Periodistas Deportivo. Una noche de 1968 este alumno me preguntó en voz alta ante el silencio de la clase: “Profesor, qué es el Mayo francés que está conmocionando al mundo desde las calles de París”. Fue entonces cuando traté con la aceptación de toda la clase hablar de la protesta estudiantil y dejar de lado lo programáticamente previsto que era discurrir sobre la estructura del lenguaje.

Aquel alumno conocido luego como Mauro Viale tenía inquietudes, curiosidades y preocupaciones que trascendían la información, el relato y el comentario de fútbol con el cual habría de iniciar su carrera en Radio Rivadavia y en El Gráfico tras un intento por ingresar al periodismo escrito que resultó fallido.

La semana pasada al verlo rodeado de científicos, políticos, comunicadores, legisladores… pensé en aquella imagen y también en la transformación que fue desde el famoso “quién mueve” hasta el show televisivo que Mauro ofreció durante 50 años.

Mauro Viale y una histórica visita de Diego MaradonaMauro Viale y una histórica visita de Diego Maradona

Su estilo fue el de tener la dinámica de reunir mucha gente y manejarse con los invitados sublimes, como un Maradona o un Alfonsín, y otros abyectos, como algún delincuente listo para entregarse a la policía en cámara después de haber cometido el delito; su periodismo abrazaba a todos pues sabía extraer de cada uno aquello que habría de repetir.

No parece posible que el COVID-19 le haya ganado el duelo al que invitó a la pelea desde hace más de un año con una prédica que trasuntaba su propio temor.

Todavía bajo emoción es un intento vano explicar quién fue quien a través de imágenes inolvidables nunca dejará de ser. Mauro Viale murió a los 73 años en la plenitud que transmite el estado de gracia que transitaba al hacer su show como conductor y su participación en cualquier programa fuera de radio o de televisión.

Podría decirse sin riesgo a equívocos que logró ser un maestro sin proponérselo, pues el rigor con el que asumía la producción de cada uno de sus programas era personal y anticipado. No solamente le pedía a sus colaboradores las notas a realizar sino que les enseñaba cómo conseguirlas y tenía verdadera obsesión por lograrlas estando de manera minuciosa encima de cada una de ellas. Mauro era un periodista que producía sus ideas y las exigía con particular énfasis. Costaba mucho satisfacer sus exigencias pero trabajar con él significaba estar preparado para crecer en la profesión.

No fue un periodista bohemio ni un transeúnte de la nocturnidad de la época; el tiempo del que disponía siempre fue un tiempo de trabajo para pergeñar la agenda del programa de hoy y preparar el de mañana. Tampoco perteneció al grupo de las mesas con charlas y divagues tan características de los 70 y los 80 que reunían a colegas en estado de debate permanente para transitar los temas que la trasnoche permitía. Antes bien Mauro llevó una vida de mucho cuidado físico y de mucha austeridad para el ocio. Apenas podía darse el gusto de caminar junto a su mujer por Palermo algún sábado en la mañana siempre y cuando no hubiese un acontecimiento que habría de derivar en ideas para el programa inminente. Una vez que se retiró del periodismo deportivo para abordar la información general no dejó ningún ancla que lo retrotrajera a su pasión inicial por el fútbol; claramente, el alumno del 68 que preguntaba por el Mayo francés había encontrado en el show periodístico abierto y general el camino de su verdadera vocación y aunque fue un exitoso relator de fútbol dormía en su espíritu una inquietud avasallante cuyo significado le resultaba superior a cualquier gol.

Haber trabajado 50 años en el periodismo implica el milagro de sostener su vigencia para más de tres generaciones y su muerte no representa evocar a alguien que fue sino a alguien que estaba siendo.

Siento un profundo dolor tras su muerte y ahora bajo los efectos de la emoción evoco con admiración al relator de fútbol que cambió la narrativa generando un nuevo orden, al periodista radial que le quitó ceremoniosidad al mensaje comunicacional y al conductor de televisión que transformó el periodismo en show. Pero también evoco a un padre afectuoso y pendiente de sus hijos y a un abuelo que encontró en la dulzura de sus nietos la energía para renovar su vigencia.

Es inimaginable que hoy y los hoy que continuarán no esté el infalible Mauro Viale pidiéndonos desde cualquier medio que nos cuidemos del COVID-19.

El enemigo invisible contribuyó a su injusta muerte.

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FUENTE : INFOBAE

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